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Camina en paz, refiérelo a tu gente
“Para mí, cada mujer bonita es un templo. Y me gustaría más entrar en él y ver las pinturas originales y los esbozos inacabados que lo adornan que admirar la mismísima Transfiguración de Rafael. Esta sed –continué-, tan imperiosa como la que inflama el pecho de connaisseur, es la que me ha traído de mi patria a Francia y la que me llevará de Francia a Italia. Mi viaje es, en realidad, un sereno viaje del corazón en busca de la Naturaleza y de las emociones que ésta evoca y que nos hace amarnos los unos a los otros y amar al mundo entero mejor de lo que generalmente hacemos”
“Viaje sentimental” L. Sterne
En nuestra ficha de nacimiento muy bien podrían constar estas u otras palabras parecidas.
Abro el periódico y aparece Rosa Montero en la segunda jornada del ciclo Lecciones y maestros que está teniendo lugar en Santillana del Mar: “Escribo para otorgar al mal y al dolor un sentido que en realidad no tienen. Cuando todo parece insoportable, siempre te queda la escritura.”
No he leído nada de ella, sólo una hoja del periódico en la que aparecía una fotografía y esas palabras. Me entretengo mejor con historias de crímenes como los que se están sucediendo en la ciudad. Otro perro ha caído en el parque del Sotillo sin que el gobierno haya hecho nada. Los ciudadanos, en cambio, han formado un grupo en Facebook: Hijos de puta que envenenan perros en Palencia. No sé qué pensar con este título que lo dice todo. Antes que a ese grupo preferiría unirme a los reyes belgas y celebrar su vuelta al Congo tras 25 años de ausencia.
Hace calor. Ni una cosa ni otra, arrojo el periódico contra una mosca y me acerco el libro:
“En cuanto a la Bastilla, ¡es la palabra lo que asusta! Dígase lo que se quiera, me dije, la Bastilla no es sino el nombre de una torre…, y una torre no es sino el nombre que se da a una casa de la que no se puede salir. ¡Dios se apiade de los gotosos, entonces! Pues ellos están encerrados en casa dos veces al año. Pero con nueve libros al día, una pluma, tinta, papel y paciencia, si un hombre no puede salir afuera, puede, por lo menos, estar a gusto dentro, un mes o seis semanas, al final de las cuales, si se trata de un sujeto inofensivo, su inocencia se esclarece, y sale más bueno y más sabio que entró.”
“Viaje sentimental” L. Sterne

"Transfiguración" Rafael
Grande orinador de esquinas
Me queda poco para acabar “Viaje sentimental, por Francia e Italia” de L. Sterne y me entero de la reedición de “Viaje a contrapelo por Inglaterra y Escocia”, de Julio Verne. En verano no para uno. Pero el viaje del día ha sido sin duda hasta una pequeña reflexión sobre los objetos que forman parte de la historia de cada uno. Esto se inicio con la lectura del blog de Sánchez Ostiz, “Vivir de buena gana”:
Y por seguir con Castilla del Pino. Decía en una entrevista -o le hacían decir, eso nunca se sabe-, que habíamos ido perdiendo capacidad de aguantar el dolor, las consecuencias de las enfermedades, las limitaciones, las contrariedades; que admitimos con dificultad creciente que la vida es pérdida, daño, desgaste y que necesitamos drogas, duras y blandas, apósitos, bálsamos del tigre porque la entereza, la paciencia y una mínima dosis de estoicismo nos falta lastimosamente. Decía o le hago yo ahora mismo decir sobre el recuerdo de unas líneas leídas que lo tenían como protagonista.
Con el recuerdo de la obra pendiente de leer “Pretérifo Imperfecto”, primera parte de la autobiografía de Castilla del Pino, me fui al inicio del anterior post de Sánchez Ostiz:
DEL poder de evocación de las cosas hablaba Gonzalo Torrente Ballester en algún lado, en concreto, para él, de los barcos encerrados en botellas. Hace unos meses, escudriñando rincones de la obra de Pablo Antoñana, me llamó la atención el encontrar su miedo a qué iba a ser de sus cosas, sus papeles, su archivo cuando él se fuera, porque ese mismo temor lo había encontrado en las memorias de Carlos Castilla del Pino que reunía y cuidaba cosas que llamaba de manera muy hermosa "tiradores de la memoria". Carlos decía que él no era un coleccionista, sino un conservador.
Me atenazaba la idea de a dónde irían a parar, cuando yo faltase, y más tarde también Tch, tantos objetos como h reunido a lo largo de mi vida, objetos llenos de historia y que forman parte de la mía hasta el punto de preocuparme de sus destino cuando yo ya no esté.

Castilla del Pino
Es fácil unir mil historias a estas palabras. Recuerdos, correrías y cuando menos, cajones llenos de papeles sin importancia que recuerdan un tiempo perdido. En las últimas horas de la mañana me encontraba, por tanto, bajo esta sombra de pensamientos color sepia dando calor a mi mollera cuando observé a mi lado a una irredenta mujer un tanto abstraída. Entre sus manos sujetaba el diario “La Gaceta” y el libro que vendían por sólo 2,95 euros junto al citado periódico. El libro era “La vida sale al encuentro”, de Martín Vigil, en una reedición especial que nos trae sin necesidad de ningún recuerdo, el libro que escribió allá por el año 1955.
Ya quisiéramos que todos los objetos se nos reeditasen para no hacernos sentir tan viejos o así creer que tampoco cambian tanto las cosas como a veces nos parece. Mi destino no me conservará vivo, el de mis cosas, tal vez.

¿Martín Vigil?
De acuerdo con lo irreal
Hemos descubierto por qué los geranios se secaban misteriosamente. ¿El asesino de geranios estaba emparentado con el asesino de perros en el parque del Sotillo? No ha hecho falta acudir a las autoridades para aclarar el caso. Los gatos mean dentro de los tiestos y los geranios mueren paulatinamente. Es una muerte lenta y silenciosa. De momento no ha muerto ningún gato pero algunos se han llevado buenos palos y, mientras se lamen las heridas, maúllan rancheras y corridos.

Fumo mucho
He leído el cuento “Sólo para fumadores” de Ribeyro. En él hace un repaso autobiográfico a su propio vicio que es el fumar. Uno más a añadir a la lista junto al de escribir. Algunos escritores, pocos, han escrito sobre el tema. Italo SVevo en su novela “La conciencia de Zeno”, le dedica 30 páginas. En el diario de André Gide se puede leer:”Escribir es para mí un acto complementario al placer de fumar”.
Avanzamos en el relato junto a marcas de tabaco, penurias, viajes y una teoría particular y filosófica que iba más allá de Freud (la adicción al cigarrillo se explicaba por una regresión infantil al pezón materno o por una sublimación cultural del deseo de succionar un pene). Así llegaríamos a Empédocles y sus cuatro elementos; tierra, aire, agua y fuego, el del cigarro. Todos en permanente contacto con el cuerpo. Pero el cuento no va de teorías, sino de vida, la suya echando humo, fumándosela al pie de la letra.

Ribeyro

La ciudad de Babilonia, famosa, no por sus muros
Se ha descubierto un cuadro, “La educación de la Virgen”, de Velázquez, en los almacenes del museo de la universidad de Yale.
La corona de la Virgen de la Piedad, de Herrera de Pisuerga (Palencia), ha sido devuelta al alcalde tras dos años de ausencia. La corona fue robada y encontrada posteriormente por unos pastorcillos del lugar. Junto al escándalo y el milagro de la aparición en su modo más clásico, ante los pastores, se procedió a la restauración. Ahora, nuevamente viste la mollera de la Virgen.
John Love, nacido en Bulawayo (Rodesia de antes, Zimbaue de ahora), disputó en nueve ocasiones el gran premio de automovilismo de África del Sur.

Me repliego sobre el calor que desprende mi cuerpo y paso las hojas, los titulares. Estoy en un desierto. Creo que la presentación ideal para un trozo de mantequilla debería ser sobre una hoja de higuera. Mi cabeza es un trozo de mantequilla sobre las hojas de diversos periódicos. Me abstraigo. Ayer pasé un rato agradable entre viejos amigos. Paulatinamente la enfermedad va ocupando posiciones adelantadas en las conversaciones. Son cosa de nada, algunas palabrillas entre chistes, sonrisas y anécdotas que me traen títulos y letras de tangos a la cabeza:
Cuesta abajo
Letra: Alfredo Le Pera
Música: Carlos Gardel
Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser,
bajo el ala del sombrero
cuántas veces embozada
una lagrima asomada
yo no pude contener.
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.
Era para mí la vida entera,
como un sol de primavera,
mi esperanza y mi pasión.
Sabía que en el mundo no cabía
toda la humilde alegría
de mi pobre corazón.
Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
ya no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá...
Por seguir tras de sus huellas
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor;
pero nadie comprendía
que si todo yo lo daba,
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón...
Ahora, triste en la pendiente,
solitario y ya vencido,
yo me quiero confesar;
si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más...

Pero no nos equivoquemos, la tarde fue, ya lo he dicho, agradable. Algunos veían el partido de fútbol y otros daban solemnidad a sus palabras. Paso las hojas:
“… El vínculo clásico entre espacio físico y democracia está relacionado con la conciencia de que es la vida con los demás –y sólo a partir de ella- como se entiende nuestro paso por este mundo, y la ciudad es el marco para esa vida en común. Me parece que fue Max Weber quien entendió la ciudad como un mercado, pero muchas veces me ha tocado citar la frase de Louis Kahn según la cual una ciudad es aquel lugar donde un niño puede llegar a aprender lo que quiere ser. Estoy de acuerdo, porque tiene que ver con esa idea de mercado, también de profesiones, de formas de vida, de cómo a uno le gustaría estar en este mundo, y eso sólo se aprende en ese contacto con los demás. Por eso me resisto a pensar en una ciudad virtual, dispersa, sin contacto con los otros.”
Pienso de idéntica manera aunque hago mío el título de la película de Paco Martínez Soria “La ciudad no es para mí”. Lo uno y lo otro son compatibles en mi manera de sentir. Sigo con la entrevista publicada en el ABCD de las letras a Rafael Moneo en el día de ayer:
Desgraciadamente, la ciudad hoy a menudo hay que verla como un simple parque temático. En parte por el turismo, que es muy destructor. Todos los alcaldes quieren convertir sus ciudades en ciudades turísticas, y no saben que el mayor lujo que puede tener una ciudad es no tener turistas.. Por supuesto está la globalización y la facilidad con la que nos desplazamos. La ciudad vivida sólo con el tiempo del turismo difícilmente puede entenderse como ciudad. Una ciudad se disfruta, no se contempla. La ciudad es quizá una de las expresiones más completas de la vida de los hombres y de la Historia.

Masdar City
Me llena de placer leer estas palabras. La ciudad debe ser un lugar donde la calle se llene de vida y ésta no la debe proporcionar el turismo. Los pueblos, en cambio, se agarran a ese turismo como fórmula de supervivencia estrambótica y bárbara. Antes morir que perder la vida. Peregrinos, urbanitas desencantados del asfalto y familias ruidosas alteran con su presencia lo que siempre fueron estos lugares, templos en comunión con la naturaleza.

Freedom Ship
Pero las nuevas ciudades que se construyen son todo lo contrario: “… supuestamente hipersostenibles y tecnológicamente avanzadas se encarna el ideal de entorno rígidamente controlado, previsible e imbuido de una asepsia que –como sugería el urbanista Kevin Lynch-, al materializarse, produce una sociedad que tal vez bordea lo patológico…” (Fredy Massad, para el mismo suplemento ABCD)

Sky Terra
¿Soy un conservacionista de sentimientos? No un coleccionista. ¿Es así? Paso las horas y las páginas que he leído llenan la papelera.

Regatta Jakarta
el dudoso cansancio, precipita la solución del sueño.
Se me ocurre pensar que un matrimonio sabe a chicle desgastado. Las gracias que se disparan, tal vez como estrategia, no tienen ningún sabor salvo ese de chicle desgastado. Mi sesera se derrite y piensa en algún tipo de veneno que, paulatina o rápidamente, tal como hicieron con los famosos emperadores romanos, hace su efecto.
Según las estadísticas los perros envenenados hasta el momento en el parque del Sotillo son catorce. Es hoy el día en que no ha aparecido ningún asesino pero, en cambio, los dueños pasean a sus perros atados y con bozal. Lo que no ha conseguido el ayuntamiento haciendo cumplir las ordenanzas lo ha hecho un asesino. La ley del más fuerte tiene la palabra, es momento de razonar y clamar al cielo.
Una perra pastor belga Malinois, de nombre Mira de Jelova ayuda a los agentes del Seprona a localizar cebos envenenados en la montaña. El veneno, en este caso, va dirigido contra los osos pardos.
Coloco una cinta de cassette en el coche. Subo el volumen y regreso a los Chunguitos. Nada es igual que entonces pero, una vez más, con ustedes la canción del verano,“Dame veneno”
Dame veneno que quiero morir
dame veneno.
Antes prefiero la muerte que vivir contigo (bis)
dame veneno. Ay para morir.
Ay que adelantas con tener
ay los ojos como una mora
si cuando sales a la calle
que de cualquiera te enamoras.
Que miras si eres presumida (bis)
ay que el traje los domingos
te lo pones tos los días.
Dame veneno que quiero morir
dame veneno.
Antes prefiero la muerte que vivir contigo (bis)
dame veneno. Ay para morir.
Ay levántame la chaqueta
y mírame este costao
ahí verás la puñalaita
que por tu querer me han dao.
Ay virgencita los Remedios
Ay tiene la cara de pena
ay por que todos los aleluyas
que ya no tienen Fe en ella.
Dame veneno que quiero morir
dame veneno.
Antes prefiero la muerte que vivir contigo (bis)
dame veneno. Ay para morir.

Agustí Centelles
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
Y miramos a uno y otro lado del andén y con un sombrero de paja se nos acercó. Sí. Queda inaugurado este verano 2010.

porque agua me siento
Copio a Foucault porque “no cabe ya buscar asimilar lo que conviene conocer, sino permitir desprenderse de uno mismo. ¿Qué valdría el empeño del saber, si solo hubiera de asegurar la adquisición de conocimientos, y no, en cierto modo y en la medida de lo posible, el extravío del que conoce? Hay momentos en la vida en los que la cuestión de saber si se puede pensar de modo diferente a como se piensa y percibir de otro modo a como se ve es indispensable para continuar contemplando o reflexionando [...]. Pero, ¿qué es la filosofía hoy -quiero decir la actividad filosófica- sino el trabajo crítico del pensamiento sobre sí mismo? ¿No consiste más bien, en vez de, en legitimar lo que ya se sabe, en comenzar a saber cómo y hasta dónde sería posible pensar de otra manera?"
¿No es ya suficiente con esto? Nada nuevo me descubre pero verlo así supone un ejercicio de onanismo febril. Mis alimentos

Cuando le preguntó por las patatas contestó que los guardias le habían multado porque semejantes tubérculos estaban alcanzando unas proporciones inimaginables y, habiéndose salido de la huerta, levantaban el asfalto de la carretera. No te lo puedes imaginar, añadió. Eso y la crisis, los sueldos que bajan, las mentiras con que se les llena la boca y los titulares, los mosquitos, el vecino que vende conejos, el filtro del aire, del gasoil, el cambio de aceite. Las malas noticias también. Foucault, Foucault, onanismo Foucault Foucault ¿Qué valdría el empeño del saber, si solo hubiera de asegurar la adquisición de conocimientos, y no, en cierto modo y en la medida de lo posible, el extravío del que conoce? … la cuestión de saber si se puede pensar de modo diferente...

Las estrellas parpadean frío
Hacía tiempo que no veía a la hermana de un amigo. Ahora tengo su fotografía del periódico a un lado, mientras escribo. Aparece de pie, sonriente junto a unas niñas. Con su mano derecha levanta un cartel naranja donde han escrito unas letras ilegibles en la imagen. El pie de foto dice lo siguiente: Una mujer muestra ayer su oposición a la nueva Ley del Aborto, en una mesa instalada por RedMadre en el Salón. ¿Qué es de ella? Me pregunto. Son pocas las palabras que hemos intercambiado en la edad adulta. La veo muy lejos de donde estoy y sin embargo ninguno de los dos ha salido de la ciudad, aunque sí del barrio. Me alejo de mis próximos geográficos y me acerco a mis congéneres de espíritu, vivan en Malasia o Durban, lugar donde España ha eliminado a Alemania. Hacía mucho tiempo que no veía un partido de fútbol. Cuando se dice ver normalmente se incluye lo de oír y esto es otro cantar. Los comentaristas rebuznan. Los amigos sudan y se reciclan con cervezas mientras hay quien responde suscribiendo su fatalismo con resignación pues cree que España va a pasar a la final. Su presagio, al poco, se confirmó.

Posy Simmonds: ’We had a table with a big cloth and I used to sit under it, reading ? a way of not having to play trains with the boys’ (Telegraph.co.uk)


Considéralo en frío
Me esperaban en el café. Agazapados estaban todos los kilómetros de un corredor a las tres y media de la tarde. La vida de cualquiera también puede estar definida por un grupo de música, por ejemplo AC/DC. En Bilbao finalizaron gira y conciertos. Su último espectáculo en directo, vuelven a decir. Más el grupo nunca dejará de sonar en las biografías de los que así lo sienten.
Luego vinieron a la conversación un matrimonio funcionario, concienciados con el medio y la salud. Acuden en bicicleta al trabajo y suben las escaleras hasta las plantas donde están sus oficinas. No consumo, no contaminación, ahorro de energía. Es evidente que si tuvieran que moverse, subir y bajar plantas y pasillos, pronto se olvidarían de su entusiástica actitud. Sorbo el café, está caliente, como el asfalto de fuera.
Entre los estatutos que forman las bases de una cooperativa de consumo muy bien podrían estar ciertos artículos para regular una comisión de bienvenida y otra de espionaje para comprobar, in situ, los productos ecológicos seleccionados. Pienso en una biblioteca donde pudiera tener esta misma conversación, ecológica y refrescante.
“La Biblioteca es la no man´s landa de todo aficionado a los libros, de todo encadenado, sean los grilletes de locura, de amor o de presidio: es la topografía alternativa que asegura que nos abramos de nuevo al infinito desde el universo personal finito (nuestra casa, nuestra ciudad, nuestro país, nuestra geografía) generado en la inmensidad del Universo que nos rodea. Allí, nuestra Imaginación crea un mapa completamente distinto.”
“Las bibliotecas de Dédalo” Enis Batur

Enis Batur

Después de mí, el diluvio, qué sé yo
18.
LA DE LA BIBLIOTECA del Instituto Warburg, los ochenta mil volúmenes que en el año 1933 fueron transportados en barco de Hamburgo a Londres, junto con sus archivos, constituye una de las aventuras más legendarias de la Edad Contemporánea.
En el nacimiento de la leyenda subyace la propuesta que el hermano mayor de una adinerada familia de banqueros le hizo en su infancia a su hermano menor: Aby Warburg le cedía a Max su parte del banco con la condición de que le comprara todos los libros que deseara mientras viviese. El mundo de la cultura le debe a dicho acuerdo esta biblioteca incomparable.
“Las bibliotecas de Dédalo”, Enis Batur

...Ernst Cassirer, que conoció la biblioteca en los años veinte, enseguida desentraó el misterio:"no es una colección de libros, sería más adecuado decir que es una colección de problemas. No se necesitaban más metáforas: Cassirer compren´dió que la bilioteca Warburg era "un laberinto". O huyen de él, o serán sus prisioneros durante durante años. Nunca se me había ocurrido pensar seriamente que una buena biblioteca pudiera ser cualquier otra cosa.
"La bibliotecas de Dédalo" Enis Batur
Como ellos en su Olimpo
Los huertos están locos. Se contagian con la enajenación de los hortelanos, con la tierra que ocupan y estercolan. Uno de mis tíos pensaba en plantar algo, un pequeño surco que no le diera mucho trabajo. Se dio la vuelta para meditar sobre la hortaliza a elegir y cuando se quiso dar cuenta alguien le había plantado doscientos puerros, otras tantas lechugas, perejil, berzas, cebollas... De repente se vio sudando, cavando y regando tamaña superficie, con cientos de surcos semejando barrotes en la prisión. Sus hermanos le tranquilizaron, esto no es nada le dijeron, se hace con la chorra. Cebollas, tomates, patatas, guisantes, acelgas y un largo etcétera le esperan para el próximo año, reivindican su derecho a ser plantadas. No más barbecho, sí a la vida. Lumbago, artritis y muchas otras cosas que terminan en itis asoman a través de esos barrotes y hacen sombras bajo un sol de justicia. El rostro, que estaba encendido por el calor, palpita entre las manos. Algunos improperios compiten con las chicharras y entre sus pupilas, si las manos nos dejasen, leeríamos fácilmente el comienzo de la elegía: Yo quiero ser llorando el hortelano

Caravaggio "Resurrección de Lázaro"
Vive porque el vivir dura
El calor también sirve de excusa. No se necesita más para explotar y saldar cuentas pendientes o abrir otras nuevas que permitan, tras la tormenta, practicar yoga o algún tipo de meditación nada trascendental.
La afición por estos trances se suele llevar en la sangre y, como es época de calor, hierve con excesiva facilidad dejando los huevos demasiado fritos y prietos bajo el calzoncillo ajustado. Pero la afición por la gimnasia o el cruce de testosterona también puede haber llegado viendo películas de Van Damme y Bruce Lee. Al menos esto es lo que dice el palentino Enrique Martínez quien recientemente ha revalidado el título de campeón del mundo en Kick Boxing, en la prueba de Oriental Style y ha conseguido el bronce en Low Kick. Unos puntos en la barbilla certificaron las marrullerías ajenas y las medallas en Tesalónica.
Yo no he visto muchas películas de estos super héroes aunque sí bastantes episodios de Kung Fu. Cuando lo echaban por televisión acudía los domingos al bar de un amigo, me sentaba sobre la cámara de los helados y ajeno a la realidad abrazaba una cerveza como si fuera un clavo ardiendo. Cuando regresaba lo único que sacaba en claro era un caminar cansino, imbuido en el personaje náufrago que intentaba embaucar a las moscas y a ciertos pensamientos que, al llegar a casa, fijaba en un papel.

La televisión y las imágenes pueden ayudar a encontrar una pasión y a perderse dentro de cada uno. En el tour que se está corriendo estos días el corredor McEwen se rompió la espalda al chocar contra un cámara despistado. El español del equipo Quick Step, Carlos Barredo, nada más cruzar la meta en la etapa del viernes 9 de Julio enarboló una rueda de la bicicleta y se echó encima del portugués Rui Costa. En plena carrera el portugués le había soltado un codazo en las costillas que le dejó sin aire.
Para combinar el sudor que me produce escribir sobre estos temas pincho una canción del cantante mexicano Sergio Vega, “Necesito dueña”. Esta semana convirtieron su cuerpo en un colador de treinta tiros. Dicen que se debe a sus anteriores corridos sobre mafia, droga y armas aunque yo creo que no, que la causa son canciones como la que oigo en estos momentos.
Pero no todo es el calor. Para pasar la tarde del domingo también vale algún artículo del periódico como el que ayer publicó el Norte de Castilla “El laúd de Caravaggio”, por Inés Mogollón.
http://www.nortecastilla.es/v/20100710/opinion/laud-caravaggio-20100710.html
![[Lute-Player,+circa+1595.+Caravaggio,+Michelangelo+Merisi+da.jpg]](http://2.bp.blogspot.com/_JECITW-xLKI/SrJUz7GuI5I/AAAAAAAAAUo/qNhP1M3YP4k/s1600/Lute-Player,%2Bcirca%2B1595.%2BCaravaggio,%2BMichelangelo%2BMerisi%2Bda.jpg)
Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo
Quisiera ser un reconocido compositor musical que dijera al público: yo lo que en realidad hago son letras tóxicas, música tóxica y palabras tóxicas. Quisiera cantar al viento la canción de Roberto Carlos: Yo quisiera tener un millón de amigos… Quisiera y quisiera aunque parece que ahora todo es posible, incluso lo del millón de amigos gracias a una red social, Twitter, tuenti o la que sea. El número es tóxico e importante. Llena de veneno los conceptos.
Debo comprarme ropa para una boda y como desde que vine al mundo hoy he recibido las órdenes desde lo más alto. Pantalones, camisas, lo que sea para estar a la altura, ya, ya, ya. Aún es época de rebajas. Precios tóxicos, pantalones, camisas, órdenes, palabras… Cierro los ojos:
Yo solo quiero mirar los campos
yo solo quiero cantar mi canto
pero no quiero cantar solito
yo quiero un coro de pajaritos
quiero llevar este canto amigo
a quien lo pudiera necesitar
yo quiero tener un millón de amigos
y asi mas fuerte poder cantar
yo quiero crear la paz del futuro
quiero a mi hijo pisando firme
cantando alto corriendo libre
verlo llorar pero de contento
quiero llevar este canto amigo
a quien lo pudiera necesitar
yo quiero tener un millon de amigos
y asi mas fuerte poder cantar
yo quiero amor siempre en esta vida
sentir calor de una mano amiga
quiero tener un hogar sin muro
quiero a mi hermano sonrisa al viento
quiero llevar este canto amigo
a quien lo pudiera necesitar
yo quiero tener un millón de amigos
y así mas fuerte poder cantar

Morboria teatro
Si he de ser loco, mi alma aspira/a una locura buena y alta./Tañaré, cual Nerón, la lira./ Pero el incendio no hace falta.
Estoy en las últimas. La fase final de una novela. Me cuesta concienciarme de que es el repaso postrero, me fallan las fuerzas pero una vez que empiezo el ánimo se sube como si fuera un globo y me aferro a él. Cuando descanso, curiosamente vuelvo a sentir lo mismo, las energías caen al suelo. No quiero regresar al mismo punto. Siento que ya he terminado la obra y que debería poner la popa en dirección a la siguiente novela. Pero en realidad no está acabada. Sólo lo estará cuando dé el último y cansino repaso. Esto prácticamente no le importa a nadie y me da por pensar que a Cervantes le pasaba lo mismo al concluir “La Galatea”, su primera obra escrita entre 1581 y 1583 según dice la Wikipedia y publicada en 1585. Antes hizo algo durante su cautiverio moruno (“Los tratos de Argel”…), pero eso es otro cantar. Hasta 1585 poca cosa. De 1587 a 1600 trabajó en Sevilla como comisario de abastos requisando cereales y aceite para la expedición de Felipe II contra Inglaterra. En 1592 y en 1597 pasó unos días en la cárcel y en 1603 llega a Valladolid con la familia. No sigo porque para eso están las enciclopedias y uno no tiene intención de parecerse al genio aunque viva también de otros menesteres y no haya sido encarcelado por vaya usted a saber qué. Dejo a Cervantes y a los amigos y enemigos todos juntos en la misma mazmorra de su tristeza o felicidad. Me doy una vuelta por el pasillo y subo y bajo sabiendo que prácticamente nadie vive de la literatura y que esto no significa ningún menosprecio para la obra o el autor, al contrario. Y mi mirada ya piensa en la siguiente, en Sísifo, en música de laúd…

"El halcón dorado" - 1952
Hallar el frágil huesecillo de la estirpe al azar y perderlo
Las órdenes fueron cumplidas. Tengo ropa para tiempo, ¿años? Incluso he cogido algo para la boda de mi prima. Un pantalón y una camisa. A mi armario siempre le faltaron trajes y protocolos, más no códices ni cábalas imaginarias colgadas de las perchas. Cedo en parte al comprar la ropa y me reafirmo en parte al comprar atuendos que también puedo ponerme a diario. Soy y no soy yo, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, yin y yan. Esto me sitúa en tierra de nadie. Donde todos bailan, festejan y visten sus mejores galas, yo asumo la función alegre que inunda al grupo pero no puedo llegar más lejos. Mis pantalones y mi camisa así lo dirán, estoy alegre porque os veo alegres pero no puedo sentirme alegre porque mi alegría viene de otro lugar, un país con forma de biblioteca y pocos habitantes.
Abro el armario. Vuelvo a leer “Monsieur Monod no sabe cantar”, sus primeros versos. Me pesan los pantalones y la camisa, cojo aliento junto a Blanca Varela:
querido mío
te recuerdo como la mejor canción
esa apoteosis de gallos y estrellas que ya no eres
que ya no soy que ya no seremos
y sin embargo muy bien sabemos ambos
que hablo por la boca pintada del silencio
con agonía de mosca
al final del verano
y por todas las puertas mal cerradas
conjurando o llamando ese viento alevoso de la memoria
ese disco rayado antes de usarse
teñido según el humor del tiempo
y sus viejas enfermedades
o de rojo
o de negro
como un rey en desgracia frente al espejo
el día de la víspera
y mañana y pasado y siempre

Juergen Teller
No soy lector ni oyente de Juan Manuel de Prada. No es santo de mi devoción. El pasado sábado, en el cultural del ABC publicaron una entrevista. Recojo lo siguiente:
La reedición de “El silencio del patinador” coincide con un nuevo volumen de artículos, “Nadando contra corriente”. ¿Contra qué nada Juan Manuel de Prada?
Contra todo. Para mí, la vocación literaria está muy próxima al inconformismo y a la rebelión frente a lo establecido. Si me preguntaran cuáles son las condiciones fundamentales de un escritor, o de un artista en general, diría: tener una sensibilidad marginal –es decir, que tu percepción de las cosas sea muy distinta a la de la generalidad- y encontrarte muy a disgusto en el mundo…
Nunca pude estar más de acuerdo pero sé que para cada uno eso de la rebelión tiene un sentido. Respigo dentro de la frase un poco más: sensibilidad marginal, sensibilidad marginal… Me quedo con esto y lo vuelco dentro de mi cazuela para cocinarlo un día de fiesta, sin bodas ni multitudes.

Juergen Teller
…
querido mío
adoro todo lo que no es mío
tú por ejemplo
con tu piel de asno sobre el alma
y esas alas de cera que te regalé
y que jamás te atreviste a usar…
“Monsieur Monod no sabe cantar” Blanca Varela
De profundis clamavi ad te, Domine (Desde lo más profundo te llamo, Señor)
La hoja entera de un periódico estaba dedicada a una esquela en el Norte de Castilla del martes 13 de Julio de 2010. El finado era y es será José María Garrote Alejo, víctima de un trágico accidente. Aunque el dolor no tenga precio esa página vale una pasta. Sin duda se trataba de una persona querida para alguien con mucha pasta, TheSingularKitchen. Una esquela de ese tamaño podría anunciar la próxima Semana Negra de Gijón. Es una buena idea aunque con esto no quiero ofender a nadie. Allí, en Gijón, se encuentra Sophie Hannah, la heredera para muchos de Agatha Christie. No he leído nada de ella y tampoco de Márkaris aunque he oído maravillas de su teniente Jaritos.
Doy al suprimir y elimino la publicidad de la próxima semana de Gijón para incluir mi nombre y dos apellidos dentro de la esquela. Me parece que me queda demasiado grande, ¿talla XL?
Si continúo con lo de ayer no pasaría la hoja, estaría y estoy en el mismo poema “Monsieur Monod no sabe cantar” ¿Para qué pasar página como si se tratase de un episodio más de la biografía? La biografía es misteriosa hasta para el que la ha vivido,
El cosquilleo filosófico después de la ducha
El café frío el cigarrillo amargo el Cieno Verde
en el Montecarlo
sigue apta para todos la vida perdurable
intacta la estupidez de las nubes
intacta la obscenidad de los geranios
intacta la vergüenza del ajo
los gorrioncitos cagándose divinamente en pleno cielo
de abril
Mandrake criando conejos en algún círculo
del infierno
y siempre la patita de cangrejo atrapada
en la trampa del ser
o del no ser
o de no quiero esto sino lo otro…
El otro día en el café pregunté al visitante algunas cuestiones sobre el amor. Pero tío, pero tío, déjate de bobadas, las películas, las novelas y esas zarandajas están bien pero no son sino películas y novelas. No sé lo que me quiso decir, estuve por preguntarle ¿Mandrake criando conejos en algún círculo del infierno? pero callé, pasé página y me encontré con esa gran esquela. Compañeros y amigos de las oficinas centrales, de los concesionarios oficiales de la marca en toda España… Y me digo ¿cuántos que ya no están saltaban hace cuatro días con la final del mundial? En la trampa del ser o no ser… Ya sé que el verso se refiere a otra cosa más shakespeariana. Tal vez debería probar a disfrutar con el teniente Jaritos. Tal vez mi biografía es la de otro que no soy yo, la de un escritor que simula ser él mismo y casi nadie lo sabe.

Lorenzo Mattotti, illustrazione da "Hänsel e Gretel", Orecchio Acerbo 2009

Pirámide de humo
Esta mañana una compañera vino con la oreja irritada, enrojecida y enorme, parecía un pimiento. Al parecer un bicho le había picado la noche anterior como a otros les pica la curiosidad. Sus picores y molestias borraron cualquier atisbo de broma propia o ajena. Son cosas del verano con olor a pescado y mala leche. Esto último aunque no lo parezca es un verso de Blanca Varela. Así, sacado de contexto no tiene mayor enjundia igual que no la tiene lo que acabo de contar. El contexto para todo es inabarcable, la época, el calendario, la cultura, el ego, la familia y la mirada. Colgar algo, explicarlo, verter explicaciones siempre es falsear, ofrecer lo incompleto bajo la forma de totalidad.
Ayer jueves apareció un obituario, continuación de la enorme esquela sobre la que escribí. José María Garrote Alejo y debajo, Gracias, Chema. Al lado una fotografía con el rostro de buena persona, la sonrisa en los labios y la corbata en el cuello. El obituario también sirve de publicidad para la empresa que lo suscribe y decir esto es malévolo o así lo puede parecer. En cualquier caso puede captar la atención del público. Esta vez al lado tiene la esquela de Don Eduardo Manuel Sánchez Junco, presidente de Hola S.A. Por el tamaño y el apellido se deduce fácilmente que también tienen mucha pasta los que han pagado su publicación. El tamaño de esta esquela es mayor que el obituario de The Singular Kitchen. Debajo aparecen otros seis muertos, minúsculos, cuatro son fallecimientos y dos agradecimientos por la condolencias recibidas. Última hora de recogida de esquelas a las 23:30 horas de la noche, se puede leer en la misma hoja. Buena hora para acostarse y soñar con la oreja de la compañera tan inflamada como una berenjena, enorme y absurda. El colmo de algo así podría darse en la oreja de un sordo. Glub. Van Gogh se cortó el lóbulo de la oreja izquierda. Algunos dicen que lo hizo precisamente para que le oyesen.

Pero todo eso fue el pasado
La página de pasatiempos del periódico siempre aparece hecha en el café. El autodefinido, el sudoku, el crucigrama, el ajedrez, el jeroglífico y los 7 errores. Junto a ellos está la firma del que se supone su autor, un auténtico profesional del que se puede deducir, entre otras cosas, que tiene tiempo. Ver una hoja así produce envidia y a mí en particular, aburrimiento. Ahora podría hacer una apología sobre el aburrimiento o todo lo contrario, una sátira contra ese desperdicio de horas. Eso dependería de mi estado y sensaciones. Mi mirada se pasea por esa hoja sin dejar huella y eso también quiere decir que tengo tiempo, al menos hoy. E. F. G., de 80 años, fue encontrado sin vida en una residencia de ancianos de la capital. El cementerio de elefantes tiene una manera extraña de anunciar estas muertes, en la página de sucesos locales. Tal como este E. F. G. mi autor de pasatiempos un buen día dejará de firmar sus obras. Me da por pensar, ¿Cuánto valdría un crucigrama de periódico firmado y rellenado por Picasso? ¿Cuántas elucubraciones se harían sobre su estado, época e inquietud cuando lo realizó? A partir de ese punto se podría reescribir sus semblanzas.
Hoy el suplemento cultural del ABC se abre con un especial biografías. Antes de acabar como ese octogenario los escritores informan sobre lo que se supone ha sido y es su vida. Soyinka (“Partirás al amanecer”), Coetzee (“Verano”), Roland Barthes, Hector Abad Faciolince, Caballero Bonald, José Carlos Llop, etc. Ellos tienen tiempo para escribir, ordenar sus pensamientos mediante la escritura y conceder entrevistas. Las biografías tienen mucho de sudokus, crucigramas, jeroglíficos y más de siete errores. Podría lanzarme a escribir la vida del cliente que rellena pacientemente y a diario la página de pasatiempos del periódico. La llenaría de reflexiones y pensamientos. Todo lo que se cuente, la forma y manera, el uso y desuso dependerá siempre del biógrafo, lo que quiso ver y comprender, el alcance de su trabajo y la deconstrucción del ser en el que uno se quiso transformar.
Martin Kipperbenberger
La curva del abdomen sin embargo respira
Tras lo escrito ayer sobre los pasatiempos en el periódico ahora creo firmemente que no es lo mismo hacerles en la mesa de un bar que en el fondo del dormitorio, ausente del mundo y de uno mismo. En el bar se ve la vida pasar, los autos, saludos y ruidos que tanto concentran como desconcentran en la labor paciente del pensador. Estoy con el hacedor de crucigramas de bar en cuanto que no dialoga con el mundo y deja su tiempo pasar ejercitando la mente con flexiones y reflexiones de poca monta. Una manera de observar desde la atalaya, en primera fila, a pie de calle, respirando la vida de lo cotidiano y el movimiento de los que pasan por allí.

Rusiñol
Ayer hubo reunión de pastores. Un cumpleaños que no se iba a celebrar y que al final se celebró con éxito de público tuvo la culpa. En estos casos es inevitable hablar del paso del tiempo. Ninguno de los que estábamos es ni será un héroe, nuestros cadáveres exquisitos y futuros no serán exhumados para analizar la verdadera causa del final. Nuestro particular arsénico no deja otras huellas o marcas que las propias del tiempo en el cuerpo y en el rostro. La familia y sus enfermedades, los callejones sin salida y el árbol de la esperanza que nos vendieron como una secuoya siendo en realidad un bonsai embriagan la conversación, las cervezas y las tablas de picoteo en la cervecería. Brindamos por cada año pero también asistimos al cortejo fúnebre del año enterrado. Parece que son escasos los movimientos de cuerpo y espíritu que se producen entre los amigos pero todos sabemos que no es así. Dentro de cada uno se publican antologías, cuentos y tradiciones que nadie quiere leer. Somos un libro que a veces se abre y unos miran y otros se dan la vuelta para no convertirse en estatuas de sal.
Cezanne
ELEGÏA
Los osos de trapo. Los caza-mariposas. Los erizos en cajas de zapatos. Los amigos invitados a comer por primera vez. Cómo ha pasado el tiempo. La noche de Reyes. Expulsado fuera del colegio. No podrá ingresar en ninguna otra escuela. Me pregunto dónde estará aquel traje de Arlequín, que llevé a la fiesta de disfraces. Cómo ha pasado el tiempo.
Noemí. El mundo del espejo. La libertad. El otro Sol. El Oro. Más allá del mar, las Indias. El hombre llegará a la luna, pisará las inmensas praderas nevadas de Venus. Los computadores nunca se equivocan. Luces rojas, blancas, verdes. Subir por el arco iris, conquistar Eldorado.
Destrucción. La emboscada, los disparos, la sangre. Los cuervos heridos bañados por la luz de los relámpagos. La noche sin fin.
L. Mª Panero

Nilbar Güres
Soy cielo y soy viento
Los sesos se calientan. Sería fácil que, hechos una sopa, un ángel trompetero y extraviado diera un sorbo dentro gracias a una pajita de colores. Junto a la página de esquelas hacen publicidad las campañas humanitarias, emergencia Haití y misiones salesianas. Todo está en su sitio. Las ideas dan vuelta al mismo molino. Son burros de carga y resulta muy raro que se introduzca algún espécimen nuevo.
Manuel Vicent es el rey del lavabo. Así nos lo demuestra en su artículo del día 18 de Julio de 2010 en el País. Su pequeña historia transcurre entre Cafés literarios y lavabos, Borges y Buenos Aires. El lugar donde yo acudo al café no tiene nada de bohemio ni misterioso, cuando se jubile el camarero cerrará sus puertas como cualquier otro negocio que sirvió para sostener malamente a una pequeña familia. Sus puertas y ventanas se llenarán de carteles y anuncios pasados de moda. Nadie recordará lo que hubo un día allí ni, por supuesto, nadie acudirá para seguir los pasos de nadie. Polvo somos. Bajo los pantalones del camarero palpitan unas varices del demonio. Hoy las he visto. Tienen el mismo color que mis sesos a las cuatro de la tarde, morados, abultados. En mi café yo no soy ningún rey y menos el del lavabo.
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Rey/lavabo/elpepuult/20100718elpepiult_1/Tes

Cafe Tortoni, Buenos Aires
porque alguien tiene que pensar la vida
Me imagino a un amigo superviviente de sí mismo, fumando a espaldas del mundo y sin horarios ni retribuciones. Le pienso más libre que nadie en el pensamiento pero también más esclavo que cualquiera. La falta de algunos ingresos, por pequeños que éstos sean, le impedirían darse un pequeño homenaje y su ánimo no le dejaría renovar ni el agua del florero.
Así me encontraba, sentado sobre un banzo, apoyando la siniestra sobre un reguero de hormiguitas cuando un señor, ex minero por lo que él quiso añadir, comenzó a hablarme. La conversación era intrascendente, aburrida incluso. En el transcurso de la cual me ofreció un cigarro. Los dos estábamos de espera, asumiendo que el tiempo debía pasar y que algunas palabras podrían abanicarnos las venas. Su pasado le llevó hasta profundos pozos, explotaciones a cielo abierto y un sinfín de oficios que le ayudaron a sobrevivir. No parecía guardar rencor a nada ni nadie especialmente. Tal vez a algunos poderosos que hicieron de su capa un sayo y de sus minas un tiranía sin corazón. Mis pozos son otros quise decirle. Eso no impedirá que me siga apasionando por algo, espero. Y mientras le escuchaba y me decía estas cosas bajé la mirada hacia donde caminaban hacendosas las hormiguitas, a cielo abierto. Una tras otra, ajenas a nosotros, continuaban con su rutina sin que ninguna se alejara demasiado del grupo agitado.

Klee
He sido todos los ascetas
Están de moda los mercados medievales, las comidas romanas y las danzas orientales. Todo esto y mucho más forman un totum revolotum para aquellos que entre o tras la semana lacerante pueden alcanzar su cenit en una pequeña excursión que contrarreste lo vivido, mirando o trabajando.
Está de moda enviar mensajes y manifestarse con abundancia y exageración a través del Tuenti. El sacerdote O. F. L., de Zaratán se ha sumado al carro y sus mensajes se han convertido en best seller por venir de donde vienen, del badajo que oculta su sotana. El género literario del sms está de enhorabuena:
“Ola… quería decirte que eres un bellezon de chica, estas tremenda… no creo que te moleste pero es la verdad. Con chicas como tu en este mundo merece la pena vivir. Jejeje besos preciosidad (sic)
“Jejeje, eso ya no es amor a primera vista sino cariño al primer mensaje jejejeje. Bueno no se si e sque te miras poco al espejo ero es verdad que estas estupenda y mas en esa foto principal en bikini tan sexy. Ademas puede que haya un pequeño problemilla jejeje que tengo unos cuantos años mas que tu jajajaja pero te saco mas de 10 años (sic)”
Puede que no tenga la menor relación pero en la misma hoja donde se leen estos mensajes al móvil se anuncia la próxima regulación del coto de caza de Aldamayor de San Martín (Valladolid).

Dicho esto nadie podrá decir nada al viaje iniciado por Pérez de Tudela. En la penúltima entrada a su blog escribe:
Quedarse es resignarse. Me voy. Me alejo de los hondos afectos, los que al recordarlos nos recuerdan que seguimos vivos, me separo de la vida cómoda y fácil. No me resigno a no ser, queriendo descubrir el “ser del ser”, ascendiendo, buscando el camino duro, arriesgado y difícil de las montañas. Mi objetivo es reflexionar subiendo hacia la cima; esta vez a el Khan Tengri, una de las montañas más perfiladas de Asia, un difícil 7.000 metros…
César Pérez de Tudela tiene 70 años. Sus sueños y deseos siguen ahí, no sé si como el primer día. Finalmente no llevó a cabo su aventura al completo porque tuvo que ser evacuado tras sufrir un episodio cardíaco. Decir que no consumó su aventura sería un error porque aventura fue, aunque no según lo previsto. Y en lo imprevisto se alimenta más que en nada la aventura.
Hoy me quedo con esto, quedarse es resignarse, pasearse por mercados medievales, comidas romanas y danzas orientales.

Mis no añoranzas un aria antigua
Regresan los amigos o mejor habría que decir, vuelven sin Navidad a la vista. Es verano, gotean abrazos, sudor y desventuras. Todos somos Quijotes anónimos que llegan a la venta del señor. Se habla de canciones, conciertos de órgano y obras de pintura o literatura en general. Los molinos siguen estando ahí fuera, los sueños y las pesadillas. La vida fluye y empapa las paredes hacia fuera y hacia dentro, lugar donde sólo existe el reencuentro. El último verso decía “Está en venta el jardín de los cerezos”.

Turner
Hola, interés por todo en la vida
Cuando estoy pesado y plomizo mis pensamientos sólo se abren al absurdo del mundo. Veo actividades estúpidas para el verano del tipo levantamiento de menhir a modo prehistórico como el desarrollado en Atapuerca. Veo insustanciales toboganes donde los transeúntes suben y bajan con la mirada oculta bajo unas gafas de sol. Veo y veo, qué ves, una cosita y tal y cual.
Estas absurdeces megalíticas se juntan con las propias del día a día, muchas de ellas laborales. El peso frente al mundo contrasta con la levedad de la existencia. La pesadez, como siempre, nace en la mirada. En ocasiones un paseo por la naturaleza consigue aliviar la sensación. Eso o una cena con los amigos.

"Sueño de una noche de verano" por UR
Viajar siempre implica renunciar
Fuego y frío para una noche de Julio. Así se podría titular la novela de ayer, una cena agradable en el patio de una casa no menos agradable. Junto a los pequeños muros que nos encerraban se atisbaban otros algo más elevados. Eran los de la casa de al lado, una nueva construcción que aislará un poquito más a la isla de este amigo. De cualquier modo siempre serán casas y no bloques. Así está estipulado por la ley del hombre en esa parte de la ciudad. Los gatos, eso sí, siguen maullando bajo la fuerte luz de la luna. Estábamos de paso, tranquilos, duchados y a la espera del próximo tren. Paul Theroux escribió: “Si un tren es grande y confortable, ni siquiera necesitas un destino”. En la entrevista publicada hoy en el periódico ABC añade: “Las personas de cierta edad suelen parece cínicas, misántropos, pero no, únicamente son personas que al fin han oído la música callada y triste de la humanidad, solo que interpretada por un grupo de medio pelo que no hace más que dar alaridos en pos de la fama”. Así en la cena de anoche. El patio era un vagón de tren y, entonces, los viajeros no estaban tan de paso como lo pudiera parecer. Habían acudido a la cita anual. Theroux dice: “Si viajas tienes que llevarte bien con la gente. Necesitas ser optimista y educado. No puedes ser cascarrabias o impaciente…” Tendríamos que aplicar las palabras al marco diario de la vida. Eso, en muchos casos, conllevaría volver contra nosotros mismos algunas creencias. Necesitamos ser optimistas y educados, no hay alternativa en el vagón. El humor añadía llamaradas a la hoguera porque hubo fuego, sardinas y la carne de costumbre, chorizos, pancetas, morcillas y costillas. No hubo necesidad de que nadie dijera en alto la frase: Si viajas tienes que llevarte bien con la gente. La evidencia de su significado se cumplió con los actos, el vino y la sidra.
También subrayo junto a la leche con galletas del desayuno una frase de Gregorio Marañón rescatada del artículo “Evocando a Marañón”, de Julio Cruz y Hermida en el mismo periódico de hoy: “La rapidez, que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa. Entre ambas existe una frontera marcada por el momento en que hace su aparición el estrés. Yo me atengo siempre a una peculiar máxima: si quieres que te hagan algo, pronto y bien, encárgaselo a una persona ocupada”. Respigo el pensamiento. En el mismo artículo vuelvo a leer otra verdad sobre la idea de suerte que se repite una y otra vez:
“Sí, me han dicho muchas veces que he tenido buena suerte, y lo dejo decir sin desmentirlo, pero sólo yo sé las horas de insomnio y trabajo con que he comprado los favores de mi buena suerte. La suerte no existe; no es otra que la forma que la vida tiene de responder al esfuerzo y al sacrificio que, a lo mejor, se hizo mucho años antes”.
La suerte se busca, la amistad y el vagón del tren confortable gracias al que ya no necesitamos otro destino que el evidente.
Concluyo escuchando "Mbube", de Solomon Linda y algo más de la entrevista hecha a Theroux:
“La pornografía te da un acceso directo a la cultura de un país. Si solo tuviera treinta minutos para saber cómo son las personas que viven en una ciudad iría a una tienda porno”

Último libro publicado en España de Theroux
El cristal a su lado es turbio
Resultó que la representación de la obra “El sueño de una noche de verano” por la compañía Ur fue muy literal al texto. El mérito por tanto ha sido doble, pegada popular y fidelidad. Los tiempos tal vez no cambien tanto. Señoras y señores el mundial de cada uno se vive en vivo, las representaciones ayudan a revisitarse. Párense, ríanse, dejen pasar el tiempo a mordiscos.
Mis veranos calurosos y anodinos se mueven entre las cenas tranquilas y el teatro. Un poco de cada cosa me sirve para identificar la estación veraniega con sus propias características. La temperatura sencillamente es algo ajeno que influye tímidamente en lo que hago durante estas fechas. Sólo tímidamente. Los amigos que van y vienen, las obras y los marcos que las dan cabida forman parte de un escenario mayor, el de mi vida sedentaria que fluye monótonamente con un decorado particular. El que yo quiero ver, construido y deconstruido por mis sueños que van más allá de las noches de verano. Las tardes son plácidas, las cenas y las conversaciones. Mi alma solicita tragedias pero yo la maldigo y la ofrezco comedias por partida doble. Busco grandes pensamientos que me arropen en las madrugadas, ideas con las que digerir cervezas frescas y representaciones que desentrañen mis propios misterios. Encuentro tablas de picoteo llenas de chistes y vicisitudes contadas de una manera muy relajada. Comedias y comedias con las que mi alma palpita tranquila como si no hubiera nada más a lo que aspirar.
PUCK.- ¿Qué rústicos patanes son esos que están charlando a dos pasos del sitio en que reposa la reina de las hadas? ¡Cómo! ¿Van a representar una comedia? Pues asistiré como espectador, y aun haré de actor, si se presenta el caso.
“El sueño de una noche de verano” Shakespeare
"El sueño de una noche de verano" por Ur
Lo ya vivido no se lo puede llevar
Una vieja amiga siempre gobernada por su espíritu marginal me regala una bolsa llena de libros. Pertenecieron a su familia. La casa de los ancestros fue desalojada y los enseres sustraídos o repartidos entre dientes. Nadie excepto ella hizo caso de los libros. No son obras trascendentes ni en el mercado tendrían mucho valor. Tampoco parece que despertaran ningún sentimentalismo ya que cuando ella penetró en la casa, seguían allí junto al polvo y algunos trastos rotos o inútiles hasta para despertar el recuerdo.
A mí me interesan mucho y ella lo sabe. El detalle la honra y el contenedor o el rastro al que pudieran haber llegado también, así lo hago saber. Esos libros me sirven para reconstruir el rastro de las hermanas. De sus crecimientos e inquietudes, de lo que buscaron sólo por los títulos o de lo que pudieron alcanzar con una lectura plena. Todos los títulos han perdido completamente actualidad. Eso no quiere decir que sean intrascendentes, sencillamente que el riguroso paso del tiempo los ha enterrado igual que ellas enterraron a sus padres no hace tanto, parece mentira. Algunos han sido editados por el Círculo de Lectores. Esto supone que estaban obligadas a pedir un libro al mes o cada dos meses y, por tanto, tenían limitada su abanico de elección a lo presentado en catálogo. Sus elecciones, por tanto, no eran tan libres como podían haberlo sido. “Vida amorosa en el Lejano Oriente” de Adolf Tüllmann, que lleva el subtítulo Comportamiento sexual de los pueblos orientales, “Geisha” de Stephen y Ethel Longstreet, son dos de esos títulos. Exotismo y lejanía para huir mentalmente o caminar físicamente en un viaje posible. ¿Necesidades espirituales o veleidades de consumo? Búsqueda de uno mismo a fin de cuentas. En el libro de la vida amorosa aparecen fotografías y dibujos en blanco y negro. Son imágenes que antiguamente se pudieran llamar decentes. Podrían pertenecer a un suplemento de moda aparecido en una revista dominical durante los años setenta. Abro el libro al azar y junto al texto que ocupa toda la hoja de la izquierda aparecen dos fotografías en la de la derecha. El pie de foto informa: La sonrisa de la japonesa (arriba). Una geisha durante su acicalamiento matutino (abajo). La geisha que está posando sentada a la manera oriental ante un espejo de mano, redondo, tiene el rostro dulce y bello. Miro la fotografía igual que alguna de las hermanas lo pudo hacer hace mucho tiempo. Supongo también que alguna de ellas hizo lo mismo ante un espejo cualquier sábado por la tarde, antes de salir a la calle. No sé si alguna recuerda esas cosas o si aquel tiempo, como pasa con los libros que me ha traído, no tiene ninguna importancia estando donde están.

Suyo es el mérito de poder yo vivir en tres dimensiones
Está bien que se fundan las pasiones de los amigos. El teatro con los festivales clásicos a lo largo y ancho de la península, la música con los conciertos de órgano en verano y la escritura que le hace a uno sentirse célibe y con la sonrisa evangélica a las cuatro de la tarde, frente al ordenador. La mesa siempre está puesta y cada uno picotea y brinda según le viene en gana, como dejándose llevar a la hora de la siesta en una gran cama redonda.

"El sueño de una noche de verano", por Ur
Pido perdón al azar por llamarlo necesidad
Ayer vino mi primo postizo y acabó con el gato enfermo. Nunca sé muy bien de qué hablar con él a no ser que sea de eso precisamente, de gatos. Hay uno enfermo, como si estuviera envenenado, le dije. Había, me respondió mientras sostenía en una mano la carabina. Llevaba casi dos meses dando tumbos. Puede que se tratara de un superviviente y que el perro que le tuvo entre sus fauces salivara antes de tiempo. En todo caso su sombra, siempre en desequilibrio, ha dejado de caminar.
Esto me hizo recordar unas líneas del último diario de Trapiello “Troppo vero”, que acababa de leer:
En adelante seré bueno y sencillo como nuestros reyes, me dije, y para probarlo a una hormiga que recorría perdida la pernera de mi pantalón, la tomé entre los dedos, y la sujeté. Movía al aire unas patas cortas y activas. Las conté: siete. Me escamó mucho que el número fuese impar, de donde deduje que quizá se tratase de una hormiga soldado, mutilada de guerra, como Cervantes. ¿Y si fuese el Cervantes de las hormigas que regrasara de sus baños de Argel? Eso explicaría el hallarla en aquel lugar solitario a esa hora, cuando tendría que estar recogida ya en su hormiguero, si acado no hibernando, como las de su especie. Apreté un poco los dedos, y movió aún con mayor frenesí sus patitas, a la vez, con golpes secos, de boxeador sonado que los diera todos en el vacío…
Al final Trapiello deja libre a su hormiga con la condición de que si realmente es el Cervantes de las hormigas no se olvide de instruir deleitando e instruyendo: “Y acuérdate en tu Quijote hormigueril de relatar este encuentro y contar que te tropezaste con Andrés Acaso…”
El gato, no sé si se trataba del Cervantes de los gatos, poco más pudo contar. Tampoco el primo para quien ya había pasado demasiado tiempo leyendo la misma historia de este enfermo imaginario que no obtuvo ni el perdón ni la misericordia que en ocasiones merece un futuro narrador.

¡Miradlo!
VIENDO una película de magos nos enteramos de que “a la fascinación que se atribuye a la magia o es causada por medio de un sortilegio”, así como al “engaño, ilusión o apariencia con que los prestigitadores emboban y embaucan al pueblo” se le llama, oh maravilla, prestigio, que significó, según Corominas, “juego de manos”, de donde proceden prestigioso y prestidigitador. O sea, lo que parece, no lo que aparece. De ahí que, como en la magia, todo prestigio, cuanto más verdadero parezca, más falso resulta. Señorías, no tengo nada más que añadir.
Pg. 177 “Troppo Vero” Andrés Trapiello
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'The Conjurer' Hieronymus Bosch -1500's / 'El pretigigitador / ratero' por El Bosco -1500's
Pero la razón no da fruto
Éramos escasos los que nos acercamos hasta Carrión de los Condes para escuchar al holandés Pieter Dirksen en camisa de manga corta, tocando el órgano de la iglesia de San Andrés. Cuatro habitantes que probablemente les sorprendió la audición, algún que otro náufrago y musicólogos que se suman por vocación y hermanamiento con quienes organizan estos actos. Ayer, 28 de Julio, se cumplía el 260 aniversario de la muerte de Bach. El programa homenajeaba la efeméride de este Dios de la música con algunas de sus obras más o menos interpretadas. Desde el inicio con “Praeludium, Largo & Fuga in C, BWV 545” al “Partite diverse sopra: Sei gegrüsset, Jesu Gütig, BWV 768 del final mi mente dispuso su propio repertorio. Los bancos de la iglesia se llenaron de fantasmas y allí, juntos, visitamos un terreno fronterizo donde mi ser cabalgaba en un caballo blanco de madera sin patas ni balancín ni otras alas que las del arte de la fuga de Juan Sebastian Bach.

Órgano barroco de Trujillo
Nuestros tigres beben leche
Regreso por unos instantes de mis sintéticas y breves vacaciones. Ojeo un periódico del montón. Como casi siempre muy pocas cosas me interesan. Dejo que el azar me lleve hasta Truman Capote.
Además de camisetas y provocaciones la famosa frase del escritor “Soy drogadicto, soy homosexual, soy un genio” figura inscrita en la placa de la casa de Palamós donde se alojó junto a la playa de La Catifa. Parece ser que dentro de las 25 maletas que llenaban su Chevrolet estaban, entre otras cosas, más de cuatro mil folios con las anotaciones de lo que acabaría siendo “Sangre fría”. Era un 26 de Abril de 1960. Ahora en Palomós lo celebran con tertulidas, exposiciones y rutas literarias que recorren los lugares frecuentados por el genio durante los 18 meses que allí estuvo, divididos en tres veranos.
No me parecen muchas las maletas sin consideramos que para un mínimo viaje uno ha llenado la bolsa de deporte sólo con libros de todas las categorías y tipos. En el pueblo he afianzado una trinchera muy difícil de salvar. Sólo ayer me di cuenta del ajetreo que había a mi alrededor con el tema de la boda de mi prima. No hago mucho caso de estas circunstancias puesto que nunca han tenido demasiada importancia. Una boda podía resultar como una subida en grupo al monte cercano pero en coche. Se queda, se pone un dinero y se va. Pero mi prima vive al lado y los preámbulos del evento comienzan con otro evento, el de la enramada y la resaca se completará con otro más, el de una caldereta de corzo o algo así. Con la enramada se cumple una tradición que en el pueblo al menos, ninguno de los más viejos lugareños conocen. Unos amigos, que siempre fueron invisibles, se encarnan para rodear la puerta de la novia de ramas y flores. En la puerta se sirven platos, pinchos y licores. Suena la música y se brinda por el exceso. Podría escribir un libro sobre esto y tal vez un día que me aburra o quiera divertirme lo haga.
Ahora prefiero contar que ayer, para oxigenarme del trajín y orientar mis pasos hacia un lugar lejano, acudí al concierto de órgano que ofrecía en Amusco Montserrat Torrent. Creo que son 83 las primaveras que la soportan en pie y claro, el espectáculo, estaba servido. Montserrat está más allá del bien y del mal. Ha vuelto del más allá y conoce algunos de los secretos de la vida que otros se llevan a su tumba engreídos y perturbados. Ella no, ella vuela libre, saluda y sería capaz de abrazar a todos y cada uno de los que allí estábamos siempre aplaudiendo, unas veces a la manera zen (con un batir de párpados) y otras a lo tradicional. Comenzó su repertorio con Antonio de Cabezón y concluyó con Antonio Soler. Entre los dos Antonios un programa y dos llamadas de móvil a la misma señora gorda y sonriente que no dudó en levantarse y zapatear por la tarima de la iglesia en mitad de las piezas. Dos pecados capitales, interrumpir el concierto y hacerlo en un lugar sacrosanto. A la salida imaginábamos posibles castigos para con la señora. Uno de los más votados fue el de introducir un móvil en el féretro de una de sus hijas o algún otro ser querido y hacer una llamada cuando cerrasen la tapa de pino. Ante el asombro que seguramente produjera tal sonido me acercaría a ella y la susurraría al oído: sin duda se trata de la llamada de Dios.




