No puedo por menos que mostrar mi apoyo a mi paisano y amigo Javier Cercas. Es poco, bien lo sé, pero ahora, más que nunca, lo considero un acto necesario.

Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2011.
Tengo la mesa llena de papeles. Decenas de entrevistas a escritores, pintores, últimas novedades y opiniones varias. Pero es época de exámenes, lo que es lo mismo a no tener tiempo para nada. Pero entre borrón y cuanta nueva cae el artículo de Vargas Llosa publicado en “El País”, el pasado domingo. Se hace eco del tema Celine. El escritor se ha quedado sin homenaje oficial y la opinión de Vargas Llosa, como no podía ser otra, incide en lo sabido, la necesidad de separar obra y autor. Me recuerdan que no por sabido hace falta apartarlo y omitir el suceso. A veces podemos olvidar lo básico y caer en una red de ideas inconexas a través de, por ejemplo, las últimas tecnologías. Mientras hablo de esto no hablo de mi vida. Mi mirada se ha cruzado con la de un doctor. Estoy prácticamente seguro de que me reconoce como yo a él, sin embargo, hacemos como dicta el protocolo, nos obviamos. Eso mismo me pasa con un montón de articulistas, periodistas y escritores locales o regionales. Aunque no nos conocemos nos obviamos. Ellos no me leen (ni pueden ni saben), yo paso las páginas del periódico donde siempre, inmutablemente, siguen la corriente de los días. Apenas escriben a la contra de nada excepto del tabaco, el paro o cualquier idea bienpensante (El tabaco, como da mucho juego, también puede valer para mostrar la otra cara del discurso, la de la contra, pero dentro del mismo juego e ideas que están en la calle estos días). Naipaul, en cambio, sigue despertando malestares. Tiene algo de pose y de papel del que no se puede salir. Él es dios. Aún así, en la entrevista publicada este domingo en el diario “El mundo” explica que su biografía no es honesta. Se trata de una biografía autorizadea pero no aceptada. Dice, entre otras muchas cosas, que esperaba una biografía y me encontré con un libro de escándalos repleto de incorreciones desde el punto de vista factual. Pero habrá otra, espero.
Y sigo sin hablar de mí, de mis sueños, franquezas, obsesiones y ventosidades, tan humanas como presentes en un día como el de hoy. Tal vez sea cierto y ni yo mismo me haya comprometido nunca con mis sueños porque hacer eso, comprometerme, supondría abandonarme, serme fiel y perder algún que otro miedo primitivo que un día forrará por dentro mi oscuro ataud.

Ha sido un día de fiesta en la ciudad y eso, al caminar durante la mañana, se notaba por el silencio y los escasos coches que circulaban por las carreteras. Ha sido un día de huida, el de los demás, y de monotonía borreguil, el mío. Vísperas de exámen (¿quién me manda?) y esas cosas que ya no le rejuvenecen a uno, sino todo lo contrario. Tampoco es que quiera verlo como una especie de lepra lo de mis estudios oficializados (¿quién soy yo a estas alturas que me dejo mandar por qué sé yo dentro y fuera de mi?) pero algo de eso hay. Estoy lejos de Fontilles, según dicen la última leprosería de Europa, ubicada en Alicante y dirigida por padres jesuitas. Estoy cerca del final, ya queda menos, me digo y me dicen. La cosa está a punto de acabar o algo más cerca del final. Al menos para uno que visitaba, como si la fiesta no fuera con él ni con la ciudad, la biblioteca. El goteo de personas fue abriendo y cerrando la puerta suavemente, mis libros abriendo y cerrando los ojos. En una esquina alguien comenzó a ronchar una manzana. Después se comió un Danone y finalmente cayó redondo sobre la mesa de estudio. No cundió la alarma.
Día dos de Febrero. En el pueblo casi arde una casa. Una vez quemada la leña en la gloria pusieron la tapa, como viene a ser costumbre, y se fueron. A la vuelta vieron humo, mucho humo y las paredes negras, los techos, las plantas y las sombras que pronto ocuparán cada rincón. Y todo por culpa de unos troncos que aún prendían, por las prisas y no haber dado tiempo al fuego lento. Ahora ya está la cosa arreglada.
Hoy, día dos de Febrero, se ha presentado “La gruta de las palabras” (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores), del poeta checo Vladimir Holan (Praga, 1905-1980). Un libro que recoge, según nos dicen, las mejores obras del autor. Copio de Europapress.es: Clara Janés señala que el título de este volumen hace referencia a un poema de Holan que el mismo escoge para el primer volumen de sus obras completas. "En él la palabra está tan pulida y destelleaba tanto que incluso se escapaba para el lector. El poeta poco a poco simplificó su estilo hasta que se pudiera ver su corazón", señala. La poeta añade: "tal y como María Zambrano dijo: el corazón está a punto de romper a hablar". Esta presentación u otra similar bien podría haber sustituido al acto festivo lírico, con matanza y chichurro incluido, que se celebró en la plaza de esta ciudad.
En la radio alguien ha dicho “Sólo se puede llegar al alma a través del cuerpo”
Vladimir Holan
El esfuerzo sirve para que el calvario se llame así, calvario. Hay que estar fuerte para pasar página. Una vez más, mis neuronas han jugado conmigo a los coches de choque. En mitad de la pista me hallo. Los exámenes son las bofetadas que Jesucristo me da en el templo, cuando al entrar, descubre la timba montada. Una vez más todo se aplazará ad infinitum.
Uno piensa, pensando en lo que le ha pasado hoy con el exámen, que no hace falta ir tan lejos para que le crucifiquen un ratito a unos pocos metros del hogar.
De la wiki: En Biología, la ontogénesis refiere al proceso evolutivo de un individuo dentro de una especie, es decir, a la ontogenia. Cuando nos referimos al proceso evolutivo de la especie hablamos de filogénesis.

Noam Chomsky
Y la vida sigue. Un suspenso no merecido ¿el único en este mundo? Y la vida sigue. El padre de A. ha vuelto a ingresar, la hermana de B ha fallecido tras un ataque al corazón y el Norte de Castilla pone a la venta 3000 pulseras solidarias para ayudar a la investigación oncológica. Oh, qué mundo… y mi canción favorita es… satisfy my soul. No, no es la mía, es la de un oyente que no escucha. Setenta piezas del museo egipcio, entre las que se encuentran varios cráneos, han sido dañadas por las olas de turbulentos vándalos. El hijo de A. está en pleno éxtasis hormonal. Tiene nueve o doce años, no recuerdo muy bien lo que dijo. La otra tarde, viendo a una actriz en televisión le dijo a su madre que creía estar enamorado. Mira, añadió, mientras señalaba su jovial tienda de campaña apuntando a la pantalla. Un suspenso no es una suspensión de una intervención ni una obstrucción intestinal. Es desolador aplazar lo primordial, es decir, lo que uno considera que no debe esperar. Mi canción favorita…. Tal vez una de Sun Ra. Y ¿mi vida favorita? Tal vez en una comuna como la de Sun Ra. Y ¿quién era Sun Ra (1914-1993)? Copio y pego de Apoloybaco.com:
Los años setenta, fueron el periodo en el que la "Sun Ra Arkestra", se desplazó por medio mundo ofreciendo conciertos y actuando en distintos festivales. En 1977, Sun Ra y los músicos de su banda, echaron raíces en Philadelphia para convivir en comuna todos ellos hasta que falleció el 30 de mayo de 1993. Sun Ra decía proceder de un planeta desconocido, no reconocía su verdadero nombre ni nada que tuviera que ver con su presencia entre la humanidad; hizo mientras vivió todo lo posible por no formar parte de este planeta del que renegaba, pero Sun Ra, demostró que sabía crear música profundamente humana y apegada a la tierra como pocos.

Fernando Vicente
De mañana, no diré muy mucho o demasiado, temprano tal vez, en cualquier caso la niebla no había despejado ni mucho menos, oí un golpe como de drakkar vikingo encallado entre los arrecifes de mi imaginación. Me pensé dos veces si asomarme o no a la ventana y descorrer las cortinas, algo que finalmente hice por falta de entendimiento y fuerza, encallado también como estaba sobre un libro abierto del que salían ciertos términos sobre la antropología colonial africana que me disgustaban. Muy bien creía que aquel ruido podía ser nada, un mal aparcamiento o incluso el eructo de un joven bien entrenado en esos menesteres que se abría paso, a modo de bocina y señal, entre una niebla que descubrí bien cerrada. Pero no, alguien se movía deprisa, el conductor de una furgoneta que había perdido una carga ya vacía, cajas de plástico, de fruta, a uno y otro lado de la carretera. Estaba parado y las puertas traseras de su furgón se habían abierto con lo que, supuse, la niebla también debía de estar allí dentro. Otro conductor que se dirigía en dirección contraria se paró para parlamentar y poco más puesto que en un santiamén corrigió el desaguisado sin necesitar ayuda de nadie más. Así comenzó la visión del exterior esta mañana. Alguien agitado moviéndose entre la niebla, unas cajas en el suelo y, al poco, otra vez la niebla dejando paso a los escasos viandantes y autos que habían respetado aquel instante. Con esta escena aún en la retina retomé corrí nuevamente las cortinas y retomé las lecturas durante unos minutos más.
Luego me contaron que un yonqui o algo parecido había intentado atracar el bar “Quijote” sin demasiado éxito a tenor de los golpes que se llevó. Eso sí, una bala de la vieja astra de la guerra civil que empuñaba acabó aterrizando malamente sobre el tobillo de una señora. Ese incidente dio por finalizado el bingo, me da por suponer, la fiesta y la celebración del partido de fútbol que se había televisado. El supuesto, presunto o como lo llamen, regenta un bar tirolés que abre cuando se acuerda o hace bueno aquel chiste en el que la madre recordaba al hijo que se negaba a ir al colegio, que él tenía que ir porque era el director. Y es que la heroína está volviendo a las calles, la gente se pone con lo que puede y abarata costes por vena que es una manera clásica de ponerse y encallar bajo la niebla que cubre los ojos.
Dejo para el final el caso de Manuel Esteban, ex jefe provincial de tráfico de Palencia. Él contestó al mail de su superiora quien me da por imaginar pertenece a una clase enrrolladísima de personas listas, vanguardistas y prepotentes a tenor de lo escrito y los efectos que ha tenido la cuestión. El tema daría para mucho y son varias las cuestiones que se pasan por la cabeza pero no quiero amontonarme ni emborracharme con las mismas. Copio el mail que la superiora, Aurora Cedenilla Díaz, envió a los jefes provinciales, locales y demás para felicitar la Navidad:
Hola a tod@s. Como habréis comprobado, no me gusta felicitar la navidad, pero sí lo hago al final de cada año.
Como también habréis comprobado (los que lo recordéis), me gusta que la felicitación sea en verso (por eso de elevar la calidad epistolar –éjem); en 2010 la rima era fácil (¡FELIZ 2010…, POR EL CULO TE LA HINCO OTRA VEZ!!!, copiando la de: ¡2005…, por el culo te la hinco!), pero, para mi consternación, no daba con una adeucada para 2011…
¿O Sí?
A todos vosotros, con mi cariño, os deseo:
¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO¡!!!(Y….. CHÚPAME UN HUEVO!!)
Besos, no os lo tomeis a mal,
Aurora Cedenilla Díaz (aún, aunque no sé, no sé…)
La respuesta del ex que siguió a la misiva e incendió el fuego:
“es una horterada y una expresión de muy mal gusto, que en el mejor de los casos deberías reservar para tus círculos íntimos, pero no para el colectivo de compañeros”
¿Alguien entiende algo?

Akram Zaatari
La vida es un tango y hay que saber bailarlo, decía ayer una señora enjuta y reguñona a su acompañante mientras se resistía a salir de la bodeguilla. Eso y otras cosas ininteligibles que no me despeinaron ni preocuparon lo más mínimo. De inmediato supe que esa expresión pasaría a los altares de mis pensamientos de papel por ese día. La vida, la vida que transcurre con sol o niebla, con ceses (el trabajo está difícil) o tropiezos (que ni imaginamos), la vida nutricional con sus devastadores golpes.
Y uno somete su vida a una tonta costumbre de estudios inconclusos, como si en verdad viviera en una cárcel con forma de ruleta. ¿Quién juega? ¿Dostoievski? Dostoievski perdió hasta la camisa y gracias a eso escribió “El jugador”, por ejemplo (También sé que una española le dio calabazas, pro eso no viene a cuento).
Los Nandi viven en Kenia y entre ellos existe la posibilidad de convertirse en un marido femenino. Esto ocurre cuando una mujer no tiene descendencia y decide casarse con otra que le proporcionará hijos que herederán la tierra y el ganado (Ave María Purísima). Ella, convertida en el marido femenino, adoptará el rol de esposo y dejará que su nueva esposa tenga un consorte follador sin que éste tenga ningún derecho sobre ella o sus hijos pues en realidad, no es el padre legal.
Me gusta esta fórmula del marido femenino y tengo entre mis ojos a la pareja de ayer en la bodeguilla. Él ronroneaba y azuzaba al viento para que aquella mujer saliese cuanto antes de allí. Ella, ya lo he dicho, repetía entre dientes, la vida es un tango…

El lector de Dostoievski - Jan Saudek
Día de sueño. Tal vez por soñar que me levantaba a eso de las cuatro de la manaña. Y para variar caminé por la noche. Fue cosa de un instante. Nada nuevo. Para abrir boca y romper el hielo quise comentar alguna de las nociticias que salieron en prensa durante el fin de semana y nadie supo de lo que hablaba. Eso me hizo pensar un poco. Uno, de vez en cuando, va alardeando de no saber en qué mundo está, qué noticias vuelan por el mundo y qué programas, personajes o músicas están en la boca de todos. Pero hoy, se ha demostrado justo lo contrario. No quise seguir o hacer una encuesta que me tachara de loco y al pronto un desconocido me enseñó el libro que estaba leyendo, que no era sino el diccionario de Coll. Un préstamo para pasar las horas y el tiempo hasta que llegase el diagnóstico, me dijo. Abrí el libro al azar y leí:
LOCURA: Porque si no, se muere
Cerré el libro. Más tarde seria el periódico. Ahí estaba, había fallecido Gary Moore en un hotel en Estepona. Parece ser que por causas naturales. Cerré la boca. En mi cabeza sonaban algunas canciones, "Still got the blues", "Walking myself". Eran otros tiempos. Uno se apoyaba con jovialidad en las barras de los bares. Por entonces, más que levantarme, me acostaba a las cuatro de la mañana

Semana pesada. Las siestas se apoderan de mi cuerpo que se derrama sobre el sofá. Me aproximo a otro exámen y uno va admitiendo la posibilidad de que este año no sea el último. Hay que saber relativizar aunque en ocasiones se tenga la sensación de que todo el mundo menos yo consigue sus pequeños y honrados propósitos con esfuerzo. A mi alrededor sobrevuelan éxitos como si fueran moscas, dedicaciones, apoteosis y resultados soñados. Pero no hay que exagerar, lo interesante es lo que no se dice, esa cuñada que nunca aparece en la conversación, esos hijos que dejaron de existir, las compras que ya no se hacen, etc. No obstante debería acudir a los oráculos o practicar magia como la de los azande para ir tranquilo al exámen. Según nos cuenta Evans Pritchard la magia zande puede ser buena y mala. Además, por el propósito al que sirve, puede ser magia productora (de cosechas…), protectora y punitiva. Es interesante el sistema y raciocinio de esta población (habría que hablar en pasado) para con la magia, los oráculos y la brujería. Según E. Pritchard donde la creencia zande en la brujería, los oráculos y la magia es más coherente e inteligible para nosotros es en su conexión con la muerte. Copio. Cuando muere un familiar los parientes de maor edad del difunto consultan el oráculo del veneno. Le preguntan para que escoja a la persona que se encargará de actuar como vengador. Sus obligaciones son lanzar la magia en seguimiento del brujo que ocasionado la muerte, bajo la dirección del mago que sea su propietario, y observar los pesados tabús que le permiten alcanzar su objetivo… Luego piden al oráculo de los venenos que escoja un mago para que proporcione la magia de la venganza… Varios meses después de haberse hecho la magia, alguien muere en la vecindad y se pregunta al oráculo del veneno si el muerto es su víctima…

Leonora Carrington
Mi amigo A. vive estresado porque se encuentra, en este momento de la vida, atravesando un largo calvario que irremediablemente acabará mal. Él será un superviviente y, entonces, dará comienzo a una nueva vida. Las llegas y heridas sellarán y le esculpirán en cuerpo y alma. Además, su carácter y temperamento, le hace ir más deprisa de lo debido. Una prisa, que no le llevará a ningún sitio antes de hora. ¿Qué quedará de él cuando todo esto se acabe? ¿Qué comienzo tendrá lugar? ¿Será recuperable? ¿Cabrá el amor dentro de ese pellejo, se dará una oportunidad? ¿Será posible que se dé una oportunidad? ¿Darán una pequeña tregua las batallas o por el contrario entrará en una nueva contienda cainita y fatal? Y si es así, ¿Cómo seguirá adelante? ¿Se quemará? Y un largo etcétera que no merece más interrogantes que los que vayan apareciendo durante el viaje. De momento, la inmolación tunecina o esa manera de reivindicar la hartura, ha llegado a esta ciudad a través de un tipo de 35 años que, el pasado domingo, hizo lo propio bajo las faldas del Cristo del Otero. El ardor interior pasó al exterior y la crisis sentimental se hizo visible a toda la ciudad. El bonzo no ha fallecido, mi amigo tampoco (no tenía por qué). Todas las figuras siguen en pie sobre el tablero.


Libros de la editorial Menoscuarto seleccionados entre los diez finalistas del Premio de la Crítica de Castilla y León
Sopor infinitesimal que no me impide seguir descargando música a raudales, música que jamás oiré. Y cuando pienso así veo una casa en un pueblo, en verano pero también en invierno. Veo novelas, diarios y, sobre todo, ninguna noticia del exterior, sólo el viento y los sonidos de los lobos no muy lejos. Y, de vez en cuando, música. Esa música que me voy descargando como si algún día fuera a desconectarme realmente del mundo, sin partir del todo. Y, ¿qué más? El periódico anuncia el cierre de Colechu, la cooperativa ganadera del lechazo churro que nació en 1988. Crisis, lechazos y exportación. Y ¿qué más? Diría que el ritual isoma es un tipo de ritual femenino o de procreación. Una mujer que es atrapada en isoma con frecuencia ha tenido una serie de abortos o partos frustrados. El feto escapa antes de nacer y así, el isoma acaba siendo la manifestación de una sombra que hace que la mujer dé a luz un hijo muerto. La sombra siempre es un pariente femenino fallecido y aquella que se denomina mvweng ´i es la masculinidad personificada. Aquí se refleja la tensión estructural entre la descendencia matrilineal y el matrimonio virilocal propio de los ndembu. Los cultos femeninos presentan la estructura tripartida que explicara Van Gennep. Primero separa a la candidata del mundo profano, luego la aleja parcialmente de la vida secular y por fin tiene lugar la danza festiva con la que se celebra el levantamiento de la prohibición impuesta por la sombra y la vuelta de la candidata a su vida habitual. En isoma se alcanza cuando la candidata da a luz a un niño y lo cría hasta que empieza a andar. Gracias al isoma se restablece la relación adecuada entre la matrilinialidad y el matrimonio. Se reconstruyen las relaciones conyugales entre la mujer y el marido y se consigue que la mujer sea fecunda (Victor Tuner, 1988. “El proceso ritual: estructura y antiestructura. Cap. I: Niveles de clasificación en un ritual de vida y muerte: Isoma Pp 22-31). Y después, después ¿qué? Después la exposición “Historia del juguete Español”, colección de Quiroga Monte. Y el día, así, algo plomizo y con cierto espíritu de derrota entre las cejas.

La orquesta sinfónica de Castilla y León bajo la batuta de Jan Latham-Koenig y la voz de Ute Lemper.
Lo bueno de sentarse en primera fila es que a uno le da pior pensar que todos ellos tocan para él solito porque detrás no hay nadie y al lado unos pocos, los elegidos. El programa no pudo empezar mejor con varias composiciones de Nino Rota en lo que denominaba el programa “Suite de Fellini”: “La dolce vita”, “Amarcord” y “Otto e Mezzo”. Fellini soy yo y en concreto, Amarcord y 7 y medio. No voy a decir las imágenes que podían aparecer mientras sonaba esta música, tan sólo insistiré en esa sensación que acabo de decir, Fellini soy yo y el director de la orquesta en este escaso, Jan Latham-Koening un sueño al que me quisiera agarrar.
No quiero desgranar el programa de la velada, pieza a pieza, pues haría de la escritura algo interminable y el fin de semana tan sólo tiene dos días. Tan sólo diré que mucho antes del “Moondance” de Van Morrison y algunos clásicos de Jacques Brel que cantó en la segunda parte, nos deleitó con “Milord”, de Marguerite Minnot y el “Padam” de Norbert Glanzberg. Muchas de las canciones de Minnot fueron interpretadas en su día por Edith Piaf. Esta canción de “Milord” ascendió en su día a lo más alto con la letra de Georges Moustaki.
La canción de Andeley, con letra de Bertolt Brecht comienza diciendo:
En el putiblub de Mamá Goddam en Mandelay
Siete tablones sobre un mar verdoso.
Goddam, ¿qué clase de establecimiento es este?
Con quince personas en fila junto a la pared de madera,
Con el reloj en la mano y gritando ¡Ho, he!
¿Es que hay sólo una chica en Manddelay?
¡Las chicas son las más bonitas del mundo,
Y valen, maldita sea, lo que cuestan!
Y todo sería sencillo y estaría en su sitio
Si el tipo que está ahí dentro no fuera tan lento…
No quería hablar de Bertolt Brecht, ni de la “Saga de Jenny”, otra canción con una estupendísima letra de Ira Gershwin. Estaba con la pianista compositora Margarite Minnot (1903-1961). Aquel nombre leído en el programa me llevó por unos instantes hasta Monsieur Monod. Monod (1910-1976) fue un biólogo y premio Nobel de Fisiología y Medicina junto a André Lwoff, por sus descubrimientos genéticos en las enzinas y la síntesis de los virus.
Al final de su periplo escribió en “El azar y la necesidad”: "el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo, de donde ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte. Puede escoger entre el Reino y las tinieblas". Y ahí estaba yo, abrazando a Monod, abanicado por el poema que le dedicó Blanca Varela y que decía, muy en el medio, algo así:
querido mío
adoro todo lo que no es mío
tú por ejemplo
con tu piel de asno sobre el alma
y esas alas de cera que te regalé
y que jamás te atreviste a usar…

Ute Lemper, Jan Latham-Koenig y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires,
Teatro Gran Rex, 2007
Copio y pego de tiempo de música.com:
Es claro que hay una fuerte conexión entre Ute Lemper y Kurt Weill, que su interpretación se asienta en un fuerte sentido del texto y del mensaje, en desmedro a veces del aspecto musical. Justamente fue este el motivo del distanciamiento entre Kurt Weill y Bertolt Brecht, al no poder superar los diferentes puntos de vista, entre otros aspectos, respecto de la importancia o jerarquía de la música versus la palabra.
En el abordaje que realiza Lemper de estas obras, parece haber "triunfado" la postura de Brecht sobre la relevancia del texto sobre la música. Se apropia de la obra imprimiéndole un sello que condensa voz, gesto y decir, por lo que ella sobrepasa al compositor de las obras que interpreta. Al comprar un disco o escucharla en vivo, más que comprar o escuchar una obra de Kurt Weill, se consume Ute Lemper. La validez de su abordaje es discutible: hay más de Brecht que de Weill y hay más de Ute Lemper que de ambos pero sigue siendo sin lugar a dudas una de las más importantes intérpretes de estas obras en la actualidad. El carisma y glamour de artistas como Lemper hace que a veces se borre el compositor que interpreta, pero su total identificación con el estilo de Weill y su entrega hacen que el resultado final sea, en general, muy bueno (1).
http://www.tiempodemusica.com.ar/noticia/noticia.ver.php?idpost=320&idpagina=49
Mi yo interior sólo mezcla perfectamente el agobio con la lluvia. Es un día triste y además domingo. Leo y estudio pues hay gente pa toooooooooooooo, como le dijera el torero Guerrita a Ortega y Gasset cuando éste último le explicó que, más o menos, su oficio cosistía en pensar sobre las cosas. Este año nos recuerda la contraportada de ayer en el Norte de Castilla, se celebra el sexagenario aniversario de la Familia Cebolleta. Una historieta en color ilustra las explicaciones y una mínima información a propósito de la antología que Ediciones B acaba de publicar. Es curiosa esta elección para pasar no sólo la página sino el periódico en sí. Ni Egipto, ni crímenes ni crisis, la familia, bien, gracias. Es tiempo de orejuelas y no hace mucho leí un artículo que olía a humedad, oscuridad y antigüedad. El autor contaba que en una ocasión un niño trituró la bandeja de orejuelas y así tuvieron que comerlas con cucharilla. No sé cuántas líneas para explicar esto de una manera plana, sin metáforas ni colores salvo los de ese niño objeto y homenaje de la columnita. Unas líneas para leer en un día de lluvia y pensar que esto no tiene más sentido. Podría darme por el alcohol pero no, abro la Biblia para confirmar que sigue poniendo: Bebed todos, porque esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por todos” (Mateo 26,27). Ahora, con la nueva Biblia se ha cambiado ese por todos por un “por muchos” tal como figura en el griego original. Dejo los libros y pienso en la presentación de la obra “Yo eres tu” de un tal Mario Pérez Antolín, en los viernes del sarmiento de Valladolid. Al final de la noticia se lee:
Presentó el acto Antonio Piedra, que destacó a Pérez Antolín como miembro de “la auténtica generación de la transición, con Dámaso Javier Vicente, Eduardo Fraile, Luis del Álamo y Ángel Lobato”. Antonio Piedra soportó con elegancia la bochornosa actitud de un reducidísimo grupo que groseramente pedía el final de su intervención. Algo inaudito e intolerable entre gente civilizada y mucho más en un acto poético.
Ese "y mucho más en un acto poético" es lo que me ha dejado pensativo. Los poetas y la poesía también son de este mundo. Junto a esta noticia otra: Difácil presenta “La nada discontinua” de Rubén Díez. La nada discontinua, la nada discontinua... En la radio una mujer dice que a una isla desierta se llevaria, en cuanto a películas, "Pi", de Darren Aronofsky.

Intento rebuscar pero no encuentro. Sólo sueño y sensaciones de no hilar bien los temas. Sigo examinándome como una mala copia del que fui. Sigo siendo el mismo, o sea, preparando más mal que bien un exámen, reconstruyéndome en el que no quiero ser. Somos réplicas de ADN y el original no existe. En cualquier caso estos días, como viene a ser norma, el sueño se apodera de mí. La culpa es de esos madrugones con los que espero atar algún que otro hilo. Ya queda menos. Me siento un nómada aunque parezca todo lo contrario. Vivo sin vivir en mí.

Con la excusa del exámen estoy aplazando diversas y anodinas actividades, como si la vida fuese a durar y uno estuviese a salvo de todo. Eso pensaría el hijo aquel que hace unos días fue apuñalado por su padre y por la espalda. La prensa, en este caso, dice lo de siempre. Los suyos, vecinos y amigos, sabrán muy bien, sino las circunstancias, al menos el tipo de vida de los unos y otros. En cualquier caso, una ruina para los vivos y el muerto. Según los azande la muerte se atribuye a la brujería y debe ser vengada en cumplimiento de un deber piadoso y una fuente de beneficios. Esto debe ser demostrado mediante el veredicto del oráculo del veneno del príncipe y sólo el príncipe puede autorizar la venganza o la indemnización. Aquí no hace falta oráculo, ni brujo ni otra venganza que la de una familia mutilada y defenestrada hasta el fin de sus días. También nos dice Evans Pritchard que quienes padecen desgracias buscan a los brujos entre sus enemigos (que son así conceptuados por diversos motivos de odio, envidia, celos y avaricia). ¿Pero cuando el brujo es uno mismo y lucha contra sí o sus hijos? A Neptuno también se le conoce por devorar a sus hijos. Aunque en este caso será el propio Neptuno quién será devorado por el cadáver de su hijo.
Sun Ra siempre afirmó provenir del planeta Saturno

¿El instituto Linvingstone supongo? O algo así podría titular al exámen que finalizó. Y alguien me ha quitado un peso de encima, una bala de cañón, una piedra de molino, no sé, algo que ya no está, como tampoco lo están esos años que fueron y por los que pasé haciendo tantos o más exámenes.
Y la gente, dicen, no juega al mus porque no hay cigarrillo encendido sobre la mesa. Y dicen también que el primer toro clonado se llama Got, nació en Palencia y de mayor será semental, como su padre, quién sabeun toro palentino llamado Got clonado en Palencia servirá de semental. Mis sueños, de vez en cuando, pasean por una leprosería. Hace unos días la situé en Fontilles, Alicante. Ahora me voy un poco más lejos, 20 kilómetros al sur de Bangkok, en el interior amurallado del centro de Phrapradaeng. Después, si el pesar lo quiere o algún sentimiento de culpa me oprime el alma podría acercarme hasta la isla de los muertos vivientes de Culión, en Filipinas. Una vieja leprosería que en su día fue la más grande. El lugar donde vivo, en ocasiones, puede parecer una leprosería mental si nos fijamos en las ideas, las conversaciones y el poco ritmo que se da a las cosas del espíritu. Y nada nos salva, ni los chistes del gobierno regional que nos producen tanto dolor como risa porque nos enteramos, gracias a sus listados, que el cachalote y la marsopa son dos especies vulnerables en Castilla y León. Y no nos salva porque no es un chiste la realidad de los hechos igual que esto ya no es el siglo XIX pero con tecnología y el que no pulse, ni muestre el invento de última generación no es. No es ni chiste ni nada. Tal vez un leproso que vive en su propia isla, en Fontilles, en Bangkok o en esa que llamaron isla de los muertos.

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Ahora que ha caído Mubarak translucen algunas sombras. Mubarak, como tantos otros dirigentes, vivían asediados de los suyos. La información, como en los cuentos y leyendas legendarias, le llegaba a través de los suyos. Él no era consciente de lo que estaba pasando. Sus confidentes le transmitían su visión de los hechos. Al-Adly, el ministro del interior, quiso convercerle de que detrás de la revuelta estaban los Hermanos Musulmanes. La realidad que se nos esconde pertenece a los cuentos de hadas, más o menos crueles, más o menos eternos. ¿Y nosotros? ¿Nos enteramos de algo? ¿Quién nos transmite la información que nos llega?
Una nueva polémica ha sobrevolado estos días el recinto literario y no tan literario. Está perfectamente explicado en el blog de Álvaro Valverde. Copio y pego la entrada. Una vez más el problema de los límites y las ideas llevadas absurdamente al extremo porque los límites, ¿quién pone los límites?

He ido de compras en esta tarde lluviosa, quiero decir de ropitas y trapitos. Quiero decir de rebajas tardías. Tengo un amigo que aconseja comprar cada prenda determinada en un momento determinado del día. Por ejemplo, si hay que comprar un sombrero, se debe hacer por la tarde porque durante la mañana el cabezón no mide lo mismo. O tal vez es al revés, no recuerdo muy bien el consejo. Como éste cien mil. Para eso sirven las cenas y las copas. De todas las maneras no tenían sombreros en las tiendas, sólo algunos pantalones muy de ocasión, abrigos tristes y tallas sueltas de todo lo que un día fue de temporada.. Lo suficiente para que mis manos terminasen por sostener un par de bolsas con tres pantalones y una especie de gabardina. Me gustan las gabardinas. A mí, a los niños, a los actores de muchas películas y a Colombo. Hoy ha sido un día para pasear en gabardina y yo lo he hecho. Lo que pasa es que la gabardina estaba dentro de una bolsa, arrugada y doblada, junto a dos libros, el último de Pigilia que me han dejado "Blanco nocturno" y "Los siete locos", de Roberto Arlt, sacado de la biblioteca. No ha sido un mal día aunque las manecillas del reloj devoraron el tiempo, como viene a ser habitual. La frase con la que comienza el libro de Piglia, a modo de cita, es de Celine y dice así: La experiencia es una lámpara tenue que sólo ilumina a quién la sostiene.
Nada más sencillo y evidente. La ropa aún sigue dentro de las bolsas. Sólo la gabardina me acompaña de pie, sobre la silla donde descansan los libros. y mis sueños.

“El oficio de hombre
“Es necesario que la educación deje de considerarse –como hacen muchos- un período de aprendizaje limitado en cuanto a duración, un prólogo a la vida. Al contrario debe contemplarse como un componente de la propia vida. Hemos de aprender un oficio y es el oficio de hombre. Podemos aprenderlo durante el entero curso de nuestra existencia, para prepararnos y adaptarnos a vivir tanto nosotros como las generaciones que nos seguirán”
Roberto Rossellini, “Un espíritu libre no puede aprender como esclavo”
Si cada día al levantar me lavase con algún tipo de rezo, postura, meditación más o menos trascendente, zen o no zen, ésta podría ser la que en el día de hoy se ha acercado a mi puerta. Llaman a la puerta. En vez de un tipo enorme intentando vender calcetines retorcidos o un elixir imaginario con estracto de esa planta llamada “ombligo de Venus” (umbilicus rupestris), ha resultado ser un pensamiento no menos desabrochado y sucio. No hay reflexión o crítica sobre la última película de Kiarostami, “Copia certificada”, que no cite a la película de Rossellini “Te querré siempre”. Según Jacques Rivette “Este film abre una brecha, por la que todo el cine debe pasar bajo pena de muerte” y ”Con la aparición de Viaggio in Italia, todas las películas han envejecido diez años”.
Se parte de un proceso de desdramatización, totalmente coherente con la idea de no querer construir una escena. Esta desdramatización parte de la valorización de un factor que será fundamental en la posterior constitución del cine moderno: los tiempos muertos. La película está repleta de momentos en los que, aparentemente, no ocurre nada. El espectador se encuentra imposibilitado para plantear cualquier valoración sobre el futuro del relato; sólo puede contemplar una vida común a la de cualquier persona. Estos tiempos muertos están perfectamente calculados y plantean un cine de la vivencia frente a la estructura clásica del cine narrativo. Dichos tiempos muertos establecen una nueva forma de dramaturgia. El film se articula bajo el principio de la espera, entendida ésta como la gestación de algo interior que, progresivamente irá tomando cuerpo, hasta dar lugar al momento mágico de la revelación de una verdad. Cabría matizar también que la espera de los personajes no es una espera sectorizada hacia una dirección concreta, sino una espera en el vacío, algo que refuerza su dimensión existencial.
“Roberto Rossellini”, Ángel Quintana

En la obra de “Asterios Polyp”, que acabo de leer y paladear, no aparece ninguna referencia explícita al cine. Sin embargo también existen muchas viñetas que se podrían corresponder con esta fórmula de la espera. Se suceden viñetas y espacios con los que intenta adentrarnos en el vacío y el sentido de una vida a la deriva. Finalmente decide volver sobre sus pasos y esto lo liquida de una manera demasiado rápida. Desde que coje el destartalado automóvil solar hasta que termina la novela pasan muy pocas hojas, sin embargo son buenas. Espigo algunas líneas:
“Después de todo, no es difícil saber cómo es la gente… Basta con ignorar lo que dicen y fijarte en lo que hacen”
O esto otro: “En el pueblo de Ise hay una capilla shinto que se considera la capilla más sagrada de todo Japón. Se remonta al siglo cuatro, pero desde finales del ochocientos se destruye y reconstruye ceremonialmente cada veinte años, usando materiales y técnicas tradicionales. En un momento dado, no hay una sola parte de la estructura que tenga más de dos décadas… pero los japoneses te dirán que la capilla tiene casi dos mil años.
En cualquier caso, el dibujo, la estructura y el juego con las formas en toda la obra es realmente delicioso. Guardo dentro de mi cabeza algunas viñetas. Si tuviera en mis manos la posibilidad de entrenar a los “White Sharks” les recomendaría, como preparación ante la vida, su lectura sin ninguna duda. ¿Quiénes son los White Sharks (tiburones blancos)? Se trata de un equipo federado de fútbol americano palentino. A falta de campo de hierba donde entrenar practican en el parque Isla Dos Aguas. Allí corren y al aire libre se ponen medio en bolas para cambiarse ya que, naturalmente, allí no existen vestuarios. Ánimo chicos, al menos allí no hay cámaras de videovigilancia como las hay en el complejo deportivo de Campos Góticos y en breve las habrá en la plaza de San Miguel. Vayamos pasito a pasito. El gran hermano lo hacemos todos. ¿Qué se puede hacer?
Nos cuenta Rafael Reig en el ABC cultural de hoy “Papel de fumar” lo siguiente:
Cuando hace poco estuvo Michel Houellebecq en Bilbao se puso a fumar en el palacio Euskalduna: Ruborizados, incapaces de pronunciar la palabra prohibición, los organizadores le advirtieron que “la sala era de no fumadores”, ante lo que respondió con mucha sensatez que lo importante era si los ocupantes fumaban, no esas decisiones que, al parecer, tomaban la propia sala por su cuenta. Le dijeron que iba a saltar la alarma. Bueno, que salte, ya se parará, dijo, para regocijo del público. La policía se presentó, lista para intervenir, aunque nadie se atrevió a autorizarlo. Como nadie se atrevió a decir ni pío cuando el Financial Times reveló “sin querer, supongo, puesto que era una panegírico) que Zapatero fumaba tan pancho en los aviones. En Bilbao, Houellebecq acabó el cibgarrillo, lo apagó y al rato encendió otro. Mientras tanto, le preguntaron por las consecuencias que tuvo su afirmación de que el Islam es la más estúpida de todas las religiones (un puesto con muchas novias entre las llamadas “religiones del Libro”, creo yo). Le restó importancia, dijo que le pusieron una demanda y la perdieron, que no pasó nada. Añadió: nunca he tenido miedo ni problemas serios por decir lo que pienso, en cambio sí he tenido que dormir en un calabozo por fumar un cigarrillo, ¿a que da que pensar? Unos días antes había visto a Houllebecq con Juan Bas, que intentaba animarle a que saliera de la habitación de su hotel y disfrutara de los encantos bilbaínos. ¿salir?, se asombró: ¿para qué, si en todas partes está prohibido fumar?

Las dos cosas están demasiado relacionadas, la prohibición de fumar y la colocación de las videocámaras. Asterios también tenía video cámaras en cada habitación de su casa. Le dice a Hana, su pareja: No es que luego vea las cintas… no he visto ni un solo minuto. De hecho, no puedo imaginarme queriendo verlas. Pero de algún modo, es un consuelo saber que están ahí, en el cuarto de al lado… mi propio doble en video. Asterios tuvo un hermano gemelo que murió cuando nació, nos dice: “los dos tuvimos en el útero las mismas oportunidades ¿por qué fui yo quien salió con vida? ¿Había sido mera casualidad? ¿o un error del médico? ¿o yo había asfixiado de algún modo al pobre cabrón? Éramos gemelos idénticos… que resulta que son fascinantes casos de estudio porque suelen llevar vidas notablemente similares… Junto a las viñetas de Asterios se añaden las de unos entrenamientos imaginarios, los de los White Sharks, humo y niebla junto al rio Carrión.

A veces tengo la sensación mientras paseo que yo soy el último habitante de un poblacho perdido al sur de Buenos Aires. Gauchos, caballos y apuestas de gallos se esconden tras las tapias y paredes de unos edificios que apenas me recuerdan la ciudad donde crecí. Aún así, de vez en cuando, sigo viendo a esos locos agarrados a su transistor, bien asido junto a la oreja y con la vista puesta en un capítulo cualquiera de, por ejemplo, “Historia de una momia”, de Theophile Gautier: ¡Qué sensación tn extraña! ¡Encontrarse al lado de un ser que vivió cuando apenas balbuceaba la historia; recorrer las fuentes de la tradición frente a una belleza contemporánea de Moisés, que aún conservaba las formas de la juventud… (Pg. 35. Ediciones rodegar 1970).

Elizabeth Barrett Browning
Todavía quedan locos y transistores subiendo y bajando, alterándose con lo que pasa en el mundo aunque el suyo, el verdaderamente suyo, ya hace mucho tiempo que se perdió para siempre. Podría juntar a esos locos dentro de un campo plagado plantas secas y telarañas. Una tierra lunática donde los frutos no son sino telarañas bajo la niebla. Podría ponerme a leer en una silla de campo, en mitad de ninguna parte, ciertas obritas menores que nunca aparecerán dentro de un ebook o una pantalla de ordenador. Tengo entre las manos varios libros de la colección “Brigadas especiales”. Concretamente “Drogas en Argel” de Gleen Mallory, “Muerte con escolta” y “Misión suicida” de Manloe Cassy. Son libritos finos, de pasta dura y roja, con las siluetas esquinadas de dos tipos con sombrero disparándose el uno al otro. El de arriba cae herido se supone y ha soltado su pistola.

Mientras compraba estos libros, sostenía entre mis manos "El tráfico de las drogas" de Lis Chaterlon y ojeaba otros poemarios en papel, tropecé con un viejo amigo. Estábamos a lo mismo. Él no tardó en elegir sus seis libros ni en una cuarta parte de lo que yo había tardado en reunir mis pequeñas once joyitas sin importancia. Resumo el resto de piezas, además de las ya citadas:

Carolina Coronado
“Novela de ajedrez”, Stefan Zweig
Y cinco libros de poesía para mí desconocidos:
“Sonetos de la portuguesa” de Elizabeth Barrett Browning. Interesante su bigrafía.
“Se va mi sombra, pero yo me quedo”, de Carolina Coronado, según reza en la Wikipedia, la “Becquer femenino”
“Breve Baedeker lunar”, de Mina Loy, esposa del poeta y boxeador Arthur Cravan.
“Cuando la lluvia cesa”, de Odette Alonso, poeta cubana contemporánea.
“Herbario”, de Márgara Russotto y Anabelle Aguilar. Poeta venezolana la primera y costarricense la segunda.
¿Quién sabe lo que habré traído a este caballo de Troya que es mi hogar, una especie de transistor con hojas y sin pilas donde las palabras no suenan porque están escritas?

Mina Loy and Djuna Barnes
1927
Natalie Clifford Barney Papers
Ha sido un día como los de antes sin ser como los de antes. He comprado unas botas, he visitado a algunos amigos y con otros me he tropezado, tan lejos y tan cerca unos de otros. Me han hablado de una gran cocina de 14 metros cuadrados, llena de botones y artefactos última generación. Me han contado que un fisioterapeuta puede dar alguna alegría al cuerpo y que el mundo es el que es, una bomba de explotación donde o estás arriba o estás abajo. Mi gabinete de prensa me ha abastecido con nuevos Babelias y recortes de periódicos. Algunos se repiten, otros simplemente se abren como hojas de berza en el huerto de José Antonio Marina, horticultor en sus tiempos libres y filósofo. También me contaron que la gente se cansa de colaborar porque nadie parece que les agradece su esfuerzo y tiempo, porque a nadie le interesa cambiar nada o apostar por alguna novedad de lo que sea. Finalmente, tras el cine, he tomado un vino donde todo parece continuar igual que siempre. Allí me contaron que Gadafi ha bombardeado a su propio pueblo para amordazar las calles y bocas de los que gritan. Allí se habló de todo y de nada. Allí, mientras hablaban y brindaban, dejaba a la vista reposar sobre el libro que bien oculto tenía, el último de Piglia “Blanco nocturno”. Si el bombardeo me hubiese pillado fuera al menos sabría a qué agarrarme.

Joaquín Torres García
Una tarde para olvidar, aunque una tarde a fin de cuentas, que siempre pudo ser peor. El tiempo que he perdido en una sala de espera me ha hecho recordar e imaginar situaciones en las que el paso del tiempo hace aflorar sentimientos, odios y denomios que alimentan al monstruo interior. Una tortura, una confesión, una situación difícil, lo que sea. Es fundamental aguantar los últimos instantes tras la larga travesía aunque realmente no sepamos si son o no los postreros. Ahí es donde estamos, máscara tras máscara, nosotros frente al espejo. Este no ha sido el caso de hoy. Sencillamente se me pasaban por la cabeza extrañas conexiones, como si el mundo en sí ya no fuera una sala de espera con ciertas esperanzas y variopintos entretenimientos que nos distraen de lo que realmente somos o queremos ser.
En la radio escucho a Barceló (los inviernos les pasa en África) y tras sus palabras, la música de Ali Farka Touré, “Radio Mali”. Están hablando de la revista Matador. En este número, además del especial Barceló, se incluyen, entre otras muchas cosas, textos inéditos de Sánchez Ferlosio, Alberto Manguel, José Carlos Llop, Jonathan Franzen, Pere Gimferrer, Rodrigo Rey Rosa, Pedro Costa, Jaime Rosales y la película “El rito”, de Isaki Lacuesta.
También habla de experiencias y cuestiones africanas como esa de que follar con una niña albina cura el sida. Tal vez haya oído mal o la sala de espera me confunda en el pensar.

A mi alrededor revoleteaban moscas y llamadas. Al otro lado una empresa cualquiera de telefonía y/o una entidad bancaria. Al otro lado el vacío. Si alguien hace una tarjeta bancaria con Citibank es muy probable que tenga algún disgusto. Si alguien tiene un teléfono móvil con cualquier compañía también. Son los ratones que deboran las fuerzas y el tiempo. Gregorio Marañón escribió: “No desperdiciar ningún resto del tiempo”. Ser trapero del tiempo. Éste es el secreto del trabajo. Trapero del tiempo, apunto y subrayo. Y luego “Vivir no es sólo existir, sino existir y crear, saber gozar y sufrir y no dormir sin soñar. Descansar, es empezar a morir”.
Hoy hemos hecho una entrevista a una persona que sostuvo el cineclub. Han sido palabras bien, cuestiones interesantes en boca de un testigo de excepción. Un repaso somero a toda una vida entregada, entre otras cosas, al cine. Demasiados cabos sueltos e información.
No sólo el verbo se puede mal interpretar, también lo escrito. Pudiera ser que los nombres, cargos o curriculum de determinadas personas no signifiquen nada en la organización X excepto la de ser una mera representación de cara a conseguir ayudas y apoyos. Un, como si dijéramos, mero figurar para que la empresa salga adelante. Entonces, si esto fuera así y alguien profundizase solamente en lo escrito, llegaría a conclusiones completamente erróneas. Pondríamos a personas en lugares equivocados.
Alberto Manguel recomienda, tras “La novia de Odessa” de Edgardo Cozarinsky y “Fama”, de Daniel Kehlmann, “Amor y obstáculos” de Aleksandar Hemon. Se trata, en estos casos, de novelas fragmentarias, característica de lo que se viene escribiendo en este siglo XXI. En el siglo XVII la forma narrativa fue la novela epistolar, en el XIX la saga balzaciana y la ficción que requiere la complicidad del lector ocupó buena parte del siglo XX. Me lo apunto y sonrío porque el titulo del artículo “Una lección sobre el arte de la ficción”, publicado en el diario “El pais” el pasado día 19 de Febrero, me trae a la memoria el reciente contencioso Arcadi Espada-Cercas.
Durante el 23 de Febrero golpista se proyectó en el cineclub “El diablo probablemente”, de Robert Bresson. Nada más y nada menos. Una lección sobre el arte de la vida. En la cabeza sigue resonando eso de trapero del tiempo, trapero…

Un joven Marañón estudiando junto a una
calavera en 1908. Fuente: La Razón.
Los despidos se multiplican en proporción geométrica. Los motivos, como casi siempre, son diferentes a los alegados por la empresa. En los escritos de despido se recurre a situaciones y actitudes insignificantes. La apisonadora pasa por encima de todos y, para servir de ejemplo, tan sólo hace falta dar el puñetazo en la mesa invisible del pan nuestro de cada día. Tú y tú a la calle por no saludar al cliente. Tú y tú, habéis incurrido en lo ocurrido, o sea, un acto tipificado en el artículo, convenio, papel o en la mismísima sacrosanta constitución. Buenos días, pero… Gadafi y uno que le imita en un soliloquio mientras acude andando a su trabajo: “Gadafi es la historia, la resistencia, la liberación, la gloria y la revolución. No es cualquier persona para ser derrocada en una manifestación”. Hasta aquí todo correcto, uno sigue con sus delirios y deliberaciones pensando ahora en los problemas de los demás, esos que apenas llegamos a atisbar porque el periscopio apenas nos llega a unos centímetros de la superficie. “Moriré como un mártir en Libia”. Bien, bien, y veo cómo ciertas personas a mi alrededor se desbordan y cargan contra el vecino a falta de un dictador o un muñeco de trapo sangriento y loco. “Son jóvenes borrachos y drogadictos los que encabezan las propuestas, ratas…” Estas expresiones siempre fueron pensamientos de mayores y no conozco a nadie que de vez en cuando no se sienta rodeado por ratas, traiciones y desconfianza. La confianza se cotiza muy alto, tanto como el tiempo, que según se dice es oro, es dinero. Todo es dinero, ratas, drogadictos y borrachos. Existe un alto porcentaje de mujeres alcohólicas anónimas. Nadie conoce sus costumbres en casa pero a escondidas se inyectan anís, mistela y ginebra para sobrevivir rodeadas de ratones. Soy el líder de la revolución, no soy ningún presidente y a veces uno piensa que estaría bien vivir en una isla haciendo el amor y también la guerra. Tal vez así perdería el miedo a un efecto dominó de lo que sea. Tal vez así las cartas de despido fuesen traducidas de una manera más clara y transparente. Tú y tú, por reivindicar la turnicidad, por tocar los cojones. Tú y tú sabed que (cito palabras de Jorge Nagore en su artículo de hoy –noticiasdenavarra.com-) es buena cosa arrancarse el alma de vez en cuando. Para saber que aún está ahí, entre otras cosas.

"La Rabia" Albertina Carri
El paso de los años hacen mella en todo lo que a uno le rodea. Los seres queridos van cumpliendo ese ciclo eterno y lo que un día así parecía de repente se asemeja a un paisaje sino gótico, al menos romántico decadente, siempre, en cualquier caso, en ruinas. El paisaje interior agradece como nunca los días soleados porque se sabe amenazado por una turba de borrachos y drogadictos que diría el autoproclamado mártir de Libia, Gadafi. Borrachos de vida que fueron los años inconscientes y drogadas las horas que nos envolvieron los instantes más intensos. Y todo son avisos, señales en el cielo, pájaros que mueven sus alas como pálpitos o escamas de pez en la orilla. Y nosotros estamos dentro de la única obra que nos interesa de verdad, la que construimos por dentro y nos conforma o deforma en lo que un día quisimos ser.
En la contraportada de “El diario palentino” del jueves 24 de febrero de 2011 se anuncia el último libro de Ilia Galán: ARS SACRA. Música y poesía mística. Las primeras líneas que acomlpañan la foto del autor dicen así: El poeta transgótico y colaborador de Diario Palentino Ilia Galán vuelve a unir música –neorromántica-, de Josué Bonnín de Gòngora- y poesía –textos místicos suyos donde se funden religiones y naturaleza. Ars sacra, un volumen extraño en nuestros días, incluye dos discos, en los que la poesía es recitada por Rafael Taibo, que ha interpretado ese mundo espiritual de modo muy eficaz acompañado al pieano por Josué Bonnín de Góngora… De modo muy eficaz, sí, he escrito bien. No es extraño que un corazón cualquiera se desboque de repente porque sí o porque no, porque el paisaje interior ha comenzado a tener un mucho de transgénico, tolerante al glifosato (Se trata de un herbicida total de amplio espectro que se utiliza para erradicar malas hierbas) e infectado de rizomanía (Cuando las remolachas se infectan por esta enfermedad pasan de ser dulces a agrias en menos que canta un gallo)

El cuadro "La Lecture", 1932, Picasso
Raúl del Pozo acaba de ganar el premio Primavera de novela con un libro de maquis. El anterior premio Nadal fue para Alicia Giménez Bartlett por “Donde nadie te encuentre”. Un libro que reconstruye la vida de un maquis llamado “la Pastora”. El premio Espasa del año 2008 fue para el libro “La mujer del maquis”, de Ana R. Cañil y así hasta que se te haga un nudo en la garganta al contemplar tanta imaginación concentrada sobre un único tema y sus aledaños. Quiero creer que la gente también tiene derecho a vivir y a comer y, por tanto, a ofrecer lo que se demanda. Luego, sus nombres, se borrarán como ya lo hicieron otros.
Javier Villán acaba de ganar el premio de la crítica de Castilla y León por un gran libro de poesía nos cuentan, “Aquelarre de sombras”. Lo cierto es que no hace mucho tiempo (o tal vez ya hayan pasado al menos un par de años) un amigo salió asustando de un recital poético que ofreció en la Fundación Díaz Caneja. Asustado y lleno de vergüenza por el antirecital que dbió ser aquello. Por este motivo le tenía como un no-poeta y el mejor de los periodistas taurinos que hay en el mundo. Esto me despista en cierta manera. Puede que realmente sea bueno o puede, sin más, que sus amigos en el jurado le premien por lo que creen se merece. Me da igual. Mientras me digo estas cosas barajo décimos de loteria pasados de fecha. Me los ha guardado Fernando, como viene siendo habitual. Él sabe que uno colecciona un poco de todo y como la suerte sigue siendo esquiva todos esos papeles terminan por acumularse dentro del cajón de mi mesita. Papeles, papeles y más papeles que saben a viejo, a Diógenes y tibias esperanzas de los que un día apostaron por algo.

Yinka Sonibare

Existe una línea en el sentido del humor que enlaza a Tip y Coll con Faemino y Cansado. Una generación de testigos da la mano a la siguiente. Todos ellos son antiguos, los que siguen a humoristas sin televisión. Así se lo dijeron a mi amiga L. ¿Vas a ver a Faemino y Cansado? Pues entonces es que estás un poco anticuada. De cualquier modo, pasado ya el espectáculo “Parecido no es lo mismo”, mis ojos no necesitarán colirio para mantenerse húmedos durante un tiempo.
Pero estaba cansado. En un bar pude ver a varios organizadores de la muestra de cine. Parecían activos, charlando entre ellos y algunos directores o protagonistas de los numerosos cortos que se están proyectando. Y entonces, mientras les veía gesticular, empezé a sentirme más cansado. Tal vez uno necesite más tranquilidad de lo habitual o no esté hecho para organizar ningún tipo de acto, pensé. ¿Dónde está mi camino? Al otro lado, me dije. Soy Faemino y Cansado ensayando en una casa de un pueblo lejano. Soy Tip y Coll, vestidos con frac, chistera y bombín. Sí, soy ellos en los momentos elejidos pero también y sobretodo soy quien escribe frente al espejo deforme de los días. Si me apuran soy sólo Tip y sólo Cansado. Si me apuran soy Gila y Eugenio. Si me apuran no consigo salir de una viñeta en la que el humor se instala en la mirada de los que ya lo tienen.

Soy el que lee y escucha a los que van y vienen mientras me digo que mi alma es muy viajera. Saca billetes de ida y vuelta a mi pesar, cierra los ojos y extiende las alas cuando un conocido, por ejemplo, dice que se marcha a dar la vuelta al mundo. Mejor dicho, a continuarla. La primera vez concluyó en Albania y hasta allí tiene previsto llegar en avión, tren o barco. Una vez en el país de las ruinas comenzará su pedaleo porque para la vuelta al mundo que nos cuenta necesita una bicicleta. Y la paradoja está en que nunca compra una, sencillamente la pide a los que la tienen, empresarios, currantes o paisanos a los que convence para patrocinar una quimera que muy pocos conocen. No deja de ser curioso este proyecto que parte de la nada, del presente, la carne y los huesos, de la mirada lejana. Así se me imagina alguno de mis viajes, en cohete, barco o dromedario, sólo ante el peligro que soy yo mismo. Lo importante es el convencimiento y la razón de mi parte. Puñetazo en la mesa. Un whisky.

“Un enfermo no ve el mismo mundo que un tipo sano, un triste –dijo Croce, y se perdió otra vez en sus pensamientos pero volvió enseguida- no ve el mismo mundo que un tipo feliz. Igual un policía no ve la misma realidad que un periodista, con perdón- dijo, y sonrió-.
Pg. 142. “Blanco nocturno” Ricardo Piglia

-¿Qué encuentra esencial en el relato cinematográfico?
- A mi modo de ver, la espera: toda solución nace de la espera. Es la espera la que nos hace vivir, es la espera la que nos encadena a la realidad, es la espera la que –después de la preparación-, nos ofrece la liberación…
Roberto Rossellini

Ayer se me olvidó contar una cuestión sin importancia. Mientras estaba apoyado en la barra de un bar, cansado y somnoliento, escuchando y haciéndome a la extrañeza del lugar sin humo, vi a varias personas de los de siempre. Gente de mi edad en los mismos lugares que hace años. Ellos y yo. Rápidamente me asaltaron algunas preguntas, no menos cansinas que mi estado físico, sobre lo que había sido y era su vida. El compendio inicial de todas ellas se acercaba a la idea de fracaso, matrimonial, espiritual o de cualquier otra cosa. ¿Qué hacían allí, tan envejecidos o más que yo? Fracaso, no sé, fracaso. Silencio y en silencio las palabras de Azaña que hoy se me aparecieron tras el desayuno: Si cada español hablara sólo de lo que sabe, se haría un gran silencio nacional que podríamos aprovechar para estudiar y aprender. Un oscar para el silencio en sí, otro premio más que me patina por la espalda, “El discurso del rey” (basada en un hecho real, la tartamudez del rey Jorge VI). Prefiero, ya lo he dicho, el silencio. Así tal vez pueda oír mejor ese proceso llamado apoptosis, que no es sino el suicidio de las celulas. O comprobar cómo estamos tan engañados con esa obsolescencia programada e integrada en cada electrodoméstico. Llegado el tiempo el número de fotocopias previstas en la fabricación de la fotocopiadora, los lavados de la lavadora, etc., la máquina se funde porque el chip instalado al efecto entra en funcionamiento. ¿Hace falta hacerse alguna pregunta sobre estas cuestiones? Me quedo para terminar con un pequeño apunte filosófico que hago mío nada más abrir el libro:
“Por eso la filosofía está más en la negación que en la afirmación. Como diría Merleau-Ponty, el filósofo siempre está más allá de lo constituido (las cosas tal como son), porque se aburre en los constituido. La filosofía es en realidad más bien una actitud que se enfrenta negativamente a lo dado, para buscar en lo dado la tensión que lo corroe, pretendiendo llevarlo hacia otros cumplimientos más reales, que por supuesto tampoco apaciguarán al filósofo
“Antropología filosófica” Javier San Martín Sala

"La Boheme", de Robert Dornhelm
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