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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2011.

la dicha está en mis ojos

Un día rematado. La noche no fue para tanto pero el hecho de estar de pie, cansa. No me imagino siendo guarda jurado apostado a la puerta de un búnker. En el café la camarera le decía a uno de los parroquianos algo de experiencias y de haber vivido. Él respondía que sólo ha vijado y visto un poco de mundo tras la jubilación. Antes, sólo era cuestión de trabajar, ir, venir y estar con la familia cuando se podía. Tal vez se trataba de un vigilante que estuvo de pie la mitad de su vida.

En el periódico veo una fotografía de un señor arrojando al suelo un saco de patatas. En el pie de foto se lee: El líder regional de COAG, Aurelio Pérez, arroja patatas en Valladolid. La fotografía está escoltada por dos noticias. A la derecha un pequeño titular: Quema de patatas francesas contra los intermediarios. En la izquierda, UCCL anima a no arrancar patata y ASAJA  y La Alianza recomiendan que no se le secunde.

La Solución Independiente de Cervera, en otro titular, reprocha al equipo de gobierno la compra de un cuadro de 2.000 euros. El pintor es palentino, Miguel Macho y la obra se titula “Templo desconocido”. Una joven es captada poe el fotógrafo volando en una exhibición de baile. Está en lo más alto. Me cuesta creer que sin una pértiga pueda subir un centímetro más. Tal vez si entrena pero en ese caso será demasiado consciente de la competitividad, aunque compita contra sí misma. Es el final de una época y el inicio de otra. Un pequeño paso para un hombre pero un gran salto para la humanidad, podría seguir diciendo Neil Armstrong, como si todavía visitase la luna y sus frases permanecieran rayándole la cabeza.

En el concierto de anoche alguien me dijo que al cantante una señora le había regalado una casa en el pueblo. La sensación de zozobra y abismo es cada vez más latente. Acabo de leer el libro “El agujero de Helmand”, de Carlos Fidalgo. Se trata de una buena novela corta. Nos mete en la historia y, al contrario que en esas fortalezas absurdas que aparecen en El desierto de los tártaros o en el mar de las Sirtes, aquí sí que sirven para algo. Pero en el agujero de Helmand no hay fortaleza, sólo guerra, calor y locura. No es una novela de género fantástico pero ha ganado un premio de género fantástico. No importa. La vida cada vez se parece más a una novela de este género.

 

hay humos blancos

“… En el banquete de bodas, el zar abrió con una daga dos pasteles y, de cada uno de ellos, salió un enano vestido con ropaje fastuoso. Juntos se pusideron a bailar un minué sobre la mesa. Al dia siguiente, Pedro invitó a sus huéspedes a una segunda boda, la de su enano favorito, a la cual asistieron otros cuarenta y dos enanos llegados de todos los rincones del imperio. Algunos invitados extranjeros advirtieron cierta simetría en la doble boda: una entre dos personas diminutas, la otra entre dos peones en el gran tablero de la política europea…”

 

“.. Los entretenimientos más espectaculares en la corte de Anna relacionados con bufones tenían que ver con bodas. Cuando el bufón Balákierev se quejó en público de que su esposa no se acostaba con él, Anna hizo que el Santo Sínodo dictase un decreto especial para el restablecimiento de las relaciones prematrimoniales. El bufón Pietro Pedrillo Mira –un violinista napolitano que llegó a Petersburgo con una compañía de teatro, discutió con el director y acabó por convertirse en bufón- alcanzó renombre porque su esposa era fea como una cabra; la broma llegó a tal extremo que se puso a recibir a sus vistias en la cama junto a una cabra adornada con un lazo y, al lado, un cabrito dentro de una cuna de mimbre…”

Pg. 213-214 “Los poseídos”, Elif Batuman

 

 

Un huevo son diez gramos. Las guardas de un libro, la restauración, el deseo de encuadernar libros con pieles de serpiente. La piel de cabra, a falta de pitón, puede valer. Quiero un palacio de hielo para el verano, soñar con Anna Ivanovna. La camisa de un libro, el lomo cosido, saber por donde crece el papel (humedecerlo). Cortar y encuadernar, proteger la encuadernación original. Mirar con lupa el tipo de letra impresa y de papel.

 

Anna Ivanovna

el amado y vacío sabor de la existencia

No hacen descuentos en el poblado porque el precio ya está basante ajustado. Nadie dice nada, el peligro no está en entrar ni en comprar. Está en salir. Aquello parece una feria, una selva con los cazadores esperando sus marfiles a la entrada-salida. Puede que ese día descansen.

Uno no ha sido adiestrado para el viaje, sino todo lo contrario. En el viaje están las dificultades, los peligros, lo que no se tiene en casa. En las casillas de la oca, está la cárcel, el laberinto, la posada, el pozo y la muerte. Y todas esas casillas se me pasan por la cabeza. Marchar de viaje es comenzar a tirar los dados, alejarse consigo mismo con lo que uno no podrá ir muy lejos. El absurdo, la idea de que no soy ningún santón que predica porque si lo hiciese sería a las piedras. El absurdo de repetir un camino que ya hice hace demasiados años. Dar pasos de ciego, creer que esto va a durar eternamente, que escribir se puede posponer, que uno quisiera vivir la vida creyendo vivirla. El tiempo de letra de imprenta es importante, el papel, su color, textura y cosido. Sé que hacen grupo los rumanos y atosigan para echar y coger un sitio haciendo el payaso, el payaso malo sin maquillar, con zapatos de tacón y vaqueros, inflando globos o tocando el clarinete o arrascándose los sobacos hora tras hora, día tras día. Son muchos y están donde se ganan la vida. En la calle. Uno, en cambio, no sabe donde está.

 

Del blog de Juan García Campal, Cuaderno casi diario.

sosteniendo las piernas con las manos

Entono y leo un titular del viernes en El Norte de Castilla “Per Abbat es el único autor del Cantar de Mio Cid.

La claves está en los últimos veros del Cantar: “Quien escribió este libro del Dios paraíso, amén./ Per Abbat lo escribió en el mes de mayo/ En era d eMil, CC/ XLV años.

Su composición, siguen diciendo, rebasaría la fecha de 1178.

¿A quién me encontraré en mi periplo? ¿A estudiosos ligüistas seguidores de Per Abbat? Me resulta complicado entender que un anticuario sea tal sino le viene el negocio de familia. Con los lingüisticas estudiosos casi tres cuartas partes de lo mismo. Sé que estoy equivocado y parto.

 

http://www.elnortedecastilla.es/v/20110902/cultura/abbat-unico-autor-cantar-20110902.html

 

un prisionero romántico meditando su testamento

Mi viaje no pudo comenzar de mejor manera. Enseguida, mientras hacía escala en la estación de Vitoria,  me tropecé con un raquítico mercado. Era domingo. Titubeé pero finalmente caí en el anzuelo de “Cuando las horas veloces”, las memorias de Carlos Barral. No había comenzado y en el morral ya cargaba una pieza. Copio el final del primer capítulo: Se trata tal vez de una verdadera historia, cuyo sujeto, sin embargo, aparece sincopado, con muchas ocultaciones, como un monigote de movimientos inacabados. Soy todavía un sujeto múltiple y confuso de mi propia historia a lo largo de aquellos tiempos”. Y el final del segundo: “Recuerdo en lo alto de una escalinata a una hermosa mujer de negro que nunca he sabido quién era, modelada por el viento en una actitud de figura clásica. Me quité la capa. Nunca en aquellos años había sentido tan punzantemente la advertencia de la teatralidad de mi personaje”. Y así podía continuar y trasladar lo escrito por Barral a mi persona, un personaje de mí mismo. Es imposible escribir lo que uno ha sentido, visto y oído durante la última semana. Sólo se puede atrapar lo mínimo con un pequeño esfuerzo diario que no he hecho. Tal vez deba cambiar los hábitos en mis viajes y comenzar a reseñar lo vivido, nunca más novedoso e interesante. En el viaje se rompen las cuerdas y planos que nos llevan con los ojos cerrados. El horizonte se nos llena de gigantes, miedos y barreras que sólo uno ve. Prejuzga para sentirse seguro con algo, con el personaje que desarrolla en mitad de la muchedumbre. Tengo la sensación de haberme quitado un poco el polvo que no veía desde mi rutina ni sentía tan pesado como en realidad era. Además he abierto una nueva vía en el casco de mi barco, una vía para que entre un conocimiento básico, siempre básico. Allí, en aquel lugar donde he vivido, las personas eran amables y saludaban. Esto no fue impedimiento para estomagarme con una persona que se me representaba especialmente interesada y alejada de cualquier sensibilidad. Han sido cosas mías, sin duda y no voy a describir a las personas con las que he estado, en su mayoría de bien estar, cultas y de escuela humanista, salvando las distancias. Escojo otro párrafo de Barral: “Fueron unos días espantosos, diez quizás, o tal vez más. Frankfurt se había vuelto una ciudad hostil. Los hoteles, los restaurantes, los bares, vacíos de editores y de intelectuales, se habían poblado de gentes de una vulgaridad insoportable, de una ferocidad medieval y de una fealdad que parecía uniformada. Los Maitress y los camareros, atentos a otro modo de ser de su clientela, se habían vuelto antipáticos, casi policiales, y habían olvidado en casa los gestos amables y las sonrisas que parece que los letraheridos suscitan de año en año…” Esta es la realidad que me espera. Y pienso que el polvo me vestirá en breve y que mi trabajo no ayuda precisamente a guardar un buen carácter o desarrollar medianamente a gusto el personaje que aún no he conseguido descubrir pleno. Y pienso que mis hábitos tampoco ayudan. Algo debería cambiar. El morral no cargó más libros, sin embargo, los títulos apuntados me desbordan.

 

los siglos han pasado

Me hablan del concepto del yo cuando no hace mucho era el concepto del otro aquello que me ayudaba en el entendimiento. Leí eso del otro, lo de su nacimiento en el renacimiento y esa mirada hacia los clásicos para volver al yo con lo mejor de esos clásicos. El nacimiento del otro estaba ahí. El otro día fue el nacimiento del yo. Resulta que el yo también nació en el S. XV y uno, como no tiene asimilado todos los datos comenzó a hacerse preguntas. Los dos conceptos vienen de la misma época más o menos. El concepto del yo significa intimidad, reflexión, orar sin intermediarios clericales y meditar en una habitación, lugar del yo que nunca antes había aparecido en pinturas de ningún tipo. Ahora, con el yo aflorando, las vírgenes aparecen en habitaciones, los santos y otros personajes. Comienzan a pintarse en habitáculos y también al aire libre, como hasta entonces se hacía. Un concepto que no me llevó a la exploración del otro en su día como así debía haber sido.

Es fácil hablar dando rodeos de lo que pasa en la vida o del último viaje porque hablar de lo esencial parece imposible por inabarcable. Entonces me entretengo con anécdotas o cuestiones intrascendentes. Tengo encima de la mesa un folleto explicativo de las Doctre Tibus. Al salir por la puerta de la estación de Pamplona una pareja de coletudos y barbudos me preguntaron si hablaba castellano. Les respondí afirmativamente y me entregaron el citado folleto, explicando que vivían en comunidad, en Donastia, y que tuviera la información por si me quería pasar. Uno lo recibe como quien recibe la cagada de una paloma con el pensamiento puesto en lo bueno que sería cambiar de vida. En el camino se producen estas cosas. Si hubiese decidido explorar aquella oferta hubiera caminado hacia otro lugar y así con todo en la vida. En la vida pasa un poco lo mismo, el meollo, que es a lo que nos debemos dedicar, parece inabarcable y por eso nos dedicamos a contar chorradas, a trabajar como si nos fuera el alma en ello y a dar rodeos mientras se pasa eso precisamente, la vida.

 

http://docetribus.com/web/

 

los mismos astros permanecen

Tengo la imagen de un casco que me dijeron era de la guerra de Indochina. A buen precio. ¿Para qué quiero un casco? Tal vez pudiera servir para el invierno, dejando modas a un lado y golpes. La realidad ha llegado, se acabaron los sueños. He vuelto a escuchar las mismas estupideces en boca de las mismas personas. Nada ha cambiado, tampoco mis hábitos, sólo son buenas intenciones. Las contracturas se multiplican, las conversaciones tontas también. He repetido mi discurso sobre los libros y las casas de subastas, he explicado cien mil veces lo que es un ring y cómo pueden fluctuar los precios de los libros en el mercado. Debo sumergirme del todo bajo ese casco de Indochina. Hacer de mi tiempo un claustro donde el ruido exterior deje de existir. Tengo curiosidad por comenzar a leer mis nuevas lecturas. Es hora de encargar y hacer pedidos. El primero, “Historia de un anticuario. Memorias De Duveen. Rey de los anticuarios”. El segundo, que hará el plato fuerte, “Libro Antiguo”, de Manuel Pedraza. Y así en un número sin confirmar. El libro extiende sus alas sobre mí. La literatura también. Tengo más de coleccionista que de bibliófilo si entendemos como bibliófilo aquel que sólo ama sus libros y no todos los libros. De esto hay mucho, es una peste. Mi mundo se abre entre libros y literatura. He concluido la lectura de Elif Batuman y ella lo muestra bien claro, vida y literatura se juntan en su persona y respira gracias a ello. En mi caso, como digo, a la literatura debo sumar el libro en cuanto a sujeto y objeto, contenido y forma. ¿De qué me servirá un casco de la guerra de Indochina?

Escucho el álbum "Sexo", de Erasmo Carlos.

 

la noche es enemiga del día

Continuo con la última parte de las memorias de Carlos Barral. Literatura y personajes que aún pululan consagrados algunos, olvidados otros. Paso las hojas sin prisa. Ojeo el número de obras presentadas al premio Ateneo de Valladolid, 125 y la casualidad quiere que se haga público la novela ganadora, “Muertes por amor”, de María Zaragoza. En el 2004 estuvo becada por la Fundación Antonio Gala. Nació en 1982. El 20 de Septiembre le harán entrega del galardón y el cheque. Cambio y corto.

Me planteo la posibilidad de que mi amigo X. nunca hubiera andado bien de la cabeza. Su manera de actuar y pensar sólo ha necesitado un último empujón. El tobogán en el que se ha visto introducido no sólo no le dejará indemne sino probablemente irrecuperable. Él es un velocista con el dorsal de una maratón y, su cabeza aún no lo ha asimilado. Y a medio plazo tampoco lo hará. Quise hablar de una B-42 pero, como no podría ser de otra manera, su cabeza dibujó un arma corta y de bolsillo. Una B-42 es una Biblia Gutemberg de 42 líneas impresa en Maguncia. Es todo un símbolo y existen bastante ejemplares por el mundo. Cambio y corto. Yo soy mi propia secta. Los días huelen a invierno. La noche se alimenta del día.

 

Nuno Gonçalves: Altarpiece of Saint Vincent (detail), 1495
Source: WebMuseum (see "image archives" below)

perdida la imágen de este mundo

Jan ha sacado de su manga un nuevo personajes, Cederrón, un héroe virtual amigo de Chip, un joven informático. Cederrón ha salido del mismo lugar que SuperLópez, de la cabeza de Jan. Este país nunca ha sido cuna de superhéroes pero… todo puede valer para revitalizar los ánimos maltrechos. Las selecciones de baloncesto entienden bastante de esto y por ello proliferan los americanos que se han nacionalizado con alguna excusa genética o sin necesidad de nada como el caso de Bo McCalebb, jugador de Macedonia. McCalebb nació en Luisiana en 1985, se formó en la Universad de Nueva Orleans y como profesional jugó en el Mersin turco, en el Partizán de Belgrado y en el Montepaschi Siena. Sin ascendencia macedonia de ningún tipo se ha nacionalizado y es todo un héroe en su “país”. Casos similares tenemos en Alemania con Chris Kaman, en Bélgica con Marcus Faison, en Bosnia con Henry Domercant, en Croacia con Tongaya Draper, en Georgia con Marquez Haynes, en Ucrania con Steve Burtt, en Polonia con Thoma Kelati, en Montenegro con Omar Cook y en España con Serge Ibaka. Dame pan y dime perro o no ensucies la mano de quien te da de comer o mil cosas distintas para un mundo sin identidades que clama precisamente eso, una identidad por muy minúscula que ésta sea. Por de pronto, Macedonia elimina a Lituania.

 

jazmines, alas, plumas de paloma

Hacía mucho que no me pasaban una botella por el gaznate, cogida por el cuello antes de que el camarero se la llevara tras la barra. Ese hecho originó un pequeño mal entendido y es que de malos entendidos, piensa uno, está lleno el cementerio. Somos así cuando el calor aprieta y con el frío es peor. Luega se heredará el odio, la sed de venganza o la obsesión por recobrar el nombre del antepasado, tan injustamente tratado. Nosotros, los occidentales, tenemos nombres y apellidos y nuestros consulados se encargan de rescatarnos por encima del resto de anónimos. Nuestras identidades, tan confusas y difusas hoy día, enferman por querer rescatar cualquier hueso o recuerdo mientras dejamos de contemplar lo que nos rodea. Luego he vagado por las calles y, mientras caminaba entre la gente me preguntaba qué hacía allí, uno año más, convirtiéndome en otro personaje de la ciudad. Alguien que rehúye de la multitud, esa que teclea en el móvil o el ordenador, esa que carece de proyectos personales y habla, habla de crisis y fútbol. Es bonito, piensa uno, acompañar a la hija que ha ganado un concurso de dibujo. Es un tiempo poético y divino si las cosas no se tuercen muy malamente. Es el cielo vivido en la tierra mientras algunos buscan libros en las librerías, rebuscan tontamente y sienten los dedos apretando el cuello de una botella con mensaje dentro.

 

"Fausto", de Sokurov

y se anulan las sombras

F. Compra patatas a 40 céntimos y las vende a 60 a la familia. Son cosas del querer. F. colecciona ladrillos y “amigos”. ¿Saben dulces las patatas de F? Cuando alguien siembra patatas en un terreno donde se acaba de sacar la remolacha, ya se sabe, las patatas tienen un sabor dulce. Patatas dulces a 60.

  

“La muerte de mi madre me había convertido en cabeza de linaje y tenía seguramente esa sensación tan común de estar en vanguardia hacia la muerte y de haber asumido todas las responsabilidades…

 

         Pg. 210 “Cuando las horas veloces” Carlos Barral

 

Con los otros primos de mi generación la relación era escasísima, y a mi hermana, casada y con hijos, poseída por su papel apagado de esposa de médico especialista, sólo la veía, y muy poco, en vacaciones.

         Pg. 210

 

Finalmente un fémur del viejo esqueleto sirvió de rodillo y así quedaron, juntos en la húmeda sombra, todos mis antepasados, o los únicos que yo había onocido. En ese momento me embargó la sensación de ser el primero en la frontera de la nada.

         Pg. 212

 

Se me vienen a la cabeza amigos, conocidos y familia. Me gustaría enviarles un correo o un sms  a aquellos que coincidieran con lo descrito por Barral en el primer párrafo. Me gustaría no olvidar esa frase porque vale para mí, para ti y para todos.  Luego lo de la esposa del médico, real como la vida misma y el último párrafo, con la frontera de la nada. Pleno.

Y sin embargo aquí se dan recetas de manzanas cortadas en gajitos para ser fritas en aceite de oliva. Luego algo de azúcar y a engordar. Y sin embargo cada tiene el chip puesto, el mismo hasta la muerte. Y sin embargo, nos quejamos.

 

 

Me pregunto estúpidamente tal vez cómo haría los artículos en un periódico de tener que hacerlos. De qué manera o estilo y sobre qué tratarían. Creo que en muchos casos se trata de producir una extraña empatía entre el periodista o escritor y el lector. Más allá de cualquier tema de actualidad hay quien va por su senda y escribe y reflexiona sobre cuestiones atemporales. Fenando Colina, en el Norte de Castilla del sábado es uno de ellos. Para el pasado sábado eligió un tema, el del ostracismo. Me vale porque es difícil hacernos una introducción histórica y aplicarlo a una cuestión candente en tan poco espacio. Otros hay, más o menos pésimos o que intentan ilustrarnos con obviedades y consideraciones infantiles. Nada diré de ellos.

 

Jaime Gil de Bidema, José Agustín Goysisolo, Carlos Barral y Josep Maria Castellet.

 

su claridad es émula

Vuelo a retomar el ritmo del cine, ausente prácticamente durante el verano. Carlos, de Assayas, me espera. El terrorismo también ha cambiado, y de qué manera. Un repaso a lo que fue hace cuatro días valdrá para incrustar más piezas en el rompecabezas que es este mundo.

Además, una compañera ha tenido el detalle de regarlar a otra compañera, a la postre abuela, unos pantaloncitos cortos (al menos seis) para su nieta. Los colores y dibujos variaban dentro del mismo estilo y corte, siendo unos más cutres que otros. El problema es que a la nieta todavía le quedan al menos diez años para poderse enfundar esos pantalones. Es curioso además de imposible adentrarse en las cabezas de la gente. Cómo educarán a sus hijos, me pregunto, ¿de qué les valdrá que estudien una carrera en el mejor de los casos si el ejemplo que palpan a diario es el de una cutredaz naturalizada y generosa? Poco después un bote lleno de gominoles se escapa de entre las manos de un niño y coloreaba la calle. Mientras las recogía el abuelo le educaba e informaba del lugar a dónde iban a ir a parar aquellos dulces ositos. El niño era algo mayor que la nieta pero tampoco le valdrían los pantalones. El niño estaba siendo educado. Cuando alguien tiene este tipo de detalles pareciera que tuvera 161 años, como aquella Joice Heth que se anunciaba en el circo. Copio y pego de "tejiendoenelmundo.wordpress.com:  Esta mujer había sido el ama de cría de George Washington. El 21 de agosto de 1835, el diario Sun de Nueva York publicaba el siguiente artículo:
Joice Heth nació en la isla de Madagascar, en la costa de África, en el año de 1674, y en consecuencia, ha llegado a la asombrosa edad de ¡ciento sesenta y un años! Pesa, cuarenta y seis libras, y sin embargo es muy alegre e interesante. Ella mantiene sus facultades en un grado sin precedentes, conversa libremente, canta numerosos himnos,  refiere muchas anécdotas interesantes del pequeño Washington, los casacas rojas, etc, y muchas veces se ríe a carcajadas de sus propias declaraciones o las de los espectadores. Su salud está en perfecto estado, y su aspecto muy aseado. . .a aparición de esta maravillosa reliquia de la antigüedad merece que se la mire con asombro, y al verla, uno se convence de que sus ojos están mirando a la persona más longeva que nunca antes se ha visto. . .

Tal vez el mundo no haya cambiado tanto.

http://tejiendoelmundo.wordpress.com/2009/09/04/la-historia-de-joice-heth-la-ficticia-ninera-de-washington/

 

Hablo de esta ciudad, y estoy hablando/ de soledad y de pobreza. Porque en ella yo habito.

Historias hay cuarenta mil. Bien contadas no tantas. Lo normal, incluso, es que se repitan. Rayuela es una buena compañía de teatro. Necesito imaginación, creatividad, aire. Doctorow es un buen contador de historias. Leo “Homer y Langley”. Es un buen contador sin más pero sin menos:

 

El proyecto de Langley consistía en enumerar y archivar artículos por categorías: invasiones, guerras, matanzas, accidentes de automóvil, tre y avión, escándalos amorosos, escándalos religiosos, robos, asesinatos, linchamientos, violanciones, tropelías políticas con un subapartado para elecciones amañadas, fechorías policiales, vendettas entre bandas, estafas, huelgas, incendios en casas de vecindad, juicios civiles, juicios penales, etcétera, etcétera. Una categoría aparte incluía las catástrofes naturales, tales como las epidemias, los terremotos y los huracanes. No recuerdo todas las categorías. Como él explicaba, llegado un día –nunca precisó cuándo-, dispondría de datos estadísticos suficientes para reducir sus hallazgos a las clases de sucesos que eran, por su frecuencia, comportamientos humanos seminales. Después llevaría a cabo más comparaciones estadísticas hasta establecer el orden de las plantillas, que le permitiría saber qué artículos debían ir en primer plana, cuáles en la segunda página y así sucesivamente. También había que añadir notas sobre las fotografías y elegirlas en función de su valor simbólico, pero esto, admitía, no era fácil. Quizá prescindiese de las fotografías. Aquello era una empresa colosal, y le ocupaba varias horas al día. Salía de casa en busca de todos los periódicos matutinos, y por la tarde en busca de los vespertinos, y a eso había que suar la prensa económica, las revistas de sexo, los boletines marginales, las gacetas del mundo del espectáculo, y demás. Quería fijar definitivamente la vida estadounidense en una sola edición, lo que él llamaba el periódico sin fecha eternamente actual de Collyer, el único periódico necesario para cualquier persona.

 

         Pg. 52-53 E. L. Doctorow “Homer y Langley”

 

Veo cajas bajando de un techo, ruido de cadenas, pueblos enteros tan obtusos como en el que vivo. Incapaces de ser conscientes de lo que son. Incapaces de admitir su cerrazón. Veo gafas de sol, tiendas de mala muerte y supermercados de peor suerte. Veo amigos cohibidos y encadenados a sus propias decisiones, abrazando muñecos y ayudas del INEM. Algunos incluso visten levitra.

 

los jóvenes que corrompió la muerte

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Con el tiempo cada uno vamos tomando la forma con que nos ven. Vamos tomándola para ellos. Los amigos de la infancia somos lo mismo que fuimos para aquellos ojos que no quieren ver más allá. Y así es imposible lanzarse a ninguna parte y menos a una conversación diáfana porque las palabras nacen encasquilladas. Uno ha vivido entre algodones o no sabe de la vida y puede ser. Eso escucha y eso percibe. También uno puede decir que no tiene ni puta idea de Dante o Shakespeare y burlarse cuando el foro sea apropiado para ello, hacer gracias y chistes. O aprovechar cuando alguien se acerca a una consulta para burlarse porque no ha pronunciado bien la palabra doctorrino.

Un panadero trabaja de noche y pasea al perro por el día. Una mojada también significa más cosas aparte de calerse hondo.

Es difícil que alguien remonte su marcha cuando se siente de vuelta. Tagore es el protagonista en la casa de la India en Valladolid. Cine, músicas y charlas. Pero esto sólo está para los que no tienen problemas porque los que tienen problemas deben solucionarles a navajadas y esto no deja mucho tiempo para meditar o ver nada más. Creo que todo el mundo debería tener un casco de la guerra de Indochina en casa. Tiene su lógica. Una tarde tocando el saxo puede dar de sí 27 euros y un porro antes de dormir. Es difícil conciliar el sueño y fácil ofrecer consejos o sentencias. Cada uno crea su personaje, repite las frases para convencerse a sí mismo. Si uno tiene idea de cortar por lo sano debe decirlo cien veces seguidas delante de todo el mundo. REM se separa tras 31 años de grupo. Un buen momento para escuchar algo.

 

Tagore y Gandhi

dentro de mis tranquilos ojos

Homer y Langley es la historia de una decadencia. Mi amigo X también parece la historia de una decadencia. No hay nada dentro de su cabeza que un día le pueda valer para rescatarse a sí mismo, excepto el amor. Un amor ajeno y lejano. Veo su pasado, contemplo su presente y su futuro no resulta, como consecuencia, nada halagüeño. Hay bastante serrín dentro de su cabeza y cada vez está más seco. Se repite como el ajo, es el ombligo de todas las adversidades, se reboza entre las noticias pesimistas que continuamente nos rodean y no se pierde un programa de televisión. Él, eso sí, sabe mucho de la vida.

Una pareja conversa en el bar. Él afirma cómo ve el asunto. Debes mirarla a la cara, hablar y no sé cuántas cosas más. Ella afirma pero dice algunas cosillas que impiden el discurso. Uno está meando en frente. Más o menos se escucha todo. El mejor guitarrista desconocido del mundo suena al otro lado. No debes morder la mano de quien te da de comer. No debes mirar el mundo a través de un embudo. Uno, además de mear se cansa. También ha visto a un numeroso grupo de personas tomando algo en una terraza. Uno de ellos es un poeta de la ciudad. Por tanto supone que aquello es un círculo literario. El premio Café Gijón se ha fallado. The winner is… José Luis Rodríguez del Corral. Uno está cansado de oír cómo desconocidos son buenos, publican y ganan premios. Uno está cansado de que le falten tantos clásicos por leer.

Escucho a Danny Gatton. No deben perderse el video. Así estaba hace un momento. Hagan algo señores/as, dejen de quejarse, cojan la guitarra. Hagan algo.

 

Doctorow

el color que era incendio

El enfermo ha pasado al grado de moribundo. No darle de comer más es la decisión tomada. Eso o que reviente por las costuras.

Un médico escribe en el periódico arremetiendo contras sus compañeros de profesión. Los más éticos del mundo le abrazarán y darán la enhorabuena. Se convertirá en una pieza bien vista para los políticos de turno o en una rara avis oficialmente así catalogada. La mierda, los mierdas, siempre es de otros y son otros.

Anoche oí en la radio a una cooperante que acababa de volver de África y sus palabras empezaban con lo de siempre, reiteraciones de personas que considero egoístas. Han sacado tajada espiritual. Decía que por ejemplo dar un simple grifo y que salga agua es la leche. Se ha tenido que ir a África para entenderlo y decir eso. No me gusta ese tipo de personas. No me gusta su mente. Les considero, entre otras cosas, muy pero que muy cortitos de mente. Dos y dos son cuatro.

El saxofonista más famoso saca en un buen día 50 euros tocando en la calle. La gente se escandaliza. Es dinero negro, no cotiza, gana más que tú y que yo, etc. El saxofonista no está obeso. No es fácil tocar un instrumento y para muchos eso era algo insustancial. Lo que no es insustancial es el dinero. Eso es otra cosa, los impuestos, la crisis, las hipotecas… eso es otra cosa.

 

Casa de los hermanos Collyer

hacia el hueco profundo de una sombra

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El semillero de cebollas desapareció ¿por culpa de los pájaros? Mi tío tala los manzanos que hace unos años plantó porque dan trabajo (sulfatos, recogida de manzanas que siempre son pocas…). Mi padre tala la higuera porque los pájaros se comen los higos. El paisaje que me acogía cuando era niño fue talado hace muchos años y aunque nada volverá a ser igual muchas cosas permanecen. Ellos, por ejemplo, renqueantes, sienten, ven y piensan más o menos igual. Las lentejas siguen poniéndose en la cazuela, a fuego lento. Con las manzanas caídas se sigue haciendo compota de manzana. Los pimientos se asan, pelan y embotan. Es una mala época porque hay mucho trabajo. Se preparan las despensas, se matan y despluman a los pollos, se meten pimientos picados en el congelador, se hacen mermeladas diversas, salsa de tomate, etc. Se quitan las plantas de pepinos porque están secas y las de tomate dentro de poco. El otoño ya está aquí. Las escarolas tienen una pinta fantástica, las berzas y los puerros. El gallo sigue cantando, como cuando era niño.

 

 

 

Mejor que las magdalenas de Proust son chistes sobre magdalenas contados en un pueblo perdido. No sé muy bien cómo iba el caso es que un señor pedía a primera hora de la mañana un café y una magdalena. El camarero le decía que no había magdalenas porque el repostero no madrugaba. El cliente entonces pedía un té y una magdalena cuadrada y el camarero más de lo mismo. Creo que al final llegaba el de la repostería y no le pedía la magdalena por no haber madrugado.

Había otro chiste de un tipo que comía un bocadillo y le decía algo al cura, algo de mal gusto y el cura le decía que con las cosas del estómago no se juega así que seguro dentro de poco las cascaba o algo así. Son chistes a los que no presto atención como tampoco a quien canta o deja de cantar en el coro de la iglesia. Si canta fulana mengana se calla porque no se hablan y viceversa.

Termino de leer “Homer y Langley”, de Doctorow. Sin ser nada trascendente, me ha gustado mucho. He disfrutado como un lector poseso de aventuras, como cuando leía un tebeo o una novela de eso precisamente, de aventuras. Una buena manera de culminar el fin de semana. Yo soy Homer y Langley, de alguna manera. Pero no quiero ser Homer y Langley. Ellos son dos, eran dos.

La historia resumida de los hermanos la contó Eduardo Lago en un artículo para el País en el año 2009:

http://www.elpais.com/articulo/portada/Enterrados/basura/elpepusoceps/20091122elpepspor_3/Tes

 

 

En seis horas encontraron a Homer sentado en su silla, muerto. Unos cuantos días más fueron necesarios para encontrar el cuerpo de su hermano Langley, medio descompuesto, en su propio hogar.

 

arden como la leña y están secas

Un coche apedreado en la puerta. El coche estaba lleno de mierda y parecía que llevaba allí semanas. Una pareja, no muy lejos, caminaba de una manera extraña. Ella estaba poseída por el diablo. Él, apenas se inmutaba. Mi sitio no es ese, donde estaba el coche y la pareja.

En el cobertizo de un proyeccionista de cine, en Nueva Zelanda, han aparecido un montón de películas que se daban por perdidas. La noticia del sábado 24 de Septiembre de 2011, en el Norte de Castilla dice así: “… En el cobertizo del jardín de su casa, Jack Murtagh guardaba tres rollos de “The White shadow” (algo más de la mitad de la película). Todavía no ha aparecido el resto y pocos confían en recuperar el largometrja entero. Pero solo esos tres primeros rollos ofrecen una oportunidad imapable para estudiar las primeras ideas narrativas y visuales de Hitchcock, asegura con entusiasmo en el New Zealand Herald, David Sterrit, presidente d ela Sociedad Americana de Críticos y autor de un libro monográfico sobre el mago del suspense…. Pero los archivos neozelandeses no solo han deparado estas sorpresas. Hace un año, el New York Times publicaba que 75 películas mudas que se creían perdidas habían aparecido en el archipiélago austral. Además de estas joyas de Ford o del primer Hitchcock, había primitivos westerns, comedias de trompazos y obras protagonizadas por estrellas que refulgían con fuerza en los años diez y veinte, como Pearl Whit o Clara Bow. Muchas de aquellas cintas estaban arrumbadas en el cobertizo de Jack Murtagh. Mi abuelo amaba Hollywood. Le hubiera entusiasmado saber el impacto que su colección está tenido allá, sonríe Tony Osborne.

Alo parecer los rollos llegaba a Nueva Zelanda, última etapa de su gira internacional, y nadie sabía muy bien qué hacer con ellos. Los estudios de Hollywood no querían pagar los elevados costes para recuperar las copias y los exhibidores neozelandeses podían quemarlas, tirarlas a la basura o arrojarlas al océano. Jack Murtagh, el viejo proyeccionista de Hastings, guardaba todo lo que caía en sus manos. También almacenaba sellos, monedas y estampitas que venían en los paquetes de cigarrillos, nos dicen.

Esto habría que unirlo a los protagonistas de la novela de Doctorow, Homer y Langley.

He comprado “El honor de los Garfield”, de Frank Yerby, el autor de “Mientras la ciudad duerme”. Este escritor norteamericano se vino a vivir a España y murió en el 91. Curioso lo que cuentan en la Wiki. Dejo pendiente una entrevista que le hizo Emilio García Gómez en el País Semanal en 1983.

He comprado también una pequeña antología de Silverio Lanza, el autor de “La Antropocultura”. Silverio es uno de los hermanos menores de la Generación del 98, nos cuentan en la contraportada del libro editado por los libreros españoles para la fiesta del libro de 1998.

Por último he comprado un de Charles Ronsac, “Uno no se cansa de amar”. No sé quién es Charles Ronsac. He comprado el libro por la dedicatoria que viene escrita a mano, en boli rojo: Para Sandra de mamá algún día que yo me vuelva más vieja por vafor léelo. Hoy te lo dedico día 24-7-2002, tengo 44 años que cumplí el 28 de Enero y tu 19. “Te quiero”. Siempre te llevo en mi corazón por que eres mi pequeña. A continuación una firma que puede responder a Carlos. Estamos en el 2011. Qué poco ha durado la dedicatoria en manos de la niña de 19. ¿Se ha muerto ya la madre o la niña?  

 

http://www.etnografo.com/frank_yerby_entrevista.htm

 

Frank Yerby

sosteniendo las piernas con las manos

Es difícil interferir o añadir algo interesante al diálogo establecido entre dos personas efusivas. Es difícil que una mesa redonda sea eso precisamente, redonda. Una película mala puede producirnos cosas buenas por nuestro estado y situación particular. Una manera de pensar y crecer es sacar siempre algo bueno de lo que veamos, de cada situación o lugar. Algo bueno que nos ayude a crecer. Esto es complicado pues los paradigmas con los que la mente tiende a ensancharse son los mismos siempre.

El otro día tuve la sensación de vivir en una mansión monster. Me ví allí, como un ser anormal, un ser que no ha crecido todo lo que debiera. Y a pesar de ello ese ser era más grande que los que andaban alrededor. Ese ser podía ahorcarse cualquier día o ser una bomba de relojería para el mundo.

Por fin tengo entre mis manos las memorias de Duveen el anticuario. No es el libro que pensaba pero no tiene desperdicio. Se trata de una versión castellana de Rafael Santos para Reader´s Digest en 1962. Rescato algunas líneas. Comienzo por una de sus máximas: “Cuando se paga caro lo que no tiene precio, se consigue barato”. Me lo quedo.

 

“… De aquí que deseara mostrarle a Josph Joel cinco copas de porcelana china que acaba de comprar. Condujo a los Duveen, padre e hijo, a su biblioteca, y le dijo a Joseph Joel: según tío Henry, usted entiende mucho en porcelanas. Bien, aquí hay cinco copas. Tres de ellas son auténticas y dos falsas. Si usted es tan experto dígame cuáles son unas y otras. Joseph Joel echó un vistazo a las copas, levantó su bastón y, descargándolo sobre dos de ellas, las hizo pedazos. Se había ofrecido a pagarlas si eras las buenas. Morgan respiró tranquilo cuando comprobó que no se le debía nada.”

 

Duveen

al puerto iluminado de la noche

Sigo diciendo que vivir es un milagro. Hoy he estado de entierro y he vuelto a decir que el muerto al hoy y el vivo al boyo. No tiene gracia pero menos gracia tiene que la vida siga con sus cosas. He vuelto a tomar un vino y eso en sí es un milagro. Cada uno tiene sus cosas y problemas. Los ultramantas fueron unos amigos que quisieron divertirse y animar en los partidos de baloncesto. Todo cambia. Hay quien tiene hijos y quien decide abortar. Hay quien está al borde del colapso y quien no sabe donde está. Todo se contagia. He encargado un libro. Es conveniente tener una vida en otra vida, tener un patio, un corral, una isla. Es importante tomar un vino con alguien a la salud de los dos o de los muertos.

 

soy la mirada en el jardín nublado

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El enfermo murió y dejó de estar enfermo. El dolor es un idioma común. Podemos entendernos y entenderlo en cualquier parte del globo. En un entierro dan ganas a abrazar a los dolientes que guardan el tipo como pueden. Buscamos respuestas como quien busca una moneda a la luz de la farola. El problema es que no fue allí donde ser perdió la moneda. La familia, cada familia, es una tribu que habla su propio idioma. Todas se parecen y todas son diferentes. Ayer me hablaron de un perro que se comió una dentadura postiza. Sólo dejó algún que otro diente. Eso sí que es un perro, ojo por ojo y… También me hablaron de un tipo que se introducía en ríos, túneles y pantanos para pescar cangrejos con las manos. En una ocasión cogió una culebra con los dientes y se la llevó a casa como quien se lleva una lata de sardinas. Al día siguiente la culebra no estaba allí. No soy Monterroso aunque esto podría escribirse exactamente como el cuento del dinosaurio.

En la historia del arte, como en todas las historias, nos ahorran y muerden buenos pedazos de ella. Por ejemplo, a la hora de valorar un cuadro o saber cómo ha llegado a un sitio y no a otro habría que estudiar el mundo de los marchantes y anticuarios. He leído las memorias de Duveen y me he tomado algunos apuntes sobre el mundo de la compra venta de obras de arte. Nos cuentan que hasta las depresiones económicas fueron favorables a Duveen, como acabó por serlo la subida de impuestos y el pago de derechos reales por herencia. Es interesante tener buenos confidentes. Los confidentes pueden ser los camareros y el personal de servicios. Es bueno ser generoso con ellos y por extensión con toda la humanidad. Duveen fue Duveen hasta el último momento. Gravemente enfermo aguantó cinco años haciendo lo que sabía hacer, lo que le deba placer. Muchos de sus antiguos clientes fueron quedándose ciegos y esto no fue motivo para que siguieran comprando cuadros. Una máxima de Duveen para sus amigos millonarios era esta: “Cuando se compra lo infinito con lo finito, en realidad se adquiere una ganga”. Me lo apunto. Los libros tienen algo de esto también. Me refiero a los libros comunes de librerías.

 

"El joven vestido de azul" Thomas Gainsboruurgh



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