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Agujereada con marcas de personificación
Cuando las células y órganos de un ser querido realizan su apoptosis particular u obsolescencia más o menos programada, las neuronas y sensaciones espejo proyectan un sentimiento de desgaste en lo que viene a ser el cuerpo y el espíritu que le caracterizan. La culpa esta vez fue del cha cha chá angor pectoris, una dolencia que podría muy bien ser el nombre de un grupo musical. Uno más en el latifundio de ocurrencias con que algunos con el ánimo distendido y ocurrente tienen a bien sembrar este páramo que en ocasiones es la vida. Deseo añadir otro nombre musical que viene derivado por el cierre prematuro de las fontanelas en los bebés. Craneosinostosis. Homero en “La Ilíada”, nos cuenta que el guerrero Thersites era feo y su cabeza estrecha, lo que se tiene por una de las primera alusiones a esta enfermedad. Larga vida al rock and roll.
He comenzado a leer el libro “Antropología filosófica”, de Javier San Martín Sala. ¿Cambiará con su lectura algo de mi mirada?
“El carácter moral de la antropología filosófica es solidario de una concepción del ser y del ser humano, que se nos aparecerá como un ser no terminado, abierto y, como dice Husserl, que sólo muestra su verdad en la lucha por conseguirla, en la dinámica de su propia realización, o, si se quiere, en la lucha por mostrar el origen de lo que impide ser verdader ser humano, el origen del mal y de la alienación humana.”
Con esto ya se han aclarado ciertas cuestiones. El ser humano en la dinámica de su propia realización, desechando el mal y la alienación
Mi propia realización conlleva escritura, literatura y reflexión. Quien no me lee no me escucha. Quien no me escucha no me entiende. Quien no me entiende no es de los míos. Quien no es de los míos está contra mí. Y así hasta ver una vez más los molinos convertidos en gigantes.

Del recolector cerebral
Una conversación entre dos señoras en una universidad:
-Dame tu correo electrónico
-Bien, vergara (algo inentiligible)@ (algo ininteligible)
-¿Vergara es con be?
-Noooo, con uve, con uve por favor.
Un poco más tarde, la misma señora que apostillaba y subrayaba la be de su apellido se encontraba en la sala de informática. A su lado otra mujer.
-A mí no me sale nada
-Primero hay que encenderlo
-Ah, no sabía…
Esto ni me anima ni me deprime. Me aleja una vez más de un mundo que no comprendo. El orgullo al corregir y la ignorancia en el encendido se funde en el ser que un mal doctor Frankenstein destruiría antes del anochecer.
Esta mañana escuché una voz dulce al otro del teléfono. Ella no sabía quien era yo pero yo sí que sabía quién era ella. Estuve por darle algunos datos sobre su juventud o familia de manera sutil, como si manejara un enorme archivo de datos del que nos imaginamos posee la CIA cuando está detrás de un caso, pero no hice nada. Tengo grabado en mi disco durísimo otra voz telefónica dulce que resultó ser la de una gorgona con delantal, rulos y demasiada fe para con un Dios que no permite la transfusiones de sangre, según quieren interpretar los que saben y pueden. Dicho esto puedo enlazar perfectamente la sensación previa con lo que voy a escribir. Mi novela ha sido vapuleada en el ring de los concursos. K.O en el primer asalto. Ni siquiera ha sido mencionado el género al que pertenece, dentro de los muchos que han citado, novela negra, histórica, de intriga, etc. Es el calvario de todo aquel que lo quiere vivir así. También está la opción de no seguir y así, evitar el calvario. Otros combates me esperan. Yo soy yo con la literatura y también mis circunstancias. Quien no me lee o aprecia algo de lo que escribo no me merece. Distanciarse de mí es no leerme. Todos ponemos un poco de nuestra parte. La gallina, como todo el mundo sabe, pone huevos. La gallina, quizás no tantos lo sepan, es el modo que un huevo tiene de producir otro huevo (Samuel Butler, dixit).
He leído: El ser humano es menos su meta que aquello de lo que se liberan para construir otra cosa. Entonces me veo con Gulliver atado en Liliput. K.O. técnico. No pasa nada. Sigo leyendo: El ser humano es el conjunto de sus determinaciones biológicas, psicológicas y sociales y también un proyecto a partir de lo que es, o sea, es capaz de desmarcarse de lo que es, de ir más allá del comportamiento pautado por la tradición, por ejemplo en el invento, en la creación del tipo que sea, de modo que, si es sólo lo que es, también trasciende lo que es hacia lo que no es (“Antropología filosófica”, Javier San Martín Sala). Soy un proyecto. Esta mañama hablaban de seres humanos que vivían del cuento. Unos veían películas, otros viajaban y vivían de las tías. Les colocaban en una especie de altar donde evitaban preocupaciones, mortificaciones, traumas o dilemas. Yo insistía en que tal vez pudiera ser así pero que el ser tiene aristas, esquinas, cambios. Cada uno estaba posicionado e inmóvil. En ese momento creí volver a oír al cantante guineano Mory Kante. Mi cabeza era una sala oscura y parpadente, revisitando el año 1987. Un ángel pinchaba la canción “Yéké Yéké”, del segundo álbum “Akwaba Beach”. Mory Kante ya vivía en París.

Jim Woodring
Fui bautizado como los poetas, y envuelto por las formas incompletas, para siempre quedé pálido y triste
He leído el artículo de Vila Matas publicado en el Babelia del 5 de Febrero de 2011 y me han entrado ganas de darme una vuelta por las Azores y sntarme en el banco verde donde el poeta Antero de Quental se pegó un tiro frente al mar. También me han entrado ganas de leer “Dama de Porto Pim”, de Antonio Tabucchi.
Mientras ojeaba el artículo mi amigo M. contaba su hondo pesar por la más que cercana muerte de un familiar político. La tragedia y su contaminación trastorna la posible rutina. Todo son llamadas y las mismas explicaciones una y otra vez. Si de ellas se alimentaran los jabalís llenarían el cercano monte el Viejo y esto parece que ha pasado. Los agricultores se quejan porque plagas de conejos y jabalís arrasan sus cultivos. No muy lejos, en Huesca, ha fallecido una persona intoxicada de triquinosis tras compartir con otros tres compañeros, chorizo de jabalí.
Todo son leyes en esta vida, de tráfico, penales, civiles, militares, sanitarias… y sociológicas. Según la ley de recurrencia o recursividad la idea que nos hacemos de nosotros mismos nos transforma hasta el punto de que concluimos por convertirnos en aquello que creemos ser; la idea que nos formamos acerca de la realidad social basta para producir cambios en esa realidad (Roger Bastide, 1972, p. 12). Y sigo, lo que pensamos de nosotros se hace real. La definición que nos damos nos define realmente como ocurre en las definiciones recursivas en las que un término es definido por sí mismo. El conocimiento es el principio de una acción: según sea el conocimiento será la acción; ahora bien, según pensemos sobre nosotros será la acción sobre nosotros; si pienso de mí que soy pacífico, mi comportamiento me ratificará en mi opinión en una naturaleza pacífica; si pienso, por el contrario, que soy violento, tendré a serlo desde mi perspectiva. En este rasgo radica lo que aplicado a lo social, pero que tiene sus raíces en lo individual, se llama el teorema de Thomas o la profecía que se cumple a sí misma. La formulación o presencia de un conocimiento sobre un individuo o sobre un grupo social –asumido por ellos-, cambia la situación e incide en ella. El conocimiento, por tanto, es parte constitutiva de esa sociedad o de los individuos. (“Antropología filosófica”, Javier San Martín Sala. Pg. 81)
¿Cuál es mi autointerpretación? ¿La que vive dentro es la que deseo que sea o es la que realmente es? ¿Qué soy para los demás? ¿Para los amigos, enemigos, compañeros, familia? ¿Es posible conciliarlo todo? ¿Es posible que mi verdadero yo sea interpretado de la misma manera por todos? ¿Somos todos puzzles imposibles de entender por falta de perspectiva? La dificultad, leo, proviene de la ineludible oscilación del plano social al plano individual.
Pienso que tal vez un día monte mi propia editorial al estilo de Agustín García Calvo o tantos otros. Esa sería una solución. Entonces veo montones de cajas acumuladas en el pasillo sin posibilidad de distribución puesto que apenas regalaría algún ejemplar dedicado con una cita copiada de cualquier parte, “el ser humano no es sino que se hace”.

Mientras tanto me hago uno con el artículo de Blas Matamoro, publicado el día 18 de Agosto de 2010 en Cine y Letras y editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Siento como si fuese mío el siguiente trozo que copio:
http://www.guzmanurrero.es/index.php/Libros/josep-pla-montaigne-en-el-ampurdan.html
Pla, a través de Mallarmé, al que apenas conocía (y eso qué importa) recoge el consejo monteñano de escribir en plan doméstico y privado: «Una forma de escritura dudosa en su sustancia, que inquiera más que instruya».
Un diario, necesariamente inconcluso, o esos ensayos que Montaigne nunca terminó de corregir. Un libro sobre nada, como quería Flaubert, donde cabe todo, como quería Novalis.
Empezado en plan frivolo, el gris cuaderno se convierte en íntima necesidad, la de tomar posición ante el tiempo o, mejor dicho, contra el tiempo, en el sentido de época. Tras quemar una cantidad de papeles, Pla se dedica a su dietario, que es el resultado de la aniquilación del libro. Se escribe un diario porque no se puede, o no se debe, escribir un libro.
Con Montaigne se inaugura una inopinada tradición, la del escritor no profesional, el no letrado (por favor, evítese leer iletrado: Montaigne era un lector minucioso y absorbente hasta el encono), del escritor que escribe por no hacer literatura (palabra anacrónica, lo admito, que en tiempos de Montaigne quería decir, simplemente, lectura). La tradición de los Casanova, Amiel, Rimbaud, del recién citado Mallarmé, tal vez Proust y seguramente Josep Pla, por no abundar en el inventario.
Un escritor que no concibe su tarea como obra, como labor orgánica, con causas, fines y conformaciones de género. Si acaso, como lucha contra la desmesura, el infinito y el caos que es la vida, la perdida e irrecuperable vida, donde no hay lenguaje que produzca imparables y desesperantes escisiones.

son flores de nieve
¿Cómo saber que uno vale o no para algo? ¿Para hacer una película por ejemplo? ¿Para escribir una buena novela?
No obstante el trabajo y la constancia ayudan. Los maestros y el apoyo. No obstante el problema podría estar en los vuelos que uno desarrolla con su ego. Mi madre pinta y expone en el salón de su casa con plenitud. Llegar a ese conocimiento de uno mismo ya es algo.
Por otro lado hoy he visto el rostro de un pensador. Se encontraba en un supermercado del polígono, concentrado, mesándose la barbilla, sin quitar ojo del estante que tenía en frente. ¿Qué había allí? Un maravilloso taladro de color verde esperanza. Jamás lo hubiera imaginado. Si fuera escultor esa imagen saldría de la próxima pieza de mármol venida expresamente de Carrara.

No existe el espacio o el tiempo. Sólo intensidad
Día de pueblo y gallinas. Nuevamente la frase ingeniosa de Samuel Butler en la cabeza, la gallina es el método que utiliza un huevo para conseguir otro huevo. Los gatos a lo suyo, los pájaros y el huerto que pide tarea. Aún quedan puerros, reinan enterrados en el terreno valdío. La temperatura dio una tregua. Angor pectoris. También se vive de treguas. La tregua es el método que utiliza una guerra para producir otra. ¿A dónde están los amigos? En el pueblo algunos tíos revoloteaban como estorninos adormilados. Los robos se multiplican, piezas de motores, en los pivots de riego y en lo más importante, en el tiempo. Llevo dos días alejado un poco de mi esencia. En poco menos de un mes han fallecido dos personas en el interior de dos bares, clientes asiduos por lo que han dicho. El más reciente tenía 83 años y estaba en la calle de la Mejillonera. Qué bonito es morir haciendo lo que a uno le gusta, morir en su escenario como se suele decir. Esto es un decir porque nadie se quiere morir y de hacer en un bar, al menos que sea antes de pedir la cuenta.

Jasper Johns
Entre estrella y estrella
Tenemos una difunta más en la familia. Fue rápido. Pasado el choque inicial pronto el pensamiento relativiza y agradece la manera “feliz” de partida. Una generación se derrumba y otra nace. Una prima va a dar a luz dentro de dos meses. No son muchos los que nacen pero son. Hace poco la hicieron una ecografía en cuatro dimensiones y la confirmaron que era niño y no niña tal como la habían informado inicialmente. Ahora tiene la casa con prendas de niña y niño. Las rebajas han tenido la culpa. Las rebajas y una abuela que financia trapitos, ecografías y lo que haga falta. Las condiciones económicas de la pareja no pueden ser demasiado boyantes pero eso es secundario.
Las mujeres frente a la muerta y los hombres, entraban y salían. La muerta no se parecía a la viva. El día antes había preparado la comida para los habituales, la hija y los nietos. Se acostó más pronto de lo habitual porque no se encontraba bien y antes de la media noche se levantó para hacer sus necesidades. Al poco se derrumbó en el suelo, ella y su sombra. Exitus letalis. Nunca se cuidó mucho, apenas andaba pero aún hacía las labores de casa. Su vida fue el trabajo desde que nació hasta que murió. Pertenecía a la tierra, al campo, a la obcecación y a la familia.
Ella y los que como ella aún están, son el tronco de una manera de entender la vida que desaparece. La guadaña va sitiándonos. Siempre está ahí pero, de vez en cuando, nos lo recuerda, ya lo sabemos. Estimados señores a pesar de que hoy ha hecho un día primaveral mi tufo es el mismo de siempre. Ningún primo sabe del otro salvo en los trazos gruesos, algunos no vendrán al entierro porque se encuentran demasiado lejos. Somos una familia vaporosa que está sin estar. Pasado mañana no quedará vapor alguno.
Coetzee habla del último Philip Roth, “Némesis” en el ABC de las letras del sábado. Nos habla de la poliomelitis, la peste, el azar, Edipo, Camus y un protagonista, Bucky, que era un alma sin humor ni una idea salvadora de la ironía, un hombre con un exagerado sentido del deber y sin intelecto suficiente. Al meditar demasiado sobre el dolor que había causado, convirtió un capricho del destino en un gran delito suyo. Bucky, temperamentalmente incapaz de comprender el sufrimiento humano inmerecido, cargó con la culpa de ese sufrimiento y la utilizó para castigarse incesantemente…
Leí el artículo mientras esperaba al sol, en el único momento que estuve solo. Fue agradable, el silencio, los gatos y el sabor crepuscular de lo que se va me acompañaba. Lo crepuscular se lleva en la mirada. Siempre hay vida y siempre hay muerte, épocas irrepetibles, pestes, fuertes sitiados, indios y vaqueros, alejamientos y acercamientos. Niños correteando, viejos supervivientes de no se sabe qué y aconteceres que se repiten.

Martin Kippenberger
Soy la bofetada y la mejilla
El muerto al hoyo.
Que ya no son los tiempos de antes, eso lo sabemos todos. ¿Cuál es el ritual durante el entierro? ¿Cómo se vela al muerto? ¿Quién acompaña a la familia? Y un largo etcétera que todos sabemos y conocemos.
De entrada un tanatorio es un no lugar, un sitio aséptico donde puedes coincidir con otros fiambres, pésames y familias que te importan un rábano. Ya lo sabemos. Por eso preferimos las casas o cualquier sitio donde el finado sea justamente despedido. ¿O acaso no importa el duelo y el luto durante la despedida? ¿No se merece que los suyos estén ahí cerca?
Pero la familia, ya lo he dicho, no es lo que era. Algunos acuden un momento al tanatorio para posteriormente quedar emplazados al momento del entierro. Esto tiene bastante de insulto e insustacialidad. Que se vea en primos mal pero que se vea en hermanos no tiene perdón de nadie. En esos instantes hay que estar por allí, subiendo y bajando escaleras, deshaciendo madejas y estando a disposición de no se sabe qué.
Luego está la puesta al día. Unos se enteran de otros y siempre hay alguien indiscreto que puede preguntar por lo que ganas, en el caso de tener trabajo, o por tu condición política. Luego están las viejas que van dando achuchones y santiguando el ambiente con lloros guardados para la ocasión. En menos de diez años, alguien dijo, esto será una escabechina. Una batalla perdida, todos calvos, un ejército que camina despacio por el desfiladero fatal. Los pueblos se vacían de sombras, recuerdos y familias con cierta conexión.
Uno tiene en cuenta que muchos de los familiares han ido alejando a sus hijos de la familia, bien para protegerles de ella, bien para que gocen de una supuesta libertad. Uno ve cómo algunos hijos de primos no han pisado el pueblo y menos con este tipo de acontecimientos. Los padres de estos primos también tienen buena parte de culpa de esta ruptura sin remedio. El ronroneo, el avispero, la ley del más fuerte, las envidias, los egoismos y otras cuestiones caracterizan esa sociedad cerrada, brutal y bella, sobre todo en primavera y otoño.
Una de mis dudas se planteaba a la hora de buscar un albañil que trabajase la tumba, ahora que el de siempre ya no está. Pero en estos tiempos, ya se sabe, con dinero todo es fácil. Y allí estaban los albañiles, uno de ellos mascando chicle mientras el cura movía el hisopo sobre el féretro, y los de la funeraria, vestidos de un verde guardia de la naturaleza, solícitos y organizadores. No habían terminado de colocar las bobedillas al fondo del panteón cuando uno de ellos se dirigió al hijo del finado, a una de sus tías y uno de sus tíos. Los tres asintieron entre lágrimas. Los albañiles habían hecho un hoyo dentro del panteón para meter los restos de los cadáveres que allí había. Por cuestión de sitio, de momento, no habrá problema.
¿Pero no ves, gilito embanderado
que la razón la tiene el de más guita?
¿qué a la honradez la venden al contado
y a la moral la dan por moneditas?
¿qué no hay ninguna verdad que se resista
frente a dos pesos moneda nacional?
vos parecés, haciendo el moralista,
un disfrazado sin carnaval
A. Discépolo, “Qué vachaché” (Tango)

dintel lleno de flautas, hondo pozo de estrellas
El día ha sido sucio. Sucio por dentro aunque uno no lo hubiera imaginado al levantarse. Porque al levantarse la imaginación sigue soñando y desconoce cómo palpitarán en breve las sensaciones, dormidas como leones, dispuestas a rugir por un sencillo grano de arena. Ya lo he dicho en muchas ocasiones y sigo igual. Mea culpa y poca enmienda. La frente se arruga por nada y las células que visitan el estómago se quejan por ser el único animal que tropieza mil veces con el mismo pedrusco.
Ayer no hubo manera de que nadie dijese algo interesante de la película “Aita”, de José María de Orbe. ¿Qué pueden tener esas personas dentro? ¿Qué de común conmigo? Y no digo que la película sea una obra maestra, ni mucho menos.
Leo el obituario de Juan Cruz a Ezequiel Pérez Plasencia, escritor recientemente fallecido como consecuencia de un atragantamiento mientras comía. ¿Qué muerte me esperará? Dice Juan Cruz, era un hombre austero y comprometido. Ahora acababa de terminar un libro y ya había comenzado otro. La suya, decía, era la ilusión de los vencidos, pero jamás se dio por vencido. La ilusión de los vencidos me repito y cambio de tercio.
Sigo leyendo. Ahora es Inés Mogollón en su artículo del pasado sábado en el “Norte de Castilla”. Tiene mucha literatura entre sus líneas, conocimientos, información y versos de Colinas. También música, evidentemente. Alguien me dice que lo que más le ha gustado es el inicio y el final porque nos cuenta quién es ella. Alguien que se deja atrapar por unos versos y que desea restaurar la comunicación con el otro, dentro o fuera de esta galaxia. No digo nada. Recorto la hoja del periódico para pasarla a los conocidos y conocer su opinión.
http://www.nortecastilla.es/v/20110305/opinion/conozco-lugar-20110305.html
Termino con una cita de Horton que leí durante el café: “las razones que a uno le pueden llevar a vivir con los otros pueden ser muchas, pero una razón cierta es el descubrimiento de cosas perdidas en casa”

’Desnudo, Hojas verdes y Busto’, de Pablo Picasso, costó unos 82 millones de euros. El cuadro más caro del mundo (hasta el momento). Dicen que fue pintado en un sólo día.
es un rincón de los pensamientos
Tengo un muñeco dentro. Y otro fuera que se parece a mí. Son muñecos diabólicos o, mejor dicho, que parecen aspirar a una esencia diabólica. Es raro el día en que a uno alguien no le reprocha algo con la mirada o la palabra. Si digo esto pienso que muy bien pudiera convertirme en un paranoico o fingirme tal hablando delante de un psiquiatra. Pero mi cabeza sigue sobre mis hombros mirando no muy lejos las consultas médicas que se dilatan durante el invierno. Infecciones, taquicardias y un piso de alquiler rompen una rutina que no es mia. Yo estoy cerca. ¿Qué deseo? ¿Conocer a los hombres de mi tiempo o de todos los tiempos? ¿Dónde están las diferencias entre lo uno y lo otro? Vaga esperanza la de encontrar respuestas para esas preguntas cuando ni si quiera me conozco a mí mismo o incluso, en ocasiones me digo que no quiere conocerme muy a fondo, aunque ¿estudiando al otro acaso no me estoy estudiando? ¿El otro pasado o el otro presente? Dentro de mí hay un bárbaro en contacto con sus vecinos, un salvaje que sueña en soledad e igualdad con las estrellas y un civilizado que mira lejos para entender algo de lo que pasa alrededor.
“Para estudiar a los hombres hay que mirar cerca de uno mismo, pero para estudiar al hombre hay que aprender a mirar a lo lejos”.
Rousseau

Cuadro de Isabel Guerra, la monja pintora (Sor Isabel es monja cisterciense de clausura). En su monasterio de Santa Lucía (Zaragoza) han denunciado el robo de 1,5 millones de euros.
en el umbral de tu mente
La fotografía de tres keniatas encabeza una de las páginas de deporte del pasado lunes en el Norte de Castilla. Parecen desnutridos para acaban de finalizar la maratón de Barcelona y han copado los primeros puestos. Se trata de Joseph Kimeli Langat y JosephatYego. Levi Matebo Omari, de 21 años, fue el ganador con un registro de 2.07.31. No me les imagino cruzándoseme en la misma acera como almas en pena, dan miedo. Omari es demasiado joven para ganar maratones. Me gusta por eso. Me gusta que no sea un campeón de velocidad y que haya elegido esta otra especialidad tan dura como cualquier otro gran recorrido en la vida. ¿Cuánto habrán ganado participando en esta carrera? Mi noticia del día ha sido saber lo que gana un Blogger literario con sus entradas diarias. Google le paga mil euros por entrada, declara en los comentarios de su último post. ¿Qué hay que hacer para vivir del cuento? Digo cuento porque él está especializado en éste género, mejor dicho en el minicuento o microrrelato como se dice ahora. La mayor parte de las veces no aporta ninguna idea novedosa, publica los microrrelatos de otros o cita a las fuentes. Esto me da algunas claves. Ahora sé que muchos blogs viven de su trabajo. En muchos casos se trata de un sueño hecho realidad, algo que empezó como un juego y acabó siendo un oficio. De aquí a conversar sobre personas que dan un quiebro y rompen con su vida sólo hay un paso. Depende del día y de los acompañantes. Casi todos arrastramos pesares, maleficios y caminos que estaríamos dispuestos a abandonar. ¿Por qué no lo hacemos? Cervantes opina que de la oficina del estómago sale la salud del cuerpo. Tal vez haya bastante de eso. Mi estómago también se alimenta de películas. Hoy me ha llegado el pack de Hoo Sang Soo. Una auténtica delicia para pasar incomunicado un fin de semana entero que no será el que mañana empieza.

ciclones de extático polvo
Se acepta casi de forma universal que una obra de arte es la expresión de la personalidad o de las emociones del artista. Esta creencia ha rebajado y casi destruido el arte
Kark Popper
Los viernes, junto a alguna tímida sonrisa, se relajan esfínteres, prótesis y estómagos. Ir a comer con compañeros, amigos o colaboradores puede ser una manera relajada de concluir la semana. Esto, siempre que no cree precedente o a alguno le guste más de lo normal.
Siempre hay bares de currantes, solitarios y náufragos en general de género masculino. El menú a ocho euros permite arribar hasta esos manteles cuerpos y mentes que pululan durante el resto del día, dando el santo y seña a cambio sencillamente de resistir, bien en el puesto de trabajo de un supermercado cualquiera, bien con una jubilación de tres al cuarto. Allí no hay romances, velas ni espejismos sobre utopías imposibles. Allí se encuentra una realidad a la que nunca nadie pondrá el nombre de una calle, merecido homenaje a la turba invisible la mayoría de las veces. Tanto monta, monta tanto. Digo esto de la calle porque en el blog “Vivir de buena gana”, nos informa Sánchez Ostiz de una dedicada a un tal Perico de Alejandría, el Ruiseñor de la Rochapea. Este Perico nació en la inclusa de la ciudad y se definió (o se lo inventó alguno de sus biógrafos) como “Escritor de sandeces y fabricante de saliva”. Sigo copiando del citado blog: Pregonero segundo municipal, beodo habitual, coplero, barraquero de feria, buhonero, Alejandría se movió entre el mundo tabernario, el vagabundeo urbano y esa marginalidad castiza que duró hasta hace nada.
En toda ciudad existen tipos así. Por aquí han pululado y pululan algunos, un tanto marchitos ya sin querer dar el relevo a los que entrenan a diario sin yo saberlo. No hace falta apuntar sus nombres mientras me meto una menestra, un codillo, la tarta, el café y el humo que me invento como si el tiempo no pasara o el mundo me hiciese caminar sobre mis pasos, una y otra vez entre la niebla. Así he visto a los personajes de Hoo Sangsoo en la película “La mujer es el futuro del hombre” (Tarde me entero de que este delicioso título lo ha tomado el director del poeta Louis Aragon). Los personajes viven derrotados por un pasado refractario de su presente, un pasado al que viajan entre cigarrillos, bebidas y la melancolía fatal de estar donde nadie quiere estar. Son adultos, ¿qué se les puede pedir? Varios solitarios comen el menú del día en las últimas mesas del restaurante. Es tarde. Las alubias han desaparecido, el vino con gaseosa, las cortinas tan pasadas de moda como los pasados de cada uno. Y siguen ahí los platos de alubias que un día no quise. Y siguen ahí las madres tirando del carro del mundo, queriendo comprender lo incomprensible. Si quedasen todavía verdugos comerían en un sitio así, si existiesen asaltadores de diligencias, barberos de perra gorda, opositores a mendigos y sablistas, también. Pero esto en el mejor de los casos porque allí también hay jóvenes estibadores de puertos invisibles, oficinistas tristes, especialistas en telemedicina y funcionarios que corren sus particulares maratones (Yuki Kawauchi es un maestro y funcionario que ha quedado tercero en la maratón de Tokio con un tiempo de 2 horas, 8 minutos y 37 segundos, sorprendiendo a propios y profesionales. Un minuto y seis segundos más de tiempo que el keniata Levi Matebo Omari, de 21 años, ha hecho en la maratón de Barcelona -2 horas, 7 minutos y 31 segundos-).

Korean director Hong Sang-soo [Asia Economic Daily)
concubina de cristal
Mis brazos no tienen demasiada fuerza porque uno no entrena. A pesar de ello quizá nunca aguanten tanto como lo pueden hacer ahora.
He cultivado la huerta y con ello, he dado gusto a la familia. Debo comportarme como un robot ya que mi mente no tiene el programa suficientemente desarrollado para obrar con autonomía a la sombra de la llamada familia. Hoy, en la misa de familia, el cura ha hablado precisamente de eso, de la familia. Ha citado el cuarto mandamiento, honrarás a tu padre y a tu madre, y a continuación ha añadido, y por extensión a toda tu familia… porque los muertos vivirán en los vivos con sus enseñanzas, comportamientos y pequeñas anécdotas. Esto no ha sido literal pero puede valer. Éramos 32 en la pequeña iglesia, todos sentados excepto el que esto escribe. No estaba muy cambiada desde la última vez, allá por el año pum porque normalmente en los entierros a los que uno acude termina por quedarse fuera ya que nunca hay sitio para todos. La mayoría de jóvenes y vecinos de otros lugares se quedan fuera. Dentro están principalmente los deudos y más viejos del lugar. Según nos vamos acercando hacia el final del recorrido vamos penetrando en el templo dejando que sean otros los jóvenes a nuestras espaldas. Eso mientras haya quien dé un relevo.
Mis brazos, cerca del final, apenas podían mentir pero a pesar de todo nadie se dio cuenta de la flojeza. Los ojos de algunos tíos y padres sólo se fijaban en la tierra trituradísima, ávida de cebollas y lechugas. Luego vinieron los ajos, bien cavaditos, y la poda de alguna rama seca. La vida continúa y, tal como ha muerto mi tía, me imagino que lo harán el resto. En el escenario de sus vidas. Pero esto sólo es un feliz deseo pues ya se sabe que esto de la vida no hay por donde cogerlo, si por la porreta o las raíces.
Mientras comíamos en amor y compañía, a la vieja usanza, un cocido bruto y gordo pero sin tocino ni relleno, los perros insistían afuera. No hace mucho han robado arados y maquinaria vieja aparcada en las eras entre los cardos secos. Los del cuartelillo están al tanto.
Para este año las tierras se llenarán de pipas, oigo. Mis brazos no pueden izar ninguna bandera, ni el trapo de la derrota.

Jean Léon Gérone
y por eso reclino mi cabeza/ sobre esta digna palabra...
Un día de escritura y lluvia. El ánimo, como el día. Ayer, mientras cavaba los ojos, otros asistían a la conferencia impartida por Lolo Sainz, ex entrenador del Real Madrid y de la selección nacional de basket, denominada “Creación de un equipo de alto rendimiento”, dirigida a los empresarios palentinos en la Cámara de Comercio e Industria.
Verónica Nieto Foco ha ganado el Primer premio Villa del Libro de Valladolid con su obra “La camarera de Artaud”, una primera novela para alguien que está ligado al mundo de la edición y la literatura. Mientras me lo apunto olvido lo que acabo de leer: La Cofradía del Santo Sepulcro orgaza hoy el primer café cofrade de este año. La cita será a las 17:30 horas en la sede de la cofradía, en la calle Lope de Vega, y el invitado será el sacerdote Raúl Muelas Jiménez, rector del Seminario Mayor de Palencia, que abordará la vivencia de la Semana Santa desde su estancia en la Diócesis de Toledo. El acto está abierto a todos los palentinos que deseen ir. Algo más abajo: La Asociación de Peluqueros de Palencia ha organizado para este fin de semana un acto en el local de la asociación, en el que grupo Eternyan xy4 (Gorka de Vitoria) presentará su visión sobre las últimas tendencias para la campaña de primavera y verano. También para el miércoles día 16, a las 20:30 horas, el financiero Eduardo Martín y el biólogo Ángel Sebastián hablarán sobre los beneficios del aloe vera y de sus propiedades. La verdad es que uno no dá crédito de lo difuso y heterogéneo de las actividades que se realizan, supongo que a espaldas del mundo. Estas noticias me saben a catacumba, organizaciones secretas y rancias, geriátricos, sonidos de pipas en bocas ajenas, galgos ahorcados, pieles deshidratadas, urinarios concurridos y lluvia, sí, pero amarilla.
Mi día, a pesar de todo, me ha llevado por los caminos de la escritura como desde hacía tiempo no lo hacía. Esto no evita que mi ánimo sea del color de la lluvia. Y no, no tiene nada que ver con que el pomelo se pague el 1.658% más caro en el mercado que lo que recibe quien lo produce. Record de records.

Wilt Chamberlain, logró 100 puntos en un partido, la anotación más alta jamás lograda por ningún otro jugador en la NBA.
efímera conjunción
He realizado una minivisita a dos viejos amigos con los que apenas guardo otra afinidad que la de un tiempo compartido cuando aún soñábamos con ser otros. Primero he acudido a la casa de O. con la intuición de que alguna catástrofre pudiera estar ocurriendo allí, una vez que los efectos del tsunami han podido transmitirse y, suponía que contagiarse gracias a la televisión. Pero estaba equivocado. Allí parecía que reinaba la paz. El pasillo estaba ocupado por varias cajas. Al parecer mi amigo va a trasladar buena parte de su colección de soldados al garaje debido a una falta apremiante de espacio. Un auténtico horror que me ha hecho recapacitar sobre este tipo de situaciones habituales y pesarosas para cualquier coleccionista de lo que sea. Cuando el espacio se queda pequeño se deben buscar soluciones. Abandonar la colección, dejar de adquirir piezas gloriosas, donarlas a quien las pueda cuidar, ahorcarse como si fuera uno un galgo y la temporada de caza hubiera acabado. Apenas conozco a nadie que no la aguante hasta el último momento, cuando los años pesan, las goteras y las fuerzas han menguado tanto como para dejar de pensar en nada más que en los dolores o el alimento cotidiano. En este caso la colección al menos permanece unida aunque dividida en dos espacios, uno invisible y otro, mínimo, en la habitación donde se apelotonaban los muñecos.
El segundo amigo me facilita numerosas hojas de periódico. Mientras me sirve un té larga a su perro al patio. El chucho es tan hiperactivo como su dueño. Salta, se mueve y corretea pidiendo una patadón en la boca pero me callo y ojeo lo que me están dejando sobre la mesa. Antonio Muñoz Molina, en el Babelia guardado para mí desde el 31-12-2010 escribe sobre Montaigne y empieza con esto: A Montaigne se llega por primera vez en un cierto momento de la vida y ya está volviendo siempre, o llegando siempre, porque siempre tiene algo de inédita bienvenida.
Se trata de una enfermedad contagiosa, no hay duda. Sarah Bakewell ha escrito una libro peculiar sobre su vida. Aún no tenemos traducción al castellano. Una vez más me apunto el rastro por lo que pudiera llegar.
http://www.elpais.com/articulo/portada/espejo/Montaigne/

Chiharu Shiota
En el “Diario Palentino” de ayer domingo aparece una fotografía vajo el título de Ecos de sociedad. En ella aparecen varios hombres de medio pelo, sentados alrededor de tres mesas de bar cubiertas por unos tapetes blancos de papel, sobre los que hay unos vasos con café o algo similar y algo que pudieran ser pastas o bollos. El pie de foto dice: Café cofrade. Alrededor de un café y unas pasas, la Cofradía del Santo Sepulcro de Palencia invita a departir con los hermanos de la cofradía a alguna persona que, por sus conocimientos, vivencias y experiencia, peuda ilustrar diferentes aspectos de la vida cofrade. La primera de ellas fue el rector del Seminario de Palencia, Raúl Muelas Jiménez, que ayer por la trde abrió un debate en torno a la vivencia de la Semana Santa desde su privilegiada perspectiva dada su estancia en la Diócesis de Toledo. Debajo de esta noticia se anuncia un Centro audiológico con el 25% de descuento en audífonos.

Chiharu Shiota (1972- ). During Sleep, 2002.
20 beds, woollen yarn, dimension variable.
Performance, July 14, 2002, Kunstmuseum Luzern.
Courtesy Chiharu Shiota and Prüss and Ochs Gallery, Berlin.
y gradualmente sucumbo
Tras la muerte de una hermana de la novia/esposa/pareja/compañera o lo que sea M. me visita. Siguen con el duelo establecido. El diálogo suena bien. Me dice que la vida se mira de otra forma, que los verdaderos problemas son unos y que los cotidianos hay que verles con lupa, etc. Cosas normales tras un hecho de semejante envergadura. Harán un viaje, se permitirán algunos caprichos en consonancia con sus posibilidades e irán incoporando el dolor de la ausencia a sus vidas. El día antes de morir la moribunda logró hacer un gesto de despedida con la mano.
Otro amigo, O. tiene otra historia para mi. El fin de semana se dio su particular homenaje. Se metió una de callos, almóndigas y orejas rebozadas. Con la sangre hirviendo por dentro y el colesterol salteando las arterias avanzó hacia su objetivo. Abrió la puerta en plas oeste rural y aunque no tenía muy claro cuál sería la nacionalidad escogida se decidió por una brasileña antes de que la cerveza estuviese entre sus manos o, mejor dicho, ella le eligió a él, la rubia y la morena. El carnaval tan reciente deja estos efectos colaterales en las mentes colonizadas por los tópicos y, en este caso, aparta a las clases más desfavorecidas, polacas, colombianas, rumanas… Luego tocaba regresar. Como la ciudad parecía tranquila y la casa seguramente demasiado fría terminó por meterse un enorme chuletón en un céntrico bar de la capital. Ese día su leitmotiv fue la carne, desde el inicio hasta el final. Carne por dentro y por fuera, con patatas o con rabo. Carne para saciar la carne en los tiempos que preceden a la Cuaresma (Pienso ahora en un maravilloso potaje de garbanzos con acelgas). Él, de alguna manera, también se despide del mundo en cada una de sus aventuras. Ese chuletón bien podría ser el último, una bandera que introduce recortada dentro de su cuerpo, mientras le aguante, ajeno a los desastres de la vida, los discursos y pensamientos que duran mientras duren. Las palabras son palabras, un hecho es un hecho y un chuletón un chuletón. Que cada uno mire su receta favorita.

carrusel zodíaco
La luna llena va emitiendo sus poderes. En Japón tienen lo que tienen y aquí, hasta que un desastre similar nos haga recapacitar, nos volvemos locos con lo que nos rodea. Casi por unos segundos no he visto a un increíble Hulk en plena acción. El tipo se elevó por los aires, recogió entre los dientes un bolígrafo que la oficinista le puso a su disposición y haciendo aspavientos con la boca realizó una firma inimitable, clara y segura. Me le imaginé desactivando un paquete bomba no hacía mucho y ahora, resultado de aquella operación, no tenía brazos. Me dije, así se firma, con esa fuerza que ocupa toda la oficina, el edificio y hasta la mayor de las utopías si algún día a alguien le obligaran a dejar su sello de garantía en el viento. La firma de un iluso, de un utópico o de un Quijote a punto de arremeter contra los molinos de viento debiera hacerse de esa manera.
He leído: La narrativa y la posibilidad de redescripción que introduce, como retrabajo reinterpretativo re-presentativo, es uno de los modos más típicamente humanos de esta recursividad reflexiva… Es una manera un tanto barroca de decir que mientras se escribe se piensa. Esto entiendo o quiero entender porque es una conclusión a la que ya había llegado. No sé si desde que escribo pienso mejor, pero desde luego me paro a pensar y lo plasmo por escrito. A veces son tonterías, exageraciones o caricaturas. Otras, sencillamente son maneras de pensarme, sobre todo eso, pensarme y encender el candil con el que quiero vislumbrar algo de luz entre tinieblas.
Luego he leído una cosa curiosa sobre las abejas: la regulación climática de la colmena debe estar entre 90º y 97º F (32-36ºC). Esto se consigue a partir de las microdinámicas de multitud de abejas actuando en diferente momento y sin aparente coordinación: un comportamiento que parece caótico. Las abejas dejan sus tareas y comienzan a batir las alas para enfriar la colmena cuando esta sube de temperatura. La diferencia reside en que en aquellas colmenas de abejas procedentes de diversos padres (entre 10 y 30), no todas las abejas se comportan al unísono, todas a la vez, sino que algunas aletean mientras que otras no, manteniendo la temperatura de la colmena mucho más estable, sn tantos picos. Sin embargo, aquellas colmenas en las que todas las abejas proceden del mismo progenitor macho, lo hacen al unisono, enfriando o calentando demasiado la temperatura, dificultando su regulación, que ofrece una gráfica mucho más fluctuante (Jones et al., 2004). Su diversidad genética implica también una diversidad en el umbran de calor o frío que detectan y, por tanto, acciones diferentes que, en su globalidad, tienen un efecto emergente positivo para la colmena, sin que nadie las organice previamente. La diversidad genética tiene efectos más sinérgicos que la selección por parentesco. Eso me asombra y me trae pensamientos inútiles a la cabeza mientras en Japón, me digo, están intentando enfriar los reactores nucleares, ¡quién fuera abeja y el reactor colmena!
Javier Gomá Lanzón ha escrito un artículo interesante en el Pais, el pasado día 12 de Marzo, bajo el título “Súbdito por fuera, libertario por dentro”. Cita a Tocqueville: “la igualdad produce en efecto dos tendencias: la una conduce directamente a los hombres a la independencia y puede empujarlos a la anarquía; la otra les conduce por un camino más largo, más secreto, pero más seguro, hacia la servidumbre”. Ese es el dilema, cada vez nos sentimos más siervos dentro de una anarquía con estados. Las cosas se enredan y las normas se multiplican. El hombre se repliega en su jardín privado, eso quien le tenga añadiríamos a Javier Gomá Lanzón.
http://www.elpais.com/articulo/portada/Subdito/fuera/libertario/dentro

Josefina Aldecoa ha fallecido hoy por la mañana. Tenía 85 años.
como un hongo eléctrico
Es muy complicado camuflarse entre los otros. Incluso si uno no hace nada puede llamar la atención y correr el riesgo de parecer tonto. Si alguien quiere saber qué tipo de personas le rodean sólo tiene que colocar dos baldosas nuevas en la cocina. De repente parecerá que ha entrado un pequeño demonio en el hormiguero. Las venganzas, rencillas o locuras propias y ajenas resucitarán sin otro milagro que el de ese ruido incómodo producido por el martillo o la radial. El presidente de vecinos, presionado por algún receloso, hará una visita cortés y explicará que es un mensajero y, además, representante elegido involuntariamente. El de abajo amenazará sin sopesar la tormenta que se desatará porque para él, ya se ha desenterrado el hacha de guerra. Supongo que da por hecho que, al fin y al cabo, todos estamos dentro de un orden y que la guerra no irá a más ni se ampliará el campo de batalla a las cocheras o, incluso, a su hijo menor de edad, en el caso que lo tuviera. Da por hecho que existe una línea y que, aún pudiendo estar todos locos en un momento dado, nadie la atravesará. Qué curiosa es la gente y qué fácil batirse en duelo bastardo, zafio y, sobre todo, hiperbólico. Nadie cae en la cuenta del peligro real de las centrales nucleares hasta que la japonesa de Fukushima se tambalea. Y sin embargo todos saben que el mundo no rige y que no es tan raro que roben dos veces en menos de cinco meses en las oficinas de la Fundación Secretariado Gitano. Y la vida con sus promesas incumplidas nos deforma y las hernias se reproducen y los años se multiplican creando réplicas e historias que ya sucedieron hace mucho tiempo.
Escucho a Miriam Makeba, “chave chova”. Perfecto para despedir el día.

Hoo Sang-soo

estas son las huellas de mis ojos
Voy con el coche. El que está delante se para en mitad de la calle sin dar ningún tipo de señal a no ser la extramada lentitud de su paseo. Delante de ese auto no hay nadie, vacío. Le driblo tranquilamente y de repente se abre la puerta de un chaval. La cierra cuando estoy en paralelo. Ahora soy yo el que va muy despacio y atravieso el coche. No veo si es un hombre o una mujer quien está a los mandos pero mi acompañante me informa que es una mujer. Pienso en las cosas buenas de la vida, por ejemplo, tener a un hijo que va al colegio a primera hora de la mañana. La conductora hace aspavientos con las manos, me informa mi acompañante. Podría arrearla un garrotazo o acusarla de exponer la vida de su hijo a un peligro innecesario puesto que al lado hay bastante sitio para aparcar. Esto de parar en mitad de la calle sin dar aviso es bastante común en la ciudad. ¿Se puede arreglar con garrotazos? Finalmente continúo la marcha con la mente en babia. Los personajes de Hoo Sangsoo no conducen. Son otros los que, de necesitarlo, les llevan, taxistas, amigos u organizadores de festivales. El tráfico no va con ellos. El protagonista de “La puerta de la vuelta” (Turning Gate, Hong Sang-soo, 2002) pregunta a su amigo si en el restaurante donde están cenando no tienen taxis para borrachos. Le responde que no. Finalmente el amigo será quien le lleve a él y a la chica seductora, danzarina y loca.
Pronto, apenas iniciada la película, le han reprochado hipócritamente una actitud normal con el siguiente comentario «aunque sea difícil ser seres humanos, no nos convirtamos en monstruos». Esta frase le valerá para defenderse verbalmente cuando el cerebro quede obturado o acorchado ante determinadas situaciones. Mecanizo la frase imaginariamente. El equilibrio está entre el silencio y el ruido. La soledad y la compañía. El monstruo se alimenta de lo uno y lo otro pero el ser humano también. Ayer escribí mentalmente un poema cuando estaba en la taza del váter. Decía así:
Mi reino por un jardín,
el tuyo por un caballo
que venga a pastar
cuando la hierba crezca.

Hoo Sangsoo

Escucho a David Byrne, “Like humans do”
nunca salgo a la calle sin mi traje de espectro
El sol ha brillado con fuerza. Parece que los días nubosos y fríos quedarán atrás. Eso es lo que nos viene a decir tanta luz, tras la oscuridad, una nueva estación se avecina. Yo pertenezco a una generación, mis padres a otra. Me entero de que determinadas expresiones/silenciamientos genéticos, debido a causas medioambientales pueden desarrollarse epigenéricamente en sucesivas generaciones, a pesar de no haber estado expuestas a las condiciones que en su día originaron el cambio (Pembrey et al., 2006). ¿Qué quiere decir esto? Se han estudiado las historias de diversas familias suecas que padecieron la hambruna en el siglo XIX. Aquéllos chicos cuyo abuelo paterno hubiera estado expuesto a esas penurias tenían mucha menor probabilidad de morir de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, aquellos que sus abuelos no padecieron el hambre tenían más probabilidades de morir de diabetes. O sea, las consecuencias negativas pueden rastraerse en segundas y terceras generaciones. Lo mismo ocurre con la exposición a ciertas sustancias tóxicas, fármacos y al stress postraumático (Del libro “Evolución, cultura y complejidad, la humanidad que se hace a sí misma”, Eugenia Ramírez Goicoechea).
¿A quién no le gustaría conocer a sus ancestros, conversar con ellos como adultos y observar de cerca a los que un día serán nuestros padres? ¿Se alcanzaría alguna respuesta? Suelo olvidar mis sueños fácilmente. Tal vez ahí se pudiera encontrar alguna luz. Sé que si una cámara nos grabara mientras dormimos podríamos ver cómo se comporta nuestro cuerpo, si está tranquilo o inquieto, relajado o tenso. Sólo faltaría una interpretación adecuada ya que es fácil largar un rollo psicoanalista o esotérico. Si hubiera algún carácter común a mis antepasados ¿estaría aún en mí? ¿en mis sueños? ¿en la manera en que mi cuerpo se expresa mientras camino, leo o duermo? Sé que a mi abuelo le gustaba comer nueces con pan. Quien me lo dijo no sabía que eso también tenía bastante de manjar para mí. Nunca vi a mi abuelo comer nueces o al menos no lo recuerdo.
Apunto otro libro “Mutaciones del cine contemporáneo”, de Jonathan Rosenbaum y Adrián Martin. Errata Naturae, 2011.

Hisae Ikenaga
Hisae en japonés significa bendecida con méritos
la gran rueda sigue girando
Hacía mucho tiempo que no compraba tebeos. No voy persiguiendo piezas de coleccionista pero de vez en cuando se ponen a tiro y, aunque los precios no son lo que se supone deberían ser, cazo al vuelo algunos ejemplares sueltos de viejas ediciones. De la editorial Dólar los siguientes:
El hombre enmascarado “La mujer tigre” y “El pájaro de fuego de Gandor”; Juan el Intrépido “Chantaje”, número 29, “Para Florián”, nº 12, Mandrake el mago “David y Goliat”, número 22; Flash Gordon “Platillos volantes”, número 56; Jorge y Fernando de la patrulla del marfil “Historia de dos aldeas”. De la editorial Maga: Piel de Lobo en “Sarcófagos de cristal” y de Yuki el temerario “Empresa peligrosa”.
Ojeo uno cualquiera, por ejemplo “La mujer tigre”, de el Hombre enmascarado. En la primera viñeta aparecen cuatro personajes de los cuales tres están en primer plano, pensativos dos de ellos y el más bajito, firme, con sombrero y puro. Es un enano. El otro personaje, al fondo, está para rellenar. Se pueden leer en tres globos el siguiente texto:
El primero no es tal, sino un rectángulo que nos introduce en la aventura: “Una pequeña compañía de circo cerca de una población costera en Bengali.
Segundo globo, da voz al personaje masculino pensativo, con sombrero, apuesto, de pie y apoyando sus brazos sobre una especie de estrado rectangular. Dice: “Entren señores, no se aglomeren en la entrada. Entren uno por uno hay suficiente espacio en la tienda para todos.
El enano, con las manos en los bolsillos se dirige a la chica que está sentada, con el codo apoyado en su rodilla, pensativa. Dice: “Y no es broma. En todo el día no hemos tenido ni un cliente”.
Me siguen fascinando estos tebeos, en pequeñas y saboreadas dosis. Podría escribir un ensayo sobre lo que veo en ellos, viajes, huidas, misterios, desventuras, acción, etc.

Luego he cogido un Spirit de la editorial Garbo, el número 18 y dos Papus, de 1981 y 1983. En este último hablan del juicio en el caso Papus, a raíz del atentado sufrido en la sede de la revista el 20 de septiembre de 1977.
Son cosillas que uno puede coleccionar, saborear y leer al azar. También puede uno robar de estos sitios el próximo seudónimo o firma artística. A partir de hoy seré Orgasmo de Rotterdam.

También he leído esto: “Es conocido el efecto de la vasopresina sobre el sistema límbico. Aquellas personas en las que se detecdta una mayor presencia de este neurotransmisor –presencia que depende en buena parte de la expresión de un gen- se muestran en general más generosas y solidarias. Lo mismo ocurre con la oxitocina, también denominada hormona del amor, del apego y la socializad. En los mamíferos, dispara las contracciones uterinas del parto, estimula producción de leche y contribuya a forjar el vínculo entre madre y cría. También se secreta en las relaciones sexuales y contribuya a consolidar emocionalmente las relaciones interpersonales, los vínculos sociales y la confianza. Reversiblemente es más que probable que ciertas relaciones sociales elicitaren, a su vez, también la secreción de este neurotransmisor, o incluso pueden estimular en un momento dado la activación del gen que contribuye a regular su secreción. (“Evolución, cultura y complejidad, la humanidad que se hace a sí misma”, de Eugenia Ramírez Goicoechea”).
¿Quiénes somos?
Segunda viñeta de “El hombre enmascarado”. La chica se dirige al tipo interesante: ¡Qué terrible es todo esto, Slick!
lo que eres y no eres
Qué sugiere una primera visión de la pelicula “Uncle Boonmee Who Can Recall His Past Lives” (El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas). Mejor preguntaría, ¿qué sensaciones produce? Porque ahí está la clave. Apichatpong Weerasthakul nos hace enmudecer y su tío Boonmee nos tiende la mano para que le acompañemos en su despedida. Los seres queridos, fantasmas y tradiciones, vienen a recibirle. Él está con los suyos y sabe que le han venido a buscar. Todo lo contrario de lo que ocurre en este occidente perverso y antinatural. Me dejo llevar sentado como un monje y con una frase entre las cejas, quien aprende a meditar puede viajar muy lejos. No hace faltar moverse mucho para saber dónde está el camino, entre princesas que se entregan a los dioses del lago con el fin de tener un poco de sexo y el recuerdo de vidas pasadas.
Mi corresponsal de prensa me ha facilitado recortes y noticias relacionadas con literatura, antropología y cine fundamentalmente. Entre las hojas vienen unas cuantas necrológicas, la del escritor David Viñas, exiliado de la dictadura Argentina y la de Joaquim Ibarz, corresponsal de La Vanguardia en América Latina. Al parecer murió con las botas puestas, según escribe Pablo Ordaz en el Pais del domingo pasado. Muertes, las de estos dos personajes, que ya hubieran querido tener como la de uncle Boonmee. Tío Boonmee asume su pasado, las muertes de sus hijos y su presente. Está donde quiere estar, en su tierra, con los suyos y una nueva geografía le espera en el mismo lugar de donde vino.
Al final de sus días su mano encontró a quien ofrecerla.

Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas
como una estrella sin párpados
Sigo con mis lecturas para quebrantahuesos. La dinámica neural constituye y reconstituye la estructuración profunda del cerebro. Las sinapasis dan origen a la estructuración del cerebro y su actualización. En cualquier caso y bajo ningún concepto se puede mantener una visión dicotómica del cerebro como si estuviera formado por dos partes independientes, hemisferio derecho e izquierdo. Si en el izquierdo se procesan aspectos secuenciales, motóricos, rítmicos, denotativos y literales del lenguaje, el derecho proporciona el aspecto connotacional de las palabras, la interpretación de metáforas y figuras retóricas, los aspectos afectivos de la prosodia y la entonación, la comprensión del humor y el sarcasmo, la moraleja y el mensaje implícito de historias cortas, su consistencia y coherencia global, aspectos todos necesarios para la comprensión del significado lingüistico. (“Evolución, cultura y complejidad. La humanidad que se hace a sí misma”. Eugenia Ramírez Goicoechea)
Nos resulta muy fácil clasificar y explicarnos con este tipo de etiquetas, hemisferio derecho e izquierdo. Ramón y Cajal dijo que el ejercicio cerebral afecta a la estructura neuronal y así podría continuar hasta saber que uno no sabe nada, tal vez intuir lo que Ramón y Cajal ya escribió, tal vez conocer lo que es un turiferario: encargado de llevar el incensario. Una palabra más para las alforjas.
Cuando alguien cercano queda abducido por la comodidad de alguna muletilla que repite hasta la saciedad lo único que se puede hacer es amonestar verbalmente a esa persona para que a continuación y a modo de tributo, te ofrezca en la bandeja del agradecimiento una palabra tal real como desconocida.
Me gusta la gente que se sumerge en sus profundidades para sacar oro, incienso y mirra. Apichatpong Weerasthakul además saca películas. Una amiga me envía por correo la dirección de varias páginas de cine. En ellas y por un módico precio se pueden descargar las películas del momento. Meto en su buscador Hoo sansoo, Eugene Green y Apichatpong y no encuentro nada. Meto John Ford y tampoco. ¿Queda claro?
Accidentalmente leo un artículo que mi amigo A., al frente del gabinete de prensa, me ha regalado, eso sí, con el fin de que le fotocopie el mismo. “Algunos gloriosos bastardos” es el título. Céline, Lowry, Scott Fitzgerarld, Faulkner, Chandler… hablaron incomparablemente de sus ángeles y demonios, lleva por subtítulo. Lo firma Carlos Boyero en Dioses y monstruos (Babelia 19-3-2011). En él se nos hace un repaso portátil de algunos escritores malditos y famosos. Pero no es ahí a dónde me quiero detener sino en el siguiente párrafo:
Y me ocurre que sin poder encontrar en mi desordenada biblioteca (desde hace tiempo los libros que compro los regalo o los tiro, ya no tienen sitio en mi casa, pero con ese gesto práctico como desesperado también sabes que se está acercando la muerte) las páginas subrayadas con una pluma o un bolígrafo y las frases que te conmovieron ya no puedes recuperarlas en su exactitud, en su plenitud… Me gustaría ser amigo de Carlos Boyero para que me diese sus libros, de ser cierto esto que escribe. La muerte se acerca, es cierto… y yo no soy el tío Boonmee.
De entre los autores que cita, Boyero se queda aún con Edward Bunker. Dice que suena a auténtico, a verificable dureza relatando una vida que casi siempre ha estado entre rejas. No he leído nada de Bunker. Me lo apunto. También creo que mi pista se puede seguir por estas cosas, por todos esos libros que anoto para algún día, supongo que en el otro mundo, pueda comenzar y terminar de leer.
Mal escucho una radionovela en la radio. Se trata de Drácula pero con mail y móviles. Suena bien. Le gusta la sangre explica el personaje. Es hora de dormir.

De la Wiki:
Edward Bunker (Hollywood, 31 de diciembre de 1933 - Burbank, 19 de julio de 2005) fue un escritor de novelas policíacas, guionista y actor. Escribió numerosos libros, algunos de los cuales se han adaptado al cine.
De niño Bunker fue brillante pero conflictivo, por lo que pasó gran parte de su infancia en diferentes hogares e instituciones. Muy temprano se transformó en un criminal, y siguió este sendero durante muchos años, ingresando en prisión una y otra vez. Fue culpable de varios delitos: robo de bancos, narcotráfico, extorsión, robo a mano armada y falsificación. Bunker fue amigo cercano de Danny Trejo, al que conoció en "Folsom State Prison", una prisión de California en la que ambos cumplieron condena. Un repetitivo patrón de condenas, libertades condicionadas, fugas, etc. continuó hasta que salió de prisión en 1975. En ese momento acabaron sus días como criminal y se dedicó a escribir y, más tarde, a actuar.
retumbar por los aires y vibrar en las puertas
Hoy ha sido un día de artículos sobre cine. He repasado, impreso y concluido ciertos apuntes que no me dejan despegar del todo. El cine es otro camino que a la vez que me distrae de la novela, me seduce y alimenta. Determinadas películas van contra las estructuras y son más difíciles de sentir. Esas precisamente son las importantes. Pasa igual con la novela. Hablo de Apitchapong o Lisandro Alonso, de cine en definitiva. De cerebros que están atentos en la sala y que fulminan de un plumazo el resultado porque dicen no entender nada o han encontrado determinados detalles mínimos mal colocados, según ellos. No pasa el tiempo, hoy es igual que hace treinta años.
Me gusta lo que he leído sobre la ciencia y la filosofía. La ciencia tiene un valor técnico y práctico. La filosofía puede tener un valor emancipatorio, cuestiona el sistema de fines que rige la instalación técnica y la práctica. La pregunta clave ¿para qué de mi existencia? No se puede responder ni con respuestas técnicas ni prácticas.
Me ha llamado un amigo. Ha visto la película que le dejé con mucho cariño pero no le ha convencido por lenta, entre otras cosas. La cuestión humana no ha producido en él ninguna cuestión. Este hecho no es nada, pero es significativo. Lo comparo a las actas notariales, los sellos y las marcas que nos van poniendo conforme avanzamos en el camino. Estos sellos hacen constar la lejanía y gran distancia espiritual y filosófica con respecto al prójimo. Es muy difícil que uno pueda llegar a conversar sobre lo humano y lo divino con alguien que piense así con esta obra, demasiado lenta. No quiere decir que no podamos intimar un día, o confesar las penas que nos ofrecen los naufragios diarios pero ir más allá es complicado. Esto tampoco es paja. Pero en el fondo de cada uno aspiramos a más, a la comunión constructiva y orgiástica de las almas. Al alimento compartido y al ayuno visionario.
A todo el mundo le ha pasado en alguna ocasión. Está ilusionado con algo que ha visto o leído y al prestar el objeto o acompañar al sujeto al lugar que nos ha seducido nos hemos encontrado con una cascada de incomprensión y desatino. No quiere decir nada pero lo dice todo.

De elobservador.rctv.net
El 30 de marzo, la casa de subastas londinense Sotheby's ofertará los dos primeros mapas estelares que se imprimieron en Europa y que fueron creados por el artista alemán Alberto Durero, en 1515. De ese año, solo hay otros diez ejemplares de los mapas celestes de Durero, y únicamente tres coloreados a mano, incluidos los que este mes salen a subasta.
Grabados en láminas de madera, con la técnica de la xilografía, las piezas corresponden a cada uno de los hemisferios terrestres y, según lo indicó la casa de subastas, son "extremadamente raros". Se crearon en la localidad alemanda de Nuremberg bajo el mecenazgo de Maximiliano I de Habsburgo, y Durero contó con los aportes del matemático, cartógrafo y astrónomo vienés Johannes Stabius y el astrónomo germano Conrad Heinfogel. El precio estimado de los grabados es de entre 194 mil dólares y 290.000 dólares.
En los grabados están representadas con gran precisión las estrellas conocidas por los científicos para el siglo XVI, y las constelaciones celestes con figuras de la mitología griega y romana.
de su luz sin arrugas
Me apunto las próximas charlas que tendrán lugar en el Museo de la Ciencia de Valladolid:
Martes, 29 de Marzo: ¿Está tu destino escrito en las estrellas? Javier Armentia, astrofísico.
Martes, 5 de Abril: “El monstruo del Lago Ness y otros criptobichos” Carlos Chordá, biólogo.
Martes, 12 de Abril: “Ovnis: la invasión que nunca llegó”. Ricardo Campo, filósofo.
Lo normal es que no acuda a ninguna, pero eso no quiere decir que con la disculpa de las mismas acabe consultando obras sobre estas cuestiones o mate el tiempo en algún momento soñando con monstruos u otras vidas que están esta. Siempre he soñado con que algún amigo muestre sus conocimientos en cualquier asociación o grupo con temas de este pelaje. Por ejemplo mi amigo A. sería un gran conferenciante sobré crímenes, mafias y redes sociales con el epicentro en Nápoles. Por eso me le he imaginado en alguna ocasión tras un micrófono y algunos mapas dando las explicaciones de lo que es una pasión inútil y bien vestida. Mafia y bofia podría ser el título.
Sin embargo hoy he estado más cerca de Protágoras que de este tipo de cuestiones. Primero había leído su relato en el diálogo de Platón sobre el mito de Prometeo y Epimeteo. Parece ser que a este mito recurren los antropólogos que piensan el ser humano desde su relación con los animales. El que desee saber de qué va la cosa que consulte a la Wiki.
Después, a propósito del artículo que Aurelio Arteta publicó el pasado 19 de Marzo en el Pais volví a encontrarme con el susodicho filósofo. Bajo el título “La lección del caso Céline” leí: “Y es que, frente a los demas valores, la peculiaridad de los morales estriba en ser universalmente exibibles. Como explicara Protágoras, el resto de cualidades y destrezas se reparte entre los hombres por naturaleza o por azar según cierta proporción, pues a la sociedad le basta eso para sobrevivir…”
La cuestión a tratar, como se deduce del título, es la controversia sobre la celebración o no del aniversario Céline en Francia. Aurelio está a favor de la prohibición y expone sus razones. Nunca llegaremos a un acuerdo. Prefiero en todo caso solidarizarme con ciertos personajes de Hong Sansoo, esos que buscan y a la vez huyen de sus propios fantasmas, obsesiones y necedades. Veo una playa desierta en la noche. El viento y dos jóvenes que gritan a nadie un ¡te quiero! Una manera de ahorrarse el nudo en la garganta para lo que pueda pasar luego entre ellos o la necesidad de soltar el lastre en que consiste no amar.

la carne es una atmósfera nocturna
La realidad inabarcable para los sentidos del hombre hace peligrar su estabilidad psíquica. Por eso, cada cual, compone su propia realidad, para encajar en ella los hechos que dice apreciar. Estos hechos están llenos de consideraciones e intuiciones más o menos evidentes. Al igual que las ciencias estas razones que a uno le mantienen en un frágil equilibrio, disuelven al ser humano mediante sucesivas humillaciones biológicas al ser un producto de fuerzas aleatorias, psicológicas (un grano en el desierto, entre el deseo y los imperativos genéticos y sociales), estructuralistas, informáticas, etc. Cada ciencia elabora una parcela de disolución o explicación del ser humano. Cada ser humano imagina y razona para dar cabida dentro de su ser lo que cree estar viendo, oliendo y sintiendo. Lo importante, en cualquier caso, es moverse en ese difícil equilibrio donde cualquier cosa parece lo que no es y viceversa. El ser humano es menos su meta que aquello de lo que se libera para construir otra cosa, un proyecto a partir de lo que es y que ni él mismo sabe exactamente en qué consiste.

Leonora Carrington
con el grito frenético de la cigarra
La vida es decidir en un entorno o escenario, el que a cada uno le ha sido destinado. Luego están las reglas de la comprensión del sentido que debe hacerse de forma neutral. Hay que captar el sistema de valores inherente a ese sentido pero sin entrar en juicios de valores. Las ciencias humanas deben descubrir la totalidad de los sentidos habidos en la historia junto con la totalidad de valores que han regido la conducta humana.
Estas son algunas conclusiones que debería, a partir de una lectura pausada y dilatada, asumir e incorporar dentro de mi pensamiento. De momento la histeria me corroe. Digerir ideas filosóficas en un plazo concreto me agobia. Mientras tanto la cabeza me organiza una futura exposición de tebeos en la que haría un recorrido de este medio a lo largo de su historia en este pais. Mientras tanto treinta solteros de Riofrio de Aliste (Zamora) organizan una caravana de mujeres para el próximo día 2 de abril. En el menú de la comida con que recibirán a las princesas habrá jabalí, cordero y cochinillo. De repente tengo no sólo la cabeza llena sino el estómago también. ¿Qué hago aquí frente a estas lecturas tan obtusas mientras Sandokán ha regresado a sus andanzas? “El regreso de los Tigres de Malasia” es el nuevo título de Paco Ignacio Taibo II. El regreso de Sandokán es necesario. Si tuviera que escribir un capítulo sobre él comenzaría a la puerta de un piso de tránsito. ¿Qué es eso? Recordemos el significado de tránsito en la RAE:
tránsito.
1. m. Acción de transitar.
2. m. Actividad de personas y vehículos que pasan por una calle, una carretera, etc.
3. m. paso (‖ sitio por donde se pasa de un lugar a otro).
4. m. En conventos, seminarios y otras casas de comunidad, pasillo o corredor.
5. m. Lugar determinado para hacer alto y descanso en alguna jornada o marcha.
6. m. Paso de un estado o empleo a otro.
7. m. Muerte de una persona santa y justa, o que ha dejado buena opinión con su virtuosa vida, y muy especialmente de la Virgen María.
8. m. Fiesta que la Iglesia católica celebraba el día 15 de agosto para conmemorar la muerte de la Virgen.
ORTOGR. Escr. con may. inicial.
de ~.
1. loc. adj. Dicho de una persona: Que no reside en el lugar, sino que está en él de paso.
2. loc. adj. Dicho de una mercancía: Que atraviesa un país situado entre el de origen y el de destino.
hacer ~.
1. loc. verb. Parar o descansar en albergues o alojamientos situados de trecho en trecho entre los puntos extremos de un viaje.
por ~s.
1. loc. adv. Haciendo tránsitos. U. más comúnmente refiriéndose a los detenidos conducidos por la fuerza pública de pueblo en pueblo.
En León se ha inaugurado el primer piso de tránsito para mujeres maltratadas con capacidad para tres familias.
Transitar es el verbo: 1. intr. Ir o pasar de un punto a otro por vías o parajes públicos. 2. intr. Viajar o caminar haciendo tránsitos.
A mí no me suena nada bien eso de piso de tránsito. No sé con cual de las acepciones amortiguar el sonido. El tránsito aparece unido a una noticia de esta semana. Palencia tiene desde el pasado lunes una nueva cofradía. La Hermandad Penitencial de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de Esperanza. Su talla titular es una escultura con Pilatos lavándose las manos mientras dicta sentencia.
No sólo lavarse las manos, también el cuerpo y el alma. Apenas ha llovido. La ducha espera.
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desperdigados pájaros ociosos
Lo que es el ser humano depende de la autointerpretación que haga de su vida, del significado que dé a su historia. Se eligen momentos, se realizan acciones y se toman decisiones de acuerdo a valores. El ser humano se hace en su vida. El individuo va asumiendo la autoidentidad que le da la sociedad mientras se autointerpreta gracias a cada cultura que es la que informa al indiviuo quién es, qué debe hacer, sus fines y la razón de su existencia. Estas ideas viven depositadas en la tradición, las costumbres, la moral y las creencias.
Hace un tiempo el marido mató a su esposa. Tenían varios hijos y, como suele suceder, para todos fue una nefasta sorpresa. El Marido está en la cárcel, los hijos por ahí, asumiendo su autoidentidad. La ley de recurrencia o recursividad nos dice que la idea que nos hacemos de nosotros mismos nos transforma hasta el punto de que concluimos por convertirnos en aquello que creemos ser; la idea que nos formamos acerca de la realidad social basta para producir cambios en esa realidad (Roger Bastide, 1972). El teorema de Thomas o la profecía que se cumple a sí misma nos cuenta que el conocimiento sobre un individuo o un grupo social –asumido por ellos-, cambia la situación e incide en ella. El conocimiento, por tanto, es parte constitutiva de esas sociedad o de los individuos. La definición que nos demos nos define. El conocimiento es el principio de una acción: según sea el conocimiento será la acción.
El otro día apareció el arado robado. Uno de los culpables es hijo del homicida. Ahora come caliente y tiene pagado el alquiler. Se está autointerpretando. La vida es una maratón que escribió Fidípides con 42,195 kilómetros. El ser humano no es sino que se hace, es un ser incompleto que se va determinando. El ser humano, ya lo he dicho, se hace en su vida.
P.D. Ideas y palabras de “Antropología filosófica”, de Javier San Martín Sala.

Rosa Bonheur
es un tirar de dados
Mi amigo A. me ha recortado apenas unas hojas de periódicos. Ni suplementos ni revistas ni reportajes. El comentario que acaparó los diez primeros minutos del encuentro fue para un tal Delry Grant, un violador de viejos y viejas, indistintamente, denominado acosador nocturno. Tiene 53 años y ha sido declarado culpable de cuatro violaciones y otros 29 casos de abusos contra hombres y mujeres de entre 70 y 90 años, robos aparte. Es una manera, la conversación y el artículo, de romper un hielo que no existe.
He visto “El conformista”, de Bertolucci. La película me ha subyugado. Está basada en una novela de Moravia que apunto como futurible. Una más. Un ser no es una esencia oculta sino el comportamiento que muestra, leo. El comportamiento no es una variable fija sino que responde en la mayor medida a como se espera que uno se comporte o a como se le deja a uno que se comporte. Si al otro se le considera una cosa o un animal, porque se le trata como tal, es obvio que en el plano teórico también se considerará que es una cosa o un animal. ¿Cómo le tratan a uno en el trabajo, en la calle? ¿Cómo le trata la familia? ¿Cómo un animal o como una cosa? ¿Cómo a un bobalicón o como a un gangster aferrado al vacío? Lo que uno piensa sobre los demás en cuanto seres humanos no puede dejar de pensarlo sobre uno mismo también en cuanto ser humano. Por eso poner a los otros como cosas o animales es pensarse a uno mismo como cosa o puro animal.
Me han recordado el final de un cuento de Borges “La casa de Asterión”. Muchos fueron los que se quedaron suspendidos no se sabe donde cuando lo leyeron. Dice así: “¿Lo creerás, Ariadna? –Dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió. Es una manera de golpear hondo. Podría valer para un epitafio.

el áncora del mundo
Decepciones, vueltas de tuerca y muescas en el revólver que no gastamos. Esta mañana mi madre ha visto el rostro ensangrentado de un hombre. Unos momentos antes había recibido al menos un puñetazo. Él fue golpeado por más o menos tres muchachos según pudo distinguir mi madre mientras echaban a correr. El uno y los otros tenían perritos de compañía. El mundo de los dueños de los perros no es como reluce. No siempre ligan o se hacen amistades. En ocasiones son ellos los que se muerden mientras las mascotas hacen caquitas y guiñan un ojo.
En los otros no podemos encontrar nuestro pasado sino al contrario, nuestro futuro utópico. Intento buscar alguna frase que remate el día. El sentido de una cultura como totalidad no siempre está abierto a sus participantes, sino que quizás sólo se haga plenamente visible desde el futuro de esa cultura. Tal vez sea mejor pasarse a los versos, laberinto, pirámide de humo, altura que canta, pozo que amenaza, tiera de abismo, primavera ciega… (“Vals”, de Blanca Varela). Ayer pensaba que al salir del trabajo todo iba a mejorar. Esta idea también tiene algo de mecanismo fácil y tonto. Pues bien, al poco de salir un coche casi no me limpia el forro como vulgarmente se dice. Bueno, tampoco fue para tanto pero mientras mi mente maldecía al conductor beodo un viejo, unos metros más allá, orinaba en la acera de cara a la pared. El encerado ahora era un muro y la clase, una vez más, de espaldas a él, respiraba otras fórmulas en esta primavera ciega. Y después sigue Blanca Varela: La soledad nos une en la humedad del guisante, en la hinchazón de la ola, en el sudor de la raíz… El psicoanálisis, la interpretación de ritos, mitos y religiones pueden representar la distorsión de una realidad que sólo de ese modo distorsionado accede al nivel consciente. ¿Me entendería ese viejo si le hablara así? Las muescas de su revólver palpitaban húmedas y frescas, hinchazón de la ola…
¿De qué me sirven estas ideas mientras el mundo mira hacia otro lado, como ese viejo meón y prostático? Un día convocaré a todos para que vean aquel que soy, una buena parte de mis aristas, sueños y razones. No cobraré entrada. Aún sabiendo que mi monólogo será una pasión inútil para ellos, sufriré al constatar el vacío de la sala.

Chardin
habla la forma muda que te inventa
Uno no vale para regatear, aunque pudiera parecer lo contrario. Tampoco para agredir cuando está disfrutando. Y uno disfruta mientras tiene en sus manos un tebeo viejo de Rip Kirby donde al poco de llegado al bazar, nuestro protagonista se encuentra con un puesto donde venden besos para una obra de caridad. La rubia despampanante que se encuentra dentro del quiosquillo lo dive bien claro ¡Todo por caridad! Luego una vidente le atrae hasta su consulta y con estos prolegómenos se recorre las primeras hojas, dejándose disputar por las mujeres entre viñeta y viñeta. Cambio de pareja y me voy con un tebeo de “El hombre enmascarado”. En la primera hoja hay tres viñetas. En la tercera un tipo ha entrado en una especie de cabina y dice: ¡Quiero hablar por radioteléfono a ultramar…! Otro de Ben Bolt está para enmarcar. Su título: “El triunfo de la ley”.
Mientras miraba una montaña de estos tebeos, para hacerme sitio, aparté uno verdaderamente interesante. Quiso la mala suerte de que otro tipo estaba al acecho y de inmediato le echó el guante. Maldije su suerte y sombra. El tipo sabía lo que hacía y en unos minutos sostenía entre sus brazos un pequeño montón de tebeos. Cuando el librero le dijo que el precio era a tres euros le respondió que el otro día fueron a dos euros. Ahí quise aprovechar y meter mi cuña para apoyar al maldito que me había robado la pieza y, entre los dos, pudimos hacernos con un precio soberano. Mientras se decidía el asunto opté por cargar mis alforjas en previsión de una solución satisfactoria que vino dada por la siguiente frase del comprador: tienes muy mala memoria, ya ves que somos dos y no yo solo. A continuación le ojeé sus piezas y me preguntó si era coleccionista. No quería responder afirmativamente pero opté por mentir. Sí, dije. Entonces me espetó que él tenía un tebeo de 1850. Bueno, en realidad es un cuento, alcaró. Y con estas y una sonrisa de oreja a oreja se despidió. Maldita sea su sombra, volví a repetirme, mil veces maldita.
Luego además estoy muy contento con otras piezas de interés. Las “Escenas matritenses” de Mesonero Romanos tienen la culpa. Cuántas ganas de echarlas la garra y más a un módico precio. Cuando le lea juzgaré por mi mismo. De Alberto Moravia “El desprecio”, novela llevada al cine por Godard. “El mal de Montano” de Vila Matas, “Aun queda sol en las bardas” de Avelino Hernández (su interior huele a hoguera) y “Cosas dichas” de Pierre Bourdieu. ¿Alguien me puede seguir la pista? Que esté atento porque le puedo hacer un calvo desde el autobús.

Mesonero Romanos
el velado salón de la memoria
Los primeros efectos primaverales hacen que las calles se llenen de sol y gente. Han reabierto el supermercado Lidl tras unas obras y el gancho han sido varias ofertas, un quiosquillo de chocolate con churros y unas florecillas para todo aquel que lo desease. Gratis, claro está, lo uno y lo otro. El timón de mi barco gira en dirección contraria, hacia mundos menos pesados. “Las razones que a uno le pueden llevar a vivir con los otros pueden ser muchas, pero una razón cierta es el descubrimiento de cosas perdidas en casa”. En esas colas no hay razones ni a uno se le ha perdido nada.
Cuando me preguntan por qué estudio antropología o leo cuestiones al respecto les respondo: Sólo en el contacto con los otros se puede ampliar la experiencia humana y así lograr una verdadera IDEA del ser humano, de la humanidad (L ´Humanité es una película de Bruno Dumont de 1999). Estas explicaciones me alejan de mis hermanos más cercanos porque no les interesa lo que digo y, por tanto, lo que soy. Alguien que desea vivir con los otros.
He visto a una parturienta cómo explica a otra su experiencia. Decía que a su hijo recién nacido se le arrojaron a la cama como si fuera un saco de patatas. Es tiempo de siembra. Este fin de semana padres sembrarán las patatas, esas que llenarán sacos y servirán de metáforas a las parturientas embobadas y embebidas. Si esto fuera Sevilla el aire olería a naranjas y los sacos no sé de qué serían ¿de azahar? Un saco también puede ser una jaula. Éstas, a lo largo de la historia han sido muchas y algunas son bien conocidas. Alcatraz, conocida como “La Roca. Permaneció abierta desde 1933 a 1963. Robben Island, en Sudáfrica. Nelson Mandela vivió allí durante 18 años. El castillo de If, alojó al Conde de Montecristo y hoy se ha convertido en un museo. La torre de Londres, donde fue decapitada Ana Bolena. Hoa Loa, Vietnam, etc. Concluyo: Marcos Giralt gana el II premio Narrativa Breve Ribera del Duero

Marcos Giralt



