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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.

Momentos, Marvin Gaye

Llevarse un único recuerdo en la mochila. Despedirse y despedir todos los años con su recreación proyectada en una gran pantalla. La cosecha del año se basa en la salud y una monotonía sin sobresaltos de la que lamentamos no salir excepto por error o circunstancias ajenas a la voluntad. Para empezar lo mejor será poner un viejo blues nacido en un cruce de caminos y dedicado al demonio. Es una manera de retroceder al pasado antes de aguantar la respiración e introducir la cabeza bajo el agua caliente. Con un poco de tranquilidad volvería a colocar en su sitio las páginas arrancadas del calendario y señalaría con sangre aquellas minúsculas muestras de eternidad. Curiosamente los instantes comenzarán a palpitar como luces intermitentes en lo oscuro, tras enormes puertas cerradas a cal y canto, a espaldas del mundo. Con los barrotes roídos y mordidos me veo lleno de mojitos, rodeado de parias y cimarrones en una cueva retro, país multicolor relleno de humo y milagros. Viejo y nuevo callejón de los milagros estoy, sencillamente y aunque parezca mentira, bailando en carne viva con un caramelo en la boca.

Camuflado en el silencio y sin testigos, puesto que nadie merecería ni comprendería, me plagio a mi mismo, alejándome de los negocios por los que se interesa el hombre. Yo vivo en la otra cara de la luna, paseo por sus cráteres, acompaño a los marcianos hasta sus naves y visito las horas perdidas que ninguna rentabilidad o balance desea para su empresa.

 

He dejado atrás el viejo blues de Robert Johnson y ahora Marvin Gaye quien, tras un calentón (cualquier cena navideña es propicia), acabó asesinado por su propio padre (sufrido reverendo de profesión que veía en su hijo al mismísimo demonio) me acuna y dispone para el futuro.  ¿Seguiré plagiándome? Cela repitió su discurso en el II Congreso Internacional de la Lengua en 1997, en Zacatecas (México) con motivo del I Congreso de la Lengua y en la expo de Sevilla en 1992. Echado palante ante la acusación informó: “como nadie atiende, hay que repetir”.

 

 

01/01/2009 13:24 prision Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Freddie Hubbard - Birdland -

Freddie Hubbard nos dejó el pasado 29 de Diciembre de 2008

Es el momento de escribir mi biografía de los pies a la cabeza.

Me enfundo los pies sobre unos calcetines traídos de Portugal sin mucho tiento ni vergüenza. Aquel día todo era niebla y los calcetines se mimetizaban perfectamente con el ánimo de la ciudad y las pocas ganas de vestir santos. Compré una tonelada dentro de un saco con la intención de sudarles en tristes oficinas o bibliotecas llenas de jubilados tosiendo o haciendo gárgaras. Luego pensé en golpear con ellos a todos los padres del mundo. Desde aquellos lejanos tiempos de ideas e intenciones tengo en mente cambiar de diseño y color pues sé que los dedos lo agradecerán, pero nunca encuentro el momento.

Mientras tanto, Papá Noel pasa de largo.

02/01/2009 18:07 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Oxígeno y oxímoron en mi vida

Bien mirado me encontraba en mitad del verso que tampoco era mío ya que mis palabras se suicidan en toboganes crepusculares antes de caer sobre el papel. Unas veces por falta de tiempo, otras de ganas, su significado se desvanece sin microsopios que las puedan rescatar. Debo añadir que en más ocasiones de las deseadas las huellas de vocales y consonantes forman charcos de una especie de yodo que sirven, entre otras cosas, para curar las heridas.

Lo que venía a decir se encontraba real y metafóricamente dentro de la albada de Gil de Biedma. “Despiértate. La cama está más fría/ y las sábanas sucias en el suelo./ Por los montantes de la galería/ llega el amanecer,/ con su color de abrigo de entretiempo/ y liga de mujer…” Y entonces sobrevino el sobresalto. Cabeza de melón, sandía, cabeza de chorlito y todas esas clases de cabezas con que me santiguaban en la escuela frente al encerado, de espaldas al mundo y con los brazos imitando a las gaviotas muy altas, altas, no tan lejos de mi. Son cosas que pasan por no saber poner freno a los actos puros e impuros mientras a la puerta merodeaban patrullas, cuerpos de élite y ejércitos de uniformes húmedos bajo la lluvia. Buscaban un culpable como si fuera un tesoro sin plano, cofre o tibias y calaveras que avisaran del pozo corrompido y mal oliente que forman los actos cogidos por el pico del azar. “Despiértate pensando vagamente/ que el portero de noche os ha llamado./ Y escucha en el silencio: sucediéndose/ hacia lo lejos, se oyen enronquecer/ los tranvías que llevan al trabajo./ Es el amanecer…

Siempre me ha encogido el estómago cargar con un gran peso de culpabilidad invisible, más o menos azarosa pero consustancial a mi existencia. Las manzanas, por kilos, han estado muy presentes entre las neuronas y mi memoria. Recuerdo cómo de niño, al salir de la chabola donde ejercitaba el pánico con mis muñecos de palo y barro, acudía al colegio. Una tarde llegué tres minutos tarde y junto al profesor me esperaba una señora muy señorona que siempre iba tapada y siempre iba mojada. Mi lengua se enroscó en la campanilla y enmudecido soporté el colt del índice con que me apuntó. El del jersey rojo dijo, él tiraba las piedras. Un asteroide de cinco dedos aterrizó sobre mi cara y nuevamente en cruz esperé la absolución divina, un tanto perplejo, recién salido de la siesta. Tal vez, me decía, fueron las piedrecillas que se despegaron de la tierra impulsadas a base de puntapiés, mientras desgarbado y sin ganas me dirigía a clase. Tal vez alguna atinó en el colmillo de un gigante o golpeó a alguna de las siete hijas del ogro o pasó cerca del cristal por donde atravesaban conejos, sombreros y gatos mágicos o misteriosos. Tal vez todo sea culpa, en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo… “Irán amontonándose las flores/ cortadas, en los puestos de las Ramblas,/ y silbarán los pájaros –cabrones-/ desde los plátanos, mientras que ven volver/ la negra humanidad que va a la cama/ después de amanecer…” Pronto olvidé el golpe y los designios. Sin perder la sonrisa enfundé el azar y me llené con la amnesia que las sinrazones producen para bien vivir.

Qué delito cometí contra vosotros naciendo aunque si fui concebido, ya entiendo qué delito he cometido… comenzaron a retumbar, con esta traducción calderoniana, los golpes en las puertas, las patadas, los gritos, las salidas tapiadas en los callejones vueltos del revés. De repente se oyó el murmullo de los curiosos que habían salido de sus casas en procesión, recién llamados por la flauta del rumor. Se hizo la noche cerca de donde yo estaba y el aire dejó de correr. “Acuérdate del cuarto en que has dormido./ Entierra la cabeza en las almohadas,/ sintiendo aún la irritación y el frio/ que da el amanecer/ junto al cuerpo que tanto nos gustaba/ en la noche de ayer,/. El café automáticamente se quedó frío, cada poro de mi piel, la lámpara, los pensamientos, la ira, todo, todo había sido acariciado por una varita forrada de purpurina. Mi habitáculo era la cabina oscura de un mago y alrededor sólo eran trucos inverosímiles desplegándose por los cielos, pirámides mágicas, barajas con agujeros, pañuelos de colores, una chistera con su conejo devorando una pajarita de papel. Nunca oí las carcajadas ajenas sino mis propios pensamientos que, cuando saltan libres, ofrecen un espectáculo ruidoso, lleno de máscaras y atolondradas consecuencias ¿qué ha pasado realmente? ¿quién ha sido el agraviado? ¿deberé confesar ante un tribunal internacional? “y piensa en que debieses levantarte./ Piensa en la casa todavía oscura/ donde entrarás para cambiar de traje,/ y en la oficina, con sueño que vencer,/ y en muchas otras cosas que se anuncian/ desde el amanecer./

Me pierdo dije, cuando un soldado pertrecho de ordenanzas me estrelló contra la pared, ábrase de piernas y los brazos arriba, concluyó. Habían pasado los años y me encontraba nuevamente en esa posición, sucedánea de aquella otra frente al encerado pero sin gaviotas ni otros vuelos más que esos a ras de suelo. Quise preguntar ¿He vuelto a tirar las piedras? Pero repetí el gesto con el que aprendí a sobrevivir y traté de mascar el aliento pesado y sucio, sin nada que decir. “Aunque a tu lado escuches el susurro/ de otra respiración. Aunque tú busques/ el poco de calor entre sus muslos/ medio dormido, que empieza a estremecer./ Aunque el amor no deje de ser dulce/ hecho al amanecer.”

No son estas las peores culpas ni los únicos delitos, los que por imprudencia o ausencia dejamos hacer sin poner frenos a la deriva. No son estos sino los juegos del maligno quien, tras arrebatar a punta de pistola las nuevas cajas de Magia Borrás a los Reyes Magos, entrena a sus acólitos un día sí y otro también. “Junto al cuerpo que anoche me gustaba/ tanto desnudo, déjame que encienda/ la luz para besarse cara a cara,/ en el amanecer./ Porque conozco el día que me espera,/ y no por el placer.”

 

Los versos pertenecen al poema “Albada” de Jaime Gil de Biedma.

 

03/01/2009 17:30 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Tríptico de Navidad

Sólo en ocasiones se cuentan los viajes de regreso cuando, como se ha demostrado, en ellos puede residir la esencia y virtud de cualquier Ulises demorando su llegada. Los reyes magos están a punto de amontonarse en las principales calles y plazas, estertores de la fiesta. Son ese mensaje secreto y cifrado que, tras su lectura, se autodestruirá en cinco segundos. Hace unos pocos días, insuficientes para leer una gran novela, atracaron en el puerto de origen oligarcas y merodeadores, siempre bien recibidos en esta orilla o cárcel de amor. La condena navideña conlleva también el traje de reo en esta prisión bajo fianza donde se ocultan sus lazos y raíces dentro de un roscón que nadie come. Cada uno sigue su camino y cámaras, videos o incluso algún satélite desde lo alto, además de divisar la gran muralla china, también comprobará a no tardar los pasos dados hacia el exilio interior y exterior de los liberados.

En esta cárcel de infortunios a la tarde proyectarán Apur Sansar (El mundo de Apu), última película de la trilogía de Satyajit Ray, para unos Dios en la tierra, para otros sencillamente Dios hizo al hombre y éste a su vez adaptó la novela de Bibhutibhushan Bandopadhyayun, “La canción del camino”. Un camino que es de ida y vuelta, cerrando y abriendo círculos en lo que viene a ser la vida de una persona como la de cualquier otra, eso sí, rodeada de miserias y tiempos difíciles.

Para aquellos que por casualidad se iniciaron en estas fiestas con la reposición de “El río” de Jean Renoir, el recorrido se cerrará hoy con mayor interés si cabe. El propio Satyajit ayudó a Jean Renoir en la búsqueda de localizaciones para su película cuando acudió a Calcuta. Allí le contó su idea de rodar Pather Panchali y Renoir, como no podía ser de otra manera, le dio buenas razones y el ánimo que todo náufrago necesita cuando inicia sueños e ideas que en nada comulgan con los que le rodean. Durante tres meses trabajó en Londres, tiempo suficiente para tragar películas y reconvertir definitivamente su amor por el cine tras el visionado de “El ladrón de bicicletas”. De esta manera las circunstancias encajan mejor, los caminos y los presos continúan yendo y viniendo, unos cargados de melancolía, otros hechos una cataplasma y los más partiendo el roscón, viejo círculo que ya no encierra demasiadas sorpresas.

 

04/01/2009 12:50 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Dr. Jekyll y Mr. Hyde

Visitar las ausencias, sólo presentes en la memoria, es un ejercicio de melancolía con la que el alma hace flexiones y reflexiones, se mantiene en forma y se deforma a fin de cuentas, haciendo sin hacer balance, tejiendo sin tejer prendas que dejó pendientes Penélope para la eternidad y un día. No sólo visitar sino quedarse a dormir en esos oscuros rincones ante la insistencia de los momentos tan sepia puede ser un poco más preocupante. Es fácil dejarse hipnotizar frente a los cuadros que ocultan las paredes un tanto desconchadas y húmedas por el tiempo y la falta de ventilación.

La persona que siente los vacíos tan suyos, apesadumbrado por tanto y tan breve discurrir, y la que acude a procesiones o brinda ante un saco de carbón o un kilo de langostinos, no deja de ser la misma. Un solo monstruo bicéfalo, testigo participativo del único concierto que es su vida. Este santísimo misterio tan habitual conforma el dueto siempre de moda, la dualidad más legendaria y la esquizofrenia que bebe de estos tiempos y que se acopla a las horas del día como el viento o la lluvia. Esta relación se asemeja a la que el narrador y su persona constructora mantienen en un solo cuerpo. Realmente no son el mismo pero se bañan, para contrariar a Heráclito, en idéntico río.

 

 

 

05/01/2009 14:23 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Cultura, diferencia, identidad

Consideraciones sobre la cultura, la diferencia y la identidad, según A. Kupper (“La versión de los antropólogos”. Edit. Paidos)

 

 

Temas tan extensos y sobre los que todo el mundo tiene su opinión son difíciles de encajar en la llamada objetividad, ese planeta extraño e imposible que se mueve en la misma órbita de la Utopía.

Algunas cosas parecen más claras con el tiempo y por eso se dice ya que no es una cuestión de raza, sino de ideas y valores. Su debate ha regresado a la política con los llamados estudios culturales. En ellos la cultura incluye las bellas artes, literatura, erudición, etc, pero se trata con simpatía a la llamada cultura popular, de alguna manera sucedánea de la cultura importante. También se nos dice que la cultura sirve al poder y debe de ser contestada.

Los antropólogos americanos contemplan estos estudios culturales como una amenaza y el multiculturalismo como una oportunidad, pero si tenemos en cuenta a Terence Turner habría que distinguir dos tipos de multiculturalismo: el de la diferencia (que se mira el ombligo) y otro crítico.

El multiculturalismo es la última y la más americana de las criticas a la ideología del establishment, trasladando sus posiciones a un programa político en el que se afirma el derecho a ser diferente y a considerar el valor de la diferencia

 

La identidad encierra en sí un oxímoron (¿cómo un individuo no puede ser igual a sí mismo? La identidad se descubre dentro de uno mismo e implica identidad con otros. Se realiza mediante la participación en la cultura y va de la mano de la política ya que en una sociedad multicultural se debe respetar y alentar la diferencia cultural.

Rasgos de la identidad:

Las minorías sólo han logrado alguna visibilidad recientemente.

La identidad parece ser una cuestión de elección. Las dificultades se multiplican si se pretende que tanto la cultura como la identidad son productos de procesos libres de invención, que cada persona erige su propia identidad eligiendo entre lealtades, creencias y valores distintos. La identidad, entonces, sería una cuestión de estilo de vida, elegida a capricho o, desde una perspectiva más tenebrosa, dictada por la moda.

Otro aspecto es el culto a la diferencia

Según Levi Strauss la medida de la uniformidad humana es nuestra capacidad compartida de aprender, de tomar prestado y de asimilar. La diversidad está menos en función del aislamiento de los grupos que de las relaciones que los unen.

 

Para entender la cultura debemos deconstruirla. Separar sus elementos y explorarles, pero esto nos puede llevar a un artificio metodológico en la presunción de que la cultura se puede explicar en sus propios términos.

Aislar una esfera cultura y tratarla en sus propios términos es una estrategia pobre

 

Todos tenemos identidades múltiples y lo más importante, la cultura tiende a desviar nuestra atención de lo que tenemos en común.

 

 

 

06/01/2009 11:36 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El viaje nunca termina

El antropólogo errante ha sido encerrado junto a nosotros. Sus disquisiciones agregan soledad a los sueños. Nada más.

No hace falta convertirse en antropólogo para errar por el mundo ni aspirar a ser libro para ser leído, aunque esto podría significar el corazón de la metempsícosis soñada por cualquier lector. Errantes fueron los caballeros y errante el judío que insultó a Jesús camino de la crucifixión. El holandés errante fue un barco que nunca pudo atracar en puerto, condenado a navegar por impetuosos océanos. Lleno de amargura, hace no tanto, descubrí a un preso holandés que afirmaba haber hecho el camino de Santiago en barco. Mucho antes trabajó en bares y restaurantes donde le obligaban a traer de su casa los útiles necesarios para la cocina, cuchillos kasumi, pinceles de silicona para la repostería, planchas, molinillos de pimienta, mandolinas, espátulas, sopletes... En uno de los restaurantes más lustrosos incluso le exigieron traer su propio bolígrafo para apuntar la comanda. Entre comidas y chillidos tenía prohibida la objeción de conciencia como vegetariano que era y su filosofía acabó consistiendo, sencillamente, en meterse a hurtadillas cualquier bocado en la boca. De esta manera aplacaba el hambre en aquel espantoso lugar dirigido por los aullidos y el frenesí. Tras concluir la jornada de al menos diez horas, explicaba, el cuerpo se mantenía en un estado tal de alteración que era imposible conciliar mínimamente el sueño o llevar puesto encima ninguna otra cosa que no fuera una camiseta en pleno invierno y bajo la nieve.

 

Lo curioso es que errantes podemos ser todos y para ello no hace falta sino sentirlo, sin necesidad de salir  de la celda. Los días se pueden convertir en un errar continuo dentro de uno mismo, planeta infinito aparentemente localizado gracias al google earth. Pero incluso el cuerpo, tan reconocido en otro tiempo e instalado en su ADN, sencillamente puede servir para ser visto por los demás como ese Holandés Errante, incapaz de llegar a ningún puerto.

 

 

Según los hados Maruja Torres ganará el Nadal 2009 esta misma noche. De ser así, ella misma lo confirmará.

06/01/2009 14:11 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Halcón-águila y grajo

Para contrariar a cualquier psiquiatra continuo buscando cuando menos dualidades entre el cielo y la tierra, bajo el norte y el sur de mi cintura, más allá del bien y del mal y un largo etcétera. Ahora que el ying y el yang descansan frente a un vaso de cerveza, pensando en estos días, acartonados por las cajas y los envoltorios que recibieron tantas sonrisas al despertar. Ahora ya no me resulta tan malo el olor a podrido y a petardo. En mi cabeza siguen bailando algunas tribus como si estuvieran en Nueva Gales del Sur. Dentro mantienen su esquema característico y así, en el hemisferio derecho saltan los que se identifican con el halcón-águila y en el izquierdo con el grajo. Ellos conocen las leyes y saben que un hombre debe tomar mujer en la división contraria a la suya. Hace unas noches eran los haida del noroeste de América y ocurría algo similar. En algunas partes de Australia las leyendas confirman estas maneras de pensar y organizar hasta la tristeza y la melancolía dentro de un orden. Cientos de semejanzas y diferencias componen leyendas, fábulas e historias entre animales que muestran el conflicto como si fueran seres humanos.

Dentro de mi cabeza destilo elucubraciones, bajan poluciones nocturnas amparado en la unión de los contrarios.

 

 

Andaman

06/01/2009 22:22 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Y si la traducción produce los mismos efectos que los misiles tomahawk

Si antes de levantarse alguien pensaba que bastaba definir los conceptos para poder llegar a entenderse estaba muy equivocado (tal vez debieran empezar por ahí en la franja de Gaza y luego inmolarse en conjunto para descubrir que otra vida es posible). El día, frío donde le haya, nos ha dejado entre las barbas otras cuestiones no menos interesantes. En este mundo carcelario, babélico y de segunda mano suele ser muy habitual que alguien sirva de traductor a alguien. Somos carne y palabras usadas, arrojadas por la vida a esta papelera que nos sirve de acomodo. Palabras, palabras, colillas y papeles me hacen compañía y palabra de rock se titula una antología de letras sobre canciones pop-rock españolas.

Me relajo. Pienso. Me veo como Rick en Casablanca pero sin guión ni papel, uno entre tantos me traduzco de manera relativa en un lugar que siento ajeno, frente al tazón y un par de galletas. El bibliotecario ha preguntado ¿qué traducción será mejor, la de Carlos Manzano o la de Mauro Armiño? Se refería “A la búsqueda del tiempo perdido” en sus ediciones de Lumen y Valdemar respectivamente. Sorbo sin remilgos, sumerjo la lengua como si fuera un submarino en la antigua base de Saint Nazaire (Nantes) rodeada de alemanes durante la ocupación. Me ahogo entre pensamientos. Sueño. Contesto al funcionario sin necesidad de abrir la boca, telepáticamente: la traducción es un procedimiento de búsqueda de equivalencias lingüísticas y culturales. La cultura es vista como un texto o discurso arbitrario y convencional, fundado en un sistema consensuado de reglas. Toda traducción es siempre relativa, opcional y depende en gran medida de la habilidad del traductor para captar el sentido y conservarlo…En la biblioteca duerme la traducción de Pedro Salinas:

 

“…Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que le causaba. Y él me convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en mí, es que era yo mismo. Dejé de sentirme mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirme aquella alegría tan fuerte? Me daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho, y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo? Bebo un segundo trago, que no me dice más que el primero; luego un tercero, que ya me dice un poco menos…. Y de pronto el recuerdo surge. Ese sabor es el que tenía el pedazo de magdalena que mi tía Leoncia me ofrecía, después de mojado en su infusión de té o de tila, los domingos por la mañana en Combray (porque los domingos yo no salía hasta la hora de misa) cuando iba a darle los buenos días a su cuarto…”

 

 

Submarinos tipo XIV y VII C en el dique de St. Nazaire

Fuente: Die Geschichte der U-463 - Tigre (Foro II Guerra Mundial)

07/01/2009 23:09 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El otro polo de no saber nada

Es curioso que un compañero de celda, abanderado de causas, lemas y ossobucos al vino tinto, se proclame salvador de dignidades, escudero de causas justas y hermano de leche ante el dolor. Y lo seguirá siendo mientras meta la cabeza en un puchero para sortear alubias y almejas sin mirar lo que realmente pasa alrededor. Eso sí, no le hables de la causa palestina o de cualquier otra que cause desgarro y atención a dos mil kilómetros de distancia. En seguida recurrirá a frases e ideas que no son sino lugares comunes donde el dolor se sirve en un gran plato de comprensión e indignación, una plaza en permanente manifestación, agitada por las banderas y los tambores con que de vez en cuando la conciencia estornuda y dice esta boca es mía.

Pero esto tampoco durará mucho, antes del primer bostezo incrustará la cabeza en el mismo embudo y resoplará como diciendo este ataúd cada vez rechina más y menos mal que estoy yo aquí, menos mal que asomo la nariz frente a la oscuridad, menos mal… Mientras tanto y tras las cámaras de televisión ante las que posa su cerebro, como si fuera la dentadura perdida de una vieja, el humo ya está saliendo por su ventana.

“Hacemos el amor apartándonos de los demás, al igual que pensamos apartándonos de los demás y leemos apartándonos de los demás, al igual que le musica se concibe en el silencio, al igual que soñamos dormidos en la oscuridad.”

 

                   “Vida secreta” Pascal Quignard

 

 

 

Memento Mori Roman Mosaic Pompeii 1st century CE por mharrsch.

 

Mosaico de Pompeya, siglo I d.C.

08/01/2009 17:16 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El saber morir nos libera de toda atadura y coacción

Me muevo entre paradojas y situaciones insoslayables. Deseo ser mi propio Montaigne y mirar dentro, sólo y exclusivamente dentro mí. Mire o no dentro, seguiré a Montaigne y diré también que yo mismo soy la materia de mi libro. Esto no puede quedar ahí puesto que “La cosa más importante del mundo es saber ser uno mismo” y seguiría copiando sus palabras sin saber poner fin y contradiciéndole en esencia pues también quedó claro su orden ¡Pensad vuestros propios pensamientos, no los míos!

De momento no consigo levantarme de la silla. La culpa está en lo siguiente: “El que aprende a morir, aprende a no servir. El saber morir nos libera de toda atadura y coacción”. Con este pensamiento debería tener para una buena temporada. ¿Qué me ata a la vida? Pregunto. ¿Por qué me aterra pensar que el teatro puede bajar el telón en cualquier momento y pillarme en lo que pensaría es la mitad de la obra? Tal vez porque siento que no he vivido como Pablo Neruda y por tanto ni confieso ni afirmo otra cosa que sigo sin vivir mi propia vida. La importancia de saber vivir la propia vida conllevaría aprender a morir y, por tanto, a no servir. De momento me encuentro lejos de esa postura y para evitar mayores depresiones entre estas cuatro paredes me escondo bajo un caparazón lleno de paradojas. Todos los cretenses son unos mentirosos, dijo un cretense para atascar las tuberías del pensamiento. Empiezo a sudar y en mis rebuznos recuerdo al asno de Buridán, aquel que entre dos montones de heno no supo elegir y murió de inanición. Lamentablemente ese burro vive instalado dentro de mis huesos y ha hecho con ellos su propio establo entre palpitaciones y retumbes del más allá. La duda se alimenta al ser imposible hacer comparaciones y sentirme preso del azar. No puedo hacer comparaciones porque no encuentro dos cosas exactamente iguales y con este razonamiento no me queda otra que desechar aquel busque, compare y si encuentra algo mejor…Busco, pero no para comparar. Y sin embargo, cuando encuentro, comparo.

 

 

 

09/01/2009 17:54 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Realiza tus propios actos y conócete

Días como el de hoy me hacen vivir en los extremos. Juego a ser Dios imaginándome mirar desde una ventana el caos que se forma en la calle. Los coches tan lentos y las personas tan cautas en sus andares y sin embargo tan osadas o estúpidas. Sólo los niños y algunos fotógrafos me acompañarán en el disfrutar de esta visión. En mi celda sólo puedo imaginar la realidad pero sé que esto es y ha sido siempre igual. Como si fuera un Demiurgo veo a esos hombres empecinados por llegar a su destino, sacando más cadenas de su espíritu y colocándolas en las cuatro ruedas, desesperándose, jugando a perder la paciencia.

Estas visiones reafirman mi desconfianza ante un mundo tan tecnológico y accesible desde el hogar. En menos que canta un gallo creo que, si no parara de nevar, todo se colapsaría. Las cañerías se helarían, la electricidad dejaría de alumbrar tanto habitáculo solitario, perderíamos la conexión a internet, la gente no acudiría a su trabajo, los niños se volverían analfabetos porque cambiarían el ir a la escuela por sacos llenos de nieve en la habitación, la calefacción comenzaría a dar problemas, etc. Por haberme acompañado siempre esa sensación un tanto apocalíptica guardaba en el armario alguna vela y un buen abrigo de oso de peluche.

Me sentía intranquilo cuando me ofrecían otro botón de donde sacar más energía, comunicación o comodidad. Quedaba perturbado cuando me alejaban del fuego que da la leña.

 

 

“El ejercicio más fructífero y natural de nuestro espíritu es, a mi entender, la conversación”

 

                            Montaigne

 

09/01/2009 22:01 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Creo que el sueño no desea la noche en la que se hunde

Cuatro copos de nieve son suficientes para hacer saltar las alarmas y a los niños en los parques. La nieve crujiente, como pan caliente, no amortigua la resaca navideña y sólo con insultos y desesperación parece que las cosas volverán a su cauce, que es el normal de un mundo a la deriva ética y me atrevería a decir estética, si supiera lo que es eso. La estética es la moda, nada más, lo dice el capellán aupado en un soliloquio antes de pedir limosna para el culto, que es él, porque sabe latín. Pide porque hay que arreglar el tejado de la iglesia y mientras dura la obra en el pueblo, tiene que ofrecer la liturgia en el teleclub. Ave María Purísima debí escuchar pues la nieve ensanchará el agujero pariendo goteras y tras la tormenta se destilarán más licores que nunca en la barra porque las penas han de pasar, lijando o acariciando los gaznates de esas aves de paso.

Y sigue en su púlpito explicando que la maquinaria de un país no sólo consiste en el botón por donde se pulsan los derechos y la boca a través de la que salen concedidos. Dentro existe un engranaje desilusionado, enfermo y condecorado con la medalla de la incompetencia. Dentro viven otros nosotros mirándose los adornos, contando las púas de puercoespín que forman su collar, tiznándose de crítica y agitando los sobacos bien depilados.  Padre, oiga padre le ha dicho Hassan, ¿es cierto que quien se folla a una gitana muere con la polla tiesa? Vayamos al grano porque pica. Hassan lo hizo y desde entonces suena en su cabeza la canción, todos los ahorcados mueren empalmados. Padre, puede que sea cierto y Hassan necesite un ataúd con periscopio. En tal caso sería deseable incluir un obituario adornado con alabanzas y adjetivos propios del martirologio, cinturón negro séptimo y sexto dan, especialista de kumité, absorbente y amigo de sus amigos. Representó a San José en diversos nacimientos, hombre marginal y de fronteras,  por un pequeño sueldo se habría metido bajo los treinta kilos de uno de esos trajes plomizos con que desfilaron las más de setecientas mil personas que limpiaron de mierda Chernobil. Eso bastaría. La otra cara de su vida no la imprimiríamos, quedaría para algún periódico de gran tirada en el infierno.

 

10/01/2009 16:05 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La despolarización de quien ve el polo

Vuelvo al tema de los obituarios. Me les imagino como un baobab en mitad del periódico del que se desprenden noticias confusas. Bajo esas muertes tan reales se ocultan noticias de bajo interés, mentiras, teléfonos de contacto y supersticiones en almíbar. Creo que cada uno debería dejar escrito su propio obituario, reflejar lo que para él ha sido la vida, sus proezas y destrezas, los muletazos que dio y los envites que evitó. De esta manera quedaría dicha la última palabra y con ella, la máscara, para el que así lo desease, caería desde lo alto, dejando concluso su resumen de la vida. Este obituario habría que fabricarle acercándose a la esencia (*), rebajando la frialdad que ofrece la soledad, el divorcio, la crisis o la cima en la cresta de la ola.

Normalmente nada es más lejos de la realidad pues quienes acuden a esta ofrenda final llenan las hojas de necrolatría, resumiendo éxitos y proyectos realizados. Algo muy a propósito para las enciclopedias pero no tanto para los biógrafos que rebuscan en el enigma del ser una aproximación no tan lejana de la verdad.

 

(*) Dentro de la esencia también incluiríamos el mundo de las dudas, los momentos en los que se decidió su futuro, las casualidades buscadas, las personas que le influyeron o estuvieron a su sombra, la entrada del azar, los planteamientos alejados de la taberna, los cojones y la decoración artificiosa…

 

 

"El robot mendigo" de Alexander Gurko

10/01/2009 19:22 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Porcofilia

Nos han dado para cenar unas acelgas. Son buenas contra el estreñimiento. En señal de protesta me he subido a la mesa y en posición de loto, entre plato y plato, he recitado a Marvin Harris:

 

“El amor a los cerdos significa honrar al padre fallecido matando a palos la cerda predilecta ante su tumba y asándola en un horno de tierra cavado en el lugar. El amor a los cerdos significa llenar la boca del cuñado con puñados de manteca de la panza salada y fría para hacerle leal y feliz. Sobre todo, el amor a los cerdos es el gran festín de cerdos, que se celebra una o dos veces en cada generación, en el que se extermina y se devora con glotonería la mayor parte de los cerdos adultos para satisfacer el ansia de carne de cerdo de los antepasados, asegurar la salud de la comunidad y la victoria en las futuras guerras.”

 

 

Los maring, de Papúa Nueva Guinea

10/01/2009 21:21 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Pues cada recuerdo tiene su pre-recuerdo,/ Su recuerdo antepasado, su recuerdo ancestro.

La peor profecía será la que nos lleve a la muerte. Poco importa que la vida continúe y que nos sobreviva el resto de humanidad. Se acabarán las elucubraciones en rincones, soledades y bibliotecas como las que acogieron a Lenin durante su estancia en Zurich antes de coger su tren y marchar a San Petersburgo, ni más ni menos que para hacer la revolución. Será la más realista de todas las profecías la que nos monte en otro vagón y nos lleve lejos, muy lejos de este adefesio Cabaret Voltaire, sucedáneo de aquel donde se fundó lo Dadá. Ahogado en humo me veo dando paletadas a la vieja locomotora de esta humanidad fronteriza que no se puede concebir independientemente de la cultura. Nuestro cerebro se desarrolló en interacción con la cultura y sin ella no hay personas sino monstruos, algunos de ellos mutantes que sólo saben teclear máquinas o asomarse al balcón de las tecnologías cada mañana.

¿Qué es pensar? ¿A qué nos referimos con ese concepto? ¿Es algo que sencillamente ocurre en la cabeza? Pensar consiste en un tráfico de lo que G.H. Mead y otros llamaron símbolos significativos (palabras, gestos, ademanes, sonidos, objetos…) y muchos de ellos ya están dados en la sociedad. Si tenemos en cuenta que el pensamiento humano es  fundamentalmente social y público nosotros, ¿dónde estamos? ¿En que mesa del Cabaret leemos nuestras memorias de ultratumba o las que hemos heredado? ¿En qué parte del escenario somos más nosotros?

La cultura, más que complejos esquemas de conducta consiste en una serie de mecanismos de control, siendo el hombre el animal que más depende de ellos.

A un lado tengo a Clifford Geertz, a otro y mientras la poesía sigue siendo un arma cargada de futuro, las balas que ofrece la experiencia en bandeja de plata. La primera iría hacia el mentón para que reviente, en términos médicos, el tracto respiratorio. Las dos siguientes cruzarán la carótida interna para dar mayor aparatosidad y fluidez a la cosa y la última, aprovechando el espacio intercostal, se alojará en la base del corazón.

 

 

 

 


MyCn18  (Hourglass Nebula), una Nebulosa Planetaria localizada aproximadamente a 8.000 años luz. El ojo de Dios - Fotografía de la Nasa de 1996

 

 

11/01/2009 13:33 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Move on up

Jordi Savall ha dicho que "la música y el amor son los últimos reductos que nos quedan para aportar la paz". La música nos puede emocionar y se ha de medir por esta capacidad, no por el número de personas que acuden a un concierto.

Este virus por respaldar la calidad en función de los números corrompe y corroe la atmósfera que respiramos. La calidad sanitaria se mide por el tiempo de espera y no por la salud de una población. Lo mismo ocurre con los objetivos en las empresas, producción, números y eficacia están reñidos con otros niveles más cualitativos. Puede que incluso en algunas de esas fábricas de sudor instalen música sacada de contexto, música infernal que redunde y encaje en sus categorías... Pero los antiguos sabían del poder curativo de la música.

Para el amor dejo la poesía y a Curtis Mayfield. Aunque añado lo siguiente:

En 1716, Yamamoto Tsunetomo dictó en su celda a Tashiro Tsuramoto, las Notas oídas a la sombra de las hojas. El Hagakure Kikigaki define por primera vez de forma escrita el Bushido, la ética del samurái. El Hagakure prescribe: “La forma última del amor es el amor secreto. Consumirse de amor durante toda la vida, morir de amor sin haber pronunciado el nombre amado: ése es el verdadero amor”.

 

Hagakure, que significa "oculto bajo las hojas", es un antiguo breviario de caballería inspirado en el célebre código Bushido. Nos expone la vía del guerrero.

Bushido es la aceptación total de la vida, vivir incluso cuando ya no tenemos deseos de vivir. Esto se logra sabiendo morir en cada instante de nuestra vida, viviendo el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente, en vez de abandonar el campo de batalla cotidiano. Para el Samurai, la vida es un desafío, y la muerte es preferible a una vida indigna o impura.

El Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima.

 

 

11/01/2009 22:37 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

The Jam "Move On Up"

 

 

11/01/2009 22:43 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Para ser dueño de sí no hay que estar esclavizado por el yo.

Me gusta contemplar a las personas jóvenes en su espacio y fuera de él. Me atrae ese ego que se encoge o esparce por el universo dependiendo del medio, ese lugar en el que se siente ancho o reducido a gota minúscula del universo. Es importante ver a las personas dentro y fuera de su cada cueva o lugar de trapicheo.

En ocasiones juego en su campo y les veo llenos de tóxico paseándose por el centro neurálgico, allí donde su uniforme les presta el halo de respeto o singularidad, ofreciendo bendiciones y tranquilidad. Ellos sonríen y me hablan de los marcianos con los que se tutean y gobiernan extraños mundos. Les digo que esto es un sueño y que cuando despierten desaparecerán junto a mi aliento de tigre rayado.

 

 

Jean Paul Belmondo

12/01/2009 17:17 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Rayaduras

De repente un marciano pasado de moda arroja las alforjas sobre la mesa y da un puñetazo. La habitación se llena de polvo.

La culpa es del sistema, de los estratos y los cúmulos, de alguna grulla o pedorra con el moño apuntando a lo alto. Y el puñetazo ahora es más fuerte, hasta el punto que le mesa ya no tiembla sino que se abre en dos para que pasen los perseguidos y los humillados enredados entre una maraña que no entienden pero que padecen.

La mujer también sufre, la familia y los santos del calendario. Todos se duelen de los días reconstruidos por el sistema. Oh, el sistema, sus juramentos y consentimientos.

 

13/01/2009 14:39 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Es difícil hallar el punto medio

Es complicado saber si la persona que tenemos en frente está equilibrada, kilo arriba kilo abajo. El que se presenta con su máscara cordial puede estar sufriendo la misma enajenación transitoria que aquel que se nos presenta subido a la torre de su razón, entre graznidos y rebuznos. Los dos son mamíferos.

Con el paso del tiempo la mayoría de los discursos se repiten. Es lo que tiene sobrevivirse a uno mismo, a lo que fuimos y a lo que seremos, ese magma inimaginable.

Los surcos que veíamos fuera ahora les vemos dentro y la firme convicción puede derramarse ante un plato de lentejas.

 

Hace unos años tuvo lugar un atraco a una joyería y las cosas no salieron del todo bien. Saltaron las alarmas y la policía arrestó al más guapo del grupo. A pesar de dejar mujer e hijas sin pensión, la delación era inimaginable. Los que estaban fuera cuidarían de su familia. Así se lo aseguró el abogado, déjalo de mi cuenta y aunque la condena sea dura, pronto vendrá la provisional.

Pero las promesas resultaron una patraña y las convicciones se convirtieron en venganza. Una gran venganza, llena de nombres, fechas y cómplices frente al fiscal del distrito.

También somos lo que nos dejan ser.

 

 

Juan Gris "Violín y guitarra"

14/01/2009 09:56 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Desnudarse

No tengo palabras frente a tanta claridad. Más allá de lo oscuro y el rubor. Mucho más allá de la frontera las palabras de Bataille:

"La acción decisiva es desnudarse. La desnudez es un estado de comunicación que revela la búsqueda de una continuidad más allá del replegamiento sobre sí."

 

14/01/2009 10:09 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Puñetazos en la mesa (II)

Con Montaigne me subo a la chepa de la noche. No soy consciente pero cuando me levanto encuentro las paredes de mi celda escritas con sus palabras. Estos son mis graffitis:

 

 

 “nadie está mal mucho tiempo sino por su culpa”. Hay días malos, es la vida, pero hay días frustrantes, que destrozan la capacidad de mantener, hacia adentro y hacia fuera, el yo que con tanto celo he ido construyendo. Esos días envidio a los que son capaces de dar un puñetazo en la mesa, no solo porque el veneno sale escopetado sin producir más que (eventualmente) daños materiales sino porque en más ocasiones que las reglas sociales dictan, consiguen lo que quieren.
A mí me cuesta por este orden, una descarga de llanto frustrante, un cansancio físico de causa emocional, un proceso de elaboración racional de la futilidad de mantener el dolor y la aparición de un resquicio por donde encontrar solución al problema que originó el desastre.


14/01/2009 10:20 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Sexualidad y muerte son una misma puerta?

En mi cuerpo se juntan la tortura y la limpieza. No es extraño que ambos conceptos hayan estado unidos en la historia, hermanos gemelos que se dan la mano y acompañan al hombre en el descubrimiento de sí mismo.  Muchos de los procesos curativos o preparativos exigen un tanto de tortura que puede consistir, por ejemplo, en tomar tantos sobres de evacuante intestinal como indica la cuarta potencia de dos. Uno puede estar acostumbrado a tomar esa cantidad pero traducida en vinos y apoyado en la barra de un bar. Con la primera fórmula digestiva el cuerpo reluce como una bombilla y con la segunda, más tintada y agradecida, se oscurece en el limbo de los justos. Un limbo que fue abolido por la santa Sede no hace muchos años.

Pero donde termina un castigo puede comenzar otro. Las cadenas de problemas y plagas no sólo se encuentran en la Biblia. Así, no sería el primero en dar gracias a Dios por salir de la cárcel y, apenas lanzados los primeros eructos en las callejuelas de siempre, aunque parezcan otras, tiene que iniciar el tratamiento de quimioterapia en un hospital de mala muerte.

La tortura médica para bien y para mal también tiene su hueco en la historia de la humanidad. No hace falta rebuscar en la botica del pasado para encontrar pócimas, brebajes o investigaciones que sean de locura. Valga de ejemplo lo expresado por E. Menéndez en su libro “En la parte negada de la cultura. Relativismo, diferencia y racismo”. En él refiere ciertas cuestiones del discurso biomédico que desde todo punto son inconcebibles pero que fueron admitidas en su día. Por ejemplo, buena parte de la política racista nazi en salud pública fue asumida tanto por la profesión médica, como por los conjuntos sociales (campañas de esterilización, extermino de esquizofrénicos, alcohólicos, ciegos y judíos se hicieron en términos de campañas preventivas para la salud pública), siendo normalizadas en las revistas científicas y profesionales biomédicas.

Todos los cuerpos son eso, cuerpos, dignos de culto o sacrificio. Cuerpos a los que vestimos y con los que nos vestimos, piernas, brazos, bazo, pulmones, cabeza, neuronas... Cada uno el suyo y todos como cualquier otro. Cuerpos con los que habremos de disfrutar y padecer. Único matrimonio verdadero que nos acompaña en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe.

 

 

Randolph Scott (1898-1987)

14/01/2009 21:53 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Amadou & Mariam

He caminado por los pasillos con parsimonia, dejándome conversar y ofreciendo pétalos de papel a los que allí se afanaban. Me he mostrado condescendiente puesto que no estaba para afilar cuchillos ni engordar venas. He olvidado al cuerpo en el altar para que me dejaran inconsciente e hicieran con él lo convenido. Aún así le han cubierto con una sabanilla que bien pudiera ser el vestidito recortable de una de esas muñequitas con la que antiguamente se entretenían las niñas al salir del colegio. Mientras me desnudaba devolvían a un viejo a su celda. Él caminaba con la mirada ida, abstraída, bajo los efectos de algún narcótico. Contaba un cuento: pues resulta que un sapo se fue a dar una vuelta al arroyo en verano. Empezó a pensar cómo lo saltaría y se quedó seis meses meditando el tema. Cuando se decidió, se hinchó el buche, tensó las ancas, pero la nieve se desheló y el arroyo iba crecido, calculó poco bien y se espatarró en mitad del arroyo. Entonces dijo, si ya sabía que las prisas no son buenas para nada.

Cuando terminé con mi streaptease fui conducido al altar y me colocaron junto a un libro de Marx. Mi cabeza miraba el techo completamente limpio, sin frescos ni crucigramas que pudieran hacer de la espera una grata compañera. El tiempo estaba suspendido, ni le perdía ni le ganaba, como tantas veces siente uno lógica o absurdamente. Enseguida me administraron una dosis de morfina y opio mediante una jeringa con su aguja hipodérmica. La pequeña dosis dejó a salvo mi entendimiento pues no me impidió observar lo que se cocía allí. Como si estuviera ante un dentista o un mago perturbado, con la boca abierta, sólo podía guardar silencio. En esas ocasiones es imposible contrariar a nadie y mucho menos al sacerdote que dirigía la enfermería. No es cuestión de quien tenga o no razón con lo que allí se dice puesto que se trata de un monólogo en el que la víctima carece de opinión. Ese es el guión.

Sabía que no estaba sólo ante el peligro. Un ejército de almas custodiaba mi alma, algunas dolidas, otras enfurecidas y las más condescendientes ante el proceso al que fui sometido voluntariamente. Cuando entierren mis restos, en un lejano día, espero que ninguna de ellas me acompañe físicamente en ese postrer viaje. No se trata de eso, sino de brindar por los momentos felices que nos proporcionaron los capítulos que forman la novela de mi vida.

 

 

15/01/2009 17:16 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Rescatar lo dicho y fijarlo en el microscopio

Un café algo cargado. Alguien que saluda y vuelve a repetir ¿está pagado? Como si estuviésemos en un bar perdido en el planeta solitario. La prensa escrita, gruñidos en el desierto y un viento que orienta las orejas de soplillo hacia la isla de Pascua. Oigo y transcribo en el papel del periódico: cuando salga de aquí trabajaré en lo que sea, barreré las escaleras del último cine, limpiaré los cristales de las tiendas y arrancaré los carteles que les ocultan de la luz. Saludaré a cada nativo como si estuviese ante el último de los habitantes.

 

No es el hecho de hablar, sino lo dicho en el hablar…Lo que escribimos es el noema (el pensamiento, el contenido, la intención) del hablar…”  Paul Ricoeur

 

 

Paul Ricoeur

16/01/2009 15:41 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

La situazione non é buena

 

Hay preguntas que no vienen de Zanzíbar y sin embargo están como los gatos subidos en la tapia, esperando el momento adecuado para saltar, puntualmente y a la misma hora. Saltan dentro de mi cuerpo y vuelven a saltar los gatos en el río que forman mis venas con sus preguntas, glóbulos, leucocitos y sin respuestas. Thoreau lo dijo, “No vale la pena ir alrededor del mundo a fin de contar los gatos en Zanzíbar” y tal vez por eso mi cuerpo es Zanzíbar y me paso las horas contando los gatos que saltan dentro de él. Felinos que juegan con la madeja hecha en mi cabeza y se ríen de lo más negro, aquel tintero imaginativo con el que pintó a su gato negro Edgar Alan Poe. Algunas preguntas gelatinosas se atascan en las orillas sin ninguna intención por retomar la marcha. La voluntad con la que se gobiernan deriva de una madeja desorientada entre las patas y los bigotes de aquellos gatos, reyes de la noche. La voluntad es tibia y duradera. De fortalecerse supondría hacer la prisión más estrecha o más amplia, pudiéndome agarrar siempre a los barrotes que forman las circunstancias. De esta excusa me valgo y juego al desvalido ser errante que gime por los pasillos del mundo, tarareando en voz baja “la situazione non é buona” de Adriano Celentano.

17/01/2009 13:35 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Esa brisa de límites oscuros

Una vez hecha la colonoscopia y regresar de aquel viaje que, poco más o menos, se me imaginó como llegar a Cebú en un galeón del siglo XVI sin conocer ningún aspecto del tornaviaje, me devuelven a la celda entre sobresaltos y caídas.

El ascensor se atascó y el funcionario puso el mismo carácter que horas antes había visto en un viajero superviviente del accidente aéreo cuando se refería al nuevo héroe, el piloto del avión que realizó el aterrizaje de emergencia en mitad del Hudson ¡ese río grande! En sus brazos, tal como vine al mundo bajo la sabanilla, no se me escurrió ningún gesto de más. Finalmente aterrizamos también y en la habitación me dieron mostaza para desayunar junto con un suplemento de la salud. Aún no me había bajado de los andamios a donde fui izado sin ningún esfuerzo cuando un sencillo titular me derribó repentinamente. Colonoscopia, la prueba más eficaz también falla. Luego conseguí entrever las primeras líneas. “Algunos tumores pueden pasar desapercibidos, sobre todo si se encuentran en el lado derecho del colon.”

 

 

Hiraki Sawa - Still from Dwelling, at the Barbican

17/01/2009 21:25 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Transit volans (pasa al vuelo)

La cárcel me huele a sangre y morcillas. Es el tiempo y el frío adecuado para ello. Cada estación y edad tiene su olor característico, la esencia que recoge su fluir eterno y en estas tierras, en las que alguien vio arder la nieve, la matanza y el chillido del cerdo deja su impronta, año tras año, a pesar de la globalización y la civilización. Ya no es sólo la interpretación heráclita del pesimista que tradujo Ángel Gónzalez, aquello de que “nada es lo mismo, nada permanece/salvo la historia y la morcilla de mi tierra,/ se hacen las dos con sangre, se repiten”. Es que en ocasiones no me despego de la raíz, cuadrada o redonda, regada con esa altruista donación que no mira el grupo ni el color con tal de que esté caliente, cercana a la vida pero también a la muerte. Y a través de ese hilillo de sangre lloviendo sobre la cebolla y el arroz me dispongo para el sexo y la muerte, entreabriendo la única puerta. No sé que pensarán de esto en la cárcel de Picassent. Allí, a pesar de celebrar la llegada del año con algo de retraso, el pasado 2 de Enero gozaron con el espectáculo más puro que alguien podía ofrecer a los reclusos. Daniela, bailarina y stripper, derramó un bote de leche condensada entre sus senos, acarició las pieles tersas y dirigió las agujas de todas las brújulas hacia sus curvas limpias y magnéticas. Ante esa piedra de escándalo y acción de gracias, envidia del resto de módulos y cárceles, nuestro capellán fue claro: por no haber conocido la desgracia de ser paganos lejos de Dios, tampoco valoramos la suerte de ser cristianos con Dios. Pronto y para no variar me perdí en lo que decía. Hacía un buen rato que mis pensamientos colgaban sobre la misma vara donde surgieron las morcillas al inicio de estas líneas, fantaseando con un traslado a Picassent.

 

 

Santiago Sierra

 

18/01/2009 17:11 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Principio de indeterminación

Me encuentro metido en harina y dentro de la biblioteca donde, últimamente, se pasean más ratones de lo debido y ninguno es propiamente de los llamados de biblioteca. Leo cuestiones referidas al estudio de la cultura y el hombre. Busco a los que buscaron sus leyes para intentar comprender esto, sabiendo de antemano que las ciencias sociales nunca pueden ser tan exactas como las naturales. Encuentro paradojas, conjeturas y explicaciones diversas sobre el por qué se estudia en una aldea y no se estudia una aldea. Traducciones de traducciones y una mirada que se encuentra con el principio de indeterminación. Este principio hace que las interpretaciones microscópicas etnográficas tomen otro peso, como si dijéramos, más científico.

Copio y pego de la wikipedia

Relación de indeterminación de Heisenberg:

Establece que es imposible conocer simultáneamente la posición y la velocidad del electrón y, por  tanto, es imposible determinar su trayectoria. Cuanto mayor sea la exactitud con que se conozca la posición, mayor será el error en la velocidad, y viceversa. Solamente es posible determinar la probabilidad de que el electrón se encuentre en una región determinada.

Podemos entender mejor este Principio si pensamos en lo que sería la medida de la posición y velocidad de un electrón: para realizar la medida (para poder "ver" de algún modo el electrón) es necesario que un fotón de luz choque con el electrón, con lo cual está modificando su posición y velocidad; es decir, por el mismo hecho de realizar la medida, el experimentador modifica los datos de algún modo, introduciendo un error que es imposible de reducir a cero, por muy perfectos que sean nuestros instrumentos.

Este Principio, enunciado en 1927,  supone un cambio básico en nuestra forma de estudiar la Naturaleza, ya que se pasa de un conocimiento teóricamente exacto (o al menos, que en teoría podría llegar a ser exacto con el tiempo) a un conocimiento basado sólo en probabilidades y en la imposibilidad teórica de superar nunca un cierto nivel de error.

Añado más inexactitud a estos días. Todo por aclarar, como el asesinato a tiros de Sam Cook y el de tantos otros ¿defensa propia? En la prisión todos dicen eso mismo, soy inocente... La viuda de Sam no tardó en casarse, como la madre de Hamlet…No. Debo parar, hacer un descanso, escuchar el “Live at the Harlem Square Club” de Sam Cook y dejar el “A change is gonna come” para Obama.

 

 

 

 

18/01/2009 21:27 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Cien clavos

Antes de renunciar a la rutina que nos da la vida, puedo empaquetar o remachar los libros al suelo con los clavos más grandes del mundo. De esta forma se abrirían de hojas para siempre y, ante su sorpresa, pasarían a formar parte de uno de esos espectáculos propios de bienales y museos de vanguardia.

Lo que nos dan y nos quitan los libros nadie lo sabe. Lo que nos hacen y deshacen tampoco.  Una vez enfermo de ellos, la manera más propia de cambiar de vida sería abandonarles de una manera tan aparatosa como la que digo y nos cuenta Ermanno Olmi en su película “Cien clavos”.

Pero el empalamiento de libros no es sino un signo, otro símbolo con el que entretejemos nuestra vida y que puede representar todo lo que queramos y algo más en la mente de un mortal. El poder de los libros también reside en eso, en esa viscosidad que nos hace emular a Jesucristo o a Don Quijote en el país de los molinos de viento y energías renovables.

 

Sin un clavo en el bolsillo, aunque no así el protagonista de la película, ahora llegaría el turno de hablar sobre Walden de Thoreau. Eso será para otro día.

 

20/01/2009 11:21 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ausencia es el hueco para hacer mayor el paisaje

Lanzo una moneda al aire para que el azar sea el que disponga tema. Por un lado los viajes y por otro los locos, o mejor dicho, los que vivieron locos y murieron cuerdos o viceversa. Lanzo la moneda y se cae fulminante como un paseante que sufre un infarto mientras por su cabeza pasaban los más triviales pensamientos. Pero, al igual que para tocar un violín, además de solfeo, capacidad y entrenamiento lo primero que se necesita es un violín, para lanzar la moneda deberíamos tenerla.

Se ha hablado mucho de la preparación del viaje. El viaje comienza con los mapas, leyendas, películas y novelas con las que calentamos motores antes de partir, físicamente, del puerto. Puestos a terminar una conversación a las cinco de la mañana, entre vampiros y contenedores, regados por dentro y por fuera, acabaría repitiéndome con lo del viaje es todo, la vida y el más allá o el más acá. Pero haré un poco más microscópica la explicación y me referiré al viaje que empieza cuando se ha regresado, pasados unos meses, cuando los recuerdos han forjado una estructura nueva o puede que invisible. Es entonces que encontramos a alguien que nos habla de una ciudad por donde pasó o de su lugar de nacimiento y, basta eso, para que la cerradura gire y las palabras salgan con un encantamiento y cercanía que antes desconocíamos. Puede ser incluso que sea un periódico, una pequeña noticia que se agigante ante nuestra mirada de Rompetechos, un libro o un comic.

Al poco de salir a dar un paseo por Auschwitz recibí por correo el comic del mismo título, obra de Pascal Croci. Su puntillosa precisión sirvió para hacerme volver a ese lugar, tan ajado por la historia y el recuerdo. Lo mismo me pasó con el libro “Si esto es un hombre” de Primo Levi, aparecido milagrosamente en la biblioteca sin necesidad de frotar la calva de ningún funcionario sin genio, junto con las otras dos novelas que conforman la llamada trilogía de Auschwitz. Las tres novelas han sido publicadas recientemente en un tomo, por el módico precio de 20 euros según pude ver en la etiqueta. De inmediato se le pasé a Sir Andrews, quien masculló algunas palabras circunstanciales sobre la desidia y unos versos ocultos, que bajo mi entender hacían referencia al libro de Juan Manuel Díaz Caneja, así titulado “Versos ocultos”.

Han pasado varios meses desde nuestra fuga y como nada extraño sucedió ni nadie nos echó de menos, tengo la sensación de que este tipo de acciones son más normales e inofensivas de lo que pensaba. Digamos que voy normalizando el nuevo límite, calzando unas zapatillas de andar por casa y difuminando el poco lustre con el que regresé.  Desde aquellos días me he tropezado con gentes que caminaron por donde yo lo hice, lugares que ya no existen o están a punto de ser destruidos por la vorágine inmobiliaria (eso contaban hace unos días sobre el edificio Tacheles, antro alternativo y okupa ubicado en el barrio berlinés del Mitte), lugareños que se ganaron la calle con el vómito de la sangre, luchadores, barmans, reos del Santo Oficio. Y una proximidad que antes no existía me acerca a ellos de otra manera, más densa tal vez, haciendo alusión a Clifford Geertz e intentando ver y leer mi viaje como un texto que se acompaña con otros textos.

 

 

Tacheles

20/01/2009 22:59 prision Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

So what

 

Dos mujeres truncadas. Cuando una entra la otra sale y viceversa. Una trabajaba, uniformada militarmente, en la limpieza de la prisión y el sólo verla causaba cierto desasosiego interior. Lo que se ocultaba bajo su burka de maquillaje y el asesoramiento de un estilista que, me atrevo a pensar, se trataba de un viejo superviviente del peor Vietnam americano, no era un enigma. Figura estilizada que sugería pisar alfombras de lenguas con sus zapatitos de tacón, a la vez que podía mascar un chicle, atraía y repelía cualquier acercamiento medianamente inteligente. Sólo los instintos más primarios podrían atreverse a intercambiar algo más que una mirada. Esto quiere decir que su éxito estaba asegurado. No obstante, tan militarizada como la veíamos entre el resto de mujeres de la limpieza, pasaba igual de inadvertida que cualquiera de ellas. A la salida del trabajo alguien dijo que un deportivo de color rojo abría sus puertas para que se introdujera dentro, como si se tratara de un alien abducido por su propio ovni.

La segunda mujer se revestía con los trajes más ampulosos y grises del mundo, camuflada entre los demás, nadie diría lo que ocultaban aquellas formas. Sólo en el escenario que le acogía durante las noches de fortuna parecía transformarse en el CUERPO. Un auténtico elixir para desconsolados y frenéticos que, de esta manera, podían acelerar la rehabilitación ocular tras una dura existencia de ramplonería y amargura. Flores, güisquis y sorbetes de pepino componían su menú a la carta. Era la reina, la princesa y la bella despierta, todas en una. Afuera, contaban, nadie la esperaba, ni ovnis ni carrozas, sólo una vida normal y su Biblia, pariente lejana de esa tan en boga últimamente por ser ante la que juró Lincoln su cargo de presidente y con la que repitió Obama ayer mismo.

Todo el mundo ha comparado a Obama con alguien, Luther King, Sam Cook, Roosevelt por coincidir  su investidura en una época de crisis similar, etc. Yo, sencillamente, he comparado a dos personas anónimas y no creo que me haya confundido tanto como el presidente de la corte estadounidense cuando al recitar su frase: “Yo Barack Hussein Obama, juro solemnemente cumplir con las funciones de presidente de Estados Unidos fielmente”, se comió “las funciones de”. Un fallo le tiene cualquiera y para aliviarnos pincharía el So what (y qué), la primera canción del “Kind of Blue” de Miles Davis que ahora cumple los cincuenta años.

 

21/01/2009 15:12 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Hey Joe

 

Las celdas son como ascensores de una única dirección. Siempre hacia abajo. No obstante, puede que, mientras uno espera alguien que va a otro piso distinto del tuyo te haga compañía. Como es natural, entrará sin llamar, sabiendo que el lugar, la dirección y el rumbo no puede ser otro. Lo normal es que cualquier rostro pase a formar parte del sedimento inorgánico con el que se nutre el olvido. Pero en otras ocasiones la mente detecta algún rasgo que comienza a resucitar un viejo recuerdo, una pequeña aventura, una desasosegante estancia en una posada, la viñeta vacía de un tebeo leído en la infancia o incluso la presencia de un viejo y conocido marinero.

Ayer, en mis sueños, se introdujo una barba de judío en la noche. Barría en el aire las ideas y condescendía educadamente, entre moscas y moscones invisibles, por la desaparición de la cultura Supe, hace 3600 años en Perú. Desde entonces, su carácter melancólico y heredado no levanta cabeza. Sus gafas, siempre apoyadas en alguna rima de Bécquer, hacen de él el ventrílocuo ideal de aquel poeta romántico que no cesa de sorprender a las pequeñas sacerdotisas, ansiosas por abrirse a una vida refinada y culta:  “Tu aliento es el aliento de las flores”. Se repite hasta para comer un torrezno, pues parece que a su lado siempre puede surgir el fuego de una hoguera y la llama de una vela estreñida, comprada en una tienda de los chinos. En el maletero de su coche, aparcado en otro sueño, no faltará la cesta del picnic y un símbolo masón que indica el origen de aquel espíritu iniciado en el misterio y la camaradería. Podría seguir ad infinitum con la descripción de mi acompañante de celda, pero rápidamente estropearía su perfil engolado con el que él mismo se introduce en los pórticos de la antipatía. Pareces preocupado, diría a un estudiante en épocas de exámenes o a un familiar al que le acaban de dar un mal pronóstico. Estas son sus maneras por introducirse con sabiduría, soliviantando las sombras y las caries de los que le rodean. Es cierto, le dije en mi sueño, tuve un compañero que se apellidaba mesón y usted es masón. Curioso ¿no? Se lo repetí hasta tres veces ¿no? ¿no?

 

 

 

22/01/2009 16:40 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El solitario vive en la periferia

Cuando el hambre llama a la puerta el amor salta por la ventana, reza el dicho y la canción. Pero a la puerta, además, no sólo llaman los pobres y las angustias sino la soledad que siempre ha estado ahí y que ahora, por fin, se decide a presentarse en su versión más cósmica y hermenéutica. Con esta última palabra digo mucho y nada pues son demasiados los que en esta prisión, consciente e inconscientemente, se pierden en ella y no encuentran sino la mística de lo desconocido junto a la intención, nuevamente, de abrir el diccionario. La soledad, en ocasiones, es una estrella que se denomina desolación en el firmamento de las almas perdidas. Algunas veces se palia con dinero, billetes en el psiquiatra que, cual puta o puto, puede extenderse hasta la noche, hacer un completo, la caja y la tarde. Este es el mundo pastoso que se rellena con conocidos, rubias de metal y telediarios como única compañía a la hora de comer. El mundo que te va dejando a un lado porque no supiste montarle o, porque los que se montaron, ya no se acuerdan de ti.

 

 

Nuer

23/01/2009 16:14 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Esencia

Que la esencia sea la misma con el paso del tiempo es complicado. Sobre todo cuando es prácticamente imposible definir un concepto así. Supongo que la esencia de alguien, cuando se dice, es lo que de particular hay en él, su pensamiento, su voz cantarina, su alegría aún en el caso de estar a punto de ser deportado a un país extraño. Mantener esa llama incluso frente a un pelotón de fusilamiento es realmente meritorio y nunca ofrecerá, salvo por accidente, un sentido material a nadie que le rodea. Sin embargo, como digo, es capaz de iluminar grutas misteriosas y reducidos rincones del planeta con la única esperanza de que el dolor no lo quiebre todo en la vida.

 

 

Evans-Pritchard

23/01/2009 16:38 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Todo es mejor allí donde no estamos; el pasado sólo puede parecernos maravilloso cuando lo dejamos atrás

 “Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno, cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir, la urbe y el país, alarmados ante un peligro común, salieron a su paso”

Esto es parte del discurso dentro del discurso. Palabras que Lincoln extrajo del riguroso invierno para despejar e inaugurar el nuevo prólogo de su historia. Palabras que el “blanco” de Obama escribió haciendo de negro. La cara oculta de la luna se ha convertido en el lado más transparente gracias a una edificante oratoria. Lo blanco es negro y viceversa para colocar, de una vez por todas, las cosas en su sitio. El hálito y el aliento de tanto entusiasmo se abrazan a un orador que jamás escribe lo que dice. Es cierto, nadie escribe sus discursos aunque empatize con ellos y esta explicación nos basta para normalizar el hecho, sin excepciones. El personaje que construye el discurso, John Favreau, veinte y siete años,  se ayuda del Google (Supongo y sigo suponiendo que ya no es necesario empaparse de obras completas ni biografías revisadas para entender medianamente la vida y obra de nadie) para rescatar citas auténticas, visionarias y proféticas. El presidente, por el contrario, vive atrapado en los papeles que representa y, aunque lo desee, no puede escribir su propio discurso porque nadie diría que lo ha escrito él.

Sin embargo, “en el año del nacimiento de América, en uno de los más fríos meses, una reducida banda de patriotas se juntó a ante las menguantes fogatas en las orillas de un río helado. La capital se había abandonado, el enemigo avanzaba y la nieve estaba manchada de sangre. En un momento en que el desenlace de nuestra revolución estaba muy en duda, el padre de nuestra nación mandó que se leyeran al pueblo estas importantes palabras: Que se cuente al mundo del futuro…”, sigue diciendo el discurso de John Favreau y me trae a la memoria tantas y tantas películas del viejo oeste, con los forajidos cansados, sabedores de que sus últimos golpes están llamando a la puerta de su destino final y de un mundo que cambia las cuatro patas por las cuatro ruedas. Fogatas, ríos, caballos y los hermanos James ultimando el postrer asalto del tren, con los Pinckerton tras sus huellas.

La cara transparente de la luna nos resume, Grant, el 9 de Abril de 1865, telegrafió desde Appomattox: “El general Lee ha rendido esta tarde el ejercito de Virginia del Norte en las condiciones fijadas por mi.” Ese es el dato que se precisa para responder correctamente al examen.

 “Vivir es como amar: toda razón está en contra, y todo instinto sano está a favor”

 

                   Samuel Butler

 

  

 

Jon Favreau, chief speechwriter to Senator Barack Obama

24/01/2009 13:37 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La vida mata

 

Hay cosas que están más claras dentro que fuera de la cárcel.

Dina Vierny, la musa de Matisse y Aristide Maillol ha muerto tanto para los que pasean fuera y pueden ver traducido su cuerpo en bellas esculturas, como para los que, encerrados, la podemos imaginar seduciendo a propios y extraños en el más allá. Esa realidad perfuma con su pútrida y maloliente guadaña lo que deja su paso. Pero hay cosas que se ven mucho más claras aquí dentro que fuera. Por ejemplo, según Yusuf, con Obama en el poder es claro que la Renault abra factoría en Marruecos. Los negros tiran para su tierra y ahora tienen más poder que nunca.

 

Es entonces, sin saber muy bien por qué, o mejor dicho, no queriendo saberlo que deconstruyo a Duncan Dhu y coloco a Diego Vasallo ante mi estupor.

 

 

Dina Vierny hizo reallidad el Museo Maillol, rue de Grenelle (Paris)

24/01/2009 20:00 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Misiones de aeroambulancias

Hace mucho que no oigo tiros ni el atropello que levantan las alas giratorias de un helicóptero. Son sonidos que me han acompañado toda la vida, música de paso que riega por aspersión los paisajes del camino desde los primeros pasos, cuando vivía junto a una fábrica de armas y los obreros silbaban al salir y al entrar.

Y con las películas de guerra se me inflaba el pecho hasta extasiarme alto, muy alto por el hecho de poder abrir las puertas correderas y ahuyentar al enemigo con un simple grito. Podía, desde allá arriba, hacer remolinos de polvo sin dejar de marcar el capítulo del libro donde citaban a Juan de la Cierva, inventor del autogiro.

Estoy hablando con Hassan. Él sigue diciendo que está aquí por vender cedés, le dijeron “calle” si firmaba un papel y en 48 horas su juicio le condujo a este top manta en el que el producto era él. Mi manera de integrarle, como así lo llaman, es mostrarle la localización de la artillería enemiga y es entonces que se le abren los ojos con mis dibujos, planos y estrategias que despliego como si fueran alas de helicóptero. En ocasiones le invito a subir conmigo. Pienso que estamos en 1945, frente al estrecho de Long Island y que los dos cabemos dentro. Se trataría, entonces, del primer rescate mediante este aparato en alta mar.

 

 

Domingo, 25-1-2009, Diario ABC

Peri Rossi: Cortázar murió de sida por una transfusión

25/01/2009 14:07 prision Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Nudos

Las aspas pueden rebanarte el cuello y con esto termino el mundo de las hélices, con todas las cabezas pensantes del mundo cayendo por una pendiente mientras que los bolos, sencillamente, a la vez que las esquivan bailan charlestón.

 

El mal rollo que algunos sienten y padecen no se puede deber a otra cosa que a la convivencia humana entre cuatro paredes. La vida es una olla a presión y esta imagen siempre me resulta a la vez que explosiva, nutritiva. Hoy me he encontrado perfectamente bien conmigo, ausente de las desdichas y los cuchillos que se ocultan entre los dientes.

En ocasiones me sentimos clarísimamente en esa red de autopistas por la que todos circulan y siguen su camino. Palabras, gestos y saludos componen esa trama en la que me veo obligado a responder voluntariamente, unas veces de manera activa otras pasiva, pues soy parte de ella. Hay quienes siempre llevan una cuerda en el bolsillo y nunca la utilizan, ni para lanzarla al náufrago que se ahoga, ni mucho menos para ahorcarse. En cambio, otros van con los bolsillos vacíos y aparecen ahorcados una mañana cualquiera sin saber el motivo ni el por qué de esa onomástica elegida para concluir su biografía. Por los carriles de esta brecha en la que vivo cualquier hora puede ser punta y, sobre dos piernas, no cesan de circular mil y un motivos para romper y componer un nueva guía de uso y servicio. El cariño, los que un día le tuvieron, se aferra a ellos como si fuera una lapa que no encuentra la forma de recargarse entre tanta energía renovable. Se trata de un compendio de soledad, compañía y desorientación. El resultado es muy denso, intenso, extático, de adolescente sin ninguna inocencia que mostrar.

 

 

"El Coloso", de ¿Asensio Juliá? el discípulo más importante de Goya

28/01/2009 05:25 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Rapsodia en una noche de invierno

He tenido un sueño. Estaba en un globo aerostático con más gente. Uno de ellos podría ser Sir Andrews pero no estoy seguro. Los viajeros estaban cansados, tirados en las esquinas de la cesta. De repente se produce un cortocircuito o, producto de una chispa, el globo comienza tímidamente a arder. Yo permanezco tumbado con el pensamiento cerca de una nube literaria llena de cuartillas escritas por una sola cara. El fuego no me parece muy importante y me da por suponer que es fácil de extinguir. Entonces, el capitán lanza un pequeño bidón de gasolina y explica que es lo mejor puesto el globo no puede continuar en esta situación. Como es lógico empezamos a perder altura y la tripulación, al unísono, mira al capitán pidiéndole instrucciones. Éste busca un lugar para aterrizar, enciende un cigarrillo y ordena calma. En la situación que nos encontrábamos, explica, no podíamos llegar muy lejos y la peor de las suertes se encontraba a la vuelta de la esquina. Sir Andrews y yo nos consultamos con la mirada, sin abrir la boca, oteando el vacío y negando con la mirada ese momento preciso para lanzarnos a un asidero celestial. Estamos los primeros para saltar pero esperamos puesto que los accesos por los que descendemos son peligrosos. Al final, como en los dibujos y chistes, cuando queda poco más de un metro, damos un pequeño saltito y ponemos pie a tierra. El capitán salta luego y todo el mundo se da cuenta de su pericia e inteligencia por haber actuado de ese modo. Gracias a él descendimos en el lugar y momento adecuado.

 

28/01/2009 05:28 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

futuro imperfecto

Aquí dentro hay mucho material desaprovechado. Lo que más abunda son futurólogos, Mesías y adivinos que no tendrían problema en ganarse la vida con unas gotas de apoyo y confianza mediática.

Por ejemplo, Renato conoce el sexo del segundo bebé a través del pelo que tiene el primogénito. En el remolino que hace su cocotera está todo, explica, incluso lo que fluye alrededor, sustancias viscosas que se mueven en el terreno resbaladizo de la incertidumbre y la ambigüedad, sin él saberlo. Somos un misterio.

La madre de Renato lo tenía más claro aún. Podía conocer el sexo de cualquier bebecito dentro de las barrigas. La diversidad de sus volúmenes, más o menos abultados, picudos, etc, son como las líneas de la mano. Una caricia basta para consultar el oráculo que se encierra allí dentro y comunicarse con un nuevo Dalí en su perfecta y conocida posición encogida y paradisíaca. Hasta aquí nada extraordinario, pues esta costumbre está muy extendida en el mejor y sobre todo en el peor y más arrabalero barrio del mundo.

El sumun lo ponía el padre de Renato. Él había llegado a Asia por algún extraño viaje que nadie podía explicar. En realidad pertenecía a los Nuer, tribu asentada alrededor del Nilo, en Sudán. Para esta población el ganado era como para nosotros el dinero actualmente y supongo que por ese motivo, explicaba Renato, en sus sueños más placenteros los ronquidos parecían mugidos en mitad de una fastuosa cabaña de bueyes y vacas. Pues bien, su padre, era el encargado de suprimir cualquier anomalía y desafío que un mal embarazo podía traer. Los partos monstruosos eran considerados crías de hipopótamo que nacen por error dentro de una mujer. Entonces, lo mejor, era arrojarles plácidamente al río, lugar al que pertenecen. Su padre, independientemente de los remolinos del primogénito o de la forma de la barriga, tenía la última palabra.

 

 

 

 

Entrevista en La Vanguardia 28-1-2009, a Joan Pipa

¿Cuál sería su sueño dorado?

-¿Mi sueño? Una masía perdida en medio de un bosque, con mujeres y comida. Y ya está. Sin que me encontrase ni Hacienda ni nadie, y yo ahí tirado, ¿Buen sueño, eh?

28/01/2009 10:08 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Helicobacter pylori


Mi estómago está prisionero dentro de mi cuerpo, que está prisionero dentro de mi celda. Hay muchas más prisiones dentro y fuera de la piel. Partes, órganos e instituciones que parecen sometidas sin estarlo. El todo está formado por las partes que viven en mutua interdependencia y que son distintas al todo.


Mi estómago tiene habla muy claro y se confiesa ante Barry Marshall, el visionario que un buen día se metió un lingotazo de Helicobacter pylori para probar su teoría. La bacteria penetró y sin necesidad de dar un  puñetazo en la boca del estómago se puso a ejercer y organizar su habitual despliegue armamentístico. Esta rutina que viene desarrollándose desde hace 50.000 años hace que el estómago se convierta en una especie de planeta ulcerado, erosionado y difícil de habitar. Barry, mientras enfermaba, se pasaba por  la tangente la cuestión psicosomática, el estrés, el tabaco y demás malicias que engendra nuestra en sociedad. Esta fue la manera en que se subió al trolebús de la fama y, junto a J. Marshall, se calzó el Nobel de medicina en el año 2005. Este recorrido contra el viento de la Ciencia, lamentablemente, no es nada extraño e inusual. Durante los días que duró su órdago pudimos seguir los pasos de Frankenstein o el moderno Prometeo más allá de la televisión. Afortunadamente no hubo apaleamiento ni otros monstruos que este germen de peculiar dinastía pillado in fraganti, mientras hacía del estómago un desagradable castillo del terror.


Estoy sentado con las manos entrecruzadas colocadas sobre el estómago. Apenas noto sus pataditas. Sé que tengo que abortar y destruir a mi pequeño germen. Es la hora de la siesta y mi último pensamiento es para los Nuer. Me imagino que el motivo por el que creen que su estómago tiene poder para rogar es porque no albergan ese bacilo en sus entrañas. Yo también podría rogarle y hacer de mi estómago un templo insaciable en el que muy pronto entrará Jesús para volcar las mesas y arrojar fuera a los cambistas y vendedores.

 

 

 

 

 

 

John Updike ha fallecido

 

29/01/2009 13:46 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Lipps Inc "Funkytown"

 

Ha entrado un pipiolo en la biblioteca. Piensa que es un lugar de estudio y tal vez de relajación. Una habitación común e inocua, un no lugar de paso, intersticio entre países e identidades. Pero esta idea se aproxima tanto a la realidad como a la irrealidad. El visitante, un posible violador reincidente a tiempo parcial en el barrio o indefinido en Tailandia, piensa que con su primera visita obtiene la ciudadanía o el permiso para seguir respirando sin tener en cuenta el crecimiento de las plantas o el ritmo de los pulmones y corazones que le rodean.

Se merece una llamada de atención pues no sabe este iluso que en breve, a una señal de mi entrecejo, todos cuchichearemos. El de adelante con el de atrás, por el norte, el sur, el este y el oeste la atmósfera se transformará en una gran conjetura, poblada con susurros de camaradería, abrazos y ventosidades que se incrustarán directamente en su boca. Y querrá encontrar un motivo para explicar mi súbito baile sobre la mesa, pisando los folios y libros, abducido por el monstruo que llevo dentro y que ha regresado de la ciudad del funky.

 

30/01/2009 15:43 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Miguel de Molina "Te lo juro yo"

Son días de polémicas gratuitas. Parece que hubiese necesidad de esculpir con palabras esos pensamientos y formas que se rehacen durante la noche, provenientes de un lugar lejano y extraviado. Para mí se me figuran envueltas dentro de los ojos verdes cantados por Miguel de Molina y aquí, tirado en un rincón, vivo plenamente mi exilio interior. Mis ojos bailan serenamente, en trance, apoyados en el quicio de todas las novelas que aún no le he leído.

Algunos de los programas radiofónicos con más audiencia se bautizan bajo un Jordán de títulos que proclaman esta manera de enroscarse y desahogarse, “hablar por hablar”, “pensar por pensar”, etc. Añadiría que un vivir por vivir podría culminar el perfecto menú para abandonar el peso y el plomo que en razonables desvaríos nos llevan hasta los acantilados. Pero esta no es la razón de la vida, vivir por vivir desviando todo raciocinio hacia las orillas de una isla abandonada y viendo pasar los barquitos que llevan la trama al puerto de los días.

Me desperezo pero el mundo ya ha comenzado a verbalizar sus estrategias en sus distintos estratos. Los problemas personales e individuales se han volcado sobre mesas invisibles donde codos, costumbres y referencias se mezclan con los tragos ocultos que toda persona embalsa en alguna charca de su interior. Incluso a estas horas ya hay quien, mediante un quiebro y el correspondiente caño, no han tenido empacho en refundar el capitalismo. Un capitalismo atroz que no encontró límites con la colonización y el esclavismo (Bartok sabe, no sé por qué, que España no abolió el esclavismo en Cuba hasta 1880) y que ahora da coletazos sin diferenciar una novela negra de una policíaca. Perdón, no han dicho eso, es que me he perdido entre la albahaca de unos ojos que ven un cadáver aderezado de sospechosos y una trama que sólo puede crecer entre la espesura de la gran ciudad. En la novela policíaca no puede faltar el cadáver, no así en la novela negra, y con este golpe a tres bandas decoro mi exilio, siempre con imágenes en blanco y negro. Aquí, montones de viejecillas comentan en la tienda de ultramarinos las sirenas que golpearon sus casi inservibles oídos cuando en la noche, unos jóvenes viviendo su primera juventud, alzaron los dedos y les introdujeron en los ojos del portero automático para continuar la seguidilla y la jarana. 

Estoy subido en un tiovivo donde demasiadas personas reproducen el mundo al que se creen destinados por su origen, situación, género y raza. Curiosamente cumplen su propia profecía comulgando con el conformismo y la resignación en un tiempo en el que nadie está conforme con lo que es.

 

 

Apoyá en el quicio de la mancebía,
miraba encenderce la noche de Mayo.
Pasaban los hombres
y yo sonreía,
hasta que en mi puerta paraste el caballo.
Serrana me das candela
y yo te dije gaché.
Ay ven
y tómame mis labios
y yo fuego te daré.
Dejaste el caballo
y lumbre te dí
y fueron dos verdes luceros de Mayo tus ojos pa' mí.

Ojos verdes,
verdes como,
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón
. Ojos verdes, verdes
con brillo de faca
que se han clavaito en mi corazón
. Pa mí ya no hay soles,
lucero, ni luna,
No hay más que unos ojos que mi vida son.
Ojos verdes, verdes como
la albahaca.
Verdes como el trigo verde
y el verde, verde limón.

Vimos desde el cuarto despertar el día,
y sonar el alba en la torre la vela.
Dejaste mi brazo cuando amanecía
y en mi boca un gusto a menta y canela.
Serrana para un vestido yo te quiero regalar.
Yo te dije está cumplio,
no me tienes que dar ná.
Subiste al caballo
te fuiste de mí,
y nunca otra noche
mas bella de Mayo han vuelto a vivir.

               Valverde-leon-Quiroga

 

 

 

 

"El baño" Fernando Botero

31/01/2009 13:31 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Angelillo

 

 

El futuro de las librerías según comentan los visionarios:

 

Se podrá tomar un café tranquilamente y del grifo saldrán todos los libros del mundo recién publicados en formato digital. Los libreros sabrán todo de libros, recomendarán las mejores ediciones, los lujos traídos de un oriente dentro de occidente y viceversa. Las mesas y las sillas estarán rodeadas por librerías espléndidas donde no faltarán esos libros imprescindibles y que, en realidad, no son tantos como aparentan. Será un templo para iniciados donde la cultura y el arte abrazarán conjeturas, proyectos y viajes tras la pista de Phileas Fogg y Juan Passpartout (Picaporte). Excéntricos caballeros del mundo que acabarán girando a su alrededor en sólo una vida:

 

 

De la wikipedia:

 

Itinerario publicado en el “The Daily Telegraph”,  con el que Phileas Fogg pretendía ganar la apuesta y dar la vuelta al mundo en 80 días

 

Londres a Suez

ferrocarril y barco de vapor

7 días

Suez a Bombay

barco de vapor

13 días

Bombay a Calcuta

ferrocarril y elefante

3 días

Calcuta a Hong Kong

barco de vapor

13 días

Hong Kong a Yokohama

barco de vapor

6 días

Yokohama a San Francisco

barco de vapor

22 días

San Francisco a Nueva York

ferrocarril y trineo

7 días

Nueva York a Londres

barco de vapor

9 días

 

total

80 días

 

31/01/2009 13:47 prision Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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