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Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2010.

Una emoción distinta a cambio de mi vida

El día nuboso invita a la pérdida y a la querencia. El sofá puede suponer un vehículo de conducción mística. El vacío y el silencio conducen a la verdad y un buen sitio para llegar a ese lugar utópico se encontraría en ese sofá viejo que no se hunde con el peso de los días.

Leo a Salvador Panikkar: El último recurso del hombre está en su experiencia. Pero esta experiencia no puede encajonarse en la subjetividad individualo ni refugiarse en una objetividad meramente transcendente. Los problemas permanecen abiertos, pero el horizonte humano se descongestiona. La mística, bien entendida, es el reino de la libertad… Y luego, más adelante continúa: Lo místico aflora cuando el hombre se percata (de captare) de que la palabra revela no sólo lo que la palabra dice, sino que el mismo decir viene recubierto de un único velo que la misma palabra no puede desvelar, puesto que ella misma es el velo que re-vela la realidad precisamente velándola. Se dice lo que se esconde en el decir… En la mayoría de las culturas, la función natural de la palabra es la de velar y desvelar la realidad “velando” al mismo tiempo por su integridad… Un padre de la Iglesia cristiana aduce la sugestiva comparación de los vestidos femeninos, cuya atracción consiste en velar y des-velar la belleza del cuerpo. La auténtica palabra vela y des-vela la gloria (Doxa) de lo real. La mística es esta visión-para la que se requieren todos los sentidos despiertos…Y sigue:

“En el Principio era la Palabra”, dicen varios textos sagrados tanto indios, cristiano como africanos; pero la Palabra no es el Principio. El místico aspira a este Principio de la Palabra. Este Principio “anterior” a la Palabra (que era en el Principio), pero no separable de ella, es el Silencio. Dios era silencio y no sólo estaba en el Silencio, dice un texto (generalmente mal traducido) de la Biblia…

 

Pero mis días se pasan sin encontrar respuestas ni espejos que me pregunten por los caminos. Mis mañanas, como dije ayer, se llenan de palabras, mal colocadas y construidas, generalmente con un mucho de queja e insatisfacción. No encuentro el eco de la luz ni las palabras que me ayuden a pensar de otra manera. ¿Quién tiene la llave del conocimiento? La siguiente llave que abre la puerta cerrada de la comprensión. En el texto de Panikkar entiendo las cosas pero se me escapan entre los dedos. ¿Dónde este el maestro que me sonría tras dejarme con la miel en los labios? Sin las palabras adecuadas al menos me queda el silencio. Pero no todos los silencios son iguales. En algunos las palabras van y vienen al cerebro que las piensa. Y sigue Panikkar: …Sólo quien le quiere (ama) podrá penetrar en lo que el otro quiere (y dice). Pero este querer no interpreta y por eso no juzga. Sólo quien ama no juzga…

En demasiadas ocasiones las ferias y fiestas sólo se pueden celebrar en el silencio o con la lectura de un buen libro.

 

Tal vez antes del silencio, o después, para mañana al amanecer y a falta del sonido de los pájaros oiré a Toninho Horta con Aquelas Coisas todas.

 

http://www.raimonpanikkar.org/

 

http://www.raimonpanikkar.com/articles/la_palabra_mistica.htm

 

"El lector", óleo de Alexandre-Gabriel Decamps, 1846

y la servilleta me pesaba en el brazo como una piedra de moler

De punto a punto. Esta mañana, pensando en que las gentes andan por la calle, de vermuts, celebrando la fiesta que se acaba.

 

“El alcohol había hecho mella en el carácter de algunos comensales, a unos les había ahogado la tristeza y los había privado de ese sentimiento o estimación de la propia dignidad que se suele llamar vergüenza, y por eso expresaban regocijos excesivos o a destiempo y componían muecas en los rostros arrebolados para producir estruendos primitivos, a otros el alcohol les había robado el silencio y no sólo emitían de forma alterna sonidos guturales que formaban palabras gruesas sino que andaban flotando en un discurso inacabable en el cual las frases se arracimaban unas a las otras con la ayuda de babas y suspiros, y también habían a quienes la circunstancia de haber bebido en exceso no sólo les había afanado la vergüenza y la tristeza y el silencio, también se había apoderado de su soledad y con ella se habían ido la templanza y la adulación y los ruegos y los temores y los fingimientos, porque quien pierde la referencia de la soledad ya no posee la defensa de creerse recién llegado a este mundo, ya se cree parte sustancial de este mundo e intenta hacerlo girar, al mundo, con la palanca de su soberbia, y por eso andaban algunos derrocando todas las monarquías de la tierra o fundando las dictaduras más cruentas, firmando penas de muerte o impartiendo lecciones al mismísimo dios, enamorando a la más hermosa de las hijas de Eva o dictando leyes inapelables sobre el ordenamiento natural de los sexos, pero bien es verdad que a todos ellos, aunque el alcohol fuera capaz de privarlos de la tristeza, la vergüenza, el silencio y la soledad, por este orden, nunca conseguriría redimierlos del peso de ciertos recuerdos, porque no hay alcohol suficiente sobre la tierra para anegar la memoria, así me lo había transmitido en no pocas ocasiones mi abuelo Cosme, quien andaba en ese intento del olvido selectivo desde hacía años, y cuanto más alcohol se ingería para olvidar más imposible resultaba el olvido y más denudos se quedaban los recuerdos, y, de esta manera, lo que en el momento previo a la embriaguez sólo habían sido representaciones figurativas, presencias más o menos molestas de imágenes en la mente, adquirían con ciertas dosis de alcohol naturaleza física, y así los recuerdos se materializban por el poder de la desinhibición implacable, ya no eran reverberaciones esporádicas del ánimo, sino pájaros desorientados y molestos que se estrellaban como pedruscos contra las paredes y rompían los cristales de las ventanas y resucitaban a los muertos, los cuales caminaban luciendo su engreimiento por encima de las mesas, y mostraban sin reparo y a gritos su descontento y dejaban sobre el azumbrado todas las culpas, las viejas y las de nueva crianza, con lo cual, en esa carrera frenética del alcohol, la meta era el principio de los más expuestos caminos, y esto, como dije, lo había aprendido de mi abuelo  Cosme, que hablaba poco, pero cuando lo hacía, quizá por el hecho de mantener las palabras durante largo tiempo fermentando en la bodega del silencio, sus pensamientos se mostraban diáfanos y sus dictámenes precisos y definitivos, el anís no ahorga, sólo encharca y destapa las alcantarillas, les decía al cantinero Colino y al ruso Basilio, con quienes se juntaba algunas veces para beber en los bancos de la estación, y Colino siempre remataba las conversaciones asegurando, vamos a morir de todas formas, y el ruso Basilio sólo decía, qué bien se está cuando se está bien.”

 

                   Pg.133-134

“El palacio azul de los ingenieros belgas”

Fulgencio Argüelles

 

Fulgencio Argüelles

02/09/2010 13:55 prision Enlace permanente. Literatura No hay comentarios. Comentar.

y otras esponjas vespertinas

Marian Izaguirre gana el LVII premio Ateneo ciudad de Valladolid con su obra “La parte de los ángeles” o “La parte del ángel”, según se lea el titular o las líneas del artículo que así lo cuentan en el Norte de Castilla del pasado uno de septiembre. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid la autora pidió que se cambiase el título por el de “Cuando los ángeles bebían coñac”. Anoto los premios anteriores de la autora por si valiesen de algo en mi discurrir, Premio Sésamo, Andalucía de novela, Ciudad de Salamanca. En total, desde 1990, ha escrito seis novelas. Rastreo en Google algunos datos de una autora para mí desconocida. Aparece una fotografía de hace varios años. La comparo con la que aparece en el periódico. Sólo una palabra aparece dentro de mi pensamiento: Tiempo.

 

 

Topalov

 

En Shanghai (en el Pabellón de España en la Expo Universal las primeras fases y posteriormente en los jardines Yuyuan) se está disputando la fase previa del Grand Slam de ajedrez. En esta previa participan Wang Hao, mejor jugador chino (en el puesto 20º del ránking mundial), Alexéis Shírov, mejor jugador español (en el puesto 9º del ránking), Levon Aronián, armenio que hace el puesto 5º del mismo ránking y el ruso Vladimir Krámnik, 4º del ránking mundial. Los dos primeros clasificados de la fase previa se enfrentarán en Bilbao a Magnus Carlsen, ganador de casi todo este año y número uno del mundo y el indio-madrileño Viswanathan Anand, actual campeón del mundo (puesto 3º del ránking).  

Alexei Shírov, Levon Aronian, Vladimir Kram nik y Wang Hao no han cumplido los requisitos de haber ganado alguno de los cuatro torneos que forman el Gran Slam, Wijk aan Zee (Holanda), Linares (España), Ninking (China) y Bazna (Rumanía). Magnus Carlsen ha ganado todos excepto el de Linares, en manos de Topalov, afincado en Salamanca y número dos del mundo que ha declinado su participación por razones personales.

 

El campeonato y los jugadores de por sí tienen todos los alicientes para llenar al menos un pequeño espacio de las pantallas y los medios. Pero este espacio igual que la presencia de Topalov, se desvanece en el aire.

 

Magnus Carlsen

  

Cada uno busca su destino, somos coautores de nuestro destino que diría Raimon Panikkar. Hay un factor que depende de cada uno de nosotros y es el de hacer de nosotros una obra de arte, sigue diciendo. Yo no tenga nada de ajedrecista ni me interesa mucho ese mundo, salvo literariamente. A otros les puede interesar musical, matemática o pictóricamente el ajedrez. Es imposible que algo, de alguna manera, no interese mínimamente.

 

Recojo dos palabras para mi colección, canéforas y oblación:

 

De Wikipedia,

Canéfora (del griego κανηφόρος) portadora de canasto. Jóvenes atenienses escogidas de las mejores familias de la ciudad para participar en las fiestas  Panateneas, que se celebraban en honor de Atenea. Las canéforas portaban los objetos para las ofrendas en la procesión, que al llegar al templo de la diosa le eran consagrados...

 

Oblación (del latín oblatĭo, Ofrenda), es un término para referirse a una ofrenda o sacrificio que se realiza a una divinidad. Este sacrificio, en un sentido más primitivo, corresponde a la ofrenda de un don perceptible por los sentidos, como manifestación externa de la veneración hacia el dios, aunque puede tener connotaciones más espirituales y abstractas…

Wang Hao

brota la flor versátil de la anfetamina

En el ajedrez también se puede ver la edad de caducidad de los grandes maestros. Tan sólo hace falta ver una fotografía de los que ya están aquí, sobre todo Magnus Carlsen y Wang Hao. Cumplen con los requisitos de la modernidad y sin embargo, pertenecen a lo oculto, al menos en este país. Son jóvenes pero su deporte es el equivocado para copar los programas televisivos. ¿Tendrá algo que ver con su coeficiente intelectual?

Comienza el curso escolar y con él la temporada de teatro en Madrid, la Mostra de Venecia y el resto de actividades que llenan el año en cada rincón del mundo. Uno mismo debe reflexionar sobre lo que debe hacer o la manera en que se organizará los días con sus horas perdidas, las comidas, el sueño y alguna que otra decepción taponando la fuerza que se lleva dentro. Sé muy bien que lo de leer de forma errática y gustosa decenas de novelas acabará dejando paso a lecturas más ordenadas y antropológicas y eso no me gusta mucho.

 

 

El presidente Zapatero lee a Murakami y Obama a Jonathan Franzen, yo ¿qué leeré? Joyce Carol Oates cubre todas las portadas literarias con su”Ave de paraíso” y Fernando García de Cortázar abre el periódico ABC con una loa al héroe anónimo tras leer este verano “Matar a un ruiseñor”. En el cultural comentan en cuatro líneas la obra “El metro revisitado” del antropólogo Marc Augé. Hablan de las “Memorias de ultratumba” de Chateaubriand en la edición de José Antonio Millán Alba, en la editorial Cátedra. Entre otras cosas nos dice el artículo: “En el caso de Millán Alba, se trata de la culminación provisinal de una obra insoslayable. Autor de una novela esencial (En penumbra, 2006), traductor emérito de Maupassant, Huysmans, Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, Max Jacob y los moralistas franceses; catedrático, ensayista y gran especialista en literatura francesa… El artículo está firmado por Juan Pedro Quiñonero. También se habla de Cristina Cerezales Laforet, hija de Carmen Laforet que, según informan, en 1996 abandonó la pintura por la literatura y, entre otros títulos publicados, encontramos “De oca a oca”. Curioso título que no sé si guardará alguna relación con su salto de disciplinas, cosa que dudo. El Cultural se abre con un Bioy Casares en Brasilia. Con todo esto me lleno de información y de vacío, un vacío muy diferente al que se nos muestra en el libro del Tao:

 

Treinta radios convergen en el centro de una rueda,

pero es su vacío

lo que hace útil al carro.

 

Se moldea la arcilla para hacer la vasija,

pero de su vacío

depende el uso de la vasija.

 

Se horadan puertas y ventanas en los muros de una

casa,

y es el vacío

lo que permite habitarla.

 

Richard Billingham

Todo el furtivo flujo del pretérito

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Recientemente ha fallecido, entre otros, la hermana mayor de Miguel Delibes, Laurent Fignon y el masajista del equipo ciclista Sky, Txema González. Este último debido, dicen, a un virus de orígen alimenticio. Habría que añadir a estos al motociclista japonés Tomizawa en la carrera de Moto2 que se ha disputado por la mañana.

Excepto la hermana del escritor y en menor medida la de Fignon, tanto el motociclista como el masajista aún tenían mucho por hacer en sus vidas profesionales. Los domingos siempre fueron días de misas y rezos. Desde mi tranquilidad me olvido de todos ellos y termino la novela “El palacio azul de los ingenieros belgas”. Debería preguntarme por qué no es una obra maestra cuando su lenguaje poético así lo anunciaba desde sus primeras páginas. Finalmente creo que hace demasiadas concesiones y va muy deprisa en la marcha de los acontecimientos. Aún así ya me gustaría que fuese esta la peor de las novelas que uno leyera o el peor de los premios literarios que se dieran jamás. Es buena pero, las expectativas creadas, al final se me deshincharon un poco. Es literatura. Ya sabemos que no siempre es de literatura de lo que se llenan los estantes. En ocasiones y no es lo peor ni mucho menos, también son obras que rodean a la literatura. Por ejemplo se acaban de publicar las declaraciones de Norman Mailer y Allen Gisberg en el juicio por obscenidad contra “El almuerzo desnudo”, de William Burroughs, en 1965. Las declaraciones vienen junto a una introducción. El libro publicado en España por La Felguera Ediciones lleva por título “El exterminio hizo bien su trabajo. Juicio contra William Burroughs”.

La nueva novela de Michel Houellebecq viene con plagio (según leo en moleskine literario). Al menos así lo denuncian antes de su aparición en librerías para el próximo 8 de Septiembre. Al parecer ha copiado párrafos enteros de la Wikipedia sobre la descripción de una mosca doméstica, de la ciudad de Beauvais y sobre el político francés Frédéric Nihous.

 http://ivanthays.com.pe/

 

agitaban automáticamente los cortos látigos

Me escriben “amigos”. Viejos amigos con los que un día visité los campos de la juventud. Viejos conocidos que un día se hicieron amigos porque un día nos encontramos sacando un libro en la biblioteca pública.

Curiosamente algunos de estos amigos no me leen aunque en su nueva toma de contacto recuerdan algo de lo que dije y me piden la dirección. Dan por hecho muchas cosas, por ejemplo que sigo el mundial de baloncesto, y, curiosamente, no se equivocan del todo, aunque jamás acertarían en el retrato que buenamente harían de mí. Mis pensamientos son interrumpidos por una reciente y breve conversación sin importancia:

 

Debes leer “Totem y Tabú” fue la recomendación de un paciente al celador de turno que intentaba ayudarle en sus posturas mientras yacía en su cama de hospital. Y así como otras palabras mucho más importantes se nos olvidan aquellas de Tótem y tabú se fijaron en la memoria de aquel celador y así fueron incrustadas en la batallita que, para relajar músculos, me contó a modo de entretenimiento.

 

 

“La contestación fue un nuevo arranque del látigo; mientras tanto el pequeño, ya advertido, había dado un rápido salto; la cadena se estiró reciamente y el golpe silbó en el hombro del compañero de esclavitud arrastrado por el impulso hacia delante, un parto enorme, de rojo cabello y espesa barba, que, así como sorprendido, volvió la cabeza, y en esa mitad de la cara, que presentaba, entre una confusión de cicatrices desagradables –era sub dyda yb orusuiberi de gyerra-, rojo y sangiento, y fijo, un ojo vaciado, reventado, abierto, fijo y, a pesar de toda su ceguera, realmente sorprendido, porque aun antes de ser empujado hacia delante por la fila que empujaba hacia delante con ruido de cadenas, un nuevo golpe había silbado otra vez alrededor de su cabeza, ciertamente porque ya había partido al mismo tiempo, y le había dividido la oreja con un sangriento tajo. Todo esto había durado apenas el tiempo de un breve latido de corazón, pero, a pesar de eso, lo suficiente como para interrumpir ese latido; ¡era infame contemplar eso y no emprender el menor intento de intervención –incapaz y tal vez hasta reluctante a intervenir-, hasta era infame tratar de retener ese hecho, infame un recuerdo en el cual también eso debía quedar anotado para la eternidad! Desmemoriado había sido el sarcasmo del pequeño sirio, desmemoriado, como si no hubiera más que un desolado y violentado presente, sin futuro y por eso también sin pasado, sin después y pue eso también sin antes, como si ambos encadenados nunca hubiesen sido niños, nunca hubiesen jugado en los campos de la juventud, como si en su patria no hubiera montañas, praderas, flores, ni siquiera un arroyo al fondo del atardecer, sonando en el valle lejano. ¡Og, qué infamedepender de la propia memoria, preocuparse por ella y cuidarla! ...”

 

          “La muerte de Virgilio” Hermann Broch

 

más aquí estaba la calle de la miseria, por la que iban peldaño a peldaño

Ayer muy de mañana, mientras daba un pequeño paseo hasta casa de padres, me tropecé con un indigente que justo en ese momento, estiraba las piernas, los brazos y la boca. Se encontraba parapetado en una acera poco transitada y al pasar por allí me expetó sin ningún preámbulo ¿qué hora es?

De inmediato tuve una extraña sensación y sin recapacitar lo más mínimo le informé, son las siete y veinte. Al cabo de unos minutos supe que aquella sensación era la misma que alguien puede tener cuando está en un lugar donde no ha sido invitado. En este caso parecía que uno había entrado por la ventana de su casa y que, por tanto, le debía una explicación, traducida en ofrecer mis servicios gratuitos como despertador. Al día siguiente el aire limpiaba su espacio y por tanto la sensación quedó reconvertida en ese limbo a donde van a parar algunas situaciones vividas con el paso del tiempo ¿sueño o realidad? ¿Y si así fuera toda mi vida y mis cavilaciones no fueran sino sueños de alguien y mis pasos despertasen a los residentes de esos sueños que consienten mi presencia mientras al menos sea capaz de dar la hora exacta, monótona, aparentemente real?

Después subí a casa de mis padres, les saludé, pregunté por sus sueños y dolencias y mientras escuchaba su desperezarse envuelto entre palabras inconclusas y susurros volví a abrir el libro que estoy leyendo, “La muerte de Virgilio”, de Hermann Broch (Pg. 52):

 

“… Oh, debilidad de las madres, que es ella misma nacimiento y por ello nada sabe del renacer, nada quiere saber de él, incapaz de comprender que un nacer exige un renacer para ser válido, que que ambos, el nacer y el renacer, nunca pueden ocurrir, si no ocurre con ambos la nada, si no estuviera eterna e inmutable la nada tras ellos como última generación; sí, incapaz de comprender que la eternidad comienza a irradiar, grande como el ser desde esta inseparable relación del ser y del no-ser, en un callado y susurrante parentesco: libertad del alma humana, diáfana canción de eternidad, no delirio, no presunción, pero sí destino humano por encima de toda burla, tremenda magnificencia de la condición humana…”

 

 

A continuación copio y pego del Blog:

http://hijosdemarte.blogspot.com/2009/01/publio-virgilio-marn.html

 

Virgilio nació en el año 70 aC. en un pueblo cercano a Mantua; era hijo de una familia sencilla y no perteneciente a la clase noble. Se instruyó en las disciplinas de gramática, retórica, oratoria,... y gracias a la protección del político Cayo Mecenas accedió a círculos un tanto más selectos de la sociedad. De hecho, el futuro emperador Augusto, por entonces Octavio, fue su amigo y protector. A lo largo de su vida, el escritor conocería y trabaría relación con otros poetas de indudable importancia, como Quinto Horacio Flaco. Falleció en el 19 a.C. y se cuenta que en su lecho de muerte pidió que fuese destruida su gran obra, la Eneida.

 

Copio y pego de la Wiki:

 

... Había ya escrito la Eneida, cuando realizó un viaje por Asia Menor y Grecia, con el fin de constatar la información que había volcado en su poema más famoso. En Atenas se encontró con Augusto y regresó con él a Italia, ya enfermo. A su llegada a Brindisi, pidió al emperador antes de morir que destruyera la Eneida. Augusto se opuso rotundamente y no cumplió la petición, para gloria de la literatura latina.

 

 

grúas y mástiles echaban sombras amenazantes entre la luz que pasaba

En ocasiones las pequeñas cosas crecen sin parar dentro de la cabeza. Tienen esa facilidad sin necesidad de agua de lluvia ni el de otras acequias que las que riegan nuestra mente, voluptuosa, camaleónica e infranqueable tantas veces. He camino con el pelo cubriéndome el rostro, con la cabeza gacha, sorteando insectos y porquerías que sólo yo veía. Pensaba en el silencio y todas esas cuestiones sin importancia con las que tenemos que lidiar a diario como si no fueran con nosotros. Frases hirientes y mordientes, meteduras de pata, interpretaciones que se nutren de nuestra imaginación. Actos fallidos, saludos que nadie nos devuelve, reproches y miradas fraudulentas a las que nos sometemos sin darnos la vuelta porque sabemos que no merece la pena. También pensaba que los místicos son místicos porque apenas hablan y que la vida son dos días y en un segundo las pequeñas cosas se desbordan sólo para nosotros. El resto del mundo tiene suficiente con lo suyo y en algunos casos son frivolidades pero también puede que sean mayúsculas y entonces parecemos ridículos entre nuestras minucias carnívoras mientras nos dejamos comer por la vida y un tiempo que nos muestra sus rarezas. Las nuestras, el mundo y las ganas de de sentarse sobre una piedra con el unico fin de guardar silencio, entre los montes de la imaginación perdido.

 

 

-oh, es destino divino del hombre y es lo humanamente discernible del destino de los dioses, es condición inmutable de ambos la de ser guiados una y otra vez al camino del renacer; es su imborrable esperanza en el destino la de poder andar una vez más el círculo, para que el después se torne el antes, y cada punto del camino una en sí todo el pesado y todo el futuro, deteniéndose en la canción de irrepetible presente, trayendo el instante de la perfecta libertad, el instante del nacimiento divino, esta nada temporal de un instante, por el cual sin embargo el todo es abrazado como un solo recuerdo sin tiempo…

 

         Pg. 52 “La muerte de Virgilio” Hermann Broch

 

Sobre un mar de cabezas estaba suspendido

Un día dije: no volveré a hacer colas para nada, ni para entrar en museos ni a ningún otro lugar o infierno parlante salvo que el tren o el avión no haya llegado a su hora. El arte tampoco merece tanta paciencia. Hablaba con la boca pequeña puesto que en la seguridad social todo son esperas. Hoy, una vez más, me he desdicho mientras hacía cola a la puerta del teatro. Daba el relevo a X y de esta manera me obligaba a culminar el tramo final hasta la taquilla. La gente se desesperaba educadamente y una chica agotada y solitaria, unos puestos más atrás, desistía justo en el momento en que abrían dos taquillas más. La cola comenzó a avanzar y parecía que la duda se despejaba por momentos. Finalmente el café con los amigos culminó con éxito la batalla y subrayó la necesidad de tener a alguien al lado para que el tiempo, cuando se hace cansino, no resulte tan castigador.

Hablamos de pequeñas tonterías y a la despedida recordé que no les había informado del último deceso ocurrido. Joaquín Soler Serrano ha muerto y con él un capítulo fundamental dentro del género literario de las entrevistas.

 

09/09/2010 20:18 prision Enlace permanente. Amigos No hay comentarios. Comentar.

"la humanidad es el demonio que Dios no consigue destruir"

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Sale el sol. Leo dos excelentes críticas de la novela “El día del juicio”, de Salvatore Satta. Pienso que es fácil sembrar la duda y la sospecha porque vivimos en un estado de excepción. Y la excepción se acaba convirtiendo en norma. Hablo del trabajo, del toma y daca, del equilibrio imposible y esos viernes que se nos echan encima como la cuerda al náufrago que no se quiere ahogar. El verano no siempre festeja su final con una traca de tormentas.

Tengo que pensar en mis asignaturas. Por ejemplo etnología de África y Antropología filosófica completarían a la Hominización. Con esto descartaría para siempre la antropología urbana. Pero vivo en una ciudad y mis investigaciones, de hacerlas, podrían resultar más factibles en la jungla de asfalto, neones, ladrillos y cristales.

Debo registrar mis obras, enviarlas a alguna parte, por ejemplo a Valladolid. Es difícil ser profeta en la tierra, eso está demostrado. Sería más fácil ganar un concurso literario donde lo que uno escribe sonara a exótico e intercultural.

De momento daré una vuelta por Toledo. Un viaje aplazado desde el inicio de los tiempos. No he preparado nada aunque he puesto algo de voluntad. Ayer, al levantar la vista mientras arrastraba mis pasos por la acera, vi un cartel colgado en una pared. No lo dudé un instante. En un sengudo le arranqué de cuajo como quien arranca la piel a tiras de un conejo. Ya sé lo que todo viaje turístico debe comprender: Catedral, Santa María Blanca, San Juan de los Reyes, Iglesia Santo Tomé (cuadro entierro Conde Orgaz del Greco), Antigua Sinagoga Santa María la Blanca, Iglesia de San Juan de los Reyes, Sinagoga del Tránsito, San Román, Santa Cruz, Mezquita Cristo de la luz. No entiendo cómo, habiendo espacio suficiente, en el cartel suprimen los artículos (cuadro entierro Conde Orgaz del Greco). El trato al pintor suena como en la escuela, ese tío, el Greco. El Greco y el Diamantista son dos personajes de Toledo.

La nueva novela apenas avanza y eso también está por corregir. La gran pregunta es ¿cómo?

 

 

Salvatore Satta

 

una falena se desvió sobre una vara de la litera

He visitado la ciudad de Toledo. Podría decir de ella lo que ya han dicho todos. Los adjetivos son los mismos y estaban escritos antes de iniciar el viaje. En cada museo y callejón hemos visto lo que nos han ofrecido al por mayor, atragantándonos con el aroma turístico que despega cada adoquín. No son otras vidas, son las mismas y los bárbaros, cámara en mano, también, los mismos en todas partes. Hacen que el mundo sea más homogéneo y mercantilizado.

He descubierto que existe una venta del alma y otras muchas cosas más. He visto el gabinete de un coleccionista, la mesa donde se firmó el convenio de Vergara y el despacho donde operaba el general Moscardó durante el asedio del Alcázar.

Todavía queda una parte del viaje. La de colocar imágenes y datos, la de asentarme frente a los papeles y buscar, entre los recuerdos tan recientes, las historias que formarán parte de mi historia. En ella coloco orzas, vaseras, salvillas, azafates, bacías, tinteros, cipos funerarios, brocales de aljive y el olifante que pudo pertenecer a Garcilado de la Vega.

Dejo todo dentro de mi propia catedral y me duermo pensando en un cuadro, el “El entierro del señor de Orgaz”.

 

Feliz en tu dia

¿Qué queda tras los viajes? Principalmente sensaciones y sentimientos. Hablo en el mejor de los casos porque de lo contrario tendríamos puestos los ojos del turista nada accidental. Hasta dónde llegan las sensaciones de ver el despacho de Moscardó semiderruido dentro del museo. En este caso el despacho no se ha movido de sitio y esto es importante. La representación ahora está rodeada de muñecos, armas y salas con las que recorremos el afamado Alcázar de Toledo. Palpo el vacío y mientras lo palpo camino a casa con una bandeja de sadura en la mano. Esto es literal y así he llegado tras ver “La mujer sin piano”, última película de Javier Rebollo. Una manera cualquiera de ahondar en la herida porque este mundo no es mi mundo. Corto y pego del blog de Sánchez Ostiz:

 

POCO importa si se trata de una paráfrasis de una cita de Schiller -"Vive en tu siglo, pero no te conviertas en su criatura"-, pero el caso es que hace unos días leía que alguien aconsejaba vivir en la ciudad en la que se vive, pero hacer todo lo posible por no pertenecer a ella.

 

Sigo con el sabor de la sadura entre las manos.

 

 

"La mujer sin piano" Javier Rebollo

Aún convive el recuerdo enemistado con la historia.

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En Toledo encontramos el plano de un guiri arrojado en el suelo. A. se agachó a recojerlo y de esta manera pudimos ver como trabaja uno de esos profesionales. Cada museo, iglesia, plaza o monumento señalado en negrita y numerado por la oficina de turismo aparecía rodeado por un círculo a bolígrafo. En algunos casos los círculos estaban unidos por una línea que atravesaba las calles de tal forma que aparecía el camino más corto perfectamente dibujado. En un círculo un poco más grande que el resto y fuera ya del casco histórico se señalaba el lugar desde donde la ciudad ofrecía la mejor vista. Aún así este círculo estaba demasiado metido en la ciudad como para obtener una pespectiva de postal. Nuestro turista debería haber cruzado el Tajo para, desde la carretera de circunvalación que rodea la ciudad, poder otear la bella ciudad. En otro de los círculos, concretamente el que rodeaba al Alcázar, a la postre museo del ejército, tenía anotado el precio y el horario de visitas.

Este tipo de organización un tanto aborrecible es la que eché de menos dentro del citado Alcázar. El edificio pronto nos sobrepasó en espacio y salas y lo que iba a ser una visita tranquila se convirtió en una especie de maratón rodeados de armas de fuego y portátiles, blancas, fotografías, miniaturas y colecciones como la de Romero Ortiz. De haber contado con el plano de uno de estos profesionales habríamos evitado la visión de la réplica de una tienda actual del ejército en la Antártida vigilada por un pingüino de espantosas dimensiones y, por el contrario, nos habríamos embelasado ante la capilla imperial de Felipe II, una tienda indoportuguesa “de incalculable valor”, según reza en el folleto explicativo que recogimos en el mostrador de la entrada.

Una vez más no podemos caer en el juicio básico y sencillo de colocar todo lo horrible en un lado (los planos milimétricos que evitan el azar y “la pérdida de tiempo”) y lo supuestamente más bello y humano (el paseo sin orden, las otras casas, baldosas y personas…) en otro.

 

 

Patio de armas del Alcázar

voces serpientes del tiempo

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He visto hacer una ecografía a una yegüa. Es algo que me traía al pairo, como tantas otras cosas. Me imaginaba que el veterinario no era una mujer y ni mucho menos una chavalilla que introducía su brazo, previamente enguantado y untado de vaselina, por el culo del animal. Me imaginaba su auto móvil como un microbus perfectamente equipado con la tecnología punta en veterinaria y no un un cochecillo de carga con un pequeño ordenador y las cuatro cosas para tratar o curar en el momento al caballo de turno.

He pasado un día entero fuera de casa y eso, a pesar del café y la agradable compañía, cansa. Y cansa el viaje y el hecho de que a uno el tiempo se le vaya de las manos como si fuera agua o arena del desierto por donde tantas veces camino dando tumbos. Mi vida real es en sí un documental:

 

El documental comparte con la ficción los mismos rasgos que comprometen absolutamente cualquier forma de objetividad rigurosa, si no la convierten en algo imposible. La objetividad ha sido objeto de tantos ataques como el realismo (del cine de ficción clásico) y por muchas de las mismas razones. Es también una forma de representar el mundo que niega sus propios procesos de construcción y el efecto formativo de los mismos.

 

         Nichols 1991

 

Por las grutas y selvas del Indostán

Cuando el clima cambia algo tuyo se cambia. Este podría ser un lema más con una pequeña parte de razón. Palabra que tiene mucho de lúgubre ya que conlleva, por lo general, consecuencias y actos en muchos casos funestos para la vida tranquila. Y con las lluvias me llegó también el sombrenombre del verdugo que no hace mucho fulminó a su ex y a punto estuvo de hacer lo mismo con su hija. A ésta última la salvó la mala calidad del arma y es que nunca se sabe las consecuencias que traen la buena calidad, el certificado de garantía y, en este caso, el filo de la navaja. El presunto era conocido como “El dos minutos”, pues esto era lo que siempre respondía, solícito, cuando alguien le pedía algo. “El dos minutos” tardó menos en convertirse en presunto y ese fue el tiempo que tardé en visitar al amigo R tras su llamada. R. necesitaba de manera imperiosa mi presencia para recoger algunos libros que ya no tienen cabida en su hogar por diferentes razones. Entre éstos se encuentran algunas cosas muy curiosas que me han sorprendido gratamente. Un ejemplo es el libro deshojado y sucio “Tinieblas y LUZ”, de D. Manuel Navarro Murillo, año 1881. En la primera página, bajo el título A MIS AMIGOS se puede leer:

 

El error tiene en España una enemiga formal: la distinguidea escritora espiritista Dª. Amalia Domingo Soler, que acompañada de un grupo de escritoras, sabe pulsar las fibras del sentimiento con ese tacto esquisito de la muger, que convence deleitando. Compuesta la falange femenina de fecundas poetisas y originales e inspiradas literatas españolas y americanas, tiene a su cargo direcciones de periódicos, y publicaciones de libros, de los cuales ya han visto algunos la luz, trabajando en todos los terrenos como pudiera hacerlo el mas esforzado campeón del progreso.

 

No es el único que atrapa por sus formas y misterio. Habría que sumar “En la tierra de los muertos que viven”, historia ocultistas, por Prentiss Tucker y “Páginas ocultistas y cuentos macabros” por Helena Petrovna Blavatsky, comentados por Mario Roso de Luna. Una obra deshojada y en muy mal estado que seduce doble y precisamente por ello.

 

Llueve y bajo la lluvia hemos brindado por el cumpleaños de J. Buen y distante amigo al que tengo por tal, pese a lo espaciado del contacto con el que nos tratamos. He acudido por ser fiel a una cita anual que se repite por mi cumpleaños. Yo por ti y viceversa para que la fiesta de la vida palpite equilibrada. El fin de semana pasado hubo cena y uno se excusó perfectamente con el viaje a Toledo. Ahora tocaban vinos y el veneno destilado por una expareja tras muchos y viejos años de convivencia. Ellos (él) se leen e interpretan las palabras donde sólo existen símbolos  y señales, o viceversa, no sé lo que digo. El caso es que este mundo es un pañuelo y sus comentarios tienen mucho de macabro y tinieblas sobre las que no tenemos nada que decir, entre otras razones, porque no nos interesa y nos aburre soberanamente.

 

Madame Blavatsky

lo antes posible a ningún sitio

Hay caras realmente desagradables, vulgares y antipáticas. Suelen ser caras que salen así de fábrica, o sea, de nacimiento como algunas virtudes o defectos. Hoy he visto una de ellas. Acompañaba a una antigua compañera de estudios. Ella iba preocupada y sin muchas ganas de decir nada ya que la habían avisado del hospital. Su madre había empeorado. El cenutrio con el que se casó estaba a su lado, con aspecto de jeta y celoso profesional.

 

El ritmo laboral va tomando su velocidad habitual. Con él las diferencias y la hartura se hinchan, a modo de globo aerostático. Me subo al techo y allá, entre tensión y distensión ojeo algunas notas sobre documentales. Plantinga, para evitar la perversidad que conlleva la oposión entre objetividad-subjetividad nos habla de la VOZ, que puede ser formal, abierta y poética en el cine de no ficción. Estas voces se diferencian en el carácter discursivo que se reviste de autoridad epistémica en la voz formal (propone una argumentación definida y favorece un estilo y una narración clásicos), es exploratorio y no concluyente en la voz abierta (no formula preguntas tan claras, no las responde y organiza el texto como lo hace el cine modernista. Se trata de la voz del cine directo que pretende no tener voz) y en la poética se caracteriza por un esteticismo epistémico (Engloba a los textos que no caben en otras tipologías, el documental poético, reflexivo, cine varguardista, fake.).

Un pensamiento me baja al suelo de repente. La vida de un joven maduro o viceversa se está truncando. De repente todas las cosechas se paralizan. Él padece una enfermedad grave. Los rumores son variados, como suelen ser en estos casos, cánceres, tumores, enfermedades raras, de vida o muerte, sentencias, avisos, heraldos, escenas de dolor y un panorama que, sea el que sea, para él no volverá a ser el mismo. En resúmen y para contradecirme, ninguna cosecha se paraliza y, en breve, gracias a la lluvia, volverán a salir las setas.

 

Delhy Tejero

entre la mayestática cochambre

El fresco de la mañana no fue obstáculo para que padre, a primera hora de la manaña, saliese a buscar caracoles. No es época de caracoles, todo el mundo lo dice y coja lo que coja el menú para la comida será, en compañía de la familia, el ya planeado, codornices muy bien cazadas por el tío y ensalada de tomate, lechuga y cebolla.

La comida: un enorme cazolón a rebosar de codornices estofadas hechas a la manera de la abuela, a fuego lento, suaves y deliciosas, crujientes. El tintorro, la ensalada, las verduras al horno, algunas patatas asadas, el bizcocho como las codornices y las manos de cada uno a lo de todos, ayudando a chupar las patitas, subiendo y bajando sin que las bocas perdiesen bocado.

Las conversaciones también, a la manera de la abuela, pese a los tiempos y la zozobra, recordando cómo el collerero de Calzada iba de pueblo en pueblo. Nunca le daba el viento de cara pues cuando así sucedía se daba media vuelta sobre la silla y el caballo, sin otra guía que su instinto, continuaba por el camino,  de la misma manera que la abuela, el abuelo, los que allí estábamos.

 

Delhy Tejero

19/09/2010 19:45 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

eso otro que nunca escribiré

No muy lejos, sobre la mesa, está la película que compré sin el ABC el otro sábado, “Amanece, que no es poco”, de José Luis Cuerda. Empiezo el día:

Mermelada de moras y ciruelas. Orujo de moras, manzanas reinetas asadas, un racimo de uvas, bizcocho, un caldo de escaramujos, café. Me estiro y espanto a los gatos que pasan por debajo de la silla.

 

Delhy Tejero

19/09/2010 19:51 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

El tiempo es la distancia

Resto horas para coger unas vacaciones con la sensación de que mi tiempo desaparece evaporado antes de llegar a mí. Uno de mis tratamientos favoritos es el de acercarme a viejos locales para dar un vistazo sin demasiadas expectativas, por ser esta la ciudad que es. Pero hoy estaba equivocado pues en los estantes del garito dormitaban algunos libros. De entre todos ellos abundanban las guías de viajes en inglés y francés a paises e islas maravillosas, Sheichelles, Fiji… Una vez más recuerdo con pesar lo que dejé, esas guías, pasadas de años pero que ahora veo en un estante de mi casa como lugares imaginarios a donde probablemente nunca llegaré. Estas guías me ayudarían a soñar y adornar esas horas que se me van de entre los dedos. Para paliar este hondo pesar contemplo otro tipo de guías que sí acabaron dentro de la bolsa. Se trata de pequeñas guias de español para chinos, senegaleses, rusos y ucranianos. Ésta última es fruto de una deducción, fruto del color de la bandera que aparece en su portada. Sí, me dijo el dependiente, hace poco cerraron una librería en la calle Colón. Son nuevos.

 

Serguei Bubka

21/09/2010 00:21 prision Enlace permanente. Literatura No hay comentarios. Comentar.

 我无法确知

编按:9月8日是台湾导演侯孝贤的生辰,侯导演在爱影人心中的位置无须多言,我们也不会用煽情的句子来表达对他的(电影的)种种感触。这篇文章算是作者送导演的一份薄礼,我们且在阅读和回味中问候侯孝贤吧。

rendía un homenaje a la aventura

Busco un viaje que me acerque a lo que creo que soy. A mi potencia escondida, genio dentro de una lámpara que sólo yo puedo acariciar. Masturbarme hasta que los tres deseos no sean sino decisiones firmes. Ese viaje, de ser, será largo, meses o años. De momento tomo un concentrado breve con el que no alcanzaré sino el placer melífluo y resumido de un instante. Después, volveré igual.

No hace mucho mantuve una conversación con una persona que había realizado por primera vez en su vida un viaje de dos meses. Me contó aventuras y anécdotas sin que sus expresiones dijesen nada extraordinario. El otro día alguien me dijo que tanto su mirada como el tono de sus palabras habían cambiado. Aseguraba que volvería a marchar otros tres meses porque podía. Fue rotundo y su mirada le acompañaba. Esa expresión y palabras dicen más de quien es ahora, de lo que dejó tras de sí antes de su primer viaje, que todas esas aventurillas y otras más con las que me deleitó un café. Aquel momento, sin embargo, me motivó y alegró. Escuchar al viajero siempre seduce y da energía. Ahora me doy cuenta de que aquello tenía bastante de monotonía pues yo quería palpar los cambios y esos, como en muchas ocasiones, solo se delatan con pequeños monosílabos, actos o miradas de las que uno ya no es dueño.

 

El buscador de la certeza se equivoca de claves, predicciones, dogmas, abecedarios. Pero yo no

Cuanto más me planteo la necesidad de escribir mi realidad más imposible me parece. Durante estos ideas las aventuras y desventuras se han multiplicado por mil. Escribir sólo una de ellas, dentro de lo anodino de una vida anodina, me llevaría la tarde. Meditemos nuevamente sobre aquella historia según la cual el emperador se dio cuenta de que no habría grano suficiente en el imperio para recompensar la petición del maestro de ajedrez frente a su tablero. Coloquemos así las sensaciones, una en la primera casilla del tablero, dos en la segunda, cuatro en la tercera, ocho en la cuarta hasta llegar a la 64. Es imposible describir todo a menos que entrara en coma y me inhibiesen las ensoñaciones y fantasías.

 

Empiezo con algo, con el número extraordinario de “Fantasía” 251. En concreto con la tercera viñeta de “Yo, El Chacal”, obra de German Sturgiss:

 

“En la jungla un animal enfermo no vive mucho. En Nueva York, esa otra jungla, un detective que se olvida del presente por mirar al pasado tampoco dura. La luz se ha apagado; Willy Ferraro abre la puerta”. Al poco vemos cómo a nuestro protagonista le adormecen con un pañuelo “embebido de pentotal”

 

Estos días podrían conservarse en mi álbum particular de recuerdos así, embebidos de pentotal. Escribo esto mientras escucho un recopilatorio de música nigeriana de los años 70. Mi intención era escuchar y traer algo de música africana, nada que ver con los fados y por la cosa de huir un poco del tópico y el bacalao. De ahí a traerme este disco hay una pequeña distancia imposible de seguir hasta a no ser que relate el proceso, algo que no voy a hacer por no perderme dentro del tablero de ajedrez. Es importante que se recuperen y actualicen estas músicas un tanto olvidadas. Y mientras esto hacemos nos dejamos sorprender y olvidarnos de nuestro ombligo occidental, tan sucio y ridículo como pobre de espíritu.

 

http://www.worldlingo.com/ma/enwiki/es/Music_of_Nigeria

 

 

 

como un antecesor del que nunca seré

Los pinchazos siempre son inesperados y algunas veces vaticinadores. No es necesario mirar al cielo para observar el vuelo de un águila y así preveer lo que el futuro inmediato encierra. Entre otras razones porque sobre la ciudad no sobrevuelan estas especies ni ninguna otra que no esté tintada con el negro y gris de su contaminación. Hablo del espíritu que embargó mi espíritu, un caso de exorcismo laico al que últimamente me someto con el látigo de los días impares. Porque he visto cómo los que insisten bajo el signo de la testarudez consiguen dar un paso más en la conquista del Ártico. Y el Ártico es el corazón de los que sufren. No quiero perderme en detalles y contrastes. Pongamos que hablo… (de Madrid… -Joaquín Sabina cantó-).

Recojo aquello del cuchillo sin filo al que le faltaba el mango y sopeso la incertidumbre ante la nada. Veo dos masones en los asientos del teatro mientras esperábamos el inicio de la función. Son dos prebostes de la ciudad y charlan amistosamente ante lo que se supone una nueva obra inteligente de Els Joglars. No son cucarachas aunque al menos uno de ellos se parezca en la forma y el fondo que apenas percibo (Sé que hace unos años guardaba en el maletero de su coche un kit de picnic, al estilo familia en el parque de Yellowstone, para seducir a jovencitas). Recojo los momentos del día tras haberme ejercitado en lo del gato y la rueda reventada. Esta mañana también vi una cucaracha borracha en una trampa de cartón envenenada. Kafka no andaba lejos, ni Pessoa supongo, héroes de sus países respectivos, aborrecibles iconos a los que han momificado para el bien de la cultura en general y del país en particular. Yo soy mi propio país y no quiero santos ni mártires, ni cucarachas, ni pinchazos ni festivales a lo Hay repletos de dinosaurios fantásticos. Allí, en el Hay de Segovia, estuvo Lobo Antunes. En el periódico recogen sus frases como si fueran ostias consagradas: “Todos los muertos vuelven y no van a tener nada que ponerse”, o “Dos hombres cuando lo son, están condenados a entenderse”. Y sin embargo, en un día como el de hoy, un amigo cumple años. El tiempo sólo vive su circunstancia y ésta vive dentro de un reloj de arena. Y conforme va cayendo la arena por el agujero, ahora lo veo, se aprecia la parte superior de un cuadro, “La lectora”, de Fantin Latour.

 



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