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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2009.

Dejarse ir o remar un poco más contracorriente

 

Soñaré que mi jaula es el lujoso hotel Stanhope y que el pienso luego existo me lo ofrece la mismísima baronesa Pannonica “Nica” de Koenigswarter. Antes de abrir los ojos optaré por seguir subiendo a las notas de un piano electrizante y fatigado por la noche llena aún de florituras y armonías hipnóticas. Luego, con la última nota y desde lo alto del armario, descenderé a la realidad.

Baronesa Nica

01/06/2009 05:47 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

De pronto tiemblan las hierbas

La baronesa no vino a mis sueños, tal vez espantada por los vampiros de la noche y otras melancolías desatadas que no logro recordar.

Aún así, con estas ausencias guardo cierto poder adivinatorio. Hace años puse al personaje de un cuento frente a la ventana de su despacho, rodeado de suspiros y citas de filósofos que hacían trascendente el momento. Situé su mirada en una huerta no muy lejana, entre surcos y sombras de manzanos. Tiempo después, la persona que me inspiró la tontería ha ido a vivir a un pareado y ha plantado cuatro lechugas en el patio. Normal, le he dicho. No es el único urbanita que con estas prácticas domésticas pretende mantenerse unido a la madre tierra. Abundan los que plantan tomates en los tiestos, cebollas, guisantes que sustituyen a geranios, claveles y rosales. No sé que sentirán esas personas en esa extraña comunión liliputiense, tan domesticada como absurda pero que les hace sentir a Rosseau cerca de la regadera que tienen en la mano.

Me imagino el banquete con el que sacrificarán finalmente la lechuga, acompañada de buenos caldos y grata compañía llegada de no muy lejos para celebrar el potlach.

Allí estarán sus etéreas veleidades cavadas con la azada siempre brillante y el recuerdo primitivo de lo que ya no volverá, entre las risas y el abono natural que pronto dejarán tras de sí.

 

 

Cueva de Chauvet

02/06/2009 07:42 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Una piedra en la mano es fría

 

 

He terminado el día yéndome a Nueva Orleáns. Musicalmente al menos, imbuido en una explicación para niños y mayores. Ha sido un repaso a los inicios del jazz, a las calles, bandas y al barrio chino clausurado por el discurso habitual de orden y limpieza. Este cierre propició la exportación de esa música a la ciudad de Chicago. O sea, ley seca, Al Capone y esas cosas que las novelas y películas han transformado  en un género negro, romántico y fatal.

Recuerdo que quise empezar el día con unas líneas de Kundera. Hablaba sobre la vida y la prosa, tan unidas como la rutina, los días y las noches. Cuando Don Quijote fue vencido sin ninguna grandeza, decía Kundera, todo quedó claro: la vida humana como tal es una derrota. Lo único que nos queda ante esta irremediable derrota que llamamos vida es intentar comprenderla. Ésta es la razón de ser del arte de la novela.

Estas circunstancias, los momentos que las albergan, la lejanía desde donde proceden esas voces, músicas y prosas, cierran mi ataud para el día de hoy. Entre esos paréntesis cabe mi rutina y también, me da por pensar, la de un nuevo repórter Tribulete confundiendo las fotografías del profesor Pi sobre setas y botánica por auténticas explosiones de bombas atómicas.

 

 

 

Debo decir que realmente el paréntesis no estaría muy bien colocado ahí puesto que esta mañana, antes de Kundera, estuvo el espejo y antes del espejo el despertador. También, tras banjos, trombones y saxofones articulando sentidos homenajes a burdeles, fiestas y entierros, hubo un encuentro en un cuarto parecido a la oficina del Chafardero Indomable. Así se llamaba aquel periódico donde tantas viñetas gastó nuestro repórter favorito, maestro para muchos de los que luego harían carrera con la prensa rosa y amarilla. Paréntesis sobre paréntesis, merluzos, berzotas, bellacos, pedazos de atún y unas gotas de sueño para sellar lo que esto dio de sí y de mí.

03/06/2009 06:23 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Temor de túnel

 

Un conocido quiere soplar las velas que sostienen sus pesares en compañía de gente, mucha gente. Suena la corneta de llamada y el rumor se extiende como las nueces entre los picos de los grajos, tal que reflejos de los rayos proyectados con espejos o tambores que alientan la amenaza del seísmo a este u otro confín. Unos quieren ir y a otros les da por soñar con la llegada de Ulises a Ítaca. Entonces, los pensamientos de éstos últimos, antes de seguir por un plano artístico, comienzan a alejarse de toda épica y se dirigen hacia una nube muy gorda cargada de cansancio. Bostezan, suspiran y exclaman por el balcón ¡Qué pereza tener que doblar nuevamente la esquina para acudir a otra fiesta donde los bárbaros campan a sus anchas barrigas y brindan con cerveza cero cero! ¿No hubo ya bastantes cíclopes y lestrigones en esta vida para pensar ya sólo en siestas y memorias de ultratumba como las de Chateaubriand?

A pesar de que los astros más insomnes prefieren deleitarse con las variaciones Goldberg que con semejantes menesteres, los partícipes de la invitación creen que los planetas y estrellas se confabulan a favor o en contra del evento. De esta manera para Virgos, Acuarios, Aries y Tauros el no ir se convertiría en un feo y para los Géminis, Leo, Cancer y Sagitario en una cómoda resignación llena de ruido y trajín. El orden de los horóscopos no altera el producto.

Cada lector que se imagine lo que quiera y elija en este instante, dependiendo de su ascendencia y sobre todo de su ganas, ir o no a la fiesta de un amigo invisible.

 

 

 

Informo.

El que festeja e invita ha visto cerca de sí a la muerte. Ante la emoción que ello supuso el acomodador de su subconsciente abrió la sala de los sueños y proyectó una película de Bergman, ¿el séptimo sello? de tal manera que, por ésta vez, fueron los protagonistas de la película los que jugaron hasta el final la partida de ajedrez. Esto muy pocos lo saben.

La visita de esa dama oscura nos hace ser un poco más buenos durante un tiempo o para el resto de la vida. Afortunadamente no he experimentado muy a fondo las sensaciones que su misiva produce. Tal vez todo dependa del lugar donde haya dejado su señal y plantado la semilla, si en la esquina del momento o en el centro de la próstata.

 

 

 

Los cuadros de Christopher Mir

04/06/2009 06:08 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Despertares

La pesadilla no ha dejado el poso que podía haber supuesto semejante escalofrío al despertar. Su hijo, solterón de poco aporte, aparecía junto a dos princesas extraviadas en el callejón de los milagros. La una, cartonera de afamada historia en la ciudad. La otra, con un cierto aire de aventurera romántica que atraviesa soledades y desiertos bajo sus amplios vestidos y electrificantes peinados. Las dos vivían con él o él con ellas, sodomizado con resignación entre un piano y un carrito hecho de papeles y cartón.

 

04/06/2009 14:07 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Rostros cetrinos junto a fuegos

Me ha visitado el rostro de la demencia. Estaba allí porque había sido trasladado en ambulancia y contra su voluntad. Los ojos expresaban demasiada vida enjaulada, pajaritos de papel y mala hostia por tener que visitar un planeta desconocido. Sólo los locos podían saber cómo reaccionar o interpretar una postura tan férrea, lejana y, pese a todo, discreta. Lo he vuelto a ver con mis propios ojos y por eso digo que nadie reconoce la labor del que tiende la mano a ese rostro espantado, con la intención de hacerle declinar en su aptitud y despejar la pista donde se descorre el telón de los inocentes. El telón de la sorpresa que se esconde en un cuerpo aparentemente sano o enfermo a juzgar por su expresión.

La acción del que se ofreció para lidiar con la demencia fue invisible y discurrió a través de las cañerías de un oficio por el que nadie paga.

Les hay, sin embargo, que se muestran ausentes y corrigen semejante presencia apartándola de su mirada. Si no es vista no existe el problema. Además podrá cumplir escrupulosamente con su trabajo reduciendo las emisiones nocivas que éste produce, sin tener en cuenta el calentamiento local y el sumidero en el que se encuentra ese y otros rostros demasiado cercanos por ser tan humanos. Además, se le recompensará en éste mundo (al cumplir los objetivos previstos de la jornada) y en el otro, a donde se presentará, inocente, sin conocer lo sucedido.

Todas las obras de Helena Almeida

05/06/2009 05:32 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Luz en ese cuarto, no había ventana

 

Vaciar de contenidos el cuerpo con el fin de introducir un acomodo es parte de la intención que propongo. Vaciar de contenidos antiguos para colocar un mobiliario austero en la mansión de la tristeza y alegría. Se descorre el telón.

 

Cuando alguien actúa así, bien por convicción o cuestiones de fe, nace de nuevo y sin necesidad de cambiar de documento nacional adquiere otra identidad. Se trata de una evolución que sorprende a los extraños puesto que aquel ser tan diferente sigue vistiendo la misma carne de siempre y responde a los mismos síntomas que ya sugería en su última radiografía.

 

 

Ese travestismo interior puede obligar a cambiar de vida radicalmente, haciendo colgar o coger los hábitos, dejar la familia, el trabajo o el país entero. Con las alforjas llenas de convicción comenzará a tocar ahora, esta vez sí, un saxo tenor de donde extraerá conejitos, pañuelos de papel, sonidos de terciopelo y horas hipnóticas repletas de melancolía y belleza.

Pero no siempre resulta tan clarividente la transformación ni el viaje iniciado ha de ser tan físico como para enmarcarse junto a las cataratas Victoria o incluso un poco más allá, pescando focas en el Ártico. Ocurre en demasiadas ocasiones que conciliar el cambio tan sentido en el fondo del corazón, adorar a un nuevo Dios que prohíbe traficar con armas o amar al prójimo como a uno mismo, resulta del todo imposible por las circunstancias y el camino ya andado. Es entonces que el elegido busca una solución imposible que le permita llevarse un bocado a la boca, mantener a su familia incólume o indemne y vaciar de pecado el alma con el que trabaja en el lado salvaje de la vida.

Estas personas que así sobreviven, parece que caminan en la misma dirección aunque en realidad ya no es una autopista sobre la que dirigen sus pasos sino un lindo camino o una cuerda floja que les permite sentirse tan vivos como nunca soñaron estarlo. Sufren, brindan por el mérito que supone cumplir horas cada día, viven y desviven en marcha sus pequeños momentos de plenitud.

Para el tiempo durante el que transcurre el cambio, el periodo de ebullición, la frontera entre lo que fue y será, sería conveniente colocar ante las orejas el “Focus” (1961) de Stan Getz. Luego, ya una vez alcanzado el nuevo estado habría que continuar con la canción “Desafinado”, del Jazz Samba (1962). Todo ello, siguiendo con Stan Getz, apodado “El sonido”, en un perfecto orden cronológico de grabaciones discográficas.

Fotografías:

1-2: Allan Sekula 

3:    Viktor Kolar

4:    Ojeikere

5:    Cindy Sherman

6:    Boltanski

06/06/2009 15:10 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La cara interna de las alas

Según dicen y repiten el de Bangkok es uno de los mejores aeropuertos del mundos. Bangkok golpea mi cabeza. En esa ciudad murió Vázquez Montalbán y ahora ha sido el celebérrimo Kung Fu, David Carradine, quien ha cambiado de registro y vagabundeo para seguir los pasos de Pepe Carvalho. ¿Una práctica masturbatoria de complicada ejecución ha sido la causa de su fin?

Me tapo los ojos con un cinturón negro y recito: “comía la sobrina, brindaba el ama y se regocijaba Sancho Panza, que esto del heredar algo borra o templa en el heredero la memoria de la pena que es razón que deje el muerto”.

 

06/06/2009 15:17 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Por una quietud sin imágenes

Me he abierto en canal para que me penetren las ideas. Las veo colgadas del gancho de una carnicería, expuestas a la noche y a la exportación barata, entre las calles y las tabernas donde se regarán hasta ahogarse en penas y cubitos solitarios antes de ser tragadas por el último visitante.

Entre Bacon y Kundera me replantean el rostro, el mío, con o sin ideas, en el caso de que la vida se prolongue más de la cuenta. Todos esos rostros en que se han transformados los seres que un día fueron cuerdos, soy yo. Están en mi, dentro de las entrañas y de la frontera que abarca lo que seré. Sigo aquella senda de los que piensan que vivimos al final de una época. Y entonces

 

 

“… la última confrontación brutal no es con una sociedad, con un Estado, con una política, sino con la materialidad fisiológica del hombre…”

 

                        Milan Kundera

 

 

Luis Royo

07/06/2009 13:10 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Lo quieto de la luz

Tiro de la cadena. Ahora, tirar de la cadena es pulsar una especie de botón. El botón que conecta el tiempo que me falta y que me sobra. Estoy a cuatro días del examen. Uno más entre un millón. En el periódico un minusválido denuncia que no puede sacarse su carnet de conducir porque ninguna autoescuela tiene un auto adaptado. Le piden que sea él quien le compre para luego acceder a las prácticas. El minusválido declara absurdo tener que comprar un coche sin tener aún el carnet. Uno más entre un millón. Sólo he leído el titular y de la foto de cuerpo entero no recuerdo nada. Era como cualquier otra persona que se nos pierde sin llegar adentro, junto al resto de imágenes imposibles de sujetar y que funcionan como repeticiones seriadas de la vida que nos rodea. La vida en titulares e imágenes resulta superflua, nos llena de información y distrae de nosotros mismos, de nuestros compromisos, fantasmas y tigres de bengala adormecidos con esos dardos narcotizantes que son las noticias enormes que casi ni son noticias (La primera acepción en el diccionario de la palabra noticia es noción, conocimiento).

 

 

Tiro de la cadena que me cuelga del cuello y sí, estoy aquí, venerando mis reliquias que ni son santas ni tienen nada de patrón. Leo, releo y subrayo varios libros que vienen a ser mi Biblia, Corán, Talmud o noción para el examen. Sus contenidos no me hacen descansar en paz.

 

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07/06/2009 13:25 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

de campeones de mus y otros

 

¿Quién no tiene un campeón en casa?

Se buscan campeones para cualquier empresa, lanzamiento de enanos, de huesos de aceitunas con sabor a anchoa, partidores de pan, catadores de queso, cortadores de jamón y expendedores de lamentos, con o sin cebolla. Son tiempos en los que no basta simplemente con ser. Hay que añadir la coletilla.

 

 

A mi particularmente me entusiasman aquellos que sorprenden porque de ellos nada se espera y mucho menos en lo que precisamente destacan. Jugadores de baloncesto con tripita o bigote pasado de moda que lanzan la pelota sin estilo ni agilidad pero que encestan en los momentos más difíciles. Patosos que deciden con sutileza inverosímil o científicos despistados que resultan ser eso precisamente, científicos.

Aquí no hay asesinos en serie bajo la máscara de la indiferencia o el anonimato que da la rutina. Tampoco son superhéroes que acuden a la oficina, ni apestosos jefes de los que se supone todo menos honestidad aunque en casa son unos cielos.

 

 

Aquí, sencillamente, son lo que nadie diría y sin cambiarse de ropa ni cerebro. Son ellos de continuo aunque en ocasiones se muestran con total naturalidad en un ejercicio donde el resto de participantes compiten amanerados, fuertes y vestidos con los tópicos más evidentes. Parece que la fiesta no va con ellos y lo mismo podrían estar ahí que escalando el Himalaya, alternando en el bar de la esquina o paseando con su hijo por el paseo marítimo. Son los campeones que mejor representan el hecho de vivir, sin deformaciones esculpidas a base de entrenamiento o contactos normalizadores de la actividad. No son fotogénicos ni se dan importancia pero son, sin duda, los mejores y más divertidos.

Antonio de Felipe

08/06/2009 06:35 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Indefensión entre los hombros

 

Regalar algo inútil. Robarlo incluso. Buscar la cara recóndita de uno mismo, el sentido de la inutilidad. Aquello que, en el fondo, mueve el mundo sin espejos. Allí se encuentran todas las coartadas y mentiras con las que uno repudia de las citas y encuentros que interrumpen el estado floreciente de misantropía, sin salir de la maceta. Sentir que aquello también crece al son que marca el corazón.

F. Ontañon

09/06/2009 05:50 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Pido perdón por los suspensos

¿Lo retiras? Lo retiro ¿Lo juras? Lo juro

Ave María Purísima y entonces sí, sin pescado con cebolla.

10/06/2009 05:59 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mis pasos y ladridos

Hay una diabólica y perruna relación entre la crisis actual y la vida en pareja querido Watson.

Ayer caminaba entre la oscuridad, pensando en los objetos inútiles que ya no regalo, en los conceptos que se pierden y los versos que, recitados con queso, me sabían a beso. Andaba cabizbajo cuando tropecé con un gentil hombre, repartidor de productos variopintos, congelados en su mayor parte y cliente de sus clientes. Antes de que su perrito rollizo se abrazara a mis tobillos y me hiciera una felación en los mismos, comenzamos a hablar. Después de un preámbulo previo y unos silbidos poco convincentes me explicó que la idea de tener un perrito era de su mujer. Evidentemente no se trataba de un hecho aislado. Familiares, amigos y otros esperpentos habían adoptado la misma postura canina ante la vida. Una viejecilla que en esto regresaba a su albergue quiso acompañarnos en la chanza y sin saludos previos apuntó que un perro podía lamer la castaña tranquilamente. No dijimos nada. De hecho estoy pensando ahora que sólo fui yo quien oyó semejante jaculatoria en el ars amatoria y que aquella señora fue producto de mi trastocada imaginación.

Pero es cierto, comienzo a unir algunos hilos. Estoy conociendo a demasiadas parejas sin hijos que por impulso de la fémina adoptan este animalillo, caracterizado y conocido curiosamente como el mejor amigo del hombre, querido Watson.

 

 

10/06/2009 06:06 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Madeja

Los hilos que teje una araña son los hilos que forman las relaciones de una familia. El de la derecha no sabe del de la izquierda a pesar de que se llamen por teléfono y, sin escuchar, decidan construir una cita en el espacio-tiempo infinito del futuro. Cada línea vive atrapada en su estructura, forma parte de ella y el nuevo que se presenta-representa el papel de un mero hilo conductor sin corriente ni electricidad. Todos dentro de la tela por donde se mueve la araña. ¿Quién es la araña? ¿Quién el hilo de quién?

En las bodas y funerales la tela de araña al completo se puede ver con relativa facilidad y cercanía.

 

Esto me da por pensar. Esto y el poder destructor que todo ser tiene con respecto a algún otro. Ese ser destructor puede que conozca de su poder o no, o que en cualquier caso lo sienta así sin poseer nada salvo ruina, o no lo sienta salvo en un taburete, sujeto a la barra del bar.

11/06/2009 06:15 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Beber mis labios secos

Sobre la mesa “Hombre en suspenso” de Saul Below. Un amuleto que, en estas fechas de exámenes, me inquieta por un título tan poco ambiguo como evidente.

Sin embargo empezaré con “El encuentro” de Kundera. Ayer hice honor al título y quité la sed. La calle se abrió de piernas y mi pesado maletín ,donde llevaba pruebas y desvelos, al final, dejó de arrastrarme hacia las entrañas de la tierra.

 

 

 

 

12/06/2009 07:10 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Para ser el que fuiste

 

Otra forma de seguir el rastro que dejamos en esta vida podría ser a través de las lecturas que nos muestran, forman y deforman lo que en realidad llevamos dentro, esa carne y ese cuerpo extendido cada noche sobre las sábanas, más sucias que limpias. Las lecturas pudieran corresponder a una fase única y fantástica donde sólo entran caballeros andantes, historias pervertidas o luces de neón. Cada capítulo, una luz que parpadea. Cada novela, un faro o un candil que nos ayuda a desencontrarnos o a mirar hacia dentro.

 

También pudiera ocurrir que los pasos zigzagueantes del lector logren despistar al más afamado detective, pipa en ristre a toda vela, clamando al viento o escupiendo hacia las señales que aparecen tras un lienzo, por ejemplo, o al tras luz de la sábana que rasgamos con el sueño justo antes de despertar.

Mis lecturas son de este tipo. Si alguien me estuviera siguiendo, debido a alguna perturbación hipnótica o, sencillamente, por pasar el tiempo, como aquel que juega a adivinar quien es la persona del abrigo que coge el metro para después perderse entre las calles de adoquines, se tropezaría con grandes dificultades para poder encajar las piezas literarias que construyen mi identidad. Ahora mismo he cambiado la sala de un museo por el local de una carnicería. Aquí siento el misterio de la vida colgado de unos ganchos.

Sí, he leído “El gesto brutal del pintor: sobre Francis Bacon”, de Kundera, y estoy sobrecogido (es un decir). Ayer, sin embargo, paseaba por lecturas completamente alejadas de estas demostraciones carnales e interiores. Aunque tal vez ya había iniciado el camino que, entre validaciones e investigaciones que necesitan medir datos sociales y particulares para entender lo que nadie puede entender, me ha llevado hasta donde estoy. Ahora pienso que, de cualquier forma, las explicaciones siempre estarán supeditadas a un estado mental y sentimental sobre el que sustentamos huesos y carne en general. Allí se esconden esos efluvios que nos tumban y levantan hasta llegar a reconvertirnos en un espejo deforme donde ya nada es como lo que un día soñamos que podría ser. Allí se encuentra la verdadera carnicería que vende fantasmas, morales, invenciones e interpretaciones colgadas de nuestro pensamiento. Y sin embargo seguimos actuando como si la vida fuese a durar eternamente, a pesar de las bombas fétidas que descargamos y como si el color de las heces siempre fuera el mismo, pase lo que pase, entre la cabeza y los pies.

- … El único ecce homo, evidente, patético y concreto. Porque “lo que sí es seguro es que somos carne, somos carcasas en potencia. Si voy a un carnicero, siempre me parece sorprendente no estar yo allí, en lugar del animal”-.

 

            “El gesto brutal del pintor: sobre Francis Bacon”

 

                                     Milan Kundera – Un encuentro –

 

14/06/2009 13:15 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Diálogos del Señor Boliche

 

Sigo con Kundera: Me digo (esto es muy evidente pero, no obstante, se nos escapa) cada vez con mayor frecuencia que el hombre sólo existe en su edad concreta, y que todo cambia con la edad. Comprender al otro significa comprender la edad que atraviesa…

Esta cuestión tan básica me sitúa en mitad del océano. Allí surfea mucha juventud sin miedo a perecer o caer bajo las fauces de un tiburón. No hay prisa por llegar a ninguna parte que no sea el corazón de una viñeta donde la meticulosidad del autor sirva para explorar en su conciencia. La del lector, joven o viejo, en este segundo caso náufrago de una vida donde sólo el reconocimiento puede salvarte del aislamiento absoluto.

Las historietas no se han hecho mayores aunque floten como mástiles en el mar de las soledades y es que el arte, en general y en la práctica, tampoco sirve para ningún otro menester que el de entretener o revalorizar un mercado ajeno al propio arte.

Comprender al otro significa comprender la edad que atraviesa… Eso significa que ver a una persona de cuarenta, cincuenta o noventa años agarrado a las hojas de un tebeo es y no es lo que parece. Esa persona también ha vivido y sentido a la hipoteca tras de sí o a la muerte o al arcángel San Gabriel. Ese lector también puede escribir sobre física cuántica, el dilema de un párroco a punto de colgar los hábitos o la crisis financiera con idéntica rotundidad y ciencia que un físico, un obispo o un político. Lo puede hacer porque tal vez haya sido o sea aún físico, político o el párroco que un buen día creyó en un superhéroe sacrificado.

Él, probablemente siempre haya sido un fugitivo del mundo, de su familia y compañeros que finalmente no pudieron hacer sino condescender ante su inmadura perspectiva. Vaquero solitario que bebe sólo en la barra del último bar se alimenta de algún que otro discípulo o antihéroe por él creado y mimado. Un especie de alter ego que dice lo que todo el mundo quiso decir y nunca se atrevió, diría que, ni siquiera a pensar. En esa barra u océano divagan jóvenes con sombrero y polainas, viajeros a los que tampoco se comprende a pesar de la edad que atraviesan. Allí se unen en comunión sin que la edad suponga ninguna barrera, junto a los recuerdos de esos maestros solitarios. Allí discuten sobre el amor y la forma que tienen los cráteres en Marte, sin importarles una miaja el futuro, tan negro como la ropa que visten.

Imágenes:

David Aja

Fermín Solís

David Rubín

Pepo Pérez

Jesús Redondo

14/06/2009 13:40 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Y desvelé el misterio de su quieta mirada

 

Dos clases de tipos entre un millón:

 

1.     Existen ciertos superhéroes cuarentones que destilan incertidumbre e incomprensión. Cada lunes bajan al supermercado más cercano disfrazados de oficinistas en paro con el único fin de componer una abstracción en su carrito de la compra. La botella de JB, unas latas de sardinas y la creencia de que la solitaria, más que un parásito es una vocación existencial de género masculino gracias a los superpoderes del destino. Solitario. La cajera vive desconectada de las ondas que fabrica esa presencia y, la vecina, también, salvo para pedir solícita su ayuda en casos de enfermedad o situaciones de riesgo, perjuicio o en casos de posicionamiento civil nuclear. Esto último no sé muy bien lo que significa pero es lo que me imagino cuando el superhéroe ve su rostro surgiendo al fondo del pasillo, bajo una capa de lava petrificada y ciertos caracteres en los extremos que simulan bombas volcánicas.

 

1.     Los que llevan el traje de superhéroe, evidentemente, son otros. Atléticos vividores que cambian de trabajo como de personalidad, diciendo lo que son y lo que significan pequeños grandes gestos suyos para con la humanidad, representada los lunes en los ojitos turbios y florales de la cajera. En realidad, salvo por las flexiones y el ejercicio con el que se sustentan, no se les puede ver en acción o combatiendo al doctor Infortunio, malvado opresor que sólo desea hacer o pensar mal. Sin embargo estos últimos superhéroes, con y sin capa, ascienden y descienden por toboganes invisibles hasta caer en los brazos de esas mujeres, tan solitarias o más que todos ellos juntos. Se abrazan, suben al deportivo tuneado y pisan a fondo el acelerador para no llegar tarde a su destino, en la frontera de la desintegración.

15/06/2009 06:56 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Conversaciones en el paraiso

 

Decir lo evidente y decirlo de manera efusiva, segura, golpeando la mesa para que su eco entre por los oídos y se me traduzca con las mismas palabras, nada, nada, nada, nada…y resuenen como trote de caballos desbocados en el tío vivo de la vida.

También he oído decir que ha sabido vivir, ha aprovechado el tiempo, ha vivido, nada, nada, nada… Trotan las palabras vacías…

 

16/06/2009 10:10 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Ni siquiera es tampoco la previa negación de alguna insuficiencia

 

He visto a un matrimonio que se asfixia amablemente. Están siempre juntos, van y vienen, duermen y se despiertan, descansan y hasta sueñan con los mismos viajes, proyectos y rutinarias obligaciones. Toda su vida han luchado por sacar a los hijos adelante. Iniciaron negocios con relativo éxito y ahora han tenido la suerte de poder relajarse para vivir de las rentas con cierta holgura y tranquilidad. Son jóvenes todavía y conscientes de haber hecho lo que tenían que hacer.

No hace mucho estaban en una cena junto a un numeroso grupo de personas celebrando algo, tal vez el hecho de que por primera vez un español, Marc Gené, junto a David Brabham y Alexander Wurz, haya ganado las 24 horas de Lemans.

Supe enseguida que por primera vez en su vida habían decidido correr una aventura extraña. Cada uno de ellos se colocó en un extremo de la mesa.

 

17/06/2009 06:40 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El tiempo, en sombra, es insondable.

Supe que dos días antes había mirado un calendario de mesa para contar los días que la quedaban antes de las vacaciones. Me quedan… dijo y hasta su cuerpo quedó complacido con ese regalo anual que se toma como si fuera oxígeno o gas helio dentro de la mente que sube y atisba el horizonte situado tras esos días. Supe que se infló de tiempo y dejó una novela por leer y cientos de miles de cosas perfectamente desordenadas. Durmió como si fuera una noche más y despertó ajena a las ovejas que, sin ella saberlo, habían caído por un desfiladero situado en la cúspide del sueño.

Supe que se conservaba en un buen estado de forma. Aparentemente podía echar a correr delante del lobo durante unos metros, tal vez un kilómetro hasta encontrar la salvación en una barra sembrada de tapas, vinos y conversaciones.

A la noticia de su fallecimiento en el periódico le faltaba, no obstante, la fotografía morbosa, aquella imagen que seguramente quedará grabada en los que la acompañaban mientras hacían senderismo por las montañas transparentes que conducían al otro lado. Pero no importaba porque mi mente volvió a dibujar bajo ese titular la pelea entre Holmes y Moriarty en la catarata de Reichenbach. En esa obra de Sydney Paget que simboliza el final de Moriarty frente a Holmes realmente sólo se ve caer un gorro y el desequilibrio de dos cuerpos al borde del precipicio. Es suficiente.

(The death of Sherlock Holmes)

El infortunio, como el amor, se presenta sin golpear ninguna otra puerta que la que todos tenemos abierta sin saberlo, para esas y otras cuestiones tan vitales como inesperadas. Parece que los humanos no acabamos de creerlo y seguimos ajustando los tiempos en el calendario y el sombrero a la cabeza sin pensar que la vida es siempre eso, un paréntesis entre la nada, en el borde siempre, en el borde del abismo.

17/06/2009 06:56 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fatigaste el pulmón, que es rosa y delicado y hecho al aire,

Podría continuar con cualquier frase sacada del encuentro con Kundera, el aprecio que se tiene o no al arte de la novela, anécdotas, pensamientos y trascendencias de escritores que fueron o dejaron de serlo, cortejos fúnebres y la esencia de aquellos que quieren ser modernos, siempre modernos. El vivir desconectado de ese y otros mundos me permite olvidar la trascendencia de muchas palabras, panfletos y proclamas en los que alguien condena a alguien, con o sin premio literario entremedias, y el mercadeo general que envuelve la literatura. Esto también tiene sus inconvenientes y una soledad (Solo como un cuadro de Van Gogh bajo la mirada idiota de los turistas), que también recoge Kundera.

Supongo que bajo la influencia de Kundera hoy he escrito un fax a un viejo conocido. Cuánta belleza en un fax me he dicho y cuántos faxes ya he enviado a remotos lugares cuando este artefacto simbolizaba la modernidad de cualquier oficina o empresa cotizada en bolsa. El día anterior había leído: “La poesía de Lautréamont, bella como un decreto de expropiación”. Y sin que ningún pensamiento me trajese a la mente esta comparación he vuelto a teclear algunas líneas diciendo cosas amables de las personas que me rodean. He sorteado los arrecifes de la susceptibilidad, los picos más fríos de la incomprensión y hasta las miradas curiosas que buscaban lo que no se debe decir públicamente y menos por este medio que sobrevive gracias a la oficialidad que todavía da el papel en nuestras mentes anticuadas.

Porque al menos la mía, mi mente, se mueve entre esas oficinas donde trabajaba el Don Pío de Peñarroya, tan grises y comedidas, tan llenas de verdad que hasta el mismísimo y rancio Don Pío, siempre con su bombín, tuvo que renovar en cierta ocasión el ambiente sugiriendo una becerrada en lugar de un partido de fútbol entre los empleados (Pulgarcito, extra de primavera, 1973). Cara le salió esa aventura, como casi todas por otra parte, envuelto y vendado entre bochornos, multas, tortas y golpes con los que era imposible terminar de satisfacer a su Benita o al mismísimo director.

17/06/2009 07:08 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

En el acabamiento de la tarde

Antes recibía más visitas. Mi jaula era un obligado lugar de paso y si en alguna ocasión no lo era por situarse en el punto contrario del recorrido tampoco había mayor problema. Un giro de 180 grados la volvía a colocar en el sitio debido. Al final siempre eran los mismos quienes hasta aquí llegaban. Pájaros nada migratorios que piaban las mismas razones hasta el punto de identificarme con una telenovela de tres mil episodios en los que nunca pasa nada y a la que todo el mundo se puede enganchar con gran facilidad en el momento que lo desee. Partes y capítulos inconclusos que hicieron declarar en mi oasis un estado de excepción. La excepción era que abriese la puerta a alguien.

 

 

El tiempo, sin embargo, ha seguido entrando puntual a la cita y sin necesidad de cambiar de rumbo o dimensión.

Sin buscar nada determinado y sin mucho menos querer reflexionar lo más mínimo he continuado leyendo a Kundera, en concreto el capítulo que titulado “la enemistad y la amistad”. Él ha pensado por mí. Yo simplemente he acercado hasta mi cabeza a algunas personas, unas más lejanas que otras, con la excusa de lo leído. Voy a exprimir algunas de sus líneas. Podrían ser otras perfectamente pero no deseo extenderme: “Es necesaria una gran madurez para comprender que la opinión que defendemos no es más que nuestra hipótesis favorita, a la fuerza imperfecta, probablemente pasajera, que sólo los muy cortos de entendederas pueden tomar por una certeza o una verdad. Contrariamente a la pueril fidelidad a una convicción, la fidelidad a un amigo es una virtud, tal vez la única, la última.”

 

 

No he pensado. No sé lo que quedan de las viejas amistades, si es el recuerdo encanecido o derruido bajo una nostalgia con la que nos perfumamos de vez en cuando o si, por el contrario, sólo son espejismos que nos visitan sin orden ni concierto. Nadie es el que era y nadie sabe en quién se ha convertido realmente. Sin embargo tal vez sea eso, la fidelidad a un amigo es una virtud, tal vez la única, la última.

18/06/2009 07:02 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Y un cierto aire de mendigo

El calor derrite los sesos y lo mismo puede facilitar cualquier tipo de discusión que disuadirla por idénticos motivos. Hoy podría haber pasado el día con el ceño fruncido bajo un enorme sombrero mexicano. El que hubiera querido mirar unos centímetros por debajo del sombrero, justo en la parte del cinturón que dibuja la sombra sobre los ojos, podría haberme encontrado con los anclajes de todas las interrogaciones, internas y externas, pinchando la piel. Siempre hay motivos para discutir y como si hoy hubiese sido un buen día para garantizar ese sabor a tierra volcánica y estúpida, he recogido unos granos de la cosecha.

 

Frank Hurley

Me he lanzado al vacío desde el asiento eyectable donde reposa mi espíritu y he maldecido ante todos los asistentes. En este caso el auditorio estaba reducido a un palito pero me ha servido para dejar las cosas tan claras como el fango. Si realmente explotara o confirmase las grietas que existen dentro, el público, desde su grada de terciopelo, se arrodillaría y me aclamaría como al verdadero predicador que llevo dentro.

Mis delirios intentan ordenar los enfados. De esta manera tan febril me trago las verdades y, en sacrificio, las ofrezco como puños de antihéroe en los rostros más cercanos.

Frank Hurley

19/06/2009 07:00 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Qué ha sido este viaje?

El compositor Leoš Janáček, alejado de cualquier epicentro cultural, vivió una evolución artísticamente especialmente lenta. Su carrera, nos cuenta Kundera, comienza a adquirir velocidad cuando con 62 años estrena su ópera Jenufa en Praga. De cualquier modo nunca cesó en su búsqueda.

Con el poder que me dan las lecturas me acerco a los años sesenta del pasado siglo XX y me cuelo en el Half Note de Nueva York, un pequeño tugurio con capacidad para unas ciento treinta personas, situado en Hudson Street, al oeste del SOHO de Manhattan. Me apoyo en la pared junto a un grupo de panteras negras más orgullosos que nunca de ser lo que son, negros. Allí John Coltrane ofrece momentos espirituales y síntomas de lucidez absoluta a través de su música. Había encontrado un camino por donde circulaban todas las ideologías y religiones del mundo, su camino, independientemente de lo saturado o no que estuviese aquello. No tenía cuarenta años.

Cuando pienso en ciertos amigos y conocidos no puedo sino verles situados en la cúspide de sus vidas. Ellos no lo saben y en realidad yo tampoco lo puedo saber. Pero me les imagino así. Esta sensación me viene desde que descubrí a algunos de ellos en caída mortal. Teníamos veintitantos años, una edad en la que, sin nadie saberlo, algunos habían alcanzado una plenitud anodina y transparente. Desde ese momento más o menos, una sombra de decepciones les ha ido vistiendo con el papel de víctima mundial, adueñándose de su espíritu y haciéndoles caer en barrena sin ver en el futuro más que una gran madrugada diaria y mortecina.

 

19/06/2009 07:18 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Rozo con mis mejillas la misma piel del aire

La búsqueda en el interior bajo el influjo, por ejemplo, de la música. La búsqueda en la contemplación, en la literatura, en la pintura o en cualquiera de las artes que fluyen dentro o fuera del cuerpo. La búsqueda tras las huellas que dejan nuestros actos, las reflexiones que ahogamos dentro y las que elevamos como si fueran plegarias en las noches recónditas del verano.

Hay personas que con sólo oír en la lejanía los acordes de una charanga se abrazan a su espíritu, tribal, trivial y dicharachero. Hay personas que flotan con una tonada, una sonata o el amargor de un sabor rodeado de hielos y una raja de limón alegre y familiar. Hay personas que se van tiñendo de nostalgia y pensamientos que no van a ninguna parte. Buscan lo que ya jamás volverá.

Todos estos y muchos más toman su café en los distintos bares que, no por ser diversos y estar en otros lugares, son tan diferentes. Ahí me encuentro, en todos los bares, bajo el hielo de un café, como ausente, intentando reproducir en la memoria la suave melodía que me lleve adentro. ¿Qué es adentro? ¿Miedos, indecisiones, decisiones, paisajes en general melancólicos que incitan a seguir buscando? ¿Buscar qué? ¿La tranquilidad a donde me transporta esa canción sin que exista, al menos mientras suena, nada más? ¿Musicotransportarme?

“Es como un lugar precioso en el que no podemos entrar porque antes tenemos que pasar a través de sus puertas, el pasillo, y al final llegamos al vestíbulo. Cuando ataca ese acorde, ese mi mayor, las puertas empiezan a abrirse. Para mí eso es lo que es… la primerísima invitación a entrar en este lugar precioso que está aquí mismo, que está dentro de nuestro corazón y de nuestra alma.

 

                        Alice Coltrane, hablando de A Love Supreme

 

Fotografías de Gerhard Richter

20/06/2009 17:25 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Y en donde está la noche de la noche?

Las cucarachas son para las cenas del verano. Más grandes y escaladoras que nunca dan ese toque de rutina microbiana a las cocinas de los restaurantes que vomitan olores, vapores y extrañas visiones que aproximan el lugar a cualquier metamorfosis kafkiana.

En todo caso un buen lugar para celebrar los cincuenta años del Mingus Ah Um o cualquier otro aniversario sólo visible para mis ojos que aún pueden ver lo que se esconde dentro de un castillo de arena. Fantasmas, cadenas y grandes sustos sólo aptos para menores. Bueno, también cucarachas que son como autos de choque en donde uno puede montar la mirada para ver las tripas del castillo, sus grietas y agujeros. Aquellos rincones donde aparcan sin cuidado o salen para visitar el hueco de la escalera o hacer una excursión sobre la pista de los azulejos engrasados con el aliento de un cocinero sudoroso.

Por eso me siento cómodo en un lugar así. Porque reconozco su existencia desde tiempos inmemoriales y la de esos otros seres que nos acompañan bajo las alcantarillas. Estos seres, incapaces de cometer errores (algo que también nos diferencia de ellos) no me produce ni la mitad de asco que observar de cerca un ser humano en toda su vulgaridad.

No necesito aproximarme demasiado a su piel para ver entre sus poros y rugosidades lo que su alma alberga, altares construidos con los restos humanos de sus seres más queridos. Mesas de sacrificio donde acuchillaron las promesas y fidelidades. Sacerdotes ebrios saltando con el baile de san Vito alrededor de una hoguera donde arden los últimos poemas y un suflé de palabras disparatadas para el postre. Veo, sobre todo, orgullo y podredumbre, una gran rata y una enorme cucaracha con DNI, hipotecas, ideologías absurdas, una papilla de convencimiento amarga/acaramelada y munición.

Todas las obras de Marina Abramovic

20/06/2009 17:39 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Existe este lugar, en donde ya no existo

 

Sólo hay una manera de vivir, seguir creciendo y experimentando. Toda celebración es una pausa en el impulso que nos guía. No por ello la fiesta es menos necesaria, al igual que ciertas dosis de luto y descanso. Un corte es sólo eso, una explosión alegre, apática o atroz que debe quedar ahí, encerrada en el paréntesis que también forma parte de nuestra vida.

La gente lo confunde y piensa que la vida toda debería ser una fiesta y comer y beber y follar cada media hora. Eso es lo que llaman vivir la vida, hacer un viaje todos los años y entrenar en un gimnasio para que el cuerpo no sólo aguante sino que se le pueda mirar desde fuera a pesar de los años y las vicisitudes. Pensar así es caer en el mismo efecto que produce una depresión crónica donde todo está mal en el túnel construido por los días y las noches.

Todos estos, los djs del aburrimiento feliz o depresivo, pinchan sus discos rayados una y otra vez. Olvidan lo espiritual, sea o no religioso, olvidan ir más allá en los descubrimientos, eliminan de sí toda combinación con la que no están relacionados y la envuelven con una de sus etiquetas favoritas, negro, blanco, jazz, verduras, lejos, cerca… Se conforman con lo que tienen o sencillamente se derrumban ante lo que les ha caído encima.

Aún así, de vez en cuando, entran en un supermercado y compran una bandeja extraña que contiene alimentos diferentes. Leen la etiqueta donde se describe lo que tienen entre manos y en un gesto de impertinencia, la echan en el carro para la próxima fiesta. Ahí termina todo, en ese sonido que deja la bandeja al caer sobre las barras metálicas del carrito.

Experimentar significa arriesgar, querer ir más allá, aproximarse a las fronteras de cada uno para comprobar lo que vive de nosotros al otro lado. Ser un escritor, un bajista o un mago que se sirve de las fiestas no sólo para ofrecer el espectáculo sino también para convertir el escenario en un laboratorio donde se atisban, junto a los juegos más celebrados y esperados, aquellos otros poco transitados y aptos sólo para iniciados.

Experimentar significa que nada permanece, errar, equivocarse y pese a todo ser lo que realmente todo el mundo puede ser, un superhéroe con el superpoder de hacer sonreír a alguien.

 

 

Imágenes de frescos del Giotto, en la capilla de los Scrovegni, Padua.

21/06/2009 13:43 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Siempre seré huesped nunca vecino

 

Ya sabes que soy yo.

Y, si el viento es favorable,

te irás, dejándote llevar.

Hacia ese lugar en el que esperas encontrarte

y encontrarme.

Buscarás

mi mirada que busca, mis palabras que desbordan,

mi sexo que te hace irremediablemente hombre,

infinitamente animal y humano.

Y volverás a mí

porque esto es un conjuro

algo que desdice la razón,

primitivo y primordial

y porque para eso se hacen los conjuros.

 

¡Que mi estrella no sea la que más resplandezca

sino la más lejana! ¡No me queme su lumbre

sino su altura, hasta lograr que crezca

la mirada en peligros del espacio y la cumbre!

 

            “A las estrellas”-Libro primero-

            Conjuros, de Claudio Rodríguez

 

 

21/06/2009 22:46 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¡Levantadme, mañanas, o quemadme!

Los detectives privados viven solteros porque no se casan con nadie. Pasean por las calles oscuras y mientras pasean piensan en el nudo que cierra la caja negra del caso. Los detectives llevan sombrero, gorra o en los tiempos que corren sencillamente piensan y ese pensamiento tiene forma de sombrero. Flirtean entre puñaladas y disparos, saltan por el puente en el último momento y se salvan de milagro. Magullados, heridos y sin afeitar compran el periódico para comprobar la repercusión de lo que traen entre manos y se abandonan con facilidad en la barra de un bar. Ese es el tratamiento, la cripta y el único reconstituyente posible en mitad del lío.

Cada persona es, como poco, un caso. A veces sólo basta despertarnos de la siesta para comprobar que en realidad acabamos de ser soñados por un detective. Bajo los efectos  narcóticos de su sueño comenzamos a respirar la pesadilla que se esconde tras el vaso de whisky. Un caso difícil de resolver porque hacerlo supondría enfrentarnos a nosotros mismos. Ese es el tratamiento, la cripta y el único reconstituyente, hasta el momento, imposible en mitad del lío.

 

 

“Puntuaba sus palabras con frecuentes ósculos a un botellón de mal tanino y ya mostraba señales de una cogorza de baja estofa.”

 

            “Niebla en el puente de Tolbiac”  Léo Malet

Leo Malet

22/06/2009 06:49 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

En la postrera luz del día

“Más tarde, una vez satisfechos sus deseos, durmió en un perfumado burdel, roncando sonoramente al lado de una ramera insomne, y soñó. Era capaz de soñar en siete lenguas: italiano, español, árabe, persa, ruso, inglés y portugués. Había adquirido las lenguas del mismo modo que los marineros adquirían las enfermedades; las lenguas eran su gonorrea, su sífilis, su escorbuto, su paludismo, su peste.”

 

            La encantadora de Florencia” Salman Rushdie

22/06/2009 06:55 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Por qué me está mirando el aire?

“-Una paradoja, mi señor –respondió Mogor dell´Amore con descaro-, es un embrollo que permite a un hombre aparentar inteligencia mientras se ata el cerebro como una gallina destinada a la cazuela. “¡En la muerte reside el sentido de la vida!” “¡La riqueza de un hombre engendra la pobreza de su alma!” Y así la violencia puede convertirse en delicadeza, y la fealdad en belleza, y cualquier cosa en su contrario. Esto es ciertamente una sala de espejos, llena de ilusiones e inversiones. Uno puede revolcarse en el cenagal de la paradoja hasta su último día sin concebir un solo pensamiento lúcido digno de ese nombre.”

Árbol obeso de Socotora

Hasta aquí han llegado mis lecturas hoy. Pero mucho antes de leer estas líneas podría haberme parado para coger aire, como inspirado por la musa de Rushdie y, entonces, sin mirar atrás sumergirme en un placer exuberante, dirigido hacia oriente:

 

“Preparaba las pomadas de tamarindo y cinabrio o jengibre seco y pimienta que, mezcladas con la miel de una abeja grande, proporcionaban a la mujer un placer intenso sin necesidad de grandes esfuerzos por parte del hombre…”

 

Árbol de Socotora

 

Hasta llegar a una y otra descripción he viajado en el Scathach por el cuerno de África, atravesado las costas de la isla de Socotora, aprovisionado en Mascate e, impulsado por el monzón hacia Diu, finalmente he atracado en Surat. Nada más real que una tarde avanzada con semejante cargamento de palabras entre mis ojos y que me hace recordar, sin duda, aquel que un día fui y al que me acojo por este fino hilo de aventuras imperecederas a un remanso de paz. Ya estoy en Fatehpur Sikri.

Ya situado ante el gran Mogol soy consciente de que saber razonar es fundamental pero en nombre de la razón también se pueden asumir riesgos nada razonables. Y el mejor lugar para razonar puede ser una tienda de campaña bordada y recubierta de espejuelos, un elemento, el de la tienda, que representa la transitoriedad de las cosas de la mente.

Con muy pocas cosas se le puede sorprender y agasajar a un Mogol tan imponente como el de la novela. Los astros no son competencia para su presencia, las riquezas no caben bajo su mirada siempre llena con las ausencias y vacíos que van dejando las conquistas. Hasta su favorita ha pasado a ser una dama imaginaria, Jodha, supongo que harto del aburrimiento y de las  imperfecciones que ofrece la vida real.

 

 

 

Por un momento me reconocí allí en pleno aniversario, junto al gran Mogol, un atribulado jerarca con el que compartí sonidos y lecturas imaginarias en lejanos paraísos. Había hecho de su corte un reino extraño donde las viejas amistades tenían difícil cabida. Nadie, excepto él y los que hasta allí habíamos llegado desde muy lejos, podía inhalar ese perfume a sándalo, áloe y alcanfor que nos caracterizaba. Es cierto, las cosas de la mente además de no contener ni media verdad, son transitorias. Dejamos unos presentes apoyados en los cojines, sobre las alfombras, y volvimos sobre nuestros pasos con una extraña sensación. Nadie dijo nada.

Babur

 

23/06/2009 06:35 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿En qué cueva de sombras arrojar las palabras?

Me atrae la figura de un inspirado bebedor que en el amanecer, sentado en una terraza y con la mirada puesta en los acantilados propios de su interior, escribe, verso a verso, la letra de una canción. Luego veo cómo despliega sus alas esa canción y finalmente, capturada en un disco, vuela por la radio hasta mis oídos.

Mientras oigo la melodía pegadiza me gusta imaginar el aspecto de nosferatu revenido que presentaba ese loco Carioco con su inspiración divina y matutina. Está solo y sus balbuceos se solidifican junto a un café sólo largo, muy largo.

Podría pensar en su mundo justo en ese momento. Los planetas y satélites que se combinan dándole la espalda en lo que mueve el lápiz al son del ritmo que marca la cucharilla en la taza y mientras surge en un cuaderno de papel el estribillo pegadizo. Veo a decenas de piernas y cuerpos que se mueven a una velocidad inusitada forzando esquinas y farolas, vistiendo rarezas y abrigos de postín. Es un mundo como cualquier otro y los pensamientos caben dentro de veinte dos viñetas como mucho. Todo depende del espacio y lo largo que se haga el día.

Ahora me da por decir que estoy junto a ese letrista viendo lo que él ve y presentándome a Carioco, el personaje de Conti tan presente y contemporáneo a mis pesares. Veo pasar de largo a los personajes que van y vienen y leo entre sus labios las mismas expresiones de antaño: sus agresores están convertidos en cadavéricos y comatosos difuntos. Apártese cebollino. Qué repiramidal. He aquí un lugar ferruginoso, etc.

A vuela pluma me impresiona todo lo que veo de mi en esas aventuras nacidas en lejano 1949.

 

Absorto veo cómo Carioco inicia una de sus historias (Pulgarcito nº 166 – 1959) dando un salto de alegría porque por fin han incluido su conferencia sobre los cefalópodos y la cría del gusano de seda en un programa de radio. Poco después comprobamos cómo la emisora ha aceptado su petición para que deje de enviarles esas doscientas cartas diarias con las que les ha asediado sin perder el ánimo ni la esperanza. El motivo de su empeño resulta llamarse Lolita. Una joven a la que pretende seducir con su erudición a través de las ondas. Para ello el medio minuto del que dispone es prolongado a base de ganchos de izquierda, patadas y carreras frente a todo aquel que pretende despojarle del micrófono, tan apegado a su cuerpo como su extraña corbata-pajarita. Sus últimas palabras a la audiencia son estas: “Así que termino por hoy y espero que hayan disfrutado como chacales”.

Me gustaría decir eso justamente, eh, eh, chacales. Me gustaría oír un discurso de la real academia, un acto de bienvenida o el final de un banquete en el que el anfitrión dijera eso mismamente… y espero que hayáis disfrutado como chacales.

Las aventuras, dibujos y lenguaje incluidos, en esos primeros números son antológicas. Expresiones como ebúrnea y tornasolada portera, apártate bacteria, tengo el encéfalo lleno de felicidad… no son sino una muestra de la excelsa poesía y vivacidad. No soy yo el que está sentado en una mesa frente a un amanecer. No escribo ninguna canción ni oigo otra música que los coletazos del pasado abanicándome. El futuro no existe ¡Cornucopias y pozos artesianos!

Todas las fotografías de Walker Evans

 

 

 

24/06/2009 07:06 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Intento recordar días recientes

Estas palabras se me vinieron ayer a la cabeza mientras regresaba a casa. Pues tengo que decir que ayer estuve en una Samarcanda nocturna con sus calles, hogueras y gitanos forzudos que exhibían pecho y bíceps y señales de humo en sus ojos. Entraban y salían por todas las puertas posibles, la de Hierro, la de los Fabricantes de Agujas, de los Blanqueadores, la Turquesa. Monstruos, domadores y saltadores de hogueras se movían bajo las estrellas agitados por las aspas del helicóptero que a punto estuve de comprar.

 

 

Nada es imposible cuando saciamos la sed no sólo con el vino sino con los relatos de viajeros que sencillamente describen su paso por este mundo como si fuera la primera y última vez que lo pisan. Conté lobos, ciervos y disparos capaces de acertar a una cajetilla de tabaco situada a 150 metros. Y mientras contaba no cesaba de mirar la cicatriz con la que le habían sellado a mi narrador la barriga y no la boca en la última operación. Había sido una hernia inguinal de resultado extraño porque tras extirparle el mal se había reproducido idéntico disgusto justo al lado, no se sabe si por envidia, acomodo o en señal de recuerdo para tan agradable nido carnal y prominente. Y por la cicatriz, entre trago y trago, veía correr zorros, raposos, cornamentas de ciervos, liebres, conejos y hasta las aspas de aquel helicóptero que salió a colación no recuerdo de qué.

Finalmente imité los gestos de un vulgar sanador. Sordo a sus palabras e imbuido por la música y el aspecto de Hermeto Pascoal deslicé las yemas de los dedos sobre aquella cremallera tan imperfecta. Caperucita Roja, su abuelita y todas las piedras del mundo cabían dentro de su barriguita y, sin querer escuchar ninguna respuesta por mi parte, guardó silencio.

Mary Ellen Mark

“…La pintura es una alegoría de los males del poder, cómo se transmiten en cadena de los superiores a los inferiores. Los seres humanos eran agarrados, y ellos a su vez agarraban a otros. Si el poder era un grito, las vidas humanas se vivían en el eco de los gritos de los demás. El eco de los poderosos ensordecía a los desvalidos. Pero debía observarse un último detalle: Dashwanth había completado la cadena de manos. Espejo, la esclava, capturada su muñeca izquierda firmemente por su joven ama, con la mano derecha, libre, había hecho presa en la muñeca izquierda de Janzada Begur. Formaban un círculo, las tres criaturas perdidas; y el pintor, al cerrar ese círculo, daba a entender que el atenazamiento o el eco del poder también podía invertirse. La esclava podía, según y como, apresar a la dama real. En la historia el agarrón podía venir tanto de arriba como de abajo. Los poderosos podían ser ensordecidos por los gritos de los pobres.”

 

            “La encantadora de Florencia” Salman Rushdie

 

 

25/06/2009 07:17 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Con las manos tendidas

“En el camino a Génova había una posada vacía con las ventanas a oscuras y las puertas abiertas, abandonada por el posadero, su mujer, sus hijos y todos los huéspedes a causa del Gigante Muerto a Medias, que recientemente se había instalado en el piso de arriba. Según Nino Argalia, de quien trataba este cuento, el gigante estaba muerto a medias porque si bien estaba muerto del todo durante el día, de noche cobraba temible vida.”

 

            “La encantadora de Florencia” Salman Rushdie

 

Nicolay Valuev

Veo alambres que son parejas desavenidas en esta jaula que es el mundo. Veo intereses contrarios e irreconciliables que se apegan con ciertas píldoras de cariño y otros menesteres calzados con horas de costumbres, cervezas y espaldas anchas como campos de fútbol.

Las posturas, lejos de limarse para conseguir acampar en un espacio común donde poder digerir y avituallarse con más manías y otros aperitivos propios de la edad, se vuelven de piedra, acero y hasta de sal común por mirar continuamente atrás.

 

Mary Ellen Mark

Veo escalofríos a través de caminos y dimensiones paralelas. Carne junto a carne y piernas que colocan sus pies en direcciones contrarias. Las miradas viven enterradas en sus cuencas vacías y los acuerdos ya no sellan ninguna paz, a lo sumo, rehacen la atmósfera y la mente, tan desajustada como alguna sintonía radiofónica bajo una tormenta de verano.

Garry Winogrand

Pero se quieren y se acuestan aunque ya no vayan juntos al hipódromo ni compartan más pasiones que la del ron o los cigarrillos que se hacen humo frente a una estantería llena de polvo, tabaco, ondas electromagnéticas y de choque. Sobre todo de choque a cada lado del sofá, envueltos en sus ropas como si fueran muñequitos de regalo o percebes personalizados y reproducidos a una escala manejable para cualquier conciencia.

Garry Winogrand

 

 

“- En la Rhetorica se llama igual, el palacio de la memoria –contestó Il Machia-. Construyes un edificio en tu cabeza, aprendes a orientarte en él, y entonces empiezas a asignar recuerdos a sus distintos elementos: los muebles, los adornos, lo que quieras. Si asignas un recuerdo a un espacio concreto, puedes recordar un sinfín de cosas paseándote por allí en tu cabeza.”

 

            “La encantadora de Florencia” Salman Rushdie

 

 

Garry Winogrand

26/06/2009 06:52 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Cuando la vida, un día, derribe en el olvido sus jóvenes edades

De nuevo la dama que destruye la vida ha hecho acto de presencia. No conozco a la finada pero su único hijo tiene por nombre aquel por el que se me llama y reconoce. La proximidad, aún así, no es mucha.

El diagnóstico, hecho bajo la sombra de un pino y entre la compañía de gentes ajenas a la historia, ha sido contundente. Una vez más y sin que la medicina intervenga con sus disparatados conceptos para llegar a ninguna conclusión, la sabiduría más popular pintada de genio y figura, moño y suspense, lo ha dejado muy clarito: los disgustos. Los disgustos han sido los causantes, la espada que atravesó la columna, el hacha, el cuchillo y la hoja que rebanó el último latido de su corazón. Era viva y ahora es muerta.

Con el sonido de los pájaros, el canto de las ranas al fondo y sin que nadie pidiera ninguna explicación se ha podido oír lo siguiente: al final se le ha envenenado la sangre y la ha matado. A raíz de aquí los últimos episodios de su vida se han resumido en dos minutos con la aquiescencia de los espectadores que asumían el lógico desenlace como un final nada misterioso y todo cotidiano. R.I.P.

 

“- No habéis dejado de ser niño –repuso Andrea Doria-. Todavía pensáis que “casa”, al final de un largo viaje, es el lugar donde un hombre encuentra la paz.”

 

            “La encantadora de Florencia” Salman Rushdie

 

Vik Muniz

28/06/2009 18:13 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Hay una luz, que es frío

Mi padre cultiva unas hierbas curativas. Una vez recogidas las pone a secar y posteriormente las envasa o embolsa, dependiendo de complejas interpretaciones en las que todo el mundo se pierde. Un bosque de palabras precinta y esconde el misterio.

Ahora he sabido que su secreto contiene fórmulas que ni él mismo podría explicar. La diversidad de fases por las que atraviesa la pócima hasta que se ingiere se multiplican ante mi estupefacción. Durante el proceso de secado una alfombra verdosa cubre una pequeña parte del terreno y hasta allí se dirigen cientos de felinos para evacuar las aguas que han ido acumulando durante las noches de luna llena.

Ahora diré que el enigma de las infusiones que expende mi padre adquiere un componente inimaginable y sin embargo, por lo que parece, eficaz cien por cien. Estas hierbas salvan próstatas y con ello las vidas que hay detrás de lo que colea. Estas infusiones recorren la sangre manteniendo los niveles en los márgenes que aconseja toda medicina. El médico, ajeno a cualquier otra pócima que no sea la de su laboratorio favorito, asiente con la cabeza y se atusa el bigote en señal de ajustada corrección. Finalmente, año tras año, cumple con su castigo que se remonta a una escuela de encerado, tiza y borrador para copiar mil veces mil en un papel imaginario la misma frase de siempre, revisión a los…

Annie Leibovitz

“Los ocho trirremes genoveses procuraron mantener la línea de batalla, pero la bruma causaba desorientación, flotaban en ella los aullidos de los malos espíritus y los alaridos de brujas y el hedor de la enfermedad y los lamentos de los ahogados, e incluso aquellos aguerridos mercenarios pronto empezaron a sucumbir al pánico. El sistema de cuernos de señales instituido por el almirante Doria en prevención de un día como aquél pronto se vino abajo. Cada una de sus naves tenía asignada su propia señal, una combinación de sonidos breves y largos, pero cuando el miedo se adueñó de los mercenarios en aquel miasma de muerte y superstición, sus comunicaciones perdieron toda claridad, y lo mismo ocurrió con las señales de cuernos de los otomanos, hasta que nadie sabía dónde estaba, ni quién era el amigo o quién mortífero rival.”

 

            “La encantadora de Florencia” Salman Rushdie

 

Annie Leibovitz

28/06/2009 18:18 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Parece que algo fuera no irreal

La figura de Michal Jackson da para un cúmulo de símiles y metáforas de fácil apaño. Los artículos que sobre él se han escrito y escriben con motivo de su deceso, sin embargo, no han dado mucho de sí en un sentido estrictamente literario. Cadáver ambulante, zombi, ataúd, desvencijado describen lo que todos ven. Belleza de otro mundo, astro recluido, rostro palpitante entre las algas y un largo etcétera de adjetivos espectrales y góticos vestirían con palabras la carne caricaturesca de su figura.

Realmente escribir un artículo en estos días sobre su genio y figura debería suponer una estupenda ocasión para repasar lo que fuimos y así empezar, por ejemplo, a humedecer la pluma en el tintero rojo de la infancia. Lugar éste no sólo de frutos y ocas servidas con fantasías de final feliz, sino también de embustes, ogros, fantasmas y naufragios asidos al mástil del amor en el que vivíamos algunos afortunados.

Frank Thiel

Debo decir además que, sin buscarlo, este fin de semana cayó entre mis manos un periódico (Alerta, el periódico de Palencia) del 8 de Mayo de 1991. De nuevo era Michael Jackson quien llenaba prácticamente toda la contraportada con una fotografía de su rostro, bello como una mañana de espuma y champán, y el siguiente titular: “Los sapos y culebras de Michael Jackson”. Sus ojos, en la foto, eran enormes, abiertos de par en par mientras que un mechón de su cabello se descolgaba dejando a la frente dividida en dos mitades simétricas. J. Randy Taraborrelli publicaba por aquel entonces la biografía no autorizada en 625 páginas. “Michael Jackson: la magia y la locura” era la continuación de “Llámela señorita Ross”, la biografía que el mismo Taraborrelli escribió en 1989 sobre Diana Ross, ídolo del ídolo.

Frank Thiel

“… se fue a ver mundo, embarcándose de aquí para allá, a veces como miembro de la tripulación, en otras ocasiones como despreocupado polizón, aprendió muchas lenguas, adquirió las más diversas habilidades, no todas ellas dentro de los límites de la ley, y acumuló sus propias historias que contar, historias de fugitivos del canibalismo en Sumatra y de perlas de Brunei del tamaño de huevos y de su huida de las garras del Gran Turco por el Volga hasta Moscú en invierno, y de cuando cruzó el mar Rojo en un dhow que se mantenía unido con cuerdas, y de la poliandria  de esa parte del mundos Novas donde las mujeres tenían siete u ocho maridos y no se permitía a ningún hombre casarse con una virgen, y de cuando hizo la peregrinación a La Meca fingiéndose musulmán, y de cuando naufragó con el gran poeta Camoens cerca de la desembocadura del río Mekong donde salvó las Luisiadas nadando hasta la costa desnudo con las hojas del poema de Camoens en alto por encima de la cabeza.”

 

            “La encantadora de Florencia”            Salman Rushdie

 

Frank Thiel

28/06/2009 18:23 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mirad al sigiloso ladrón de las palabras

He visto a un tordo revolotear dentro de una red. Su avaricia le hizo penetrar dentro para darse un festín con las cerezas que semejaban gotas de sangre en el árbol protegido por la malla. Me dije, así la vida y los que por ella deambulan metiendo las narices donde nadie les llama, abriendo cajas de Pandora y escalando posiciones sin ni siquiera haber leído a Maquiavelo.

Los revoloteos anunciaron su presencia y pronto fue apaleado y convertido en un espantajo de sí mismo, desplumado y despellejado para deleite de moscas. Nada más espantarlas ofrecí el trofeo a los gatos que rehusaron la invitación sin ningún maullido ni miramiento. Su cuerpecillo habrá de esperar en el congelador la compañía de alguno de sus congéneres. Juntos servirán para un arroz con el que me prodigaré ante amigos y conocidos. Ellos pondrán el vino.

“… Les sirvieron vino en jarras de cristal dorado, y él bebió a tragos grandes e imprudentes. Trajeron una pipa y al cabo de un momento tenía humo de opio en las pupilas. Ahora las concubinas estaban más cerca, estrechaban el círculo, rozaban ya sus cuerpos, el del emperador y el de su huésped. En compañía del emperador, uno era emperador por un día. Sus privilegios se convertían en los de uno mismo.”

 

            “La encantadora de Florencia” Salman Rushdie

 

 

28/06/2009 18:43 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La habitación a oscuras, y cansada

Es el día del esquileo. Las máquinas eléctricas, no muy lejos de donde estoy, dejan un sonido de ducha en mis oídos. Caen copos de lana que no veo y los balidos anuncian la revolución.

Todo el mundo quiere estar normal, volver a ser el que era y dormir en el tiempo señalado para ello.  Esta noche las ovejas de los sueños serán menos pesadas y saltarán más alto, una, dos, tres, cuatro… Ah! Quien pudiera acostarse con su psiquiatra para que el control fuese férreo y el tratamiento acomodado a los sueños y placeres de los días. Ah! Si los psiquiatras tuvieran despachos móviles o se movieran con tiendas de campaña que camuflarían en las cocinas de los hogares para poder recetar y subir o bajar la medicación como quien sube o baja en el ascensor, preguntando por el tiempo al vecino de arriba o resoplando sencillamente hacia abajo. Así llegaría la personalización, el carácter y control de las pastillas, las que se tiran por la borda y las que retumban en el estómago vacío y rebotan en la cabeza. Allá, situada entre las dos orejas mal funciona como una máquina de pim bal, sin otra bola extra que una sobredosis de paciencia y otra pastilla para poder conciliar el sueño.

 

Pepo Salazar

“El emperador sabía que había llegado a una especie de límite en su mente, una frontera más allá de la cual su capacidad de empatía e interés no podía viajar. Allí había islas que después se metamorfoseaban en continentes, y continentes que resultaban ser simples islas. Había ríos y selvas y promontorios d istmos, y al diablo con todo ello. Quizás había hidras en esos climas, o grifos, o dragones guardando las grandes montañas de tesoros que, supuestamente, se hallaban en la espesura de las selvas…”

 

            “La encantadora de Florencia” Salman Rushdie         

 

 

28/06/2009 18:51 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fui joven y feliz un verano

 

El chupinazo del verano, desde el año pasado, me lo explota en la cara Salman Rushdie. Los hijos de la medianoche y La encantadora de Florencia vulcanizan y pervierten mi ego hasta convertirlo en una papilla donde el ayer resucita sin besos ni mordiscos para perfumar los sentidos atrofiados que duermen en el presente.

Tinariwen, rock tuareg

Tras el disparo de salida me sitúo en la carrera. Dentro de nada llegarán los que se fueron y, en esa espera que no es tal en realidad, se me pasa el tiempo.

Entonces digo que los preparativos son la felicidad. Si esto fuera una espera mi imaginación y pensamiento no cesarían, ¿qué monstruos habrán visto? ¿nos verán los ojos tan envejecidos como nos ven los espejos?  ¿habrán conocido a gente interesante? ¿sus estados de ánimo? ¿sus estados carenciales? Y una caravana de etcéteras.

 

 

 

 

La elaboración de la comida para una fiesta es felicidad. El entrenamiento para la carrera, la preparación para el viaje, sus posibilidades, trazos, mapas, billetes y lugares que terminan engordando a base de bolígrafo en el atlas de papel. La música que se oye por allí, las novelas que me lo cuentan… Ir andando o escuchando una canción camino a la casa de fulanito, con las cosas que se pasan por la cabeza o los saludos que intercambiamos con menganito. Más etcéteras aún.

Consolo, Sciascia, Bufalino alla Noce nel 1982 (foto di Giuseppe Leone)

Tras el bautizo rushdiano continúo con Bufalino. No hay línea, palabra, letra o puntuación que no me eleve a los altares de la claridad más bella. Todo un ejemplo para escribir y, por supuesto, para leer. Su obra un auténtico very best.

 

“… habia tomado la librería como domicilio y era su convidado de piedra, sin haber gastado, que yo recuerde, más de unas pocas liras en una novela policíaca de quiosco de estación. E incluso entonces, después de haberle amputado -¡zac! Del último pliego, para dejar en suspenso y sin nombre al culpable. Para asegurarle –fueron sus palabras- en un mundo donde todo se espía, desde el crimen flagrante hasta el aparcamiento prohibido, una salida de emergencia…”

 

“Argos el ciego o bien Los sueños de la memoria” Gesualdo Bufalino

 

 

 

29/06/2009 07:14 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Suspendo la mirada

 

Con qué rapidez nos desmontamos a nosotros mismos. Ya no digo al resto, a quienes respetamos cabalmente al otro lado de la espesura, lejos, muy lejos de la marcha militar con la que avanzamos en los días. También puede ser que alguien haya tenido un mal día y que sin saber cómo ni por qué, al pasar accidentalmente por ahí, recojamos del suelo las tortas y algunas migajas pensando que nosotros somos palomas o ratas del aire que en poco se las tiene, salvo en eso, interlocutor manso que debe cumplir siempre con su papel de ausente o infeliz.

Pero sea con ocasión de un desliz o un aparatoso día, si alguien nos alcanza con su arcabuz desafiando al viento, aquello cambia y lo que hasta hace unas horas mirábamos sin dar importancia, empezará a discurrir más allá de los pliegues y las cortinas de ese palacio incorrupto por el que antes nos deslizábamos como que no quiere la cosa.

Y sin embargo, ¡A quién no absolvería en la tierra, a qué Judas o Caín, si somos todos tan miserables, inermes, enamorados de nosotros mismos bajo la luz, tan colgados y próximos a caer (dentro de un año, dentro de un minuto…) de nuestra cornisa de luz a la oscuridad! Escribe Bufalino en su Argos el ciego.

Todos somos más listos en algo, al menos en algo, que el resto de los mortales con los que compartimos espacio y aire. Aire emergente y H2O. Compartimos la necesidad de querernos públicamente y para ello pisamos fuerte la baldosa que nos arrastra, muchas veces sin saberlo, como si se tratara de un casquete de hielo en el polo, hacia lo más desconocido de nosotros mismos. Eso también somos nosotros, palomas y ratas y espacio desafiando al viento, Caín, Abel.

Luego puede ocurrir que alguien se arrepienta. No sé, una discusión que la memoria se encarga de medio borrar en su pizarra o un pulso que se jugó sin ninguna otra premeditación que las horas aguantando dentro una olla, tal que garbanzos ya cocidos pero nunca libres en el plato y, por tanto, sin digerir de ningún modo. Entonces, iba diciendo que lo exagerado de nosotros (ellos, yo tu él nosotros…) estalló un día y que conociendo de la inocencia del caso o, de cualquier modo, el alcance de la explosión dentro y fuera, germine la idea del arrepentimiento, igual que una planta que dará su fruto. Ese fruto, si el contacto lo permite sobre todo, dará cuenta y razón de la fugacidad de los días y el gran abrazo que, a cuenta, se ha ido acumulando con el interés de una conciencia más madura tal vez, en todo caso sabia, prudente y desarmada.

Fotografías de Frank Hurley

“…- Hay muchas maneras, orales y manuales, de transmitir el pensamiento, pero la más antigua y respetable es la carta sin nombre. Inmune de cualquier ambición de autor, verídica voz del abismo, representa lo que más se parece a la palabra de Dios…”

 

            “Argos el ciego o bien los sueños de la memoria” G. Bufalino

 

 

30/06/2009 06:48 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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