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los desperdicios de la vida
El rostro del perdedor siempre dice lo mismo. Y sus arrugas, el pelo blanco y la mirada de viejo lobo vienen a ratificarle sus pensamientos. Y se define como un superviviente al que pronto otros dejarán de mirarle y tenerle como tal. Su tiempo pasado también es su derrota y antes de que él se vaya otros ya lo habrán hecho y así nadie conocerá de las batallas perdidas salvo él y algún otro lobo no menos perdido y derrotado que él. “La mirada del lobo” es el libro que publica Antonio Pérez Henares. ¿Quién es el autor que aparece en la presentación junto al paleontólogo Juan Luis Arsuaga? Nos cuenta las aventuras de un adolescente del paleolítico y un lobo lobate, heridos ambos, mientras cazaban. El autor es director de publicaciones del grupo Negocio y además consejero editorial de la revista Osaca, dominical de los periódicos de Promecal. Tacho de la lista. El currículum justifica el borrón. Él ni es un lobo ni tiene nada de perdedor. Al menos si lo comparamos con aquel vecino que se cayó a un pantano por seguir las órdenes del gps. Ahora me entero de que Mohamadou Dassi, que así se llamaba el conductor, era senegalés y vendía bolsos y cinturones en los mercadillos. El traslado del cuerpo hasta Senegal cuesta 6.700 euros y el seguro abona 2.150. El resto debe salir de algún bolsillo y mucho me temo que los de esa clase no se encuentran entre los que hasta no hace tanto vendía feliz como una lombriz. El viaje de ida y vuelta a Dakar puede costar menos de 600 euros pero para ello es imprescindible estar vivo. La muerte encarece el transporte salvo que estemos en guerra declarada y firmada. No es bueno morirse, un gps te conduce hasta el final y otras conclusiones fáciles se pueden sonsacar de este suceso. ¿Era un perdedor Mohamadou? ¿Un lobo? ¿Cómo terminan sus días los perdedores? ¿Y los lobos?
“Que la desgracia caiga sobre ti, como el rugido del trueno, te atrape y te mate. Que una serpiente te pique para que mueras. Que la muerte caiga sobre ti en forma de úlceras. Que mueras si bebes agua. Que toda clase de enfermedades te importunen. Que la magia te entregue a los europeos para que te encarcelen y perezcas en su prisión. Que no sobrevivas a este año. Que toda clase de problemas caigan sobre ti. Si comes alimentos guisados, que mueras. Cuando estés en medio de la red, cazando animales, que tu amigo te atraviese con la lanza por error.”
Estas cláusulas se pronunciaban como conjuro cuando alguien robaba algo a otro. Son cuestiones que recoge Evans Pritchard en su libro “Brujería, magia y oráculos entre los azande”. Y bien parece que se las soltaron a ese conductor y como quiero creérmelo intento memorizármelas para mi uso personal, para cuando alguien me falte o se comporte de manera fea. Que la desgracia caiga sobre ti, le diré, como el rugido del trueno, etc.
Esto y un anuncio que leí en el “Carrión”, Nº376. de 29 de octubre de 2010, dentro del apartado animales: “Chivo 10 meses para padre, muy guapo. Tel: ----

Alfredo Jaar, “The Power of Words” (“El poder de las palabras”), 1984.
dilatando las burbujas del vidrio
Escucho una canción de Diego Vasallo en la radio. Está presentando su disco “Canciones en ruinas”. El título y la voz no me suben la moral precisamente. Tampoco es que la tenga muy baja. Mikel Erentxun, la pareja de Diego cuando se llamaban Duncan Dhu, corre maratones y el próximo domingo estará en la de Nueva York. Diego en la radio y Mikel en chandal poniéndose las pilas. Yo estoy en casa escribiendo estas cosas de Diego y Mikel. No corro ni canto. Mi madre también está en casa (en la suya) pues han suspendido la intervención. Cosas y casos. Pienso en el caso Cela. En 1994 ganó el Planeta con “La Cruz de San Andrés”. Carmen Formoso, autora de “Carmen, Carmela, Carmiña” vio el libro de Cela en el escaparate de una librería y le llamó la atención ya que había presentado el suyo al mismo concurso y leyendo la solapa de este otro, encontró cierto interés pues la historia guardaba alguna relación con la que ella contaba. Cuando leyó la obra de Cela se dio cuenta de lo que ocurría. Es importante tener un médico y un abogado en la familia. En el caso de Carmen Formoso tenía un hijo abogado y gracias a ello, tras doce años de litigios y dos veces archivado el caso, la historia continua. En el banquillo debería estar la sombra de Cela y la de algunos de los acusados, José Manuel Lara, Carmen Balcells (agente literaria de Cela) y la viuda Marina Castaño. Al parecer fue un negro habitualo de Cela quien culminó el trabajo, un tal Mariano Tudela. Buceo el Google y encuentro fácilmente una carta de Olivia Tudela en "La voz de Galicia" (Año 2002) en la que desmiente el entresijo, harta al parecer de acusaciones. Francisco Umbral (Página 166 del libro “Cela: un cadáver exquisito”) y sobre todo Tomás García Yebra (“Desmontando a Cela”), señalaron con el dedo a la misma Cruz de San Andrés. Hace rato que ya no está Diego Vasallo al otro lado pero el eco de su voz aún retumba en mi habitación.
http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2002/12/29/1396295.shtml
http://servicios.laverdad.es/panorama/reportaje150103-1.htm

La oscuridad incuba siempre un gusto prenatal a sangre
Me revuelvo sobre mi propio cadáver. Siento la rabia de no estar en un lugar tranquilo, en un lugar donde otra lógica que no sea tan sucia, amamante mis sueños. Vila Matas habla del fracaso en un artículo publicado en el Babelia del pasado día 30 de Octubre. ¿Me habrá guardado el suplemento cultural mi gabinete de prensa? Ese que ahora anda dividiéndose y estrujándose el cuerpo que no la mollera porque guarda en camas diferentes al padre enfermo y a la madre también enferma. Decía que Vila Matas cuenta cómo hace tres años recibió una invitación para participar en un congreso literario sobre el fracaso que se celebraría en la universidad suiza de Saint-Gallen. Todos nos sentimos un tanto fracasados en algún momento de la vida. Uno mismo vive las mañanas en estos días como partes latentes de esa derrota que me consume y encierra. Pero son muchas más cosas. La vida misma se encargará de decir la última palabra, de derrotarnos a todos, victoriosos gladiadores o pusilánimes soldados de infantería que no movemos ficha. La vida se está encargando de liquidar a ese vecino del pueblo que ya no siembra los campos, ni mira otra luz que la que entra por la ventana triste de su habitación blanca. Se están investigando células y corazones. Se pueden aislar las células de un corazón y rejuvenecerle con otras células más jóvenes y sanas. ¿Llegarán a tiempo para suplantar a este mío que late dentro? Nuevas células que alejarán el sabor de la derrota un día no muy lejano. Más investigaciones que abrirán la luz mientras mis mañanas se revuelven contra mi ser y esencia, ésa que creo tener. Y las cenas, comidas, congresos, cursos se dejan caer, haciendo tormenta y aplastando el tiempo para disimular la derrota con palabras de bienvenida.
Escucho "A world out of time", Henry Kaiser & David Lindley in Madagascar.
http://www.enriquevilamatas.com/relecturas.html

el imposible oficio de escribir aproximadamente
Me entero de que a Miguel Sánchez Ostiz le han dado el premio Euskadi de ensayo en lengua castellana. Leo en Noticias de Navarra.com la reseña de Paula Echevarría al respecto (27-10-2010). Nos dice que la obra “Sin tiempo que perder”, trata “mucho más de la época en que vivimos que de mi mismo”, según refiere el autor, y que "Es una forma de ensayo modesto, en el sentido de que no es académico ni riguroso. Son reflexiones casi a salto de mata, al ritmo de los días y del propio mundo". Un ritmo inevitable que evidencia que "el tiempo es limitado y hay que encarar las cosas importantes de la vida". Su blog es la herramienta con la que se piensa y añade que no es fácil escribir a diario. Nada nuevo bajo el sol y eso confirma mis pasos que resuenan en la otra calle.
Uno la cuestión del fracaso recogida ayer y esta última propuesta que se acerca a lo que pretendo. Escribo y mientras escribo no vivo. Antes, eso sí, he ido a comer con unos amigos. La cita propuesta, intuyo que por vencer el aburrimiento o animar la fiesta de los encuentros anodinos, ha sido agradable. Ellos, los comensales, se suelen divertir, intuyo, comiendo y charlando de sus cosillas, chascarrillos inocentes y anécdotas sencillas. Ellos, se socializan comiendo y yo viendo películas, obras de teatro y cualquier cosa menos escribiendo.
También he acudido al inicio del curso oficial de la Uned. Esto daría para una novela. Sólo diré que la media de edad frisaba los noventa años y que la charla inaugural ha sido una verbena de la palabra y el entusiasmo, puesta sobre la mesa por una erudita de la nutrición. La conferenciante recordó múltiples anécdotas. En una de ellas contaba cómo iban llegando los niños a la escuela de una aldea gallega, con los coloretes bien puestos. Al poco de sentarse en las sillas los niños se dormían. Pronto supo la profesora que los niños desayunaban una buena ración de sopanvino. Por tanto, explicaba, no todos los tiempos pasados siempre fueron mejores en cuestión de nutrientes. Y de la teoría pasé a la práctica, vino, croquetas, tortilla y mofletes coloradotes. En ese orden. Tal vez tuviera razón en eso del tiempo, no tiene más importancia. Cada uno mira con sus ojos y bebe con sus labios.

Corto y pego de "La historia del día": El jorobadito (1933). Obra de nueve cuentos en los que el autor nosreitera sus cuestiones: la angustia, la humillación la marginación la hipocresía de la sociedad burguesa, el aburrimiento y el cansancio corno generadores de las conductas sociales más negativas, y la mujer como objeto simbólico de perversión.
la alta metralla de la noche en fuga
Es fácil adivinar a quien se entierra por el trajín de coches y personas que van y vienen. No estoy hablando de celebridades, sino de gente normal. Así, cuando el pueblo se transforma en una extensa nube de carne con patas que apenas habla, que susurra, se entiende que el muerto es una persona joven. Una persona de, digamos, 49 años o lo que para los alumnos más perdidos se denominaría fósil. Porque una persona de cuarenta años para un muchacho de quince es un fósil. Pero estos muchachos no saben que ellos mismos son otro fósil, parco en ideas y más muerto que vivo a no ser que se les implante el deseo consciente de saber y aprender.
Hoy he ojeado las esquelas como hago días sueltos, días con niebla o sol, es indistinto, porque la niebla y el sol que marcan mis días están dentro y resultan difíciles de contemplar para un extraño. Digo que he consultado las esquelas en el ABC como otros hacen con los oráculos y los horóscopos. Aquí siempre aparecen esquelas de relumbrón difíciles de entender, por ejemplo: Don Ignacio Ramírez de Haro y Pérez de Guzmán Álvarez de Toledo y San Juan. Luego, debajo, la profesión y méritos del finado:: Conde de Bornos, Grande de España, Marqués de Casa Valdés, General de Ingineros, Diplomado del Estado Mayor, Alférez Provisional, Trece y Comendador de Montalbán de la Orden de Santiago, Caballero Maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Caballero del Estamento Militar del Principado de Gerona, Vicepresidente de la Santa Pontificia y Real Hermandad del Refugio, Presidente de la Conferencia de San Vicente de Paul de P.C.M. Patrono del Monasterio de la Concepción Francisca Latina, Voluntario Guipuzcoano Alistado en el Tercio de Oriamendi, Numerosas Condecoraciones naciones y extranjeras. Falleció en Madríd y tal y cual. Siento la extensión. Edad, 92 años..
Evidentemente no era al que despedí. En las cosas de los muertos con el tiempo uno va cambiando de opinión. Si en un principio desistía y renunciaba a cualquier posible acompañamiento por considerar que nadie podía acompañar al desolado, en estos días ya no me atrevo a pensar que siempre sea así. El muerto, en este caso, era todo en el pueblo y cada vecino así lo entendía y explicaba con los ojos llorosos mientras le cantaban la misa. Un gran gemido se extendía por los alrededores, susurros y rostros cabizbajos poblaban los alrededores de la iglesia, más pequeña que nunca. Vecinos de los pueblos de alrededor aparcaron los tractores por un instante, se olvidaron de arar y limpiaron los zapatos que guardaban en una bolsa para despedirse de aquel que fue. Y en este que fue estábamos un poco todos, con una sentida sensación de estar de paso. Ha sido como un rayo, un relámpago que nos habló de las fuerzas misteriosas, del azar y la pequeñez.
Hacía mucho tiempo que no veía a un muerto esperar en casa el día del entierro. Sé que las visitas y pésames se sucedieron desde que le trajeron. Algunos tíos y amigos vinieron de lejos para dar el pésame y excusarse por no poder acompañarles al día siguiente, el del entierro. Tras el dar el pésame y agachar la cerviz, partieron a sus ciudades lejanas. Fue cuestión de un rato, suficiente no sólo para cumplir sino para mostrar la pena y el dolor, en sus distintos grados, que la pérdida suponía. Cada pérdida produce su dolor en las personas y el grado de éste es consustancial al amor que se le haya profesado. Antes pensaba que esto no era así y que ante una pérdida sensible sólo debían mostrarse cercanos los que verdaderamente sufrían y quedaban heridos de por vida. Ahora sé que entre los que sólo vienen a cumplir, también les hay que vienen a sentir de alguna manera aquella pérdida. Siempre se me pasó por la cabeza no acudir al entierro de mis padres. Dejar allí a un monigote que aparentara dolor, con sus gafas oscuras y su traje oscuro y los labios moviéndose , diciendo gracias, su tabaco gracias. Son momentos en que uno querrá estar sólo pues sólo está en el dolor por mucha gente que oculte el sol a su alrededor. Uno no sabe ya, pues también piensa que lo mejor sería poner al muerto en su casa del pueblo y abrir la cocina con pastas y orujos para aquellos que vienen y van. Uno bien sabe que vive como sueña, sólo y que la muchedumbre produce aislamiento y otras cosas más que no da el luto. Y el sol, la niebla y el luto, siempre irán por dentro
Y el abuelo, ya viudo, decía, sed fuertes, sed fuertes. Hay que ser fuertes. Y el nieto no decía, lloraba.
"...
Se encumbrará la púrpura
de tu jardín recóndito
al son de una violenta primavera.
Abrirá un cauce por tu cuerpo, en pos
de su cuenca escogida.
Y al llegar a la bóveda del ojo,
con la presión de un pétalo encendido,
levantará su párpado esa rosa
hambrienta de la luz. Y estarás ciego."
"La rosa secreta"
El cáncer es una fiesta de las células"
Miguel Ángel Velasco ("La miel salvaje")

Obra de Santiago Sierra, quien ha rechazado el Premio Nacional de Artes Plásticas. Carta enviada a la miniestra por el autor:
hasta el vértice neto de los sueños
Qué sólos se quedan los muertos y qué sólos se quedan los huérfanos. El dengue es una enfermedad febril que se transmite con la picadura de un mosquito. El considerado segundo mejor surfista de la historia, Andy Irons, padecía de esta enfermedad y fue hallado muerto en el hotel del aeropuerto de Dallas, Fort Worth. La autopsia ha desvelado una sobredosis. En la mesilla encontraron mediacamentos y un frasco de zolpidem (somnífero) que contenía metadona. Andy vivía en Kauai, una isla de Hawai que es un buen sitio para hacer surfista como otros se hacen esquimales en el polo. A raíz del deceso nos enteramos que durante los juegos de la Commonwealth celebrados en Nueva Delhi, unos cuantos de los participantes contrajesen la enfermedad, dadas las condiciones insalubres de las instalaciones y las nubes de mosquitos que por allí se concentraban. No hace mucho fue Francis Crippen quien las palmaba en Dubai, en plena de competición de la Copa del Mundo y esto hace que a mi cuerpo le quedan muy pocas ganas de mojarse o lanzarse a ningún otro mar que el de su interior, tan pocas veces tranquilo y en paz. Tal vez porque la paz está más bien vinculada con los cadáveres y uno anda algo vivo todavía, leyendo cuestiones cercanas y lejanas a la vez, como esa que me habla de una costumbre africana denominada “evitación de la suegra”. De esta manera, leo atento, se establece una distancia entre el yerno y la madre de la esposa, y en consecuencia, el efecto innegable de evitar los conflictos pues debemos tener en cuenta que son dos los puntos principales de tensión en la situación que se crea gracias a un matrimonio. El existente entre la esposa y los padres del marido y entre el marido y los padres de la esposa. Asiento con la cabeza y surfeo entre las olas de ideas remotas. En África tienen las cosas más claras que aquí, en esta ciudad al menos, y en estos pueblos dejados de la mano de Dios. La evitación de la suegra me podría llevar hasta la isla de Ambergis (Belice) pero allí han asesinado a una azafata española y eso me hace pensar en que la idea de marchar a una isla me debe hacer pensar un poco más. “La muerte me encontrará con la pluma en la mano”, ha dicho Vargas Llosa en la presentación de su nueva novela “El sueño del celta”. En cualquier caso para todos y todas, para los muertos en vida y para los ya enterrados, están los fossores (en latín, los que cavan), frailes de una comunidad de los que apenas quedan doce en este país extraño. Los fossores viven en los camposantos y dedican su tiempo a enterrar y rezar. Tal vez uno, si se pone a pensar en ciertos sueños sobre islas, palmeras y proezas abandonadas, no esté tan alejado de esas costumbres como lo pueda parecer. Eso sí, donde pone rezar, léase escribir.

pretéritos, amorfos, silentes
Antonio Lobo Antunes, en el cultural del viernes, dice, entre otras muchas cosas que “un padre es algo que existe entre nosotros y la muerte. He visto morir a mucha gente, en el hospital, en la guerra, y siempre llaman a l madre, pero la referencia sigue siendo el padre”.
Pienso en lo que quiere decir. Pienso profundamente en ello.
Estoy colaborando en la realización de un curso. Una ponente, contrarreloj, expone lo que va a ser su ponencia. Se proyectarán tres películas de cuarenta minutos y hablará sobre ellas. Pasadas unas horas llega un fax de la distribuidora en la que pide 200 euros por la proyección de cada película. Todo tiene un precio. Se negocia por teléfono y al final, el poder de persuasión, consigue que los seiscientos euros totales queden en cero. Este mundo es un negocio y el de las imágenes uno más crudo. Proyectar algo, lo que sea, te condena al delito pues todas las imágenes están registradas, tienen su distribuidora y derechos de autor que amenazan con castigar si no se atiende debidamente a lo que marca la ley. Es una situación policial. Son cuestiones que añaden presión. ¿Quién me manda colaborar en un curso al que le pueden crecer los enanos? Mis compinches tampoco tienen experiencia. Tal vez un día escriba sobre ello. Así sacaría un rendimiento al asunto. “El archipiélago del insomnio” es el título de la nueva obra de Lobo Antunes. Espero no llegar a ese archipiélago nunca jamás.

Antonio Lobo Antunes
Yo soy otro
Ile I´oun I´agba
Olorun I´oun I´egbon
L´olorun ba ninu o rele,
Isu peyin kó ta
Igbado tape kó gbó
Eree Yosu opolo
(La tierra afirma que ella es mayor
el cielo dice lo mismo
El cielo, enojado, se ha ido
El ñame rehusaba crecer
El trigo no maduraba
Las habas no daban fruto)
Entre los yoruba el poder y la autoridad son físicos y espirituales. El pensamiento yoruba se caracteriza por una dualidad, la vida tiene dos caras, la terrenal y la celestial. Este cuento describe la lucha entre el cielo y la tierra por una rata, ni pa ti ni pa mi, así que el Cielo detuvo la lluvia y vino el hambre y tal y cual. Aprender yoruba es imprescindible y nadie lo estudia porque no da de comer, a no ser que un comando terrorista comience a comunicarse en yoruba y se precise urgentemente un traductor. Todo el mundo tiene las alarmas a punto de saltar. Los unos dicen y los otros desdicen. La calma no existe y mi mirada es una mirada yoruba.
Mañana empiezan a llegar los ponentes del curso. Entonces se nos plantea la necesidad de aprender algo sobre el tema. Los títulos de las conferencias nos llenan de ignorancia, la crítica de lo real/ lo real como crítica, la cámara reflexiva, mirar al otro y mirar con el otro, etc. De repente somos más ignorantes de lo previsto ¿cómo acompañar en la conversación? Una de las películas que vamos a ver es “Yo, un negro”, de Jean Rouch. Es una película de 1958. En 1960 se estrena “Al final de la escapada”, de Godard, deudor de Rouch. En ambas películas la cámara sigue al personaje. Si una cámara me estuviera siguiendo ¿a qué tipo de personaje responderían mis actos? ¿Dentro de que tipo de novela o película encajaría mejor? De una película en la que sale un yoruba perdido en la ciudad.
“En resúmen, al titular un film, Yo, un negro, Jean Rouch, que es tan blanco como Rimbaud, declara, él también, Je est un autre. Su film, en consecuencia, nos ofrece el Ábrete Sésamo de la poesía”
Godard. Arts. 1959
… El film de Rouch muestra el camino del cine moderno, de la Nouvelle Vague; de Godard al menos. Poco después éste filmará A bout de souffllé… El deambular de los cuerpos por la ciudad es parecido, como sus fabulaciones y desesperaciones. Ambos protagonistas construyen su personaje sobre un modelo de ficción americana, como en una película de gangsters. Yo es otro.
La misma divisa se podría aplicar a los personajes de Shadows (1959) de John Cassavettes, otra puerta al cine moderno. Como la de Jean Rouch es una película filmada en 16 mm y cámara al hombro, cuyos personajes meclan porciones de vida (y sus nombres) al tiempo que colaboran en el proceso ficcional del relato que se construye…
Fran Benavente

somos el tiempo que nos queda
Ha llegado el primer ponente del curso. Un curso que tiene algo de irreal. Me esperan días intensos, de eso se trata ¿no? Le hemos enseñado cuatro lugares de la ciudad, la catedral, la biblioteca, la plaza mayor, etc. Nuestras explicaciones eran en sí otro lugar, aquel de donde somos, vamos y venimos. Parecemos gente normal. Estamos preparados para relacionarnos amigablemente con los extraños, empatizar y no vender absolutamente nada.
La mañana fue dura, la semana, estos últimos días en los que una patrulla de hombre grises están haciendo de las suyas, o sea, robándome el tiempo. De eso se trata ¿no? De que el tiempo, a uno, se le vayan robando los distintos avatares de la vida en un pronto y próspero fluir.
Antonio Ungar, colombiano (Bogotá, 1974), ha ganado el premio Herralde de novela con su obra “Tres ataúdes blancos”. El escritor vive en Jaffa, Israel. Un día pensé en hacerme con todos los premios Herralde de novela. Les estoy viendo colocados en una estantería y me gusta. Esto no se lo diré a un extraño a no ser que el vino se me haya subido a la cabeza. Estos libros, nada antropológicos, me darían buenos placeres y, sin duda también, días intensos.

lo importante era la espera
La vecina de abajo ensaya para la jornada. Sus gritos se oyen perfectamente. Supongo que será cosa de la niña, aún dormida. El mundo debería dormir un poco más.
Estoy inmerso en el curso de Antropología. No soy el organizador pero hago como que ayudo y me paseo anunciando el fin del mundo. Ayer la jornada fue intensa e interesante. Roger Canals habló sencillo y claro sin necesidad de meter tercera o cuarta, que diría él. Con la primera valía (supongo). Lo bueno de que el resto de ponentes acudan al curso entero es que ya se hacen una idea de lo dicho y así pueden evitar repeticiones y jugar entre ellos con referencias. La antropología visual consta de tres ámbitos:
La imagen como objeto de estudio
La imagen como método de investigación
La imagen como discurso o lenguaje
Esto necesitaría unas cuantas aclaraciones pero no hay tiempo para ello. Entre las numerosas anécdotas que nos contaron recojo una para abrir la jornada. Flagherty rodó Nanook el esquimal en 1922. En una escena de la película vemos como los inuit pescan una foca. Hay un agujero en el hielo y el esquimal que ha arponeado a la foca por el agujero pelea denodadamente hasta hacerse con la pieza. Años después dejaron la cámara a los propios inuit para que fuesen ellos los que grabasen la caza de la foca. Encendieron la cámara y esperaron minutos para frustración del director que veía cómo se iban gastando las pilas de la cámara sin grabar otra cosa que la espera. En el momento en que apareció la foca y el cazador insertó el arpón en ella, el inuit encargado desconectó la cámara. Se acabó. El director quiso saber el motivo y le explicaron que lo importante en la caza de la foca era la espera.

¿Cómo evitar el simulacro? ¿Cómo vivir sin desvivirnos?
El espectáculo ha terminado. Señoras y señores, como diría el presentador del circo, puede que algún día haya más. Por de pronto hemos visto fieras saltando dentro y fuera de una pantalla, salvajes, las mismas imágenes con diferentes significados y viceversa, distintas imágenes con idénticos significados.
Hemos sido postmodernos, tomado suertes y sin necesidad de estocada alguna por parte de extraños, ejecutado el curso con nuestras propias manos. Y al punto de hacer esto apareció la autoridad desarmando nuestras ideas y preceptos. La clase estaba revuelta y el capataz sólo supo que desesperarse educadamente con todas sus licenciaturas al borde de un ataque de nervios. Nadie había dicho nada, nadie informó de alteraciones o malentendidos. El malentendido en este caso vino a transparentar hasta el final lo que el curso ha sido en su gestación y estructuración, un laberinto extraño donde los faunos éramos visitantes y Ariadna, una diosa que ejercía a lo María Lionza, plena de diversidad, caras y espaldas. Una María Lionza para cada mirada.
Penetrar más allá de la puerta de cualquier laberinto implica dejarse atrapar por los enigmas que dormitan y gruñen en cada rincón, apenas audibles con un simple paseo.
La historia tenía que acabar (es un decir esto de acabar) así, con una sensación de derrota moral cuando en realidad el congreso ha sido una pequeña fiesta liliputiense, una lámpara encendida en el espacio sombrío de otro laberinto. Uno más en el que desconocemos los motivos y las razones por las que nos dejaron pasear durante unos días de nuestra existencia. ¿Se arrepentirán de ello? Una y no más. En el camino nos encontraremos, terminó exclamando la autoridad, y la mente de uno quiso completar la frase con lo más importante, arrieros somos.

suspira con educación
El día 11 comenzó el curso y ese mismo día fallecía Carlos Edmundo de Ory, uno de los míos, tal olvidado como fascinante. Supongo que el espacio ocupado por otros poetas mediáticos, léase Ángel González, no dejaba espacio para los más grandes.
Y sufrimos
Damos vueltas y más vueltas en nuestro lecho de miseria
Y debajo de ese lecho
está el cielo y no lo sabemos
Carlos Edmundo de Ory
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Muere/poeta/Carlos/Edmundo/Ory/

Vengo de ser un cuerpo por el mundo
Agostino Casaroli fue cardenal y secretario de Estado en el Vaticano, el segundo cargo en importancia tras el del propio Papa. Tenía varios apodos, Monseñor Perestroika, el 007 del Vaticano o Lagostina fueran algunos. Lagostina era marca de ollas exprés italiana con la que le identificaban por su capacidad para soportar la presión sin estallar. Ahora Ali Agca dice que fue quien organizó el ataque contra el Papa. Las opiniones de Ali Agca se confunden con la realidad y quedan en espectáculo de barraca. En cambio, el apodo de Lagostina, la olla exprés, queda incorporada a mi imaginario personal. Crecer y vivir significa convertirnos en Lagostinas del pim pam pum. Puede que incluso, en determinadas circunstancias, un buen día se nos acuse de haber atentado contra una especie de Papa, metáfora de algo o alguien, cualquier cosa menos adivinar que nosotros también somos esa olla exprés. Digo esto porque el curso culminó de la peor manera, entre otras cosas, porque existen códigos indescifrales. Por ejemplo, si alguien dice que acudirá a la clausura de un curso que se celebra en el salón de actos de un edificio, eso quiere decir que estará hasta la hora crítica en la secretaría, un piso más arriba, y no en el lugar del acto. Y, de la misma manera, no informará de su llegada, con la debida cortesía y antelación, para tranquilizar a los organizadores, ni se sentará en la última fila de la sala esperando la conclusión del acto. Ha llegado el momento de las explicaciones estériles. La mujer del César no sólo debe serlo sino también parecerlo.

Ruben Abella (Valladolid, 1967), finalista del Nadal 2009, ha publicado un nuevo libro en la editorial palentina Menoscuarto, “Los ojos de los peces”.
me iba perdiendo a solas por el mapa
Y sigo, ahora, el curso de la vida, sin tren, auto o radio que llevarme a la oreja para oír lo que quiero oír. Arrabal informa: entre las cien personalidades más influyentes en el mundo, recogidas por el editor de la revista “Time”, no se encuentra ningún novelista, dramaturgo, poeta, filósofo ni personaje relacionado con la cultura. Una muestra más del curso de la vida, eso sí, hay que estar informado porque en cualquier momento uno corre el riesgo de despistarse y caer al río de la desesperación que sigue el mismo curso que el de la vida.
Además de esa pequeña lista anticultural uno sabe que las personas que pueden influir sobre uno en las decisiones más próximas y cotidianas son otras. Me paro a pensar en ellas y compruebo que poco o nada tienen que ver con la cultura. No soy Arrabal ni un heredero de Jimi Hendrix que acaba de sacar al mercado cuatro CD y un DVD con material inédito (canciones, fotos, postales, dibujos y letras). Debo seguir mi propio curso sin esperar herencias extrañas.

Mi propia profecía es mi memoria
“El arte de volar”, premio nacional del comic. Se me hace antigua la noticia. Era algo sabido y esperado. Tantos meses desde que la obra llegase tan lejos, dentro y fuera de mi alcance que, ahora, al anunciar el premio, se me hace, repito, sueño cansado o noticia antigua sacada de un nodo.
Paso los días leyendo, subrayando y estudiando cosillas de hominización. Por ejemplo, ahora sé que la familia Hominidae tiene estos géneros:
- Ardipithecus
- Orrorin
- Australopithecus
- Paranthropus
- Kenyanthropus
- Homo
Y dentro de los Homos encontramos las siguientes especies:
- Homo Habilis
- Homo Ergaster
- Homo Erectus
- Homo Antecesor
- Homo Neanderthalensis
- Homo Sapiens
¿Cuánto de esto quedará abonando el futuro? Mi gabinete de prensa también informa. En los escaparates de las librerías tenemos varios tochos novelescos chinos: “Sueño en el Pabellón Rojo I y II” de Cao Xueqin. Una obra que se colocará en el anaquel de mi estantería junto a la japonesa “Genji Monogatari”. “El erudito de las carcajadas: Jin Ping Mei en verso y en prosa. Vol. I” y “Flor de Ciruelo en vasito de oro”, de Jin Ping Mei. El chino está moda, los cursos se llenan con estudiantes ávidos de conversar en las tiendas de los chinos. ¡Es el futuro! Gritan. Mis libros de hominización saben a chino. ¡Es el pasado! Grito y leo lentamente, subrayo, escribo y apenas consigo digerir unas pocas hojas. Afuera el mundo gira, “El arte de volar” nuevamente es premiado.

Altarriba y Kim, autores de "El arte de volar"
Nuevas evidencias fósiles
"Cada una de las formas de homínidos que han existido tiene su propio sentido de ser y cada una de ellas es, a todos los efectos, una unidad en sí misma que no cabe proyectar hacia el futuro"
"Senderos de la evolución humana"
Camilo José Cela Conde y Francisco J. Ayala
Leído esto es fácil acogerse a la teoría e incluso conversar con los muertos, pensando en ellos, como si fueran eslabones, unidades o fragmentos de una familia muy cercana. Mientras me decía estas cosas miraba alrededor e intentaba encajar a cada lector de la biblioteca en una especie del género Homo. Descubro la realidad mirándola y pensándola. Un proverbio africano dice que el extranjero no ve más que lo que sabe. Y yo que tantas veces me siento un extranjero de mí mismo, digo que no sé nada. Tengo delante una carta al director sacada del periódico de ayer "El Diario Palentino". En ella alguien que firma "Un amigo" ha recordado a un ser querido que hace no mucho nos dejó. Son cuatro líneas de las que se deduce la poca literatura del autor (termina con estas palabras: "pero que tu ejemplo nos ayude a estar unidos y no olvidarte jamás"). No importa. Transluce un sentimiento por la pérdida que me ha hecho recordar nuevamente la figura del finado. He mostrado la hoja del periódico en casa y en seguida se han preguntado por la autoria de la carta. Se trata de alguien con cultura han dicho, como si eso de escribir en los periódicos tuviese algo que ver. Me digo que son pensamientos del género Homo y de la especie Neanderthalensis pero también me digo que la especie bien pudiera ser la de un Sapiens bien cultivado. Enseguida se enciende dentro de mi una luz. Alrededor de ella veo otra carta más poética que hablaría de la inmensa pérdida, de los huérfanos y el campo. Terminaría la misma con un verso que hoy me ha acompañado sin saber muy bien por qué: "Somos la vida que nos queda".
No te preocupes no me he ido,
¿cómo iba a irme sin saber?
Somos el tiempo que nos queda.
Caballero Bonald

Bill Owens
vengo de ser un cuerpo más
La operación ha salido bien, o eso parece. He llegado a casa sintiendo el peso de un saco de cemento sobre los hombros. Nada más cerrar la puerta han llamado los vecinos. Disponen de un armario para guardar no sólo un cadáver y por eso han pensado en mí. Es demasiado ancho les he dicho. Podría ir a vivir allí dentro, colocar algunos libros y olvidarme del mundo. ¿Qué libros? Hoy he hecho una visita al librero más o menos habitual. Mientras ojeaba las escasas novelas que allí había un comercial le explicaba cosillas sobre obras de todo tipo, ensayos, cuentos, novelas y otros misterios que le quitarán estas Navidades de las manos. No hablaban de calidad literaria sino de posibles ventas, historias sorprendentes, enigmas, manuales... Esto, lo otro y 3.000 firmas para arropar a Fernando Esobar en su presentación al Premio Castilla y León de las Artes. Las cosas funcionan así, llenando con borratajos dos cajas ad hoc, con el rostro del pintor en cada una de ellas. Las mismas firmas podrían valer para cualquier tipo de apoyo bienpensante. Me he llevado una sorpresa con la repercusión de la última novela de Javier Pérez Andújar, “Todo lo que se llevó el diablo”. El título figuraba en los estantes de la librería, que no es decir poco estando como estaba, tan vacía de títulos y fundamento. Sé que el autor fue entrevistado en el programa de televisión página2. Esto quiere decir que su anterior libro, “Los príncipes valientes”, sí obtuvo el seguimiento y reconocimiento del público, algo que no suponía tan meridiano. Al final compré un regalo, “Mafia export”, un trabajo documentado sobre la colonización del mundo por parte de la Mafia. Su autor, Francesco Forgione, es presidente de la Comisión Parlamentaria Antimafia de Italia. Antes de meter el libro en el bolso me contaron cómo, durante la compra, dos señores aclaraban sus pareceres. Ahora, decían, se afeitan y se dejan una raja. Antes no era así, la pelambrera significaba un paraíso a dónde adormecerse tras la fatiga. A ellos les sigue gustando así, la cosa llena de pelos. Y así explicaban los cambios y gustos, mientras esperaban el turno en la pescadería.

como una errata al borde una página en blanco
Entro en casa como si acabase de atravesar el Serengueti. Sólo ante el peligro o mejor aún, de la mano de un australopitecino robusto. Mi compañía es todo huesos y sombra, en otro tiempo fue un amigo invisible. Ese que me separaba de la realidad y al que en su día llamaron Ángel de la Guarda. Ahora es ese otro que no soy yo pero que vive dentro de mi piel, habla por mí, aguanta por mí y oye lo que yo no quiero oír.
De repente entran varios mensajes en el móvil y me dan ganas de arrojarlo a la taza del váter. Todos preguntan por mi madre, bien, bien a todos, gracias, gracias, es viernes y no me lo parece. Ha habido suerte, una suerte esperada. Ojeo varios papeles y me doy cuenta de que aún no he mirado la revista del Círculo de Lectores. Pocas revistas puede haber tan apestosas refiriéndose a libros, que no literatura ¿Por qué no me habré borrado? Aún así podría rescatar algunas cosillas, una nueva entrega, con estuche contenedor de regalo para las aventuras completas de Sherlock Holmes. Las aventuras de “Huckleberry Finn” ilustradas por Santi Moix. Aquí la publicidad se apoya, entre otras líneas, por unas palabras de Roberto Bolaño “Sobrevivir. Ésa es una de las magias que el lector encuentra en esta novela”. Y la edición de “Sueño en el pabellón rojo” de Cao Xueqin, 2.380 páginas entre los dos tochos que componen la obra. Según el artículo de José María Guelbenzu publicado en el Babelia del día 6 de Noviembre, es el Quijote Chino. El libro se tituló inicialmente “Memorias de una roca” y muestra la decadencia de este mundo ¿a alguien le suena esto de la decadencia? El autor, de familia noble, terminaría viviendo en los suburbios.
Me gusta el título anterior, “Memorias de una roca”. Siento el peso de una sobre mis hombros… Sobrevivir. Esa es una de las magias…

Santi Moix
las mellas de los años serán mi represalia
Hacía tiempo que no me tiraba una hora ojeando periódicos en el café. Primero tuve que escuchar el proceso de Fernando, de cómo encontró un atajo en la seguridad social y expuso su cuerpo a un catedrático en Dermatología del Hospital de Fuenlabrada de Madrid, saltándose los dos meses y medio que le quedaban para la cita. Toda una hazaña de la que se siente orgulloso, como si hubiera conseguido sortear otra gran aventura de la vida. Mientras escuchaba parecía perplejo por lo que me decía y ello le daba fuerzas y ánimos para seguir. En realidad mi perplejidad se debía a una noticia que acaba de leer, la de la expusión de una taekwondista taiwanesa en los Juegos Asiáticos que se celebrán en Cantón porque llevaba puestos unos calcetines electrónicos. Y mientras escuchaba no podía por menos que sentir las palabras de Fernando muy cerca y la posibilidad, a no tardar, de acudir al mercadillo para cambiar los míos por unos no menos inteligentes que los de esa taekwondista. ¿Y si para los Juegos Olímpicos de Londres en el 2012 Gebrselassie se enfundase unos de ese tipo y a sus 39 años celebrase la victoria por todo lo alto? Bekele, Bikila y Gebrselassie, tres nombres para la historia que se me vienen a la cabeza sin mucho pensar. Me gustaría amotinarme en ese lugar, tomarle como si fuera un aeropuerto y planear la conquista de mi cerebro para impedirle pensar en calcetines electrónicos o en la manera de pasar un exámen de la ESO y así convertirme en gorila de discoteca. Todo parece una cuesta de Enero y los subterfugios para sobrevivir se multiplican alrededor. Cómo no será que hasta en la ciudad comienzan a verse colas para conseguir un puesto de trabajo. Una fotografía publicada en “El Diario Palentino” el pasado 18 de Noviembre nos muestra esa vieja performance que ya teníamos olvidada desde que suprimeron las colas del paro, humillantes dijeron entonces. Finalmente decidí levantar el vuelo puesto que muy bien hubiera podido estar allí el resto de la mañana parapetado entre papeles e ideas que parecían posos de café ininteligibles dentro de mi cerebro. Tal vez me estaban diciendo que Faemino y Cansado actuaban este fin de semana en Valladolid o que jamás leeré “El asesinato de Sócrates” (título tan horrible como comercial), de Noemi G.Sabugal, finalista del premio Fernando Quiñones. Tal vez subrayasen la importancia de leer algo de Castellet, premio nacional de las letras o apuntando con el dedo directamente, “La piel” de Curzio Malaparte, que se sumaría al ya comprado de Kaputt en el anterior pedido del Círculo de Lectores.

Isabel Muñoz
¿A dónde vamos a parar amigo?
La sensación de que el tiempo se desvanece me deja una bola en el estómago. Esto lo escribo nada más comer un gran plato de paella. Me digo que cada grano de arroz es un minuto que se pierde en el espacio y tengo la sensación de que eso ya lo ha dicho alguien antes. Mi cuerpo es un reloj de arena que se tumba en el sofá. Los granos permanecen en el embudo que separa el norte y el sur de mi cintura (ahora esto que escribo me suena a título de cuento o novela). Escucho “Desert rebel” y me entero de que Abdallah ag Oumbadougou, un tuareg nacido en Tchimoumouneme, Agadez (Nigeria), es activista y conocido como “el bluesman de las arenas”. Tal vez en el desierto el tiempo se cuente de otra manera o mejor aún, éste no exista. He caído en la trampa de los hombres grises. Tengo un agujero en el bolsillo y a través de él se caen los minutos, ya lo he dicho.
Mis proyectos quedan en meras especulaciones infantiles cuando leo que los municipios del Bajo Carrión y Ucieza quieren reactivar la nacional 611 siguiendo el modelo yanqui de la “Ruta 66”. Esto no es broma y entonces me da por imaginar que urgentemente necesitaría la cosa una novela o un loco que volviera a copiar el “On the road” de Kerouak, versión vaccea y castiza. Vaya, vaya, vaya, muevo la barbilla, hacia arriba, hacia abajo y en cada movimiento cae un segundo y espero a tener sesenta para tirar otro minuto por el agujero del pantalón. Tal vez pudiera ser una solución a esta falta de tiempo, coger la carretera con mis tuaregs sonando locos, olvidarme del mundo y de vez en cuando apostar en Miapuesta.com al Palencia de baloncesto, equipo donde me entero juega un hijo de Súper Epi, Edgar San Epifanio. Respiro hondo, paso de página y veo dos páginas enteras dedicadas a Montero Glez. Acaba de sacar un nuevo libro “Pistola y cuchillo”, sobre Camarón de la Isla. Pienso que uno tiene suficiente con leer los títulos de las novedades literarias, amén de premios y homenajes a fallecidos que se van entre una montaña de nombres y noticias sin interés. No hace mucho nos dejó el poeta Alfonso Canales:
Soneto
En el que el poeta toma prestadas las palabras
de John Donne para desabrigar infundados temores...
¿Qué haremos en invierno -me preguntas-,
sin un mal cobertor que nos defienda
del frío? ¿ Qué participada prenda
abrigará las desnudeces juntas?
No te sé contestar. Y descoyuntas,
pura, abierta, entregada a la contienda
del amor, ese cuerpo, a suelta rienda.
y se me escapa el alma por las puntas.
Aún es verano, y la calor es tanta
que no comprendo la frialdad. Y sudo
cuanta humedad rehuye la garganta.
¿Pero existe el invierno? ¿Y es tan crudo
su rigor? Si es así, ¿qué mejor manta
para tu desnudez, que, yo, desnudo?

Toni Catany
la botella vacía se parece a mi alma
Último día de vacaciones. Decido hacer varios recadillos sin importancia, ir de aquí por allí, saludar a unos y visitar a otros. Se acerca la navidad y me pesan las participaciones de lotería.
No sólo no he repartido las que tenía sino que vuelvo con alguna más en el bolsillo que no quiere oler a turrón y mazapanes. Como casi siempre no he cumplido mis objetivos de leer cientos de libros y subrayar todo el temario pendiente. Es más, en el paseo varios libros expuestos en los escaparates me guiñaron plácidamente sus hojas. Es la caravana del amor que dejó en Calzadilla este sábado tan buen sabor y que ahora se convierte para mi en un vagón lleno de libros y posibilidades, “Pistola y cuchillo” incluída. Este es mi mundo ahora, en este momento y para bien o para mal. No es el barrio de Kibera (que en numio significa bosque), Nairobi, un lugar donde la mierda inunda cada rincón y conforma uno de los grandes suburbios chabolistas del mundo con aproximadamente un millón de habitantes podridos y olvidados. No lo es y por eso, mal que me pese en ocasiones esta pequeña provincia, paseo y saludo, hago como que tengo prisa o me dejo caer por los sitios donde a uno le conocen y reciben como si acabara de aterrizar tras hacerme con un jarrón de porcelana fabricado en Jingdezhen, China, en el siglo XVIII,

Ginebra seca
He visto “Singin´in the rain”, con Gene Kelly, Donald O´Connor, Debbie Renolds y Jean Hagen. Una película de 1952… “una etapa intermedia en la historia del cine musical, situada entre el clasicismo anterior y su simple y pura desapareición posterior…” nos dice Luis Martin Arias en el cuadernillo publicado por Caja España. Me entero a la salida de que con la fusión de Cajas estas cuestiones pueden esfumarse de un plumazo, de hecho ya no hacen bonos de entradas porque no saben qué va a pasar, ¿seguirá la filmoteca de Caja España? La cultura, a fin de cuentas, no tiene mucha cabida en este mundo económica y tecnológicamente hambriento y sediento por conquistar cada neurona libre. En la sala, a mi lado estaba sentada una parejita extraña. A él apenas le veía pero ella se encargaba de hacerse notar con el móvil en contínuo funcionamiento. La luz que desprendía el aparatito era ligeramente molesta pero por suerte uno se pudo colocar la mano en el rostro y olvidarse de aquella pizpireta embutida en leotardos y, deduje, enferma psiquiátrica ¿Qué hacía allí sentada como si estuviera viendo la película de Stanley Donen? El caso es que incluso reía con algún gag de la película entre tecleo y tecleo del aparatito. Si el organizador de la filmoteca se ha basado para su posible desaparición en este tipo de espectadores está más que justificado. A pesar de todo es una película para disfrutar y olvidarse del mundo. Algo que podré también hacer con la lectura de un libro “Burning. Veneno de rock”. Resulta que Ricardo Moyano y Carlos Rodríguez han escrito un libro sobre el veterano y tan cercano grupo de la Elipa. Una llave maestra, si está bien escrito, para retrotraerme y adentrarme en los setenta y por consiguiente, en mi primer estirón, de calle en calle, de libro en libro y de sueño en sueño, Singin´in the rain.

me iba perdiendo a solas por el mapa
Mi semana laboral, aunque empezó el martes, tiene cinco días o así me lo parece porque es como si llevara tres, he dicho tres y el doctor treinta y tres días. No hace mucho terminé haciéndome un plan de ahorro sin conocer muy bien los misterios que eso encierra, intereses y desintereses incluidos. La insistencia del hermano de una amiga a la que hace no veo siglos socabó la muralla de papel con la que me defiendo del mundo. El plan tenía regalo y podía elegir entre una caja de herramientas, unas pinzas para la batería del coche o algo así y cincuenta euros. No tuve mucho que pensar en quedarme con los cincuenta machacantes y así, en breve, me traería un cheque al efecto. Pues bien, hoy apareció y el cheque se convirtió en cincuenta euros invisibles que aparecerán en mi cuenta a cargo de lo ya ahorrado. Esto me hace pensar en las palabras y enrevesadas cuestiones con que nos adulan y acosan hasta en los mejores sueños. Las lecciones van parejas a los años y esto apenas me sorprende. Siempre hay consuelos y por eso me digo que al menos no acudí al último love parade de Berlín o al festival del agua de Camboya donde las alegrías acabaron convirtiéndose en una sangría humana por causas inesperadas. Señoras y señores aquí y en Japón las cosas no están del todo claras. El ministro Minoru Yanagida, titular de justicia ha dimitido forzado por unas declaraciones de lo más normales: “No hago comentarios sobre casos concretos” y “estamos tratando el asunto apropiadamente y a tenor de la ley y las pruebas”. Incluso a mí, cuando me preguntan a nivel personal por mi vida suelo responder de la misma manera, estoy tratando el asunto apropiadamente y a tenor de la ley y las pruebas, la ley de la calle y las pruebas que uno tiene para seguir siendo el que es. Y así en casi todo, ¿qué tal las vacaciones? O ¿qué tal, qué es de tu vida? Pues lo mismo, estoy tratando el asunto de mi vida apropiadamente y a tenor de la ley y las pruebas. No soy el único que actúa así, eso lo descubrí hace mucho. Tal vez también lo hayan descubierto los jóvenes autores que desde el lunes debaten en la Facultad de Filosofía y Letras sobre la situación de narrativa actual. Todos ellos han nacido en torno a 1975 y tienen obras publicadas. De Elvira Navarro, tal vez la más conocida, leo en el periódico que ha publicado cuatro o cinco libros. Leo esto de cuatro o cinco libros y me hace gracia la estadística y rigurosidad. Me digo que es joven y se lo merece. En principio y por lo que dice la reseña del Norte de Castilla, parece más de lo mismo, comercio y más comercio: Miguel Serrano cuyo referente es Roberto Bolaño, Oscar Gual con una narración muy moderna en la que mezcla lo digital, David Refoyo que hace novela social, sobre la falta de expectativas de los jóvenes… No hago comentarios sobre casos concretos…
piensa que, yo estuve allí
Hay quien durante esta época pasea desnudo por los caminos de Soria como si le resonase en su cabeza hueca aquella canción de Gabinete Caligari que decía voy camino Soria. Esto pasó en la localidad de Ólvega y es que no sólo la insolación produce trastornos o carencias, al menos en esta parte del mundo. El calor va por dentro y eso se ha hecho notar esta mañana cuando al preguntar por las cosas esas de las cenas navideñas un volcán entró en erupción. Como pasa tantas veces, el que toma la iniciativa sufre las críticas por cualquier fleco o ocurrencia inútil. Ajeno a todo quise gritar ¡Las cenas de Navidad para Papá Noel! para a continuarción servirme un gin tonic de esos que prepara el gran Pedro Toribio, hostelero zamorano que acaba de ganar el primer campeonato del mundo en esta especialidad, celebrado en San Sebastián (Anotaré el bar “La Villa” por si un día quiero probar in situ el elixir. El gin-tonic es un digestivo de otra época, como el arrebato del organizador de cenas esta mañana, tan primitivo como cercano.
La semana va terminando, a Ana María Matute le han concedido el Cervantes y nuevamente la crítica ha sido unánime con el acierto, algo tardío, pero acierto a fin de cuentas. Dejo para el final “Un día en Nueva York”, el musical de Stanley Donen, con Gene Kelly, Frank Sinatra, Betty Garrett y Ann Miller en la pantalla. Un musical para no volver a ver más aunque esto no quiera decir que todo el mundo esté de acuerdo con la opinión. No lo estarían las señoras que salieron pisándome los talones, contentas y borrachas como si acabaran de probar ya ese gin-tonic zamorano y, de esa manera, pudieran pasear desnudas por unos de esos caminos perdidos que llevan al pueblo de Ólvega.

Del Norte de Castilla, 24-11-2010:
Sorprendió y apuntó maneras en la ronda de clasificación, donde la propuesta era libre. Ahí va la suya. Primero, en una copa de Borgoña de casi un litro, diez de piedras de hielo osmotizado y descalcificado (sin olores ni sabores, «es muy importante», recalca este maestro de la coctelería). Se voltean para enfriar el cristal y se elimina el agua sobrante. Para aromatizar, corteza de limón verde y amarillo y un 'twist' de lima. Traducido, un pequeño toque del fruto tras retorcer con mimo y con pinzas la piel. Como líquido elemento, una ginebra Master Miller's, de corte clásico con toques de violeta y pepino. No mucho, unos seis o siete centilitros que se escancian despacio sobre el hielo para abrir sabores. Tras esta base, un tónica Fever Tree, que se sirve con suavidad para que no se rompa el carbónico. Directo a la final.
Segunda y definitiva prueba. Aquí la cosa se complicó. El jurado cerró las posibilidades a diez ginebras y permitió utilizar, además de los cítricos y la naranja, cilantro, cardamomo, pepino o bayas de enebro. Pedro tiró por el gin tonic clásico. «Lo otro es más para la galería, tendencias o en plan sorpresa», dice. Él apostó por copa de balón con una ginebra The London No. 1 color turquesa, que aromatizó con limón y lima. En diez minutos preparó siete combinados y tocó el cielo del Kursaal. El mejor.

Pedro Toribio
suenan rastros de luz por dentro de la noche
Llego a casa y abro el sobre que había olvidado encima de la mesa. Si el otro día “me dieron” 50 euros en el plan de ahorro ahora es el Círculo de Lectores quienes me regalan un euro de lotería de Navidad. Sólo tengo que llamar a un teléfono 900. Además han abierto una tienda de ropa en Palencia y sé que algunos contratos van por horas. Los trabajadores deben tener el móvil conectado porque en cualquier momento puede llegar su aviso. Esta mañana, cuando el frío no me había aún roto la cara al salir a la calle, tropecé con la mujer de la limpieza. Iba coja, con su cubo arrastrando y la bandera de la derrota dibujada en su rostro. No había pegado ojo, me dijo, estaba destrozada físicamente y apenas podía caminar. Su jefe la había traído hasta el portal y la había asegurado que si se negaba a trabajar o acudía al médico en horario laboral se consideraría abandono de trabajo.
No sé que pensar puesto que es imposible dejar de pensar. Y en mi caso de leer. La noticia de la semana en Palencia ha sido la expulsión de Jesús Mateo Pinilla del partido al que está adscrito, PP. Mateo se ausentó del salón de plenos antes de que se inciara la moción para crear un coto de caza en el Monte el Viejo. En un texto publicado en prensa manifestaba que la daba asco tal propuesta. Asco es la palabra que resume todo.

José Miguel de Miguel, La alegría de vivir, 1966
si el cisne se nos muere cuando canta
El otro día citaba a Kibera, el suburbio repugnante de Nairobi y hoy la prensa me trae a la mesa del café la favela Vila Cruceiro, una de las más importantes y parapetadas de Río de Janeiro. Hasta allí han llegado los tanques y soldados para propiciar un bis a bis con el poder del narcotráfico. Unos juegan con blancas y otros con negras. La partida tiene una fecha tope, la de los Juegos Olímpicos de 2016. Hagan juego señores, de forma pasiva o activa. Todos, incluso los privilegiados que vivimos en este mundo, tenemos nuestros propios barrios y favelas conflictivas dentro de nosotros. Y de vez en cuando hacemos o mejor dicho, dejamos que las circunstancias nos hagan, alguna redada en mitad de ninguna parte. No sé que pensar. Padre, estoy por decir, un repollo cuesta en las tiendas un 876% más de lo que te pudieran pagar a ti si quisieras vender lo que no vendes. Imagínate el alma lo que pudiera ser, la calabaza y la alcachofa. Padre, estoy por continuar, el Premio Nacional de Teatro de este año, ha sido para la compañía “La Zaranda”. Su director ha dicho: “Lo que somos se lo debemos a América porque en España nos han dejado de lado”. España es una favela para los que se dedican al mundo del teatro. Esto lo digo yo frente a un recorte de “Asterios Polyp”, la última obra de David Mazzucchelli (Sins Sentido). Esto lo digo frente a las hojas donde sobre un enorme titular “PALENCIA CONDENA LA VIOLENCIA MACHISTA”, se recoge lo que fue la jornada, con manifiesto incluido, del día internacional contra la violencia hacia las mujeres celebrado por la Diputación en Villoldo, pueblo donde este año fue asesinada una vecina a manos de su señor esposo. Las fotografías que acompañan al texto muestran un salón de actos repleto de mujeres, algunas con su bolso abrazado y sobre las piernas. ¿Dónde están los hombres? Me les imagino trabajando, en el bar o en otra celebración hablando de lo mismo, cada uno en su casillero, secta o favela, leyéndose manifiestos o maldiciendo porque esto no es Florida, lugar donde por la compra de una camioneta regalan un bono de 400 dólores intercambiable por un Kalashnikov en la armería de al lado. Los de “Palencia abierta” (que se subtitulan, “centro comercial abierto” y que reúne a los comerciantes de Palencia que así lo deseen) mientras tanto, siguen sorteando sus cheques de compra o regalando, entre otras cosas, entradas para los toros y jamones. No importa, Fitzgerald decía que el éxito conduce al delirio y el fracaso a la lucidez. Sin pasar por Villoldo ni Florida podría visitar Guadalajara, lugar donde se está celebrando la Feria Internacional del Libro. Castilla y León es la invitada de honor y, supongo que por ese motivo, ha transportado hasta allí alrededor de cien literatos representando a la comunidad. Me pongo a pensar en cien escritores y la cifra me da escalofríos. Podrían llenar otra sala con sus libros entre las piernas, pensando en escribir sobre la violencia machista o la guerra civil. Entre los escritores que recoge el periódico están algunos de los habituales y contrastados, Colinas, Luciano G. Egido, Santonja, Mestre, Garzo y Esperanza, hasta a Arrabal le han metido en el conjunto… pero contar hasta cien resulta complicado ¿regalarán algún AK-47?

"La Zaranda"
Detrás del aire, el aire
Marcha mi tío cara al sol y al nuevo centro musulmán que se va a inaugurar en la ciudad, en el 18 de la calle Don Pelayo. Camina, tras la comida, lentamente siguiendo la luz cegadora que el sol regala a primera hora de una tarde de nieve sin nieve. Va en busca de una partidilla con la que matar el rato, me dicen sus ojos. Antes, hace muchos siglos, se entretenía haciendo manualidades y leyendo tebeos. Yo tengo un payaso hecho con macramé y un extra color del Capitán Trueno que me regaló. Probablemente él no lo recuerde pero yo sí, tal vez un día se los enseñe y de esa manera su memoria se active con otros mundos que un día fueron. Ahora, su hiperactividad le impide quedarse en casa haciendo cosas “inútiles”. Su carácter, no obstante, es el mismo de antes. Sabes, estuve por responderle, se me van representando algunos de los nombres que han marchado a la feria de Guadalajara. Ayuso, poeta y profesor palentino, director de la colección de poesía de la editorial Cálamo, está allá. También su editor y a la postre presidente del gremio de editores de Castilla y León, José Ángel Zapatero. Son muchos, tantos como los que faltan en esta ciudad, a esta misma hora y entonces, continuando con lo él me estaba diciendo (algo de los bichos y el frio que hace en el pueblo), hace un gesto al mundo, a la altura de su cintura, frotándose las yemas de los dedos índice y pulgar de su mano derecha. Falta dinero y eso se nota, añade.

Henry Moore
hasta el vértice neto de los sueños
Un muchacho muestras hoy lunes las señales del fin de semana: cierto mal aliento y un mordisco de hipopótama en el hombro. Resultó que pilló cacho en la Nuit del sábado y una vez en casa de ella, sobre la cama, el uno sobre el otro, introdujo un dedo en el culo de la víctima que no era tal. El acto reflejo dejó la señal que luego, hoy, mostraba en la taquilla mientras el resto de compañeros hacían chistes y gracias. Él se sintió herido y huyó por si acaso. Estas cosas no se pueden contar a los padres aunque a uno le apeteciera responder a la pregunta de ¿qué tal ha ido la cosa? Con esa historia vulgar y de lunes. Pero no, tampoco me han preguntado por la jornada. Ellos tenían médicos y consultas, revisiones y pruebas que no tienen fin. Mientras se iban a uno le daba por pensar en las taquillas de alguna fábrica perdida en Senegal. Existe un tren que une Dakar con Bamako, Mali ¿Y si en vez de batallas uno pudiese escuchar todos los lunes del año desventuras sin tiempo ni cuartel? Por ejemplo que alguien cogió ese tren y tras varios meses en la capital cogió otro tren y luego un barco y al final, lo más importante, al final se encontró consigo mismo y comprendió que, cual Ulises, sólo le reconocía un perro, animal contra animal. También he tomado café con un viejo amigo. Hacía mucho tiempo que no charlábamos cuatro palabras. Él parecía pleno, con sus cosillas y entretenimientos habituales. Yo, en cambio, estaba ausente, un poco serio, con la mirada perdida tras un tren tan real como imaginario.

la muerte ocupa siempre el sitio reservado al mensajero que no pudo llegar a su destino
No es viernes y para variar diré que estoy cansado. Ay si fuera minero o tuviera que quitar el hielo de las señales o la calzada ahora que caen las primeras nieves. Me canso a mi mismo, esa es la cuestión. Tal vez lo que necesite sea un bocata de jijas y uno doble en el Trompi, famoso bar del lugar a donde, de vez en cuando, acude mi viejo amigo J. Él es un clásico de barrio, currante y formal como pocos que sigue dándose homenajes entre disco y disco de los Chunguitos. Algunas cosas parecen no cambiar. En el café estábamos cinco viejos amigos como si nada hubiera cambiado. Salvo que el panorama alrededor es más decadente, los padres más renqueantes y, en tantas ocasiones las calles demasiado estrechas… Es fácil agazaparse y ser un descreído que está de vueltas. Es fácil pensar que ante las situaciones difíciles estarás sólo o a lo sumo con la familia. Es fácil sonarse los mocos con gestos de resignación. Ellos, los componentes de la familia más cercana, arrastrarán por el resto de los años la silla de ruedas del hijo que se quedó tetrapléjico en el accidente ¿Y cuando ya no haya familia porque todos se hayan ido? Me gustaría pensar que aún ponen bocadillos de jijas en el bar de toda la vida y que en la soledad, al menos, uno distraerá el hambre como siempre lo hizo. O eso pudiera parecer por un momento aunque ya nada será igual, ni el camarero en el mejor de los casos, ni la mirada ni el hambre que no remite.

La película de Radu Monteau ganó el Premio Principado de Asturias al Mejor Largometraje. Mimi Branescu, Mirela Oprisor y Maria Popistasu, han conseguido además los premios al Mejor Actor y a Mejor Actriz.



