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Bufones son los estanques
Seguimos construyendo formas públicas y supuestamente independientes de pensamiento. Ahora es la Comunidad Europea quien tiene previsto parir un grupo de expertos con el fin de tratar la cuestión piratería de internet. Ellos deberán buscarán soluciones. ¿Se trata de una peste contagiosa? No, si me nombran parte de alguno de esos órganos pensantes y, además, me pagan por ello. Mejor eso que cortarme el pene y emular así al joven javanés AMD. Al enterarse de que su chica se iba con otro cortó por lo sano y arrojó su látigo seminal a un pozo ¿de los deseos convertidos en pirañas? Con esta noticia hoy más que nunca el mundo es un todo revuelto constituido por entidades y sustancias separadas a las que ya nadie puede juntar para lograr un entendimiento. El hombre, sin pene, es un enigma más grande. Pierde perspectiva y se aproxima al grado cero de la virtud, o sea, a la ausencia del bien. ¿O puede ser al revés?
Me asomo a la ventana Dublisnesca. Todo el mundo coincide. Vila Matas sube un peldaño en su periplo literario. Da el salto inglés y apunto, 19 euros, Seix Barral.

Fenando Bayona
En el libro que ya cité un día “En el corazón de la zona gris” Una lectura etnográfica de los campos de Auschwitz, se analiza lo económico de aquel campo de concentración. Los intercambios y reciprocidades que allí surgieron. En su página 22, su autora, Paz Moreno Feliu, habla del efecto Rashomon. La película de Kurosawa, ganadora del festival de Venecia en 1951, nos muestra a cuatro personas contando su particular visión de la misma violación y asesinato. No se trata de un problema de objetividad y memoria, nos dice, sino un elemento inherente a la pluralidad de las sociedades humanas, todas ellas con su propia coherencia interna. “La fortaleza escondida”, otra película de Kurosawa, alimentó a George Lucas en su estructura argumental para crear “La guerra de las Galaxias”: el viaje, el samurái protector de la princesa, el tono feudalizante… Con posterioridad y participando de una reciprocidad interna, Lucas junto a Coppola, ayudó económicamente al director japonés en la realización de “Kagemusha”. (Del artículo “El trueque de Lucas”, por Jordi Balló, en el diario La Vanguardia de ayer día 31-3-2010) Fernando Bayona
entre el tedio de mis rosas
Los legionarios romanos se jugaron a las "chapas" la túnica de Cristo, aunque también hay quien dice que el juego recuerda el precio recibido por Judas en su traición. Lo normal, en cualquier caso, es perder hasta la camisa pero ¿qué haremos si ganamos? En muchas ocasiones me han hablado de una fórmula ideal contra la avaricia que consiste en poner una fecha de caducidad al dinero. Esta mañana he leído algo que guarda una estrecha relación con esa idea. Se trata de parte de la respuesta que un jefe de las islas Tonga dio a un blanco cuando éste ensalzaba las virtudes del dinero en 1827:
Si estuviese hecho de hierro y pudiese transformarse en cuchillos, hachas y escoplos, tendría cierto sentido atribuirle valor; pero tal y como es, no le veo ninguno (…) Ciertamente, el dinero es mucho más manejable y más cómodo, pero como no se estropea guardándolo, la gente lo atesora en lugar de repartirlo, como un jefe debiera hacer, y así se vuelve egoísta; mientras que si las provisiones fuesen la principal propiedad del hombre, como tendría que ser, puesto que son lo más útil y necesario, no las almacenaría porque se le estropearían, y así se vería forzado o a intercambiarlas por alguna otra cosa útil o a compartirlas con sus vecinos, jefes inferiores y subordinados, gratuitamente. Ahora comprendo que lo que hace tan egoístas a los papalangis (europeos) es el dinero. Por supuesto en aquel lugar no existía nada parecido al sistema de mercado dentro del que nos dejamos consumir.

Markus Copper
Todos somos investigadores de nosotros mismos y del que tenemos al lado. Las palabras, miradas y sonrisas con las que nos relacionamos muestran la codificación de submundos, planetas y actos elevados a la divina potencia. Un solo gesto basta para escribir un ensayo sobre el rumbo del ser humano que está frente a nosotros, su pasado y presente, tendencias, gustos y disimulos. Aún así se necesitaría mucho tiempo para alcanzar alguna conclusión medianamente consistente. Pero si queremos entendernos tenemos que ir un poco más allá, por ejemplo, observando el vuelo y comportamiento del pinzón cebra. Así, dicen los científicos, podemos estudiar el origen del lenguaje humano e incluso patologías relacionadas con problemas de comunicación, autismo, parkinson, alzheimer, etc. Una empresa realmente compleja y sorprendente. Los trabajos de esta empresa comenzaron hace tantos años como los míos en este mundo. Las ideas, deseos y proyectos mucho antes dentro de las cabezas de los científicos y mis padres. Pinzón cebra, diamante mandarín en las pajarerías y científicamente Taeniopygia guttata
la cabellera que se ata hace el día
Intercambio es dar algo a cambio de otra cosa.
Perder un derecho para obtener una seguridad es sometimiento.
En cualquier caso se trata de conceptos alejados del término reciprocidad, algo en lo que por ejemplo se basan amistades, relaciones y nuestro sistema de seguridad social.
Pero cuidado porque los regalos hacen amigos y los amigos hacen regalos pero también los regalos hacen esclavos.

Michael Kimmelman
Un espacio intenso para la reciprocidad se puede dar en las peleas, pero aquí, en realidad, la cosa suele terminar más que nada, en intercambio. En el caso del párroco francés y natural de Burkina Faso, que recientemente repartió una hostia sin consagrar mientras oficiaba el funeral en su iglesia de Saint-Jean (Muret, en el sur de Francia), hasta el momento, sería un caso de reciprocidad negativa, pero no exactamente en el sentido que ofrece Elman Service en su libro “The Hunters” (Intento de obtener algo gratuitamente. Transacciones iniciadas y enfocadas hacia una ganancia utilitaria neta. Principios de un sano negocio. Regateo, juego sucio, trampa, robo y otras variedades de apropiación. Los participantes tratan de maximizar su posición a costa del otro). La sangre de Cristo tuvo la culpa. Mmmmm, tal vez el asunto no tenga nada que ver con la reciprocidad y sí con la REDISTRIBUCIÓN.
Miniatura que representa la batalla de Muret, perteneciente a las Grandes Chroniques de France. (Wikipedia)
De la Wiki: La batalla de Muret consistió en la escaramuza decisiva de la llamada cruzada albigense. Tuvo lugar el 13 de septiembre de 1213 en una llanura de la localidad occitana de Muret, unos doce kilómetros al sur de Tolosa de Languedoc.[6] La contienda enfrentó a Pedro II de Aragón, sus vasallos y sus aliados, entre los que se encontraban Raimundo VI de Tolosa, Bernardo V de Cominges y Raimundo Roger I de Foix, contra las tropas cruzadas y las de Felipe II de Francia lideradas por Simón IV de Montfort.[7]
El triunfo correspondió a las fuerzas de Simón de Montfort, el cual se convirtió, como consecuencia de su victoria, en duque de Narbona, conde de Tolosa, vizconde de Béziers y vizconde de Carcasona. Las tropas aragonesas y occitanas sufrieron unas pérdidas de 15.000 a 20.000 hombres, Pedro II de Aragón, conocido como Pedro el Católico, murió en la batalla. Su hijo de cinco años, el futuro rey Jaime I de Aragón, que estaba bajo custodia de Simón de Montfort, con cuya hija se había concertado el matrimonio futuro en un nuevo intento para resolver el conflicto,[8] debió permanecer un año como rehén hasta que, por orden del papa Inocencio III, Montfort lo entregó a los templarios.
Marcó el inicio de la dominación de los reyes franceses sobre Occitania. Fue también el comienzo del fin de la expansión aragonesa en la zona. Antes de la batalla, Pedro II de Aragón había conseguido el vasallazgo del condado de Tolosa, de Foix y de Cominges. Tras su derrota y muerte, su hijo y heredero Jaime I tan sólo conservó el señorío de Montpellier por herencia de su madre, María de Montpellier. A partir de esta fecha, la expansión aragonesa se dirigió hacia Valencia y las Islas Baleares.
Una copa con alas
Se terminan las fiestas y se alcanza el éxtasis con los veinte pasos que forman la llamada procesión de la Pasión y Santo Entierro. Aunque uno, no sé cómo lo hace, pero no ha conseguido oír ni un tachín y menos aún el eco de un tururú. Tal vez porque mi espíritu se lanzaba desde el Cristo del Otero en parapente y sólo pensaba, allá en lo alto, en aterrizar lo más tranquilamente posible en el interior de un cuadro de Rothko, eso sí, lo más alejado posible del tono creado en su etapa final. No obstante, planeando como un pollino al que hubieran lanzado desde un campanario y de repente, con ese método de sálvese quien pueda, hubiese aprendido a flotar en el aire gracias a las condiciones innatas e instintivas, no tardé en abrir los ojos.

Frente a mí y sin saber distinguir el título ni la fecha, vi a un viejo amigo farfullando y repitiendo lo mismo de siempre. Se encontraba en un rincón oscuro, cuadro o lugar, rodeado de huesos, vino y contradicciones que servían para adornar y ofrecer en el altar de las conversaciones, el sacrificio de un pequeño dolor, la consulta médica siempre postergada o la explicación de una molestia perenne y obtusa a la diosa Soledad. Y es que estos pequeños dardos que alcanzan nuestros cuerpos se añaden, en unos casos más que en otros, a la erosión y deterioro de las mentes que tantas veces se ven entre la espada y la pared. El amigo, aún así, tenía a alguien que le escuchaba, últimos de Filipinas todos ellos que bastante tenían con lo suyo. Juntos me imaginaba que aún pudiéramos volar a otro cuadro, obra o pensamiento fresco y rico en matices, con la palabrería repetitiva dentro de una jaula, alejándonos de esas conversaciones tan habituales y que una vez más derivarían hacia el sexo de los ángeles.

dentro, se cuajará tu brazo
La formación del estado zulú ante el acoso colonizador europeo supuso una transformación social y cultural inusual. Para ello se nutrieron y alteraron pautas de organización del pasado construyendo un espectacular ejército que supo hacer frente al enemigo "civilizador". A cada regimiento se le dio ropa especial y escudos de piel de vaca de un color distintivo. Se reforzó el papel de los regimientos estableciendo organizaciones paralelas para mujeres. Los ritos, veredictos, hechicería, curaciones y ceremonias se encaminaron hacia un mismo punto, la construcción de una nueva identidad sin fisuras con un único dialecto, el zulú, como lenguaje de la nación.
Además y es a lo que iba, a los hombres se les prohibió casarse antes de los cuarenta años, y entonces se les asignó tomar esposa de entre la correspondiente unidad femenina.

"Zulu war" Melton Prior, 1879
Queremos cantar el amor al peligro, el hábito de la energía y de la temeridad
En algún sitio, no sé donde, han preguntado a determinadas personas cuál era la última canción que querrían oír antes de morir, en su lecho de muerte ¿Cuál? ¿Cuál?
Una última canción podría ser el único single que sacó en 1981 el grupo Esplendor Geométrico, “Necrosis en la poya”. Sus componentes son ex Aviador Dro y el nombre del grupo está basado en el poema “El esplendor geométrico de la mecánica del mundo”, del fundador del futurismo Filippo Tommaso Marinetti.

Marinetti
hija al fin destas arenas
Llamo a una amiga de la que no sé nada desde hace un montón. No contesta. Para continuar con la intención envío un sms sin mayor interés, nada qué que tal y esas cosas.
Termino de leer la primera parte de “Una vida errante”, de Yoshiro Tatsumi, padre del Gekiga, un tipo de comic diferente al manga y que según reza en la contraportada, puede considerarse el equivalente de la actual novela gráfica. En esta obra se desarrolla pese a todo-s, el empeño por ser uno mismo, o sea, un dibujante de comics.
De inmediato me entra un sms de la amiga. Está en Marruecos, en un pueblo bereber de adobe, con una cascada tremenda, literal. Vuelvo a coger “Una vida errante” entre mis manos. En la portada el protagonista yace tirado con los ojos cerrados, soñadores, junto a su mesa de trabajo y algunos dibujos.

Tatsumi

un pájaro perdido anida en mi sombrero
Antes se hablaba y reivindicaba el amor libre, ahora se trata del conocimiento. Por todo el mundo se reúnen Wikipedistas y llevan a cuestas, dentro de sus conchas craneales, el espíritu de Diderot y Jean d´Alembert.
En el café, esta tarde, frente a dos árboles viejos soplaban estos vientos. A ellos, a esos viejos que allí se fumaban las horas, les traía todo al pairo. Todo excepto su tranquilidad rota gracias a unos discursos siderales y científicos con los que mi interlocutor intentaba fumigar la superficie de un mundo corrupto.

Vi a los mejores cerebros de mi generación

El bosque como medio y fin, meta y camino para traspasar el espejo. La naturaleza nos ayuda y condena. La película “Yuki y Nina” transciende gracias a un bosque. Al otro lado está el espectador, en la sala oscura, acechando el final de una continuación, sin ver los árboles que tiene delante. Congelando las imágenes dentro de su propio bosque mental. Yo no he bendecido la tumba de Ginsberg. El día 3 de Junio se celebró un nuevo aniversario de su muerte, el 5 de Abril de 1997. Para hoy soñaré con una tumba imaginaria, la de los Bowles:

Jane Bowles
Del diario “El Mundo”, 5-4-2010: El inicio de los actos de homenaje al matrimonio Paul y Jane Bowles ha comenzado con una lectura poética, coincidiendo con la rehabilitación de la tumba de Jane Bowles en el cementerio San Miguel de Málaga, organizado por el Instituto Municipal del Libro (IML). El acto de este lunes ha estado presidido por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y ha servido de apertura al calendario de actos, con la inauguración de una nueva tumba, rodeada de gardenias y rosas blancas. En torno a ella han recitado María Victoria Atencia, Jesús Aguado, Álvaro García, Rodolfo Häsler, Aurora Luque, María Navarro, Alfredo Taján, Juan Zaro y Vicente Molina Foix. Según el director del IML, Alfredo Taján, ha sido acto "telúrico". Además, ante la tumba rehabilitada de Jane Bowles también ha intervenido Richard Horowitz, creador de la banda sonora de la película ’El cielo protector’, dirigida por Bernardo Bertolucci en 1989 y basada en la novela homónima de Paul Bowles, donde el músico ha interpretado algunas piezas en homenaje a la escritora. La tumba rehabilitada es de granito negro y es una piedra de una sola pieza de 1.500 kilos de peso. Está ubicada en las inmediaciones del paseo de Las Acacias del ya clausurado cementerio San Miguel. Allí, cerca de los restos de la escritora norteamericana, se encuentran los de ilustres artistas malagueños como son Muñoz Degrain, Salvador Rueda o Francisco Palma. En la tumba reza la inscripción ’Málaga a Jane Bowles 1917-1973’ y en la parte inferior se puede leer: ’Cabeza de gardenia’. De esta manera, el escritor Truman Capote se refería a su amiga Jane Auer (Jane Bowles), que vivió en Málaga sus últimos seis años, entre 1967 y 1973.

Paul Bowles
¿Qué sería del universo?
“A partir de un cierto punto, ya no hay posibilidad alguna de retorno. Ése es el punto que es preciso alcanzar”.
Kafka
Tanta lucidez en tan pocas palabras hunden el barco de lo evidente. Mircea Eliada, Nietzsche y otros se recrearon con otro tipo de retorno, el eterno.

“Ni cuando esté muriéndome voy a decir que hubo una época en la que me sentía maduro, porque uno siempre está cambiando y nunca llega a nada. Llegar a algo tampoco es necesario. Morir sí, todo lo inevitable es necesario".
Paul Bowles
Esto ya daría para más de un hundimiento. Todo lo inevitable es necesario ¿consuela? En cualquier caso el mundo me obliga a creer que nunca estoy maduro, algo que tampoco diré nunca a no ser para contradecirles.

"La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo" William Blake
Tinieblas que tocamos apretando
Podría continuar con las frases de los demás, esas que llenan de plenitud el contenido. No retorno, no retorno, no retorno, nunca estoy maduro, ni cuando esté muriéndome. Pero son otros los que de verdad se mueren. Hoy lo he sabido y el doctor tuvo que repetirlo cien veces en el mismo rostro. ¿Quieres entenderlo? Eh, eh, te estás muriendo y la esperanza se quedó sin alas. Podrías hacer una cena de despedida, sonreír y agradecer lo que has tenido en vez de llorar por las esquinas y poner cara de cordero degollado. No retorno, no retorno, a partir de cierto punto.

Aurelio Arteta
En este abandono en el corazón
Hoy mi rostro no estaba para muchas caricias. Tal vez por eso, cuando por la mañana me encontré al barbero y con apenas dos palabras me interesé por su suerte en las quinielas, me sorprendió como nunca antes al cantarme una canción de Kenny Rogers en inglés. La vida es eso me dijo y mis ojos le suplicaron una traducción portátil, brevemente resumida. Al llegar a casa he añadido el texto completo de la canción, “The gambler” (El jugador).
“The gambler” El Jugador. Kenny Rogers En una calurosa tarde de verano, en un tren con destino a ninguna parte
Me reuní con el jugador. Los dos estábamos muy cansados para dormir.
Así que nos turnamos para mirar por la ventana a la oscuridad.
El aburrimiento nos alcanzó y él comenzó a hablar.
Dijo: "Hijo, he hecho una vida fuera leyendo las caras de la gente.
Conozco que cartas son por la manera en que ellos tienen sus ojos.
Así que si no te importa que lo diga, puedo ver que estás sin ases,
Por un sorbo de tu whisky, te daré un consejo. "
Así que le entregué mi botella y se bebió el último trago.
Luego gorroneó un cigarrillo y me pidió lumbre.
Y la noche adquirió un silencio mortal, y su cara perdió toda expresión.
Él dijo, "Si vas a jugar el juego, muchacho, tienes que aprender a jugarlo bien.
Tienes que saber cuándo mantenerlas, saber cuándo doblarlas
Saber cuándo irse, saber cuándo correr.
Nunca cuentes tu dinero cuando estés sentado en la mesa.
Ya habrá tiempo suficiente para contar cuando el trato esté hecho.
Cada jugador sabe que el secreto para sobrevivir
Es saber qué tirar y saber qué conservar.
Porque cada mano es un ganador y cada mano es un perdedor
Y lo mejor que se puede esperar es morir en su sueño. "
Y cuando terminó de hablar, se volvió hacia la ventana,
Apagó el cigarrillo, se perdió en el sueño.
Y en algún lugar en la oscuridad, el jugador salió sin ganar ni perder.
Y en sus últimas palabras, encontré un as que me podía guardar.
Tienes que saber cuándo mantenerlas, saber cuándo doblarlas
Saber cuándo irse, saber cuándo correr.
Nunca cuentes tu dinero cuando estés sentado en la mesa.
Ya habrá tiempo suficiente para contar cuando el trato esté hecho.
Tienes que saber cuándo mantenerlas, saber cuándo doblarlas
Saber cuándo irse, saber cuándo correr.
Nunca cuentes tu dinero cuando estés sentado en la mesa.
Ya habrá tiempo suficiente para contar cuando el trato esté hecho.
Tienes que saber cuándo mantenerlas, saber cuándo doblarlas
Saber cuándo irse, saber cuándo correr.
Nunca cuentes tu dinero cuando estés sentado en la mesa.
Ya habrá tiempo suficiente para contar cuando el trato esté hecho.

Paul Cezanne "Los jugadores de cartas"
El torbellino que se había desarrollado en mi estómago se alimentaba con estas sorpresas inesperadas. Sólo quiero vivir. Afortunadamente mi bosque no es el de Mukrana, al noroeste de la India. Allí, como que no quiere la cosa, la guerrilla maoista se ha cargado de un plumazo a 73 policías en una emboscada. Para cubrirse de los disparos, dicen, se tiraron al suelo y desde allí fueron catapultados hacia el espacio gracias a unas minas escondidas entre la vegetación. Una pirotecnia de carne, sangre, gritos y dolor. No me imagino algo así con la policía de este país. Lo mío, evidentemente, es más silencioso y los disparos no son tales, sino bombas de emoción ocultas entre la maleza de las horas. Tal vez sea el momento de abrazar versos y poemas. Esas palabras líricas que dicen lo que uno no es capaz de decir porque andan revoloteando alrededor del corazón, órgano y apóstol de un gran reino que sí está en este mundo. Podría rebuscar entre los versos del gaditano Antonio Hernández, las vanguardias de Esther Muntañola y la poesía visual del conocido como ilustrador y diseñador gráfico Isidro Ferrer. Ellos conformarán las XII jornadas de poesía en Palencia. Me dejo vivir. La paradoja Me pegó mi padre, poco, pero un día. Mi hermano mayor, otro día, fuerte. Me pego mi madre sin usar las manos. Me pegó el maestro con pena y con rabia. Mas ninguno de ellos llegó a lastimarme como luego la vida, cuando me quitó a mi hermano, a mis padres y al maestro. La paradoja, Dios, la paradoja. Ahora, por fin, ya podrán perdonarme Antonio Hernández Malevich "Blanco sobre blanco"
Hoy ha muerto el famoso manager de los Sex Pistols McLaren. Tenía 64 años. Jubilación, jubilación, falso inicio de nada para los que sueñan con ella.
Buchenwald
Un artículo se Semprum planea sobre el cielo de la semana. “Mi último viaje a Buchenwald”, en el País del día 5 de Abril de 2010.
…
El texto de Catherine Herszberg se titulaba precisamente, de forma premonitoria, Los funerales de la memoria.
Sin embargo, pese a la pertinencia entristecida de ese relato, pese a su análisis lúcido y desengañado de las trampas, las dificultades y los errores inevitables de las conmemoraciones oficiales, el 11 de abril estaré en Buchenwald, en la explanada en la que se pasaba lista a los prisioneros, para tomar la palabra durante la ceremonia conmemorativa de la liberación del campo por parte de los soldados estadounidenses del Tercer Ejército del general Patton. He aceptado la invitación que me han hecho la ministra-presidenta del Gobierno de Turingia, Christine Lieberknecht, y el director del Monumento de Buchenwald-Dora, mi amigo el profesor Volkhard Knigge.
¿Por qué lo he hecho, por qué motivos?
Por una razón principal, de la que derivan todas las demás, que son complementarias: porque es la última vez. Quiero decir, desde luego, la última vez para mí. Dentro de cinco años (las conmemoraciones oficiales, probablemente para subrayar su solemnidad, se celebran con un ritmo quinquenal), en el 70º aniversario del descubrimiento y la liberación de los campos, yo ya no estaré…

http://www.elpais.com/articulo/opinion/ultimo/viaje/
y todo es una canción compuesta por el viento
Leo el artículo de Fernando Castro Flórez “Desplegar el trauma”, en el cultural del ABC: “… Gian Piero Brunetta subrayó que el universo del artífice de Odisea del espacio está dominado por el determinismo casual, por voluntades superiores de tipo demiúrgico que deciden por nosotros, imponiendo una lógica repetitiva y reversible. En cierta medida, lo que intentan los personajes de Kubrick es salir por alguna grieta de ese Destino o, por lo menos, emplear sus fuerzas para oponerse a él. Desde el sacrificio final de Espartaco a la imposible cura a través del “tratamiento Ludovico” en La naranja mecánica, de la orgía frustrante de Eyes Wide Shut a la ejecución injusta de Senderos de gloria, queda un regusto de amargura, como si todo heroísmo estuviera condenado a seguir la delirante senda de la amartía, aquel errar inconsciente hacia la ceguera…” Y al leerlo me aíslo dentro de una lágrima viva. Gracias a este tipo de análisis puedo percibir con mayor claridad los motivos por los que hago algo o me adentro en una tendencia poco habitual en el lugar donde vivo puesto que no siempre es uno consciente de ello. Los deseos, hechos, sueños y tragedias que viven los personajes de novelas o películas también son vividos por uno o lo han sido en un tiempo, puede que mientras dormía bajo un manto de sudor y perplejidad. Se trata, en la mayor parte de los casos, de una visión romántica aunque habitual en alguien que de manera intermitente sigue soñando con ruinas de edificios mitológicos al borde del acantilado. Nada de esto le resultará familiar, por ejemplo, a ese pescador que llevó la polémica con su trofeo al certamen “Campano Soriano”. Al parecer la trucha de 2.805 gramos que decía haber pescado y con la que ganó el segundo premio, mostraba un color ligeramente sospechoso. La gracia del presunto pescador habla por sí sola de la escasa confianza que puede despertar incluso entre los suyos semejante campeón y, por supuesto, representa una infinita lejanía con respecto a cualquier personaje de Kubrick. De esta manera, me da por pensar, intentaba aliviar algunas de sus frustraciones vitales. Jane & Louise Wilson, Oddments room #6 (2009), courtesy of Galería Helga de Alvear Muchos de los personajes con los que me he identificado forman en realidad un gobierno interino dentro de mi ser, una pequeña república con capital del dolor donde las truchas no quieren oler a podrido. Ahora, Kirguizistán vive un periodo de revueltas que han provocado el derrocamiento del presidente ¿Están haciendo lo mismo conmigo esos personajes que me habitan? En apariencia todo empezó de forma pacífica y espontánea. El pueblo salió a las calles para protestar contra lo de siempre, la mala vida y un gobierno que no supo hacer de su anterior revolución un proyecto de esperanza para la mayoría. Si en Portugal la revolución de 1974 se apodó de los Claveles, la de 2005 en Kirguistán fue la de los Tulipanes. ¿Y la mía? Antes habría que precisar si se trata de una revolución puesto que los miembros del gobierno aún no han dimitido. ¿La revolución de las Margaritas? Mi interior sigue siendo un mundo bastante inexplorado. Tal vez, adentrándome en las profundidades llegue a encontrar un espejo de la realidad donde los personajes forman un equipo menos extraño de lo que parece. Mucho menos en cualquier caso que esa selección española de Kabaddi, compuesta por inmigrantes sijs que comparten, además de camiseta, el apellido Singh. 


Hamartia
Me ha venido el hipo
De Wikipedia:
Hammartia (en griego antiguo: άμαρτία) es un término usado en la Poética de Aristóteles,[1] que se traduce usualmente como "error trágico", defecto, fallo o pecado. Es el error fatal en que incurre el "héroe trágico" que intenta "hacer lo correcto" en una situación en la que lo correcto simplemente no puede hacerse.
En griego, la palabra hamartia tiene sus raíces en la noción de errar el tiro, no dar en el blanco (hamartanein) e incluye un amplio espectro de acontecimientos, desde el accidente hasta el error,[2] así como el dolo o el pecado.[3] Incluso un accidente puede ser considerado una traducción apropiada de hamartia, puesto que "en ambos casos uno puede no dar en el blanco."[4] En Ética a Nicómaco hamartia se describe por Aristóteles como una de las tres clases de ofensas que un hombre puede infligir a otro. Hamartia es una ofensa cometida por ignorancia (cuando la persona afectada o el resultado no son lo que el agente suponía que eran).[5] Esto implica que el personaje incurre en un error fatal basándose en un autoconocimiento incompleto. Por ejemplo, la hamartia de Edipo fue matar a su padre porque, aunque sabía que estaba perpetrando un asesinato, ignoraba que el hombre era un rey y su padre. Él "erró el tiro" en el asesinato, porque pretendía matar a un extraño y mató a alguien con quien estaba íntimamente ligado.
Hamartia dentro del héroe [editar]
En la tragedia griega es el protagonista el que incurre en hamartia. Es a través de la hamartia que el público experimenta la catarsis. Porque el héroe no merece su caída, el público lo compadece. Dado que el héroe es parecido al público, éste teme que la misma situación puede presentárseles. Al experimentar los acontecimientos de la obra de forma vicaria a través del héroe se crea la compasión y el miedo dentro de cada espectador; no obstante, quedan purgados cuando la obra finaliza y el público se da cuenta de que era sólo una imitación.

Tengo una atmósfera propia en tu aliento
Ha salido el sol, astro rey. Al escribir esto la cabeza procesa automáticamente las palabras Luis XIV el rey sol, los astros del universo y un oh rey anterior a Pelé, o sea, Garrincha. Otro día hubieran sido cosas diferentes las que me produjeran relaciones y cortocircuitos pero hoy, al menos, puedo continuar con Garrincha lo ya iniciado. Manuel Francisco dos Santos "Garrincha" tenía la columna y los pies torcidos, fumador empedernido desde la niñez alcanzó lo inimaginable dentro y fuera del campo. En 1958 formó delantera con Pelé en el mundial de Suecia. En ese mismo año Solzhenitsyn comenzó a escribir su “Archipiélago Gulag”. En estos días se le recuerda porque en su GULAG soviético, donde se mataba por un mendrugo, él hizo un rosario con migas de pan. Las técnicas para la supervivencia son como los caminos del señor, inescrutables. ¿Dónde estaba el sol mientras le ocurrían las cosas que nos cuenta en su obra?
Me da por juntar el GULAG, el campo de concentración de Buchenwald que hoy visitaba Jorge Semprún y esa granja de Pedrajas de San Esteban (Valladolid) que fue asaltada el pasado martes de carnaval por siete magníficos o samuráis. Los jóvenes, tras liberar a cien gallinas, llenaron la noche de plumas y cacareos jugando a ser Garrincha, la repugnante mujer del comandante Otto Koch, conocida como la zorra de Buchenwald y un Solzhenitsyn enajenado, repartiendo raquetazos con sus migas de pan convertidas en gallinas ponedoras.
El sol sigue brillando pero no para los cuadros de Hendrick Avercamp, pintor de paisajes invernales. No para Garrincha que acabó sólo y alcoholizado. No para una estilizada botella de Fuentes de Lebanza Premium envasada durante la luna creciente del pasado noviembre con el agua del otoño. No para mis lágrimas que hacen un rosario en su recorrido y regatean los minutos del domingo como si fueran plumas de gallinas espatarradas.

Avercamp Hendrick
A Scene on the Ice near a Town
Del Norte de Castilla del día 11 de Abril de 2010:
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el mar, el mar y no pensar en nada
Mmmmm.
La siesta del carnero, o sea, antes de comer.
El café gitano, o sea, antes de comer.
Mmmmm.
El tiburón zorro con su enorme cola en forma de hoz se encuentra en grave peligro de extinción.
Mmmmmmmmm.
El gato…
UN GATO EN UN PISO VACÍO - Morir, eso no se le hace a un gato. - Se oyen pasos en la escalera, - Hay algo aquí que no empieza - Se ha buscado en todos los armarios. - Ya verá cuando regrese, Wislawa Szymborska
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.
pero no son esos.
La mano que pone el pescado en el plato,
tampoco es aquella que lo ponía.
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Se irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

La rodilla de clara
¡Qué galopar en mi frente!
Las personas tienen radares para captar la decepción. Un comentario, la anécdota del día, el chiste sacado de la chistera rota o, sencillamente, la mirada descarriada de un insecto con patas, basta para percibir en el otro ese algo que obstruye el orificio por donde pasa la felicidad.
En unas ocasiones se acierta y vemos a los seres, vecinos, compañeros, colegas o hermanos nada más y nada menos, arrojados frente a nosotros como si fuesen bolos caídos por un golpe de razón. A veces esto no es así y los que parecen bolos no son sino nuestras sensaciones que nos hacen ver lo que no hay, sentir una preocupación nimia como si fuera el pico de un iceberg gigantesco y amenazante.
La máquina del Juicio Final nunca está lo suficientemente lejos de nuestro pálpito.

"Teléfono rojo, volamos hacia Moscú" Kubrick
NOTICIAS DEL HOSPITAL Echamos suertes quién debía ir a verlo Me tocó a mí. Me levanté de la mesa. Se acercaban ya las horas de visita al hospital. No respondió nada a mi saludo. Quería cogerle de la mano, la apretó Como un perro hambriento que no suelta su hueso. Parecía como si le diera vergüena morir. No sé de qué se habla con alguien como él. Nuestras miradas se evitaban como en un fotometraje. No dijo ni quédate, ni vete. No preguntó por nadie de los nuestra mesa. Ni por ti, Juancho, ni por ti, Moncho, ni por ti Pancho. Empezó a dolerme la cabeza. ¿Quién se le muere a quién? Exalté la medicina y las tres lilas del vaso. Hablé del sol y fui apagándome. Qué bien que haya peldaños para salir corriendo. Qué bien que haya una puerta para poder abrirla. Qué bien que me esperáis en esa mesa. El olor a hospital me provoca náuseas. Wislawa Szymborska "Teléfono rojo, volamos hacia Moscú"
cañadas y caminos
En la sala de espera de un hospital, además de llorar por el cuerpo que nunca volverá a ser el mismo, se pueden hacer muchas cosas. Por ejemplo apostar un choto al carnicero porque él va a ser atendido después, siempre después del padrino que se atreve a lanzar tal desafío ante sus narices.
Mientras ocurrían estas cosas mi mente se había travestido en una foca monje, o sea, un mamífero en peligro de extinción. Al otro lado estaba un viejo amigo con el corazón envuelto en papel albal, unos pisos más arriba, en el mismo hospital. Pero lo que más me llamó la atención cuando le fui a ver fueron los dos rollos de carne kebab en que se habían convertido sus piernas. El amigo no es muy viejo pero podría decir sin miedo a equivocarme que él sí está al borde de la desaparición, foca monje, toneladas de chatarra telúricas que sufrieron un terremoto de 7 grados en la escala Richter. El choto, mientras tanto, iba y venía junto a la enfermera, auténtico drakkar vikingo que atravesaba la niebla producida por las conversaciones y cuchicheos dentro de la sala.
Ahora veo al amigo abandonando la mesa del banquete de su boda para acudir a un puticlub. Resultó que no había hecho los deberes en su despedida de soltero y, entre plato y plato, el novio escoltado con auténticos amiguetes, cumplió con su deuda. Ahora, digo ahora, veo un choto echado a perder. Por él, me digo, nadie apostó nunca un duro, ni en una sala de espera llena de niebla, paciencia y resignación.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,
Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias.
En la punta de cada una de ellas, para su recuento,
Se han sentado ángeles caídos
“Estoy demasiado cerca” Wislawa Szymborska

Leonardo Cantero
Partir el alma y dividir la vida
Cada vez cuesta más tener un día pleno. Quiero decir sin una gota de tristeza cayendo desde un tejado próximo o lejano, una gota que me roce las narices mientras paseo con mis cosas en mente o imaginando lo que bien pudiera ser un día así.
¡Oh imaginación terrible!
Mi sombra debió de ser,
mas no; que en forma visible
dijo que era don Alonso.
Todas son cosas que finge
la fuerza de la tristeza,
la imaginación de un triste.
¿Qué me quieres, pensamiento,
que con mi sombra me afliges?
…
“El caballero de Olmedo” Lope de Vega
Como en otras obras dramáticas, Lope de Vega se inspira en las historias que canta, cuenta o baila el pueblo. A principios del siglo XVI, supuestamente, un hidalgo de la villa de Olmedo (Juan Pérez de Vivero) fue asesinado en el camino de Medina a Olmedo. El suceso se recogió en un romance que dio lugar a un baile y que luego sufrió sucesivas transformaciones, dándose a conocer en un área geográfica cada ve más amplia.
Del programa “El Caballero de Olmedo”, por Teatro Corsario

"El caballero de Olmedo" Teatro Corsario
con balbuciente lengua
Cascadas negras de dominó caen como los días de la semana entre mis seres queridos. Más bien se trata de una sombra, nube de ceniza que se cierne y envuelve los problemas sin final a la vista. Esa nube es una almorrana del cielo que hace tiempo estalló para inundar de rojo a los que viven bajo el ático del cielo. Y aquí me encuentro, junto a ellos, paseando por un día de tormentas, esperando que la compresa de la voluntad pueda absorber tanto pesar escandaloso. Queriendo interpretar el papel de la Virgen María en el Islam, casuística de una conferencia mariana o identificando la armonía entre un grupo de conejos acostumbrados a oír siempre la misma música tranquilizadora. Me dejo arrastrar con cierta pesadumbre, celebrando mi propia ceremonia de confusión.
Leonardo Cantero
Alimentando lluvias, caracolas
Entender la vida resulta fácil y complicado. Un repollo valenciano sube el 1042% del precio que se paga inicialmente al cultivador. Los costes, multiplicaciones y divisiones que resulten de esa operación nos darán la explicación del precio en el mercado aunque nunca nos ayudará a entender la vida. Al menos en un sentido ajeno al que da el mercado.
El precio de la fotografía que encontraron en un mercadillo de antigüedades parisino Jacques Desse y Alban Caussé puede adquirir una subida de tamañas proporciones. Un rostro de ojos cristalinos les llamó poderosamente la atención de entre el resto del lote, en total treinta obras. Se trata de Arthur Rimbaud. En el diario “El País” de ayer, día 16 de Abril se puede leer:
Hace dos años, dos libreros parisinos encontraron en un mercado de antigüedades francés un lote de papelotes, documentos, cartas viejas y postales del siglo XIX. Entre estas últimas, hallaron una que llamó la atención de su olfato: mostraba a seis hombres y una mujer, todos europeos, sentados en un porche, en torno a dos mesas. La foto había sido tomada en algún momento entre 1880 y 1890. El reverso de la postal daba pistas interesantes sobre un lugar preciso: Hotel del Universo. El hotel en cuestión se encontraba en Aden, Abisinia (actual Yemen). Fue entonces cuando el olfato de "cazadores de tesoros" de los dos libreros, como ellos mismos se definían ayer en el periódico Le Figaro, se aguzó aún más…

Mis sueños, antes de viajar hasta ese hotel me llevaron hasta la biblioteca del difunto José Mindlin, de la mano de César Antonio Molina. La vida es sueño o el sueño es la vida de ese hombre que no dudó en hacer realidad el suyo. Casi al final del hermoso artículo que publican hoy en el cultural del ABC la mujer del bibliófilo cuenta cómo en una ocasión fue secuestrada por unos ladrones “Comenta con humor que los delincuentes se dieron cuenta de que para mi marido aquellos libros eran más importantes que yo y le advirtieron que si no pagaba, a mí no me harían nada, pero no quedaría ni un solo libro. La amenaza surtió efecto”. He quedado fascinado por la pasión del bibliófilo y, sobre todo, como digo, por ese mundo propio en el que se atrevió a vivir y a invertir. http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=14347&num=945&sec=31
En el extremo opuesto a este mundo libresco veo plásticos, desechos y porquería varia formando islas de basura al estilo de las que existen en el Pacífico y el Atlántico Norte.

eres el ruido de una calle populosa
“De modo que eso es el dolor… Siente como si le hubiera echado encima un saco de cemento que hubiera fraguado rápidamente. Apenas puede moverse. Subir al autobús, b ajar del autobús, caminar cincuenta metros hasta su edificio (¿por qué está viviendo ahí?), es como subir a un acantilado. Y ahora tenía que ocultárselo a Penélope.”
“Escapada” Silencio – Alice Munro

Diagnóstico: Sociedad esquizofrénica, según Houellebecq. Alimentamos el culto al cuerpo y a la realidad virtual. “mientras que una persona puede invertir mucho dinero en máquinas para desarrollar sus músculos, también valora lo virtual, que lleva a una descorporización cada vez mayor”.

El cielo permanecía a su nivel
Antes de llover he movido las piernas. Me llevaban por caminos que no parecían querer abandonarme muy lejos. Al poco pude ver cómo un señor escarbaba entre las maleza, junto a la tapia del cementerio, con ayuda de un palo. Buscaba caracoles y al otro lado los cipreses buscaban ya se sabe qué, aquello en lo que creen.
La gente pasa y se busca la vida en lo que puede. Les hay incluso que ponen anuncios en los periódicos. Palencia Invierte:
SE NECESITA presentadoras tupperware para la provincia de Palencia. Tel.: 607 83 87 34.
Mientras paseaba por los arrabales de la ciudad hablaba sin pensar mucho. Sacaba de un cajón las ideas escritas para que los pájaros se las llevasen lejos. Otro señor, a un lado del camino, arreglaba su buggy. Estaba debajo del motor y entonces me dije que tal vez fuera una mujer. En cualquier caso no me imaginaba que pudiera ser ese que, cinco anuncios antes del anterior, decía lo siguiente:
PINTOR con intensa trayectoria artística, busca marchante de arte. Te.: 693 83 12 62.
A veces pienso que este tipo de ofertas las escribe una misma persona sin otro ánimo que el de entretenerse de una forma un tanto poética y sin ningún interés material. Alguien que, además, escarba junto a las tapias de los cementerios o se sorprende cuando, de regreso, ve agonizar un buitre negro o un milano que ha sido envenenado.
Durante la caminata he hablado conmigo mismo sin sopesar lo que pudiera interpretarse, ligero aunque no lo suficiente. La idea sólo era dispersarse sin importar mucho el recorrido, sin escaparates ni otras personas que aquellas dedicadas a lo suyo, en este o al otro lado de la tapia, bajo el motor de un auto que da problemas.
En sus cosas también me imaginó al Padre Richard. Un dominico con una extraña manera de publicitar sus obras. En otra sección de otro periódico leo “El ranking editorial del palentino Padre Richard llega a los 110 títulos”. Su carrera numérica parece querer multiplicar algún tipo de virtud desconocida, ajena completamente a la calidad del contenido. Terminan diciendo:
Decir, finalmente, que el escritor palentino y dominico Cuadrado Tapia, ya está trabajando en los seis nuevos libros, que espera editar a lo largo del 2010, y que llevarán por título: 124 semblanzas del gran misionero, P. Vicente Bernedo; El Evangelio de la responsabilidad; El evangelio del idea; El Evangelio del perdón; El evangelio de la Austeridad y Chispazos de luz para el corazón.
No sé qué me ha cansado físicamente más, si el paseo o la reseña con las obras de este autor.

Mantegna "San Sebastian"
Libre
Lunes
Nudo en el estómago. Son pensamientos nada más. Suben, bajan y ya no vuelven a subir… los peces en el río…

esculpamos, pues, la niebla
Busco y rebusco fuera antes de hacerlo dentro. Continuo con mis paseos, con los pájaros y las fragancia que me entrega el campo durante el recorrido. Para un extraño puedo parecer un caso raro, el síndrome de una aparición que no se encuentra a sí mismo ni percibe lo que realmente está pasando alrededor.
Mi talento se desplaza por el interior de la isla de los Monos, entre plataneros y plantas de cacao. Evidentemente no estoy en el centro de mi camino.
Pena es mi paz y pena mi batalla
¿Prisión o libertad? Todo está dentro de mi museo. Afuera se puede leer, cerrado por obras. Se está trabajando en la ampliación y mejora de las instalaciones. Esto no quiere decir que el resultado vaya a ser mucho mejor, al contrario. En la pared de mi habitación ha aparecido una pintada: “La memoria viva del poeta exige una indemnización por haber dejado volar tanta vida de entre las manos a lomos de una paloma. Justo es decir lo que me pasa porque la copa del pasado ha echado alas y el fantasma del presente me abraza. Tengo frío e interferencias, bip, bip, bip. Mi almohada es una cápsula áspera sobre la cabeza. Mi ser es una casa museo que aspira a tener jardín y huerto. En ella hubo un tiempo de repúblicas y confidencias, huellas inmateriales y entregas diarias sin fascículos ni cupones de quiosco. Me gustaría ver elefantes trepando por las paredes y colocar mi cabeza debajo de sus patas ¿sobreviviría? Pensaría en que lo más difícil todavía, es imposible, y que unos versos tampoco servirían de mucho. Un carnívoro cuchillo…
Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.
Rayo de metal crispado
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.
Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.
Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea.
Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.
¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.
Descansar de esta labor
de huracán, amor o infierno
no es posible, y el dolor
me hará a mi pesar eterno.
Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.
Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía.
¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?
¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?
Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.
Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores…
“El Rayo que no cesa” Miguel Hernández

Una danza agita a la tierra entera
El único homenaje en el día del libro es la lectura solitaria. Sólo los que así hayan cumplido verán a Dios. Las ramblas, calles y librerías se adornan con disfraces y ventas de libros. Cada vez, literariamente hablando, sabemos menos sobre lo que realmente se escribe en este país. Los mismos mercaderes de siempre llenan el templo cada año y no existe un látigo lo suficientemente pertinaz que les haga cambiar de opinión.
Hay, sin embargo, quienes prefieren leer en la naturaleza las líneas de la vida. Mi tío, viejo agricultor de ochenta años, ve con sus ojos lo que yo nunca seré capaz de ver en mitad del campo. La distancia que nos separa es insalvable.
Mi mirada es nítida como un girasol.
Tengo la costumbre de ir por los caminos
mirando a la derecha y a la izquierda,
y de vez en cuando mirando para atrás…
Y lo que veo a cada instante
es lo que nunca había visto antes,
y me doy cuenta muy bien de ello…
Sé sentir el pasmo esencial
que siente un niño si, al nacer,
de veras reparase en que nacía…
Me siento nacido a cada instante
a la eterna novedad del Mundo…
Creo en el mundo como en una margarita
porque lo veo. Pero no pienso en él
porque pensar es no comprender…
El mundo no se ha hecho para que pensemos en él
(pensar es estar enfermo de los ojos),
Sino para que lo miremos y estemos de acuerdo…
Yo no tengo filosofía: tengo sentidos…
Si hablo de la naturaleza, no es porque sepa lo que es,
sino porue la amo, y la amo por eso,
porque quien ama nunca sabe lo que ama
ni sabe por qué ama, ni lo que es amar…
Amar es la eterna inocencia,
y la única inocencia es no pensar.
“El guardador de rebaños” Alberto Caeiro

Ricky Dávila
Mis pensamientos se incrustan en la mollera igual que plantas de chopos en la tierra. Hoy he visto cómo se hace. Las plantas, de unos veinte centímetros, están atadas en rollos. Parecen regaliz de palo inmaculado, limpio y recto. Hasta el momento de la plantación se conservan y alimentan en cámaras frigoríficas. Luego, se colocan en una especie de oruga agujereada que arrastra el tractor y se van introduciendo manualmente en los orificios. No recuerdo si la yema tiene que colocarse hacia arriba o hacia abajo. Evidentemente eso es importante. Como en todo en la vida, existen rangos y calidades de planta perfectamente catalogadas, erre uno, dos... Tampoco estoy seguro de que sea como lo escribo. No importa.
¿Metafísica? ¿Qué metafísica tienen aquellos árboles?
La de ser verdes y copudos y tener ramas
y la de dar fruto a su tiempo, lo que no nos hace pensar,
a nosotros, que no sabemos tomarlos en cuenta.
Pero ¿qué mejor metafísica que la suya,
que es la de no saber para qué viven
ni saber que no lo saben?
“El guardador de rebaños” Alberto Caeiro

Ricky Dávila
También he visto una trucha de dos kilos. El viejo que la pescó no se cansaba de repetir la lección. Es importante no mover la caña, decía, mantenerte sereno y, poco a poco, recortar hilo, dejar que se canse la pieza.
De mi estúpida cabeza salen frases que un día alguien plantó como si fueran chopos. Tengo sueño y la fotografía de la trucha de dos kilos dentro del móvil. Los nativos, aquella noche, estaban inquietos.
Seamos sencillos y pacíficos,
como los regatos y los árboles,
y Dios nos amará haciéndonos bellos como los árboles y
los regatos,
y nos dará verdor en su primavera,
¡y un río donde estar cuando acabemos!...
“El guardador de rebaños” Alberto Caeiro

Ricky Dávila
He ojeado los manuales de guerrilla del Che Guevara, Mao y Ho Chi Ming. He vaciado la rabia que había dentro pensando en que un espíritu se abría paso y llegaba tirando de navaja. Mientras esto hacía bajo un cerezo en flor la música elaborada por miles de abejas e insectos en plena y hacendosa labor de polinización cayó de plano sobre mi cabeza. Alguien habló: Toda invención y creación se presenta como una desviación y todo conocimiento, de alguna manera, no es sino una traducción para nosotros mismos.
Hacía un día primaveral. El mismo viejo de ayer seguía rejuveneciendo en la mirada. Tenía la culpa un barbo de dos kilos, nueva pieza cobrada bajo sus brazos. Estaba lleno de fuerza y sus más de ochenta primaveras se mostraban exultantes bajo la boina. El viejo y el pez pertenecen al mismo universo, son partes y son todos. Mi mirada era simple. El pensamiento, en cambio, se llenaba de incertidumbre y formaba, por tanto, un pensamiento pensante, complejo. Jules Michelet imaginó el apareamiento de las ballenas en un instante de verticalidad exacto por parte del macho y de la hembra, tras muchos intentos fallidos. Mis pensamientos procrean de la misma manera. Algunas flores del cerezo, entre el bullicio de los insectos, caen suavemente y me acarician el rostro.
Desde mi aldea veo cuanto del Universo se puede
contemplar desde la tierra…
Por eso es mi aldea tan grande como cualquier otra
tierra
porque yo soy del tamaño de lo que veo
y no del tamaño de mi estatura…
“El guardador de rebaños” Alberto Caeiro

Ricky Dávila
Mi tío ha dicho: voy a coger cagurrias, allá, contra el cuérnago por donde pescó el barbo.
Nadie come barbo en casa del pescador y por ello lo congela. Servirá de cebo cuando se abra la veda del cangrejo. Inmejorable.
Si quieren que yo tenga un misticismo, está bien, lo
tengo
Soy mistico, mas sólo con el cuerpo.
Mi alma es pura y no piensa.
Mi misticismo es no querer saber.
Es vivir y no pensarlo.
No sé lo que es la naturaleza: la canto.
Vivo en lo alto de un otero
en una casa enjalbegada y solitaria,
y ésta es mi definición.
“El guardador de rebaños” Alberto Caeiro

Ricky Dávila
Entre tanto guijarro de la orilla
Leo con retraso los titulares sobre el premio Cervantes, el poeta José Emilio Pacheco. Es atroz tanta necesidad de vallar su espíritu, formas y versos para que el gran público sepa de lo que estamos hablando. La fotografía con los pantalones caídos sirve para confirmar las palabras del periódico. Otra imagen que se vende. “El poeta que se vende”, “Un Cervantes mendigo”, “Ojalá este premio fuera para Cervantes”, “La vanidad de los tirantes”. “Todos somos poetas”, “Solemne premio a la humanidad” y un largo etcétera de titulares para hacer presente la poesía en un mundo prosaico. Una de sus frases advierten: “casi todos los escritores pertenecen a una orden mendicante”.
No muy lejos de discursos y ceremonias las listas y autores festejaban el día del libro con sus más vendidos, Pérez-Reverte, Julia Navarro, Matilde Asensi, María Dueñas, Punset... En Barcelona Loquillo firmaba su nueva obra “Barcelona ciudad” (Anteriormente escribió “El chico de la bomba” y “Los chicos del verano”). En la FNAC de Madrid el libro “Fin” de David Monteagudo llenaba buena parte de su espacio. En Palencia no hay casetas y las librerías están cerradas. Me vuelvo optimista y pienso que esto al menos invita a la lectura solitaria. En mi caso se trata de un periódico local: Una nueva escultura, tamaño natural como el título de la película de Berlanga, se instalará para suplir el vacío. Con ella se pretende recrear el triunfo no de una batalla sino de Marta Domínguez en los 3.000 obstáculos durante el pasado campeonato del mundo celebrado en Berlín. “Viaje con Clara por Alemania” es el último título de Fernando Aramburu. Le imagino firmando su obra, como tantos otros, dentro de una caseta, lejos pero cerca de donde estoy. Suspiro. No muy lejos, en Villalar, se ha concentrado la celebración libresca entre autos de fe y zarandajas festivo líricas. Delibes seguía siendo el homenajeado. Entre las lecturas favoritas una me espantó en especial. Se trataba de un manifiesto: “Juntos contra la crisis”.

Pacheco
Paso las hojas y doy con un nuevo escándalo. Ahora toca en la cárcel Meco de Madrid I. De momento han castigado a dos funcionarios, presuntos se supone, al director y al administrador. Se introducían bebidas y mantenían relaciones “íntimas”, consentidas. Por Palencia no hace mucho pasaron doce reclusos haciendo parte del Camino de Santiago. El programa se llamaba “Caminos de libertad”. Lemas y moralinas explicaban bien claro la cuestión a pie de foto: “Los internos han tenido tiempo de reflexionar”. Los reclusos habían cumplido la cuarta parte de su pena, se encontraban en segundo o tercer grado y habían acreditado buena conducta. Me cuesta pero intento relacionar estos hechos. Favores y reflexiones prisioneras de sí mismas, caminantes que habrán de volver a sus celdas para esperar el final de su condena… Paso las hojas.
Ojos de ver y no gozar el cielo
Muere Guru, padre del hip-hop/jazz El rapero Keith Elam falleció el lunes después de un año de lucha contra el cáncer
En el sueño le perseguía un toro. Se caía desde un balcón. Se tropezaba con una pequeña roca junto al abismo y aparecía en el interior de un pozo sin fondo. En ocasiones también soñaba con otras cosas.
Alrededor, el mundo es un estómago ulceroso. Ayer falleció Alan Sillitoe, autor de “La soledad del corredor de fondo”. Apenas recuerdo nada de su lectura. Comienza así: “Lo primero que hicieron cuando llegué al *Borstal fue decirme que sería corredor de cross…
* En Inglaterra se designa comúnmente con el nombre de Borstal a una institución penitenciaria para jóvenes de 16 a 23 años donde se aplicaba el llamado sistema Borstal, que pretende regenerar al delincuente mediante el deporte y el trabajo.

Alan Sillitoe
En “Delta”, la película de Kornél Mundruczó, se presenta de manera evidente un refrito Fassbinder, Bergman y Bela Tarr entre otros. Su estilo es el de los demás. Aún no es él mismo pero se busca. Tal vez le pudiera servir coger algo de distancia y alegría. Yo soy Kornél Mundruczó y reconozco que no soy el que quiero ser. Tampoco soy un ánima húngara en pena.

"Delta"
Al fatal desaliento de la rosa
He tomado café con el Dr. Jekyll y he respondido a sus preguntas con la misma frase de siempre, Doctor Linvingstone, supongo. La respuesta evidentemente no era la correcta y en el examen que conformaba mi entrevista se cayeron tantos puntos como gotas de lluvia bajo el cielo plomizo de mi ser.
He tomado el aire junto a Mr. Hyde, frente a un espejo que me decía lo que todos hemos leído en los cuentos, espejito, espejito… y el peine y la manzana. El mundo del revés y el poema de Pacheco “Alta traición” golpeándome duro, entre las nubes donde descansaban mis ojos.
Alta traición
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

Huella en pompa a toda vela
Lo primero que dije fue, es maja. Justo cuando llegué su rostro cambió. Hasta ese momento el rostro angelical no había sido sino una Mrs. Hyde de tomo y lomo. Así somos aunque no nos lo parezca. Ángel y demonio convirtiendo en estatuas de sal todo lo que mira. Tal vez esa intuición mía tan errada se debió a la confidencia que un amigo me acaba de hacer. La obra de Albert Camus, “Calígula”, que había bajado de internet, aparecía censurada o recortada en varios puntos. Por ejemplo, en la segunda parte de la respuesta que Helicón da a Calígula: Calícula: Piensas que estoy loco. Helicón: De sobra sabes que nunca pienso. Soy demasiado inteligente para eso. Soy demasiado inteligente para eso, no está en el libro virtual. No es la única desaparición. Estas "erratas" también se producen en otros muchos libros, por ejemplo en “Los viajes de Gulliver”. El capítulo que narra el incendio en el palacio real de Liliput y la posterior extinción gracias a la meada de Gulliver tampoco aparece. Esta mañana mi rostro mostraba fatiga al igual que los de los que me rodeaban. Parecíamos estar en la misma red, atrapados, sacando las manos por entre los agujeros sin demasiada convicción, como peces en un agua caliente que no es el nuestro. Lo primero que dije cuando la extraña se marchó fue, es maja. Rápidamente supe que lo dicho no era sino hablar por hablar. De sobra sabes que nunca pienso.

Imagen del montaje ’Calígula’, basado en el texto de Albert Camus, de la compañía valenciana L’Om Imprebis
En este vaso de ginebra bebo
En ocasiones camino dentro del sueño de un emperador tarado. Pertenezco a su sueño y soy incapaz de salir de él. El mundo exterior es un espejo que refleja el vacío de una realidad ajena. En la bóveda que todo lo cubre planean pájaros negros. Son las ovejas que acuden a la llamada del tirano momentos antes de conciliar el sueño.
Para Brines el hombre es tiempo y en el sueño mi tiempo es el soñado por ese tirano que me corrompe y se ríe mientras camino absurdamente, rezagado en un silencio que rompe al ritmo de su respiración. Brines ganó el Reina Sofía de Poesía. Yo la Reina de Copas violada en un rincón de ese sueño, tan ajeno como cercano a lo que soy.

Brines
Con quién haré el amor En este vaso de ginebra bebo Francisco Brines
los tapiados minutos de la noche,
la aridez de la música, y el ácido
deseo de la carne. Sólo existe,
donde el hielo se ausenta, cristalino
licor y miedo de la soledad.
Esta noche no habrá la mercenaria
compañía, ni gestos de aparente
calor en un tibio deseo. Lejos
está mi casa hoy, llegaré a ella
en la desierta luz de madrugada,
desnudaré mi cuerpo, y en las sombras
he de yacer con el estéril tiempo...




