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la buena naturaleza y el hombre malo

Los pillows-shots de Ozu operan un efecto parecido de descentramiento cuando la cámara se fija por un momento, a veces un largo momento, sobre algún aspecto inanimado del contexto humano. Las personas pueden estar próximas, pero por el momento no son visibles, y un techo, una luminaria, un tendedero, una pantalla o una cacerola ocupan el centro de atención. Es la tensión entre la suspensión de la presencia humana (de la diégesis, en suma) y su regreso virtual lo que anima una parte de la obra más reflexiva de Ozu, la que confiere a los planos de corte algo más que el valor de viñetas decorativas

         Burch, 1982

 

Y qué fundamentales son esos planos que nos suspenden en el relato. Como en la vida, si no nos dejamos llevar por esos planos entre las actividades y conversaciones no habría reflexión, placer ni aburrimiento que pudiera llevarnos a lo uno y a lo otro. Veo la postal de una familia feliz. Una granja, dos niños como dos soles, un marido, su esposa. Y ella no está bien, está enferma, tiene el mal de este mundo, de este tiempo. Y digo, lo tiene todo, lo tiene todo repito.

Tengo entre mis manos el libro “Locus solus”. Gracias, gracias, mil veces gracias. ¿No fue recomendado por Castro Flórez? No o tal vez sí. De seguro que lo fue por Vila Matas. Tengo hambre.

 

http://www.elpais.com/articulo/semana/Regreso/Locus/Solus/elpepuculbab/20090207elpbabese_13/Tes

 

Raymond Roussel

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