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Actúa sin actuar
Un buen caudillo militar no usa de las armas,
un buen guerrero no se deja llevar de la ira,
quien sabe vencer a su enemigo no entabla con él combate,
quien sabe usar a los hombres se acomoda debajo de ellos.
A eso llaman virtud del no-luchar.
A eso llaman usar a los hombres,
a eso llaman entrar en armonía con el cielo,
y es ley desde la remota antigüedad.
El libro del Tao
Aquí dentro se respira poco Tao y si alguna vez pareciera que se tienta esa filosofía con la punta de los dedos es que se respira el miedo que conlleva el no actuar. Para evitarlo es recomendable dejar bien claras las figuras en el tablero y haber apostado incluso la piel sin ningún sentido, sólo por reafirmarte ante el grupo como individuo (he visto pelearse a muerte por una moneda de diez céntimos; no era la moneda lo que estaba en juego aunque sólo se reclamaba eso).
En este juego las traiciones son parte de la acción (a veces maquiavélica, sólo a veces) a favor del fuerte y sin considerar un futuro lejano que pueda dar la vuelta a la sartén. A eso lo llaman virtud del no-luchar pero tampoco es el Tao porque la ansiada armonía nunca llegará con el engaño hasta el fin de los días. Aquí la venganza es un plato común y evidentemente, frío. El refrán arrieros somos y en el camino nos encontraremos se evidencia porque el traicionado sale al atajo como el lobo al encuentro de caperucita, la quita las bragas y la empala con la escopeta de cañones recortados. Aquí, el plato frío es el favorito de muchos y lo único que les mantiene vivos con esperanza.
La humanización de lo infrahumano en el hombre es la aventura de la vida, algo que se aleja del modo en el que el homo economicus triunfador (o aspirante y nada reflexivo) confunde, y evidentemente el homo prensus o preso entre estas cuatro paredes.
Pero aquí tenemos tiempo, ya lo he dicho más de una vez y con él, con ese ansiado botín sólo hay dos opciones, llenarse de odio o alimentar la serenidad de espíritu.
![[relojes[1].jpg]](http://bp1.blogger.com/_N39_PKn9LWM/Rlbl4rrDNYI/AAAAAAAAAFI/ugLEz8NFg2M/s1600/relojes%5B1%5D.jpg)
Aún cimbrea de sombras una danza salvaje
No se sabe por qué de repente un espíritu malsano decide cambiar de hogar para alojarse bajo la piel de uno o mucho más adentro (En la prisión esto no tiene por qué suceder un lunes). Así, este efecto cobra un protagonismo dominante sobre el resto de células, bacterias y hongos con el fin de crear nuevos discursos e información, o sea, envenenando la sangre hasta sentir un extraño sentimiento de náusea vomitada por un Dios harto de humanidad. Todo lo que normalmente cansa y se dispone como las líneas continuas de una carretera en las horas del día llega a cementar eon todo su peso. El rostro, ajeno a estas transformaciones, emite una expresión de desánimo equivalente a la moneda de cincuenta céntimos que un funcionario arroja a la máquina de café (para mí uno sólo). Las cejas son de plomo y los párpados cobran vida de manera independiente, uno baja mientras el otro sube. El corazón parece templado pero la sensación no es esa. Pudiera parecer que con cualquier excusa, una mala contestación o una buena, daría igual, bastaría para lanzar el percutor hacía su objetivo, la furia contenida a punto de convertirse en liberación.
Lo mejor es golpear a alguien pero como digo, el rostro me delata y me hace refractario a toda compañía. Dos puñetazos sobre la pared de la celda me inyectan el tranquilizante necesario. Una mente sana puede soportar infinitos conflictos (sucesivos).

El seudo funcionario de la Procuraduría Federal de Protección al Consumidor, Roberto Adrián López Hernández, de 44 años, de origen incierto, fue detenido alrededor de las 13:20 horas del pasado miércoles al momento en que trataba de extorsionar a unos comerciantes con la cantidad de veinte mil pesos
Poco después de las 22:30 horas del pasado miércoles los elementos policiales municipales y estatales lograron la captura de Ramón Norberto Ruiz Silva (a) “El Norbi” y Christian Antonio Vázquez López, de 26 y 24 años, momentos después que con una escuadra de grueso calibre trataran de despojar del dinero de las ventas al encargado de un expendio cervecero
Los días en un cerco instantáneo
Su cuerpo debía ser una olla a presión, los ojos garbanzos morados, una berza la cabeza, morcilla su carne, tocino su pensamiento, algún que otro hueso, tres cuartas partes de caldo, chorizo retirado de profesión. El piedra había recobrado la serenidad después de aquel día de bufidos y violencia que a todos nos parecía lejano. Desde entonces no había recibido otra visita que la de un capellán. Éste le había colocado dos filacterias sobre la cabeza y el brazo izquierdo. Dentro iban las instrucciones o máximas de la liberación. No explicó nada más.
Lo cierto es que ayer en el desayuno se oyó un fuerte golpe contra el suelo. Algo se había caído, los pasajes, las cajitas, el Piedra en toda su extensión. Dos enfermeros necróticos le tomaron el pulso y se le llevaron a la enfermería. Su tensión estaba por las nubes.
Filacteria se refiere a unas pequeñas envolturas o cajitas de cuero donde se encuentran o guardan pasajes de las Escrituras en la religión judía.

Así la mar elige sus naturales víctimas
Cuando necesitaba encandilar a una mujer la invitaba a un buen restaurante. La pose de galán seguro, calcomanía del más puro Bogart bastaba. Luego venían unas frases ambiguas que había leído en algún sitio o visto en una película. Algo así como el todo es la abstracción de las partes y necesitas de ellas para lo bueno y lo malo. Con el humo del cigarro hacía un par de aritos y preguntaba ¿crees en la reencarnación? Sabes, podía continuar, en una ocasión conocí a un tipo que cuando iba a ahorcarse le inundó un fuerte aroma a romero que le transportó a un pasado lejano. Cuando volvió de su pensamiento decidió postergar el acto y esperar su próxima reencarnación en lombriz. Parece increíble que con esto se obnubile a una joven princesa de la vida. Luego un pequeño palo a un bar, el buga de un cualquiera y al final la digestión sobre el acantilado, el monte o la orilla del río. Es importante la impostura y si ofreces un buen plato, una conversación insuflada de hidrógeno con un filete hecho a soplete, se puede postergar ese momento de desesperación en que el cuello añora la rugosidad del último trago.
Yo no era nadie. Después he conocido a gente importante y sin excepción actuaban de la misma manera en una nube de éxito. Sólo yo estoy aquí.

La mangosta
Cada vez estoy más seguro de que el pugilato es la más veraz de las artes. Una vez alcanzado el cuadrilátero se sortean las esquinas y sintiéndose centro de atención lanzan un escupitajo hacia el contrincante. Todo lo que había que decir se expresa gracias a la mala sangre que se echa por la nariz, boca y cualquier otro cráter que se abra con esa intención. En cambio, los intelectuales, los artistas incluso, son más narcisistas, sibilinos y sibilantes. Eso les distingue, les da la vida y la foto. Son incapaces de arreglarlo a hostias porque son educados. Su manera de pelear es otra y nunca tienen bastante. Sus palabras también son su cárcel.
La mangosta (Derek Walcott)
Me ha mordido y tengo que evitar la infección
si no, estaré tan muerto como las narraciones de Naipaul
Lee sus últimas novelas, verás
qué quiero decir
Una letargia, casi obscena,
el modelo es Maugham, más soporífero que el de Dickens
Los ensayos son más mordaces
como pollos de corral que picotean, pero
cada frase punzante es veneno
desde que hizo de este tramposo estilo
una prisión
Los argumentos son forzados, la prosa
sedada y tonta
El antihéroe es un gilipollas llamado Willie
que carece del conflicto de un Waugh o un Lawrence
y gimotea con el auto aborrecimiento de su autor
Y ningunísimo asunto
No hace tanto estuvo aquí uno de esos doctores y catedráticos que viven alejados del suelo y la naturaleza. Había escrito unos textos crípticos y apergaminados dirigidos a miopes solitarios y taciturnos que persisten en alcanzar conocimientos pese a que no coticen en bolsa. No sé exactamente qué le pasó pero había sido el primero en huir, dejó a un lado todas sus teorías y éticas sin importarle nadie a su alrededor. Al llegar al aeropuerto le visitó la acción y le descompuso. Todo su parlamento quedó anulado. Había querido ser otro tras esas páginas con sus programas de género e inmigración.
Cuando le reconocí me acerqué a él para decirle algunas palabras. Por un momento su rostro pareció humano y gentil. Le pregunté si uno de sus libros trataba sobre lo profundo y lo superficial en lo cognitivo y lo lingüístico. Sonriente y manso asintió con la cabeza de cordero. No sé qué esperaría con mi proximidad, rápidamente le espeté: han tardado en traerle por semejante publicación. A continuación le di la espalda y marché. Pronto le trasladaron a otro Penal.

Bill Brandt
Objeto de coartadas es el tiempo
La única puerta de salida se abre hacia dentro

MARC CHAGALL “Paris a través de la ventana”, 1913.
La oscuridad en silencio me apagó
Sueño despierto. Penetrar en una cueva oscura con la intención de descubrir al último neandertal reumático, confundir su forma, apartar la maleza para encontrar una de sus muelas, acariciarla para tocar el tiempo en la cueva oscura bajo la cintura.

Los fósiles humanos de Gran Dolina (Atapuerca) representan al menos seis individuos con diferentes edades de muerte: niños, adolescentes y adultos. Su acumulación en el lugar donde fueron encontrados es consecuencia de un acto de canibalismo. Se trata de la más antigua evidencia conocida de antropofagia.
El dolor petrificó el umbral
Es complicado conciliar los cuerpos y las mentes que se repelen y a las que se obliga a convivir en un espacio mínimo. El lema es el mismo, no existe otro objetivo común que el de la supervivencia y éste es un juego solitario. En la construcción del canal de Panamá se emplearon hasta 600 explosiones diarias de dinamita para unir los dos océanos y hacer transitable un espacio difícil y de gran belleza. Se llegó a crear el lago artificial más grande del mundo, el lago Gatún. Esa unión fue más fácil que un posible acercamiento entre dos humanos bípedos que piensan de manera diferente. Encerrados en cada hábitat de pensamientos las mentes llegan a sentir esas mismas explosiones lanzadas por el enemigo. La piel se hace montaña infranqueable y la sangre se convierte en otro gran lago lleno de barquitos de papel que son las ideas a la deriva con la razón por bandera.

Se ha vuelto gris el mármol de los antepasados
Aquí es más complicado divisar el final de una época, la propia. No adivino cuántos son los supervivientes, los náufragos, los esfuerzos de los padres malditos por la plaga divina que asoló sus entrañas. Muchos de los sacrificios fueron tan inútiles como un casco azul en Darfur.
Cuando salga vagaré por esos paisajes negros de las viejas fábricas, las calles sin asfaltar, la orilla del río, algún árbol que permanece en la memoria, una conversación llena de nieve, lejanos días con el mundo por montera.
Tomaré un café en cualquier bar y a través de la ventana veré a uno de esos niños saltando por donde hace no tanto cabalgué desbocado y fugaz.
Cuatro delincuentes ahorcados al sur de Teherán el 5 de septiembre de 2007
Las Horas van febriles, y en los ángulos abortan rubios siglos de ventura
"El literato de puerta cerrada no sabe nada de la vida. La política, el amor, el problema económico, el desastre cordial de la esperanza, la refriega directa del hombre con los hombres, el drama menudo e inmediato de las fuerzas y las direcciones contrarias de la realidad, nada de esto sacude personalmente al escritor de puertas cerradas".
César Vallejo

Las ceremonias me desasosiegan
Se oye el rumor de que quieren hacer algunos campeonatos de mus, parchís, algo de teatro también. Están dispuestos a ayudarnos para que pasemos mejor el tiempo, cualquier cosa para que la mente tenga otra cosa en que pensar.
No me parece bien, esto es lo que es y lo que pretenden se me imagina otra forma de consumo para bestias encerradas. Nos ofrecen lo que quieren para que elijamos y nos divirtamos. Yo no necesito ningún juego, en mi cabeza se plantean batallas con cientos de muñecos, réplicas perfectas de soldados de la segunda guerra mundial y así se lo he dicho al funcionario encargado. Quiso hacerse el listo y me dijo que ya era mayorcito para jugar con esas cosas. Le respondí que no eran muñecos sino soldados y además, ¡son mis hombres! Le grité. Se alejo confuso. No me ha vuelto a dirigir la palabra.

Prisión argentina (Colonia Nacional Montes de Oca)
CODICILO DE POETA
Os lego, amigos, sencillamente,
los tres humildes quehaceres de siempre:
vivir (y comer) con decoro cada día;
si podéis, encauzar codicia y lujuria;
pensar ( creer o dudar )
en la certeza y las hipótesis
de la muerte de la carne
y la vida nueva del alma.
No hay nada más que hacer; y ya basta.
El resto es literatura.
Pere Quart
Las sendas de nuestra mente buscando plataformas firmes, épocas duraderas, construyendo en el aire...
Es importante definir el camino a seguir. Insistir en esa opción y no quedarse deshojando margaritas a la orilla. Pero he conocido a quien pasó por este mundo sin otro rumbo que el de vivir sin oficio ni beneficio, sin otra meta que la de embriagarse de naturaleza, sin importarle ninguna dirección. El camino era él, estaba dentro el mar y la tierra, la ceniza de las hogueras y los cigarros en espera, los primeros parpadeos de la humanidad que todavía dejaban entrar el asombro y la condescendencia.
Se consideraba un fruto de la vida que algún día caería sin decir adiós, prólogo de la siguiente estación.

David Aja
Escribiré mis olvidos
Los relojes se han parado hace tiempo. Las noches suceden a los días pero aquí siempre es la misma hora.
En permanente diálogo interno éste es el lugar apropiado para despertar los fantasmas y sacar conclusiones con anzuelo, como se ha hecho siempre, sin redes de arrastre ni de deriva. El cebo vivo no se mueve, espera.
“Mira que si sigues con el quejío te entro al abanico, donde los maricones, para que te llenen el culo de leche.- Y bañándole con el plomo de los ojos le metió un cabezazo que le crujió la nariz- “
Montero Glez “Pólvora negra”

La policía brasileña inició este viernes (13-6-2008) una operación conjunta con la interpol para evitar que salgan del país las cuatro obras robadas de la pinacoteca de Sao Paulo:
- Los grabados de Picasso: "El pintor y su modelo" (1963) y "Minotauro, bebedor y mujeres" (1933)
- Un dibujo del lituano Lasar Sagall
- Un óleo del brasileño Emiliano Di Cavalcanti: "Mujeres en la ventana" (1926)
Ser humano es asistir al gran baile de los límites...
En ocasiones es como si esto fuera una encrucijada de caminos. Nada puntuales acudimos desde nuestras celdas para celebrar en aquelarre el fuego extinto de los días. Los caminos son los mismos pero diversos y para alguno, aunque se vea libre, ya siempre se harán a pata. Detrás le seguirán un ejército de soldados (o de ideas hechas mayonesa) valorados en mil quinientos euros.
Alguien dice me ha salido una cana aquí y en París, una arruga en el entrecejo preparados listos y vaciamos las botellas de champú dentro de los cuerpos, las sustancias que nunca faltan entre estas rejas. Tumbados en el suelo nos embriagamos sin poner al descubierto nuevas islas sobre el mar que atravesamos a bordo del Covenant, ese bergantín que Stevenson dispuso entre las hojas de “Kidnapped” (Secuestrado).
El pequeño festín da fe de nuestros cambios adaptados a la ira del destino, nadie pretende fugarse, nadie va a cambiar de vida ni a explotar más de lo que parece. La novedad es la rutina repetida en esas celebraciones carcelarias aunque nunca se sabe si el temperamento linfático de un Mateo Morral se está creando a base de horchatas, cafés y esa música de verbena, la misma de siempre, entrando por la ventana de los sueños.
…
¡Tú fuiste en mi vida una llamarada
Por tu negro verbo de Mateo Morral!
¡Por su dolor negro! ¡Por su alma enconada,
Que estalló en las ruedas del Carro Real!...
Rosa de llamas – Valle-Inclán

¡Cuánta importancia porque estuvo unos días en el vientre de la ballena!
EL MARQUÉS
¿Son versos, Rubén? ¿Quiere usted leérmelos?
RUBÉN
Cuando los haya depurado. Todavía son un monstruo
EL MARQUÉS
Querido Rubén, los versos debieran publicarse con todo su proceso, desde lo que usted llama monstruo hasta la manera definitiva. Tendrían entonces un valor como las pruebas de aguafuerte. ¿Pero usted no quiere leérmelos?
Ramón del Valle-Inclán, Luces de Bohemia

Hay que volver a vivir entre la piedra y el cielo
Las crisis son para pasarlas con el certificado correspondiente. En ocasiones es el de defunción y entonces un sobrino-primo heredero y buitre desplegará alas en el sepelio a lomos de un buen seguro de muerte.
Aquí dentro se vive en un estercolero de miserias siempre vivas y fervientes resultado de una quietud inusual y austera, imprescindible del todo para sobrevivir. No es que no haya quien use de poderes y móviles en la celda de al lado, que les hay, pero entonces la crisis no es tanta y parece que están libres en una oficina sin tiempo para la familia ni para eso que llaman buena vida.
Las crisis afectan porque tienen peso de baldosa y luz cegadora de atardecer. Cuando se ocultan ayudan al vestuario y cubren la piel de manera impertinente y social, nada más común. A veces creo que el mundo es una crisis y todos están en ese punto permanente balanceando la cabeza de tigre en la parte trasera del coche.
La escena puede terminar con la huida, es cierto, con lo de siempre o con un peregrinaje hacia lo desconocido. Esto es lo más caro pues no hay precio ni destino en el que valga más fingimiento. Los que eligen esta opción, rito de paso, y sobreviven malheridos, esos, son los únicos triunfadores.
En esta pensión muchos esperan volver sobre sus pasos para regresar al mismo punto en el que nos encontramos. Lo veo en sus ojos.

Ficción - Cesc Gay -
El mundo me recuerda a Cantinflas
Para recordar lo que fueron unos veranos de anodina perdición relleno el estómago con todo tipo de psicofármacos. Esto no quita para culminar con el brindis del alcohol fabricado por Sir Andrews. Es un profesional. Se vale de un buen azúcar, agua corriente y levadura todo ello subiendo y bajando por el alambique fabricado con unas mangueritas de suero y unas resistencias. El licorcillo resultante me ayuda a volver a los veranos en que la calle era un libro de aventuras. Pasada la hora marcada no había prisa, ni labor, ni sol de amanecer llamando a la puerta. Sólo el pálpito del instante resucitado con las voces de padres y vecinos haciendo nuevas rajas en las paredes.
Esta manera mía es como una celebración de los días a la que riego y dejo renacer una tarde a lo sumo sin ningún otro motivo. Dentro de mi cuerpo todavía hay fuerzas para instaurar festividades que nada tienen que ver con las que señalan ajenas instituciones o rigurosos calendarios colgados en la pared.

Prisión de Malawi (Joao Silva - New York Times)
El universo vive solo
Cazar a la existencia solitaria,
y adornar con su piel nuestra esencia mareante...
J.Lizano

Inocencia:/ todo es inocente:/ he aquí la tragedia.
No quiero irme por el corner como si me hubiera puesto de metapeid o de burbujas:
Todos fallamos al basto, tic tac tic tac, y así es si así nos lo parece. Ese es el tembleque de un menda que se ralla frente al espejo porque está petao (Freud fue un psicodélico petao). De repente la justa nos empapa, se pone lupas y le damos a la manivela tirados en una baldosa rota y créeme ¡pum! que la malaria también se pasa y el puño machacado y el ojo negro que le da al chuflo cuando quiere porque la vida entera es un siroco.
"...Mi soledad en la cárcel era total. Es menor ahora que hablo de ella. Entonces estaba solo. Por la noche, una corriente de abandono me arrastraba, inerte. El mundo era como un torrente, como un rabión de fuerzas reunidas para conducirme al mar, a la muerte. Tenía yo la amarga alegría de saberme solo. Siento nostalgia del siguiente ruido: en la celda, mientras mi mente vacía se dejaba llevar por ensoñaciones, un preso se levanta y camina arriba y abajo, con paso siempre igual. Mi ensoñación sigue siendo inconcreta, pero este ruido (en primer plano, por lo concreto que es) me recuerda que el cuerpo que sueña, el cuerpo del que mana la ensoñación, está en la cárcel, prisionero de un paso claro, súbito, regular..."
"Diario del ladrón" Jean Genet

Banda aparte
El universo tiene prisa
“Si entre muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú, en un fanático.”
Ryszard Kapuscinski.

Clavadas en la piel todas las uñas...
Con el paso de los años muchos presos se bañan en un silencio natural imponente, de hielo ártico. Nada les afecta, ni una guerra, ni una amenaza, ni un castigo. Lo exterior no existe y lo interior acumula arena en un desierto. Parecen haber alcanzado un país extraño tras una catarata oculta en el corazón de un bosque. Al Lacas le pasa algo de eso. Ya le han amputado una pierna y ahora le plantean cortar un dedo de la mano. Él no dice nada, su opinión apenas importa, como si su cuerpo no fuese suyo y contemplase impertérrito un continuo despegarse de sí mismo. En otra ocasión le añadieron una pieza, creo que fue una prótesis de cadera. Tampoco dijo nada. Sus ojos de rana, azules, se mueven sin mirar a nadie, van más allá, hacia un futuro y un pasado extraño. No sé qué tipo de sentimientos le puede remover la sangre y por qué se empeña en seguir viviendo. Sé que no reza y ha perdido cualquier esperanza en este bosque de presos que no deja ver la cárcel.
Es un testigo excepcional de su tránsito, paso a paso, ante sus ojos, él mismo va desapareciendo. Tal vez sea eso.
"Entre la pena y la nada, elegiré la pena. Y tomaré el dolor, si la alternativa es nada."
William Faulkner

Giacometti (1951)
El jardín está en mí
Digo que hace frío y me refresco la lengua con las palabras de hielo que dicen tengo frío en este lugar, voy montado en un iceberg, viajo, tampoco se está muy mal. Dejo el hielo, salgo del metro, me miran los escaparates y me fulmino con el pensamiento porque ya no me atraen, ahora estoy sentado. Ensimismado. De repente siento un cosquilleo y una banderilla clavada en la sien. A alguien se le habrá olvidado dentro de mi piel, supongo que debido a la otra noche. Cuando susurré al viento un ay me duele sin antibiótico el aire me sabe a cerveza caliente, creo que es la muela o es todo, no lo aguanto. Aquí dentro hay muchos acupuntores con tendencias toreras. Su vida transmite la energía que a otros les falta. Sus ojos abiertos, milenarios, han visto las estatuas de todos los budas que en bronce y madera han llegado hasta nosotros. Sus ojitos también se clavan en la piel avalados por un montón de cursos chinos mandarinos. Transmiten el conocimiento con el convencimiento y yo me dejo estar pero les aclaro que a lo mejor estoy embarazado de alguna idea y eso puede ser contraproducente.
Digo que hace frío y que un nieto del capitán Ahab ha encontrado su ballena blanca, pero no ¿soy yo?

Rodin - Balzac -
Ciento en el aire, ciento volando
Incluso aquí dentro es importante tirar de pitillo para ser enrollao. No puedo ofrecer otra cosa ni quiero. Compro en el economato mis cajetillas para aplacar los malos humos y mostrarme cordial con el colega de infortunio. No le doy buenas palabras ni consejos pero sabe que sin pedirlo le acerco el cigarro a la boca y sé que tiene el mismo efecto que una agujilla desatascadora de acupuntor (las madres de los acupuntores son madres felices, dice un proverbio chino). A cambio les pido que hagan aritos donde pueda columpiarme o que exhalen igual que una locomotora y soy el que grita piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii de forma estruendosa y ronca. Voy a todo tren mientras el compañero exhala el humo a mi lado y nos reímos. Todos vivimos en el mismo hotel, comemos los enormes platos de comida que cada día nos sirven unas mujercitas con aires de mamíferas enjauladas en su condición de hacer todo en casa, en el trabajo y en la cárcel.
Siempre, por sistema, ofrezco un rubio a un negro y un negro a un blanco. Si no puedo hacerlo así no doy nada. Son cosas mías, de mi apertura con las culturas aunque si le juego al ajedrez me quedo con las blancas, por tradición. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Rodin - Amor fugit -
Acompañado de una mosca atravieso las galerias interminables
Lo tradicional es lo moderno. Con esta elección me sitúo ante el mundo porque todo ha de cambiar para seguir igual pero además porque lo clásico se convierte en moderno. Se ha de destruir lo viejo para dejar paso a lo moderno, las casas, los muros, las viejas amistades bien situadas buscan sus iguales. Los amigos ya no son carteristas de poca monta ni trapichean con unos globitos de mal crystal. Los que están, mayormente, son gente de bien con botas amarillas en piel de avestruz. Incluso han levantado emporios y hacen donaciones para causas justas, se han convertido en espejos (no en crystales) y buenos samaritanos. Son la cabeza del dragón en la proa de este drakkar moderno lleno de pastillas y grandes resultados.
Mi pijama es de rayas y mi gorro de preso moderno y las ovejas con las que duermo. Mi austeridad obligada tiene aire de fósil dentro del alma. Eso no me impide cantar algunas mañanas, descalzo, para estar en contacto con la madre tierra. No entiendo que se pueda hacer de otra manera.

Alphonse Mucha
Cine en Taipei
"Las películas que hemos querido ver, sin haber podido lograrlo, son como vidas que hemos podido vivir y se nos escaparon."
"Gregerías" R.Gómez de la Serna

Bu San (Goodbye, Dragon Inn)
Cada animal limita con las álgebras de las geometrías inalcanzables
Intento mantenerme rígido en esta soledad pero siempre hay presos que golpean los barrotes de la celda para preguntar algo, cualquier cosa con influencia dadá. Uno tras otro George Sand distribuyó los amantes en su biografía, Musset, Liszt, Sandeau, Delacroix, Mirimée y tantos otros. Como con Chopin vivo con ellos como una virgen mientras no cesan las notas de los barrotes que se transforman en nocturnos de piano dentro de mi cabeza que es una avenida. No tengo nada que ver con ellos, somos demasiado diferentes a pesar de nuestras moléculas y células, somos el día y la noche. Por eso nos necesitamos supongo. Incluso el Piedra, tan ajeno a todo, me sigue manifestando sus estados interiores de una manera límite. Ayer se mareó ante mis narices, dijo ya estamos y vino a los brazos de la virgen rosada para formar el cuadro perfecto. Todo el mundo achaca estos desequilibrios a los problemas que tiene fuera. Él está dentro, sus problemas fuera y dentro. Antes le habían dicho que con el tiempo eso deja de ser posible y que lo de fuera pasa a ser una película que te cuentan en el mejor de los casos. Afuera todo fluye, adentro también pero con más ficción que fricción.

Mercado de pescado en Tokio
Lapis pshilosophorum
Baño mis dedos en orín para calentarles. Es más transparente de lo habitual y por eso me deja ver lo que hay tras él. Se trata de un alquimista. Brand buscando el lapis philosophorum (piedra filosofal) e intentando extraer sales de una orina como esta. Así descubrió el phosphoros, “portador de luz” y así lo pintó Wright un siglo después.

El alquimista en busca de la piedra filosofal (1771), de Joseph Wright
El sastre
...Desde que estoy aquí vivo en un sueño del orden. Nadie crítica mi conducta desmedida. Al contrario, entre los presidiarios soy una persona encantadora, mi inteligencia es extraordinaria. Soy una autoridad literaria, escribo las cartas de los vigilantes. Todo el mundo me admira. Yo, que en el mundo de los justos era un mediocre, en el de los injustos soy un verdadero genio moral, un intelectual de altos vuelos. No hago nada por dinero, sino por alabanza y autoadmiración. Trabajo otra vez como sastre. Ah, la vida espléndida del trabajo, mi alma es una aguja finísima, vuela horas enteras, entra y sale por semanas, zumba como una abeja diligente. Y en mi cabeza hay tan poco como adentro de una tumba, y las abejas zumban...
"El sastre", Robert Musil
De la sombra muy lentamiente fui saliendo, como un sombra
Kimo es un tanzano con cara de póker por el día y de alondra dormida durante la noche. Llegó aquí por extravío, cuando se derrumbó la mina de tanzanita donde trabajaba en la región de Mererani, a 40 kilómetros de la ciudad de Arusha. En ese momento echó a correr a través de una de sus galerías oscuras, sorteando líneas y fronteras. Con las prisas alguien le cargó un saquito de hachís a la espalda, sellándole así su pasaporte y de esclavo pasó a preso feliz en este palacio. Su cara aspira a la santidad, fuente de paz y su mirada refleja la calma de una tarde a la orilla del lago Victoria, fuente del Nilo. Cada tarde se sienta en el patio mirando dentro de sí mismo esas aguas mientras no cesa de jugar con varios trozos de cabello, de piel curtida y el dedo índice, partes todas de un albino al que dio caza no hace tanto. Sus preciosos amuletos siempre le trajeron suerte.

Tanzanita

El tiempo sentado
A mi lado un grupo de convictos están hablando en latín, crudelissimum teterrimumque suplicium (suplicio de aterradora crueldad) ¿Hasta dónde hubiéramos podido llegar si el camino, o no, si la familia, si los tiempos, el lugar…? Eran otros tiempos, el hambre vestía de negro, el pan y los heraldos, la guadaña eclipsaba el horizonte… El Cabrales era más inteligente que el Tino, si hubiese tenido oportunidad, qué meta no hubiera alcanzado? Preguntan a las moscas pegajosas sujetas a la pared, facinus est vicire civem romanum…(es una fechoría detener a un ciudadano romano….)
Yo mismo… sé la hostia de motores, electricidad, dinamos, he sido capaz de poner en funcionamiento reactores nucleares, he diseñado melodías hipnóticas para las máquinas recreativas de los más grandes casinos de Macao y Las Vegas.
A pesar de lo que pueda parecer nunca he sido hijo de mi tiempo y sin embargo durante un paréntesis he estado arriba siempre mirando con nostalgia y aguardiente los tiempos pasados.

Kiki de Montparnasse
El montaje de atracciones
Los entretenimientos entre barrotes pueden ser infinitos y como el maligno ser que logra huir en el último momento, tras la explosión de su guarida ante el ataque del superhéroe, éste es el lugar ideal para urdir el siguiente plan. Mugabe, el presidente de Zimbabwe, es lo que ha hecho durante sus diez años de presidio y no es un caso aislado. Este es el campamento base con forma de corazón de loto para aderezar la venganza más fría. La literatura se ha hecho eco una y otra vez de esta pasión tan humana y vitamínica con extractos de polen, jalea real y fantasía. En cada cabeza, transcurren fotogramas, planos y las secuencias de maravillosas películas con magníficos efectos especiales. El cine se inventó antes de los hermanos Lumiere.

Serguei Eisenstein
El caso es que yo vivo en estado gaseoso
¡No tengáis miedo! gritaron a la comadrona en vuestro parto. Es lo habitual, ¡como ovejas entre lobos os azotarán! No seáis pinches ni os pongáis ismos. Al que me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre del cielo..
No aguanto al capellán cuando está borracho. Prefiero a Vázquez Figueroa, él sí me pone pinche y perro o perra o miembra. Su último libro: "Coltán".
http://vazquezfigueroa.blog.com/
"El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué no ha ocurrido."
Churchill

El acorazado Potemkin
Naufragar es descubrir la inocencia
Al Ducatti le conozco desde hace tiempo. Sólo tuvo un propósito en su vida desde mucho antes de tener uso de razón. Leyó poderosos manuales que hablaban de la constancia y un estilo de vida saludable. Él era el único que ni bebía en exceso ni pagaba la cuenta con frecuencia. Quería doblar el lomo para entrar en una casita de chocolate con su mujer, tener niños, comer perdices en escabeche y llenar el tazón de loza con dosis altas de autoestima. Cada vez que una mujer le escupía un NO a la jeta él metía un billete en el cochinillo que un día encontró en el basurero. Empezó a dibujar planos de edificios de protección oficial y muros de cemento sobre sus cuadernos de hojas cuadriculadas. Su mundo era una gran cuadrícula. Cogía el compás, el cartabón, se hizo una mesa de dibujo con la chapa de un maletero y al menos una vez a la semana suplicaba una prueba de amor a cualquier desconocida. Él ofrecía una gran sonrisa sobre la que vomitar y un ramo de pesadez y verborrea insoportable. Con todos los NOES, lejos de desanimarse, acabó llenando el cochinillo.
El otro día me hizo una visita. Él también está aquí. Por fin había encontrado a su chica. Una loca perra que siempre estaba en celo. Tenía el pelo largo y en llamas de gitana morbosa, las piernas de vikinga las embutía en unas botas amarillas de piel de avestruz y cada domingo, antes de ir a misa, se ponía un sobrero stetson de las praderas sobre la cabeza.
Su chica, tardó más tiempo de lo necesario en descubrirlo, estaba loca y le orinaba en el tazón del desayuno, hummmm, cada mañana my darling...
No sé lo que pasó, me explica. Yo fui el que saltó por la ventana y sin embargo estoy aquí.

Martin Parr
¡Se cumplirá el fin del mundo!: el día de mi muerte...
En este hotelito pasamos el veraneo los de siempre, los que vienen de paso y los que pernoctan unas horas para luego continuar su camino trillado con la hoz y el martillo entre los dientes rotos. Las vidas de cada cual, sus hazañas bélicas vistas a través de una fina capa de natillas revenidas, nos dan un poco igual. Sabemos que están aderezadas con tanta salsa de irrealidad que es imposible sentir mínimamente el picor de la guindilla que aún les calienta el ojal cuando hablan de ello. Nadie está obligado a cantar ópera ni a presentar un listado de islas o paraísos que habitaron sin apenas estrujar esa fortuna que tan inteligentemente fabricaron. Esto no es Hawai…y los que reinciden vuelven a poner la aguja de su tocadiscos en la misma canción. Algo falló, el palo era claro, la mercancía, el imbécil cuando salga... Continúan en el mismo torbellino por inercia o deriva en alta mar. Lo malo es que ningún puerto es ya familiar excepto éste y todas las calles les acaban siendo ajenas, de otros sueños que ni siquiera fueron los suyos.
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"Sylvia Von Harden" Otto Dix
Cocktail
Anoche rescaté unas hojas de periódico atrasado. Habían servido para envolver unos vasos de plástico algo sucios. Dentro de uno de ellos yacía una cucaracha espachurrada. Leí:
Para combatir la melancolía de la tarde, opté por prepararme un cóctel Alexander cuya receta me había proporcionado una camarera del hotel Florida de La Habana. Una onza de crema de cacao, una onza de leche, una onza de ron Carta Blanca y seis cubitos de hielo. Batí estos ingredientes en la coctelera y una sorpresa muy grata fue que, al realizar este movimiento con energía, pude comprobar que me había desaparecido la tendinitis que sufría en el hombro derecho desde el verano. Mientras calibraba la formula de esta bebida tuve otra revelación. En el estudio sonaba una canción de Jony Mitchell cuya voz era como una gata que lamía los cubierta de los libros apilados en mi mesa, y entonces recordé que la onza, equivale a 28,7 gramos, era la unidad de peso con la que los tenderetes de la discoteca Paraíso, de Amsterdam, se expedía el hachís en los años de mi juventud que pasé por allí y de pronto el humo del tiempo comenzó a apoderarse de todo el espacio. El enigma de la existencia consiste en que el tiempo entero se acumula en el presente. El pasado y el futuro bailan en la punta de una aguja de nieve que es el alma, de modo que estar vivo no es más que repetir lo que a uno le queda todavía por vivir. Según esta teoría, si me procuraba un pequeño placer ahora mismo, todo el placer del mundo se extendería a lo largo de mi vida hasta llenarla por completo. Movido por esta ambición, vertí el cóctel en una copa ancha y, siguiendo la receta, lo espolvoreé con una pizca de canela. Después trate de llevar esta filosofía hasta el límite e imaginé que el alma se hería a sí misma con su propia aguja cuya punta invisible contenía el pasado y el futuro, el tiempo continuo allí bailando, y que una gota de sangre caía en la copa como un ingrediente más y en ella una pequeña lámina iridiscente de la memoria se iba disolviendo. También el tiempo podría caber en una gota de sangre o en una lágrima, pensé. Recordando todo el presente, me lleve la copa a los labios. El cóctel Alexander es suave, pero me invadió muy pronto el cerebro con la imagen turbia de mi propio cuerpo lejano y feliz. Al tercer sorbo percibí que la unidad del tiempo ya me pertenecía. Sabía que al recordar la primera pasión de la juventud, la belleza y su armonía, ellas se dilataban hasta llenar todo lo que me quedara por vivir y si lograba ser feliz en ese instante, toda la felicidad del mundo me llegaría hasta el fondo de los pies y allí el tiempo seguiría bailando para mi siempre.
“Diario El país”, 9 de Enero de 2005 - Manuel Vicent -

Edward Steichen







