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las desapariciones bajan al corazón
En “La aventura” Antonioni nos muestra el vacío y la moral descompuesta dentro de unos seres que viven donde supuestamente todo el mundo desearía hacerlo. Los hechos se van sucediendo y la misteriosa desaparición de Anna, al inicio de la película, no supone sino un dato intrascendente en el acontecer de lo que se va a narrar. Antonioni rompe con el planteamiento dramático convencional y propone una narración diferente con la muerte y el nacimiento de un nuevo amor. Con esta película Antonioni recibió abucheos, risas, silbidos y bostezos en el festival de Cannes de 1960 aunque pronto pudo elevarse a lo más alto con el apoyo, eso sí, de un manifiesto firmado por treinta y siete escritores y artistas para quienes la película era una de las mejores que jamás habían visto.
Nada voy a añadir sobre las cuestiones fílmicas ni narrativas de la película. No voy a traspasar ninguna línea invisible nueva o vieja. Sencillamente me voy a quedar justo al inicio, en la desaparición del personaje que me servirá para cosechar algunas ideas que sobre ese concepto, el de la desaparición, en abstracto, han hecho otros. Eduardo L. Menéndez nos dice que una de las condiciones de toda desaparición, para que lo sea, es que el desaparecido lo sea para alguien.
Nos cuenta cómo la historia de su país, Argentina, se levanta sobre ese concepto, en muchos casos lleno de violencia y el del olvido (los inmigrantes que formaron el país pasan a ser desaparecidos en sus lugares de orígen y, de la misma manera, los que no emigraron pronto les olvidaron). Luego, a nivel cultural, los argentinos continuaron negando sus raíces y cultura original para construir una nueva sobre ese olvido, negándose a sí mismos.
Además, nos dice que la vida para reproducirse, parece exigir el olvido como técnica de supervivencia no sólo biosocial, sino psicológica y cultural. Y frente al olvido se necesita un ejercicio constante de recuerdo, sin que esto asegure la memoria. Su transmisión no sólo requiere afectividad sino el uso consciente y constante de otras dimensiones subjetivas para convertirlas en memoria colectiva activa. Para ello el papel de los testigos es fundamental ya que el de los historiadores no es sino espectáculo o fenómeno distanciado.
De todo esto también me hablaba la película. Del olvido no para construir un país sino un amor y de ciertas transacciones necesarias, entre el olvido y la memoria, para poder vivir.

"La aventura" Antonioni
el poder representa
“No existe el poder más que en la escena”
Georges Balandier

Cómo se balancean los trapecios
Me lleno de vida y, por tanto, desecho la literatura, arte incompatible con eso que llaman vivir. Pero tras la agitación de un día de caza llega el descanso en la celda y eso, para mí, es un gran viaje alrededor del mundo. O sea, vuelvo a las lecturas, nuevas y viejas, al apasionamiento domesticado en mi circo, dentro de la jaula. Pero ahora el espectáculo es un poquito mejor, más irreverente, con los techos llenos de símbolos e imágenes desperezándose porque acaban de despertarse para mí. Los símbolos siempre estuvieron ahí, con distintas formas pero desempeñando idéntica función. Bien es cierto que la misma forma no siempre tiene por qué producir la misma función ya que con el tiempo también puede desarrollar diferentes funciones. No quiero liarlo más y así dejo a los símbolos mistificadores formando un móvil, una de esas recreaciones fantásticamente elaboradas por Calder y que tanta fama le dieron. El recorrido, ahora, es más sencillo. Sin esperar a mañana me situo en el centro de la pista y juego a ser Calder dirigiendo su espectáculo. Él, junto con su esposa, actuaban en un circo muy particular al que no le faltaba de nada, un león, el elefante, un domador, el tragasables, equilibristas, trapecistas que me recuerdan el verso de Panero “Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma/ lanzando gritos y bromeando acerca de la vida… “ Calder ruge, presenta, gime y lanza, tras el desfile de los caballos, unos cacahuetes a modo de cacaquitas equinas para que el recogedor, de inmediato, limpie nuevamente la pista. Mientras tanto, su mujer, es la dj que maneja y eleva el éxtasis poniendo los vinilos adecuados para cada momento. La particularidad está en las formas, en unas alambres con las que ha construido a cada personaje, en los corchos, ruedas, trampolines y movimientos producto de la física aplicada, aunque un tanto rudos. De esta manera manejaba a todos sus protagonistas despojados de volúmenes e intentaba captar la esencia.
Mi espíritu está tranquilo dentro del intervalo que ha supuesto el día. Parpadea y escucha a Bernardo Soares, en el Libro del desasosiego: “Soy el intervalo entre lo que soy y no soy, entre el sueño y la carne”.

Alexander Calder
El portugués Carlos Vilardebó inmortalizó esta obra con tres documentales. Ese es mi circo.
Si te dura el dolor, haz de él un amigo
Las sociedades africanas descritas por Fortes y Evans-Pritchard en su libro “Sistemas políticos africanos”, podían clasificarse en dos tipos:
Aquellas donde existía una autoridad centralizada, o sea, un gobierno (Zulúes, Bemba…) y las que carecían del mismo (Nuer, Tallensi…) y se basaban en un sistema de linajes. A partir de aquí se desarrollaban las descripciones y estudios en el continente.
Los franceses, como tantos otros, hicieron de Mauritania parte de su imperio colonial y, de alguna manera, ayudaron a construir lo que se levanta hoy contra occidente desde puntos perdidos del planeta, el odio.
El teniente coronel y profesor del CESEDEN Pedro Baños ha escrito en el Norte de Castilla del 1-12-2009 unas pequeñas líneas a raíz del reciente secuestro de unos cooperantes españoles. Comienza así:
“En las inhóspitas, despobladas e incontroladas zonas desérticas de Mauritania, adyacentes a las permeables fronteras con Argelia y Mali, el grupo tererrorista Al-Qaida en el Zagreb Islámico (AQMI) está estableciendo bases importantes desde las cuales lanza sus ataques y se capacita para exportar su macabra actividad hacia Europa. Empujado hacia el sur por la presión policial en Argelia o Marruecos, AQMI (llamado hasta el 2006 Grupo Salafista para la Predicación y el Combate) ha encontrado en el país mauritano, donde la mitad de la pñoblación vive en condiciones de pobreza extrema, el escenario ideal para desarrollarse. La esclavitud sigue siendo una práctica habitual, tal y como de nunca SOS Esclaves Mauritania. Y las enormes riquezas naturles –fosfatos, pesca, hidrocarburos, hierro, cobre, yeso, oro, diamantes…- están en manos de las capas sociales dominantes, mayoritariamente de raza blanca. Se trata de verdaderas castas que siguen marginando al resto, y de modo especial a los negros (35% de la ciudadania.” Más adelante continúa “los terroristas acusan al Gobierno mauritano de apóstata por entregar a las potencias extranjeras sus recursos naturales, mientras mantiene al pueblo en la miseria; y de traidor al Islam, al ser uno de los tres países de mayoría islámica que reconoce el estado de Israel”
Al parecer el secuestro se produjo en una carretera costera entre Nouadibou y Nouakchott. Maritania limita al sur con Senegal, objetivo de la misión de cooperantes que inició el accidentado viaje. Al este con Mali principalmente y Argelia, país donde se ubican los campamentos saharauis de Tinduf desde hace treinta y cuatro años. Desierto y exhilio han subido enteros en los medios estos días debido a la huelga de hambre iniciada en el aeropuerto de Tenerife por la “activista” saharui, expulsada del Aaiun, Aminetu Haidar. El cónsul marroquí cree que toda esta situación, de huelga y secuestro, está relacionada y considera que no se trata de un problema de derechos humanos sino político.
Antes de estos aconteceres rondaba por la cabeza la idea de estudiar durante algunos días en la biblioteca de Tombuctú o, en su caso, iniciar un pequeño viaje hasta Mali. Ahora confundo estos lugares donde se concentran las noticias y con un viejo atlas en la mesa sitúo a Mauritania, Sáhara y Mali. A continuación plagio y descargo hasta mi memoria una cita de La Bruyère, el autor de “Les Caracteres ou Les moeurs de ce siècle”: “Admiramos ciertos lugares; otros nos conmueven y desaríamos vivir en ellos. Me parece que dependemos de los lugares en lo que atañe al espíritu, el humor, la pasión, el gusto y los sentimientos.”

Carretera que une las ciudades de Nouakchott y Nouadhibou
No es muy grande el dolor,/ si podemos llorar
Gorbachov, poco antes de la desaparición del comunismo avisó a Honecker, presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana, con esta frase: “La historia castiga a los que llegan tarde”.
Dentro del artículo que Fernando García de Cortázar, en el ABC de hoy, “El castigo de la historia”, nos hace un visionado clarividente sobre una pequeña gran parte de la historia. Resumiendo y siguiendo con sus palabras: “Quien acierta a ver el cambio de agujas de la historia y decide que ha de empezar de nuevo genera una energía capaz de renovar el mundo en torno a él”. Me quedo con eso para el puente que vivimos aunque no sirva para situarme en el mundo presente. Tal vez si me salieran colmillos de rango abolengo pudiera pensar mejor, al menos con mayor rapidez o, siguiendo los pasos del bisnieto de Bram Stoker, Dacre Stoker, publicar de una maldita vez la continuación de un Drácula muy propio, sindicalista revenido, médico de hospital empalado por sus guardias y consultas extraordinarias. “Drácula, el no muerto” ya no podría ser el título, me acusarían de plagio y en mis alegaciones de nada valdría un voto de pobreza o enumerar algunas de las reglas con las que San Francisco pretendió prolongar en el tiempo su communitas existencial. Las communitas, sin roles ni status, per sé, desarrollan pronto su estructura y las relaciones libres que en ellas se suelen apuntar (hippies incluidos) comienzan a someterse a las normas entre personas. De no vivir en una forma de ese tipo deberé conformarme con una ceremonia continua y constante de iniciación y, curiosamente, muchas de las características de este tipo de ceremonias tribales guardan las mismas características que esa primera etapa espontánea, fugaz y de perdón universal en que consiste la communitas existencial, previa a la normativa e ideológica.
Primera lección para los no iniciados que deseen seguirme:
“Quien quiera hacer bien a otros deberá hacerlo mediante Detalles Mínimos; el Bien General es la aspiración del Hipórita y el Bribón”
William Blake


Goa Gil "Redefinir un ritual tribal antiguo para el siglo 21"
estoy atravesando olvido
No me ha tocado vivir ninguna hambruna, guerra o catástrofe bestial que me haga recapacitar sobre la casualidad de mi existencia. Aún así, la enfermedad de esta época lo consume todo. Leo “El arte de volar”, la novela gráfica en la que con dibujo de Kim (autor de, entre otros, Martínez el Facha) Antonio Altarriba cuenta la vida de su padre hasta que se suicidó tirándose por la ventana. El texto se basa en las cuartillas dejadas y encontradas por el hijo, donde reflejaba lo que había sido su vida. Dicen que se trata de una obra de madurez en el género de la historieta española. Puede que así sea. Pocas veces una historia tan visceral y cercana para un autor ha sido plasmada en este medio con tanta intensidad literaria y de dibujo. Miro por la ventana y veo la hierba del parque cercano inundada por hojas caídas de los árboles. El arte de volar me lleva hasta el linaje jerárquico polinesio, análogo al clan escocés, al clan chino, a ciertos sistema de linaje de los bantús del África central, a los grupos-casa de los indios de la costa noroeste y puede que a las tribus de los israelitas. En Hollywood hay restaurantes donde todos los que trabajan de cocineros, camareros, en la limpieza, etc, son actores, guionistas o potenciales trabajadores del espectáculo. Sus sueños les mantienen en pie. Se producen interacciones y cortocircuitos en mi cabeza. Hoy apenas he hablado con los seres vivos, mamíferos de mi especie. En la Melanesia no ocurre lo mismo, el poder no se basa en una estructura piramidal y el mandato está sometido a una relativa inestabilidad. La lealtad es personal y debe ser continuamente reforzada. Como la amistad. Corro las cortinas.

Siento las oraciones, su lentitud, como serpientes bellísimas que pasaran sobre mi corazón
“El tiempo también pinta” dijo Goya en plena conversación mística. Yo, en este caso, no haré oidos sordos al mensaje. Para ello tengo que dejarme llevar más a menudo por los cuadros y pinturas que, de vez en cuando visito sin mucho ánimo, debo decir. El problema es que los ismos, homenajes y solidaridades habitan y llenan sin pudor las salas patrocinadas que hacen, junto con los bares faltos de música, algo más habitable mi ciudad. El arte de la pintura, por tanto, surge secundario en demasiadas ocasiones por no decir, perjudicial para la salud y esto suelen anunciarlo con folletos que, a modo de prospectos farmacéuticos, estimulan un sueño insustancialidad, nada reperador, a la vez que fracasan en el intento por acercar al público los más extensos curriculums de artistas variopintos. Mis últimas visitas a estos centros de interés cultural las he realizado simulando ser San Jerónimo penitente, con la biblia vulgata aún sin traducir en mi bolso y un manto rojo cardenalicio apretándome el cuello.
"Las tentaciones de San Jerónimo", Zurbarán
I got a feeling
Una historia de amor cuenta que la cantante, una vez supo del irremediable destino, dejó a su esposo diciéndole que no le amaba.
Ella marchó a Sudáfrica porque no quería que, tras el cáncer diagnosticado, él la viese deteriorarse y sufrir.
Él acabaría enterándose de la historia tiempo después de su muerte.

la verdad es un armario lleno de sombra
Apenas he pisado la calle durante unos minutos y han sido suficientes para contemplar el estado revuelto de una persona posado en su rostro. Si no fuera porque hace tan sólo unas pocas semanas que la había visto en un estado aparentemente inmejorable, hubiera jurado que aquel ser, ahora, sin otro maquillaje en su rostro que una sombra etíope llena de bolsas alicaidas, acababa de perder una partida vital al póker con el mismísimo diablo.
Poco sé de su vida. Sus pulsiones se mueven en los extremos permitidos por las pastillas y una felicidad perversa y maliciosa. El mundo contra ella y ella contra el mundo una vez cada ocho horas, después de las comidas, pero ¿cuántas noches hará que no pega ojo?
“Alemania ha declarado la guerra a Rusia. Tarde, escuela de natación” Escribió Franz Kafka en su diario el dos de agosto de 1914, al día siguiente de lo que sería el inicio de la primera conflagración mundial. Ella, hoy, seguramente no llegue a tanto en su diario.

Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible
Un aguilucho o algo que se le parecía estaba posado sobre la señal que anuncia el nombre del pueblo. No hacía viento y los coches, a los que miraba con condescendencia, ni le inquietaban ni le estorbaban. Tampoco los tiros de los escasos cazadores que patean el campo, escopeta al hombro, como si fueran últimos bandoleros reñidos con su propia caza. Ya no hay diligencias y dentro de poco no habrá perdices ¿quién ha visto una? ¿dónde se encuentran? Aún así se pertrechan de técnicas y estrategias pareciendo en la cercanía uno de esos cromos con los que se nos presentaban a los aborígenes de tierras lejanas en la colección “Vida y color”.
Uno de ellos llevaba un pato perfectamente oculto entre los riñones, gracias al traje de camuflaje que presentaba un bolso adecuado para tal menester en esa parte trasera. Única pieza, el pato, que cayéndose en el río, tras rebuscar y darle por perdido, consiguió atrapar gracias a su perro. Un chucho que lleva diríamos un par de años en la facultad, o sea, sin diplomar ni licenciar aún, pero que acababa de hacer un buen exámen cuando ya el amo ni se lo esperaba ni imaginaba puesto que había iniciado el camino de regreso con las manos vacías. Pocas veces nos sorprende así la vida, tan de repente, nada más dejarlo todo por imposible y sin necesidad de aburrirnos con el tiempo sazonador y sanador colgado aún del calendario, que se nos alcanza la bendición, un mediano reconocimiento o el perdón por no haber cumplido como se esperaba.
Pero la conversación no radicaba en esta lección eterna que ha hecho del perro, para su pesar las más de las veces, el mejor amigo del hombre. La primera historia de amor que se contaba nos llevaba a otro desamparo y desengaño amoroso, uno más entre un millón. Ella, pérfida Dulcinea, había dejado al marido, labrador honrado y cuanto menos, trabajador. Tanto debía ser su trabajo que, no dando abasto, contrató a un moro, negro o globalizado ser que acabó enamorando a su manceba. Mientras el marido sembraba, hablaba, despotricaba o se manifestaba en Madrid contra el gobierno el criado cumplía y hacía de su vida un cuento de las mil y una noches. ¿No se oye entre los disparos de los cazadores sus suspiros? No creo, más bien entre los vasos del teleclub, en una convención organizada por los perdedores, cansados como perros, mientras las beatas comulgan en misa de doce.
La segunda historia, también de amor, tiene su causa en los galgos, corredores y de competición. Un jubilado daba así con su tiempo, entrenando y saliendo al campo, que mal no hacía. Pero su hija, una inquieta, amancebada y virginal aunque licenciosa hembra, comenzó a gustar del ocio de su padre. De esta manera conoció a un cazador que nada sabía del anterior labriego abandonado y así, pudo abandonarse a un nuevo amor. Tras numerosas carreras dejó tras de sí una vida tranquila a la luz de sus retoños, sin más traumas ni problemas que los ocasionados por el descontrol de los galgos. Ellos, en este caso, pasaron el testigo de las circunstancias y fueron, en el nombre del padre, poco a poco olvidados por unos y otros. No es de extrañar que en breve y siguiendo una bestial costumbre, aparezcan ahorcados en la rama de un árbol.

Georges de la Tour
sentí los dientes del alcohol y la respiración de la tristeza
Brotes de soja, alfalfa y germinados en general bajo una capa de piel y hiel se enfrentan a una tacita de café. En frente de un apostólico vegetariano me dedico a pasar hojas y hojas, de periódicos, con las que no hago sino abanicarme las chichas, pues lo reseñado y ocurrido durante este tiempo de puente, para poco o nada más me puede importar. Es curioso que cuantos más días disponga para descansar, mi consumo de prensa o gente descienda en esa misma proporción, a más ocio menos contacto externo en forma de carne y papel. Supongo que de alguna manera, amigos, conocidos y rostros que son noticia, todos son para mí lo mismo durante el resto de los días y eso, cortocircuita mi interés produciendo chispas de melancolía. Pero para bien o para mal el puente termina y las obligaciones me arrastran hacia las viejas costumbres en rebaño casi siempre, hoja va hoja viene, donde vuelvo a encontrar esos reportajes o artículos que ni me importan ni interesan puesto que las verdaderas noticias son las que me transmiten los amigos y conocidos. En el caso de hoy, como digo, hablándome de inmensas ensaladas, sustitutos de la carne, cebada malteada, pasas, apio y un compromiso con el propio cuerpo que por nada del mundo se podría echar a perder en huelgas de hambre, reinvidicaciones por el Sáhara o penas moras cortadas como si fueran filetes.
De esta ensalada que se dispuso sobre la mesa acabé picando un titular, “La Antropocultura”, utopía literaria y disparate de las letras españolas. La obra y autor rescatado por la editorial Berenice, Silverio Lanza, reunía ingredientes suficientes para acabar con un buen sabor de boca, antropológica, literaria y vegetarianamente hablando.

Nodriza ¿soy bella?
Disfrutar sin nada más que disfrutar, como si estuviera en el patio de la cárcel o jugando al corro de la patata. Correr, saltar lo justo y sudar hasta inundarme de bacilos, gota a gota porque el día no ha sido nada espectacular hasta llegar a ese momento donde el tiempo un día se detuvo. Éramos encuentros, viento y juncos, ahora viejos amigos entre minúsculas, de alguna manera troncos de árbol, esquinas y edificios que persisten a los avatares y los planes de urbanización. En un café se rifa un gato al que le toque el número cuatro y ahora en casa algunos tienen quien les maúlle mientras otros nos servimos el café mirando las esquinas de una cama sin angelitos, el uno, el dos justicia y ladrón.
Los misterios que nos juntaron fabrican intermitencias para hacernos sentir menos sólos en el océano, gota a gota sin lágrimas porque no quiero contabilizar las hazañas del día, aquellas que nunca existieron salvo un análisis tonto, sin importancia, rutina que alcanza el éxtasis de un cuerpo tantas veces ajeno a las inclemencias de mi mente. Hoy he visto golondrinas sobrevolando el espacio sideral de mi ciudad, algo extraño para estas épocas puesto que deberían descansar en África. Nómadas ellas tienen alas, nosotros piernas, sedentarios, a veces tristes, sin embargo en ocasiones jugamos pese al calentamiento local. Disfrutar, hoy he visto golondrinas. Eso también es relevante.

A mi espalda está la noche
Alguien con un abrigo, como poco ridículo, pero seguro que a la moda, me ha traido una botella de vino. Con ella ha querido agradecer supongo la gentileza y los versos cotidianos que envuelven ese tipo de favores que, digamos, no tienen importancia. Estaba en deuda y me ha ofrecido un micropotlach particular. Ahora yo soy el que está en deuda. Dentro de la botella hay un mensaje. De entrada me beberé su mar antes del posible naufragio.
“Esencias de Varal” Concours Mundial Bruxelles. Medailla d´Or 2009 - Gold Metal. De nuestros más antiguos viñedos seleccionamos…

Nijinsky
Llueve en hebras doradas
Estar y no estar hasta dejar que el cuerpo adquiera su propio peso en plomo. Esa sensación consiste en un discurrir ultraorgánico e indescifrable. Sin embargo debería sentirme alegre y jovial puesto que me han hablado de historietas, comics, indicios y recorridos por los que algunos, en el mundillo, hacen camino al pintar y escribir. Me faltan horas de sueño y en la puerta de la soledad unos puños de hierro han vuelto a golpear, como sólo ellos saben hacer de vez en cuando, de forma intermitente pero puntual a su cita. Cuando abro no estoy sólo y eso ayuda a sentir que mi figura no resulte tan difusa entre la minoría. En el arte todo son minorías que a diferencia de las étnicas sí tienen su propio territorio remarcado y subrayado por los que viven dentro, con sus empalizadas teóricas y retóricas correspondientes.
La necesidad de saber y fundir en un mismo cuerpo corrientes y géneros mengua mi espíritu cuando está al lado de otros muchos que saben todo lo que su arte es capaz de desarrollarles dentro y fuera. Intento construirme como si fuera un edificio hecho de cartas y siempre me veo en las primeras plantas, con cuidado para no soplar, respirando con mucho cuidado. Arriba, en la azotea, hoy estuvieron Paco Roca, Pepo Pérez, Santiago García y Koldo Azpitarte entre otros muchos, Jesús Redondo Dios mediante. El edificio del comic, con sus vecinos, tiene vida propia y alguien que se asome a su interior en estos días puede creer ver lo que sus anhelos hayan querido hacer con su mirada. Sé que mi color vital ha ganado en brillo pero también en lejanía. Muy pocos aceptarían una conversación adornada con viñetas, filosofía, metafísica o cualquier otra cosa que no sea el contenedor donde, a fuerza de costumbre, arrojamos los gozos del polvo y las sombras del ruido con las que venimos construyendo la rutina. Mis inquietudes son objetos extraños incrustados bajo la piel, lejos, en un planeta desconocido llamado SER.

"El vecino" Pepo Pérez y Santiago García
Cada distancia tiene su silencio
Santa Lucía, hoy comienzan las cabañuelas. Labriegos que ya predijeron el futuro con las de Agosto viven atentos el clima y la soledad de los caminos. En sus casas siempre hay recintos helados donde no llega el calor del enroje. Coincidiendo con estas fechas distintos expertos aconsejan medios naturales, por ejemplo cernícalos, para acabar con las plagas de topillos. A estas conclusiones llegaron hace lustros en mi casa cuando adivinaron que un gato Silvestre era el mejor depredador para un ratón. Desde entonces se abandonaron venenos y otros sistemas autorizados de lucha contra el mal.

Agustí Centelles
pero la edad es como el vaso del arrepentimiento
Sigo con la resaca del fin de semana y como cuenta gotas caen conclusiones, unas sobre otras, haciendo de mi aproximación al arte de la historieta una escultura a la que no me parezco.
Sentados en una silla me hablaron de senderos y caminos bajo un clima condescendiente y ciertamente intuyo que triunfal (en el mundo de la historieta actual esto no tiene por qué significar mucho). Vivían a trancas y barrancas, siendo incluso alguno en concreto un héroe encarnado de la viñeta. La circunstancia de la fama no suele llegar pero si lo hace permite publicar todo lo que antes se ocultaba en un cajón junto a monedas, tornillos, algún bolígrafo y pequeños objetos que podrían decir mucho de lo que fuimos y hacíamos. De repente, gracias al premio o conmemoriación, uno empieza a vender, a ser conocido y todos los caminos tomados anteriormente cobran un sentido coherente. Aquella batalla que te llevó a la derrota en el mercado francés, europeo o americano y que te sumió en la más triste depresión, ahora, visto con la distancia y el triunfo, se contempla como el inicio de una victoria sin la que nada hubiese podido ser ni parecido. Sobrevivir a uno mismo es lo importante porque sólo en la retrospectiva pausada y meditada aparecerá buena parte de lo que siempre hemos sido y llevado con nosotros.
Pero no todos pueden decir lo mismo y así añadiría que cargar con la melancolía producida por errores y caminos que no llevaron a ningún sitio también es una victoria frente a la soledad abanderada de incomprensión. Son muchos más los que en estas circunstancias soportan el peso de los días, a los que no se les llama para ofrecer una conferencia porque no son considerados dignos representantes de nada y, en el peor de los casos, hace ya mucho que abandonaron la juventud dentro de una mochila bomba, junto a la explosión de lo que fueron sus sueños. Con éstos supervivientes fundamentalmente me gustaría, para estar a la altura, responder y expresarme como Montaigne en el café compartido, sin otra ayuda que alguna de sus citas:
¿Por qué buscar ajenas tierras caldeadas por otro sol? ¿Basta exilarse de la patria para huir de uno mismo? (5)
Si primero no se descarga el alma del peso que la oprime, el traslado no hará más que empeorar las molestias que el peso causa, de igual modo que en un barco estorba menos la carga cuando está bien acomodada y fija. Empeórase al enfermo si se le hace cambiar de postura; lo malo es peor removerlo; y los palos clavados en tierra se hunden y afirman más a mayor zarandeo y golpeamiento. No basta alejarse de las gentes ni cambiar de lugar, sino que hay que quitarse las condiciones vulgares que tenemos en nosotros, secuestrándonos, por decirlo así, a nosotros mismos para encontrarnos de nuevo.
Y así dejar que me firmasen el rostro con su vida soñada, vivida y sentida a contracorriente. Soñarles durante el resto de la semana porque aún piensan que es posible hacer la continuación de una saga hispánica o inspirar un nuevo concepto metafísico sobre las imágenes que nos han movido por dentro hasta llegar aquí.

Dame la mano para entrar en la nieve
Ponerme en contacto con viejas glorias revenidas por el tiempo me resulta atractivo. Lo de revenido se presupone en este presente imperfecto e invisible. No hay espacio para todos de la misma manera que tampoco lo hay para mí y por ello me atraen sus historias con pintores de hadas o símbolos de barajas lejos de toda mesa, tapete o manga medianamente profesional. Yo soy ellos cuando escribo, leo o pronuncio unas palabras queriendo contar lo que he encontrado bajo una piedra. Sin terminar la explicación vendrá a mis labios más vino, vino para olvidar ese fuerte olor a napalm que se me viene a la cabeza en un juego donde los maniquís triunfan y cantan alrededor.
En una revista colgada en internet, a propósito de la película “Tres días en familia” y en relación con la temática familiar por ella tratada se cita el inicio de Ana Karenina pero al revés. Donde debiera decir: “Todas las familias felices se parecen unas a otras, cada familia desdichada lo es a su manera”, cambia los términos y las felices son las que se diferencian, mientras que las desdichadas se parecen. Así son las palabras que escribo y digo cuando las veo caer por un tobogán en mitad de la nada. Da igual el orden y el producto, que se altere o permanezca inmutado. El mundo mira hacia otro lado. Un coro de tres ángeles podridos me aullan al oído. Dinah Washington se llenó la boca de pastillas para adelgazar y alcohol tal día como hoy, un 14 de Diciembre de 1963. Tenía 39 años. Escasos y suficientes. Bessie Smith se estrelló a los 43 y la cirrosis hepática de Billie Holiday aguantó un año más. En esas estamos, literaria y musicalmente.
“Abrazando el periódico se hundió en la silla, que era el callejón sin salida del mundo del silencio, el rincón postrero en el que él ensayaba sus búsquedas postreras”
“El palacio azul de los ingenieros belgas” Fulgencio Argüelles

Eres como la flor de los agonizantes
Un apunte de actualidad:
“El cosmopolitanismo implica, en este sentido, la capacidad de poder distanciarse uno mismo de su lugar de origen y de ocupar un sitio más alto sobre un mundo en el que las poblaciones indígenas, nacionales y migrantes habitan un territorio cultural enriquecido. Esta diferencia cultural se consume como productos culturales, desde la gastronomía al arte, y es, por supuesto, material para innumerables festivales. La diferencia se consume en las vidas de las élites y se convierte en una especie de adorno de su existencia. La encarnación de la diversidad mundial se transforma en un nuevo tipo de autorrepresentación.”
“Los liberales del champagne y las nuevas clases peligrosas: Reconfiguraciones de clase, identidad y producción cultural”
Jonathan Friedman

Ves las rosas temibles
Hoy he roto un sueño ajeno y me he dado cuenta de que nada es un juego, aunque se toquen al piano pasiones lejanas y extrañas. La situación fue rocambolesca desde el principio y ese dejarme con el que acostumbro a convivir ha traido estos barros. Se dice y es verdad que estando Lou Bennet, el organista de jazz fallecido hace más de diez años, apoyado en la barra del bar un tipo se tomó de un trago la bebida que le sirvieron y de inmediato cayó redondo al suelo. Al ver esto Lou Bennet, sin dudarlo, pidió al camarero uno de lo mismo. Eso es lo que hago con la situación vivida. El extraño herido en su nube yace en el suelo y yo me bebo, en sueños, uno de lo mismo.
“Jacquot de Nantes”, la película de Agnés Varda, nos cuenta la infancia de su marido, ya fallecido, y director de cine Jacquot Demy. La familia canta, es feliz, estalla la guerra y Jacquot queda fascinado por el teatro, el cine y las marionetas de guiñol. Pronto compra una cámara para aficionados y construye sus primeras películas con infinita paciencia. Su sueño se le hizo veneno y con mucha cabezonería consiguió lo que siempre se propuso.
Por favor, cuando pueda, me pone otro de lo mismo.

"Jacquot de Nantes" Agnès Varda
la firme aceptación de la existencia
Antes de que me regalasen un libro mientras recomponía las tripas con un efímero aunque certero misil que alcanzaría siete veces la velocidad del sonido dentro de mis oídos. Mucho antes de que Pier Paolo Pasolini empinase mi último trago de café para decirme que puede haber un hombre honesto, el cual, a los sesenta años, lleva a cabo un delito: tal acción reprobable, modifica todas sus acciones pasadas, y el se presenta por lo mismo como alguien diferentedel que siempre ha sido. Mientras que yo no haya muerto, nadie podrá asegurar que me conoce verdaderamente, esto es, que puede dar un sentido a mi acción… La muerte lleva a cabo un fulminante montaje de nuestra vida…” Antes de que me dijeran si no te gusta lo puedes cambiar o de que esta tarde empezasen a caer los primeros copos sobre la ciudad yo me convertí en un moro clásico venido del sahel. Detrás de mí caminaba dolorida en su carne femenina una joven sin la sonrisa podrida, incapaz de hacer un mal pisto con rencores, venganzas u odios de tres al cuarto. Pero no temáis, todo se andará ya que de momento ella practica y aprende en horario de mañana, tarde y noche. Pienso en mi silencio y actitud envuelta en el turbante. En mis pasos adelantados y la mala educación por no ofrecerme a acompañarla hasta casa. Ella hubiese dicho no, no hace falta y uno, incapaz de insistir, hubiese esperado la nieve que me llevara en procesión hacia casa, con el libro bajo el brazo cerrando el movimiento que se inició por la mañana, circular, errático y blanquecino.
Conozco el motivo de que mis pasos no fueran acordes con sus pasos. Sé que me estaba moviendo nuevamente entre dos polos, si pero no, mal y bien, etc. El de una mirada turbia y de reprobación con que me saludaron antes de interceder por la víctima y el de un deber al que nunca di la mayor importancia ¿A dónde estoy yo?

Thomas Demand
habla la desnudez
Si alguien se quiere transformar en Mr. Hyde es fácil. Basta con coger el coche y darse, tal día como hoy, un garbeo por el centro neurálgico de la ciudad. Para sobrevivir tuve que tomarme una píldora en la que Abbas Kiarostami contestaba a Jean-Luc Nancy:
No soporto el cine narrativo. Abandono la sala. Cuanto más cuenta una historia y cuanto mejor lo hace, más grande se hace mi resistencia. La única manera de prever un nuevo cine es considerar en mayor medida el papel del espectador. Hay que prever un cine inacabado e incompleto, para que el espectador pueda intervenir y llenar los vacíos, las lagunas. En lugar de hacer una película con una estructura sólida e impecable, hay que debilitarla -¡pero teniendo en cuenta que no hay que hacer huir al espectador!-. La solución es quizá justamente incitar al espectador a tener una presencia activa y constructiva. Yo creo más en un arte que busca crear la diferencia, la divergencia entre la gente, que en la convergencia en la que todo el mundo estaría de acuerdo. De esa manera, hay una diversidad de pensamiento y de reacción. Cada uno construye su propia película, que adhiere a mi película, ya sea para defenderla o para oponerse a ella. Los espectadores añaden cosas para poder defender su punto de vista y este acto forma parte de la evidencia de la película. La forma de ir a la guerra contra las potencias es con una cierta debilidad, una carencia.
“La evidencia del firme, el cine de Abbas Kiarostami”, Jean-Luc Nancy
Debo continuar. Atrás me están pitando.

Abbas Kiarostami
Las palomas giran en torno a tu cabeza
Me piden que hable de jamones con ruedas. Jamones y champán corriendo por los pasillos porque algo está podrido en Dinamarca. La Navidad toca arrebato y junto a las penas por los seres perdidos, alguna instancia mal rellenada o una querella a modo de tarjeta felicitando la ruina que es este mundo, llega también la desconsideración y el desbordamiento alegre, ingenuo e infame.
Al otro lado de la calle unos niños arrojaban bolas de nieve contra una tienda de los chinos. Se estaban comiendo el mundo como aquellos se comerán el jamón, con la espalda untada de tocino y la creencia de que su reino sí es de este mundo. Ya lo sabemos, más bonito que el andar de un cerdo es ver un carretillo de jamones abriendo las puertas de las empresas y ministerios. La belleza de esta españolísima visión, en nada exagerada por el imaginario público, no debería perderse nunca, sea ésta producto de una pequeña corruptela o de la simple compra del producto a través del teléfono o internet. La Navidad se construye con jamones, turrones, lágrimas y loterías que muy bien envolvería bajo el sudario de un leproso en este cementerio vivo donde el único idioma común suele ser el arameo.

Dragón (acoplado a la trucha engendra al elefante).
Volviendo a lo de ayer. Basta mencionar la soga en casa del ahorcado para que la palabra jamón nazca en cada hoja y boca a la vuelta de la esquina. Grupos simétricos y sonrientes de chinos me han preguntado bajo la helada por un buen lugar para degustar jamón, pan, sal y aceite de oliva. Mi mente quiso dirigirles el rumbo hacia una consejería de gobierno, algún bufete bien situado o la consulta del médico más cercana pero, rápidamente, me dí cuenta del día en el que estábamos, sábado, San Nemesio para más concreción, aunque esto poco o nada pudiera añadir al gusto jamonero que dibujaban sus pupilas. Como las entendederas del grupo parecieron parpadear siguiendo el ritmo de unas luces que decoraban un escaparate cercano quise aprovechar el momento para rematarles con un consejo interesante. Igual que la bolsa de Wall Street se desploma de vez en cuando por su propio peso ahora, con el precio del lechazo, ocurre lo mismo, se supone que como consecuencia de las importaciones. Hummm, masculló quien parecía su líder, porque la bodega Dehesa la Granja (“… donde el tiempo sabe y la memoria se hace aroma…”), en tierras zamoranas… y entonces, dándome la espalda, comenzó a recitar al grupo un anuncio publicitario donde el verso se hacía vino al leer, caminante, enólogo, chinos y familias, se hace camino al beber, o algo así creí haber entendido mientras me alejaba dando la batalla por perdida. Ya sentado en el café dí con las palabras clave por las que la literatura de Martín Garzo no me gusta. Al final de la crítica a su último libro “La carta cerrada”, José María Pozuelo Yvancos, en el suplemento cultural del ABC dice:
“Gustavo Martín Garzo escribe muy bien, dota a su estilo de imágenes plásticas que tienen fuerza, según se ve en la parte final de la novela, y que sirven de balanza, puesto que equilibran la primera parte, a mi juicio excesivamente entregada a lo rural, a un aire urbano de posguerra casi castizo, previsible, de la rememoración de la vida del pueblo o de la ciudad triste, de mesa camilla, la parte de la novela más flora o la más precisada de aire nuevo. Esa faceta tira hacia atrás, como si Martín Garzo no acabara de dar el salto que considero necesitaría su obra para salir de una dorada aceptación de los tópicos, hermosos, sí, pero a una altura menor de la que había logrado anteriormente”.
Poco he leído de este autor pero podría repetir esto mismo, para salir de una dorada aceptación de los tópicos, hermosos, sí…Aunque, pensándolo bien, yo no soy nadie o acaso uno de esos chinos sonrientes con cara de jamón amarillo, adicto a las cápsulas del tiempo, esas que contienen, entre otras cosas, cuatro tomos del Quijote, alguna guía para forasteros y la vida en prosa de un general finalmente fusilado en México tras luchar en la guerra de la Independencia.
El cofre localizado bajo la estatua de Cervantes contiene 4 tomos del Quijote de 1819 y un Estatuto Real
Cuatro tomos de El Quijote del año 1819 y un ejemplar del Estatuto Real para las Cortes del Reino de 1834 en "extraordinario estado de conservación" son algunos de los documentos que contiene la "cápsula del tiempo" hallada bajo la estatua de Miguel de Cervantes frente al Congreso de los Diputados.
La exactitud es el vértigo
La sopa donde encontré a Landero con “Retrato de un hombre inmaduro” dio el relevo a Antonio Muñoz Molina con “La noche de los tiempos”. Lo bueno dura poco y lo único también. Estos escritores están arriba pero ni ellos pueden mantenerse con la efusión y efervescencia inicial durante unas pocas semanas continuadas. Para el resto hay que desentrañar al animal literario en canal, ojear y consultar bajo los platos servidos porque el espacio queda demasiado reducido junto a porquerías y biografías que simulan haber vivido. Pero no importa porque en estas fechas está abierto el supermercado las veinticuatro horas del día e incluso los sueños entran y salen rozando los dedos de las cajeras ahítas de sinfonías malditas y cuentas interminables. En una de esas colas aguardaba con una tira de cien nécoras congeladas y, por tanto, pegadas entre sí y alineadas en fila de a una, tal como lucecitas o banderitas apropiadas para adornar la calle de mis sueños más febriles. Entonces ocurrió, esa mano gritó una chica en voz alta y el muchacho que la acompañaba contestó, es el instinto, es que está enseñada y entonces ella le besó, muac muac. Retrato de un hombre inmaduro, la noche de los tiempos y otros muchos títulos culminaron el momento y decoraron la compra con un grado más de fría realidad en mi cabeza.
Es tiempo de títulos y selecciones de la última década. Una cuestión puntual por estas fechas y a la que uno se acerca sin poner demasiado empeño, entre otras razones, para comprobar de manera un tanto ilusa si uno ha hecho bien los deberes o si al menos no anduvo demasiado perdido por la senda elegida. La conclusión siempre se repite y la promesa también: caminar del lado de los clásicos y olvidarse del mundo.

Gregory Crewdson
Yo no comprendía
Mis intereses se han diversificado y eso supone, hoy más que nunca, ser maestro de nada, novela, cine, antropología, música... El mundo de la llamada novela gráfica también ha llamado a mi puerta y con el retraso propio de un recién llegado a otro mundo que siempre estuvo ahí, me rodeo de inconveniencias y lagunas donde balbucean no tan nuevos placeres, pues casi todos ellos vienen de la mano de la escritura y la palabra. Mi impulso me lleva a husmear la historia, corrientes y perspectivas desde que el género surgió o quedó impreso en papel de periódico puesto que, algo nuevo y sin embargo viejo en mi interior, se remueve con demasiada prisa. Las listas en este caso me sirven más que nunca de referencia y así, junto a los blogs y algunas revistas especializadas, remonto una montaña donde el placer por éste género, tras una larga hibernación, despierta en medio de un campamento base hace tiempo ya montado.

Gregory Crewdson
Debajo de las multiplicaciones
El conocimiento o es libre o no es y aquí es donde la wikipedia abre puertas y golpea barreras con o sin autorias intelectuales de por medio. Los renos de Papá Noel esperaban a la puerta del café, muertos de sueño y perdidos entre las palabras científicas y desoladas que escuchaban desde allí fuera. Dentro, mi café fue rodeado sin previo aviso por dos cortados, una caña y un ribera. Frente a mí un wikipedista familiar abogaba por ese conocimiento libre, algunos bibliotecarios y ciertas eminencias que seguirían haciendo grande la enciclopedia. Ahí estábamos como cada año, vertiendo palabras, más lejos que nunca de la fosa donde fue enterrado Lorca. Sorbo. Conocimiento. La Junta de Andalucía presupuestó en 60.000 euros la búsqueda de los restos del poeta y por añadidura del maestro Dióscoro Galindo junto a los banderilleros Francisco Baladí y Joaquín Arcollas en Fuente Grande. Parece ser que el único hallazgo fue el tapón de una litrona correspondiente a una horda de homos viator sin ninguna otra relación con el poeta que alguna posible lectura de ciertos versos sacados del Paisaje de la multitud que vomita: “… Esta mirada mía fue mía, pero ya no es mía,/ esta mirada que tiembla desnuda por el alcohol/ y despide barcos increíbles/ por las anémonas de los muelles…/ No importa la ausencia de cuerpos y restos porque enseguida han surgido nuevas posibilidades del tipo ya te lo decía yo e incluso otras razones más empíricas si cabe que lo sitúan en el Caracolar, la zona de Los Chalets, el barranco de Víznar y frente al cortijo del Pepino. A la espera de un nuevo repunte memorialístico y con el sobrante del dinero imposible de invertir en el estudio de cuerpos fantasmas o identificaciones genéticas se hará una instalación de arte y vanguardia en la zona excavada, además de erigir un monumento como homenaje a las víctimas de la guerra civil. En todo esto me asoma el estupor por la ventana y compruebo que ya no hay renos esperando. Al otro lado la barra infinita, frente a mi discurso, no hay sino vacio aunque la cuenta está pagada que es lo importante, como el conocimiento o incluso más, libre por supuesto, libre.

Símbolo que es realidad
El otro día me enseñaron una postal eléctrica y electrónica dentro del ordenador. En el centro había una cabaña idílica en mitad del bosque fantástico. Con sólo seguir las instrucciones y clickear sobre el objeto indicado, chimenea, puerta, ventana… se encendían nuevas y maravillosas lucecitas que finalmente culminaban en un final FELICES NAVIDADES al pie de la imagen. Esto me hizo recordar a Balzac, previo paso por Kiarostami, en su entrevista con Jean-Luc Nancy:
Esto me recuerda a una anécdota sobre Balzac, quien, en un Salon, se entretiene delante de un cuadro que representa una granja con una chimenea humeante en un paisaje nevado. Le pregunta al pintor cuántas personas viven en esa casa. El pintor responde que no lo sabe. Balzac replica: “Cómo es eso posible? Si eres tú quien ha pintado el cuadro, tienes que saber cuántas personas viven ahí, qué edades tienen los niños, si la cosecha ha sido buena este año y si tienen suficiente dinero para dar una dota a su hija. Si no lo sabes todo sobre las personas que viven en esas casa, no tienes derecho a hacer salir ese humo de su chimenea”.

Era el tiempo
Durante estas fechas llegan los inmigrantes y aquellos rostros que un día cambiaron de clima para ser nuevamente los mismos. Las batallitas son innumerables, baños caldosos en Karlo Vivary, paseos por Honningsvag (Noruega) y el eco de sus periplos, una vez más, retumbando en la cercanía del hogar. Ni son ni se sienten extraños en esta pradera donde los sueños se exportan como si fueran pieles de búfalos cazados desde el ferrocarril. Son afortunados. Somos afortunados.

Karlo Vivary
El oscuro quebranto del corazón
Las cabezas duras no perturban la paz interior de su dueño. Habrase visto cosa igual. De un brochazo despachan hasta el chiste más sutil como si fuera mosca o mosquito, ovni u herida dentro de un pensamiento que requiere ser pescado para salir a la superficie. Los cuerpos embuchados al vacío conservan parte de la fe con la que nacieron y cuando se deprimen es porque alguien ha puesto una alfiler frente al aderezo de romero y tomillo con el que tonifican su grasa. Pero en realidad no se trata de un alfiler sino del hilo conductor comprado a la entrada del laberinto, en el típico y extraño puesto de souvenirs.
Al escribir el adjetivo típico se me ha venido a la cabeza la respuesta con la que me describieron a una persona hoy por la mañana. Bueno, ya sabes, es la típica persona paranoica, ya me entiendes. Me dio la sensación de que ese tipo de personas, a tenor de su escueta y breve por evidente, respuesta, es de lo más común y abundante, sobrando explicaciones añadidas de cualquier tipo. Y ¿el otro? Volví a la carga. Bueno, ese es su esbirro, me respondió. Qué curiosas palabras para describir a una pareja cincuentona sin oficio ni beneficio, alejada del mundo del tebeo y la comedia, miembros, me imaginé, de algún partido misterioso u horripilante. Por ejemplo ese de Uganda llamado ejército de resistencia del Señor.
Más brochazos para decir exactamente nada, suplantar resúmenes o exámenes alejados de cualquier frontera racional. Qué lejos quedan de esas 3.648 páginas que consumen las memorias recién publicadas de Casanova. Claro que éste tuvo más tiempo para conversar consigo mismo y alargarse en las explicaciones de un monólogo que finalizaría mucho antes de alcanzar una senectud solitaria y achacosa en el castillo de Duchov. Casonava no fue Don Juan y las diferencias entre ambos claman al cielo, según los seguidores de uno y otro. Casonova, nos cuentan, prefería ser seducido y nunca se aprovechó de una mujer ebria. Casonava no era el Marqués de Sade ni el Choderlos de Laclos de “Las amistades peligrosas”. Recorrió cuerpos y países, enfermedades, blenorragias, herpes prepuciales, sífilis, momentos y reflexiones, llegando a huir de la cárcel veneciana de Los Plomos como muchos hemos soñado para con este mundo antes de considerar la imposibilidad de hacerlo sin enfrentarnos a el o a nosotros, gracias a la clásica cuerda hecha con sábanas anudadas. Nada de esto, de igual manera, les importa a los que pintan grueso sin ver las sutiles diferencias que siembran el vacío del mundo.

"El beso robado" Fragonard

Simetrías
La ciudad hierve en agitación y consumo. Las urbes que celebran estos días festivos se proyectan unas a otras representando un gran supermercado. Somos miniaturas dentro de un bello manuscrito que envejece por el mal uso y conservación. La biblioteca es el universo, obra facsimilar de una idea originada en la mente de un científico loco. Nadie que no haya podido huir por la puerta de servicio a tiempo se mantiene ajeno a lo que ocurre. Tampoco aquellos que, tras la comida, conversan sobre Emmy Noether, virgen y matemática germana, experta en física teórica y álgebra abstracta. Su desinterés por las modas y modales iba en consonancia con el desarrollo de sus teorías. El teorema que lleva su nombre dice así: la existencia de ciertas simetrías abastractas en un sistema físico comporta la existencia de leyes de conservación. O lo que es lo mismo, a cada simetría le corresponde una ley de conservación y viceversa. Alto ahí. Giro hacia la antropología económica y pongo los ojos en la reciprocidad, una de las tres formas de integración junto a la redistribución y el intercambio, con las que Polanyi explica la existencia de una economía estable en la sociedad. La reciprocidad en una sociedad denota movimientos entre puntos correlativos de agrupamientos simétricos. ¿Tiene esto algo que ver con las teorías de Emmy? Consulto las fechas que abren y cierran el paréntesis de sus vidas. Noether, 1882, 1935; Polanyi, 1886-1964. Entre ellos colocaría a unos cuantos más, Levi Strauss incluido. El manuscrito se ha cerrado por hoy. La ciudad no es mi ciudad.
Que suene Neil Diamond "Sweet Caroline".

Emmy Noether
suenan en ti grandes campanas
Supongo que mis exabruptos, sólo con las personas de confianza, torpedean ese espacio de no agresión que tanto reivindico. Un lugar ese que debiera servir si no de comprensión al menos de refugio y paz espiritual con sus chistes incoherentes y silencios aclaratorios. Pero la sensación de que el mundo se divierte relajando las formas pero no los fondos, en demasiadas ocasiones, me oprime el alma. Por ello insisto en lo de siempre, toda crítica debe conllevar una propuesta alternativa, algo serio y meditado. Esto debiera normalizarse en la cabeza de cada uno para que se abriera el debate y no la cortina opaca entre los tertulianos.
Ya sabemos que el disparate y el exabrupto son muy hispánicos y uno tiene cada vez más momentos de debilidad a través de los que esa herencia, tan poco razonable, penetra y exuda su valor sin necesidad de otros notarios certificadores que los amigos más cercanos.

De la entrevista en el periodico.com el día 21-12-2009 a Vincent Paronnaud, “Winshluss", ganador del pasado festival de Angulema:
–En sus 190 páginas conviven distintos estilos de dibujo y apenas hay texto.
–Yo amo el cómic y para mí el cómic es dibujo y no literatura. Trabajo sobre arquetipos como Pinocho, a través de los cuales denuncio la esclavitud infantil, la guerra y el capitalismo... Pero en todo eso no hay nada original, ya se ha contado mil veces; lo que me interesa es cómo se cuenta. Los distintos estilos de dibujo me sirven para contar una historia que es muy compleja.
–Compleja y durísima. ¿Es que para usted la humanidad está tan corrompida que no tiene futuro?
–Que no haya esperanza no quiere decir que no haya vida. Yo soy un hombre básicamente desesperanzado, pero no voy a pegarme un tiro. Estoy aquí, hablando con usted, no soy un ermitaño. Poder comunicar en un libro los temas que veo y que me preocupan es un placer para mí. Pero cuando el libro se acaba, se acaba. No hay moralina. No me gusta decirle a la gente cómo tiene que sentirse o qué debe pensar, ni que me lo digan a mí. Que cada uno saque sus propias conclusiones. Para esto tenemos un cerebro.
–¡Ah! Entonces no está usted tan desesperanzado.
–Quizá no del todo. Pero tengo claro que mi obra no existe para dar la razón a los políticos, ni para difundir ningún mensaje. A mí me importa la ética individual y no me interesa la moral colectiva. La moral es una imposición de los americanos.

Descender por el tacto a la raíz de ti
El campo está helado. Las berzas yacen peladas, coritas, al descubierto sobre la tierra fría. Las escarolas rizan el suelo mientras terminan de pudrirse. La nieve cubrió la tierra haciendo de ella una desaparición. Algunos están contentos porque la cosecha de remolacha resultó excelente. La clave y diferencia estuvo en la semilla que les recomendaron. Leo en sus ojos: la mejor lotería, el trabajo y la economía.

Miguel Calatayud
Quisiera un canto
Me contaron que el otro día alguien publicó una carta de agradecimiento y nostalgia. Su jefe y compañero dejó este mundo de una manera programada aunque repentina. Una enfermedad incurable sitió su cuerpo cumplidos los setenta. La carta viene a ser una oda de despedida, no sólo al finado, sino a los tiempos que fueron y ya no volverán. El escritor, algo más joven que su jefe, pertenece a esa otra generación sedentaria, moral y plácida supongo, nada que ver con estos tiempos donde el nómada fluye sin importarle mucho quien es, haciendo de cualquier rincón del mundo una oficina para estar en onda. Espero mañana poder leer la carta y comprobar lo que escribo. Mientras tanto esa sensación de no sintonizar con los que mueven y piensan el mundo también me invade el alma. Así coloco apuntes y miradas en lo que creo fui o entendí que era cuando amaba al mundo con más pasión.

Maurice Sendak
El lobo está en el bosque
Un pastor de Fuentes de Nava aseguró recientemente que setenta y siete ovejas de su rebaño murieron asfixiadas y mordidas como consecuencia de un ataque de lobos. Mientras tanto el museo de Historia Natural de Londres investiga si la fotografía ganadora de su prestigoso premio es una manipulación hecha por su autor, el abulense José Luis Rodríguez. Para muchos expertos lo normal hubiese sido que el lobo atravesase la valla en vez de saltarla tal como aparece en la fotografía. El pastor de Fuentes de Nava será llevado a declarar.

la desolación fecal del ser
Parece que los dementes dan señales de vida un tanto hiperbólicas a tenor del abrazo frustrado contra el papa antes de la misa del Gallo. Hace unos días no fue tal afecto de cariño contra Berlusconi lo que propició un discurso similar sino el golpe de gracia de un frustrado torero que entró casi a matar empotrando el souvenir de la catedral de Milán en el rostro descompuesto de Berlusconi. El zapatazo que un periodista lanzó a Bush dio el pistoletazo para inaugurar este peligroso entretenimiento con el que el psiquiátrico ha abierto su particular veda contra el mundo. Siempre se dijo que hay más locos fuera que dentro y ahora, sencillamente, se confirma la regla.
Pero no todos los dementes se lanzan al vacío en busca de ídolos o iconos de barro a los que tocar por unos instantes. Les hay quienes de una manera más sutil dan órdenes dementes hacen leyes e incluso versos dementes como aquellos recogidos en el libro homenaje a Miguel Hernández, recientemente publicado con la ayuda del ayuntamiento de su pueblo natal, Orihuela:
“Esperanza no te rindas y planta cara
a cualquiera que nos lleve a la derrota
a Gallardón y al leonés que nos gobierna
de una forma suicida y manirrota”
Hay quienes sostienen museos dementes como el creado en Lima gracias al material incautado a los terroristas de Sendero Luminoso. Allí podemos ver alfombras, medallas, las lentes de Abimael Guzmán, ideólogo y jefe del grupo, los medicamentos tomados por éste, etc. Se trata de una especie de memoria histórica surgida sin mucho protocolo que podría muy bien acompañar, en una guía universal, a esos museos y barracas de feria con las que nos divertimos, hacemos turismo o miramos en el espejo pensando lo que fuimos y seguiremos siendo.
En realidad la demencia siempre nos ha acompañado aunque ahora, las células individuales de la locura, son más fáciles de conectar. Por ello, sin necesidad de formar un grupo armado, el planeta palpita en alerta continua como si centenares de organizaciones terroristas se expandieran a través de imágenes y sueños. Nosotros somos ellos en latencia y perfectamente desorganizados.

El cardenal Roger Etchegaray, de 87 años, será intervenido de una rotura del cuello del fémur como consecuencia de la caida sufrida ante la perturbada Susanna Maiolo. La mujer logró agarrar la punta delantera del palio del Papa (un escapulario largo de lana sobre la casulla), lo que le hizo caer hacia delante sin mayores consecuencias. No podemos decir lo mismo del cardenal Etchegaray, una de las pocas eminencias que se movía por Roma en taxi o autobús, prescindiendo de coche oficial.

Ser o no ser
“Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”
“La vida es sueño” Calderón de la Barca
Ya está aclarado lo de las puñaladas que hace unos dias se repartieron en el Cristo. Si al principio no me pasaron inadvertidas porque recogí como mero juego los recortes del periódico para entregárselos a una vecina hacendosa de dicho barrio, ahora, con grandes focos deslumbradores y muy poco etílicos, entre plato y plato, el juego se abrió de labios para narrar la verdadera historia. Debo aclarar que estas cuestiones suelen ser tratadas y desentrañadas desde hace siglos en las cenas con los amigos, como si hubiésemos estado allí para contarlo que se dice. Tres puñaladas a un rumano fueron recogidas por la prensa como un ajuste ideológico entre dos muchachos extranjeros. Pero aquello no fue sino la conclusión de un ataque racista culminado por algunos neonazis menores de edad residentes en esta ciudad y la cercana Valladolid. Al principio parecía que pegaban mal, en los costados de la cazadora, hasta que un pequeño empujón en el pecho hizo caer a la víctima sobre el asfalto. Fue allí donde se dio cuenta de que esos malos golpes no eran sino puñaladas rojas y arrebatadoras de vida. Los versos de Miguel Hernández descorcharon otra botella en aquellos instantes y hasta el techo llegaron sus versos “Un carnívoro cuchillo/ de ala dulce homicida/ sostiene un vuelo y un brillo/ alrededor de mi vida./ La víctima, días antes, les había reprendido cuando en un bar del barrio se encontraban montando escándalo. No necesitaron más. Plataformas de izquierda y derecha quisieron reivindicar la paz y el rechazo de semejante conducta en una manifestación, algo que, hubiese podido revolver aún más las aguas y una vida presa de su destino. En el hospital se lo dijeron, muchacho, has salvado la vida y con ella a cuestas no le ofrecieron oro, incienso y mirra sino un chupete y un babero porque aquel niño había vuelto a nacer.
Frente a la bandeja de nueces que traje del pueblo, nuestro sumo sacerdote hizo el oficio con una casulla morada sobre el jersey, fruto de la abundancia y torpeza del momento. Con gesto solemne recogió una nuez y la elevó entre las manos. A continuación recitó a Hamlet:
¡Dios mío! Podría estar yo metido en una cáscara de nuez creyéndome rey del espacio infinito, si no fuera por las pesadillas que tengo.

Pierre Gonnord
Sauces del tiempo rotos
Una obra de arte puede producir efectos colaterales en el espectador que la observa. En ello influye el clima interior y el mundo exterior. Es Navidad y el cuerpo se resiente de familias y olores intensos a comida. Esto también influye a la hora de repensar lo que hemos hecho con nuestra vida. En frente, muy lejos de cualquier bandeja, una película, un cuadro, una novela o un verso a contrapie ha comenzado a barrenarnos con la firme intención de acomodarse e instalarse entre la grasa que se va quedando dentro. Soy un resto en terra sigillata aretina dejado por la Legión IV Macedónica. Un fragmento de lo que puedo ser.

rumor de uñas en la eternidad
Hemos tenido que poner una película en Navidad, dijo un socio del cineclub y al decirlo de esa manera expresó una labor y un proyecto en el que cree y trabaja. El cineclub es de todos pero algunos le sienten más suyo y gracias a ello, funciona. Extiéndase el ejemplo a cualquier labor o empresa medianamente altruista pues no hace falta recordar que nadie en el cineclub cobra un duro por hacer y deshacer para que cada semana la caverna se vuelva a llenar de imágenes y sombras humanas. Le hemos tenido que… no he podido hacer… Y con este tipo de frases demostramos donde estamos, más allá de los oficios y beneficios con los que repetimos, sí, las mismas palabras, pero en hueco y de manera impertinente.
Luego están los que tienen la boca sucia y se quejan con razón porque les han cambiado de sala o no se han respetado lo que llaman sus derechos. Exclaman a los cuatro vientos y abren más que nunca los ojos porque, se supone, les ha indignado la nueva ubicación. No veo en ellos sino a tiranos en potencia que tanto o peor harían en un caso similar con el fin de sacar sus cuartos, sin saber exponer otro diálogo que su cara ancha cargada, nuevamente, de razón. La razón del vulgar vestido de poder.
Ni en estos días hay tregua porque nadie la tiene con nadie. Eso lo dice uno cualquiera, alguien vestido de sombra, desesperado y aturdido mientras espera el tratamiento de quimioterapia en un hospital. Alguien que se ha dejado los informes olvidados en una silla de la entrada junto al móvil que le servirá a otro paria, de inmediato, para calentarse la lengua y los pelillos que le salen del culo porque en ese momento para él es Navidad.

Sophie Taeuber-Arp
Justicia
Buscamos justicia y entre los libros he encontrado esto:
Algunos mueren también de heridas de flecha, pues es frecuente que los cerdos invadan los huertos y sean perseguidos por los propietarios de éstos. En 1963 ningún cerdo murió por esta causa entre los tsembaga, debido a que-según los informantes- casi todos los huertos estaban separados de las zonas de residencia por un arroyo de escarpadas orillas y fuerte corriente. Pero me llegaron noticias de que seis animales habían sido muertos así entre los vecinos tuguma a lo largo de ese mismo año. Los ánimos se caldean cuando se producen tales muertes; es probable que el dueño de un cerdo muerto atente contra la vida del propietario del huerto, de su mujer, o de uno de sus cerdos. Si por fin se llega a un arreglo pacífico, la carne del animal muerto se reparte entre los parientes agnados de las dos partes en conflicto, que podrán distribuirla entre los demás. El propietario del cerdo muerto tiene entonces que reparar la cerca rota por el animal al entrar en el huerto, y el propietario del huerto tiene que regalarle un lechón que sustituya al cerdo muerto. Cuando el cerdito crece es sacrificado, y ambas partes se reparten su carne de forma equitativa, según cuentan los informantes.
“Cerdos para los antepasados” (Pg. 89) Roy A. Rappaport

El residuo que sólo nos deja lo que ha sido llama
Afortunadamente toda la lluvia tuvo que caer por la mañana. Un parabrisas gigantesco despejó la tarde y el paseo entre amigos, libros y adoquines. ¡Qué bello es vivir! podría haber gritado mientras peinaba librerías y páginas que me descubriesen algo que sólo puedo encontrar dentro de mí. Somos adornos navideños, más o menos horribles, inundando las calles con los ojos y la calderilla suficiente para comprar pequeñas cosillas, pecios hundidos en una estantería, títulos olvidados y las más de las veces reediciones de clásicos que vuelven por Navidad. Para leer al anochecer es el título de una selección de cuentos fantasmagóricos escritos por Dickens. Para leer durante el viaje, dormido y entre esas uvas que nos muestran el camino del año nuevo.
La mañana me despertó con una espantosa y no menos sobrecogedora noticia. Si en Enero de este año que ya concluye aparecía en los medios la muerte del historietista, guionista, redactor, organizador de salones de cómic y editor entre otras cosas, Claude Moliterni, ahora son unas imágenes espantosas las que nos ofrecen y transmiten una buena parte de ese terror que Dickens recogió en sus cuentos de fantasmas. El pasado 8 de Diciembre aparecían tirados en la calle, documentos, objetos y tebeos pertenecientes al finado. Toda una vida arrojada a la basura y al olvido que muy bien podría culminar esos cuentos publicados ahora por la editorial Impedimenta.
Si Flaubert respondió, Madame Bovary soy yo, un temor de vísceras y vuelos bajos me hace pensar en mí como un alter ego anónimo y desconocido de Claude Moliterni.

http://www.bdgest.com/forum/urgent-choses-privees-de-claude-moliterni-jetees-dans-la-rue-t41931.html
Viento del noroeste moderado
Llegadas estas fechas en Carrión de los Condes se entregan los premios “boinas” solidarias. La Hermandad de Damas y Caballeros Nuestra Señora de Belén en el apartado de colectivos y D. Lorenzo Merino Pérez en el individual fueron los agraciados. No hace muchos días alguien me dijo, literalmente que, por esos pagos, caían copos como boinas. Ah, mis queridos Decibelios, cuántos amigos os cantaron y ya no están aquí:
BOINA
Boina, sobre mi cabeza,
Boina, vieja compañera.
Haga frio o haga calor,
Esté nevando o haga sol,
Caiga agua o granizo,
¡Siempre!
Boina, tapa mi cabeza,
Boina, cuando el sol aprieta.
Haga frio o haga calor,
Esté nevando o haga sol,
Caiga hielo o granizo,
Siempre boina.
Haga frio o haga calor,
esté nevando o haga sol,
Caiga agua o granizo,
¡Siempre!
Boina, sobre mi cabeza,
Boina, vieja luchadora,
Boina, siempre me acompaña,
Boina, amiga para siempre.
De su disco “Vacaciones en el Prat” - Decibelios
Pio Baroja
Cada distancia tiene su silencio
El año termina y con él los mejores deseos de la década. Hago con ellos una lista que cuelgo alrededor de mi cuello junto a los restos de películas, novelas o pensamientos que de cualquier modo nunca mejoran las credenciales para con los que me rodean. Yo soy el que fui, pienso y siento tal como pensé o sentí ante los ojos que llenan las viñetas por donde siempre he paseado. Si hiciera promesas para empezar el año antes debería arriesgarme a creer en ellas sin miedo a caer. Sin embargo aún no soy Dédalo aunque ya he empezado a construirme un laberinto. Más adelante vendrá lo de las alas y el vuelo no muy cerca del sol. He aprendido la lección, sé quien es Teseo, Ariadna y el Minotauro. Miro al cielo y digo, no me quemará las alas. A mi lado pasan corriendo miles y miles de personas porque el volcán Mayón, también llamado "el cono perfecto", en Albay (Filipinas), está a punto de entrar en erupción. Pronto un río de lava se abrirá paso tras ellos. Miro al suelo y digo, no me quemaré los pies. Cierro los ojos. Daedalus da nombre a un cráter en la cara oculta de la luna.

Un ave vuela sobre una mirada
Unos celebrarán que se acaba el año y otros que empieza el nuevo, dependiendo de si hubo naufragio o sosiego en las trescientas sesenta y cinco olas de mar sobre las que surfeamos poniendo rumbo a lo desconocido. Sobre esta última frase tan larga he abalanzado mi cuerpo pensando no en olas sino en saltos de esquí. Dentro de poco, aferrado a un sillón, sin otro champán que unos ojos burbujeantes salidos de una botella, sentiré a Nykänen, el finlandés volador, traspasar mis dos hemisferios cerebrales. Aquel campeón de los ochenta hace ya mucho que vendió sus medallas y en el descenso iniciado no cesa de ofrecer saltos de gran magnitud, como digo, a uno y otro lado de mi cerebro.
Voy a celebrar con rutina y sin pasión alguna esta travesía donde el único secuestro a temer es el que pueda hacerme a mí mismo, fruto de tensiones y conflictos con los que, bajo propiedad privada y bandera utópica, intento deslizarme transportando células, neuronas, tejidos, nervios y otras materias peligrosas a través del océano.










