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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2010.

La primavera es breve a ambos lados del camino

Si mis amigos fueran indios y quisieran seguirme el rastro les resultaría un tanto difícil. Lo mismo me diría a mí si fuese yo el que acoplase la oreja sobre los raíles de un tren de paso. Una manera de despistar es dejarme vivir mínimamente y llenar mi cabeza de libros y lecturas posibles. Si por lo que fuese quisieran acercarse y regalarme un libro nunca sería uno de esos que amueblan mi pensamiento y vacían mi bolsillo. Según avanzan los días no dejo rastro y así lo que en un momento fue un anhelo ahora es pura arqueología a la que tampoco me importaría remitirme brindando con una copa de vino entre las manos. Mis sensaciones también son los libros que apunto en una libreta invisible, futuras compras con las que sólo yo soy capaz de hacer balance al final de la semana. Sorbo un café con la mirada y entre las esquelas del periódico leo: Incorporamos un nuevo servicio para los usuarios de nuestras instalaciones. Ahora puede enviar pésames a través de nuestra página Web. Debajo Manos Unidas busca voluntarios con un eslogan “Contra el hambre, defiende la Tierra” y el dibujo de un árbol donde la raíz se ha convertido en un tenedor. El premio de la crítica, Ferrer Lerín, con su “Fámulo” está en todas las partes. Luego, sin necesidad de pasar página me entero de que Palencia acogerá el  XX encuentro de Vida Ascendente. Cierro los ojos y pienso en un tipo de vida así, ascendente. Algunos versos de Blanca Varela sirven para cerrar las persianas del día:

 

sí señores

éste es otro día inevitable

en que me alimento de lo inexacto

de la monstruosa fruta que aletea

de la huella en el aire

del recuerdo

del azogue perdido en alguna alcantarilla

de lo irrecuperable que se acumula y agiganta

en afiebrados cristales

y cruza el aire como una llama

recién nacida…

 

         “Malevitch en su ventana” Blanca Varela

Juan Giralt

es una infancia sin fin

Podría hacer un repaso de lo que ha sido el día juntando sólo los momentos, breves pero sustanciales. Ésta no es una idea mía pero el hecho de que alguien la propusiera en voz alta ha hecho que mi espíritu, al vuelo, la hiciera venir como desde muy adentro, con o sin copyright.

Junto muchos proyectos y ganas de hacer cosas, novelas y cuentos principalmente. Añadiría una crítica razonable y nada cruel contra el infame premio nacional de literatura “Bilbao-Nueva York-Bilbao” de Kirmen Uribe, realizada desde el blog “lector mal-herido”. El problema de la obra es su encumbramiento por no sé qué razones de estilo u originalidad principalmente pues se supone que el recurso de lo sincero y emotivo no haya levantado demasiadas pasiones en un público o crítica algo exigente.

Echo algunas especias a esos momentos, sonrisas apenas perceptibles como si hubieran sido elevadas por un viento suave a modo de visillos tras las ventanas de una casona señorial. Recojo ideas de grandes fotógrafos que no hicieron ninguna fotografía porque se les olvidó poner un carrete. Este hecho no impidió que pueblos enteros posaran con sus mejores galas ante una urgente y serena generosidad ofrecida por un a la postre fotógrafo venido de la ciudad. Aún así el que tantas veces disparó su cámara hizo lo que todo fotógrafo hace o hacía, fabricar el ritual de lo eterno en unas personas que deseaban permanecer fuera de su tiempo.

Enlazo el premio nacional con el comic “Hervir un oso” de Jonathan Millán y Miguel Noguera. No le he leído, aunque por los comentarios y extraños cortocircuitos mi mente les ha unido. ¿Habrá alguna relación entre las repercusiones de esas obras?

 

(tell me the truth)

 

dime

¿durará este asombro?

¿esta letra carnal

loco círculo de dolor atado al labio

esta diaria catástrofe

esta maloliente dorada callejuela sin comienzo ni fin

este mercado donde la muerte enjoya las esquinas

con plata corrompida y estériles estrellas?

 

         “Nadie sabe mis cosas”, del libro Valses de Blanca Varela

y los sentimientos eran sólo el deseo de tenerlos

Pensaba en perros moribundos que se despedían en silencio tras probar uno de esos trozos de carne con los que un ángel exterminador anuncia el fin del mundo canino. Ya lo he dicho en otra ocasión. El parque del Sotillo se ha convertido en un infierno y los canes, aunque no lo digan, al poco de pasear por sus inmediaciones ladran eso de ¡no siento las patas! Y mientras esto pensaba oía rumores de actividades extrañas. En Guardo se ha celebrado un encuentro de bandas de música bajo el título “La montaña suena”. De esta manera se quería apoyar la construcción de la estación de esquí en San Glorio, patrimonio natural que no da trabajo sino belleza. Me imaginaba que nunca pudo ser mejor el colofón que esa gran paella ofrecida en la plaza del pueblo.

Pensaba, ya digo, en todo y en nada cuando alguien preguntó por mí. Sí, un chico alto y delgado. Al fondo le reconocí. Se trataba de un compañero que venía a visitar a otro compañero, ambos anarquistas de cuando Conrad escribió “El agente secreto”. Pero bajo su intención compañeril se encontraba otra muy pero que muy sana. Seguramente me recordaba de mis prehistóricas visitas al sindicato para comprar libros. Sólo y exclusivamente para cargar con títulos soberanos, “¿Qué es la propiedad?”, “Evolución y revolución”, “El ABC del comunismo libertario”, etc.

El que me visitaba tenía en mente construir una biblioteca popular. Para ello había empezado a escribir a editoriales de todo pelaje mostrándoles su idea y la necesidad de una inmediata donación. Este sería uno de los puntos fuertes del proyecto. Enseguida, como se puede entender, captó toda mi atención. Algo dijo sobre préstamos y fichas, estanterías, un local, plazos y aportaciones pero mis oídos ya no seguían el curso de su discurso. Evidentemente mi cabeza volaba junto a esas cartas que reclamaban la colaboración de libreros, bibliotecas y, sobre todo, editoriales. Yo me encargaría de ello. Clasificaría los libros que fueran llegando, les ordenaría y pediría más y más en todos los idiomas. Enseguida mis ojos se llenaron de estanterías, mi casa, mi pueblo, mi tumba. Camiones, trenes, aviones con pedidos continuos bajo mi supervisión y jurisdicción. Una idea que probablemente no me deje dormir en los próximos días.

Paul Delvaux

Soy cielo y soy viento

Ronald Cohen definió en 1970 el poder como “una capacidad para influir en el comportamiento ajeno y/o para influir en el control de las acciones importantes”. En estas palabras tan amplias cabe todo y, como a la hora de construir una democracia en un país (no hace falta ir muy lejos) con unos términos generalistas y bellos, podemos asentar así un primer pilar desde donde levantar el  edificio querido con mucho de simbólico e imaginario.

Los del poder son temas de examen pero también de reflexión aunque hoy lo que más me ha hecho pensar ha sido el encontrarme a mi vuelta y sobre la mesa el libro de Adam Kuper “Antropología y antropólogos. La escuela británica 1922-1972”. Ayer, como dije, me visitó el promotor de una futura biblioteca popular. A propósito de entretenimientos, de vida y tiempo pasar, le dije en voz muy baja que ahora, en estos momentos, estudiaba antropología. Y lo dije pensando en que a mi interlocutor eso le sonaría a lluvia tras el cristal, a ecos en la hospedería abandonada o qué sé yo, patatas paja o viceversa sin patatas. Uno más que confundiría antropología con antropofagia o astrología. Soy un pérfido patán, fámulo de mis ideas, en muchos momentos arrogantes y a punto de merendarse unas fresas flambeadas con helado y menta que sólo veo yo. El libro de marras y una nota a bolígrafo lo decían todo, "no tengas prisa en devolvérmelo".

Louise Bourgeois

Oscila el incensario antiguo

Puedo escribir de manera optimista o apesadumbrada y eso no tiene por qué responder a la realidad que reviste mi estado de ánimo. Pienso que esto puede ser así aunque lo normal es que en esta especie de diario las gotas de las sensaciones se dejen caer conforme son sentidas dentro. Palabras. Hormigas. Mosquitos.

Esta mañana nos visitaron unos primos de madre. Contaban sus cuitas. Señores que visten su cuerpo pesado, lento y achacoso con las arrugas de los años. El tiempo está con ellos, son su propio calendario lleno de recuerdos, infamias y esperanzas crepusculares. Ella hablaba para el campo y la cigüeña que se oía en la torre de la iglesia, a voz en grito. Él, acababa de salir de un achaque, uno de tantos. El medicamento genérico no le había hecho mucho efecto. La diferencia, le llegó a decir el médico, entre un genérico y otro que no lo es está clara. No es lo mismo un whisky J.B. que uno de garrafón. A él, sólo le curaba el J.B. Y los tomates…, continuaba, los tomates parecen que están reviviendo tras las heladas.

Tulio Crali

06/06/2010 17:57 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

Todo empieza a moverse

Los planes son para planearles. Incluso puede que se cumplan. Pero mientras cogía impulso con la pelota no pensaba en mucho más. La caseta de feria, abierta momentos antes, aguantaba firme los pelotazos que huían de los muñecos pese a tenerles en el punto de mira telescópica. Era de noche. Alguien me había dicho que su regalo original y fantástico se había convertido en un timo. Por ciento cincuenta euros compró una estrella con el nombre deseado, en este caso el de su novio. Éste, el novio, sin necesidad de mucha preparación, tiraba uno a uno todos los muñecos que yo había dejado indemnes. Para reclamar el título de la estrella que nunca llegó, según se había informado, había que hacerlo ante el mismísimo maestro armero. También, era un decir, se podía apadrinar un lechazo, un cerdo o una gallina, oí que alguien decía a mi lado. Una sombra en la noche. ¿A dónde fueron a parar las hormigas? Por el día andaban revueltas subiendo y bajando por las paredes, dentro y fuera de la casa. Eso quiere decir que se barrunta tormenta. Después llegó el momento de elegir peluche entre los cientos que colgaban en la caseta. Primero un perro boxeador y después un pingüino simpático muerto de sueño. Ya sé quien dijo lo de apadrinar un lechazo, el pingüino que pedía tomar whiskys genéricos. Tras las conversaciones, algunas palabras, no se sabe por qué, se quedan impresas en el cuerpo y saltan como si fueran ranas en la charca de la mañana siguiente. El contenido de lo hablado no parece haber tenido mucha importancia pero sí ciertas frases arrancadas del pecho profundo a las que doy una importancia capital. Esto suele pasar generalmente con las cosas que sibilinamente nos hieren.  Por ejemplo cuando vas a ver a la suegra y ésta hace un comentario supuestamente sin malicia pero que sobrevuela la fatalidad del dolor con el que se convive, familiar, laboral, social... Por ejemplo cuando un joven matrimonio muestra el nuevo hogar a unos amigos y éstos corresponden informando de las fantásticas reformas que harían de inmediato tirando tabiques y poniendo ventanas si la casa fuera de ellos. En otras ocasiones no son necesarias heridas o palabras maltrechas las que resucitan dentro sino la necesidad de ubicar en algún plano conocido al extraño que nos habló de lo divino y de lo humano en una agradable noche de verano.

Sol LeWitt

06/06/2010 18:03 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

Un sonreír dudando

Protocolo:

Cuando alguien me enseña su casa, abre las puertas y explica las razones, incomodidades y batallas por las que tuvo que penar para alcanzar el sueño, observo la cadencia con que funde sus palabras. Y mientras me dejo llevar a través de los pasillos, puertas y habitaciones pienso en su frigorífico. Me pregunto qué contiene, si está medio lleno o medio vacío, si las ofertas siguen congeladas o tiene el suficiente espacio para refrescar la cabeza en su interior durante las lánguidas tardes del verano. Así, una vez que han terminado las explicaciones sobre los metros, muebles y ventanas, siempre atajo impunemente  con la misma pregunta ¿puedo ver el interior del frigorífico?

Courbet

06/06/2010 18:09 prision Enlace permanente. Palencia No hay comentarios. Comentar.

Nunca he guardado rebaños

Aplanamiento. Bisontes en San Cebrián de Mudá. Algo me habían contado los de la Asociación para la Conservación del Bisonte Europeo en España. Además de evitar su extinción promoverán el turismo de la zona. Han llegado siete bisontes salvajes desde los bosques Bialowieza y Pszczyna de Polonia. Es el flujo transnacional. Si fueran personas las que hubiesen venido a la reserva palentina entonces citaría a Boruchoff. El abandono físico de un lugar no supone la ruptura de las conexiones sociales y culturales con él. Serían personas multi-territorializadas, no desterritorializadas o desplazadas.

Giorgio de Chirico

06/06/2010 18:13 prision Enlace permanente. Palencia No hay comentarios. Comentar.

Entre las ramas de árboles frondosos

Me han contado una historia de amor en la que el desenlace se circunscribe a un solo episodio. En unas horas Cupido atraviesa dos corazones y, sin pensarlo, mueven la ficha arrastrados se supone que por la pasión. Amor = Pasión. Viven el presente porque desde ahí se puede cambiar el futuro y el pasado. Esta frase la ha pronunciado Ouka Leele en la película de Rafael Gordon “La mirada de Ouka Leele”. El arte también es pasión y en este caso el flechazo que recibe el artista dolerá para el resto de la vida. Se trata de un amor que ocupa mucho espacio. Cuando al artista se le reconoce algo de su trabajo, una parte, al menos se le calma el dolor durante unos instantes. Esto no quiere decir mucho en los tiempos actuales puesto que de la misma manera que colocan a alguien en portada o en la galería respectiva, le quitan. El amor verdadero tal vez sea ese, el loco que impide ver más allá, aquel que tira del carro sin importar la distancia o hacerse más preguntas. Pero me entra la duda, me pasa como con la fe. ¿Realmente eso es así? ¿La flecha de Cupido se clava simultáneamente en dos cuerpos justo en el mismo instante arrebatador? No quiero pensar más. Termino con Goodall, la primatóloga, Ban Ki-Moon, Mijail Gorbachov, el premio nobel de la paz Shirin Ebadi, Wole Soyinka. Sus nombres están llenos de mundo y amor. Representan la cara buena del globo. El amor a primera vista.

Ouka Leele

Lo político se manifiesta pues mucho más poderosamente a través de instituciones ostensiblemente no políticas, como el parentesco, el matrimonio, otros ritos de pasaje, la etnia, el elitismo y diversas ceremonias de grupo

El espíritu del agotamiento me invade.  Si esto fuera una carrera popular en vez de un examen olímpico sin duda llegaría a la meta exhausto y muy lejos del ganador. Para mantenerme en pie me convencería recitándome un mantra parecido al que escuchaba en la infancia cuando se perdía: lo importante es participar.

Repaso lecciones sobre el poder sacadas del libro “Introducción a la Antropología Política, de Ted C Lewellen: “El poder mismo no es más que aquello que se manifiesta en toda relación de dominación y subordinación, y por tanto es un aspecto presente en todas las relaciones sociales. Pensar en el poder como fuerza física o coerción es no captar completamente la sutileza con que habitualmente se manifiesta, ya que en las transacciones cotidianas el poder se objetiva, se desarrolla, se mantiene, se expresa o camufla por medio de símbolos, y todos los símbolos – o casi todos -  tienen un componente político. Lo importante no sólo es participar.

Ouka Leele

En una iglesia se oye silbar la sierra eléctrica

Tengo sueño y poco mundo. Día de examen que no va a ninguna otra parte que a polemizar. El texto para realizar el comentario estaba sacado de una lectura obligada en el primer parcial de febrero. Teniendo tantos temas a leer para el segundo parcial no entiendo por qué lo quieren complicar. ¿Querrán fabricar seres inteligentes que sepan relacionar todo con todo sin importar estructuras de parcial?

En cualquier caso miles de libros y lecturas me esperan. Las montañas que tengo en la mesa empiezan a moverse. Los listados de novelas para comprar dan saltitos dentro del bolso. La escritura vuelve a mi o como dice el título aquel de Jorge Semprún “La escritura o la vida”.

 

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Murillo

lágrimas que la luz arrebata y fecunda

Fumar un cigarrillo frente al mundo. Ante un espejo desde donde sólo se ven las casas a lo lejos, pequeñitas y sin habitar. Subirse al monte y sentir el viento azotando los recuerdos. Dejar que el rostro atraviese un espacio lleno de abismos. No mirar atrás aunque un coche acabe de aparcar. ¿Serán una pareja u otro solitario que acude a la cita consigo mismo? Nadie se suicida desde aquel lugar, sólo piensa o siente el vacío. Casas, vecinos, dolor, proyectos, cáscaras de pipas dejándose pisar. No despertar, con los ojos bien abiertos.

Adriana Lestido

En el futuro las cifras escamparán la oscuridad

Ahora sé que los buenos ladrones son capaces de comer la sopa con sus propios y ágiles dedos. Yo lo he hecho en sueños. Al despertar recordaba muy pocas cosas, lo de la sopa y unos restos humanos enterrados. Sus huesos mostraban mordeduras de leones y marcas de martillos en los cráneos decapitados. Para despejarme me abanico con la noticia literaria del día, el libanés Amin Maalouf ha sido galardonado con el Príncipe de Asturias de las letras, transcribo del periódico,  tras imponerse en las últimas votaciones a la autora española Ana María Matute y al poeta chileno Nicanor Parra. Una obra literaria para ser premiada no pasa sólo por ser buena literariamente hablando. Hace falta, por ejemplo, algo así: “Su obra literaria, marcada por la guerra civil y la inmigración, traza una línea propia hacia la reconciliación, un puente que ahonda en las raíces comunes de los pueblos” (Diario Palentino, jueves 10 de Junio de 2010). Entre los candidatos se encontraba Alice Munro. Ella no entra dentro de este tipo de criterios pues lo suyo no quiere ir tan lejos. Y por eso mismo va mucho más allá. Lo mismo podría decir de Ana María Matute, mejor esperar a que se muera para premiarla en algo.

Sigo con el sueño. Entran dos personas en una sala reluciente y con grandes ventanales que van prácticamente desde el suelo al techo. En el centro se encuentra una mesa rectangular rodeada de viejos murmuradores. Las dos personas que han entrado ahí somos tu y yo. Nadie nos dice nada, sencillamente giran la cabeza y nos desprecian con desconfianza. Queremos saber dónde se va a una estancia concreta. Preguntamos pero nadie dice nada. Tras la mesa hay una gran puerta. Me acerco  y tímidamente la abro y asomo la cabeza. Veo otra gran mesa rectangular y a su alrededor una convención de mujeres viejas, vestidas de negro. Nadie habla. Empujo un poco más la puerta y entro. Me doy  cuenta de que he desplazado unas palancas con las que los viejos impedían que la puerta se abriera. Las viejas me miran e intento gritar a mi compañero para que no entre aunque un nudo en el estómago me lo impide. Es demasiado tarde, una vieja imita a Batman y ya en el aire, con un garrote asido de la mano, me despido de mi crisma. En ese instante suena el despertador. El sueño no es mío. Le he robado. Otros hacen lo propio con el tabaco de un estanco en la calle Mayor. Ocurrió el lunes pasado. Los cacos hicieron un butrón en el piso de arriba, justo donde se almacenan libros y antigüedades. Desde la ventana que da a la calle se puede leer, escrito a mano y en letras blancas lo siguiente:

 

 

 

 

LIBROS

720849

COMPRA         DE              MUEBLES

VENTA          OBJETOS      USADOS

                                  

 

La ventana está divida en seis cuartos separados por listones. Cada frase publicitaria se sitúa en el correspondiente recuadro. En la ventana de al lado, una frase corta en diagonal  casi toda ella. Se lee en mayúsculas ALMONEDA.

Los ladrones dejaron los libros sin tocar. Hoy en día dan más importancia a un repollo. Esta planta de la familia de las brasicáceas tiene un precio en el mercado que asciende al 1.000% de lo que recibe llorando el hortelano, de la tierra que ocupas y estercolas, compañero del alma, tan temprano, etecétera.

.

 

 

 

Giorgio Morandi

Ah la morfina en mi corazón: duermo con los ojos abiertos ante un territorio blanco abandonado por las palabras

“Siempre es de noche; si no, no necesitaríamos luz” es una frase de Thelonius Monk. Que cada uno imagine o piense lo que quiera. Anotaré la frase en mi libreta y en mitad de la próxima y larga borrachera la leeré como si fuera un sacerdote en un templo lleno de almas prisioneras dentro de sus cuerpos. Añadiré una fotografía de Ouka Leele, “El suicida” (1981), la misma que sirvió de carátula para el disco de Ilegales, con el título homónimo publicado en 1984. Con mi propia piel, ese día de la gran borrachera, fabricaré la vela de un velero y, mientras no cese el viento, no pensaré. También soñaré con marineros que tienen dos familias en polos opuestos del mapa. Ellos serán sinceros y por ello, cuando se despiden en una orilla lo dicen bien claro, debo partir, me esperan en la otra orilla y los besos que guardo también son para ellos. Ellos soñarán con que algún día vivan todas las familias juntas en una comunión sin pasado ni futuro. Ese día ellos no estarán. Se pondrán a caminar, insertos en imaginarios caminos de Santiago de los que ya jamás lograrán salir. Un día dirán al peregrino con que se junten, cuando camino no pienso. Otro día, por el contrario dirán, me viene bien pasear porque así pienso, las ideas van y vienen y al final de la jornada se colocan automáticamente. Es una estrategia infalible excepto para los días de lluvia. Esos días necesitarán más luz y sabrán que relatar sus recuerdos será falsearles pues nada se conserva tal como fue. Tal vez por eso yo tenga tendencia a olvidar detalles, fechas y aniversarios, se caen del calendario que es mi piel, vela de un velero que busca la luz.

Y sobreviene como lecha hervida

Se alegran cada vez que le invitan a alguna parte, porque, entre otras cosas, eso le permite seguir desarrollando ante sus padres la ficción de sus múltiples actividades. A pesar de que pronto cumplirá sesenta años tiene con ellos, como puede apreciarse, una fuerte dependencia, quizá porque no tiene hijos, y ellos, por su parte, sólo le tienen a él: hijo único. Ha llegado a viajar a lugares que no le apetecían demasiado, sólo para contarles después el viaje a sus padres y así mantenerles en la creencia –no leen periódicos ni ven televisión- de que sigue editando y sigue siendo reclamado en muchos lugares y, por tanto, las cosas continúan marchando muy bien para él. Pero eso no es para nada así.

 

         “Dublinesca” Vila-Matas

 

Glub

Helen Levitt

13/06/2010 21:24 prision Enlace permanente. Literatura No hay comentarios. Comentar.

Las mellas de los años serán mi represalia

Las cosas han ido bien. Las idas y venidas, las velas que no puse y la suerte que a veces nos da el esquinazo. Esta mañana una manada de gitanos parecía haber salido de debajo de la tierra. Llenaban el hospital, dentro y fuera, con sus camisas negras, sus barbas y miradas de loco. Las cucarachas y Kafka andaban cerca, a la vuelta de la esquina. Los pensamientos vivían dentro de camisas negras, los cielos estaban cubiertos y finalmente no llovió. Imagino el momento en que las aguas del mar Rojo se abrieron, un millón de lágrimas partidas de dos en dos y la sombra de un turista perdido en Transilvania, aferrado a la guía de viajes mientras pasa de la mazmorra a la sala de torturas. Leo los signos favorables de Caballero Bonald:

Ornamentales aguas tejen

las cautelosas mallas de la noche.

Siento el furioso afán de haber vivido

Sin saber que vivía y no me pertenecen

Mis holocaustos vanos, ni las otras verdades,

Ni la fugacidad de tantos sueños.

 

Y no sigo para no atormentarme o para no pensar. Prefiero quedarme con esos ejércitos que pueblan la noche entre las alcantarillas y los silencios que rompen mis pisadas como si fueran cucarachas. Las velas que no puse se encendieron dentro y al acabar el día arden de agotamiento.

Martin Parr

Somos el tiempo que nos queda

Escucho la radio. Está hablando un sueco. Dice que un día leyó en un muro algo así: a veces una barrera supone libertad. Uno a esto la idea repetida de que la democracia puede resultar un obstáculo para el sistema de librecambio en el que nos encontramos ahora. Interrogante, bombilla, una cesta llena de regalos. Si me dan a elegir me quedo con la cesta, los hechos, las delicatessen dentro, foie gras de oca de Périgord, ibéricos, mermelada de fresas al cava, sal piramidal de Chipre, etcétera. Otros se hubieran puesto a cantar con los Chunguitos. Caballero Bonald termina su “Biobibliografía” con estos versos:

También yo soy aquél que nunca escribe nada

si no es en legítima defensa.

Tal vez todo consista en eso y mi poco afán por ver concluida una obra al otro del escaparate me llene los cajones de ideas impresentables. En “Bienaventurados los insumisos” concluye: Ha aprendido a vivir al borde de la vida. Me lo traduzco en el sentido de que aún no he vivido aunque en ciertas ocasiones pudiera parecer lo contrario. Los sentidos pueden ser muchos otros.

Finalmente me regalan un Babelia. La portada está ocupada por el perfil de la último premio Nobel Herta Müller. En otro momento leeré la entrevista con que se abre prácticamente el suplemento cultural. Para hoy me quedo con algo más breve, la crítica que Andrés S. Braun hace de “Una vida errante”, volumen 1 y 2, de Yoshihiro Tatsumi, en el apartado Cómic, especial feria del libro de Madrid.

Sin embargo, tal día como hoy pero en 1927, nacía Hugo Pratt, autor entre otros de Corto Maltés. Las reediciones que de sus aventuras se están haciendo son objeto de críticas cítricas por sus colores y minúsculos tamaños. No sé por qué en mi horizonte ondea una bandera blanca, veo viñetas de Tatsumi y Hugo Pratt a uno y otro de semejante trapo.

 

 

“Muchos autores te dirán que escriben para sus lectores, para contarles algo… Pero yo he llegado a la conclusión de que escribo para mí mismo. Para extraer cosas de mí, cosas que pueden resultarme vergonzosas y que no me gustaría contar de otra manera. Claro que si pretendes vivir de esto tienes que gustar a los lectores, y es fabuloso saber que tantos me aprecian, sobre todo en el extranjero”.

 

                            Y. Tatsumi

Su alma del infinito parece espejo

Cuando llegué a casa de padres había un ruido ensordecedor. Al lado estaban arreglando los ascensores y apenas nos podíamos comunicar con palabras. Me imaginé cómo sería vivir encima de una discoteca o llevar una convivencia imposible, con gritos y peleas a la llegada, tras un trabajo, en el mejor de los casos, desalentador.

En mi cabeza se sitúan todas las posibilidades. Introducirme en una familia como si hubiese aceptado la invitación a un baile de sociedad o mantenerme agazapado tras las cortinas o las puertas de Servicio. ¿Dónde estoy? Sólo quiero caminar, sin más referentes que mis sentimientos. No quiero políticas de hechos consumados ni elucubrados. Siempre me visita la sensación de no hacer lo correcto. Pisar la línea y quedarme en un equilibrio estúpido, fácil de recibir críticas como si fueran pelotazos de trapo o escupitajos atraidos por la sombra que me persigue. Hoy se cumplen cincuenta años del estreno de “Psicosis”, fue un 16 de Junio de 1960. El autor de la novela en que se basó la película es Robert Bloch. Una sombra, un baño y un cuchillo simbolizan la escena famosa del asesinato. En resumidas cuentas he celebrado mi particular Bloomsday. Nada de riñones de cordero a la parrilla, para cenar simple y llanamente, un huevo frito.

 

Bloomsday 2007

Es que me huele el aliento a ácido fénico

La escultura “Téte” de Modigliani fue comprada en una subasta por un coleccionista anónimo que pujaba por teléfono. Tuve que tomar el caso personalmente, marqué el cero y a continuación el número. Fue breve

El próximo día 22 de Junio será el momento de pujar por “Odaliscas jugando a las damas”, de Matisse. Tal vez me despreocupe del todo.

 

[1928+deux+odalisques+g.jpg]

Fue un momento/un momento/en el centro del mundo

Si Samuel Riba, el protagonista de la última novela de Vila-Matas, da el salto inglés, ¿Cuál será el que yo deba dar? ¿En qué dirección? ¿A quienes debería recordar como los constructores de mi ciudad interior? Son innumerables las citas y frases que se recogen en la novela, una de ellas  es de W.B. Yeats: se tenga suerte o no, deja huella el afán. Se reproducen versos de Idea Vilariño, pensamientos y títulos de canciones que suenan en la radio, etc. Algo de esto también hay en mí. Por muchas novelas que escriba éstas no serán sino una ampliación, reedición y corrección de mi propia manera de ver la vida. Las diferentes presentaciones que haga siempre serán la misma. Incluso las citas de los autores que me hagan pasar por inteligente, reflexivo y, en cualquier caso, lector de pelo en pecho. Al final de mi vida citaré a tantos como kilos de ajos se prevén vender en la próxima feria del allium sativum de Zamora, 700.000 kilos. Mi biógrafo tendrá mucho de máquina que actualiza automáticamente los datos. Al final, como a todo el mundo, se me recordará por una o dos etiquetas. La historia y la memoria no da para más. Estoy optimista. Para otros, en cambio, el día no ha dispuesto otras aventuras que un café con leche desnatada, unas cerezas sin ningún sabor y un paseo para comprar un dedal de plástico en los chinos. Ah, la dulce monotonía, el sentido de la vida, el fundamento de toda gran belleza y la profunda melancolía. Con ese ritmo incluso es complicado que una primitiva extraviada llame a la puerta.

Otra conclusión del día es que los abuelos sirven para cuidar, no para que les cuiden. Nada nuevo supongo. Y es que no hay como ver a un abuelo con las ruedas pinchadas, tirado en la cama durante más tiempo de lo previsto. La enfermedad tiene un tiempo de paciencia para el resto de la familia, pasado aquel, volverá a sus horas vacías, a su esencia en la espera de que el nieto pase de los cuatro años a los treinta. Imposible salir con vida. Un abuelo es una performance que nadie quiere instalar en casa definitivamente.

 

Allan Kaprow

Voy a suicidarme, la comida de papá está en el horno

“Ha admirado siempre a los escritores que cada día emprenden un  viaje hacia lo desconocido y sin embargo están todo el tiempo sentados en una habitación. Las puertas de sus cuartos están cerradas, nunca se mueven, y sin embargo el confinamiento les proporciona una absoluta libertad para ser quienes deseen ser, para ir donde les lleven sus pensamientos.”

 

         “Dublinesca” Enrique Vila-Matas

 

Allan Kaprow

El sol se muestra en uno de los ángulos superiores del rectángulo

Muchos han sido los titulares sobre la muerte de Saramago. Todos los medios se han hecho eco de la noticia:

Adiós al Nobel antisistema. La voz crítica y solidaria de José Saramago se apaga en Lanzarote a los 87 años. Granada llora la muerte del “amigo”. El octogenario y la red, a los 85 años José Saramago se convirtió en bloguero, una experiencia que le permitió durante un año establecer un vivo debate sobre los hechos más relevantes del momento. Escribía sobre los traficantes de muerte. El autor portugués ha fallecido cuando estaba componiendo una narración en la que hablaba de una de las lacras de la actualidad como es la compraventa ilegal de armas. Saramago abandona la balsa de piedra: El novel, de 87 años, falleció ayer en Lanzarote, donde vivía. Allí descansará una parte de sus cenizas, la otra, en Portugal, donde hoy se velará su cuerpo.

 

El sábado no estaba en el pueblo, pero sí en otro muy cerca. Un lugar donde al menos hay un par de quioscos. En uno de ellos venden libros de bolsillo y algún que otro best Sellers principalmente. Entre los títulos figuraba el “Bilbao-Nueva York-Bilbao” de Kirmen Uribe. No está mal su distribución.

Una señora explicaba al quiosquero-librero que había visto un gran pez verde fosforito en el río. Su jubilación le permitía hacer estas observaciones y dar unos paseos saludables y biodegradables. Buscaba un libro, uno que no fuera del fallecido. No quería deprimirse, explicó, algo que no tuviera que ver con balsas ni cegueras. El último le había vendido esa mañana, no recordaba su título, respondió el quiosquero.

 

20/06/2010 16:49 prision Enlace permanente. Literatura No hay comentarios. Comentar.

Por callejuelas de estuco

Todo alrededor está paralizado. Es la hora de la siesta. Sólo el canto de gallo se mueve pero es invisible. El sulfato que arrojé a los árboles esta mañana también lo es. Sus efectos no están a la vista en estos momentos. La quietud es aparente, una sensación que acompaña a los que miramos las nubes. Hasta ahí arriba no llegan los pensamientos. Me gusta la manera en que Vila-Matas relaciona y une pensamientos, citas de autores y situaciones:

 

“No tiene fe en la gente que tiene fe –aunque sea una fe budista-, pero simulará que la tiene. Su relación con Celia está por encima de todo. Aunque bien es verdad que desconfía enormemente de la gente que tiene fe. Cuando piensa en estas cuestiones, trata siempre de construir algo que le oyera decir a Juan Carlos Onetti a finales de los setenta en el Instituto Francés de Barcelona. Onetti, que parecía inmensa y felizmente borracho, habló de que había que meter en el mismo saco a los católicos, los freudianos, los marxistas y los patriotas. A cualquiera, dijo, que tuviera fe, no importaba en que cosa; a cualquiera que opinara, supiera o actuara repitiendo pensamientos aprendidos o heredados”.

 

 

Me imagino estar borracho en estos momentos y decir lo mismo delante de las gallinas, los gatos y los árboles llenos de pesticida. Luego miraría a lo alto y lanzaría un eructo que pudiera competir con el canto del gallo. Es importante no quedarse demasiadas cosas dentro, pueden convertirse en un moledero maloliente. Es imposible decir continuamente lo que uno piensa sin medir ni calibrar a quien se tiene delante. Ahora son dos boinas las que tengo frente a mis ojos. Bajo ellas dos abuelos plúmbeos se mueven en sigilo. Parecen dos fantasmas errantes. Antes, no hace tanto tiempo, esas mismas personas se entretenían buscando grillos entre las hierbas. Son dos premios de ensayo cualquiera, el ganador y el finalista. Nadie daría veinte euros por lo que tienen dentro y sin embargo valen más que cualquier premio. “Eros” y “Pornotopía”. El primer título está mal escrito pero no sé hacerlo mejor, es de Eloy Fdez. Porta y el segundo de Beatriz Preciado, la burgalesa que promociona testosterona como grial para ciertos momentos de levedad. Al escribir momentos se me viene a la cabeza un martini, una silla de paja bajo la sombrilla y un velero atracando en el puerto. Para hacerlo todo más real sitúo junto al martini el libro de Vila-Matas:

 

“Y se acuerda del pensador sueco Swedenborg, que un día, hallándose junto a la ventana de su casa de Londres, se fijó en un tipo que andaba por su calle y por el que sintió una empatía instantánea. Para su sorpresa, aquel ciudadano se dirigió a su puerta y llamó. Y, al abrir, Swedenborg sintió desde el primer momento una confianza absoluta hacia aquel individuo, que se presentó a sí mismo como el hijo de Dios. Tomaron un té y, en el transcurso del encuentro, el hombre le anunció que veía en él a la persona más indicada para explicar al mundo el camino correcto.”

 

 

Yo imagino que un gran amor será algo así. Algo que me haga alejar la vista del libro mientras estoy leyendo unas líneas como esas y que se me presente como la hija de Júpiter o algún otro Dios nada terrenal. Quiero creer que para evitar volver a la lectura de esos papeles su cuerpo entero estará tatuado con capítulos y capítulos de libros profundos y misteriosos como el Mahabharata o el libro de los Muertos. Entonces mis ojos comenzarán a leer en su piel, sin prisa, como si el mundo se hubiera paralizado y la vida consistiese en una gran siesta en la que sólo yo estuviera despierto.

 

Seré mi isla propia un vestigio

En el pueblo la televisión apenas existe. Las imágenes son puestas por la naturaleza para que disfrutamos sin pantallas de por medio. Aún así no se me quita de la cabeza la frase de Quentin Crisp:

 

“La vida es un ensayo para la televisión”

 

Todo nos es expuesto a través de la gran pantalla. Ahora es Jesús G. Requena:

 

“Imbert percibe nítidamente cómo los nuevos formatos televisivos se focalizan cada vez más intensamente sobre la mostración de la intimidad en un régimen de hipervisibilidad en el que desaparece todo límite para la mirada –y habla entonces muy expresivamente de una suerte de pornografía del sentimiento. No termina de darse cuenta, en cambio, de que ese proceso de espectacularización de la intimidad, por la contradicción misma que lo constituye, sólo puede saldarse con su destrucción. Pues lo íntimo, después de todo, es lo que se veda a la mirada pública. De manera que su exhibición ante ésta equivale, de manera inmediata, a su aniquilación”.

 

Reseña del libro “El zoo visual”, de Gérard Imbert. En Blanco y Negro Cultural, 13 de diciembre de 2003

 

         Pg. 66, “El cine de no ficción. Desvíos de lo real”, Antonio Weinrichter

 

Levanto la mirada y a menos de un metro encuentro a un gato que me está dando la espalda. Vuelvo la mirada al libro y tras una página de lectura regreso al gato pero no está. Se me ocurre una frase, no puedo engañar a la realidad de mis sentimientos. Bajo la testuz en busca de nuevas frases, ésta vez no mías. No encuentro nada interesante. El hueco que ha dejado el gato frente a mí está lleno de  metáforas.

 

Te ame con cualidad y con hojas mis manos

A ti que no eres lluvia y te arañó mi tigre

Envuelto en mi vestido de besos te grité

mi cara que camina por sendas de terror

 

         “Los amantes dolientes” Carlos Edmundo de Ory

 

Turner

20/06/2010 17:06 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

La lana de la luna la cieluna

En la huerta. Un día cualquiera de la semana pasada. Un peregrino astral, indudablemente perdido, pasaba por esos caminos alejados de todo ritmo y turismo. Era de fuera y no hablaba castellano. Tenía sed y pidió agua. Le ofrecieron una botella y a continuación señaló las porretas de las cebollas. Le dieron una cebolla y a continuación un poco de conejo con setas que había sobrado de la comida. También había cerezas, fresas, nueces y avellanas.  Finalmente dijo que ya no podía más. En la mano sostenía las pepitas y rabos de las cerezas. A su lado estaban las cáscaras de las nueces y avellanas. Le acercaron una bolsa y arrojó los desperdicios a su interior. Dio las gracias y se fue con ritmo cansino. Tenía las manos desolladas de llevar bolsas o pesos probablemente. Ellos se echaron a llorar. Había sido una visión bíblica. La encarnación de sus pesadillas y un mundo a la deriva. Es imposible no hacerse preguntas sobre el futuro aunque no exista. Es como la pregunta Pessoana ¿Dónde está Dios aunque no exista?

 

 

 

Turner

20/06/2010 17:11 prision Enlace permanente. Pueblo No hay comentarios. Comentar.

Amarrado al duro banco de una galera turquesca

He visto caer a un abuelo justo cuando intentaba besar a su mujer. Ella, en una camilla, esperaba, tranquila, con ojos de loca. No estaba el freno puesto y, al apoyarse, se movió la camilla y con ella el señor lo que besó fue el suelo. Por favor, me dijo al socorrerle, salven a mi mujer. Y mientras esto decía se llevaba las manos a la cabeza maldiciendo así su suerte y la de esa torpeza que le había llevado a lo más bajo. Un gesto que enarbolaba sus antenas para dirigirse al fin del mundo. Porque era allí a dónde se dirigía su rostro, sabedor de que el final estaba un paso más cerca y lejos, muy lejos de cualquier cuento con príncipes, sapos y bellas mentirosas que se hacen las dormidas hasta que alguien con pasta las humedece los labios. Pero no todos los cuentos se han convertido en versiones tan necias e interesada. A veces no hace falta freno alguno para alcanzar ese sueño que sabe a encuentro o despedida, un beso que ya pintara Klimt, nada más que un beso mientras la esposa sólo abría los ojos y miraba extrañada lo que sucedía alrededor porque en realidad ella ya hace mucho que sueña con el país de Nevermore.

 

Rancillac

y hoy sombra mía aún no soy

Han ingresado al señor Julián por un catarro mal curado me dicen. Somos pocos los que aguantamos en el café. El señor Julián es un nonagenario que aunque no vive sólo se rodea de fantasmas solitarios. Evidentemente tiene más conocidos en el otro lado que en este. Necesitaría una red social que le pusiera en contacto con ellos, con los que no están. Para el resto, para los singles que se mueven por Palencia algo se ha inventado. La fotografía de una caravana de solteros típica y tópica, con las mujeres bajando del autobús en el pueblo correspondiente de la provincia, abre la noticia en el Diario Palentino del pasado domingo día 20 de Junio: La soledad compartida para los “singles” palentinos:

www.mejorjuntosenpalencia.com

 

21/06/2010 23:17 prision Enlace permanente. Palencia No hay comentarios. Comentar.

cantando se vienen cantando se van

La “novela” “De qué hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami está escrita para irredentos seguidores del escritor. Yo me he aproximado a este autor por el tejado. Aún así respigo líneas: “Si me preguntaran cuál es, después del talento, la siguiente cualidad que necesita un novelista, contestaría sin dudarlo que la capacidad de concentración… Después de la capacidad de concentración, es imprescindible la constancia…”. Nada nuevo bajo el sol. Tengo galbana.

Pienso que no es bueno ir a trabajar todos los días de la semana, que mis costumbres deberían cambiar y con ellas la percepción que tienen los otros de mí. Que cuando alguien preguntara si estoy en la mina o si he llegado o estoy a punto de hacerlo nadie en su sano juicio pudiera asegurar la respuesta del millón. Pero no soy ningún jefe.

Añoro al hombre invisible, los lugares que visitaba Houdini cuando no estaba, los túneles que se excavan para ir a otros mundos y las tarjetas de visita escritas con tinta invisible. Dentro de mí camina un hombre de hojalata sin corazón, un espantapájaros sin cerebro y un león cobarde. ¿A alguien le suena de algo esta compañía?

 

 

EN ALGÚN LUGAR DESPUÉS DEL ARCOIRIS
BIEN A LO ALTO
HAY UNA TIERRA SOBRE LA QUE HE ESCUCHADO HABLAR
UNA VEZ EN UNA CANCIÓN DE CUNA

EN ALGÚN LUGAR DESPUÉS DEL ARCOIRIS
LOS CIELOS SON AZULES
Y LOS SUEÑOS QUE TE ATREVAS A SOÑAR
DE VERDAD SE VUELVEN REALIDAD

ALGÚN DÍA DESEARÍA ESTAR SOBRE UNA ESTRELLA
Y DESPERTAR EN DONDE LAS NUBES ESTÉN LEJOS DETRÁS DE MI
DONDE LOS PROBLEMAS SE DERRITEN COMO GOTAS DE LIMÓN
LEJOS POR ENCIMA DEL TECHO DE LA CHIMENEA
ALLÍ ES DONDE ME ENCONTRARÁS

EN ALGÚN LUGAR DESPUÉS DEL ARCOIRIS
LOS PÁJAROS AZULES VUELAN
LOS PÁJAROS VUELAN POR EL ARCOIRIS
ENTONCES POR QUE, OH POR QUÉ YO NO PUEDO?
ALGÚN DÍA DESEARÍA ESTAR SOBRE UNA ESTRELLA
Y DESPERTAR EN DONDE LAS NUBES ESTÉN LEJOS DETRÁS DE MI
DONDE LOS PROBLEMAS SE DERRITEN COMO GOTAS DE LIMÓN
LEJOS POR ENCIMA DEL TECHO DE LA CHIMENEA
ALLÍ ES DONDE ME ENCONTRARÁS

EN ALGÚN LUGAR DESPUÉS DEL ARCOIRIS
LOS PÁJAROS AZULES VUELAN
LOS PÁJAROS VUELAN POR EL ARCOIRIS
ENTONCES POR QUE, OH POR QUÉ YO NO PUEDO?

SI LOS FELICES PÁJARITOS AZULES VUELAN
POR DETRÁS DEL ARCOIRIS
POR QUÉ, OH ¿POR QUÉ YO NO?

Ave

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-         No lo descartes, dijo.

Y añadí algo de Descartes continuando el chiste que se celebró en mi cabeza con gaseosa pasada y sin fuerza a propósito del no lo descartes.

Luego continuaron. Yo sí que existo y además sé que todos los demás sois alucinaciones mías.

Mi cabeza estaba copiando en un encerado imaginario la palabra alucinación. Conozco a una persona que un día, al despertarse, escuchó un susurro junto a su oreja. No había nadie pero él está seguro que oyó cómo alguien le decía: te voy a arrancar la piel a tiras. Y entonces se puso malo y el médico le diagnóstico de psoriasis.

Mis dedos parece que están arañando ese encerado. De hecho, parece que estuvieran siguiendo el dictado de trece gatos. Justos los que acompañaban a Monsiváis antes de morir.

Faisal Shahzad está siendo juzgado por el intento de atentado en Times Square. Ha dicho que lo volvería a hacer cien veces. Esto me suena a encerado, copiar y copiar hasta aprender la lección. Son sus propias alucinaciones. Imagino que Faisal tiene una novia a la que un médico le ha diagnosticado en los pechos células testiculares que se denominan hidátide de Morgagni. Sigo copiando en el encerado pero ahora imagino que la causa de ese diagnóstico son las cubanas que le ha hecho a su novio. Por una ósmosis calenturienta se consiguen efectos extraños.

-No lo descartes, continuaron diciendo

 

hoy son flores del romero, mañana serán miel

En música hay quien dice que lo importante es lo que pasa entre nota y nota, o sea, se trata de cuestión de sentimiento. Tal vez esto sirva para todo en la vida. Entre libro y libro transcurre un clásico aventuras. Posibles lecturas, compras e intervalos donde falta el aire. No importa el calor. Aparto algunas lecturas temporalmente en los estantes de las librerías: el “Ensayo sobre el Don”, de Mauss, un clásico de la antropología. “Calle Katalin”, de la húngara Magda Szabo. “Las almas muertas” de Gogol, “Viaje alrededor de mi cuarto”, del reeditado Xabier de Maistre, “Fámulo”, de Francisco Ferrer Lerín, “Escapada” de Alice Munro, una antología de la uruguaya Idea Vilariño y la obra “Todo está iluminado”, de Safran Foer, próxima al caer. ¿Por qué había ubicado a este autor en algún lugar del este europeo? Las explicaciones aparecen en el Babelia del 8 de Mayo de 2010. En el especial aparecido bajo el título “Llega el Eastern” Pasión por el Este. Escritores, artistas, cineastas, fotógrafos… nacidos más allá del telón de acero han cautivado a Europa. Dos décadas –de la crisis comunista a la Gran Recesión- han tardado en conquistar el continente. Hoy el camino es de ida y vuelta. Por Iván de la Nuez:

 

… Desde el aclamado redescubrimiento de Vida y destino, la novela de Vasili Grossman, hasta el revival pop, relatado hace unos días por Kiko Amat, de la cantautora checa Marta Kubisova, musa de la Primaver de Praga y de la resistencia a la invasión soviética de 1968. Desde el rescate de los textos de Alexandra Kollontai (Alba) hasta la saga Ucrania tejida por Jonathan Safran Foer, en su novela Todo está iluminado (Lumen, Debolsillo y Columna)…

 

http://www.elpais.com/articulo/portada/Llega/eastern/elpepuculbab/20100508 

Acabáramos… Leer y no entender. Pasar páginas de periódicos como si fuera días de la semana sin nada reseñable, creyendo entender algo, viendo la vida pasar…

Me conformo, que no es poco, con “Viaje sentimental de Laurence Sterne” y el tomo 7 “Del tebeo al manga”, sobre las viñetas de género (aventura, policíaco, western…). Mmmmmm. Etcétera. Mmmmmmm.

 

 

Vuelan los ligeros años y con presurosas alas

Una losa de mármol cayó sobre mi espíritu. Pero antes de sufrir su efecto berreé y rebuzné y todas esas cosas que sabe hacer el ser humano antes de rendirse ante la evidencia de su inutilidad. La pesadez de ser esta mañana no se alivió en el café. Allí me esperaba el conocimiento libre, o sea, una charla sobre los próximos proyectos que ciertos wikipedistas planean sin ningún temor. Las palabras que venían desprendían cierto aroma a ron. Mi capacidad camaleónica para convertirme en un monstruo no tiene límites ni habitats, es libre como el conocimiento wikipedista y no depende de mí. A todos ellos, a todos esos embajadores de lo que puedo convertirme en un futuro, les saludo de manera oficial y protocolaria. Agacho la cerviz, sonrío y muy digno engullo cada mano solitaria entre las mías para empaparlas con los versos y la buena voluntad que quiero creer aún corre entre mis venas. Les sonrío y entre dientes les susurro de que en realidad no soy yo sino mis circunstancias. En ese gesto me vertebro y se vertebran todas las posibilidades. Dies irae (pronuncio estas palabras con voz de capellán que reclama un informe. Soy el capellán de..., empieza diciendo). Dies irae.

 

 

Ghirlandaio

Idea

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26/06/2010 01:28 prision Enlace permanente. Literatura No hay comentarios. Comentar.

Que los orines den salud al río

Continúo con una especie de aplatanamiento monumental. El baño caliente no ha hecho sino amarrarme aún más a ese puerto seco donde un camarero con el rostro lleno de aristas me sirve un café caliente y un barquillo de chocolate. Quiero hacerle alguna pregunta, mostrarme simpático en esta apartada orilla donde más pura la luna brilla y no se respira mejor.

-¿Qué opina de la mentalidad judía en nuestro siglo de oro?

No. Finalmente la pregunta quedó dentro. Prefiero que sea así y no lanzarla al viento para parecer lo que no soy. Es mejor dejar pudrir los calabacines en la huerta que verles alcanzar un incremento del 1.000% en el mercado. Literal.

El camarero, harto de vida no obstante, me ofrece unas hojas para que sume mi firma a la causa. El caso de los perros envenenados en los parques de la ciudad sigue abierto. Un grupo ecologista “Ecologistas en acción”, un partido político “Izquierda Unida”, particulares, agentes de la policía local y del Seprona, sacerdotes, trabajadores de la perrera, veterinarios que han observado cómo unas convulsiones extrañas y propias de exorcismos precedían al último ladrido, están haciendo frente ante el Procurador del Común. Su oficina se convertirá en un zoológico a tenor de las conversaciones y causas que se tienen dentro.

-¿Y una excursión enológica por la provincia? El camarero vuelve a la carga con otra pregunta igual de estúpida. Por 25 euros la diputación le organiza un viaje enoturista que incluye guía, entradas a iglesias y monumentos, visitas a empresas, dos catas de vino y comida. Del Carrión al Pisuerga se denomina la primea excursión, de Campos al Cerrato la segunda, del Pisuerga al Arlanza la tercera y se culminará con la llamada Cerrato profundo.

Tal vez ésta última me diga algo. Me imagino un vino de pocos amigos, difícil de tragar, con cantos dentro de la botella y caminos prohibidos, astringente al paladar hasta el punto de arrugarse éste tras vaciar el trago en el estómago. Digamos que estoy sin cobertura interior.

-¿Sabe que han puesto a parir las dos últimas obras de Vázquez Figueroa y Javier Reverte, “Garoe” y “Barrio cero” respectivamente? Ahora soy yo quien pregunta y cambia de tercio para conseguir el mismo efecto, el de un raro que nada quiere con el mundo porque el mundo es él, un camarero que está de vuelta en una orilla inhóspita donde van a parar los náufragos que sólo por serlo, son afortunados.

 

Roman Signer

26/06/2010 16:54 prision Enlace permanente. Palencia No hay comentarios. Comentar.

Grandes, más que elefantes

“Compadezco al hombre que viajando de Dan a Bershabé exclama: ¡Todo es estéril! Pues indudablemente lo es. Pero también lo es toda la Tierra para quien no sepa cultivar los frutos que ésta ofrece. Yo declaro, me dije, casi palmoteando de gozo, que, aun hallándome en un desierto, encontraría algo que despertara mis afectos. A falta de otra cosa mejor, el dulce mirto y el melancólico ciprés bastarían para hacer vibrar mis sentimientos; alabaría su sombra y les daría gracias por su amable protección; grabaría mi nombre en su corteza y les juraría que eran los árboles más encantadores del desierto; aprendería a entristecerme con ellos al caer sus hojas secas y a regocijarme con ellos también…

         El sabio Smelfungus viajó de Bolonia a París, de París a Roma y así sucesivamente, más como padecía melancolía e ictericia, todo lo que veía le parecía descolorido y desfigurado. Escribió un relato de su viaje; pero no resultó sino el relato de sus miserables sentimientos.

         Encontré a Smelfungus en el gran pórtico del Panthéon. Acababa de salir y me dijo:

-         Eso no es sino una gran plaza para peleas de gallos.

-         Le deseo que no haya tratado peor a la Venus de Médicis- repliqué, pues al pasar por Florencia, supe que se había indignado con la diose tratándola peor que a una vulgar ramera, sin que de parte de la diosa mediara provocación alguna.

Me topé con Smelfungus otra vez en Turín; regresaba a la patria y me hizo un deplorable recuento de sus espantosas aventuras: “Accidentes de viaje, por tierra y mar, caníbales que se devoraban unos a otros: los antropófagos, etc.”. En cada lugar donde se había detenido, le habían desollado vivo, le habían torturado y martirizado más que a San Bartolomé.

-         ¡Se lo contaré al mundo!- gritaba.

-         Hará usted mejor –le contesté- en contárselo a su médico

 

Mundugus, dueño de una inmensa fortuna, dio la vuelta completa, y fue de Roma a Náples… de Nápoles a Venecia…, de Venecia a Viena…, y a Dresde, y a Berlín…, sin tener una sola impresión generosa, una sola anécdota agradable que referir. Había viajado en línea recta, sin mirar a derecha ni izquierda, no fuera que el Amor o la Piedad lo desviaran con sus encantos del camino trazado...

 

          "Viaje sentimental" Laurence Sterne

 

26/06/2010 18:02 prision Enlace permanente. Literatura No hay comentarios. Comentar.

Quedaos en aquesa playa, de mis pensamientos puerto

Veo a mi primo bebiendo chupitos de ron Cacique a las cuatro de la tarde. Veo un grupo de excursionistas borrachos de fatuidad e irreverencia. El canal de Castilla, iglesias y peregrinos que se han creído el invento del Camino de Santiago. Su peregrinaje transcurre por la senda dispuesta. A uno y otro lado se abren tiendas de recuerdos, soledades y mucho sol. El trabajo os hará libres se puede leer en Auschwitz y en la peor de las alucinaciones a uno y otro lado del camino, soledades y mucho sol.

Veo un autobús lleno de antropólogos visitando iglesias, acequias y obras de ingeniería civil. Sus conversaciones son las mismas que pudieran tener en el bar de la esquina. Nadie es lo que parece y la mujer del César no sólo debe ser honesta sino parecerlo. Cualquier pretexto es bueno para iniciar un viaje y denominarlo de las estrellas. Bajo la mirada y  leo unas líneas del “Viaje sentimental” de Sterne:

 

Y esto me lleva a mi propósito, que es escribir (si el balanceo de la désobligeante me lo permite) acerca de las causas eficientes y de las causas finales de los viajes.

Los ociosos que dejan su país natal para ir al extranjero tienen su razón (o sus razones), que se derivan todas de una de estas causas generales:

Infirmidad del cuerpo.

Imbecilidad de la mente o

Necesidad inevitable…

 

Así, el ciclo completo de los viajeros puede reducirse a las siguientes categorías:

Viajeros ociosos.

Viajeros curiosos.

Viajeros mentirosos.

Viajeros orgullosos.

Viajeros vanidosos.

Viajeros melancólicos.

Siguen a éstos los viajeros por necesidad.

Viajeros delincuentes y felones.

Viajeros desgraciados e inocentes.

El viajero simple y por último (con vuestro permiso), el viajero sentimental (es decir, yo mismo), que ha viajado –según ahora voy a relatar- tanto por imperiosa nécessité como por besoin de voyage (necesidad de viajar), ni más ni menos que cualquiera de los de esta categoría.

 

 

No sé exactamente a qué se refiere con aquello de infirmidad del cuerpo. Tampoco entiendo muy bien el final del último párrafo copiado. El traductor de la edición para Funambulista es Max Lacruz Bassols.

¿Soy un viajero melancólico o sentimental? ¿curioso? Evidentemente curioso sin necesidad de ir a ninguna parte, ¿melancólico? ¿sentimental?

Una botella de vino se mueve dentro del frigorífico. De repente y sin venir a cuento tarareo el título de una canción de Quico Pi de la Serra: “Si los hijos de puta volasen no veríamos el sol”. Me río y dejo al sueño que haga su trabajo.

 

Adrian Ludwig Richter

Vuela, pensamiento, y diles a los ojos que te envío que eres mío

Ayer falleció la madre de un amigo. Bajo los efectos abrasadores de un día fuera de casa, crujiéndome los huesos y borracho de tedio, llamé por teléfono. Cité todos los lugares comunes posibles, auténticas tonterías que me vinieron de algún sitio lejano, tal vez de un país hermano gemelo y espiritual de Somalilandia. No me hubiese importado acompañar al amigo en la despedida pero supongo que no fue motivo suficiente. Los espectros de la soledad y el fracaso cacarean de vez en cuando sobre la tapia de mis previsiones. No tengo una bola de cristal ni confío en ningún destino que no sea maleable y variable. Lo que hoy es sol mañana se convierte en sombra. Lo que hoy es soledad mañana será probablemente eso mismo. Apelo a la ley de la probabilidad para indagar en el enigma del rostro futuro que suplantará al que tengo ahora.

En el periódico del pasado sábado siguen hablando de Saramago. Unos cuantos críticos, escritores y personalidades recomiendan su obra preferida del escritor. “Viaje a Portugal” es el elegido por el palentino César Augusto Ayuso en el suplemento cultural del Norte de Castilla, "La sombra del ciprés". Mis lecturas, de momento, se paran con el “Viaje sentimental” que trae el subtitulo de “por Francia e Italia”. Todo son viajes al inicio del verano, en este o en el otro mundo:

 

“Y al decir esto hacía mi propio elogio más que el de La Fleur, pues es cierto que me he pasado la vida enamorado de una u otra princesa; y espero seguir así hasta que me muera, pues estoy convencido de que si algún día cometo alguna acción mezquina será en el intervalo de una pasión a otra. Durante el interregno siento mi corazón como cerrado con llave; no encuentro en él ni una moneda que darle a la miseria. Procuro, por ello, salir de tal estado todo lo deprisa que puedo, y en el instante en que me vuelvo a enamorar, vuelvo a ser todo generosidad y benevolencia, y me siento capaz de hacer cuanto pueda hacerse a favor de otro u otra, mientras no haya pecado de por medio.

Y al hablar de este modo hago el elogio de la pasión y no mi propio elogio.”

         “Viaje sentimental”, L. Sterne

 

Dubuffet

Discreciones leo a ratos,

La desfragmentación de un grupo se produce como lógica consecuencia del vivir. Porque el vivir también cansa y las señales que dan algunos apenas se perciben entre tanta crisis crónica y altibajos.

La hermana de un viejo colega de barrio vende libros. Nos hemos reconocido porque yo he roto el hielo tontamente. Ella es la menor de cinco hermanos. La única que se rodeó de libros desde un principio, gracias a los cuales se ha construido un curriculum pobre y de media jornada. Pobre aunque me da por suponer que no de espíritu. Tal vez me equivoque y esa suposición de poseer un alma grande por el sólo hecho de vivir entre libros sea falso. Al final todos queremos vivir con cierta holgura, sea entre libros o entre rejas. Estas dos cosas pueden convertirse en una sola, cárcel hecha de libros. ¿Quién tiene la llave del carcelero?

Hemos comprado dos libros para que un amigo siga construyendo su propia cárcel pero yo sé que jamás lo conseguirá. Sé que éste es un privilegio sólo para iniciados.

 

Dubuffet

30/06/2010 00:23 prision Enlace permanente. Literatura No hay comentarios. Comentar.


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