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desalojados cráteres

Hace tiempo que no escribo. Me planteo y replanteo esta carpeta de notas. Ni siquiera es un blog como Dios manda. Sigo, de momento,

 

Sigo probándome botas para caminar. Estas botas están hechas para caminar. Nancy Sinatra me acompaña con su ritmo. Mientras me pruebo un par otros llevan cinco probados.

 

Cada uno va ganándose una fama concreta. Puede que de cotilla o macho o sumiso. Esa imagen que se proyecta y ese adjetivo que se nos pone, en muchas ocasiones, no es lo que somos, o al menos lo que creemos ser. Somos en sociedad y es ahí donde nos movemos y somos etiquetados. Una cosa es el sentimiento interior de lo que queremos y creemos ser y otro con el que nos tildan. En el medio tampoco está la solución. Ocurre, en muchas ocasiones, que nos movemos por lugares a los que no nos acostumbrados. Es más, el habitat sobre el que avanzamos no es el nuestro. Ese es el problema, poder moverse en un lugar que no sentimos como propio. Y es ahí donde debemos ser lo que queremos ser. El problema planteado es de difícil resolución si moralmente deseamos no engañarnos.

 

 

 

El más viejo del lugar ha dejado la casa a su hijo y ha partido hacia una residencia de ancianos. Son incompatibles. Siempre lo fueron. El hijo era el encargado de la intendencia. Él no sabe hacer un huevo frito. ¡Mi reino por un huevo frito! Dijo antes de partir.

Acabo de leer “Venian a buscarlo a él”, última novela de Berta Vias Mahou. Excelente. Nos pone la cabeza de Camus sobre una bandeja de hojas, durante sus últimos días. “Y el padre de Jacques, muerto en el Marne. ¿Qué queda de esa vida oscura? Nada, un recuerdo impalpable, la ceniza leve de un ala de mariposa quemada en el incendio de un bosque”. Jacques, alter ego de Camus en la novela, nos muestra el cerco de la muerte. Una persona de ideas comprometida e incomprendida. Su tuberculosis y el tabaco hubieran acabado con él a no tardar. Pero no, la historia eligió otro “infortunio”.

Mi padre se ha visto obligado a poner cuatro alambres para que no pase el perro vecino y le destroce la huerta. La hija deja al perro los fines de semana para marcharse de viaje. Es una manera de ser autónoma. Otros invitan a sus padres a comer a condición de que ellos lleven la comida. Los padres están muy contentos porque ven a sus hijos responsabilizarse de sus vidas sin contar con ellos. Camus viajaba como copiloto en un Facel Vega, estrella de la casa Chrysler ¿Manipulararon los frenos?

 

 

Mi prima tiene un perro tonto que muerde el pan aunque no tenga hambre. Luego se marcha corriendo, mira a uno y otro lado y entierra el mendrugo bajo la tierra. Nada extraordinario sino es que este perro vive durante la mayor parte del tiempo en un piso. Un perro es un perro.

 

Las nueces se cubren con un hongo. Cada 21 días toca sulfato pero el mal ahí está. Una nueva explicación cobra sentido en boca de mi tío. Los americanos están detrás de este mal, los americanos de California, los de las nueces. Ellos y las multinacionales de pesticidas. Por aquí no han llegado aún los otros demonios posibles, islamistas y terroristas en general. Por aquí siguen los americanos como el primer día, envenenando el mundo como ya lo hicieron hace tiempo con sus cangrejos. ¡Yanquis go home!

 

Una herencia se dilapida en menos que canta un gallo. Qué fácil es deshacerse del fruto cuando no se ha sentido el esfuerzo que ha costado cada bien. La globalización, la fluidez de caminos tiene estas cosas. Los hijos que permanecieron ausentes de un mundo de sacrificios sencillamente desean tener sin guardar absolutamente ningún recuerdo o sentimentalismo. La herencia es materia que les puede servir para hacerse con otra materia en la otra punta del globo. El pueblo, la casa, la cochera, es dinero. En el pueblo muchas de las construcciones fueron hechas por sus propios dueños, día a día, paso a paso. Un perra no es lo que ahora un euro. Y de repente aparece un solar o se crea un gran vacío. Nada por aquí nada por allá. Eso son los hijos, los imperios efímeros que se disuelven, las más de las veces, en la nada. Materia que se transforma, supongo.

 

 

 

Historia de terror:

Expolio de libros en Perú. Así reza el titular del País. Incunables, una obra de Erasmo de 1524 y un largo etcétera componen los 932 volúmenes que han sido dado como desaparecidos en el recuento. De uno en uno o en lotes, gota a gota el número es escalofriante. Libros legados por el historiador Raúl Porras Barrenechea, joyas bibliográficas, tres libros que fueron devueltos por el gobierno chileno y que fueron saqueados durante la ocupación de Lima en la Guerra del Pacífico (1879-1883) y que nunca se habían puesto a disposición del público ni habían sido catalogados…

El robo de libros nunca ha dejado de estar de moda.

 

Cuando el otro día llevé a mi tío al psicotécnico a un pueblo cercano me reconocieron. Es fácil que alguien conozca a alguien. Mi cara le sonaba de algo y ese algo era el colegio donde hice la EGB. A mí ella no me sonaba de nada, absolutamente de nada. Allí estaba su marido a la cola del psicotécnico y su rostro de señora con uno de los hijos dando vueltas alrededor. Aquella señora, aquella señora tan envejecida me había reconocido de aquellos tiempos antiguos. ¿No he cambiado tanto entonces? ¿No he envejecido tanto? No. No es posible. Ella tenía dos años mas y supongo que coincidiríamos en el colegio aunque me habló de hermanas o hermanos. El tiempo, el tiempo y el tiempo.

 

 

Cuadros de Antonio López

Aventa el aire dúctil

Si se deja de escribir, de tomar notas día a día, nace una laguna imposible de inmediato una laguna imposible de navegar. Ocurren cosas y cosas, le cuentan, lee uno, piensa y lo que ha visto u oido se extiende tanto que será imposible recoger una mínima parte el día que se vuelve a la escritura.

He visto libros. He comprado libros. He visto museos, gentes, vendedores de quincalla. He visto a un auténtico encajador de golpes. Colocado en posición de reptil fetal soportaba puñetazos, botellazos y patadas. Cuando nadie daba un duro por él se levantaba del suelo y como que no quiere la cosa se bebe otra cerveza. En su rostro ni un rastro de sangre o lágrimas. He visto a una pareja espectral. Él era un nórdico delgado, alto y con melena blanca y larga. Ella iba en silla de ruedas, era oriental. Conversaban, miraban contenedores, caminaban al unísono y parecían bien avenidos. He comprobado que los vinilos punk y heavy metal son objetos codiciados en el mercado de segunda mano. He visto más libros, muchos libros. Cuadros pintados por Antonio López, artistas rusos, pintores y fotógrafos, los restos museísticos de la ciudad de Teotihuacán. He visto mundo.

Son muchos los libros comprados y prefieron no enumerarlos. He empezado a leer “Warburg continuatus, descripción de una biblioteca”, de Salvatore Settis. Me introduzco en mi mundo de libros y bibliotecas ¿Afinidades entre Walter Benjamin y Warburg? El equilibrio lúcido está ahí, en salir y encerrarse en un paraíso particular ¿Ese es el equilibrio? Guardar silencio, practicar un vipassana particular para que las velas no se plieguen antes de tiempo. He comprobado cómo no escucha la gente y cuando a uno le preguntan interrumpen la explicación. Cualquier frase o discurso medianamente extenso aburre por antonomaxia. Es como si pensaran con la polla y, tras un primer coito, cayese el citado órgano a lo más hondo del pozo.

En otro momento explico que he visto un curso super interesante en Jaca. Lo primero que me responden, en vez de preguntarme por el curso en cuestión, es describir lo bonito que es aquel lugar. Tengo que soltar una obscenidad para retomar lo que quiero decir. A nadie le interesa lo que a mi me interesa. Lo que a mi me interesa cabe dentro de una biblioteca. La primera ley de Kepler dice que los planetas se mueven elípticamente alrededor del sol. El ruido, las palabras, de repente, se mueven elípticamente alrededor de mi ombligo. ¡Orden! O mejor, ¡Desorden para los bienaventurados que no quieran ver ni experimentar mi orden particular!

 

De la Wiki:

Mnemósine:

En la mitología griega, Mnemósine o Mnemosina (en griego antiguo Μνημοσύνη Mnēmosýnē, de μνήμη mnếmē, ‘memoria’), a menudo confundida con Mneme, era la personificación de la memoria. Esta Titánide era la hija de Gea y Urano, y la madre de las Musas con Zeus.

 

De prodavinci.com:

http://prodavinci.com/2011/06/25/arte/el-atlas-de-la-memoria-de-aby-warbug-por-alejandro-oliveros/

 

Mnemosyne

Mnemosyne fue una palabra privilegiada por Aby Warburg. A las puertas de su biblioteca, en Hamburgo, el nombre se encontraba inscrito en grandes caracteres.

 

Aby Warburg:

Sus obras completas se recogen en varios tomos, pero su más ambicioso proyecto, denominado Atlas Mnemosyne, lo constituye una colección de imágenes con nada o, en su defecto, muy poco texto, mediante la cual pretendía narrar la historia de la memoria de la civilización europea. Su pensamiento estuvo ampliamente influenciado por Friedrich Nietzsche, y a su vez, Warburg influyó en la obra de Erwin Panofsky, Ernst Gombrich, Frances Yates, Gertrud Bing y Edgar Wind entre muchos otros. Pero asimismo Walter Benjamin, Ernst Robert Curtius, y Ernst Cassirer se interesaron por su trabajo recopilador e intelectual.

 

"Memoria", Magritte

¿Cómo te has perdido?

“Su disposición en las estanterías era desconcertante: cualquiera que haya entrado en ella se habrá sorprendido de que Warburg no se cansase nunca de cambiar los libros de lugar para devolverlos luego al mismo sitio donde estaban. Cada progreso en su sistema de pensamiento, cada nueva idea sobre la interrelación de los hechos, los empujaba a cambiar la disposición de los libros correspondientes… Era una biblioteca pequeña, pero con una vida intensa, siempre remodelada a fin de expresar las ideas de Warburg sobre la historia del hombre…

 

         “Warburg continuatus. Descripción de una biblioteca”, Salvatore Settis

 

Así mi vida, como un conjunto de libros de los que no me quiero desprender, mal que me pese. Libros, estantes, pasadizos que conducen al mismo sitio. Una biblioteca viva, oscura en ocasiones, donde se puede leer y perder uno mismo. Donde Penélope sigue tejiendo, libro a libro, la espera de los días.

 

Salvatore Settis

Ni ames ni la vida, ni la odies; más bien vive. Cuanto vivas y, si poco o mucho, el Cielo lo dirá...

X, me cuenta que está decorando y amueblando su segunda vivienda, poco a poco y en lo que va de año. La extra, supongo, merma en esa dirección. Ese poco a poco del que me habla sé que está hecho con paseos, buen gusto y pasta, mucha pasta que da forma a su buen gusto en un tiempo record. Lo difícil es dar al buen gusto forma con un sueldo ridículo. Y eso es posible, de lo que no estoy tan seguro es que se pueda hacer en un plazo breve. Mi biblioteca podría alcanzar cifras astronómicas si el buen gusto consigue dejarse plasmar con la ayuda del dinero. Siempre había tenido la idea de un habitáculo rectangular pero ahora me doy cuenta de que la forma ovalada tampoco iría mal. Un nuevo espacio que tendría cierta decoración inspirada en la biblioteca de Wolfenbüttel o la de Hofbibliothek de Viena.

Me llegan estadísticas sobre las marcas de leche que mejor y peor han salido paradas de un estudio reciente. Gana Pascual. Está bien, fueron charlas triviales del fin de semana que tienen su continuación en correos electrónicos. Cosas de estos tiempos, información y comunicación.

Continuo con mis lecturas, dentro, por dentro. Escucho el disco “Sao Paulo Confessions”, de Suba. Música tecno y samba. Disco póstumo del autor serbio Rex Illusivi, Suba, que falleció en un incendio en su estudio de grabación, según cuentan en la red.

 

 

 

http://www.flickriver.com/photos/tags/austriannationallibrary/interesting/

 

http://marfilesyrosas.blogspot.com/2008/05/las-bibliotecas-ms-hermosas-del-mundo.html

en la multitud de los redimidos

 

Me dan envidia las personas que leen más que yo. Conozco quien ha leído a Moravia, Farrell y ahora se llega en Kertesz. Está bien, sólo le oigo decir, muy bien. Y mi envidia crece. ¿Remontaré?

Quien no remontará más es José Sanchís, el creador de Pumby. Yo tengo varios Pumbys en casa. En Palencia el grupo Muriel ha organizado una exposición “Del tebeo al comic” por la provincia. Miedo me da, horror y terror a tenor de la que ya hicieron en el salón hace unos años. ¿Conocerán sus organizadores Pumby? ¿Hacemos apuestas?

Es verano y tengo pereza por hacer nada. Otros años organizo cenas, meriendas y meriendillas. Como no lo hago nadie hace nada. Todo queda en el aire. Aún así este fin de semana comeremos unas pancetas. Todos los veranos hacemos parrilladas, con más o menos intención. Es una especie de rutina con vida propia que supera mi voluntad.

Sigo con Aby Warburg, ahora se trata del pequeño libro “Imágenes cifradas. La biblioteca magnética de Aby Warburg”. El libro tiene poco de biblioteca y mucho de conceptos e intinerarios. El autor nos subraya el paralelismo entre Walter Benjamin y Aby Warburg y en concreto entre dos obras “El libro de los pasajes” del primero y “El atlas Nemosyne” del segundo. Lo poco que he leído sobre ellos, siendo tan diferentes, guardan un sorprendente parecido en cuanto a pasadizos por los que pasar y pensar la vida y el mundo. En uno los pasajes llenos de imágenes marcan el ritmo, en otro las imágenes artísticas directamente. Aby Warburg estuvo con los Hopi, curioso. Hay una fotografía en la que aparece un indio hopi sentado junto a él, trajeado y con corbata.

 

 

 

 

“Necesito una biblioteca que me permita identificar a los personajes de un fresco de Ghirlandaio. Mediante monedas, árboles genealógicos, heráldicas palatinas, viejas crónicas e incluso ejcutorias e hijuelas testamentarias, hasta que los descoloridos fantasmas de las imágenes puedan palpitar una vez más y vuelvan a la vida en la obra de arte”, insiste Warburg, para la creación de su biblioteca.

Ghirlandaio

 

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Rober/pervive/alma/Porretas/

 

su brillar no es vano

“… Quiere saber cuál es el secreto del éxito, Molteni?

-¿Cuál?

-Ponerse a la cola en la vida igual que nos ponemos en la cola frente a la taquilla de una estación… Siempre llega nuestra vez, si tenemos paciencia y no cambiamos de cola… Siempre llega nuestra vez, y el taquillero le da a cada cual el billete que le corresponde. A quien ha de ir lejos y puede en efecto, ir, quizás un billete para Australia. A quienes no tienen necesidad, un billete para un viaje mas corto… quizás para Capri.

 

                   “El desprecio” Alberto Moravia

 

 

En la cena campestre se presenta un vecino de mis padres y su novia. En realidad es el hijo del vecino que desde hace unos años ya no vive allí porque compró un chalet en las cercanías y se fue a vivir.

Su idea, evidentemente, era la de saludar a padres y marchar pero, tras el recibimiento y la comodidad con que se encontró, se quedó a un lado rodeado de pan y chorizo. Él y ella. La caja de uns saxofón en el suelo también influyó en su actitud. Resultó que en el pequeño círculo había un alto porcentaja de melómanos y gente que vivía, mas mal que mal, con la música. Acordes, lugares donde comprar instrumentos y un poco de filosofía puesta en común hizo que la velada fuera agradable e inesperada. La idea que él y ella tienen de mí se amplia y se diluye en sus cabezas, me da por suponer. ¿Quién soy yo? ¿Qué piezas imposibles de encajar componen mi ser? La de ese vecino con el que intercambiaba música y se movía de un lado a otro vestido de una manera gris y puede que pasiva. Uno es el que nunca viajaba ni se movía, el que tenía un trabajo relativamente cómodo y que no hacía nada por llegar a algo. Qué es llegar a algo, quiénes eran las personas que ayer me rodeaban, a qué me dedico, qué pienso, qué ideas políticas o filosóficas tengo y cientos de preguntas más que tal vez no tengan respuesta en sus cabezas por el pequeño quiebro que ayer, tonta e involuntariamente, les hice. Después de tanto tiempo cada uno sigue tímidamente fiel a sus sueños. Él está aprendiendo a tocar la batería y de hecho se ha comprado una. Aquellos intercambios de cedés que nos hacíamos y su querencia musical ha dado paso a esto. Yo, estoy aprendiendo a escribir y sigo con mis libros aunque él nada sabe de esto. Lo que se deja por el camino cada uno lo sabe. Él tiene pareja pero no hijos. Poco más sé de su vida privida y pública.

Las estrellas brillaban en lo alto.

 

07/08/2011 23:52 prision Enlace permanente. Amigos No hay comentarios. Comentar.

de viable tránsito

Conciertos en tierra de campos. Todo depende del estado de ánimo. Que venga alguien de fuera y acompañar las vistas con actuaciones ayuda mucho. En invierno todo es diferente. El espíritu que llega en verano para disiparse y recrearse no podría sobrevivir una semana durante el invierno. No lo olvidemos. En invierno no hay violines, órganos ni cellos. En invierno, muchos animales, invernan.

 

su yelmo astral deshebillado

El curso de cine de la Universidad de Valladolid celebra su 48ª edición. El otro día Carlos Fernández Heredero y Antonio Santamarina hablaron de William Chang y Wong Kar-Wai. Chang es el montador, el cerebro gris de las películas Wong, según nos dicen, su alter ego. Entre las características del cine de estos autores destacan la voz en off, la música y la emoción. Wong Kar Wai es un artística plástico porque rueda sin guión. Hacía mucho que no cogía periódicos para escribir algo y hoy me he puesto las botas. Bajo un sol de justicia he caminado en el desierto con la idea de cambiar de hábitos y uno de ellos bien pudiera ser el de bajar cada día a la misma hora al mismo lugar.

Han aparecido diecisiete libros de José de Cadalso robados a principios de junio junto a siete retratos de José Méndez y Federico de Madrazo. De estos libros poco se dijo en su momento pero no nos cansamos de ver cómo no sólo son códices lo que desaparecen. En verano ojeo menos periódicos, me mantengo al margen del mundo tanto como éste lo hace conmigo. En el Norte de Castilla comenzaron a publicar un viaje a cargo de Mercedes Gallego por la costa oeste de EEUU. Apenas los he ojeado pero me han parecido muy interesantes. Eso es, me han parecido porque apenas les ojeo y me pregunto si hay alguien que lea estas hojas o aquellas otras de relatos que son tan habituales en verano. ¿Hay tiempo? Se supone que es verano y el tiempo es otro, más dilatado o qué sé yo. En otro reportaje aparecen los paraísos nudistas, desde el único hotel nudista que tenemos en este país, el Vera Playa Club de Almería a algunas de las playas mas atractivas. Es época de Ramadán, de tomates, lechugas y pepinos. Veo a los amigos un tanto alejados, algunos como cansados del mundo, como si estuvieran practicando ese Ramadán del que hablo. Es época de conciertos y sobre todo de lecturas. Otras que no sean de periódico, novelas, ensayos, historias para dormir plácidamente tirado en el sofá.

 

 “La tarea que me he propuesto realizar a través de la palabra escrita, es hacer oír, hacer sentir y, sobre todo, hacer ver. Sólo y todo eso.”

 

                   Joseph Conrad

 

 

De El Cultural del 29.7.2011 publicado en  “La papelera”, de Juan Palomo:

 

… en Estados Unidos, que tienen estadísticas serias sobre casi todo, saben muy bien cuáles son los cinco autores/obras más robados en librerías y bibliotecas en los últimos años. El autor favorito de los letraheridos mangantes yanquis es Bukowski (en prosa y en verso, lo mismo da, empapados sus libros siempre en derrota); el segundo más robado, William S. Burroughs; el tercero es un libro, En el camino, de Kerouac, lo que confirma el carácter mitómano de los choriliteratos; el cuarto, la Trilogía de Nueva York, de Paul Auster, y el quinto, cualquier título de Martis Amis

 

José Cadalso según Castas Romero (1855)

fantasearán por no rendirse

Escucho a Kitaro, ese gran desconocido para el que esto escribe, aunque presente y misterioso. De él llegué a comprar un vinilo y lo que me contaban se difumina en un halo de estrellas. No conocí a nadie que me hablara profunda o al menos mínimamente de él o de lo que su música le había supuesto ¿viajes al interior o al exterior? Mientras escucho su música me entero de que los de la panaderia El Palomar ya no están. El matrimonio y el negocio se evaporaron. Ahora están los panaderos de Villasur de Herreros, en Burgos, otro negocio y otras personas. El pan llega a Palencia los martes y, dentro de un paño, por ejemplo, se puede conservar hasta el siguiente pedido. Es un pan para singles, se me ocurre, o parejas que escucharon a Kítaro, Mike Oldfield o Alan Parson´s Project. Es un pan para indigentes del asfalto que sustituyen el dinero del tabaco por el del pan, aunque éste es más barato que aquellos cigarrillos. Música, alimentos, un te  y puestas de sol. Una manera de intentar vivir fiel a algo y a uno mismo.

He leído algo sobre el bolígrafo de gel verde, las vicisitudes de su autor, Eloy Moreno, para autoeditarse, darse a conocer y saltar a la fama. En su web se explica, tesón, Facebook y colocarse el rol de comercial que cree en lo que tiene. Una posibilidad para el que la busca.

http://www.elboligrafodegelverde.com/

 

Sigo con Sergio Pitol, “Una autobiografía soterrada”:

 

22 de Julio

Sigo con el diario. Lo inicié hace treinta y cinco años, en Belgrado. Es mi cantgera, mi almacén, mi alcancía. De sus páginas se alimentan vorazmente mis novelas; desde hace un año lo he desatendido demasiado; las enradas han sido mínimas: unos pocos renglones que señalan el fallecimiento de algún ser querido, desde luego mi hermano, pero también Sacho, mi perro, otros amigos más. Escribir un diario es establecer un diálogo con uno mismo y, también, un conducto adecuado para eliminar toxinas venenosas. Quizás el abandono al que aludo se debe a que ese diálogo indispensable se ha trasladado a mis últimos libros, casi todos con un fuerte sedimiento autobiográfico; siempre ha estado presente en mis novelas, primero furtiva, luego descaradamente ha llegado a permear mis ensayos literarios…

 

Eloy Moreno

de herboso temple

Otra vez la idea de finitud. Una caida sin aparentes consecuencias puede dejar la tarjeta de visita de la señora Muerte. Coágulos en el cerebro, abolladuras que no se ven, fracturillas que no son nada, la mayor parte de las veces recuerdos y algunas veces lo dicho, la mota negra, esa señal que dejó Perro Negro al capitán en la posada del almirante Benbow. ¿Por qué la vida, de repente, se complica en demasía alrededor? Muchos enferman o mueren, se reproducen situaciones trágicas, dolorosas o de difícil maniobra. Los padres se quedan paralíticos, se van muriendo, los amigos se ven envueltos en situaciones rocambolescas, alguno muere y otros hacen voto de egoismo, etc. Tal vez hayamos estado demasiado ciegos y cómodos escuchando buena música y viendo buen cine.

Pienso en escribir. Hoy no he escrito ninguna línea pero me han llegado invitaciones para acudir a un concierto de campanas, otro de órgano y ver una exposición del fotógrafo Miroslav Tichý que me apete mucho, ah y tomar una cerveza para celebrar un cumpleaños. Al otro lado se sitúa la no vida, la escritura. Creo que tengo alternativa pero sé que no es así. Si acudo a las fiestas y conciertos nuevamene el vacío me vestirá. Eso es una realidad. El cumpleaños es otra realidad, la vida, aunque tal vez me inspire y ayude menos que cualquiera de las otras opciones.

 

Se abre vasto todavía y amenaza devorarme,

  

http://www.elnuevoherald.com/2011/08/11/1001583/publican-imagenes-de-arresto-por.html

  

Cuando hacen un reportaje en verano pueden situar al personaje fuera del mundo. Eso es lo que está pasando con los maravillosos personajes que aparecen “Ruta por el pacífico verde” que publica Mercedes Gallego para el Norte de Castilla este verano. Secuoyas y tipos con otra vida, de espaldas al mundo loco o mejor dicho, enfrentándose al mundo loco con su propia vida elegida.

Debería someterme a un tratamiento para enfrentarme a mi mismo. Superar el miedo a la muerte y aceptar este hecho como algo persistente, a tenor de sus visitas repetidas y constantes. El hecho de no estar abrazando secuoyas lejos del mundanal ruido, me hace abrazar sombras y beber las lágrimas de los que me rodean, para bien y para mal.

La vida es un continuo fluir hacia la autonémesis. Cuanto más amas la vida más te acercas a su contrario. Leo en el blog de Vicente Luis Mora:

Autonémesis: Otra ley: quien peca en una dirección es castigado con ser precipitado en la dirección opuesta. Heráclito, que consideraba al fuego el primer elemento del mundo, murió hidrópico. Galileo, que quiso escrutar demasiado el cielo, se volvió ciego. Don Juan, después de haber desafiado al infierno, se volvió asceta y casi santo. Napoleón, que soñó con el dominio del mundo, tuvo que morir en una isla pequeñísima. Beethoven, que se esforzó por oír todos los sonidos del universo, se volvió sordo. Nietzsche, que siempre alabó la danza como síntoma de sabiduría liberadora, murió paralítico.  

Giovanni Papini, El saco del ogro

 

Leo el Babelia del  23 de Julio de 2011. En portada aparece V.S. Naipaul, con el subtítulo de Un hombre difícil. Han llenado tres páginas con nada. El entrevistador Walter Oppenheimer es periodista político. Todos parecen gilipollas, jugadores de nada, de nombres y vacíos. Escribo en Google quien es Walter Oppenheimer y me sale otra cosa bien distinta. Ahora me gusta un poco más el señor Walter.

 http://www.elpais.com/articulo/internacional/Revuelta/Londres/muchos/conflictos/solo/elpepiint/20110810elpepiint_7/Tes

 

… La protesta de ahora parece menos ideológica, menos política, que las del pasado. Las turbas se dedican sobre todo a asaltar comercios para llevarse lo que pueden. No asaltan supermercados para llevarse comida: el principal objetivo han sido las tiendas de teléfonos móviles, las de electrodomésticos, las de ropa y zapatillas deportivas. Eso denota quizá que es el ansia de consumismo, la frustración por no tener dinero para comprar lo que otros ya tienen, el principal motor de la protesta. O al menos uno de los motores. No siempre ha sido así: la violenta protesta del lunes por la tarde en Hackney tuvo sobre todo tintes políticos, con más ansias de enfrentarse a la policía que puro pillaje consumista o para revender el botín.

senda abajo y en el monte asirio

de la ciudad, refluye, a mediodía, hacia el estrecho valle, el olor de los narcisos y los jacintos como un vértigo arremolinado, semejante al ataque contra el oído de una nota demasiado aguda, que ahonda, sin embargo, antes de colmarla acto seguido, la sed de otra nota más aguda y más desgarradora aún. En los últimos escalones de mármol, mordidos por aquella masa de flores como una escalera que se hunde en el mar, las hojas de un chopo forman esa sombra viva tan parecida al reflejo de un agua agitada en una pared, y el silencio brusco, al salir del estrépito de la calle, es como el de un lugar encantado, como esos cementerios abandonados en los que la inmovilidad ingrávida y sosegada da al zumbido de una sola abeja una plenitud de órgano y algo como el peso grave de una visitación.

 

         “El mar de las Sirtes”, Julien Gracq

 

El paso hacia mi torre, mi biblioteca o mi nido dentro del pueblo vendría a ser algo así. Quedan prohibidas todas las conversaciones pedestres (bursátiles incluidas) y de familia.

 

 

El problema soy yo. Cómo estoy, a dónde voy, qué preguntas debo hacerme para obtener o no respuesta. La mirada, mi mirada. Debo curarme yo y no el mundo. Para curarme tal vez deba acudir a un sanatorio en lo alto de unas montañas. En este mundo hay sanatorios y montañas. Hay otros mundos y maneras y uno debería curarse.

Copio del blog, El lamento de Portnoy, sobre Julien Gracq y la novela “El mar de las Sirtes”, a su vez de un artículo de Rafael Conte para el Babelia del Pais:

 

Como destaca Rafael Conte en un reciente artículo sobre Gracq publicado en Babelia, podemos destacar dos aspectos en la literatura del escritor francés:

Fondo:
“En cuanto a los temas obsesivos, se reiteran una y otra vez, "son" su mundo, sus bacterias, como podríamos decir: la espera, la frontera, el anuncio de una renovación que nunca llega, la iniciación, pues se trata siempre de una literatura "iniciática", y naturalmente la oscilación entre el secreto y una posible revelación, que, a través casi siempre del enfrentamiento con la muerte, resulta ser al final la revelación del relato en sí, la afirmación de la literatura sobre el mundo.”

Forma:
“No es una novela realista, o tradicional "a pesar de su forma de narrar", que podría inducirnos a pensar en cierto clasicismo, por lo que no se le pueden aplicar criterios tradicionales de análisis o exégesis. Su "formalismo" no es tan sólo precisión verbal y rigor de la lengua, extensión y riqueza del vocabulario, sintaxis implacable sino "esencial", esto es, que esta elaboración por medio de las palabras responde a un fondo concreto, a un pensamiento, a una concepción del arte. De ahí que tampoco quepa hablar de "elitismo", pues el verdadero arte siempre lo ha sido en el fondo, lo que sucede que al final termina como ha sucedido en el caso de Gracq perforando todas las previsiones y alcanzando a amplias masas de lectores...”

 

 Se me ocurre hacer algo así en un entorno laboral o una vida como la mía. Algo que podría empezar como un cuento.

 

Abajo fotografías de Julien Gracq

 

 

 

no de mar ni litoral

“… Más bien recordaba la estupidez fascinadora que da al semblante la vida concentrada en una interrogación orgánica profunda: la del médico que ausculta, la de la mujer que espía su embarazo o la del animal temeroso que incuba en el fondo de su noche cálida el oscuro vaticinio de un tifón o un maremoto. Ante aquella tensión casi prohibida sentimos que hay algo sacrílego en el simple mirar de hito en hito; un instinto nos advierte que el espíritu que, ante nuestros ojos, se va retrayendo más profundamente cada segundo que pasa se aproxima de manera alarmante a ciertos centros prohibidos en los que algo se está moviendo…”

     "El mar de las Sirtes" Julien Gracq

 

Sólo queda una calle apartada donde vive un vecino. Ese tampoco se puede salvar. El ejército de ovejas va dejando a su paso su rastro sobre el asfalto. Una auténtica alfombra de cagalitas que servirá para que las últimas legañas del vecino se caigan de espanto. Así empezamos el día. Hay que hacer algo de intención para pasar por esa calle. Y la intención no es otra que la de esquivar a una vecina que denuncia e incordia justo al otro lado, por la calle que quiere esquivar el pastor para evitar conflictos.

      

Mis lecturas no entienden de esas guerras bajo un sol de justicia. Regreso a la ciudad. Aquí las cosas no están mucho mejor. La gente reduce gastos paulatinamente, copas y chuches por supuesto. Visito a un amigo. Bajo su caso un bajo está en venta. Le expropió el banco me dice el amigo. Los autónomos tampoco andan a la zaga. Nuestro amigo X, hace horas los fines de semana en una empresa de seguridad con el fin de mantener su negocio de barrio. Intentará aguantar un poco más. Por de pronto volveré a ver el combate entre Manny Pacquiao y Antonio Margarito por el título mundial de superwelter. Manny Pacquiao, congresista por la provincia de Sarangani, es un fenómenos social e ídolo de masas que ha confirmado su continuidad hasta el año 2013. Confiemos en la política.

Copio y pego de:     http://www.tribunero.com/?p=6145

El sueño del campeón se construyó en las calles polvorientas de Kibawe, un barrio lleno de privaciones y violencia en las afuera de Mindanao, Filipinas. A los 14 años, el pequeño Emmanuel –su verdadero nombre– se fue de su casa y se metió en un gimnasio para vengarse de su padre, quien en represalia a sus ausencias le mató el perro y lo cocinó en un guiso que el propio Manny tuvo que comer. Ese hecho lo marcó y nunca más volvió a su casa. La calle se transformó en su hogar y comenzó a abrirse camino a los golpes en las peleas clandestinas de los barrios bajos. En apenas un par de meses, la fama de sus puños lo precedió. Fue tanta su popularidad que, cuando peleaba, la gente se agolpaba para ver a aquel muchacho apodado “El Diablo Tagalo”. Cuando debutó como profesional, en 1995, no necesitó de publicidad, pues los hechos y los antecedentes hablaban por sí solos.

 

Estamos como en un puerto saqueado

Vivimos en un pueblo, eso lo sabe todo el mundo. Y no hay muerto que se nos escape, conocidos, familiares, compañeros que dejaron de serlo. Las rachas son cada vez mayores y las crisis, para algunos, terminan por fin.

El verano entra en su recta final (botella medio vacía). Las conversaciones, vinos, encuentros y reencuentros están un poco más descafeinados que de costumbre. Mi amigo W me sigue pasando hojas seleccionadas, suplementos y periódicos varios. Me ha recortado unas hojas de El Pais semanas titulado ¿Qué leen los escritores? Carlos Fuentes, John Banville, Tahar ben Jelloun, Marcos Giralt Torrente (reciente ganador del premio Ribera del Duero de relatos por “El final del amor”, editado por Páginas de Espuma), Juan Marsé, Chantall Maillard, José Emilio Pacheco, Lydia Davis, John Boyne, Ricardo Menéndez Salmón, Max, Cees Nooteboom, Antonio Gamoneda hablan de ello. Y el caso es que me aburre el tema, apenas me interesa. Me voy a la entrevista de mi primo, que se mueve como pez en el agua en el medio que sea. Los minutos que le podía dar a los escritores se les doy a la familia, aunque tampoco me importe nada lo que diga el primo en cuestión, pero la familia, ay la familia sea o no Corleone, la familia es importante y en estos días tan bíblicos y vaticanos más.

 

http://www.revistaclarin.com/57/en-la-ribera-de-las-sirtes/

 

De Chirico "Las musas inquietantes"

El viento, como una mano, penetraba voluptuosamente por entre mis ropas holgadas

Como dije y vengo diciendo X murió. Tomaba cafés de vez en cuando con X y charlaba en algo que se convirtió en un pequeño frontón con una sóla raqueta, la mía. Al otro lado, X, sin conectar del todo o desconectada sin más. En sus últimos años sólo había un proyecto, su vida limitada. Era absurdo comenzar a estudiar una carrera o a entrenar para nada a medio o largo plazo. Cualquier bajón la postraría y haría renunciar a esa quimera. Pero estaba y ahora ya no. Otro rostro menos al que saludar o brindar con una copa de vino. Rostros que se nos tachan en nuestro cerebro hasta que el paisaje se vuelve frío y solitario o con otros de generaciones a los que no entenderemos o no nos entenderán completamente y del todo pareciendo entonces que somos nosotros los desconectados.

 

 

Leo en el periódico las palabras lote ensalada: compuesto por lechuga, tomate, cebolla y pepino de la región. Una absurdidad más que me oprime el pecho, lote ensalada, otro lote más que nos hacen y preparan. Luego también sitúan lote pisto: formado por pimiento verde, zanahorias, calabacín y patatas de la comunidad. Chorradas y más chorradas. Epi y Blas no son gays, lo han dicho sus creadores. Ernie y Bert en inglés, Enrique y Beto en Latinoamérica sólo son amigos.

El cubano Jorge Tamargo ganó las justas poéticas de Dueñas, por su poema “Viaje al centro (de la tierra)”. ¿Quién es Jorge Tamargo? Copio y pego de “El diario palentino” del pasado 16 de Agosto: El escritor cubano afincado en Valoria la Buena (Valladolid), Jorge Tamargo González, se alzó ayer con el Botijo de Oro de las XLV Justas Poéticas Ciudad de Dueñas gracias a su poema Viaje al centro de la tierra.
Nacido en La Habana (Cuba), en 1962, es poeta, arquitecto y diseñador gráfico. Es coautor del libro Plástica del Caribe y en su haber están los poemarios Avistándome, Radiografía de la inocencia, Penúltima espira, Los primeros días de una casa y Contigo.
Su poema, definido por la organización como «un canto a Castilla», evocaba un viaje en el que se rememoran escenas y sentimientos unidos al Pisuerga o a Tierra de Campos, entre otros parajes castellanos. Suyo es el Botijo de Oro de la edición de este año de las Justas Poéticas.
 

Tal vez sea bueno a pesar de haber sido definido por la organización como un canto a Castilla. Quién sabe… pero uno ya no está para cantos a Castilla. Tal vez para abrir el ojo de buey y mirar lo que tiene en frente:

 

… Empujé el ojo de buey del camarote, lleno del placer incrédulo con que prueba un niño el mecanismo de un juguete; un chorro de viento marino me saltó a la cara y a los hombros, desbocado, como se atropella una jauría enfurecida tras la puerta; en la línea extrema del horizonte, a ras de la inmensidad de surcos negros que esparcían a mi altura sus lucientes terores, cercaba el agua vigilada un semicírculo desigual de luces apacibles, como la ristra de flotadores de una jábega; eran las suaves, las tranquilizadores luces de Orsenna, como los ojos abiertos de un muerto, que montaban su guardia frente al mar domesticado. Batió la hélice más débil; aulló sobre mi cabeza la sirena del Temible, tremenda y ridícula, en medio de aquella negrura vacía, como un elefante que brama solitario, alzada la trompa al aire, en un claro de la jungla…

 

         Pg. 193 “El mar de las Sirtes”, Julien Gracq

 

Y lo que tiene al lado uno es una novelita que le regaló su amigo A. el otro día, de la colección salvaje Texas, titulada “La muerte galopaba sin freno”, de Ralph Barby. Una de esas novelitas finas y desgastadas, una de tantas aunque ésta vez no fue escrita por Marcial Lafuente Estefanía. Su padre la leyó y ahora él me la da como testigo. Todo un tesoro. Su padre ya no está y el título de la novela le acabaría alcanzando este año como a todos nos alcanzará. Tal vez uno haga lo mismo un día, dar ese testigo, si tiene alguien próximo para que lo coja y siente el galope más cerca que de costumbre.

Oh cielos, Ralph Barby tiene blog:

 

 http://ralphbarby.blogspot.com/

 

 

Del blog encontretuslibros.blogspot.com copio y pego:

http://encontretuslibros.blogspot.com/2010/11/ralph-barby-un-matrimonio-bien-avenido.html

POR

 

JOSÉ CARLOS CANALDA
Y



Una de las firmas más populares de bolsilibros de ciencia ficción durante la década y media de existencia de la colección La conquista del espacio fue Ralph Barby, seudónimo tras el que se ocultaban en realidad dos personas en feliz simbiosis, Rafael Barberán Domínguez y su esposa Àngels Gimeno, un caso singular dentro de la literatura popular española ya que, aunque existió algún otro matrimonio de escritores de bolsilibros, por lo general éstos solían firmar por separado sus propias novelas. Éste no fue el caso del matrimonio de Rafael y Àngels ya que, según sus propias palabras, sin la unión total y permanente de ambos nunca habría existido Ralph Barby debido a que, haciendo ambos tareas diferentes, unas compensaban y complementaban las otras, y viceversa...

caminando regios o reptando humildes

En el periódico cuentan resumida la historia de Neto Francisco para llegar a Madrid y ver al Papa. Tiene 21 años, ayuda a su madre a mantener a sus cuatro hermanos en Luanda (Angola) y se tuvo que costear un dificultoso viaje para ver cumplido su sueño. Es monitor de informática en el Centro de Formación Profesional Don Bosco y gana unos 50 dólares al mes que aporta a la familia, así que nos dice Neto, que tuvo que vender muchas cosas para pagarse el viaje, incluida la moto.

En otra hoja se nos cuenta lo que se puede contar sobre la muerte de un pastor. El titular reza: Una vieja riña entre familias deriva en la muerte de un pastor en Segovia. Castilla plena, oscuridades y pastoreo que son también ingrediente de lo que somos y es Castilla, en escombros siempre.

Fulano no paga el alquiler, lleva varios meses sin soltar un duro porque la cosa está mal. Además de abandonar el piso se plantea llevarse alguna pieza que le vendrá bien en su siguiente hogar puesto que, todo el mundo está de acuerdo, la vida está mu mal. La ley de la selva impera y cada uno se parapeta en su etiqueta, el de arriba más arriba y el de abajo más abajo. Imposible fusionar o mezclar nada.

Debería hacer un artículo periodístico sobre cada una de estas noticias. Acudir a los sitios y desarrollar las vidas que hay delante y detrás. Dedicarme a contar la vida de los demás mientras la mía se desarrollaría en eso, en contar la de los demás y no la mía.

Me apunto otro libro para leer, “Los poseídos”, de Elif Batuman. Copio y pego del blog de Álvaro Valverde:

 

Deslumbrante, es la primera palabra que anoté en mi cuaderno de hule a propósito de Los poseídos. Elif Batuman, una neoyorkina del 77 de origen turco, ha logrado un libro apasionante que, por otro lado, parece lo propio cuando de una literatura tan apasionada como la rusa se trata. Podía haber publicado una serie de sesudos ensayos propios de la profesora de la Universidad de Stanford que en realidad es (o fue); sin embargo, ha preferido, y sus lectores se lo agradecemos, decir acaso lo mismo pero de una manera más amena, menos académica. Eso no significa, puntualizo, que Los poseídos no sea un largo ensayo sobre cierta literatura rusa. Y casi siempre, de altura. Es eso, insisto, y mucho más. Es un diario personal (las memorias de una joven investigadora universitaria), un libro de viajes (por América, Europa y Asia, con parada y fonda en Samarcanda) y, ya se dijo, un tratado de crítica literaria de la mejor estirpe. Bábel, Dostoievski (de quien toma el título), Chéjov, Tolstói, Pushkin, Chéjov y sus respectivas obras son los protagonistas, aunque no falte Mann, que era alemán, y otros escritores rusos o uzbekos menos conocidos. Divertida, inteligente, irónica, fresca son algunos calificativos aplicables a la personalísima obra de Batuman. Buena prueba de ello es el relato por entregas (no hace falta decir que la narrativa, fiction, está en la base del libro) sobre su verano en la mítica y poética ciudad de Samarcanda para aprender uzbeko (por cierto, en el Hola ha aparecido un extenso reportaje sobre la guapa embajadora de Uzbekistan en España y su no menos preciosa casa), o el capítulo dedicado a la Casa de Hielo de San Petersburgo (ese "lugar espeluznante", según ella).
Las tres líneas finales del libro resumen bien la apuesta de Elif Batuman: "Si pudiera empezar hoy de nuevo, volvería a escoger la literatura. Si existen respuestas en el mundo o en el universo, sigo creyendo que es ahí donde las encontraremos". No está sola.

 

 

la calle ardiente, como una peluca roja

Mi ser se ha convertido en un tronco que no fluye por el río. Baja, sigue la corriente pero en seguida se atasca. Un tronco que escucha a Felipe Cordeiro. ¿Quién es este cantante? Parte de mi camino, ese por el que voy y del que siento desprenderse gentes y personas, células y nervios. Tengo la sensación de sujetar a personas a base de llamadas de teléfono mientras que otros, sencillamente, se dejan arrastrar y fluir, se encuentran y abrazan en armonía y feliz acompañamiento. Eso es porque están en el mismo camino o en el mismo cruce de caminos, tocando y escuchando melodías que les sabe a tango o a tengo o a soledades. Además tengo la sensación de que ellos no tienen tan presente el sitio al que nos somete la muerte, la gran señora de negro, y otras muchas cosas más que uno no se quita de encima.

Mientras tanto me paseo por la blogosfera literaria, poco a poco y sin quererlo uno ve un reducido número de blogs por los que se pasea todo el mundo interesado en la literatura. Y, no son tantos como pudiern parecer en el océano cibernético.

 

Maiakovski

de tus colmadas ramas

Por fin una cena en la que mi espíritu fluyó. Nunca nada fue más subjetivo y es que la percepción es el ama de la casa. Beber y comer en comunión cuatro cosas sin importancia para que la palabra se dejase hacer. ¿Se trata de un pozo en el desierto? ¿Las cosas, aunque que cambien, tampoco cambian tanto? Tener a todos en la cena es no tener a nadie. Las cabezas, salvo casos excepcionales, no estan para lanzar confidencias al aire. Y uno no entiende cómo pasaron tantas horas sin haber atrapado el hilo de prácticamente ninguna conversación. Como si el vino y el calor le hubieran dejado a uno agradablemente semiinconsciente y al igual que ese monje que durmió no sé cuantos siglos y al despertar regresó al convento como si nada, así llegué hasta la tarde, chorreante y sudada, deseando contradecir el buen consejo de los que saben, porque aunque el tiempo esté de tormenta, mejor que no estalle, pues las cosechas, los huertos y las vidas de muchos, podrían aparecer truncadas de repente por el granizo.

  

Nadie hubiera podido decir con precisión por qué habían cambiado, y quizá había que ver en ello, más que una frase insustancial, más que el reconocimiento preciso de una alteración en el orden de las cosas, la reivindicación de ese tacto infinitamente sutil que nos une a la implantación del viento, al aumento insensible del peso del aire, y, sin ninguna prueba material, nos advierte efectivamente sin vaciliación de un “cambio de tiempo”.

 

         Pg. 285-286 “El mar de la Sirtes”, Julien Gracq

 

Raul Ruiz, cineasta recientemente fallecido

su brillar no es vano

Nos preocupa o, mejor habría que decir, que de vez en cuando pensamos en la muerte, ese final de trayecto, como una línea que separa lo que hasta ahora tenemos de lo desconocido o del cielo para quien así lo piense. En realidad, más que ese pensamiento o preocupación, en el caso de que sea así, lo que debería preocuparnos es la forma y manera de atravesar esa línea, tranquila o intranquilamente, dulce o desasosegadamente, sufriendo o durmiendo feliz. Desconocemos el modo y el medio que utilizaremos para atravesar la franja y esa cuestión sí que debería preocuparnos o, en todo caso, iniciarnos en una ascesis de renuncia y dolor que nos pudiera valer de entrenamiento para una posible y fatigosa marcha atravesando un desierto o un mar helado en el que estaremos, de una manera rotunda, solos.

  

… pasados los sesenta había empezado a mezclarse en las intrigas políticas de la ciudad, a la edad en que los viejos hombres de Estado tratan más bien de justificar su actuación pasada con una biografía de Agatocles o Marco Antonio…

          Pg. 290

 … Sin esposa, sin amante, sin amigos, sin ningún vicio conocido, sin un pasado turbio, parecía no tener nada de esas cortezas cosidas de cicatrices con cuyo contacto le gusta tranquilizarse y estrechar su cerco familiar y canallesco a la mano algo cobarde de los políticos, aquella fuerza desnuda y lisa, pero tanto tiempo protegida y cuidadosamente envuelta, evocaba más bien, según me decía Orlando, una espada en su vaina…

         Pg. 290- 291

Me han recordado los lloros y lamentos de ciertas personas que han pasado de una vida de ensueño a una vida mal soñada. Se quejan porque incluso tienen que tender la ropa, algo que pensaban se hacía mecánicamente, junto con el primer plato y el segundo, mientras ellos intercambiaban pareceres y rondas en la barra del bar. También les hay quienes se quejan de lo mal que les va yendo sin que se les pase por la cabeza renunciar a su vajilla dorada o a llenar de restos la bolsa de la basura, igual que siempre han hecho ellos, no sus antepasados. Ha caído una tormenta. La vida sigue.

 

Raul Ruiz

en la fria Estotilandia

He comprado libros para todos, para mi y para mi ego. He hecho los encargos alegremente y apenas he ojeado todo lo que quería, la poesía, el comic y el cine no han sido tocados. Los libros se multiplican en los estantes de las librerías y uno, a no ser por una brújula absurda, montada a base de artículos, blogs y suplementos, apenas se entera de nada. Me gusta comprar libros y me cansa comprar libros. Pienso que un día será el último, que me dedicaré a leerles, por ejemplo, y a otros menesteres. Iluso.

Iluso por este entretenimiento con el que se me pasa la vida. Iluso porque no terminaré nunca de acumular para que una tormenta o una explosión se lo lleve todo por delante. Iluso porque encuentro sentidos a la vida que no van a ninguna parte o de ir, a un callejón solitario y de papel.

Mi amigo X ha terminado su periplo teatral tal como lo ha concebido hasta el momento. El final de una etapa a la que se agarrará si no encuentra otra cosa mejor. O tal vez desista definitivamente. Pocas personas encuentro que transmitan placidez o vida tranquila. La de mi amigo X no sé en qué momento se encuentra. Mi amigo X también ha comprado libros.

Cayeron “Los poseídos”, de Batuman, “El ciclista de Chernóbil”, de Javier Sebastián, “Sin destino”, de Imre Kertész ¿le tengo por algún lado? Probablemente pero hace tiempo que no le encuentro y le tenían en edición de bolsillo por siete euros. “Anuncio una casa donde ya no quiero vivir”, de mi Bohumil Hrabal. Éste último fue cuestión del azar. Además, cayeron algunos tebeos de los años setenta. Poquita cosa. ¿Qué sentido tiene todo esto? Muy cerca la gente se muere, se le mueren los familiares, los padres, los hijos y los espíritus santos. La presencia de la muerte es demasiado fuerte. Los libros no consiguen sortear ni burlarla de ninguna manera. Anuncio una casa donde ya no quiero vivir.

 

Javier Sebastián

un espíritu reinaba en todos

Mis pies se cansan. La sensación de que la plantilla restaurada va un poquito, sólo un poquito mejor, es grande. Son mis pequeñas cosas. No me impiden continuar andando por el alambre. Andando y leyendo. He empezado  “El ciclista de Chernóbil”, de Javier Sebastián. Vento de “El mar de las Sirtes” y nada puede ser más diferente. En el ciclista, el lenguaje es otro, nada poético y todo narrativo. Crea dos historias que se juntan y mete al lector tranquilamente en ella. De momento, me gusta.

Hace unas semanas me imaginé comprando un pan ecológico que venden los martes. Iba dando un paseo, rompiendo el ritmo de lectura o escritura, a la tienda. Hoy he vuelto y el paseo me parece una obligación y un poco coñazo aunque la tienda está a poco más cinco minutos de donde vivo. Más o menos me he borrado del tema del pan. La imaginación nos coloca y sitúa dulcemente en un modo de vida bonito y tranquilo. Luego se hace realidad y nos parece un coñazo, ya lo he dicho. Si me pagasen por ir a comprarlo sería como un trabajo y habría que formar un sindicato.

Pasado mañana se va un amigo al país que le dio cobijo y pan. Otro verano que se despide y con él se da el cohetón de ferias y fiestas. Apenas hemos hablado, menos que ningún año. Físicamente ha cambiado pues está más delgado, psíquicamente, quién sabe dónde. Dónde está, va o viene. Nada parece haber cambiado radicalmente.

He colocado los tebeos que compré ayer. Son “Chitos” con algunos de los grandes del comic americano. Empezé por algunos de Alex Raymond, dibujante de, entre otros, Flash Gordon, Secret Agent X-9 y Jungle Jim. Copio y pego de Tebeosfera.com, en concreto de su artículo sobre Rip Kirby, escrito por Eduardo Martínez-Pinna. (De alguna manera tengo un “amigo” J. que se parece a Rip Kirby pero sin gafas y curiosamente éste era uno de los pocos comics que le gustaban).

 

http://www.tebeosfera.com/documentos/textos/rip_kirby_y_alex_raymond

 

 La humanidad de Kirby se manifiesta en muchos de sus atributos entre los que destacan su edad algo madura, su sentido del humor -es un personaje que ríe- y en su empaque elegante pese al uso de unas coquetas gafas que representan su divisa más reconocible. Kirby es un hedonista de gustos refinados y culturalmente elevados entre los que destaca su componente científico, su capacidad literaria, el gusto por el arte moderno y su afición a la música y a tocar el piano. Curiosamente, Raymond lo distancia de un público de gustos populares al hacerle partícipe de otro tipo de apegos tan mundanos como el golf, los coches de marca (a ser posible elegantes cupés), su extraordinario fondo de armario y su gusto por el refinamiento en el vestir, los eventos sociales que rozan el esnobismo y las mujeres bonitas. Es un misógino vanidoso y ególatra que adora la soledad, o lo que es lo mismo, su propia compañía, porque lo que más quiere es a sí mismo y a su cuidado y ordenado entorno material con que rodea su sibarítico estilo de vida. Se trata de un personaje actual, ajeno al moralismo, inmaduro para el amor y el compromiso, ambiguo y distante en sus relaciones con las damas -siempre permanece frío pese al irresistible magnetismo que exuda- célibe convencido y solitario por elección.

 

reclutada liga de los vientos guerreantes

Me han recordado la anécdota de una compañera de trabajo que saludó en la cola del supermercado a otra compañera. La pidió colarse porque sólo llevaba un paquetito de algo y cuando llegó la hora de pagar una empleada la pidió que enseñase el bolso. Lo abrió y sacó una bolsa de frutos secos. El bochorno de quien la había dejado colarse fue rotundo. La otra, en cambio, salió con la cabeza bien alta jurando para sus adentros que ya no volvería a ese lugar por el trato recibido ¿Y si hubiese metido allí a Gadafi y a su familia? Así me les imagino cruzando fronteras y carreteras, dentro de algún bolsillo en este supermercado que es el mundo. Señoras y señores, el mundo es así, boicoteen las patatas de origen francés nos dicen los de Asaja de Ávila porque el agricultor recibe entre 6 y 7 céntimos de euro por kilo mientras que en el super alcanza tranquilamente el euro. Mientras los agricultores sacan patatas se termina el verano y los editores colocan sus próximas novelas en la salida. Mengkell, Murakami, Joyce Carol Oates, Franzen, Foster Wallace (RIP. Publicarán su obra póstuma “El rey pálido” y reeditarán “La broma infinita”), Houellebecq, Carlos Fuentes con dos obras “Una clase magistral de Literatura” y y un recorrido por la novela hispana con la idea de la utopía de unión. Luis Mateo Díez, Jose Ovejero, Lorenzo Silva, Isaac Rosa, Ricardo Menéndez Salmón, Don Delillo, Marcela Serrano, etc. Veo a todos los motoristas en la pista de salida y grito NO FRACKING (técnica de extracción de gas que consiste en la inyección de agua, arena y productos químicos a gran presión en el subsuelo rocoso) una manera más agresiva de extraer energía y revolver las tripas de la dañada Tierra. Al parecer es práctica demasiado común hoy en día y ha pasado de EEUU a Europa recientemente.

 

 

dejando abierta la celdilla

Sigo apuntando libros. Esto es infinito. “Purga” de Sofi Oksanen. Puede que ya le tenga anotado antes. Y este otro “Que de lejos parecen moscas”, de Kike Ferrari. Tiene un blog con ese mismo nombre, que de lejos parecen moscas. Pincho y ojeo sin mucho entusiasmo.

Vengo de una misa. Fulanita falleció hace unos días y me asaltaron para informarme que se daba una misa. Acudo, escucho y charlo a la salida. Fulanita era joven y ahora ya no es. Fulanita tuvo su momento de esplendor que yo conocí. Si me hubiese enrollado con Fulanita, cosa de la que nunca hubo intención, ahora mismo podría ser viudo y haber llevado un camino de lágrimas. Cierro los ojos y me veo viudo, recogiéndome pésames y diciendo lo que se dice siempre, no somos nada y tal y cual. ¿Cambiaría mi vida después de esto en el sentido de cogerme la mochila y empezar a estudiar medicina para operar a gente sin recursos o sencillamente darme una vuelta por el Tibet? Kike Ferrari tiene cinco libros publicados, si yo ahora fuese viudo probablemente tendría publicados los mismos que tengo ahora. Cero. Eso sí se merece otra misa.

 

Kike Ferrari

despojado está el tiempo

Llegaron las fiestas y uno se ha recogido donde siempre. Los perros aúllan y el viento trae una música de alguna parte. Pincho al Cabrero, su último disco, de este años, lleva por título “Pastor de nubes”. El disco empieza con una canción dedicada a Miguel Hernández, “De cabrero a cabrero”. No me gusta y cambio a la que da nombre al disco. Con ese nombre uno espera mucho poesía, palabras evocadores y voces que ayudan al viaje. Con la novela “·El ciclista de Chernóbil” no encuentro grandes frases ni pensamientos metafísicos. Su autor describe y narra desde varios ángulos una historia llena de personajes. El lenguaje especialmente labrado está ausente y esto no quiere decir nada malo. Mi problema es querer encontrar transcendencias continuamente y no pensar que la vida también está en una novela bien escrita, una persona que nos cuenta su periplo y pregunta si le queda mucho para el próximo pueblo.

Apunto un diálogo sin importancia. Dos mujeres de la limpieza:

Es mejor dejarlo pues pasa como en casa que una lo deja porque si uno quiere nunca se acaba.

Un amigo me habla de su crisis de los cuarenta. Las chicas comenzaron a tratarle de usted. Él comenzaba a fijarse en las madres, no en las hijas. Lo próximo está al llegar, cuando sean las hijas las elegidas por su mirada. Las crisis hacen que algo cambie, se supone. Los ejemplos que salen a la luz suelen ser muy vistosos. El médico Pedro Cavadas parece uno de estos ejemplos con un antes y un después claramente diferenciados. Yo sigo siendo un pastor de nubes, tal vez ni siquiera haya cambiado tanto. Suena Maui y los sirénidos con su “Un ratito más”. Corte cinco, “Puedo creer”.

 

Tras la lectura del Ciclista de Javier Sebastián comienzo “Los poseídos”, de Elif Batuman. Unas líneas de esta autora me pueden valer para hablar de la buena novela de Javier Sebastián, salvando distancias y precisiones (primeras páginas o frases…):

 

“Me pareció que el dictado de la artesanía había transformado muchos de los relatos de la antología en una amasijo casi ilegible de verbos enérgicos y nombre vívidos, como si participaran en un concurso para identificar tantas entidades concretas como fuera posible empleando el menor número de palabras. Las primeras frases estaban saturadas de especificidades, excepciones, expectativas truncadas y coloisiones menores que uno casi esperaba que fueran acrósticos, o bien que hubieran sido redactadas sin usar la letra “e”. Todos comenzaban in media res. A menudo respondían a las “cinco “ (y una H)”.

Como se primaba la brevedad y la concreción, se otorgaba a los nombres propios un gran valor, así que aparecían escupidos como si salieran de una máquina lanzadora de pelotas de tenis: Julia, Juliet, Viola, Violet, Rusty, Lefty, Carl, Carla, Carleton, Mamie, Sharee, Sharon, Rose of Sharon (un nombre indígena norteamericano), Hassan. Cada nombre delataba un cálculo secreto, una ponderación de la plausibilidad con respecto a la precisión: por un lado, John Briggs y John Hillman… Por otro, Sybil Mildred Clemm Legrand Pascal, que invita al lector a llamarla Señorita Sibby. Por un lado, el gato llamado King Spanky; por otro, el gato llamado Gato…”

 

subí hasta la colina

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Mientras uno lee, un miembro de la familia política se pasea con una carabina para matar los gatos que no son de casa, dice. El pueblo se queda sin gente, al contrario que otros pueblos. Aquí nadie ha venido a levantar nada y menos una cosa donde pasar los días. Hay pocas codornices, la caza se da mal, al contrario que la pesca. Existe una báscula enorme para pasar las cargas y remolques de camiones y tractores. A partir de un determinado peso se enciende la luz que solicita monedas para poder pesar. El peso exacto son cuatro niños. El juego sólo tiene gracia cuando la noche cae.

 

Para una capea 60 euros, incluye comida y copas. Todo depende del número de personas. En el almuerzo los límites en la comida y bebida no existen. Es batalla tras batalla

 

He ido contrarreloj a la miniferia del libro. En mi ir y volver me he sentido como una bola de pim bal. La ida iba con prisa por la cosa de la hora, pensando en que podían cerrar ya que eran las nueve más o menos pero para la vuelta no tenía ninguna. Daba conversación según convenía a mis contertulios que enseguida me dejaban o se ponían a saludar a otros. Yo me acercaba al oír mi nombre, daba un poco de conversación y en mitad de la palabra rebotaba en dirección a casa. Demasiada gente, son fiestas.

Entre las mil y una dudas para comprar algo en la caseta de la editorial Menoscuarto al final me decidí por una antología de cuentos de Luisa Valenzuela. Nada sé de ella, pero decidí ir a lo que parecía seguro. En la recámara y una vez consultado el catálogo pueden entrar otros en la cesta, Clemens Meyer con “La noche, las luces”. Me echó para atrás su juventud pues nació en 1977, pero ahora, tras consultar algo, en todo caso endogámico en la red, puede resultar interesante. Manuel Moyano con “Teatro de ceniza” y el último premio Tristana 2010 del ayuntamiento de Santander, Carlos Fidalgo con “El agujero de Helmad”. También Mario Lacruz con “Un verano memorable y otras historias” (algo seguro). Una novela que deseché sólo por el nombre elegido por la autora fue “Donde hay nilad”, de Déborah Puig-Pey. Entre sus muchos méritos está el de ser antropológa social y cultural. Bueno, bueno… Tal vez al final me quede sólo con algo de poesía.

 

Clemens Meyer, en la foto de arriba y de abajo

 

desde el dolor o la inquietud que soy

Seguimos con las fiestas aunque a mí no me lo parezca. En Torremormojón tampoco se lo montan mal, castillos hinchables, juegos populares, la representación de “Estampas de cuando la solana y la lumbre”, a cargo de Teatro del Limbo, discomovida, degustación de cava en el castillo, talleres, juegos, cine, disfraces, dulzaineros y una gran paellada.

En Palencia el escritor Jesús Torrellas lanza el pregón literario de fiestas. Es autor de varios libros localizados en el pueblo de Antigüedad. Un escritor, mal que nos pese, sirve para muy poco, y una de las cosas para las que vale es para hacer pregones. No lo digo por él.

 

El Museo Arqueológico expone sellos a tutiplén y para recordar el centenario del Puente de Hierro Correos emitirá en el mismo museo ese mismo martes 800 sellos con dos imágenes del citado puente. Más fiestas. Este museo ha elegido cerámica bucarina como pieza del mes en septiembre y octubre

 

En el norte de Castilla del domingo 28-8-2011 aparece el capítulo 19 de la ruta por el Pacífico Verde. Aparece la fotografía de Selma, se nos dice que vive sola, ha enterrado a dos maridos y a los 15 años decidió que nunca sería madre. El tiempo lo ha dedicado parece ser a fundar 44 ONG.

 

En prensa ha vuelto a salir la noticia de Ángel Alcázar de Velasco, doble agente del falangista español destinado en Londres en enero de 1941. Todo un personaje que los documentos desclasificados de los Servicios Secretos del Reino Unido. Siete carpetas para considerarle un bocazas con escaso talento como espía: lleva su insignia de la Falange en la solapa de la chaqueta y emite en público el saludo fascista.

 

 

con las manos tendidas

Un desprendimiento de vítreo no es cosa que pueda trascender, sobre todo cuando uno no es el afectado. El cuerpo no entiende de fiestas. Tampoco de cursos ni de libros. En dos años sólo he de ver, abrir y cerrar libros. La escritura responderá por mí y viceversa. El proyecto es gigantesco. Consulto las obras enviadas al premio Café Gijón para este año y resulta que se han roto las expectativas habidas y por haber con un total de 1166 novelas. Bien pudiera significar un record absoluto en todos los concursos hispanos habidos hasta el momento, superando con creces Planetas y Nadales. Lo primero que se ha de hacer es buscarse un agente. Pero puede que el agente no desee hacerse cargo del embrollo o que sencillamente cobre unos cien euros para empezar, más porcentajes o lo que su ojo clínico le viniera a decir, con o sin desprendimiento de vítreo. Pudiera dedicarme a la tasación de libros pero tampoco veo mucha salida al tema como no sea algo estético colocando una placa a la puerta de casa como otros colocan la suya de abogado o notario. Las dos profesiones entrarían en la tasador de libros, la de abogado y la de notario, defendiendo al informe emitido y dictaminando que uno da fe del estudio ofrecido.

Para añadir lecturas uno piensa en leer este año las novelas de Sherlock Holmes en la edición que está sacando lentamente Valdemar. Una manera de paladear y olvidarse de novedades ensalzadas en suplementos. Una manera de dar la espalda a un mundo que no entiendo.

 

y era la vida cálida y violenta

Uno está enseñado a jugar con poco, con unas pinzas o unos cantos. Por eso cuando ponen casetas en la feria del libro hace castillos con un granito de arena y hasta le parece y le dan ganas de opinar sobre lo poco que hay. Uno tiene el alma enseñada a mirar por una rendija, tímidamente, a creer que una condena que rebaje la pena en unos días es una suerte y a disfrutar con el orín que uno deja en el desierto. Por eso tiene muy asimilado eso de disfrutar con las pequeñas cosas o la importancia de una sonrisa o mil diminutas cuestiones que los poetas y filósofos reclaman para cada cual. Nimiedades a las que la costumbre y la razón le acostumbró desde que en los juegos no eran sino amigos invisibles, cantos y cajas de cerillas sus mejores compañeros.

 

Carlos Fidalgo, premio Tristana de novela 2010



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