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perdido para siempre
Lachenmann
Y repito del anterior post:
"Con Lachermann hemos aprendido a abrir nuestros oídos. Su música es el resultado de un poderosísimo razonamiento acústico que invita a encontrar nuevos horizontes musicales, pero que nos recuerda también el increíble desarrollo de nuestra música occidental, desde los corales gregorianos", ha dicho.
"Lachermann -ha relatado Güell hoy en presencia del mismísimo compositor, de 75 años de edad- ha comparado "Ausklang" con una ascensión a una gran montaña, que necesita primero de nuestras energías, para devolvérnoslas luego renovadas y permitiéndonos experimentar sensaciones como paz, serenidad e incluso alegría".
De la Web:
http://www.tallersonoro.com/espaciosonoro/07/Articulo2.htm
Hace nueve años cerré una conferencia en Stuttgart con la siguiente frase: “Escuchar es vulnerable sin pensar”. Sonó sustancioso, pero la frase estaba en el fondo desamparada, y fue presuntamente víctima de su propia verdad. Escuchar, ¿vulnerable? ¿ante quién? Y, ¿qué quiere decir “pensar”? ¿Se dirige la música al cerebro o al corazón?
La última pregunta es reveladora: Allí dónde el pensar estorba al sentir, pierden ambas acciones la capacidad de alcanzar su pleno desarrollo. Escuchar es también vulnerable sin sentir. Sin embargo, no solamente existe el “sentir sin pensamiento” y el “pensar sin sentimiento”, pues todavía peor y más extendido es el “pensar sin pensamiento” y el “sentir sin sentimiento”. La música pone el pensar y el sentir en movimiento, no girando ambos más que alrededor de nuestras ansiedades y necesidades más profundas de felicidad, de conocimiento, de realización existencial-. La industria del entretenimiento vive de la traición a nuestras ansiedades, constituyendo ésta a su vez una traición a nuestros propios sentimientos y pensamientos; el aparato cultural filarmónico juega un lastimoso papel en todo ello, y comparte tal traición por medio del abuso que realiza de la tradición...
Por orden del "Yo no-mediatizado" y en nombre de una intimidad caracterizada por una realidad más profunda, debe abrirse paso el arte en un mundo establecido de intimidad públicamente administrada y belleza públicamente tabuizada. Dicho de otra manera: la intimidad, al manifestarse musicalmente, debe, mediante el medio público disponible, enfrentarse con lo Público aún a riesgo de conflictos, precisamente allí donde la sociedad espera armonía y empalago.
Nuestros tigres beben leche
Regreso por unos instantes de mis sintéticas y breves vacaciones. Ojeo un periódico del montón. Como casi siempre muy pocas cosas me interesan. Dejo que el azar me lleve hasta Truman Capote.
Además de camisetas y provocaciones la famosa frase del escritor “Soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio” figura inscrita en la placa de la casa de Palamós donde se alojó junto a la playa de La Catifa. Parece ser que dentro de las 25 maletas que llenaban su Chevrolet estaban, entre otras cosas, más de cuatro mil folios con las anotaciones de lo que acabaría siendo “Sangre fría”. Era un 26 de Abril de 1960. Ahora en Palomós lo celebran con tertulidas, exposiciones y rutas literarias que recorren los lugares frecuentados por el genio durante los 18 meses que allí estuvo, divididos en tres veranos.
No me parecen muchas las maletas sin consideramos que para un mínimo viaje uno ha llenado la bolsa de deporte sólo con libros de todas las categorías y tipos. En el pueblo he afianzado una trinchera muy difícil de salvar. Sólo ayer me di cuenta del ajetreo que había a mi alrededor con el tema de la boda de mi prima. No hago mucho caso de estas circunstancias puesto que nunca han tenido demasiada importancia. Una boda podía resultar como una subida en grupo al monte cercano pero en coche. Se queda, se pone un dinero y se va. Pero mi prima vive al lado y los preámbulos del evento comienzan con otro evento, el de la enramada y la resaca se completará con otro más, el de una caldereta de corzo o algo así. Con la enramada se cumple una tradición que en el pueblo al menos, ninguno de los más viejos lugareños conocen. Unos amigos, que siempre fueron invisibles, se encarnan para rodear la puerta de la novia de ramas y flores. En la puerta se sirven platos, pinchos y licores. Suena la música y se brinda por el exceso. Podría escribir un libro sobre esto y tal vez un día que me aburra o quiera divertirme lo haga.
Ahora prefiero contar que ayer, para oxigenarme del trajín y orientar mis pasos hacia un lugar lejano, acudí al concierto de órgano que ofrecía en Amusco Montserrat Torrent. Creo que son 83 las primaveras que la soportan en pie y claro, el espectáculo, estaba servido. Montserrat está más allá del bien y del mal. Ha vuelto del más allá y conoce algunos de los secretos de la vida que otros se llevan a su tumba engreídos y perturbados. Ella no, ella vuela libre, saluda y sería capaz de abrazar a todos y cada uno de los que allí estábamos siempre aplaudiendo, unas veces a la manera zen (con un batir de párpados) y otras a lo tradicional. Comenzó su repertorio con Antonio de Cabezón y concluyó con Antonio Soler. Entre los dos Antonios un programa y dos llamadas de móvil a la misma señora gorda y sonriente que no dudó en levantarse y zapatear por la tarima de la iglesia en mitad de las piezas. Dos pecados capitales, interrumpir el concierto y hacerlo en un lugar sacrosanto. A la salida imaginábamos posibles castigos para con la señora. Uno de los más votados fue el de introducir un móvil en el féretro de una de sus hijas o algún otro ser querido y hacer una llamada cuando cerrasen la tapa de pino. Ante el asombro que seguramente produjera tal sonido me acercaría a ella y la susurraría al oído: sin duda se trata de la llamada de Dios.

gloomy sunday
“Domingo sombrío” es una canción húngara que induce al suicidio. Pase lo que pase mañana será lunes.
Gloomy Sunday (“Szomorú Vasárnap") fue escrita en 1933 por el pianista y compositor húngaro Rezső Seress. Caspar David Friedrich
con sombras y con ropas anticipó su vida
Todo el mundo siembra algo en el mundo, paz y buena voluntad, tomates y lechugas. Otros, cuando poco, dudas. La semillita puede ser un hijo, un libro y montar en globo antes de… Hay quien siembra la discordia, un alfa y el omega de lo que sea. Sembrar para recoger dice el refrán.
Escucho a Gil Scott-Heron. Tras su “The bottle”, el “The revolution will not be televised”
No te podrás quedar en casa, brother.
No podrás enchufar, encender y desenchufar.
No podrás perderte en la heroína y evadirte,
o ir por una cerveza durante los anuncios.
Porque la revolución no será televisada.
La revolución no será televisada.
La revolución no te será llevada por Xerox,
en cuatro partes, sin las interrupciones de los anuncios.
La revolución no te mostrará fotos de Nixon
soplando una corneta y dirigiendo una acusación contra
John Mitchell, General Abrams y Spiro Agnew con tal de comerse
unas morcillas confiscadas en un santuario de Harlem.
La revolución no será televisada.
La revolución no te será llevada por el
Schaefer Award Theatre ni por las estrellas Natalie
Woods y Steve McQueen o Bullwinkle y Julia.
La revolución no le dará sex appeal a tu boca.
La revolución no te quitará las agujetas.
La revolución no te hará lucir cinco libras más delgado
porque la revolución no será televisada, brother.
No habrá fotos de Willie Mays y tú
empujando aquel carrito de compras cuesta abajo en una carrera desesperada
o tratando de deslizar aquel televisor a colores dentro de una ambulancia robada.
La NBC no podrá predecir al ganador a las 8:32
o conectar desde 29 distritos.
La revolución no será televisada.
No habrá fotos de policías disparándole
a hermanos en repetición instantánea.
No habrá fotos de Whitney Young siendo
sacado de Harlem en un vagón con un nuevo procedimiento de etiqueta.
No habrá cámara lenta o fotografías de Roy Wilkens
patinando a través de Watts en un liberador mono deportivo rojo, negro y verde
que él había guardado justo
para la ocasión propicia.
Green Acres, The Hillbillies of Beverly y Hooterville Junction
no serán más tan puñeteramente relevantes, y
las mujeres no se interesarán más por sí Dick finalmente se enrolló
con Jane en Search for Tomorrow porque los negros
estarán en la calle persiguiendo un día más brillante.
La revolución no será televisada.
No habrá titulares en el telediario de las once.
Ni tampoco fotos de mujeres liberales con los brazos peludos.
Ni de Jackie Onassis soplándose la nariz.
El tema de la canción no será escrito por Jim Webb,
Francis Scott Key, ni será cantado por Glen Campbell, Tom
Jones, Johnny Cash, Englebert Humperdink, o los Rare Earth.
La revolución no será televisada.
La revolución no ocurrirá justo después de una nota
sobre un tornado blanco, un relámpago blanco o un hombre blanco.
No tendrás que preocuparte por una paloma
en tu habitación, un tigre en tu maletero o un gigante en tu inodoro.
La revolución no se hará mejor con Coke.
La revolución no luchará contra los gérmenes que podrían causar mal aliento.
La revolución te pondrá en el asiento del conductor.
La revolución no será televisada.
No será televisada, no será televisada.
La revolución no se postulará otra vez.
La revolución estará viva.

Tengo yo el alma ronca
Primero fue un blues de despedida. Allí estaba, sentado en un viejo sillón de oficina desgastado y roído por el tiempo, al borde de su propio abismo, el definitivo que le dejará sin memoria, sin recuerdos ni vida. Allí se balanceaba con la mirada llena de hijos, susurrando a las pajaritas de papel que veía junto a él, en el centro del estercolero. ¿Qué hacía yo allí aparte de escuchar sus espirituales nostálgicos y evocadores?
Estaba de visita dentro de la botella donde duerme y construye sus ideas el mismísimo diablo, en una cumbre sin hollar, sin posibilidad de hacer cálculos sobre el tiempo de luz que pudiera restar para iniciar el regreso. El blues de la despedida decía que él había sido feliz. Tuvo cuatro hijos y algunos le arruinaron. Otros, ahora, actuan para él, que había sido, otra vez lo dijo, muy feliz. Y sus palabras siguen sonando como un blues en la boca de un esclavo que sobrevivía dentro de la plantación.

Eduardo Úrculo
Libre
Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad
En algún sitio, no sé donde, han preguntado a determinadas personas cuál era la última canción que querrían oír antes de morir, en su lecho de muerte ¿Cuál? ¿Cuál?
Una última canción podría ser el único single que sacó en 1981 el grupo Esplendor Geométrico, “Necrosis en la poya”. Sus componentes son ex Aviador Dro y el nombre del grupo está basado en el poema “El esplendor geométrico de la mecánica del mundo”, del fundador del futurismo Filippo Tommaso Marinetti.

Marinetti
Vodoo Vodoo
Las administraciones, las familias, este país entero no es sino lo que se cuenta en el video Vodoo Vodoo, de Lavern Baker, una de las famosas cantantes de rhythm and blues durante los años cincuenta. Fue a Manila con su espectáculo y allí fue abandonada por su manager mientras que el esposo se divorció de ella. Por un amigo pasó a regentar un Club de los Marine Corps, en la base naval de Subic Bay. Esto duró 20 años. A finales de los 80 volvió a actuar en los EEUU. Por su diabetes la tuvieron que amputar las dos piernas. Aún así subiría a los escenarios en silla de ruedas. Murió en 1997.

Live aid
La música etíope me atrapó hace ya un tiempo. Ahora salta una noticia que no debería sorprendernos (Tampoco quiere decir que sea verdad). El dinero sacado de los dos macroconciertos organizados en 1985 contra el hambre en Etiopía sirvió para comprar armas. La noticia en el diario “La Razón” de ayer día 5 de Marzo dice:
Corría el año 1985. Más de 78.000 personas esperaban en el estadio JFK de Filadelfia la actuación de sus cantes favoritos. La misma expectación se vivía en el estadio londinense Wembley. Detrás de todo, Bob Geldof. El irlandés había reunido a los más grandes para ayudar a las víctimas de la hambruna que vivía Etiopía. El mundo entero vió en directo el nacimiento de “Live Aid”, los dos primeros macroconciertos humanitarios. La recaudación superó los 250 millones de dólares…

En el programa Gebremedhin Araya, uno de los insurgentes, dice que apñroximadamente 95 millones de dólares de los 100 que llegaron a manos de los rebeldes se destinaron a armamento. “Me dieron ropa para que pareciese muslmán y engañar a las ONGs –dice-. Pensaban que vendía cereales, pero los sacos estaban llenos de arena…

El poema también es un lagarto
Esta mañana, desde el monte, pude oír los aullidos de una manada de lobas. Tarareaban “Morir al lado de mi amor”, una vieja y emotiva canción con la que Demis Rusos rompió las arterias y corazones en sus tiempos mozos. No está mal empezar con estos augurios el día aunque no siempre puedo dejarme libre y trotar siguiendo el rastro de una de las escasas liebres que se han podido ver por los campos últimamente. Con el espíritu ligeramente tonto y alegre por esta circunstancia no me tocó más que, al poco, volver a la realidad empanada con sus logros y lamentos, extraños para mí y sin embargo tan cansinos. Para el regreso a un estado más habitual quiso el azar disponer antes mis sentidos una fina rebanada de luz y voz. Eran los hermanos Carpenters. Qué impertinencia me dije, Richard vivía pasado de rosca por sus adicciones y Karen se abandonaría a la anorexia sin sobrepasar los 32 años. Un final más para la historia que me es completamente ajena, más que esas cadenas de olas gigantes desgajando la isla de Juan Fernández, la isla de Robinson Crusoe. Aunque no tanto como esas otras holas con que esta Castilla en escombros se levanta a dos patas para relinchar a base de órganos y consultorios. Si hace unos días era el banco de pensadores lo que se anunciaba con ánimo palpitante ahora se trata de la creación de un observatorio cultural. Propuesta parida en el primer encuentro de escritores y artistas de esta comunidad celebrado en Zamora. Dejo estas minucias en Tayikistán, el país más pobre de mi imaginación.

Hoy he vuelto a ver en su regreso la alegría de una vieja compañera maltratada por la enfermedad. Estrictamente nunca he tenido mucha relación con ella, aunque ver su cuerpo nuevamente paseando por los pasillos ha hecho que el tiempo empantanado en mi memoria reconvierta los años transcurridos entre cuatro paredes, en las semanas que digiere un recién llegado cuando aún no entiende nada. Es como si algo milagrosamente permaneciese en su sitio junto al que no se mueve y escribe, ahora, mientras para algunos la correspondencia epistolar ya no es un género literario sino un arte desligado del tiempo.
Esto, lejos de aullidos y lobas, tampoco ha estado mal.

Malick Sidibé
Control
Es lunes.
Joy division fue la primera banda post-punk. Atrás quedaba el vómito, la rabia y el sin Dios. La transmisión de sentimientos, la melancolía y la poesía entraba en escena. Un mucho de epilepsia, su frustrado papel de padre y la típica depresión le llevaron, según dicen, a despedirse dejando un bonito cadáver. U2, The Cure, y muchos otros bebieron de sus fuentes.
El 18 de Mayo de 1980, fecha del luctuoso trance, también era lunes.
Ella ha perdido el Control
La confusión en sus ojos lo dice todo
Ella ha perdido el control
Y se agarra al transeúnte más cercano
Ella ha perdido el control
Y contó los secretos de su pasado
Y dijo “Nuevamente he perdido el control”…
Joy Division

The The
El single “Sweet Bird of Truth” (86), donde contaba la experiencia de un piloto aliado estrellándose sobre el Golfo Pérsico, fue descatalogado el mimo día de su edición al coincidir con el derribo de un caza norteamericano sobre el espacio aéreo de Libia ese mismo año.
Rock de Luxe, Febrero 2010, “The The, la pasión según Matt Jonson”
por José Manuel Caturla

Sesenta y dos músicos, tres coproductores (Tom Waits estuvo en la agenda), cuatro directores de video (Tim Pope entre ellos), dibujantes, fotógrafos, maratones en el estudio, camiones de vodka. Miles de decentes de libras esterlinas…
1986. Sale”Infected”. El single “Heartland” es censurado en la radio por la frase “piss stinking shopping centre” (el centro comercial de orina hedionda)
Rock de Luxe, Febrero 2010
Funk
En estas fechas previas a exámenes, mi alma tampoco está para el funk:
Desde la wiki: La palabra "funk" es definida en diccionarios de inglés como el olor corporal que emana de las partes bajas del cuerpo durante la actividad sexual.
La decepción de los movimientos sociales y afroamericanos parieron, entre otras cosas, el funk en la voz de James Brown, escalón siguiente al soul en una cronología que pudiéramos ver con tintes evolucionistas y, por tanto, mal explicados. El soul, a su vez, había nacido siguiendo el rastro del blues y el swing, conceptos que surgieron al acabar la segunda guerra mundial.
su canto perdurable
La coincidencia hace palpitar el cotidiano pasar de los días. Primeramente envié a mi agencia musical una de esas listas que se hacen al terminar el año sobre músicas del mundo. La única y sana intención era escuchar algo de lo que su voluntad escudriñadora quisiera, tras ojear la lista casi interminable de nombres y nacionalidades. Fueron varios los discos escuchados y sólo en uno coincidimos una y otra vez. Se trataba de “Lhasa” el tercer y último disco de Lhasa de Sela que suponía una declaración de principios tras los dos discos anteriores, “La llorona” (1997) y “The living road” (2003). En ellos se había deformado al seguir orientaciones ajenas aunque experimentadas de músicos y productores. Ahora el reto consistía, por tanto, en intentar ser ella misma al cien por cien. Para ello escribió, compuso y arregló todas las canciones tal como contó en diferentes entrevistas. Eligió el idioma, inglés, para sus canciones y también a los músicos dentro del sello Constellation, una especie de comuna musical que había producido, entre otros, a Vic Chesnutt.
Ayer, mientras hacía el pino junto a una de las estanterías y escuchaba la radio oí una voz embaucadora presentar sus canciones para a continuación cantarlas en medio castellano y francés. Se trataba de un concierto que Lhasa había dado en el festival de Cartagena “La mar de músicas”, en el año 2004. En ese momento no pensaba que se tratara de la misma persona puesto que lo único que había oído de ella eran canciones de su tercer disco, en inglés. Cuando acabé mis flexiones y reflexiones tecleé en el ordenador algunas palabras inconexas que mi cerebro, a falta de riego, pudo retener en aquel estado y de inmediato apareció su fotografía. Había tropezado dos veces con la misma y ahora me enteraba del fallecimiento. Caso cerrado.
De familia bohemia parece que en su vida cumplió el sueño de todo estudiante, no ir nunca al colegio y el de cualquier padre concienciado, que sus hijos no vean televisión. De aquel padre, profesor y escritor, y de aquella madre, fotógrafa, nacieron cuatro hijas en total que siguieron encarnando esa faceta nómada y artística. Con el paso de los años Lhasa fue en busca de sus hermanas a Montreal donde, al igual que médicos especialistas, se preparaban para sus futuras profesiones como payaso, funambulista y contorsionista y acróbata. Ella, respirando estos aires inició una carrera a la que algunos críticos quisieron ver demasiado comercio exótico y embaucador. Lo cierto es que, antes de morir y con este tercer disco, se acercó más así misma que nunca y de esta manera puso de acuerdo a esos críticos y a mi espíritu, dentro del círculo de las casualidades que insisten en llamar a la puerta de la rutina sin venir a cuento.

Circo de Calder

I got a feeling
Una historia de amor cuenta que la cantante, una vez supo del irremediable destino, dejó a su esposo diciéndole que no le amaba.
Ella marchó a Sudáfrica porque no quería que, tras el cáncer diagnosticado, él la viese deteriorarse y sufrir.
Él acabaría enterándose de la historia tiempo después de su muerte.

Estás tú dentro de ti mismo
Mi espíritu lleva un tiempo situado musicalmente en Etiopía. No es el primer país africano donde puedo cerrar los ojos y sentirme tan lejos como cerca, entrando y saliendo de un barrio Sésamo febril y extraño donde, como todo el mundo sabe, Chema, el panadero, hace ya tiempo que ascendió a los cielos, arriba, abajo, mientras sigo hipnotizado por esas melodías que saben a jazz y a funk. Esta fijación me hace sentir vivo y curiosamente, se entrelaza con los pasos y lugares por donde antes ha transcurrido mi suerte. Es música que se acuna en lo espiritual, como la de Coltrane, Thelonius o, por cambiar de rumbo y estilo, Rodrigo Leao, Toumani Diabate, etc.
¿De dónde procede este estilo particularísimo? Como un antropólogo funcionalista británico de principios de siglo XX vuelvo a África sin otra mochila que unas conclusiones arrugadas y sin ningún valor, sabiendo ya que el barro de las viejas teorías dieron lugar a estos polvos desoladores y nada estables incluso dentro de mi imaginación.
El último emperador de Etiopía, Haile Selassie, fue asesinado en palacio unos meses después de su derrocamiento militar, el 12 de Septiembre de 1974. Las noches, ya por entonces, daban cobijo a orquestas y modas de ensueño, lugares donde la música de influencia europea y americana (Glen Miller…), florecía entre las secciones de viento y metal. La policía y el ejército tenían sus propias bandas, la capital, Addis Abeba, era un hervidero, sede además de la OUA (organización para la Unidad Africana). El soul y el rythm blues tenían su propia identidad.
Un buen día, en París, alguien escuchó un disco de Mahmud Amed y de inmediato algo se le movió muy dentro. Se trataba de Francis Falceto, creador de la colección discográfica Ethiopiques, dentro del sello Buda Musique, quien, aterrizaría en Addis Abeba a los pocos meses, con la única intención de explorar ese Eldorado extraño y fascinante compuesto al menos por cientos de sencillos y treinta elepés de música editada entre los años 60 y 70. De ese trabajo y sus derivaciones llenas de incienso se llena el aire dentro de mi habitación, Tlahoun Gèssèssè, Mahmoud Ahmed, Alèmayèhu Hésete, Mulatu Astatké, la pianista monja Tsegué Maryam Guèbrou…

The Police Band in 1965

Abre las cortinas
Dentro de un volcán no se oye el exterior. Mejor así, cada estornudo es un golpe de lava que abrasa las palabras incandescentes. Están en el aire, juntas, formando frases, construyendo edificios sólidos, ahuyentando a lobos aquejados de pulmonía y, por tanto, incapaces de soplar sobre los cimientos aunque sí de oír un disco de Miles Davis Satchmo, en castellano boca de bolsa. El amor no se encuentra, ni la amistad. Se construyen, forman el edificio con sus puertas de dolor y ventanas desde donde saltar. Muchos lo han hecho, hace algunos años le tocó a Robert Wyatt, ex batería de Soft Machine. Había bebido y cuando despertó su tetraplejia estaba allí. No puedo dejar de oír Comicopera, a la tercera canción vuelvo a empezar.
Me siento. A un lado podríamos tener una gran biblioteca con huevos de dinosaurio cubriendo los espacios entre las estanterías de novela negra y ciencia ficción. A veces dan ganas de colocar el mundo con una sola voz y decir ¡ya está bien! o soltar algo más literario como ¡que se mueran los feos! Pero con las vibraciones los huevos podrían caerse al suelo. Estas elucubraciones alimentan mi volcán. No se oye el exterior.
A pesar de todo tres libros llamaron a la puerta:
· “El testimonio de Yarfoz” Del recién premiado como premio nacional de las letras 2009, Rafael Sánchez Ferlosio.
· “Dirección única” Walter Benjamín.
· “Minima moralia” T. W. Adorno.
Sakamoto
Ryuichi Sakamoto (Nakano, Tokio, 1952), tras diez años, ha iniciado una nueva gira en solitario. La prensa recoge algunas de sus palabras: "No puedo clasificar mi música ni hablar de ella pero es que además la explicación limita la imaginación: cualquier cosa que uno pueda oír en ella es como yo me siento", "Al crear siento que lo hago con mucha más riqueza que cuando era joven. Quizá me esté volviendo loco pero cuanto mayor me hago mejor me siento porque todo lo que he vivido, incluida la pérdida de las personas que he amado e incluso de las que no he llegado a conocer, que retornan a mí y me enriquecen".
Además nos cuentan que viaja en transporte colectivo. Esta es una medida ecológica en su gira con la que trata de reducir el impacto medioambiental. Para ello utiliza materiales biodegradables, recicla basura, reduce el material promocional o compensa las emisiones comprando créditos de carbono a empresas que invierten en energía alternativas.




