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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2011.

Todos los días pasan y yo los reconozco

Se abre la veda del cangrejo y la mañana amanece más temprano con sus reteles y cebos a discreción cosiendo las riberas del río. Los signos y temporadas, en su repetición, marcan el paso del tiempo. Parece mentira. Es increíble que esto pueda variar algún día después de tantos años… Y sin embargo hay quienes ya no están y otros que no estaban y están.

De entre las últimas muertes se cuenta una historia. La de un hijo perdido, casado y con descendencia. Podía tener una vida cómoda pues trabajo no le faltaba, pero… vive atrapado en un pozo sin fondo acompañado de una mala mujer. Ahora, la parte de la herencia que caerá en sus manos como consecuencia de la muerte de su madre, desaparecerá sin ciclo ni estación repetida. Será un paso más en la caída. Son historias que oigo entre el ruido que hacen los cangrejos en la pila, parecen el cerebro del mundo en funcionamiento. Son muchos y enormes. Hay que conocer el río, sus remansos y tojos para buscar el lugar ideal de tal manera que en poco tiempo se haga el cupo y concluya la jovial jornada.

Al regresar me he dado cuenta de que la cancha de baloncesto y futbito sirve ahora como pista de motocross. Han colocado neumáticos y tablas de tal manera que puedan subir y bajar por las pequeñas rampas construidas entre las dos canastas. Las motos son más divertidas que el balón por lo que parece.

Bajo un sol de justicia escucho a los pájaros cantar, observo las plantas de tomates, pimientos, patatas, pepinos, alubias, berzas, cebollas y lechugas. Los ciclos se suceden en la naturaleza. El ser humano ha inventado su propia contabilidad del tiempo y me gustaría prescindir de ella. Vivir en algún sitio a la antigua usanza o siguiendo las horas de algún reloj de sol tan antiguo como el lugar donde tuviera el hogar. Mi tiempo es de otro tiempo.

 

Head of an Old Man

1592 - Annibale Carracci

la ceguedad profusa de otro libro

He abandonado los cantos de los pájaros y un paisaje idílico sólo en apariencia. Lo idílico pudiera estar, de estar, dentro de cada uno. Allí, en cierta manera, soy un paralítico que no puede actuar por sí mismo. Allí, también soy eso. Aquí ojeo periódicos y sigo con una vida de rutina que ya empieza a romperse con la llegada de los emigrante. Uno tras otro regresan a este para ellos idílico lugar donde crecieron y se armaron de valor para ser lo que son.

Ayer fue el aniversario del suicidio de Hemingway. Loa al héroe americano y novelista más traducido tras Mark Twain y Jack London, termina el artículo. En fin, escucho al etíope Muluken Melesse, alavado sea el Señor.

 

“Toda mi vida he sentido la pasión e intranquilidad de los cambios, de las transformaciones. Así pues sabía que ahora iban a hacer una calle nueva, seguro que igual que cualquier otra de las nuevas, pero dejaría de existir la antigua para poderlas comparar, porque, de lo contrario, estaría en lugar de esta y las imágenes, como los objetos, son impenetrables. Y la novedad del momento inédito consistiría precisamente en el examen comparativo de las dos imágenes simultáneas.”

 

         Pg. 53 “El lecho de Procusto”, Camil Petrescu.

 

Velázquez - Vista del jardín de la Villa Medici en Roma

la distorsión de uno mismo

Sigo embelesado con el reverendo Muluken Melesse. Elimino el mensaje de Dios y veo a sus feligreses bailando al son de su voz, con la música, sólo con la música. Así quiero al mundo.

Mi amigo M. viene de otros mundos y cuenta su quehacer en el hogar. No está casado más vive en pareja y con una niña. Su mujer, chica o lo que sea quería una niña y así ha sido. No son almas gemelas aunque intuyo que estuvieron enamorados o algo así porque hubo un tiempo en que prácticamente no necesitaban palabras para adivinarse el pensamiento. Ella vive de alquier y él tiene un piso, pequeño pero en propiedad. Ella no quería ir a ese piso. Él le dijo que sin problema se iba al suyo pero que no pagaba una peseta del alquiler. Y así fue. Mundos de pareja que me llegan en estos tiempos de rebajas. Las calles viven alegres la crisis, las terrezas están llenas y las almas viven como las calles, alegres aunque en crisis. Es sólo una impresión. La vida en pareja es bonita mientras es bonita. ¿Qué me diría el reverendo Muluken Melesse?

 

Mi rollo no es el rock

Mi rollo ya no es el rock. Mi amigo M. disfruta como si el tiempo no pasara. Tiene un lugar paradisiaco donde nunca pasa nada o así se lo parece. Un sitio donde apenas cambian calles y casas, donde hasta las alcantarillas destilan esencias pastoriles y fraternales. Ahora, la vida le maniata y limita para realizar sus más fieles costumbres como la de visitar ese paraíso en verano o incluso la de disfrutar con la música cualquier día de la semana. Mi amigo no es W. E. Henley, el amigo de Stevenson que fue considerado por muchos como un gran conversador. Henley inspiró el personaje de Long John Silver, en “La isla del tesoro” y su hija sirvió de modelo para la Wendy de Peter Pan (James M. Barrie). Mientras estábamos en una terraza y escuchaba tranquilamente las palabras de mi amigo observaba al público que nos rodeaba. Gente, sin más, gente relajada y en apariencia superficial incapaz de inspirar nada. Cierro los ojos para viajar a Samoa.

William Ernst Henley ha pasado a la historia de la literatura inglesa como poeta, autor del poema “Invictus”, publicado en su último libro “In hospital”, en el año de su muerte (1903). El poema “Invictus” (escrito en 1875) es el que Nelson Mandela se recitaba a sí mismo en los peores momentos de su cautiverio y dio título a la película de Clint Eastwood.

 

INVICTUS

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma

 

W. E. Henley

soldado de la guerra perdida de la vida

Comida con “amigos”. Habría que decir más bien conocidos de buen querer o algo parecido. El uno cuenta batallas y la otra se recicla en dama sin rey, alfil o peón que se mueve por el mismo tablero de siempre o al menos esa sensación me da.

Hace muchos años proyectaban una película en el cine y el técnico llamó a X a su vera mientras proyectaba la película para el público. Entonces le puso otra película allí arriba, pero porno. Ninguno de los dijo nada. Con el tiempo un tipo le llamó a este amigo porque quería verle en tal sitio a tal hora. Acudió movido por la curiosidad y cuando se iba le abordó, le rogó que subiera al coche y le explicó que dejara de ver a su novio, el proyeccionista, porque no le quería perder. Nuestro amigo se encogió de hombros porque comenzaba a entender algo de la historia. Por entonces era muy joven. Años más tarde el proyeccionista murió de sida.

También habló de un compañero con el que va a andar. Él está sólo en el mundo, sin padres ni hermanos. Tiene horas fijas para todo, quehaceres y diversiones. He pensado, algo más tarde, que más terrible que estar sólo es estar solo y ciego. Hay ocasiones en que todo te abruma, el tener que hacer unas simples plantillas para los pies cavos, otras gafas con otra graduación, la vida en sí y en sao y esa manera de dispersarme entre las horas tontas del día. Luego, la cosa tampoco mejora cuando alguien te cuenta la vida de fulano, con quien jugué a baloncesto hace cuatro días. Resulta que está en tratamiento de quimioterapia. Ah, claro, cada vez resultaba más difícil confeccionar un equipo para hacer algo de deporte porque todos tenían sus cosas y tratamientos. Debería sentirme mejor con mis minucias al compararlas con estas desgracias pero tampoco. Veo a otros conocidos con sus barriguitas, delante o detrás del coche del bebé. Veo las sombras a pesar de todo, A la gente sin proyectos ni apenas ilusiones, recordando, contando batallitas antiguas o enfermedades presentes. Veo y espero mientras otros sólo piensan en sobrevivir o cambiar de porche. Veo veo, ¿qué ves? Nada por aquí nada por allá…

 

un rebaño de sueños

Vivir en la calle y de la calle es duro, todo el mundo lo supone o lo sabe. Seis meses de vida en la calles son suficientes para desenchufar para siempre. Quiero decir que ese es el tiempo para que el regreso se convierta en una idea imposible y olvidada. Unos meses durante los cuales el tiempo tendrá otra definición y la personalidad se transformará en algo oscuro, una masa de carne sin importancia para uno mismo. Tiempo para no distinguir incluso el día y la noche, el frío y el calor. Pero no hace falta esperar tanto, en muchos casos con cinco semanas será suficiente.

La vida en la calle se puede alternar con los oficios en la calle. Ser música en el metro o en la calle resulta duro. Uno puede levantarse para estar a primera hora en el metro y no encontrar sitio. Vagar de un rincón para otro hasta dar con un rincón y proceder bajo la rutina y la indiferencia. Si viene bien la mañana a eso de las dos de la tarde se puede dar por finalizada y tener en el bolsillo poco más de veinte euros. Veinte euros por tocar un instrumento y dejarse el cuerpo en ello. El cuerpo y la vida. En provincias, si la cosa no está saturada, el bolso se puede llenar mejor y reducir el número de horas. En provincias desérticas como en la que vivo uno se puede sacar treinta horas en tres horas. Suficientes para dar la murga al comerciante de al lado o al del negocio que no se entiende con el cliente por el ruido ensordecedor del teclado, guitarra o saxofón.

La vida, con todo lo que digan, está en la calle. Allí se viven las fiestas, se comparte la vida y también, está el peligro. El peligro de vivir la vida.

 

mientras imaginamos un paisaje

Cada cangrejo que se pesque de más = 250 euros de multa. Esa es la sentencia que se aplica en el acto, en el mismo río. Los rumores se extienden como la pólvora. ¿Hay alguien que dé más por un alce? Todo el mundo sabe que la avaricia rompe el saco y los únicos que pregonan el temor son precisamente aquellos que han sufrido el castigo en sus propias carnes. De momento, los rumores vienen de lejos y mi estómago, en estos precisos momentos, está agradecido. Mi cupo no tiene límites ni multas o análisis a corto plazo.

Me entero de que mi amigo X está de vacaciones en la playa. Él y su familia disfrutan del mar y el ocio que ofrece el verano. Me da por imaginarle feliz como una lombriz, sin discusiones, leyendo, paseándose tiernamente sobre la arena, acercándose y aunando la familia que forma. En definitiva, de una manera idílica y envidiable a pesar del sol y la playa. Raramente se cumplen estas premisas de vida feliz y por lo que dicen, es en estos días cuando las discusiones y desencuentros se multiplican peligrosamente. Pero mi cabeza no lo ve así, ni se lo plantea. Las familias son felices, juegan en la playa, beben cerveza y comen paella. Todo el mundo es feliz. Y mi vida piensa en una pequeña isla con apenas habitantes, con un aire de derrota y declive postcolonial donde las horas de electricidad están racionadas. Un lugar donde el tiempo sea otro, y las disquisiciones, entendimientos y comportamientos. Un lugar también con playa, por qué no, con otra vida y otras creencias, con peces voladores y pájaros nadadores. Un lugar para encontrarse.

 

“Pero no pasa nada, Emy. Veo que así tiene que ser. Eres muy buena al interesarte por mi dolor. Quédate tranquila. Además, para sufrir sería menester que tuviese orgullo, ser capaz de tener ilusiones y de amarte. Pero eso ya no es posible, aunque espío tu puerta y tus gestos, aunque te espero y organizo esta vida mía con arreglo a ti. Emy, lo que yo siento por ti no es ni amor ni odio. Es lo que siente el sonámbulo por la luna.

         Fuera de eso, nada…”

 

                   “El lecho de Procusto” Camil Petrescu

 

Miroslav Tichý

10/07/2011 18:34 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

ojos de solitario

-Escribo, me paseo por casa, pienso, me tumbo en el diván, fumo, vuelvo a escribir… Es un placer que no puede referirte. Me aclaro conmigo mismo y, vistas así las cosas, inclso las penas del pasado se suavizan de tal forma que resultan soportables. Un dolor contado es un dolor no disminuido pero sí armonioso, como una operación para la que te hubieran preparado con cocaína. El placer de escribir es más fuerte que la propia heroína – y hasta por teléfono le noté la voz rota, como si le hubiesen dado una cuchillada-. ¡Ay, ojalá pudiera contarse todo!

 

         Pg.383 “El lecho de Procusto”, Camil Petrescu. Editorial Gadir.

 

 

En un retel 19 cangrejos. Cuestión de cebo y lugar pero recordemos que el río cambia de año en año.

Del nogal casi centenario se han caído varias ramas como consecuencia de la tormenta y el peso de las nueces. Un buen saco de nueces a la mierda. Tan pronto como se vienen las cosas se van. Nada permanece.

 

Miroslav Tichý

las horas no han pasado, todavía,

Nada más llegar, a puerta gayola, me informan del último gran robo. “El Códice Calixtino” que se guardaba en la Catedral de Santiago ha desaparecido. Todo son quejíos y lamentos que muy  bien podría cantar el Capullo de Jerez, otro que asume la máxima de “El Sordera”, quien explicaba que “para saber de esto, hay que trasnochar” en palabras que recoge el Norte de Castilla del pasado sábado y a propósito de su concierto. El robo del Códice, es comparado por el antropólogo Manuel Mandianes, con el del tren de Glasgow. Es momento para que salgan a la palestra los libros más caros “económicamente” del mundo: “Códice Leicester” de Leonardo da Vinci, se vendió a Bill Gates por 30,8 millones en 1994, “Birds of América”, de John James Audubon, se vendió por 1,5 millones de dólares, “Los evangelios de Henri Le Lion”, por 8,5 millones de libres en 1983, “Comedias”, de William Shakespeare, se vendió por 5,6 millones de dólares. Ni que decir tiene que todos estos libros se han revalorizado con creces en el día de hoy. Según Fernando García de Cortázar el robo es comparable a la desaparición del Museo del Prado, El Escorial, La Alhambra o la Mezquita de Córdoba. La novela de “El nombre de la rosa” sube enteros como lectura para el verano, las de intriga y policiacas también. Se ha abierto la primera página de la intriga. A través de las imágenes y la prensa el lector irá interesándose por los detalles. El Códice tiene 225 folios de pergamino, numerados y en un únco volumen aunque en su orígen eran cinco libros. ¿Cuántos serán a partir de ahora?

 

incomunicación

España es diferente y los lectores también son diferentes. La mirada es lo que importa, una mirada que puede estar dirigida desde la infancia, desde las primeras amistades, desde la diosa fortuna, desde los vinos con los amigos y la desconfianza, fácil y compasiva compañera. Han caído vinos, tópicos y palabras. Han caídos palabras y la mirada se ha nublado entre los vinos. Nada de cena. Todo es efímero. Sé que hay gente sin amigos pero sin familia y viceversa. ¿Es tan difícil tenerlo todo? ¿Es imposible tener una mujer y alguien con quien confesarse? ¿Es obligado viajar y hablar con el desconocido para sincerarse? ¿Para ser y dar un poco de sí mismo? He comido banderillas y huevos cocidos. He visto la noche y mañana, una vez más, me levantaré sin ganas, anhelando vivir en una isla sin prisas y sin pausas.

 

Miroslav Tichý

la noche se afianza, sin respiro

Día de tránsito. “El desierto de los tártaros” me ha acompañado tras la tormenta, en mi fortaleza de cristal. Un saltamontes vigila mis gestos, ¿Se puede amaestrar un saltamontes? Los saltamontes son herbívoros por lo que repartiré la ensalada diaria en partes proporcionales.

Aby Warburg renunció a su primogenitura a condición de que siempre dispusiera de dinero para adquirir los libros de su agrado. Su biblioteca fue famosa y misteriosa. Diversos libros citan a este creador y a su obra. Apunto, “Imágenes cifradas, la biblioteca cifrada de Aby Warburg”, de José Francisco Yvars, “Warburg continuatus: descripción de una biblioteca”, Settis Salvatore. Luego, “Bibliotecas llenas de fantasmas”, de Jacques Bonnet. Del libro de Yvars, escribe en un artículo (El Pais, 29-1-2011) Rafael Argullol: “… En el centro de la telaraña, el hombre, Aby Warburg, continúa siendo un misterio, alguien mucho más evocado que leído, a pesar de que últimamente crece la edición de sus escritos, incluido su crucial Atlas Mnemosyne (Editorial Akal), comparado, con razón, por Yvars con el Libro de los pasajes de Walter Benjamin…”

“El libro de los pasajes”, de Benjamin, es otro de los elegidos. Los pasajes las galerías acristaladas donde se exponen para la venta los productos y tuvieron su nacimiento y esplendor en el siglo XIX. Se trata de un libro fragmentario que hace ideal el título dado, toda una reflexión sobre la humanidad y la modernidad. El precio supera los cien euros.

Este laberinto que me he construido durante la tarde serviría para huir de las infecciones, resacas y muertes que han precedido a la tormenta desatada a las tres de la tarde, minuto arriba minuto abajo. Ha muerto una “compañera”, alguien con la que apenas tuve ningún contacto. Una más que llegó a trabajar cerca, en otro pasillo del laberinto. Su presencia, hace años, fue suplantada por otra persona, un rostro más que hacía el trabajo. La vida se va llenando de ausencias y suplencias. Detrás de unos vienen otros y la memoria falla más de lo habitual, confunde los vivos con los muertos, no distingue las arrugas ni las enfermedades que van asomando y floreciendo alrededor. Mi fortaleza tendrá la forma y el contenido de una biblioteca o no será. Aby Warburg puede inspirarme.

 

un rebaño de sueños

Recibido. Cambio. Uno que vino y se fue. Hoy no, mañana. Los emigrantes, inmigrantes vuelven, revuelven y se van. Vienen mientras tengan casa y tienen casa mientras tengan padres. ¿Después? Los primos que sus padres tienen casa en el pueblo van de vez en cuando. Puede que incluso les llegue a gustar ir a un lugar recóndito donde no existe nada, donde no hay nada salvo la espera del enemigo, algo así como eso que cuentan en “El desierto de los tártaros”. Allí un régimen militar dentro de una fortaleza permanece ajeno al mundo y al tiempo. El enemigo nunca llega pero las esperanzas y, sobre todo, la desconexión con el resto de personas, amigos, familia y demás, hará que los soldados queden atrapados en esa jaula tétrica y sin solución. Algo así a un trabajo extenuante, un trabajo que chupa la sangre, la vida y las ilusiones. Se van los amigos con su mirada tal real como irreal. Ahora, mientras escribo esto, he oído saltar al saltamontes. Ha caído en una bolsa de plástico.

Es importante tener algún sitio donde nos de la impresión de la que las cosas son como siempre, donde aún existen personas con las que hablar, amigos, librerías y, todavía, alguna tienda de discos donde pasar el rato.

 

Dino Buzzati

no hay infinitud

El filósofo Clement Rosset se ha pasado media vida dando recetas para salir del paso hasta que cayó en un depresión. Él creía en él y otros muchos se sentían amparados con su filosofía de vida hasta que se derrumbó de un soplido. Se debe aceptar la realidad tal como es, sin sueños ni expectativas alocadas. Su lema para sobrevivir basta y sobra: “Tranquilícese, todo está mal” ¿Cuál es mi lema? ¿Postergar, siempre postergar-me? ¿Podré entender-me?

Entre las 50 ciudades más caras del mundo se encuentran once africanas. ¿Puede entenderse esto? Encabeza la lista Luanda (capital de Angola), le sigue Tokio, N´Djamena (capital de Chad), Moscú, Ginebra, Osaka, Zürich, Singapur, Hong Kong y Sao Paulo cierra la lista de las diez primeras. ¿Qué mundo es este? “Tranquilícese, todo está mal”

Preguntas necesitadas de respuestas. De momento me digo que tengo que escribir y apenas escribo. De momento me digo que mientras escribo me acerco a mí, a eso que creo soy o quiero ser y me alejo a la vez. “Tranquilícese, todo está mal”.

 

acercándome olores

“El desierto de los tártaros” no es una lectura para vacaciones. Tampoco es difícil ni peca de alardes. Confirma lo que ya sabemos. La vida es absurda,  el tiempo pasa y los sueños sueños son.

Estamos en pleno verano y apenas me he enterado de nada. Comparo una playa abarrotada y asfixiante con mi trabajo donde los guiris son los de siempre y algún añadido salpimentando la temperatura.

Durante la semana he acudido a ciertos negocios, una ortopedia, una librería y un bar. En todos ellos trabajaban parejas sentimentales. Una manera de compartirlo todo. Una prima mía achacaba a esa horrenda costumbre una vida de enfado e insoportabilidad en el matrimonio.

En un pueblo del norte ha aparecido una familia judia. El varón, con la barba hasta los tobillos y su gorrito judío, habla perfectamente castellano. La mujer y el hijo no lo sé. Tampoco sé a qué se dedican pero la vida en pareja consiste en eso, en hacer una nueva vida y un frente común frente al mundo y en cualquier parte del globo.

 

 

Ron Jeremy "El puercoespín"

la eternidad del tiempo allá en el fondo

Los gatos pequeños saltan como canguros delante de mis narices. Escucho Cyminologi de música muy de fondo. Los gatos están entretenidos con otras cosas. Me gustaría encerrarme en este paraíso durante unos meses. Otro sueño. Antes de acostarme terminaré la novela de Buzzati.

 

“En aquel momento Drogo vio la imagen dentro del catalejo ponerse a girar como un remolino, hacerse cada vez más oscura, precipitarse en la sombra. Desmayado, se desplomó sobre el pretil como un monigote…”

 

                   “El desierto de los tártaros”

  

Mi tío cuenta que la otra noche estuvo de cena. Queriendo sin querer deja caer un precio que se supone por cabeza. Mi tío cuenta que el hijo sustituyó al padre. El padre falleció no hace un año y el hijo, en un limbo sin pena ni gloria, va asumiendo la vida que le ha tocado en suerte vivir. Antes el agricultor era su padre, no él. Él no tenía oficio ni beneficio. De repente, el mundo encima y las cenas con los más viejos, sobrios y ebrios, las confidencias en mayúsculas, los chistes y el mando de una vida que, en unos pocos meses se ajustará a su tamaño. De todos ellos me alejo y todos ellos se alejan de mí.

Vuelvo a acompañar a padre en la pesca de cangrejos. Ésta tiene poco de paciencia y apenas da tiempo a guardar silencio. Visito el río, saludo a los árboles mientras el sol penetra entre las hojas y los reteles (seis por cupo) suben y bajan a una velocidad que me apelmaza.

 

17/07/2011 20:49 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

Aunque sea un instante, deseamos/ descansar

¿Conoces la historia del criado del rico mercader?... El criado ve en el mercado de Bagdad a la muerte, que e hace un gesto que él interpreta como una amenaza, así que corre a pedirle a su amo un buen caballo para escapar a toda velocidad a Isfahán. Más tarde, también el mercader se tropieza con la muerte en el mercado y le pregunta por qué le he ha hecho un gesto de amenaza a su criado. La muerte responde: Era de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, pues hoy mismo debo llevármelo en Isfahán.

 

Son dos las microhistorias árabes que me encuentro en mis lecturas.Son historias que sirven para explicar pequeñas cosas sin importancia, incluso anécdotas. Ahora es “Venían a buscarlo a él”, de Berta Vias Mahou. La otra historia está en “El lecho de Procusto”.

 

Las ramas de los tomates están fantásticas. Lo único que las falta son tomates. No hay como se supondría que debería de haber y los que hay tampoco maduran. Tiempo al tiempo. Arranco una lechuga que dicen ayuda al buen dormir y a tranquilizarse. En algunas tumbas egipcias del siglo V a. C. se han encontrado grabados de lechugas. Para los romanos eran el digestivo ideal tras la cena copiosa. La lechuga tiene lactucina, una sustancia sedante emparentada con los opiáceos. Todo esto leo en el Norte de Castilla de ayer. Datos que no importan allá, en el pueblo. Las lechugas sientan bien hasta a las gallinas que es donde terminan muchas de ellas, subidas y “echadas a perder”.

Me entero de que existe un concurso de microrrelatos con motivo de los San Fermines pamplonicas. Este año ha revalidado el título una palentina, Mireya, que reside en Tarilonte. El título de la obra “La embestida”. Los veranos son pródigos en premios y fiestas, en lechugas y tal vez en tomates.  Algo de música por favor, bien, “Buen soldado”, de la chilena Francisca Valenzuela puede valer…

 

quietud inanimada

Se cuentan casos y cosas de la pubertad. Grupos de niñas y niños que estaban por hacer. Ha pasado el tiempo y siguen por hacer aunque cada uno en una parte del planeta. Música. ¿Cómo es la ciudad?

Por la mañana temprano es conveniente tocar boleros para la tercera edad. Es conveniente si se quiere sacar pelas en esto de la música callejera. A la hora del vermuth lo mejor resulta música de cine, de los beattles o cosas así. Las tardes suelen resultar más flojas y es el momento de estirarse y lanzar algunos clásicos del jazz. Todo por la pasta, por las monedas y un seguir hacia delante mientras la mirada no se quiebre y las piernas lo aguanten.

 

Stan Getz

sin un alma que llevar a la boca

Hablar de otros para no hablar de uno mismo. Decir cosas extrañas, preguntar por chorradas, opinar sobre anécdotas intrascendentes y tomar vinos con los amigos. Son cosas que, dependiendo de esos llamados amigos, van de la mano. El problema está en la mirada. Cuando alguien estudia o lee algo no se plantea que la mirada pueda haber cambiado. El fin del estudio, a pesar de los años, no se concibe sino como un fin material o de poder, nunca de conocimiento.

El pasado 6 de Julio falleció el escritor Miquel Pairolí. No conocía de su existencia de la misma manera que el mundo no tiene conocimiento de la mía ni las personas que me rodean saben quien soy o qué hago o cuáles son mis sueños. Hago el paripé y anoto algunos teléfonos de casas en venta. Resulta que sin quererlo, en el barrio, he visto cuatro carteles de casas en venta donde podría construir una biblioteca. Sería un plan B. En todas veo pegas. No tengo dinero para comprar nada salvo que se trate de chollos. ¿qué es un chollo? Son cosas que se pueden tratar con los amigos, eso y temas intrascendentes. Eso y cuestiones periféricas sobre el ser, que no sobre el tener. Todo el mundo es güeno. Una de las especialidades de Pairolí eran los dietarios.

 

Miquel Pairolí

 

un hilo de saliva

Debería montar una oenegé. Soy un nudo ferroviario, lazo entre lazos, veleta y espantapájaros que se mueve según dé el viento o el soplo de los amistades que van y vienen de un lado a otro mientras permanezco estático.  Si decido reinventarme tendría que empezar por organizar el tiempo. Lo primero dejar el trabajo. Esto no es posible luego entonces lo primero no es organizar el tiempo. Lo primero es organizar el tiempo que me queda disponible después de hacer las tareas imprescindibles. Una tarea imprescindible es trabajar mientras tenga trabajo. Me pongo malo. Anhelo y sueño con detectives solitarios, espías o santos que han entregado su alma a Dios. Sólo a él. Mi problema es que si fuera santo entregaría mi alma en una religión politeísta y me agobiarían todos los dioses, no sabría decir no a ninguno de ellos mientras que el resto de conocidos serían santos de religiones monoteístas y ahorrarían tiempo y dinero.

A mi lado hablan de novelas de verano, best Sellers, tochos descomunales y entretenidos. No digo nada. Al día siguiente escucho cómo van a ingresar a un familiar de ese alguien que lee tochos e historias para no dormir. Me enternezco y miro los libros de otra manera, qué mas dá lo que lea cada uno me digo. La vida es otra cosa, algo parecido a un derviche, por ejemplo. 

 

Retrato de El Fayum

un cadáver sin dueño

He comprado unas zapatas retro. Me las he probado y he sentido unos dolores retro. Las plantillas nuevas y las zapatas nuevas me han hecho regresar al pasado. Eran baratas, las zapatas. Dinero tirado.

 

Es habitual que vayamos a los mismos sitios a las mismas horas. Entonces puede ocurrir que si cambiamos los hábitos nuestros lugares dejen de ser eso precisamente pasando a ser habitats extraños, con otro tipo de gente y ambiente. Y el lugar se transformaría en un sitio a donde no acudiríamos salvo por error. También puede ocurrir que nos movemos por la vida sin encontrar el lugar cuando lo único que solucionaría el asunto es una sincronización en los mismos lugares pero a diferentes horas.

 

A mi alrededor se siguen sucediendo noticias asustadizas y desesperanzadoras. No se trata de amigos ni familiares. Son gentes, compañeros y conocidos que se dan de camarotazos contras el aire porque la vida tiene sus quiebros y lamentos (todo el mundo puede intuir de que me refiero a temas de salud). Sus problemas no se arreglan con cambiar de zapatas o metiéndolas en la bolsa (no me han dado caja).

 

En el Diario Palentino del lunes 18 de Junio, entrevistan a Javier San Segundo, promotor de The Lemon Society. Nos cuenta cuáles son los proyectos y cómo entiende su negocio: Hacemos cosas difeentes y, para ello, nos basamos en tres pilares. Primero, el fomento de la cultura a través de las actuaciones que organizamos, que son de toda clase: música, danza, teatro… En segundo lugar, nos importa mucho la conciencia social. Entendemos que, como negocio, tenemos responsabilidad social corporaqtiva y desde que hemos abierto hemos desarrollado multitud de campañas solidarias: con organizaciones como la Fundación Hombres Nuevos, en colaboración el Oalencia Baloncesto… Ultimamente, hemos organizado un certamen de relato breve y otro de fotografía, en los que por supuesto no obtenemos ningún beneficio. Se trata, por tanto, de devolver a la sociedad parte de lo que nos da. Por último, nos interesa mucho la promoción del deporte, al que yo siempre he estado ligado…

 

En el norte de Castilla del domingo pasado día 17 de Julio aparecía en la contraportada a Jesús Solis. En el interior de su bodega Qumrán, en Padilla de Duero (Valladolid) colecciona facsímiles de códices medievales (4.300 ejemplares en estos momentos)

 

No es tan raro encontrar a gente cumpliendo sueños y proyectos. En estos casos están relacionados con el alcohol, curiosamente, un bar y una bodega. Lugares donde todo puede cambiar dependiendo de la hora en que los visitemos.

 

http://www.thelemonsociety.es/

 

 



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