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porque el roce de un tiempo me desvelara de vivir
Mi médico me ha dicho que él se considera Comteano, de Comte, positivista en cuanto a precisión y pragmatismo, razón y ciencia. ¿Qué médico no se considera entonces un tanto comteano? Estuve por responderle pero nadie me había pedido mi opinión. Estudianto la muerte, filosófica, teológica y antropológicamente ha encontrado una senda para entender la vida (esto me dio por suponer mientras él, no sé por qué razón, adoptaba una postura de entibador minero en plena faena decimonónica). De Pedro Laín Entralgo tiene casi todo. De ahí mi presencia en ese momento, quise adivinar. Laín Entralgo además de médico, fue filósofo y antropólogo y uno, que tenía los ojos bien abiertos, escuchaba sin querer interrumpir con algunos añadidos que podían venir a cuento. Lo que pasa, le dije a una mosca gorda que me miraba desde la cortina, es que en nuestras sociedades civilizadas el orden y la regularidad no existen, todo está mutando demasiado deprisa, al contrario que en el orden religioso o espiritual (en el caso de creer o tener fe). En las sociedades tradicionales africanas es al revés, la cotidianidad es previsible y regular. En cambio, el mundo de lo inanimado no. Mi médico no soy yo como tampoco soy aquel faraón Psamético del que nos habla Herodoto quien, viendo la caída de Menphis primero y el desfile de la derrota, familia incluida, sólo se derrumbó cuando reconoció a su viejo sirviente. Todo un misterio como aquel en el que me hallaba sin saber muy bien el motivo. La tarde, a fin de cuentas, se evaporaba sin poder hacer nada, salvo el de recordar nuevamente la misteriosa historia del faraón.

Rafel Reig, ganador del premio Tusquets de novela 2010 con su obra "Todo está perdonado"
Lavada está mi vida en virtud de mi asombro
Me aconsejan “Vox”, de Nicholson Baker. Se trata de una novela erótica y muy recomendable, publicada en Alfaguara hace ya unos años. ¿Quién era Nicholson Baker? Lo desconozco y no voy a meterme en el Google. Me entero de que Esperanza Ortega tiene su sitio en el “Norte de Castilla”. Su sección se llama “Las cosas como son”. Pero hoy estoy pensando en el género literario que bien pudieran ser los obituarios. Nada más sentido y mejor leído, una y otra vez, una y otra vez. Lo que ocurre es que la pegada sólo llega a unos pocos, los conocidos y familiares. ¿Pero no se trata de eso? ¿De llegar a unos pocos ya que la gran mayoría mira hacia otra parte? Si hago caso del estupendo artículo que escribió Vila Matas el día 28 de Noviembre, titulado “El llanto enigmático” nada sería mejor que un obituario para confirmar la respuesta que dio Lobo Antunes al peridista:
-Exactamente -le contestaba Lobo-. Los libros que me gustan empiezan en mí cuando termino de leerlo. Si pudiera escribir un enorme obituario que fuera erótico, festivo, científico-lírico y sentido, muy sentido, como sólo puede ser ese género tan leído, sería un gran éxito. Está nevando. Y mis pisadas, no hace mucho, crujían en las aceras como si partiese pan caliente. Un cuatro por cuatro quitaba la nieve en el vial. Los coches iban despacio. Recordaba palabras tontas de conversaciones pasadas. No recuerdo de qué hablábamos pero un padre le decía a su hijo que si la gata paría en el horno lo que saliese de allí serían gatos y no panes. Creo que hablábamos de los lugares donde uno nacía o pacía, de donde uno es o de donde procede. De las sombras de los antepasados, a los que les debemos nuestra vida. Bajo la nieve un muchacho surgió frente a mis pasos, en dirección opuesta y silencioso. Pasamos el uno junto al otro pero nuestras huellas no se cruzaron.

Nicholson Baker
Nadie sabe lo que yo
La primera nevada que vistió la ciudad de blanco dejó su habitual regalo, unas cuantas fracturas y algún que otro retraso en las citas de cada uno. El óleo en blanco propiciaría un nuevo retrato, otra cara para la ciudad y el paseante pensante. Los periódicos tampoco llegaron a su hora. Es fácil envolver en el caos una ciudad, no se necesita una huelga precisa en el momento adecuado. La naturaleza tambien siempre tiene algo que decir aunque no lo pueda parecer. En el Cultural del mundo, finalmente, pude ojear la crítica a la novela de Montero Glez y a la de Pérez Andújar. Aparecen juntas curiosamente, seguidas una de la otra. Me llama la atención el concepto de prosa sonajero, un concepto de Marsé que cita el crítico Santos Sanz Villanueva al hablar de “Pistola y cuchillo”. Es viernes y la nieve casi ha desaparecido. Las estampas navideñas anuncian compras y reencuentros. Godard ha cumplido los ochenta. En la entrevista publicada en ese mismo Cultural afirma que para él no existe el derecho de autor. En la ciencia, ningún científico paga derechos por utilizar la fórmula elaborada por un colega. Esto es un derecho asumido que en el cine, sin embargo, no existe. El derecho de autor realmente no tiene razón de ser. Yo no tengo derechos. Al contrario, tengo deberes…

a serenar la sien del pensamiento
Con el puente llega el caos. Los controladores aéreos no controlan y los de Mecano, no hace tanto, cantaban aquello de no controles mis sentidos. Es fácil perder el control, aún en fin de semana. Por suerte uno se esconde y da la espalda al mundo de siempre. Piensa en esas bacterias que han encontrado estirándose y bostezando en mitad del arsénico. Esto supone toda una revolución para nosotros los bienpensantes. Al parecer se abren definitivamente las puertas a la vida extraterrestre. Algo así es lo que nos sucede a nosotros, pobres humanos, cuando debemos soportar las desgracias del destino. Nos dejan, entonces, pocas opciones. Una de ellas, la de sobrevivir, puede parecer la menos cabal con tanto veneno pero… pero parece mentira que fuese Pompeya un objetivo durante la segunda guerra mundial, una tierra deshabitada que acogió hasta 159 bombas entre sus ruinas y entonces… entonces ¿por qué nosotros no habremos de convertirnos en objetivos incomprensibles durante alguna etapa de nuestras vidas?
Sigo dando la espalda al asfalto, paso la hoja y leo una necrológica de Miguel Ángel Palmero. Comienza así: Ha fallecido en Barcelona el pintor Miguel Ángel Palmero, hijo del maestro Palmero y miembro, junto con su sobrino Alfredo Palmero, de la saga Palmero. Esto me sabe a tebeo y paso la hoja. La ciudad está que lo tira. Ahora, junto a los jamones que regalan los de Palencia abierta, se están celebrando las jornadas del pucherito. La fiesta consiste en lo de siempre. Entrar en un bar, pedir y pagar. Pongamos que quedamos en el Bugatti, tendríamos: alubias de Saldaña con pulpo, callos con jamón y chorizo. O mejor aún, pongamos que se trata del Quintaesencia: alubias con boletus, almejas y picada de nueces. Para el que le gusten las sorpresas en esta fase de su vida tiene la “Ropa vieja” que sirven en el bar Maguregui, donde quiera que esté. No sé que pensar. Fernando me dice que el coche sorteado por los del “Norte de Castilla” ha caído en la de la plaza de abastos “La Castellana”. Me enseña la fotografía en la que aparece la chica sonriente. Él también tiene su cupón completo listo para enviar, de hecho no es el primero que vuela a la sede del periódico. En mi cabeza se apunta el título de otro libro “Venían a buscarlo a él”, de Berta Vias Mahou, publicado en Acantilado. No tengo pensado hacer muchos movimientos durante estos días. Un peregrino ha sido rescatado en la noche del jueves, en la subida al Cebreiro. Comenzó a nevar y lo único que pudo decir a través del móvil fue que estaba al lado de una valla. Pista precisa y certera para que los de protección civil de Villafranca del Bierzo estrenasen el todoterreno donado por la Junta de Castilla y León. Caminante no hay camino, se hace camino al pensar. Cierro la puerta.

sólo tenía ojos para mirar el mar
No sé que repercusión esta teniendo la feria del libro de Guadalajara en los medios fuera de la Comunidad. Aquí, es lógico, dedican sus líneas y fotos diarias como si en la fiesta estuviesen todos y el mundo pudiera continuar sin ellos aquí, en esta parte del mundo que dejaron huérfana. Y puede continuar, además, porque no han dejado de aparecer sus artículos habituales en prensa. Me digo que una manera de adelantar trabajos facilitaría su aparición incluso después de muertos los autores, grandes ya y referentes en antologías locales o comarcales o nacionales o más.
Me surgen ideas para escribir. Todas ellas requieren continuidad y constancia. Frente a mí, en el café, se encuentra la parejita melancólica y funcionaria. Se han apropiado de los periódicos y del aburrimiento. ¿Qué me acerca y qué me aleja de ellos? Él me parece un pánfilo total. Ella no, tal vez debiera cambiar de pareja. Juntos no hacen mal lote. En el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del Norte de Castilla, aparece un especial Carlos Edmundo de Ory. Arcadio Pardo recomienda la lectura de uno de sus libros, pues afirma que “Cabaña” (1981) quedará como una de las grandes obras del pasado siglo.
Antes madre llamó porque en la tele salía Carrión. Iglesias, ornamentos, claustros, peregrinos y algún que otro conocido. De repente las piedras interpretadas desde el otro lado de la pantalla se ven más importantes. Durante la comida echaban un especial Castilla o Delibes en el programa “El escarabajo verde”. Varias personas hablaban de personajes y vocablos aparecidos en la obra del escritor. Mientras, iban caminando por caminos, sendas y pueblos mostrándonos lo que entre lineas contó el escritor. Prácticamente todo ha desaparecido, incluido Delibes. Es un poeta, dijo madre y eso de poeta me trajo a la memoria la necrológica rural del otro día. Una carta al director de la que no me ha llegado ningún eco. Todo queda en la imaginación, lo que ha supuesto, las conversaciones que puede haber dado lugar o los interrogantes que se han hecho al respecto. Jean Baudrillard, en su “Cool memories II (1987-1990)” escribió: “Ocuparse de uno mismo es la ilusión cómica de nuestro tiempo. Ocuparse de los demás es su ilusión trágica”.
Jamás yo me saturo de silencio
La nada me habla en silbo de serpiente
Carlos Edmundo de Ory “Cabaña”

Ángela de la Cruz, finalista del premio Turner
olvidos aplazados
Termina la feria del libro de Guadalajara. La Junta hace balance satisfactorio, como no podía ser menos ni más. Números, datos, estadísticas y chollos para la exportación del lugar. Degustaciones de vino, películas espectáculos, alta calidad de la programación y, por supuesto, libros. Mis lecturas están muy lejos de las que allí han tenido lugar. Comienzan en el Mioceno y terminan en el Plioceno. No busco explicaciones. El hombre de Piltdown dio en su dia algunas. A principios del siglo XX se planteaba la duda en cuanto al primer rasgo definitorio de un ser humano, la postura bípeda o un gran cerebro. El hombre de Piltdown supuso la demostración de que los antepasados del ser humano tenían un cráneo enorme y además, habitaba en Gran Bretaña. Ego y etnocentrismo nos sacaban de dudas pero, años más tarde, se descubrió que todo había sido fruto de estúpido amaño. Un cura ha dicho que la ciencia sólo habla de cómo actúa la materia, pero no puede dar una razón de por qué existe esa materia. En Navidad se expondrá la colección de libros desplegables sobre la Navidad, de Ana María Ortega y Álvaro Gutiérrez. La estrella, parece ser, es el libro “Die Krippe” (El Belén), un ejemplar alemán de 1888 considerado como el primer Nacimiento desplegable de la historia. En el museo de la Ciencia de Valladolid tienen otra colección con el título “Páginas vivas, la ciencia en los libros desplegables”. Más tarde expondrán en Langreo una colección sobre arte contemporáneo. En Guadalajara poco o nada se habrá hablado de este tipo de libros, aunque me gustaría imaginar la feria como un gran desplegable con todos los personajes de papel perfectamente encajados y a punto de retornar a su formato bidimensional.

¿por qué no existen burdeles en Ulan Bator?
Vila Matas me ha recordado lo que significa un fin de semana como este, puente incluido. Mucho ruido y pocas nueces. Aglomeraciones, pasatiempos y, sobre todo, mucho ruido. Mucho ruido para volver a la rutina en breve con el tumulto y la efervescencia del humo ahogando el pulso de lo cotidiano. He comprado el diario ABC y a continuación he ojeado el artículo de Vila Matas que aparece hoy en "El país". Habla de su continuo pasear harto de ruido y controladores para recordarnos que acaba de leer una gran obra, "Guía de Mongolia". Y todas mis futuras compras (Naipoul, Munro, Berta Vias, el comic "Asterios Polyp"...) quedaron reducidas a ese pequeño libro editado por la editorial Minúscula. Mi paseo se había llenado de novelas, comics, ensayos y otros libros, imposibles de entrar en ninguna estantería a no ser que estuviésemos en la biblioteca de San Nicolás. Allí tienen todo, es el paraíso de cualquier lector, la Meca del préstamo de libros, la casa de los sueños donde ya habitaba tranquila "Pistola y cuchillo", la última novela de Montero Glez. Para acabar la jornada una gran inundación. Lluvia y lluvia sobre las obras completas de Camus (60 euros) y la narrativa completa en dos tomos de Valle Inclán (60 euros). Otro apunte más.

hemos creado una cooperativa artística...
Ayer, mientras ojeaba algunos libros en una librería de viejo, pude escuchar una conversación excueta y habitual en estos lugares. Un señor entraba para vender sus libros, en total cuatro. Uno de ellos parte de una enciclopedia y otro algo del BBVA, no conseguí aclararme con las explicaciones. De los otros dos apenas entendí nada. Tal vez sea cosa de la crisis pero oír cómo alguien desea que le den algo por unos libros como esos no deja de sorprenderme lo mismo hoy en día que hace decenios. Son tiempos de recoger enciclopedias porque estorban y han quedado devaluadas, tanto que algún día pasarán al lado contrario. Se revalorizarán como extrañas obras, a no tardar y sin ninguna duda. Por mi parte quedan en el mismo lugar de siempre, junto a por ejemplo “El invierno del diujante”, la última obra de Paco Roca. Paco nos cuenta algo de cómo fue el nacimiento de un tebeo, “Tio Vivo”. Cinco autores de Bruguera abandonan la editorial para crear una propia, Cifré, Conti, Escobar, Giner y Peñarroya idearon DER (Dibujantes y Editores Reunidos). Todo un sueño torpedeado desde sus inicios por la propia editorial Bruguera. No sólo hace falta voluntad y arrojo para emprender un sueño, también soportar los golpes bajos dilatados en el tiempo. Excelente composición, estructura y pegada melancólica. Me vale para adentrarme en los personajes de esos cinco dibujantes, en lo que tenían en común, si es que tenían algo (crítica social y hambrienta…) y en las diferencias con respecto a las de los demás dibujantes de la época… Una historia triste para esta Navidad y una manera de entender la historia y mi historia.

Según tu doctrina, de todos modos habría muerto el día de mi suicidio
El día ha sido agitado. Salir al mundo significa, en ocasiones, eso mismo. Agitarse como si la sangre fuese gaseosa para nada, para quedar dentro, con los mismos glóbulos de siempre aburridos de tanto eco repetido una y otra vez, bajo la misma piel de cordero que es de lobo que es de hombre. Leo “Guía de Mongolia”, la novela de Svetislav Basara: “Al fin y al cabo, tengo una obligación con mi difunto amigo, y el sitio está lo suficientemente lejos del lugar de mierda donde vivo. ¿Y entonces? Al llegar a Ulan Bator me di cuenta de que se trataba también de un lugar de mierda, aunque más alejado.” El día no ha sido para tanto. Esta mañana me acerqué a casa de unos amigos. Ellos viven a la antigua usanza, como una familia feliz, ella, él y el niño. Me dije esto no es una representación, cada uno sabe donde está el otro y qué se espera de él. Pensé que la imagen era bonita aunque la hora, de la comida, impedía profundizar en nada, tan sólo en la estampa tranquila, llena de luz. Sólo por esa estampa merecía el acercamiento, llamar a la puerta y llevar un presente. Pienso que la única lógica que acompaña al dar es la de facilitar, además, la entrega. Si deseo regalar algo debo llevarlo hasta la casa del amigo y no, como hacen tantos, darte cita para que recojas el presente, pues bastante han hecho ya con ceder los derechos del objeto y acordarse de uno. A ti paseante que acaricias el aire y conoces cómo fue la invención de las aceras te ha sido otorgado el favor... Con las aceras el barón Haussmann quería impedir que surgieran barricadas por las calles y además, dejar al peatón un poco más tranquilo en ese espacio exclusivo. Estoy hablando del siglo XIX. En ese siglo ya se conocía del poder de la ficción, el de la novela y la buena literatura, algo que ha recordado Vargas Llosa en su discurso del nobel. “Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión…” Y la realidad, como tantas veces se ha dicho, supera la ficción. Tal vez por eso nos ha sorprendido “la operación galgo”, dentro y fuera de la televisión, dentro y fuera de un cuartelillo asediado por periodistas y murmullos que esperaban la declaración de la atleta patria Marta Domínguez.

Svetislav Basara
LA gente no tiene complejos ni nada que no sean procesos metabólicos...
Tengo el presentimiento de que podría convertirme en un zafio las veinticuatro horas del día. Cuanto más contacto mantengo con los que me rodean siento esa sensación como profunda y punzante, efecto del alto riesgo que supone el contagio. No se trata de tener un día bueno, peor o mejor. La cuestión es otra. El mundo es de los brutos y para los brutos. Esto supone que para hacerles frente habría que gesticular como ellos, opinar de las mismas cosas y sonreír con los mismos chistes. No sólo enfrentarte a ellos sino lo que es peor, unirte a su fiesta, abandonar la sombra melancólica de la incomprensión y plantar cara a la ruina de sus bromas y seriedades. Tampoco me ayuda mucho la lectura de “Guía de Mongolia”, aunque me encanta leer cosas así: “No sé quién soy. Nunca lo he sabido. No me he creído, como la mayoría, la trampa del nombre y las otras estupideces que el régimen te da inmediatamente al pasar del estado de larva al estado de muñeco…” Tampoco es que esté mal y sé de otros que hace dos días se las prometían muy felices y ahora se están pudriendo con sus deslices. Hace dos días no había errores y de repente todo fue un error. Me refiero a Marta Domínguez. Las malas compañías son eso, malas compañías y no sólo afectan en la temprana juventud como se puede ver. Los alimoches son aves carroñeras capaces de abrir un huevo de avestruz a base de golpes con una piedra y aquí, el hombre, sigue siendo el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. En este caso se trata de una primera piedra en el haber de Marta. Las luces navideñas no lucen y la ciudad ha tenido un gran regalo bomba. Decían que después de conocer la noticia muy pocos atletas habían querido salir a la calle como hacen siempre para correr y entrenar duro. Temían que el dedo acusatorio de los ciudadanos les señalase como a esos yonquis que mueren lentamente, molestando a las aves y paseantes de los parques más sombríos de la ciudad. Ahora todos los que corren por aquí son sospechosos y van en chandal. Son capaces de romperse los huevos con las escasas piedrecillas del suelo y su sangre está corrupta. ¿Por qué no cambian de actitud y se ponen a leer un libro? Hoy me han devuelto uno que presté hace meses, “El sombrero de tres picos”. Resulta que no era ese el libro que habían recomendado a su hijo sino “El sombrero de tres copas”. Se publican demasiados títulos, es un hecho objetivo… Después de una pequeña charla caemos en la cuenta de que el libro tampoco era ese sino “Tres sombreros de copa”, de Mihura. Ahora su hijo se ha apuntado a una escuela de atletismo o algo así. La madre está preocupada y yo me digo que mejor respirar el aire de Ulan Bator por unos días y beber un whisky doble en cualquier garito de mi imaginación.

"Tres sombreros de copa" Compañía Fuegos Fatuos
vomitando flecos de hierbas y de músicas
He visto un confi de pato triturado a mis pies y he dicho que más le hubiera valido al pato estrellarse contra un concord en pleno vuelo. Hacía mucho que no tenía una experiencia así, tendría que remontarme a mis años más locos, aquellos en los que el cartel anunciador de entrada estaba cambiado por la palabra BAR. Había hecho planes para el día siguiente y tamaña visión no impedía que en lo más hondo de mí sintiera que, en ocasiones, el mundo, no es más que un gran vómito donde los chinos impiden recoger el Nobel a Liu Xiabo o transformar lo que antes era un pato en una sopa con tropezones. Donde escribo pato léase ídolo o atleta venida a menos de la noche a la mañana. Estas cosas, en el mejor de los casos, dan que hablar, ofrecen tema y evitan posibles silencios pues todo el mundo moralmente debe dar su opinión y apuntalar las mismas interrogaciones ¿por qué? Todos menos el que esto escribe mientras se enfrenta a una taza de váter a eso de los ocho y veinte de la mañana. Si yo fuese Dios y estuviera asomándome a la ventana que da al mundo, en ese momento, a las ocho y veinte de mañana, se habría acabado todo. El vómito, ésta vez sin necesidad de ninguna ayuda táctil, me hizo bajar la cerviz y la cortina. Una gran papilla del color del pato a las frutas silvestres pintó el típico lienzo made in roca de azul, a la vez que asentaba en mi estómago la necesidad de no volver al ataúd. Es una pena que esto ocurra en fin de semana y que mi cuerpo mullido apenas pueda mantenerme aún en pie. Hay un verso de Gil de Biedma que dice “La vida nos sujeta porque precisamente no es como la esperábamos”. Tal vez este episodio también esté relacionado con ese verso o, poniéndonos con algo de fiebre, ese otro de John Donne: “los misterios del amor son del alma/ pero un cuerpo es el libro en que se leen”.

Carlos Pacheco
Contra mi mismo peleo
No se me quitan las ganas de dormir. Aprovecho cada rincón para dejarme caer y adentrarme en el más allá. Es fácil sobrevivir de esta manera. Fin de semana pasado por el duermevela. Quise salir a la calle y ver a mis padres. Saludarles y darles la buena nueva, me muero de sueño porque una mosca tsé tsé saltó desde un trozo de pato hasta mi cerebro. Fue en una cena de empresa. Todo empezó ahí. De camino a su casa cambíe unos periódicos por otros que había en el contenedor sobrecargado. Dentro estaba el Babelia del día 27 de Noviembre. Casi no tengo fuerzas para abrirlo y echarlo una ojeada. Su titular nos habla de la Feria del libro de Guadalajara, Castilla y León viaja a la feria, nos dice. También me contaron que muchas parejas casadas en santo matrimonio por el rito habitual en estas tierras comen y duermen separados durante la semana, en las casas de sus respectivos padres, como si nada hubiera pasado desde tiempos remotos. Cuando llega el fin de semana se encuentran en su casona del pueblo cercano, donde nada les falta, y hacen como que son un matrimonio. Ahorran gastos y no se ven el pelo. Querer vivir con la media naranja se ha vuelto una cosa extraña. Pero ya no lo sería tanto si estuvieran ahorrando para hacerse con un ejemplar de “Aves de América”, obra que John James Audubon publicó en cuatro volúmenes entre 1827 y 1838. No me imagino a las distintas familias uniéndose para que la pareja pudiera hacerse con uno de los escasos ejemplares localizados en vez de todo tipo de electrodomésticos, muebles o trajes. Y jamás lo imaginaré porque todos sabemos que esos espíritus matrimoniales y familiares se encuentran muy lejos de ese tipo de vuelos.

8,7 millones de euros por este libro "Aves de América", el precio más alto pagado en una subasta hasta el momento.
la embestida frenética del ángel
No hace falta abrir mucho los ojos para ver que ciertos objetos brillantes que giran como satélites, escoltándome o haciéndome, no dejan de ser sino puñales afilados como lenguas. Sus embestidas, tan ritualizadas como normalizadas, nos hacen ser lo que somos. Aquí meto a todos por unos segundos sin utilizar paréntesis y aquí lo aparco, entre frase y frase, sin pensar en el tipo de zona en que se encuentra. Sé que si desde siempre me hubiese defendido con la misma mala sangre contra aquellos que “cordialmente” me saludaban, ayudaban o reprochaban, apenas me hablaría con nadie. Pero uno se cansa y se da cuenta de que la aptitud de siempre, pasiva generalmente y conciliadora, sólo sirve para mantener algo de paz hasta la siguiente embestida. Y mientras esto ocurre uno se pierde y se hunde como ese “Nort spirit”, un buque con la bandera de San Vicente y las Granadas que hacía un viaje de Oskarhamn (Suecia) a Bejaia (Argelia). Sus tripulantes, rusos y ucranianos, eran rescatados a 52 millas al norte de Cabo Ortegal (Galicia) el pasado viernes. Ya está. Y mientras esto ocurría el viernes uno empezaría con sus vómitos y fiebre, en clara e imaginativa solidaridad. Ellos fueron salvados pero yo sigo en el mismo barco con destino... ¿Para qué iban a Bejaia? Su carga era madera, será eso y ¿Dónde está Bajaia? En un sitio así, en un barco, sólo me imagino defendiéndome con los puños. Y si alguien se le ocurriera amenazar con acudir a los juzgados acabaría en los tiburones, únicos jueces que sabrían aplicar la igualdad de género y número.
La película de ayer, “Air Doll”, termina con una escena demoledora. La muñeca hinchable que ha cobrado vida porque tiene un corazón yace desplomada, sóla, entre la basura y un montón de botellas de vidrio colocadas de pie, alrededor. La vemos desde una ventana y ella está allí abajo, Pinochesca muñeca para satisfacer los deseos sexuales, derrotada.

Nadie es un muñeco de nadie aunque, en demasiadas ocasiones, todos lo podemos parecer.
P.D. Seguimos. Enrique Morente, por ejemplo, no. RIP.

a la emoción que queda atrás de algunos sueños
Vargas Llosa también ha tenido gripe en Estocolmo. Uno más a la lista. Enrique Morente falleció tras una operación más complicada de lo que parecía. Cuando su familia decía úlcera debía entenderse cáncer de esófago. Cruce de denuncias para despedir al ídolo y patriarca. La carta que un día escribió Cervantes al Conde de Lemos, dos días antes de morir, muy bien podría ser la suya. Comienza así:
Yo, que siempre trabajo y me desvelo
Por parecer que tengo de poeta la gracia
que no quiso darme el cielo.
Puesto ya el pie en el estribo,
Con las ansias de la muerte, Gran señor ésta te escribo.
Ayer me dieron la extremaunción, y hov escribo ésta; el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y con todo esto llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir…
Es una suerte pasajera, la de la gripe quiero decir. Y la de la vida, la de una tarde o unas horas haciendo de puente entre un antes y un después. He regresado de un curso en tren pero durante el viaje, algo raro en mi, apenas he mirado por la ventanilla. Sobre mis piernas tenía un libro de Hominización. Mi cabeza, que seguía los pasos del homo erectus, también iba tras los míos, hasta hacía unos instantes rodeados de gentes tan ajenas y lejas como esos erectus. Como tantas otras veces. Como en tantas ocasiones había vuelto a fingir ser no un poeta sino un contable o un pusilánime administrador de tiempo, recursos e informaciones, quién sabe qué. Nunca podré defender una posición que no es la mía, a pesar de que esté en ella, homo sapiens tal vez, homo, homo, demasiado homo para el lobo. Yo, que siempre trabajo y me desvelo/ Por parecer que tengo de poeta la gracia/ que no quiso darme el cielo.
http://www.zoestrauss.com/zoe.html
Zoe Strauss
la postura fetal del desarmado
En la radio vuelven a hablar de Urtain, personaje hispánico caído en desgracia y esto como consecuencia de la obra de teatro homónima, dirigida por Andrés Lima y grabada para el programa “Estudio 1” de televisión. No se sabe para cuándo será la emisión, si antes o después de Navidad. Hablan de personas-juguetes, de otros y de este tiempo. Afuera, en la calle, hace un frío del carajo. Una manera de quitar la fiebre según la medicina tradicional china es meterse un lingotazo de polvo de cuerno de rinoceronte. El cuerno de rinoceronte también sirve para la impotencia y la fertilidad. No me imagino a un rinoceronte corriendo a 60 km/hora por estas calles heladas pero, en cambio, esta semana he visto demasiados coches hacerlo por estas calles. Dentro iban rinocerontes bípedos, furiosos y erectos. Robert Crumb podría dibujarles sin la necesidad de haberles visto.
También ha muerto Fernando Urdiales, director del Teatro Corsario. Su aspecto, desde hace mucho tiempo, siempre fue el de un enfermo, una máscara dentro y fuera del escenario que hacía y deshacía a su antojo para el lucro poético del espectador. Me falta tiempo, o sea, ¿soy un hombre de este tiempo? Si es así, nuevamente algo empezaría a oler mal en el reino de Dinamarca. Al fondo de la calle, más allá del frío, suena “The lemon song”, de Led Zeppelin:
…
Exprímeme, nena,
hasta que el jugo corra por mi pierna.
Exprímeme, nena,
hasta que el jugo corra por mi pierna.
Del modo en que me exprimes el limón…

Teatro Corsario
las cautelosas mallas de la noche
Para seguir con la tónica de la semana continuaré con los decesos. Hoy le ha tocado el turno a Blake Edwards, o sea, “Desayuno con diamantes”, “El guataque”, “La pantera rosa” y otras secuelas, etc.
Un apunte. Estamos rodeados de locos y los que hoy gimen por tu actitud hacia ellos, mañana querrán chocar la mano como si esto en realidad fuese el equipo que puede parecer desde fuera. Otras veces sencillamente es cuestión de esperar porque el tiempo, a veces cura. Los raros, digamos, son ellos y se multiplican por doquier.
Nos cuentan en la biografía recién publicada de Patricia Highsmith por Circe que la autora siempre llevaba la misma ropa. Reponía su vestuario con las mismas prendas, levis, blusas, etc. Le gustaban los caracoles por su erotismo y cópula infinita y porque además son indistinguibles en su género, etc. Así hasta afirmar que en todas sus novelas menos una aparecen crímenes. Así y asao.
El caso es que acabo el día con aires viejos. Me han pasado “Vuelo a Shangri-la”, un documental de Eduardo Díez y Jorge Moreno donde se nos relatan someramente los recuerdos de un grupo de ancianísimos supervivientes, exaviadores republicanos de la Guerra Civil. Veintinueve minutos con excelente forma y el mismo fondo de siempre, tibio e insistente: no se puede olvidar el pasado y algunos están aún vivos para recordarlo. Ahora, tal vez cambie la mirada (lo dudo) y cada vez que me acerque por Antigüedad para ver el avión de combate que tienen allí instalado, atisbe otras cuestiones que antes se me pasaron. O acaso vaya más allá y, en plena reflexión, continue hasta la localidad burgalesa de Coruña del Conde donde se puede ver un reactor “Lockheed T-33”. Este avión quiere recordar a un vecino, Diego Marín Aguilero (1747-1799), que llegó a construir un aparato volador en el lejano 1773. Dicen que es el primer hombre que llegó a volar en la historia de esta humanidad.. Recorrió unos 360 metros y lo más importante, vivió para contarlo.
Me duermo y pienso en comprar cientos de películas. No hay mucha gente que compre películas, ni música, ni libros. No hay mucha gente que vea cine, escuche música ni lea. No hay mucha vida alrededor. Cada vez somos menos.

Patricia Highsmith
objeto de coartadas es el tiempo
Una manera de inaugurar la Navidad podría ser ir al cine para ver “El fuego fatuo”, de Louis Malle. Al final, el protagonista se pega un tiro o más bien es el tiro quien de tanto buscarle le encuentra en mitad de su corazón. Un corazón que hay que entregar en sacrificio como quise explicar el otro día a una niña de cinco años. Pero el cuerpo al que tenía que entregar ella su corazón no era sino uno de plástico, con sus piezas por montar y, por lo que hoy me han dicho, a falta de algunos órganos demasiado importantes como para conservar tan imperfecto ser en un hogar dulce hogar.
Hoy es un día de borracheras y muertes. Serán muchos los que pegarán, insultarán o empujarán a desconocidos para saciar la sed con algo de sangre, color Papa Noel. Hoy es un día del diablo y con él también se inaugura la Navidad. Es el mundo que nos ha tocado vivir y beber.
A la salida del cine me comentaba M. que estaba mirando un ebook. Son artefactos que dan para mucho que hablar aunque hubiese preferido escuchar algo sobre la última obra que leída, el último pensamiento que se le ha pasado por la cabeza o alguna conclusión tierna llegados a este punto del camino. Tampoco hubiese estado nada mal algo que me desmenuzase una pizca del pensamiento labrado por Walter Benjamin, Ortega y Gasset, Bourdieu o Clifford Geertz por ejemplo. Me apunto esos nombres para apuntalar mi choza oscura. Aún así son pequeños momentos insustanciales y dulces esos los que paso al salir del cine, charlando durantes unos breves minutos con los de siempre, cinéfilos y cinépatas que hoy se (nos) han despedido de la Filmoteca de Caja España. Punto y final, parece ser, a este proyecto cultural. La fusión de Cajas es lo que tiene y no tiene. Por de pronto no tiene Filmoteca.

únicamente soy mi libertad y mis palabras
Quedar para hablar de nada es una costumbre cansina. Nos vemos cuatro amigos y comprobamos que las noticias de estos días nos han llegado por separado a todos igual. Y la Navidad… y los lechazos… En los bares se repiten rostros. Son los salteadores de barras, corazones rotos y convulsos. Corazones aburridos incluso, en compañía de ellos mismos. Los discursos, de haberles, son demasiado repetidos, cada uno en su misma casilla de ajedrez hasta que el viento se nos lleve. Y sin embargo estábamos a unos pasos de la exposición de Ramón Masats, en el Arqueológico, y sin embargo ¿quién es Ramón Masats? O incluso, es más ¿dónde está eso del arqueológico? El otro día, en el matadero de Saldaña han robado 381 lechazos en canal. Esto vale algún que otro chiste. Esto y el apellido Domínguez que pasa a ser Dopinguez o el Polideportivo que pasa a ser Poli-epo-rtivo. Luego, una vieja cara entró al bar y pidió a la joven camarera quien le trató de usted. Él, muy dueño de sí, vestido e iluminado con su pose de bar, la instó para quitar el usted igual que la Academia acaba de suprimir la mayúscula en el sustantivo que designa un rango o cargo como el rey o papa. Y las luces y los supermercados con sus ruidos, las cajas registradoras y las cajeras, alter ego de las artesanas que se cubren con la bufanda dentro de sus casetas en la plaza mayor. Ahora ojeo las recomendaciones de libros de un periódico. Aparecen cosas como esta: “Mourinho vs. Guardiola”. Y mi alma cerrada igual que una vieja Altamira hasta que un verdadero yo decida lo contrario.

Ramón Masats
tanto incierto futuro que perdí
Así se produjo el contacto entre Australopithecus y Homo Erectus. Os lo voy a contar. Estaban ellos en la otra mesa, como siempre, con su aspecto de pánfilos sorbiendo café. Y uno, que tiene la constitución del pulgar lista para un agarre de precisión, además del consabido de fuerza, echó mano del periódico. Eso sí, quiso dejarles el Diario Palentino a modo de consolador frívolo y triste. El agarre de precisión necesita pulgares largos, dedos fuertes, músculos capaces de moverlos y tres de los músculos que mueven el pulgar, algo que no se encuentra entre los simios superiores. Entonces ellos tal vez no fuesen ni siquiera Australopithecus, no. Mirad, quise decirles, me gustaría desarrollar un artículo en el periódico a propósito de la caza y los cotos. Hablaría de la hipótesis del hombre cazador. Recordaría que la construcción de herramientas se relaciona con cambios cerebrales. Un esquema muy básico resultaría así: postura erecta, adaptación a la alimentación carnívora en la sabana abierta, construcción de herramientas y modificaciones craneales y cerebrales. Lorenz mostró en 1963 la importancia de las conductas agresivas para la cohesión y articulación de los grupos sociales. La caza pudo ser responsable además de la cooperación por lo que gracias a ella nacería el grupo social tal como lo entendemos hoy. La belleza de un deporte y medio en el que hemos cambiado las hermosas bifaces achelenses por unas escopetas igualmente de seductoras, pero compradas en Olot.
Y es imposible no hablar de caza sin hablar de la biblia ya que he visto demasiadas películas del oeste y, efectivamente, los americanos colonizaron nuestra mente. Son cosas esas, las armas y la Biblia, que viven juntas en mi interior, un poco más allá de la colonia de cocodrilos siameses (de Sián, Vietnan) que alimento con mis malos humores. La Biblia es noticia doblemente en estas fechas tan entrañables (de entrañas) porque está a la venta una nueva tradución, versión oficial de la Conferencia Episcopal Española y porque siempre estará de moda entre los lectores. Todavía estoy por ver el libro en algún escaparate, junto al de Mourinho y Guardiola bien es verdad, ligeramente esquinado tal vez, oculto entre las lucecitas, algunos dragones, varios síndromes y muchas sombras de las que vuelven por Navidad.
http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/noticia/1425529/1425529

¿Cómo iba a irme sin saber?
Esta mañana me he levantado a las cinco y media de la mañana. El mundo estaba más oscuro que nunca y el silencio, por fin, era silencio. Decidí lavarme la cabeza y a continuación puse un café. Eso y un libro. Mi cuerpo no estaba cansado y disfrutaba. En pocas ocasiones siento que el tiempo placentero mece mis sentidos entre líneas. Hubiese estado mejor si el libro fuese “Verano”, de Coetzee, uno más en la lista. Uno más entre los diez libros del año recomendados por el diario “Público”. Algunos otros son “Contraluz”, de Thomas Pynchon o “La luz es más antigua que el amor”, de Menéndez Salmón. Los superventas les encabeza “El tiempo entre costuras”. Un peso pesadísimo por encima de Pérez Reverte y Ken Follett. Bufffffffffff.
Esta mañana me han hablado de Ciro Bayo. Al parecer la fotografía que publicó de él el diario “El pais”, el pasado sábado, no es correcta. Tampoco lo es el retrato que dicen pintado por Caro Baroja. Mentira. Y el texto ha fusilado a la Wikipedia. Ciro Bayo fue un cronista de indias, bohemio y solitario escritor de entre siglos. Cuentan que la editorial Espasa le pidió una fotografía y éste mandó la de su padre. Es fácil consultar algún dato en la Wikipedia. Por mi parte anotaré algunos títulos del autor que se sumarán a mis lecturas infinitas. Esas que nunca me desantrañarán misterios como el de que una obra de Chillida, recién robada, sea ofrecida a un chatarrero por 30 euros. Son tiempos de crisis, no hay duda. “El muelle de las brumas”, película de Marcel Carné, cierra un día relativamente tranquilo.

Realismos poético y existencialismo en "El muelle de las brumas", de Marcel Carné
Únicamente soy mi libertad y mis palabras
He alzado la voz en vano y con ese gesto, arrojado la máscara unos metros más allá de ese ser al que me gustaría parecer. Quiero ser un caballero pero para serlo no debo salir a la calle. Tampoco mostrar demasiados sentimientos y, por supuesto, nada de dejarme llevar por la ira. Una ira de niño consentido. Deforme y ridícula si se me mira bien. Me iban a dar unos cupones de periódico para comprar una minicadena y al descubrir el sobrecillo salió el genio que allí estaba encerrado. Faltaban cupones y algunos de los que había parecían corresponder a una caja de herramientas. El arte y Ciro Bayo penetraron en mi cuerpo y con ellos, ya lo he dicho, la ira tonta de un hijo tonto. Así me siento reconocido. El mundo, alrededor, tenía otras cosas que hacer. Una sobrina embarazada y con fiebre que iba a Urgencias, otra a la que programaban una cesárea pues sobrepasaba el estado llamado de buena esperanza, un primo pasaba por el juzgado, sólo ante el peligro, camino de perdición para certificar el hundimiento de su matrimonio, buque perdido en la mar de las culpas, los hijos y el dinero que bien vale un piso, un coche, una cochera, muebles y alguna que otra medalla al mérito militar. Lamentos en general y lluvia. Una amiga que viene para firmar lo que lleva firmando media vida, los restos de una herencia que se dilatan como las venas con el calor, como un mar de chicle, como las horas locas donde nos desbordamos absurdamente, donde somos lo que no queremos ser.

¿Ciro Bayo?
reconstruidas ráfagas de historia
Tarde marchosa y lluviosa. Existe un proyecto de un libro para celebrar el cincuentenario del cine-club. Palencia es una ciudad peculiar. El séptimo vicio o arte tiene buena parte de la culpa. Durante un tiempo existieron hasta doce cines, algo insólito para una pequeña ciudad de provincias. Narrar una pequeña historia, recolocar y recoger los datos que muestren ese amor por el cine, mostrarán una parte más de este rincón que me cobija, mal que me pese. El mayor problema que veo es el tiempo, la falta de tiempo hoy en día cuando aún no he escrito los artículos para una revista que espera aproximadamente a la semana santa. Luego, he hablado con una vieja amiga. Su historia es otra. Se trata de una herencia imposible, una de esas historias que agotan y estiran la cuerda hasta un punto aborrecible. Tampoco se han cumplido las expectativas. La loteria es otra cosa. Como siempre por mi parte espero pedreas para poder comprar un libro al menos. En el trabajo me cuentan que Fulano había cogido 16 décimos de un número premiado con la pedrea. Me parece bastante marciano. Yo también tengo algo de marciano. Mis propósitos de enmienda duran poco pero para el año 2011 seré bueno… En Lisboa, me contaron entre vino y vino, hay mucha música, muchos antropólogos y sociólogos. Apunta, siguieron, Mayra Andra, Lura, Sara Tavares (“Balancé”), Ildo Lobo, Paulino Vieira, Tcheca y música mongola, algo así como Shainko Namshilack, voces guturales de Mongolia. Sale a colación la voz de Klaus Nomi y un disco muy mal grabado de Guents dy Rincon. Los africanos no entienden de futuro, me dicen, tocan para comer hoy, graban para comer un poco mejor. Hay muy buena música en Cabo Verde, cosa que sé, y unos cocidos muy particulares, tanto como esta ciudad y su relación con el cine.

las grandes esperanzas que están puestas todas sobre nosotros, todas, y así pesan.
Lo primero es que sí, uno se cansa de sí mismo y así lo confirma por escrito a tantos de tantos de 2010. El cuerpo y la mente responden al unísono. Eres lo que te cansa y de lo que huyes. También eres eso. Lo segundo armarse de paciencia. Salir a respirar el aire impuro cuando tus entrañas lo piden y, sobre todo, guardar silencio en los momentos difíciles. Esto es complicado pero creo que si lo consiguiera me acercaría a mi yo profundo, a ese que se mueve lentamente… “Les aseguro que existen tres tipos de personas en la historia: aquellas cuyo tiempo interior transcurre más rápido que el exterior; aquellas cuyo tiempo interior está sincronizado con el tiempo exterior y aquellas cuyo tiempo interior transcurre más lento que el exterior. Esas, leo en la “Guía de Mongolia”, son las más escasas:
La gente cuyo tiempo interior transcurre más rápido que el exterior es la impulsora de la historia, tienen planes grandiosos y una voluntad inquebrantable, aunque sus proyectos acaben fracasando. Su orígen se remonta a los tiempos de la construcción de la torre de Babel…: aquellos cuyo tiempo interior transcurre en sincronía con el tiempo exterior, son los descendientes de los constructores, albañiles, carpinteros que han participado sumisamente en la construcción de la torre. Son personas pragmáticas con los pies firmes sobre la tierra, que se adaptan a todos los cambios, a las que no les importa el por qué ni los objetivos de su labor. De acuerdo con el orden natural de las cosas son los más numerosos.
Pero también siempre ha habido hombres que no han olvidado la ley divina, para los que el tiempo oficial era angosto, hombres que no se sentían bien enlos espacios de este mundo. Es gente cuyo tiempo interior transcurre más lentamente que el exterior. De los descendientes de este grupo que ciertamente participó en la construcción, pero llevando a cabo actos de sabotaje sin cesar, surgieron los excéntricos introvertidos, santos, místicos, poetas, vagabundos y visionarios.
Tengo que añadir que estas personas cuyo tiempo interior transcurre más lentamente deberían estar protegidas con alambradas de aislamiento y recogimiento al menos durante unas horas al día ¿Y quien no? Dirán algunos. De acuerdo, pero no todos soportan la soledad creadora o silenciosa de estar con uno mismo. Las personas de interior se nutren con el silencio como el niño con la leche materna, igual que el homo antecessor de virutas de mandioca, hojas de acacia, gusanos, caracoles, termitas, frutas, nueces o carroña.
Como si quisiera contradecirme hoy mismo acudo a una pequeña tienda que hay al inicio de la calle Mayor. Es muy pequeñita y en el escaparate tienen colocados un montón de móviles. Es la primera vez que la veo. Allí me espera la minicadena publicitada, cupón a cupón, en el diario ABC. Me dejo envolver por la Navidad, palomas que no veo y el saludo de J. Sale de la oficina de Correos con un sobre lleno de sellos. Ahora sí que parece que no pasa el tiempo. Me enseña una hojita en huecograbado con cuatro sellos de trajes. Está bien. Sus padres y los míos, el champán de mañana, hasta pronto, sí, hasta pronto.

el dudoso cansancio, precipita la solución del sueño
Se ha dicho hasta la saciedad que los conciertos en Palencia están prohibidos. Que no hay lugares adecentados para ello y que los ruidos molestan hasta a las ratas de alcantarilla, esas que gobiernas nuestros peores sueños sin que podamos hacer nada por evitarlo. Aún así, existen naves en el polígono, en los arrables de la ciudad e incluso en algún bar que aún no ha sido avisado por las fuerzas del orden. Esas que se dicen llamar así, fuerzas del orden en una ciudad de provincias. Uno no suele acudir a estos lugares aunque les ha probado todos en diversas circunstancias. Así pensaba mientras ayer se acercaba mi nabe hasta la costa de uno de sos lugares, el Glam. Tengo que decir antes de empezar que estaba sereno, algo que no debió pensar quien, nada más entrar, se me acercó para contarme un chiste sobre una cerilla o algo así. Es un alivio que no me suela acordar de los chistes que me cuentan. Y allí, en aquel lugar, estaba Palencia casi entera o al menos una buena parte de su esencia. Los músicos que tocaban en directo, todos viejas glorias de la ciudad, sin duda se divertían mientras se turnaban bajo la batuta de A. Éste tocaba la guitarra y hacía de schwoman presentando amigos y canciones que se sucedían en el pequeño escenario adecuado al efecto. Todos eran amigos, como digo, y todos se lo pasaban bien bajo el humo que me embobaba con cierta nostalgia por su inminente peligro de extinción. Digo lo del humo para dar ambiente al que no fue porque en realidad no vi ni una bocanada, ni una voluta y ni un mechero haciendo intención de encender un fuego donde calentarse. En primera fila, sentado, se encontraba un famoso pastelero de la ciudad de cierto parecido a Pere Gimferrer. Junto a él se encontraba lo que habitualmente se denomina un pibón, lleno de curvas y sexo, acompañante prescrito por la necesidad y un vicio que en provincias sigue llamando la atención en plan pasen y vean. El pibón podía estar allí o en Marte, tanto monta o monta tanto, agarrada a la copa, sacando una foto con el móvil o sencillamente con la mano sobre la pierna del pastelero encorbatado, sonriente y tamizada la piel de su rostro con crema de babas de caracol. Y la mano del pivón se cernía sobre la sonrisa de los que allí estaban, amigos muchos, funcionarios que saltaban a la comba con los informes lejos de sus cabezas o al corro de la patata, entre copa y copa, canción y canción de lo que parecía un karaoke de carretera. Son cosas de la edad esas de perder la vergüenza y desmadrarse emulando a los Abba, los Kinks, the Supremes o Marvin Gaye, dando incluso un repaso al terruño más resultón con Fito y los Fitipaldis, Héroes del Silencio y alguna que otra canción manida y divertida. Ellos se exhibian sin retorcerse demasiado, cuidando que el cuerpo, dentro de sus ropajes, no les diera algún disgusto. Y a uno le daba por pensar en lo poco que ha expuesto su escritura a la intemperie y además que, cuando lo ha hecho, lo mal que le ha ido hasta dar con esta especie de diario que no es lo que parece. Y mientras se me ahumaban las ideas dejaba el cuerpo apoyadísimo contra la máquina tragaperras, observando cómo manejaba su copa el tipo de la SGAE, tan pulcro y guapo él, tan atractivo que nadie se le acercaba por miedo a que le reclamara algún derecho genético, de pithecantropus erectus o vaya usted a saber de qué. Y junto a él miraba otros rostros conocidos, algunos tan demacrados que parecían haber regresado hacía unos instantes de Albania tras un intento de vuelta al mundo en bicicleta. Entonces imaginé que no estaban en el lugar adecuado porque lo que a uno le apetece después de darse una panzada pedaleando por lugares desconocidos es una buena ducha caliente, más incluso que un bocadillo o una copa al lado de aquel pibón que seguramente apareció dentro de una tarta gigantesca. Por eso estaba con el pastelero, porque en ocasiones lo que esconde la tarta es de verdad y entonces aquel lugar podía ser el interior de otra tarta dejada en una pequeña ciudad donde todos saben de todos y siempre, pase lo que pase, la música suena igual. Entonces, supe, que quien no estaba en el lugar adecuado no eran ellos, sino yo.

Francis Alÿs
este despedazado anfiteatro de las nostalgias
Ayer hubo champán antes de la cena. El tiempo hace mella en los cuerpos y mentes. La pequeña duda entre acudir o no a la cita siempre se resuelve de la misma manera, lógica y necesitada. El tiempo con sus enfermedades y ausencias se encargará de tomar ese tipo de decisiones por nosotros. Somos hijos de nuestro tiempo, filósofos de primera y segunda que cada vez decimos menos con la palabra y más con el acto. Hay una hipótesis según la cual el origen del arte y el del lenguaje están relacionados. El dibujo, que necesita una comunicación previa, transforma la comunicación en lenguaje. Para Davidson y Noble la pintura de un bisonte no es un bisonte y la palabra bisonte tampoco es ni ese bisonte ni la pintura de un bisonte. La pintura y la palabra representan la realidad. El lenguaje no puede parecerse a lo que representa excepto mediante onomatopeyas y el dibujo puede hacer esa traslación por lo que se encontraría a medio camino entre la realidad y el lenguaje.
Todos los que brindábamos éramos siluetas desdibujadas y utilizábamos el lenguaje para abrazarnos sin necesidad de explicaciones. Estábamos presentes y la mayoría de nuestros padres, en casa, también. El tiempo tiene su propio lenguaje y éste se traduce en ausencias y estaciones. Un código morse muy fácil de traducir desde que uno es consciente de que la realidad, igual que un bisonte dibujado, no es lo que parece, por muy pintada y definida que nos pudiera parecer. La pintura de un bisonte no es un bisonte y la palabra bisonte tampoco es ni ese bisonte ni la pintura de un bisonte.
“… hoy estamos en una nueva forma del cogito interruptus que consiste en deshidratar lo más sabroso para poder hacer un menú delirante y, si se tiene pretensiones, deconstructivo. La pose pop no cambia sustancialmente las cantinelas académicas y, a fin de cuentas, la aproximación entre una concepción estrechísima de la filosofía y los Simpson o los superhéroes es tan estéril como lo sería si se ocuparan de las películas de David Lynch o de la natación sincronizada…”
Fernando Castro Flórez “En el liceo aristotélico”. Cultural ABC, viernes 24 de Diciembre de 2010.
http://www.filosofia.mx/index.php?/perse/archivos/en_el_liceo_aristotelico

Copio de http://60pop.com/johnny-cash-ring-of-fire-1963-
Aunque a Johnny Cash se le vincula con la música Country, de la que fué uno de los artistas más valorados, su influencia en la música pop es innegable, y en no pocas ocasiones sus canciones fueron éxito tanto en las listas de country como en las de pop. Es el caso de Ring Of Fire , el mayor éxito de toda su carrera, y en cuya composición participó la que más tarde sería su esposa, la cantante June Carter .
Johnny Cash, el hombre de negro
Aunque para el público hispanoparlante la figura de Johnny Cash es poco conocida, en el mundo anglosajón es toda una institución más allá de las fronteras del country, en el que obtuvo sus mayores éxitos. Fichado en 1955 por Sun Records (la mítica discográfica de Sam Phillips , en la que Elvis Presley realizó sus primeras grabaciones), sus primeros discos flirteaban con el rockabilly, produciendo varios clásicos de todos los tiempos como Folsom Prison Blues , I Walk the Line o Cry, Cry, Cry . Tras abandonar Sun, su carrera durante las décadas siguientes siguió los senderos del country, hasta que a mediados de los 90 su figura es reivindicada como una de las más influyentes de la música americana contemporánea. A Cash se le conoce como el hombre de negro (the man in black) por vestir habitualmente de este color, lo que encajaba a la perfección con su habitual gesto serio y su voz grave, entre bajo y barítono.
June Carter y el anillo de fuego
En 1956, Johnny Cash conoció a la cantante June Carter (miembro de la Carter Family) entre bastidores en el Grand Ole Opry, el templo de la música country de Nashville, y durante los primeros años 60 Cash y la familia Carter fueron compañeros de gira. En 1962, Cash y las hermanas Carter iban de gira junto con Merle Kilgore , otro artista country, y June y Merle empezaron a escribir canciones juntos, lo que convirtieron en una costumbre1. June sabía que su tío A.P. Carter solía componer canciones inspirándose en poemas de la época isabelina, y en un libro que había pertenecido a A.P., June encontró subrayada la frase “Love is like a burning ring of fire” (el amor es como un ardiente anillo de fuego). Esta línea fué la que inspiró la canción, compuesta por June Carter y Merle Kilgore .
Aunque otra versión más romántica de los hechos (como la descrita en la película Walk The Line , de 2005) afirma que en 1962 June Carter empezó a desarrollar un intenso sentimiento hacia Cash, sentimiento que debía sin embargo reprimir debido a que este estaba casado (con Vivian Liberto ), y que se mezclaba con la preocupación y el desasosiego causados por la mala vida de Cash (drogas, alcohol, etc). Este tormentoso sentimiento fué, supuestamente el que inspiró a June Carter a escribir la letra de Ring Of Fire , describiendo la atracción irreprimible que sentía hacia Cash:
“El amor es algo ardiente
y crea un anillo de fuego.
Empujado por el deseo salvaje,
caí en el anillo de fuego.
Caí en el anillo de fuego.
Descendí y descendí
y las llamas crecieron.
Y quema, quema el anillo de fuego.
El sabor del amor es dulce
cuando corazones como los nuestros se encuentran.
Caí por tí como un niño,
pero el fuego se extendió.”2
Finalmente, según una tercera versión, en realidad fué el propio Johnny Cash quien escribió la canción con Kilgore, pero cedió los derechos a June Carter . Así lo sostenía Vivian Liberto en su libro “Walked the Line: My Life with Johnny”3
Tras el divorcio de Jonny Cash y Vivian Liberto en 1966, la relación con June Carter acabó en matrimonio en 1968, y se prolongó hasta la muerte de ella en 2003.
La versión de Johnny Cash
Ring Of Fire fué grabada inicialmente por la hermana de June, Anita Carter , y lanzada en single en 1962 con escaso éxito. Tras escuchar la versión de Anita, Cash tuvo un sueño en el que imaginaba la canción con acompañamiento de trompetas al estilo de los mariachis mejicanos4. Para no competir con la versión de Anita, Cash esperó unos meses antes de grabar su propia versión, con sus peculiares trompetas mejicanas, su rotunda voz grave, su tic-tac bass y un acertado arreglo con cambios de compás (4/4 y 6/4).
Publicado en mayo de 1963, el single alcanzó el nº 1 en las listas de country, y llegó al nº 17 en las listas pop, donde permaneció 13 semanas5.
Otras versiones
Pero la influencia de Ring of Fire en el pop vá más allá de su paso por las listas. Son numerosos los artistas que han mostrado su reconocimiento grabando diferentes versiones y reinterpretaciones de este tema. Así, podemos citar las de Tom Jones , Country Joe McDonald , Blondie , Wall of Voodoo , Frank Zappa , Social Distortion o los Leningrad Cowboys .
Debemos destacar, sin embargo, la realizada por Eric Burdon & The Animals , incluida en su álbum Love Is (1968), no solo por realizarse en la década que nos ocupa, sino también por su muy acertada reinterpretación, convirtiéndo Ring of Fire en un atormentado canto con tempo lento, una prueba más de su condición de clásico de todos los tiempos adaptable a múltiples estilos y tendencias musicales.
¡Oh fábula del tiempo!
Excursiones de Belenes: El del Santo Sepulcro (en Lope de Vega 10), el de la Santa Veracruz (en Obispo Manuel González 9), el de Jesús Nazareno (en la plaza San Pablo 7), el de la Cofradía de la Misericordia (en Mayor Antigua 50), el de la Virgen de la Piedad (en Mancornador 4), el del Palacio Episcopal (en Mayor Antigua 22) y el de la casa de cada cual, en su calle, portal y piso. En estos últimos las figuras son fantasmas interiores, ausencias y desajustes entre lo que somos y lo que queremos ser. Las ovejas son las de nuestros sueños, descarriadas y legañosas, los pastores, figuritas de barro que adoran lo que pudo ser. Hay juegos de luces, grandes cantidades de arena, musgo y esclusas que representan las del Canal de Castilla. No hay horario para visitar tanto Belén aunque el mejor momento podría ser mientras se cena pero entonces está prohibida la visita a los extraños. Las malas caras, interpretaciones y otras molestias, sustituyen al oro, incienso y mirra. En la provincia y gracias a la Diputación, se han organizado varios concursos en distintas modalidades, entidades, ayuntamientos y familiares en localidades con menos de 20.000 habitantes, siempre y cuando las dimensiones superen los cuatro metros cuadrados. Todo un mundo para montar el Belén. Todo un mundo para guardar silencio o “Un tiempo para callar” (Elba), de Patrick Leigh Fermor.
http://www.elpais.com/articulo/portada/Patrick_Leigh_Fermor/Claustro/

y el ritmo ondulará
Intento que el día se estire entre lectura y lectura. Habría que decir mejor se estreche, pues los estudios sobre África ocuparán prácticamente las horas de hoy, sin más vida ni razón. Durante el siglo XVIII la sociedad europea, su economía e industria, estuvo muy ligada al comercio de esclavos. Tanto es así que los principales detractores del abolicionismo argumentaron contra la prohibición del comercio de esclavos motivos puramente económicos. Si la esclavitud se aboliera, se terminarían con las plantaciones, las ganancias de las minas de Brasil, Cuba y otros países, las industrias de construcción naval y textil sufrirían graves pérdidas a la vez que los fabricantes de armas de fuego y un gran número de gente se quedaría sin trabajo. De inmediato mi cabeza relacionó estos argumentos con los industriales de la música que se pronuncian en contra de la piratería, ministra Sinde incluída. Buena parte de los argumentos de unos y otros coinciden. Intento concentrarme en África y olvidarme de estos cortocircuitos.
No hacía mucho que una mujer, en el café, recordaba la muerte de una niña de cinco años. La esquela estaba publicada en el “Diario Palentino” de ayer y la mujer que tanto hablaba sobre la barra del bar terminó acercándose a mi mesa para pedirme el periódico. Un accidente doméstico que dio lugar a poder ojear esta otra en “El Norte de Castilla”:
Hay una estrella que nos mira,
Una estrella que nos cuida,
Una estrella que nos
Acompaña
A lo largo de la vida, tú.
Tus padres, hermanos y sobrinos:
No te olvidan
Y a uno le daba por compararse con ese Nat King Cole que cantaba en castellano lo que no podía entender pues el idioma nunca fue mayor barrera.
Esas esquelas y la Navidad que no impide al mundo ser el que es, me llevaron a otras lecturas. Los autónomos se quejan porque la administración no les paga sus trabajos y eso les ahoga. Esta situación me dejó un tanto pensativo. Hubo un tiempo en que el deudor se convertía en esclavo hasta que pudiera pagar. La disminución de la demanda europea de esclavos provocó situaciones como la siguiente. En 1843 el rey Bambara se presentó en Bakel para vender sus 800 prisioneros sin obtener quien les comprase, así que ordenó su ejecución. Fueron colocados en línea y amordazados para que no escupieran sobre el verdugo, ya que hubiera impedido matarlos. El verdugo mataba a nueve con su sable y el décimo, que le estaba reservado, se salvaba. Así era lo que se denominaba el diezmo del verdugo. Ésta pudiera ser otra medida a tomar o, en cualquier caso, otro de mis numerosos cortocircuitos.

que muero porque no muero
La rutina tiene pinchos. Es un puercoespín cariñoso con rostro de Navidad. Un paraguas vale no sé cuantos euros, más de sesenta porque es de la marca… un momento… consulto Google… Tous, de la marca Tous… un poco más abajo viene algo de condones para pene grueso… Es lo que tiene esto de la red. Dicen que está todo. La rutina también tiene teletipos. El pasado lunes, o sea, ayer, dieron la noticia de la monja cisterciense Juliana Vermeire. El titular era prácticamente el mismo en el Diario Palentino “Juliana, cómo ser feliz sin nada” y el Norte de Castilla “Cómo ser feliz sin nada". Las órdenes se han cumplido. El contenido era similar aunque hay ciertas diferencias.
Por ejemplo, en el Norte de Castilla cuentan: “…se levanta a las dos de la mañana y se acuesta sobre las ocho de la tarde, aprovechando la mayoría de las horas para rezar, principalmente, leer y escuar a Bach. No come más que lo que su pequeña huerta le proporciona…”
Y en el Diario Palentino lo mismo aunque casi al final nos regalan algún dato más, ha escrito un libro “Aquel que yo más quiero” y a quien lee es a Kierkegaard. Pincho otra vez el Google y me sale en Agapea su libro, a la venta por 8,50 euros. Debajo, los versos de San Juan de la Cruz:
… aquél que yo más quiero,
Decilde que adolezco, peno y muero…
A continuación sigo con eso del Google. Escribo la palabra Kierkegaard y, abajo sale la misma noticia en el Mundo. Ahora el titular es “No celebra la Navidad, duerme en un saco y lee a Kierkegaard. Creo recordar que el filósofo vivió en una cabaña, tal como esta monja. Pincho nuevamente y la información que encuentro corrige mi memoria, no era Kierkegaard sino Heidegger, en Todnauber, la Selva Negra.
Cierro los ojos. La monja me produce cierta envidia. Parece que hace tiempo llegó a su Ítaca. Los ingredientes están ahí, algo de música, ciertas lecturas, rezos, algo de comer y, siendo generosos como lo es ella, cinco minutos de noticias al día. Decidle que adolezco, peno y muero...

Juliana Vermeire, en su retiro de Sotillo del Rincón (Soria), en la Sierra de Cebollera
vivo sin vivir en mi
El sueño me atenaza. Pasa por hacer cenas entre semana pero las situaciones mandan. Todo resultó muy agradable y las conversaciones se cruzaron como si aquello fuera una melé perfectamente organizada. Cada emisor tenía su receptor y a cada palabra seguía su contrapalabra cordial. La mejor morcilla es la de Villada. Añadir en el revuelto unos piñones en este tiempo es algo prohibitivo pero no importa, lo realmente suculento es otra cosa y todos sabemos de qué se trata. El tiempo pasa a cuchillo por nuestras vidas. No hay Navidad en la que un cortador de jamón deje de acudir puntualmente con el rutinario corte de tendones. Esto no lo dije en la cena, entre trago y trago. Van a cerrar el Trompi, me informaron. Parece que el jefe se jubila. Lo mismo pasa con el autor del Profesor Cojonciano, Óscar Nebreda. ¿Y nosotros? ¿Y para nosotros? El vino y el humo y nosotros… nos alejábamos de las peticiones que este día hizo el obispillo, cargado con sus nueve años, arreglar el velódromo, una zona wifi en la ciudad, un “skate park”. Y este obispillo me hizo recordar al otro obispo que nos abandonó, el de Carnaval, alguien que, por la edad y los paseos, también pudo estar en nuestra cena.

la noche se afianza sin respiro
Se acerca el final de año y las propuestas, ausentes o presentes, aparecen en la orden del día. Mientras, el camararero, camina y se desespera porque sus varices, como las chicas de la canción, son guerreras. Sí, muy bien, pero tenemos piernas y no raíces. Quiero decir, que el movimiento se demuestra andando. Por eso, esta noche toca cena con los amigos de siempre y, supongo, que algunos más. Sorpresas nos da la vida… o tal vez no. Decir que este encuentro será diferente tampoco sería decir mucho. Cada momento lo es, cada día y esas cosas que se dicen en los manuales para levantar el ánimo. El encuentro, por ser quienes somos, tendrá algo de asamblea futbolística. Digo esto por titular del pasado martes en “El Diario Palentino”, en relación con la asamblea de socios del equipo de la ciudad: “Asamblea morada surrealista”. Pero en nuestra asamblea particular no habrá voces ni propuestas para convertirnos en sociedades anónimas pues de alguna manera todos los somos. Sociedades con nuestros propios encuentros y desencuentros, paradojas y contradicciones que hacen lo posible por ser. Tal vez el alcohol aclare las dudas. He elegido unas viñetas del Príncipe Valiente para inaugurar la sesión. Se trata de unos dibujos y palabras bien conocidas en este rincón del planeta. La fortaleza de Andeldrag está sitiada por los bárbaros y los víveres escasean. Sin embargo se está celebran un último banquete como habitualmente se viene haciendo desde hace años. Val, sin comprender por qué no se racionan los alimentos para poder resistir más tiempo el asedio, pregunta a Camorán “No sería mejor conservar nuestros suministros, Camorán?” y éste responde: “¡Sir Valiente, ningún enemigo alterará jamás la forma de vida en Andelkrag, viviremos, lucharemos y moriremos como caballeros!”. Me pregunto cuántos de los que acudieron a la asamblea de socios celebrerá una reunión parecida a la nuestra. Me pregunto cuántas auditorias se realizarán para con uno mismo de aquí a final de año. Me pregunto ¿hasta cuándo es posible resistir ante los bárbaros o, si acaso, cuánto de bárbaro ya hay dentro de mí? Ese es el objetivo del enemigo, pasarnos por el filo de sus cuchillos o ser como ellos.

Y en el desquiciamiento de estos días observé, desde la columna derruida del castillo cómo un tipo se acercaba a varios soldados vestidos de uniforme y les decía: he dejado la cárcel no hace mucho y aquí les entrego esto. Se trataba de una caja de bombones y una botella de vino dentro de una bolsa plastificada con motivos navideños. Por Santiago, pudo decir, ustedes se lo merecen y mi padre, mi padre, fue quien me sacó del agujero.

Todo era extraño y por ello normal
Ayer brindamos en nuestro Andelkrag particular. No estábamos todos los que somos porque eso sólo se dará en algún entierro particular. La madurez produce amnesia y otras cosas que no recuerdo podría pintar ahora en la pared de un muro y así, cambiar ligeramente la frase célebre del graffiti (Leer drogas en vez de madurez).
Y el castillo, a pesar de ello, estuvo concurrido y feliz quiero recordar. Cada soldado con su mochila a cuestas, de una a otra habitación, vaso en mano a modo de vela con la que iluminarse entre las tinieblas, hasta encontrar acomodo, cada uno en su rincón favorito. Estábamos rodeados de libros y música. Supimos que tocar en el metro es duro ¿algo nuevo? Y que los mejores huecos son difíciles de ocupar pues apenas abierto ya están ahí los grandes aguerridos, jukebox carnales del asfalto. También hubo música en Andelkrag, parada de metro obligada para acudir al próximo año, y discursos pedagógicos sobre la maría, los soldados de la segunda guerra mundial y la salud, todo ello envuelto por el humo de unos porros naturales.
Somos un ejército heterogéneo que camina hacia el fin, dejando ruinas y, algunas veces, franquezas, adelgazando y engordando en Andelkrag, embotándonos dentro del silencio que dejan las palabras que no se dicen o, también con aquellas que pronunciamos de más. Un encuentro así jamás será igual, ya lo dije ayer y por meter algo de literatura para acabar el año copiaré el epitafio de la tumba de Gogol, no por nada, sencillamente por haberme tropezado tras la comida con él: “Se reirán de mis tristes palabras”
De entre los restos tras la batalla recojo algo de música: Nicolas Lens “Flamma, Flamma”, “Terra”, Ernest Ranglin, Louis Sclavis y Niguel Kennedy. Además de los consabidos Klaus Nomi y la mongola Sainkho Namtchylak.

Isidro Blasco



